1- La Constitución Nacional impone la jurisdicción de derecho frente a la
jurisdicción de equidad (la sentencia debe fundarse en la ley), conforme al art.18 que si
bien se refiere al proceso penal, es aplicable, en lo pertinente, a toda clase de proceso.-
Por ende la ley exige al juez una estricta correspondencia entre el contenido de la
sentencia y las cuestiones oportunamente planteadas por las partes, lo que supone, como
es obvio, la adecuación del pronunciamiento a los elementos de la pretensión deducida
en el juicio (sujetos, objeto y causa).
- Por ello la Corte Suprema de la Nación ya tiene dicho que comporta agravio a
la garantía de la defensa en juicio (art. 18 CN), tanto las sentencias que omiten el
examen de cuestiones oportunamente propuestas por las partes, que sean
conducentes para la decisión del pleito (citra petita); como aquéllas que se pronuncian
sobre pretensiones o defensas no articuladas en el proceso (extra petita); entre otros.
- En el caso la sentencia de marras refiere en su punto II, “habida cuenta que el
recurso de apelación concedido comprende además el de nulidad … habrá de dictarse
un único pronunciamiento”, dicho esto, la sentencia de Cámara, omite pronunciarse al
respecto, omite tratar la cuestión, siendo que ésta articula el planteo de nulidad de la
sentencia de primera instancia invocando la violación al principio de congruencia
desarrollando ampliamente en seis puntos ( contenidos en el Memorial al cual me
remito por razones de economía) a lo largo de cinco carillas, que la sentencia de Cámara
omitió tratar.
2- Esta parte
Indudablemente, ostenta una importancia mayor a la que habitualmente se le da,
ya que para que una sentencia no lesione la garantía constitucional de la inviolabilidad
de la defensa en juicio, debe ser siempre congruente, y por ende, no adolecer de algún
vicio propio de la incongruencia, que se presenta en los siguientes casos:
- El juzgador omite decidir alguna de las cuestiones oportunamente
planteadas por las partes y que sean conducentes a la solución del
litigio: ello genera el vicio de incongruencia “citra petita”, que torna
anulable el respectivo pronunciamiento.-
- La sentencia presenta incongruencia interna, representada por una
incoherencia entre la motivación y la decisión, que así se muestran
contradictorias entre sí.-
En este último supuesto, ingresa un vicio de incongruencia propio de la sentencia
de segundo grado o de ulterior y que se presenta cuando en la decisión del recurso de
apelación no se respeta la regla no reformatio in peius, que indica que le tribunal de
alzada carece de competencia funcional para decidir acerca de lo que no fue motivo de
agravio de parte interesada y que, por ende, no puede modificar la sentencia impugnada
en perjuicio del propio impugnante.-
También ingresan en este vicio otros dos supuestos: incongruencia por falta de
mayoría y por falsa mayoría de votos de jueces integrantes de un tribunal colegiados.-
Toda sentencia de tribunal pluripersonal debe contener pronunciamiento expreso
y positivo adoptado por mayoría absoluta de opiniones concordantes de sus integrantes.
Cuando los fundamentos no concuerdan entre sí, no puede hablarse de la existencia de
la mayoría absoluta requerida para cada caso por las leyes procesales, razón por la cual
corresponde integrar el tribunal con mayor número de juzgadores hasta que sea posible
lograr tal mayoría. Si no se efectúa esta tarea y la sentencia se emite con fundamentos
que no concuerdan en los distintos votos que hacen mayoría, se presenta el vicio de falta
de mayoría que, al igual que todos los demás antes enunciados, también descalifica la
decisión.-
La falsa mayoría se presenta como vicio de incongruencia cuando la sentencia
muestra acabadamente que en el ánimo de los juzgadores está el obtener una decisión
determinada, y sin embargo, se llega a otra por medio de la suma de votos. El caso es
de rara factura pero no imposible de acaecer; al igual que los anteriores, también
descalifica la sentencia.-
Hace a la esencia del principio de congruencia que los hechos en que se fundan
pretensiones y defensas sean arrimados exclusivamente por las partes, estando el juez –
en su tarea de reconstrucción de la realidad fáctica – limitado por los hechos alegados
por las partes y probados dentro del proceso y sólo podrá dictar sentencia “secundum
allegato et probato”.-
Se denomina congruencia a la precisa adecuación entre lo pedido en la demanda
y lo otorgado por la sentencia. Responde al principio romano, según el cualiudex
iudicare debet secundum allegata et probata partium, mostrnado la intrínseca relación
entre dos términos específicos del proceso: los escritos constitutivos con sus
pretensiones, y la sentencia con sus respuestas puntuales.-
Objeto procesal y parte dispositiva de la estructura sentencial, recortan con
mayor precisión el ajuste a servir.-
Así lo recuerda el art. 163 inc. 6 del CPCC., apartado primero al resolver que la
sentencia debe ser “una decisión expresa, positiva y precisa, de conformidad con las
pretensiones deducidas en el juicio calificadas según correspondiere por ley, declarando
el derecho de los litigantes y condenando o absolviendo de la demanda y reconvención,
en su caso, en todo o en parte”.-
También el art.34 inc. 4 dice que es deber del juez “respetar el principio de
congruencia”.-
Ambas disposiciones reciben el carácter dispositivo del proceso, exigiendo dicha
conformidad entre pretensiones y sentencia definitiva.-
En cuanto a los hechos no expuestos en la demanda, sabido es que el art. 163
inc. 6 segunda parte del CPCC., permite al juez hacer mérito de los hechos
constitutivos, modificativos o extintivos, producidos durante la sustanciación del juicio
y debidamente probados, aunque no hubiesen sido invocados oportunamente como
hechos nuevos.-.
Por ello, la correlación debe darse en el triple orden de los sujetos, del objeto y
de la causa petendi.-
a.- Congruencia con las personas o sujetos del proceso: la legitimación procesal
que constituye en partes a los sujetos enfrentados en una controversia en peticionario a
quien requiere en un proceso de jurisdicción voluntaria, determina quienes han de ser
los que resulten interesados por el pronunciamiento judicial.-
Es preciso individualizar las personas, sin posibilidad de remisiones
indeterminadas o ambiguas (ej: condeno a… y a toda otra persona que se vincule con
ésta como asociado en sus intereses; también, no satisface tal recaudo la locución
“empresas del grupo”, pues ello encierra una condena indiscriminada).-
b. Congruencia con el objeto procesal: La congruencia de este encuadre es
doble: el primer aspecto refiere a las peticiones o pretensiones que se plantearon como
objeto y causa petendi y su vínculo con la sentencia, íntegramente considerada. Y la
restante, recala en la parte dispositiva exclusivamente, para advertir si el fallo atiende a
todas y cada una de esas cuestiones.-
c.- Congruencia respecto de la causa: La invocación que las partes hacen
otorgando a sus afirmaciones un sentido jurídico que creen justo y adecuado, no puede
modificarse posteriormente sin desmedro de la garantía operante de la defensa en
juicio.-
En el caso que seguidamente extraemos, podemos visualizar la confrontación
que planteàramos como tema de este trabajo.-
“En la ciudad de Córdoba, a los 28 días del mes de marzo de dos mil seis, siendo
las 11,30 hs., se reúnen en audiencia pública, los Sres. Vocales integrantes de la Sala
Civil y Comercial del Excmo. Tribunal Superior de Justicia, Dres. Armando Segundo
Andruet (h), María Esther Cafure de Battistelli y Domingo Juan Sesín, bajo la
presidencia del primero, a fin de dictar sentencia en los autos caratulados: "RENOVELL
FRANCISCO FERNANDO C/ ARAUS HNOS. S.A.I.C.F.A.I. EJECUTIVO
APELACIÓN RECURSO DIRECTO" (R-35/03), el actor promovió las diligencias
preparatorias de la vía ejecutiva solicitando se cite al demandado a reconocer la firma
inserta en dos pagarés librados por el demandado a favor de DINA SRL, y endosados
por ésta a su favor. Reconocida la firma por el demandado, el accionante impetró
demanda ejecutiva, persiguiendo el cobro de una suma dineraria proveniente de dos
pagarés que llevan inserta la cláusula “sin protesto”, librados por el demandado a favor
de DINA INDUSTRIA ARGENTINA S.R.L., y endosados por ésta a favor del
ejecutante. Invoca en sustento de su pretensión los artículos 517, 518, 526 y cctes. del
C. de P. C., y los artículos 20, 30, 51, 101, 103, 104 y concordantes del Decreto Ley
5965/63. El demandado opuso al progreso de la acción las siguientes excepciones: 1)
pago: afirma que pagó al endosante de los documentos (DINA SRL, ajeno al presente
pleito), y 2) prescripción liberatoria: aduce que la ejecución se promovió luego de
vencido el plazo de prescripción previsto por la ley cambiaria en que se amparó el actor
en la demanda. En primera instancia se desestimaron ambas excepciones, decisorio que
fue confirmado por la Cámara a quo, en base a los siguientes fundamentos: Respecto a
la primera, el Tribunal sostuvo que el pago realizado al endosante (DINA SRL) no
resultaba oponible al portador del documento (actor) por dos razones: 1) así lo establece
el art. 18 de la Ley Cambiaria D/L 5965/63; 2) A tenor de los artículos 17 y 40 de la
Ley Cambiaria, la posesión del instrumento cumple la función de legitimar al poseedor
para ejercitar las acciones que emanan de éste, motivo por el cual el sujeto pasivo sólo
podía liberarse pagando a quien ostenta la posesión. En lo atinente a la defensa de
prescripción, como cuestión procesal previa el Tribunal consideró que la acción
intentada debía encuadrarse en la ejecutiva común del inciso 1º del art. 518 del C.P.C.,
brindando dos razones en respaldo de su temperamento: 1) se sostuvo –citando los
precedentes “Canalis”, “Winner” y “Miatello”- que el Tribunal oficiosamente podía
recalificar iura novit curia la naturaleza de la acción ejercitada sin violar la
congruencia, motivo por el cual aún cuando el actor haya promovido acción
cambiaria (inc. 3º del art. 518 del C. de P.C.), el Juzgador podía hacer lugar a la
demanda calificando la acción como juicio ejecutivo común (inc. 1º art. 518); y 2) se
añadió que más allá que en la demanda se haya reclamado el “cobro de dos pagarés” y
se hayan invocado las normas de la “ley cambiaria”, lo cierto es que previamente se
había preparado la vía ejecutiva para habilitar la ejecución contemplada en el inciso 1º
art. 518 citado, es decir, como documento privado reconocido que contiene la existencia
de una deuda dineraria líquida y exigible. Por tales razones el Mérito estimó que la
prescripción, en este caso, no debía regirse por las disposiciones de la ley cambiaria,
sino por el art. 846 del Código de Comercio (plazo ordinario de 10 años) o el art. 4023
del Código Civil (también 10 años), lo que derivó en el rechazo de la defensa opuesta.-
V. Siguiendo el orden de los fundamentos reseñado precedentemente, la primera
cuestión medular cuyo tratamiento debe abordarse consiste en indagar si la
recalificación oficiosa de la acción –de la cambiaria (inc. 3º del art. 518 ib.) a la del
ejecutivo común (inciso 1º de la citada norma)- dispuesta en el sub-judice por el
Tribunal de Juicio en función del apotegma iura novit curia, resultaba o no viable
de acuerdo a la plataforma fáctica sometida a juzgamiento. V. a) Para comenzar,
cabe puntualizar que hoy es pacíficamente aceptado por toda la comunidad jurídica que
la tarea de subsumir el asunto litigioso en la norma, integra el elenco de poderes-deberes
que la ley confiere a los magistrados para el ejercicio de la función jurisdiccional. Es el
juez quien aplica el derecho que cree justo, sin estar atado por los errores de planteo o
alegación jurídica de los litigantes. Así, aunque las partes no invoquen preceptos en
sustento de su reclamo, o lo hagan de manera equivocada, al juez incumbe calificar
jurídicamente el conflicto de intereses llevado a juicio y determinar la norma que
rige en la emergencia; regla que se enuncia con el aforismo iura novit curia. Ahora
bien, aún cuando –a diferencia de lo que ocurría en otros tiempos- en esta fajina el
magistrado se presenta soberano en tanto no se encuentra vinculado al derecho invocado
por las partes, no ocurre lo mismo en materia de hechos, desde que el principio
dispositivo –cartabón fundamental sobre el que se edifica el proceso civil local- le
impone límites que no puede soslayar. En efecto, una de las consecuencias del aludido
principio radica en que el ámbito de juzgamiento de los Tribunales se halla acotado al
material de hecho suministrado por las partes en la demanda y la contestación; es decir,
el ejercicio de la función jurisdiccional sólo alcanza a los hechos que constituyen la litis
contestatio. Este valladar ha sido consagrado en el artículo 330 del Código de
Procedimientos local, al establecer que “Los Tribunales deben tomar por base en la
sentencia la exposición de los hechos contenidos en los escritos de demanda y
contestación o de ampliación, en su caso”; disposición que recepta el denominado
“principio de congruencia”. De lo hasta aquí expuesto se sigue que el poder-deber
conferido a los Jueces de asignar la calificación jurídica que corresponda frente a
un caso concreto, no puede –en modo alguno- modificar o alterar la plataforma
fáctica en litigio, tal como ha quedado constituida en la primera fase del proceso. En
otros términos, la máxima iura novit curia no puede ser entendida como una
herramienta que habilite a los Jueces a soslayar el relato de los hechos vertido por
cada una de las partes en sus respectivos escritos. Una hermenéutica diversa a la
propuesta pondría en grave riesgo el respeto a la congruencia, con la consecuente
afectación al derecho de defensa en juicio, de raigambre constitucional, desde que
las partes no sabrían de qué defenderse. Sobre el punto, este Alto Cuerpo ha
sostenido que “... las limitaciones que en orden a la aplicación del mencionado brocardo
(iura novit curia), impone el respeto al principio de congruencia, no se relacionan con el
cambio de la acción entablada, si por tal actividad se entiende la variación del rótulo
jurídico utilizado por el demandante, por el que realmente se adecua a los hechos
invocados. Por el contrario, la cortapisa a la que alude el principio de congruencia,
impide que bajo la presunta reformulación jurídica del caso se produzca una
modificación de oficio de la base fáctica que conforma la causa de pedir, supliendo la
carga que compete al justiciable de relatar los hechos o causa remota que han dado
origen a la demanda impetrada.” (confr. TSJ – Sala Civil y Comercial, Sentencia nº 101
del 19/11/00 –énfasis agregado-). Del mismo modo, doctrina especializada
acertadamente ha interpretado que “En la identificación de la acción deberá el juez tener
en cuenta los elementos de la misma (sujetos, causa y objeto) y que la aplicación del
derecho no autoriza (aún respecto de los mismos sujetos) a variar la causa o el objeto,
porque ello importaría una modificación de la demanda, que si no está permitida a las
partes con mayor razón está vedado al juez. El principio iura novit curia se refiere a
la facultad del juez para suplir las fallas de derecho cometidas por los litigantes,
pero no puede alterar los fundamentos de la legitimatio ad causam. ...” (confr.
Alsina, H. Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, Bs. As.,
Ediar, 1957 - 2da. edición, T. II., Págs. 249 y 252). En sentido concordante a la solución
propugnada, se ha señalado que “... en tren de procurar ceñir el margen de maniobra del
órgano el principio iura novit curia, destinado a reconocer a los jueces facultad para
suplir el derecho que las partes invocan erróneamente, no justifica que aquellos
introduzcan de oficio acciones no articuladas ni debatidas en la causa. Toda vez que se
exceda esta frontera la sentencia vulnera los arts. 17 y 18 CN. ... Tampoco está
permitido a los magistrados alterar los términos esenciales en que el debate quedó
planteado. Desde tal horizonte el tema asciende por sus resonancias al derecho
constitucional procesal y afianza la concreta operancia de las garantías del debido
proceso”. (Morello, Augusto Mario El principio de congruencia como límite a la
decisión del juez en la sentencia en JA – Serie Contemporánea – Doctrina – 1972 -Págs.
247 a 249), lo que soporta aún más la tesis que aquí se propugna. En resumen, no se
discute que por virtud del apotegma iura novit curia la calificación jurídica que
corresponde a la causa es atributo y deber del judex, tarea en la que el principio
dispositivo y el respeto a la congruencia le impiden soslayar la base fáctica llevada a su
conocimiento. Más, si en el ejercicio de tal función el Tribunal se ve en la necesidad de
modificar el rótulo jurídico utilizado por el demandante en el libelo introductorio, el
juzgador debe ser en extremo cuidadoso del derecho constitucional de defensa en juicio
de la contraria. V. b) La aplicación de las pautas aludidas al caso sub-examen
evidencian el yerro procesal en que ha incurrido el a quo al recalificar la acción
entablada, en tanto en dicho proceder la Cámara ha alterado los términos originarios de
la litis, en desmedro del derecho de defensa del accionado…VII. En síntesis,
corresponde admitir el recurso de casación articulado al amparo del inciso 1º del art.
383 del C. de P.C., y en consecuencia anular la sentencia atacada, con costas al vencido;
debiendo reenviarse la presente causa al Tribunal de origen, para que, una vez
integrado, emita nuevo pronunciamiento sobre la cuestión en litigio, con arreglo a las
pautas expuestas en el presente decisorio”.-
Este fallo nos permite observar claramente esta confrontación que elegimos
como tema, en la que muchas veces inciden los jueces, cuando a fin de darle el encuadre
legal correcto, modifican tambièn el marco fáctico, llegando al dictado de una sentencia
incongruente.-
De manera que a esta altura, podrìamos contestar las preguntas con que
iniciàramos esta ponencia, diciendo enfáticamente y sin temor a equivocarnos, que la
funciòn judicial, debe desarrollarse a todo lo largo del proceso, haciendo uso adecuado
de las facultades-poderes que la ley le imparte, a fin de que al leer la sentencia, pueda
visualizarse que tal ùltima expresión ha sido realmente el resultado de una plena y
agotadora tarea desarrollada desde que la causa entrò a su despacho.-
Es cierto que la tarea de los jueces es una de las mas cuestionadas, y el cùmulo
de trabajo cada vez es mayor, sumado el espacio tiempo, infraestructura y recursos
humanos con los que debe contar, y que a veces escasean, sino faltan; pero estamos
convencidos, que si la tarea es asumida desde el comienzo, y desarrollada con
diligencia, responsabilidad y eficacia, muchas sentencias seràn coronadas con el aplauso
pùblico.-
Sin embargo, si bien el juez deberà tener cuidado, que bajo el manto del iura
novit curia, invada el espacio que es plenamente concedido por la ley a las partes; en
algún sentido, tambièn deberà tenerlo de igual manera; cuando su falta de intromisiòn,
si asì lo requiere la materia, pueda llevarlo al dictado de sentencias injustas.- Si necesita
buscar màs, porque no puede lograr su convicción, si debe tamizar diversas normas para
llegar a la que considera aplicable, si debe recurrir a pruebas no invocadas por las
partes, pero que estas tengan la posibilidad de controlar, y no lo hace, tambièn su
sentencia pecarà de incongruente, no por la no adecuaciòn a los hechos, sino porque los
hechos no pudieron ser comprobados.-
Cerrando estas ideas, recuerdo las palabras de un escritor, que decìa: no
necesitamos varios mèdicos, varios maestros, varios jueces; con un solo mèdico, con un
solo maestro, con un solo juez, es suficiente.- En otras palabras, y en lo que nos toca, un
juez, cuando hace lo que debe hacer, seguramente ayudarà a mejorar mucho mas la
calidad de vida de la gente, que por momentos tiene en sus manos; si un juez, hace lo
que debe hacer, pero ademàs, lo hace “bien”, mejorarà mucho màs la sociedad en la que
nos toca vivir.-
A N T E C E D E N T E S
La Sala III de la Cámara Primera de Apelación en
lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de La Plata
revocó el fallo de primera instancia que había rechazado el
planteo de nulidad introducido por la actora contra el
pacto de cuota litis que firmó con sus patrocinantes.
Se interpuso, por los ex letrados de la parte
actora, recurso extraordinario de nulidad.
Oído el señor Subprocurador General, dictada la
providencia de autos y encontrándose la causa en estado de
dictar sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear y
votar la siguiente
C U E S T I O N
¿Es fundado el recurso extraordinario de nulidad?
V O T A C I O N
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Negri dijo:
I. Denuncia el recurrente que se han violado en
el fallo los arts. 171 y 168 de la Constitución provincial.
a) Aduce en primer término que la sentencia
atacada carece de toda fundamentación jurídica no obstante
haber abordado y resuelto dos cuestiones sustantivas de
vital trascendencia como lo son la “culpa” profesional y la
“nulidad” de un contrato.
b) Afirma en segundo término que en la sentencia
en examen se omitieron resolver las siguientes cuestiones
esenciales:
1) Que la “culpa” alegada como condición de la
nulidad contractual debía plantearse por vía de una acción
autónoma y no de un incidente procesal.
2) Que toda acción que pudiera intentarse en base
a una supuesta “responsabilidad aquiliana” de los letrados
suscriptos, se encontraba alcanzada por la prescripción
liberatoria.
3) Que la correcta actuación de los recurrentes
se corrobora con la actuación del letrado que los sustituyó
y que continuó en la misma línea procedimental por ellos
comenzada.
4) Que la actora no sufrió perjuicio alguno sino
que por el contrario se benefició con una sentencia
favorable y cumplida.
5) Que debe declararse desierto el recurso de
apelación interpuesto por la actora por no cumplir la
memoria de fs. 701/705 con las exigencias del art. 260 del
Código Procesal Civil y Comercial.
II. El recurso no puede prosperar.
a) Denuncia de conculcación del art. 171 de la
Constitución provincial.
Es doctrina de este Tribunal que es improcedente
el recurso extraordinario de nulidad en que se alega falta
de fundamentación legal, si de la simple lectura de la
sentencia se advierte que ella se encuentra fundada en
derecho más allá de si las normas citadas se corresponden o
no con los planteos de la parte (conf. Ac. 76.613, sent.
del 17-IV-2002). En autos, expresamente, el tribunal a quo
sustentó su decisión en los arts. 1197 del Código Civil, 4,
6 y 31 del dec. ley 8904/1977; 68, 242, 246, 270 del Código
Procesal Civil y Comercial (v. fs. 797 vta.).
b) Denuncia de violación del art. 168 de la
Constitución provincial.
1. También es doctrina de este Tribunal que el
recurso extraordinario de nulidad no puede estar referido a
presuntos vicios de procedimiento anteriores a la sentencia
(conf. L. 32.699, sent. del 24-VIII-1984; Ac. 35.950, sent.
del 8-IV-1986; Ac. 74.335, sent. del 25-X-2000) doctrina
tal que sella la suerte adversa del primer tema denunciado
como omitido.
2. La cuestión vinculada con la prescripción
liberatoria fue tratada en el fallo a fs. 796 vta.
En efecto, a fs. 546/547, los letrados
recurrentes denunciaron incumplimiento del convenio de
cuota litis que celebraran con la actora.
A fs. 552/555, la accionante solicitó se declare
nulo el pacto de cuota litis de fs. 545 conforme lo
estipulado en su cláusula 3ª: “... La revocación del poder,
sustitución del patrocinio o rescisión unilateral por el
mandante no anulará el presente convenio, salvo que hubiese
sido motivada por culpa del abogado” (el subrayado me
pertenece).
A fs. 572/576, los letrados oponen la
prescripción liberatoria de toda acción que la actora
intente con sustento en la impericia o negligencia en su
actuación profesional desde que el cuestionamiento fue
efectuado a más de 4 años de la sustitución del patrocinio.
Me he detenido a reseñar los antecedentes a
efectos de demostrar la sinrazón del planteo.
El tribunal a fs. 796 vta. expresamente resolvió:
“... Cuando, ya dictada la sentencia indemnizatoria, los ex
letrados invocaron el pacto (fs. 546-547), se dio traslado
a la actora y ella pidió la aplicación de la cláusula
tercera en su primera contestación (fs. 552/555). La
nulidad no necesitaba ser opuesta hasta tanto no se
denunciara y reclamara en juicio el cumplimiento del
pacto.”.
Surge con meridiana claridad que -tal como lo
sostiene el señor Subprocurador General- el a quo sin
nombrar el vocablo “prescripción” desestimó su planteo,
razón por la cual la cuestión no puede considerarse
omitida. Ha dicho esta Corte que cumple con lo dispuesto
por el art. 168 de la Constitución provincial la sentencia
que ha dado respuesta a las cuestiones planteadas (conf.
Ac. 63.968, sent. del 15-VI-1999).
3. Las cuestiones reseñadas con los dígitos 3) y
4) no constituyen cuestiones esenciales sino meros
argumentos en apoyo de la decisión (conf. Ac. 57.842, sent.
del 15-IV-1997).
4. Por último, concluye el recurrente denunciando
que tampoco el tribunal trató el pedido formulado como
cuestión previa dirigido a que se considerara desierto el
recurso de apelación interpuesto.
Como dijera en la causa Ac. 65.394 (sent. del 29-
XI-1998) en la medida en que la decisión sobre la
suficiencia de la expresión de agravios pudiera gravitar
decisivamente en el resultado final del litigio,
corresponde considerarla esencial en los términos del art.
168 de la Constitución provincial.
Sin perjuicio de ello, cuando como en la especie
la alzada se adentró en el análisis de los agravios cuya
insuficiencia se cuestionara, ello implica que ha
considerado al escrito de expresión de agravios apto para
alcanzar el fin técnico propuesto por el art. 260 del
Código Procesal Civil y Comercial, y una declaración previa
en el sentido de la suficiencia del mismo no deviene
exigible por dicha norma (conf. causas Ac. 54.818, sent.
del 5-VII-1996, Ac. 69.978, sent. del 29-VII-1998).
III. No habiéndose demostrado las violaciones
legales denunciadas y en concordancia con lo dictaminado
por el señor Subprocurador General, voto por la negativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor de
Lázzari dijo:
Adhiero al voto del doctor Negri, con las
siguientes aclaraciones.
La exigencia de resolver las cuestiones
esenciales planteadas por las partes, cuyo incumplimiento
depara la nulidad en los términos de los arts. 168 y 161
inc. 3º, ap. b) de la Constitución, se vincula
inescindiblemente con el principio de congruencia. Se trata
del análisis y resolución de aquellos puntos que
constituyen la estructura de la traba de la litis y
conforman el esquema jurídico que la sentencia
necesariamente debe atender para la solución del litigio
(conf. “D.J.B.A.”, 111-57, 116-118, 117-217, 119-631, entre
muchos otros precedentes). Las cuestiones esenciales, por
tanto, son aquéllas que han determinado la plataforma misma
de la litis. Como expresan Azpelicueta-Tessone, “remiten
ontológicamente a los elementos de la pretensión y
oposición” (“La alzada, Poderes y deberes”, Ed. Platense,
p. 205).
En esas condiciones, la omisión en que incurriese
la Cámara sobre el planteo de insuficiencia del memorial de
agravios no participa de aquella condición por vincularse a
una temática que no concierne a la base constitutiva del
proceso. Es cierto que la eventual admisión del planteo
podría sellar la suerte del juicio en la medida que la
deserción del recurso depararía firmeza al fallo de primera
instancia. Pero esa influencia no es distinta de la que
posee, en general, la inocultable incidencia que en el
desenlace del juicio poseen diversas alternativas
procesales vinculadas con la noción de carga.
Como expresara el doctor Pisano en la causa Ac.
46.691 sobre esta cuestión puntual la queja no puede ser
atendida, toda vez que la obligación que tienen los
tribunales de tratar las cuestiones esenciales, no implica
la de seguir a las partes en sus argumentaciones (causa Ac.
40.366, sent. del 6-VI-1989). La consideración de los
agravios por parte del tribunal de alzada importa un
implícito rechazo a las objeciones formuladas a su
suficiencia.
Voto por la negativa.
A la misma cuestión planteada, el señor Juez
doctor Salas dijo:
Expreso mi adhesión al voto del doctor de Lázzari
y en consecuencia voto por la negativa.
A la misma cuestión planteada, el señor Juez
doctor Soria dijo:
I. Adhiero al voto del doctor de Lázzari, con las
siguientes consideraciones complementarias.
II. La falta de tratamiento expreso por parte del
a quo al planteo de insuficiencia de los agravios formulado
a fs. 749 por los recurrentes, no puede ser considerada
cuestión esencial en los términos del art. 168 de la
Constitución provincial. Es que, la denunciada deficiencia
de la alzada -de haberse configurado-, no se relaciona con
los elementos que han estructurado la litis, sino que
trasunta un aparente defecto en el examen de admisibilidad
del recurso impetrado por la aquí actora a fs. 701/705. Tal
examen, al no exceder las facultades propias que incumben a
los jueces de la causa, es por regla, irrevisable en la
instancia extraordinaria.
Por ello, voto por la negativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor
Hitters dijo:
Adhiero al voto del doctor Negri.
Recordé al votar la causa Ac. 46.691 que el tema
sub examine fue abordado con diversos resultados por esta
Corte, por lo que puede decirse que su jurisprudencia ha
sido oscilante.
En efecto, antes del 19 de febrero de 1980, había
considerado infundados los reclamos basados en esas
omisiones, partiendo de la base que la referida preterición
no debía ser entendida como cuestión esencial (“Acuerdos y
Sentencias”: 1961-III-287; IV-618; 1966-III-953; 1970-II-
581; 1973-I-456; Ac. 22.938, sent. del 3-V-1977; Ac.
25.991, sent. del 3-X-1978).
Empero, a principios de la pasada década este
cuerpo descalificó ciertos decisorios que pasaron
inadvertida la crítica efectuada por el vencedor, respecto
de la expresión de agravios del perdidoso (Ac. 25.792 del
19-II-1980; Ac. 28.554 del 15-IV-1980, etc.), entendiendo
que de ese modo el juzgador había omitido una cuestión
esencial por no referirse expresamente a la suficiencia de
la fundamentación hecha por el impugnante.
En la citada causa Ac. 25.792 se cambió la
postura tradicional de este Tribunal y quedó consagrada
como doctrina legal, que las objeciones de la parte apelada
sobre esta temática, cualquiera sea su acierto, son
“cuestiones esenciales” que deben ser abordadas
explícitamente por la alzada (conf. Ac. 28.554 cit.).
Calificados doctrinarios criticaron tal postura
de la Corte, entendiendo que si la Cámara se ocupaba del
recurso, era porque tácitamente había descartado el déficit
técnico del escrito de agravios, por lo que en ese caso no
había ninguna omisión (Martocci, José M. y Millán, Gustavo
M., “El recurso extraordinario en la Provincia de Buenos
Aires”, pág. 344, nota 42, entre otros).
Pocos meses después, quizás escuchada esa y otras
prédicas, este Tribunal, en la causa Ac. 29.372 (del 25-XI-
1980), volvió sobre sus pasos, y decidió que si la alzada
había entrado a considerar los planteos del quejoso, es
porque partió de la base que los agravios del apelante
fueron aptos para sostener el recurso. Este decisorio si
bien retorna a la tesis tradicional, no es igual, porque
aquí no se dice que no sea una “cuestión esencial”; sólo se
sostiene que el tratamiento por la Cámara de las demás
cuestiones, implica que tácitamente ha abordado el de la
suficiencia. Es ésta la doctrina que podríamos denominar de
la suficiencia tácita.
Sin que pasara siquiera un mes, esta Corte, en la
causa Ac. 29.018 (fallada el 2-XII-1980) arribó a una
conclusión similar -aunque estimo, con variados
basamentos-, porque aquí se señaló que la falta de
pronunciamiento sobre la suficiencia de la expresión de
agravios no constituye cuestión esencial y que al
adentrarse en su tratamiento, implícitamente había decidido
la cuestión. En tal pronunciamiento el argumento principal
fue, a mi modo de ver, que no se trataba de una cuestión
esencial, y el argumento secundario, el de la suficiencia
tácita.
En las causas Ac. 30.267 (sent. del 2-VIII-1983)
y Ac. 30.677 (sent. del 30-VIII-1983) se mantuvo esta
última tesitura. Sin embargo, el 29 de setiembre de 1987,
esta Corte volvió a dejar de lado la tesis tradicional y
consideró -por mayoría- que constituye cuestión esencial el
reparo opuesto por la apelada a la suficiencia de la
expresión de agravios de la contraria (Ac. 34.412, “Garro,
Víctor G. y otro...” volviendo a la postura que tuviera
vida el 19 de febrero de 1980 a través del Ac. 25.292, ya
citado). Esta corriente se ha mantenido hasta el presente.
Hecho este desarrollo, considero que los temas
atinentes a la suficiencia de la expresión de agravios son
cuestiones esenciales, habida cuenta que, según la
modalidad del caso, resultan necesarias para la correcta
solución del pleito, y están constituidas por puntos o
capítulos de cuya decisión depende el sentido y alcance del
pronunciamiento, que por su naturaleza influye directamente
en el fallo (causas Ac. 26.628; Ac. 29.864; Ac. 34.412,
etc.).
En tanto la decisión sobre la suficiencia de la
expresión de agravios pudiera influir definitivamente en el
resultado final del pleito, corresponde considerarla
esencial en los términos del art. 168 de la Constitución
(reformada en 1994).
El planteo traído por la apelada ha sido
implícitamente resuelto por la Cámara, ya que al ocuparse
del recurso, tácitamente ha visto como eficaz la pieza
impugnatoria. Ello presupone la preexistencia de un juicio
positivo sobre su eficiencia (“Acuerdos y Sentencias”,
1973-I-456, causa Ac. 28.539); y esta respuesta no produce
quebranto a la mencionada norma constitucional, la que sólo
exige que los organismos jurisdiccionales resuelvan todas
las cuestiones que le fueran sometidas por las partes, pero
sin determinar cómo esas cuestiones deben ser falladas (Ac.
34.412, dictamen del entonces Procurador General, doctor
Laborde).
Hubo en autos, entonces, una aceptación tácita de
la suficiencia de la expresión de agravios. Recuérdese que
la competencia de los tribunales y en especial la de los de
alzada, es cuestión de orden público (Couture, “Fundamentos
de Derecho Procesal”, 3ª ed., Editorial Depalma, pág. 368),
por lo que la Cámara estaba obligada a ocuparse de la
eficiencia de la queja aún en ausencia de una expresa
solicitud en tal sentido del vencedor de la instancia
anterior. El pedido del interesado no haría otra cosa que
recordar al tribunal de apelación una responsabilidad que
le es propia (Martocci-Millán, ob. cit, pág. 344, nota 42).
A mayor abundamiento digamos que hay omisión de
cuestión esencial cuando la Cámara -o el tribunal colegiado
de instancia única- incurre en una verdadera inadvertencia
de la propuesta, pero no cuando la falta de tratamiento
expreso de la temática aparece naturalmente desplazada por
la atención brindada a otra que lógicamente supone no haber
olvidado la problemática.
Para arribar a esta solución busco, por un lado
evitar el excesivo formalismo, y por otro, sigo la tesis de
que las nulidades -y más aún cuando se trata de sentencias-
deben acogerse con criterio restrictivo, partiendo de la
idea que -en principio- debe estarse por la conservación
del acto procesal y no por su decaimiento (doctrina de los
arts. 169, 34 aps. 5 b y 3 del C.P.C.C.).
Considero que la Cámara a quo, tácitamente se ha
ocupado de la suficiencia discutida.
Por todo lo expuesto, doy mi voto por la
negativa.
La señora Jueza doctora Kogan, por los mismos
fundamentos del señor Juez doctor Soria, votó también por
la negativa.
----------------------……..
Voces : Sentencia. Motivación. Omisión de tratamiento de cuestiones planteadas por las
partes.
Sumario : La motivación, requisito esencial de validez de la sentencia, debe ser expresa,
clara, completa, legítima y lógica. La tercera de las exigencias mencionadas comprende
a todas las cuestiones fundamentales de la causa, y cada uno de los puntos decisivos que
justifican cada conclusión. El tribunal está obligado tanto a, considerar todas las
cuestiones fundamentales para la solución del litigio, como así también las conducentes.
Es arbitraria la sentencia que omite tratar cuestiones oportunamente propuestas por las
partes susceptibles de gravitar en el resultado del litigio. (Voto del Dr. Hornos).
Magistrados : Tragant, Riggi, Hornos.
Registro n° 349.03.3. Cifelli, Antonio s/recurso de casación. 23/06/03
Causa n° : 4042.
Cámara Nacional de Casación Penal.
Sala : III.
Citas : C.S.J.N., Fallos 267:443, 269:413; 300:1114; 318:2678; 319:434 y 645;
323:3196; C.N.C.P. - Sala IV, "Heller, Carlos y otros s/rec. de casación", Reg. n° 864,
causa n° 535, rta. el 20/6/97; "Ayala, Juan y otros s/rec. de casación", Reg. n° 910,
causa n° 604, rta. el 15/8/97; "Martínez del Valle, Ezequiel A. s/rec. de casación", Reg.
n° 1764, causa n° 1064, rta. el 22/3/99; Sagüés, Néstor, "Derecho Procesal
Constitucional. Recurso Extraordinario", T° II, Ed. Astrea, 2002, fallos citados en págs.
221/222; De la Rúa, Fernando, "La casación penal", pág. 108.
------------------------------------------------
DAÑOS Y PERJUICIOS. Embargo de cuenta bancaria. Exceso en el
cumplimiento de la medida. Responsabilidad de la entidad
bancaria.
1- Es responsable por los daños y perjuicios que genera el Banco
que ante una orden judicial de embargo bloqueó dos cuentas
distintas abiertas en sucursales diferentes de la entidad en las
cuales se depositaban haberes del embargado, inmovilizando así
la totalidad de los fondos y duplicando la medida, de modo que
el titular de ellos tuvo indisponibles todos sus haberes, sin
tomar las medidas tendientes a comunicar dicha circunstancia al
juzgado interviniente, según requerían propios dispositivos
internos, debe responder ante dicha negligencia.
2- Es que la institución bancaria, en virtud de los establecido
en sus comunicados internos, debió arbitrar las medidas
necesarias y urgentes para que el juez embargante conociera que
en ambas cuentas los fondos que en ella se encontraban
depositados correspondían a haberes de carácter alimentario
sujetos a límites legales y que no había ningún tipo de depósito
externo.
(Sumario N°18696 de la Base de Datos de la Secretaría de
Jurisprudencia de la Cámara Civil).
DÍAZ SOLIMINE, CORTELEZZI.
C493941
ROA, Carmen Beatriz c/ BANCO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES y otro
s/ DAÑOS Y PERJUICIOS.
17/06/08
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Sala C.
--------------------------------------------------------------..
Palabras claves: Sentencia- nulidad- omisiòn tratamiento de cuestiones
esenciales- fundamentaciòn aparente- costas
Sumario: - Al no contener el decisorio recurrido una decision expresa respecto a las
cuestiones esenciales planteadas oportunamente dicha omision afecta la garantía de la
defensa en juicio consagrada en la ley suprema, por lo que corresponde declarar la
nulidad
R.R. CIVIL Nro. 39/08
"Saenz Hnos SACI c/ [Link] Luis A.- quiebra. expte nro. 6-S- 1999.
Fallo de la Camara C.C.M. y Laboral nro. 2 de San Luis.
Origen: Juzgado Civil nro. 4 S Luis.
"San LUis, 31 de marzo de 2008. AUTOS Y VISTOS . El recurso de apelacion
comprensivo de nulidad deducido a fs. 457. Y CONSIDERANDO: I) Que el
mencionado recurso es interpuesto contra el auto interlocutorio de fs. 454 que rechaza el
planteo de nulidad deducido a fs. 447.
A tenor del memorial recursivo obrante a fs. 460 462 surge que la recurrente cuestiona
en primer termino la conclusion a que arriba la A quo respecto al proveido de fs 414
pretendiendo que ello no importaba disponer que la notificacion se practicase en el
domicilio real del mandante del abogado.
Afirma que la notificacion ordenada en la providencia de fs. 414 lo es al domicilio real
del actor ya que dispone librar nueva notificacion atento el fracaso de la intentada por
cedula ley en fojas precedentes. Sostiene que la sentencia de fs. 401 y v dispone tal
forma de notificacion que estaría firme y consentida al rechazarse la revocatoria
deducida por el dr. A. pretendiendo conmover tal forma de notificacion. Agrega que el
mencionado profesional, al desistir de la apelacion subsidiaria consiente tal forma de
notificacion pero solicita hacerlo por carta documento al domicilio real del actor, lo que
es denegado por el Juzgado, solicitando luego libramiento de cedula ley dirigida al
domicilio real del actor, lo que así se provee a fs. 409 librando el profesional la cedula
de fs. 410 que es devuelta sin diligenciar por el oficial notificador; y así llegamos al
proveido de fs. 414 que es objeto de recurso de revocatoria sin sustanciacion con
apelacion en subsidio, planteada por el Dr. A. a fs. 416 resuelta por la a quo a fs. 428 lo
que jamás fue notificado a la aquí recurrente a pesar de haberse ordenado así
cercenandose un principio elemental de debido proceso, el derecho de defensa en juicio
comprensivo de la posibilidad de interponer recurso alguno.
Refiere que sin notificar a la recurrente la sentencia que dispuso dejar sin efecto un
decreto consecuencia de una serie de actos firmes y consentidos previos, (fs 414),
resuelve el monto del proceso estimado por el Dr. A., de lo que tomó conocimiento la
recurrente en ocasion de recibir una cedula por la que se notifica una sentencia que lo
determina sin haber cumplido lo ordenado en autos a fs. 401 y en virtud de haberlo
dejado sin efecto a fs 428 por sentencia posterior jamás notificada a la aquí recurrente y
sin que por ello haya tenido previamente como cimiento de tal resolucion de fs. 428 que
eximiera al Dr. A. de notificar a su ex mandante su estimacion al domicilio real del
mismo.
Cuestiona las improcedentes referencias que realiza la A Quo a lo normado por arts. 40
y 41 del CPCC sin advertir que ello no es el punto de la cuestion a resolver.
Sostiene que sea cual fuere el contenido de lo resuelto a fs. 428 y aún cuando se trata de
recurso tramitado sin sustanciación, correspondía que la sentencia fuera notificada como
se ordenó lo que no se cumplió, resolviéndose directamente el monto del proceso sin
que la recurrente conociera por qué se obvió la notificacion ordenada por actos firmes y
consentidos a la recurrente en su domicilio real.
Critia la conclusion a que arriba la A Quo cuando sostiene que la recurrente no ha
mencionado el perjuicio ni el interés que pretende subsanar sin haber merituado la
sentenciante que esos extremos fueron expuestos en su presentacion de fs. 447 por la
aquí recurrente, lo que solicita sea valorado por la Alzada al momento de revocar o
anular el decisorio recurrido.
II) Corresponde analizar el planteo de nulidad del decisorio. En tal sentido cabe señalar
que en el decisorio recurrido la a quo ha incurrido en serias omisiones en el tratamiento
de cuestiones esenciales lo que revela trascendentes vacíos de juzgamiento que no son
subsanables a través del deber jurisdiccional del art. 278 del CPCC habida cuenta que
sus prescripciones sólo comprenden a las sentencias definitivas. (conf Morello CPCC
tomo III pg. 249).
En efecto se advierte que la a quo no ha merituado conf. correspondía, la transcendencia
que le otorga la recurrente a la ausencia de notificacion del interlocutorio de fs 428 que
dispuso dejar sin efecto el decreto de fs. 414 que a su vez era consecuencia de actos
procesales firmes y consentidos anteriores, y que cualquiera fuera la decision a que se
arribara al respecto, merecía un debido tratamiento y pronunciamiento al respecto, lo
que no aconteció.
Se advierte que las citas doctrinales y jurisprudenciales que realiza la a quo vinculadas a
los presupusetos que condicionan la procedencia de la nulidad procesal con especial
referencia al perjuicio sufrido y el interes a subsanar, constituyen meras afirmaciones
dogmaticas que no dan respuseta a los planteos concretos que en tal sentido formuló la
aquí recurrente al deducir nulidad a fs. 447 448. donde se invoca lo que a su criterio
constituía el perjuicio alegado y el interes que pretendía subsanar con la declaracion de
nulidad solicitada (ver fs 447 vta apart. II)..
La sentencia se debe sujetar a las reglas establecidas en art. 34 inc. 4 del CPCC
ratificada por el art. 161 inc. 1 y 2 del mismo cuerpo legal y que tienen raigambre
constitucional. Al no contener el decisorio recurrido una decision expresa respecto a las
cuestiones esenciales planteadas oportunamente dicha omision afecta la garantía de la
defensa en juicio consagrada en la ley suprema, por lo que corresponde declarar la
nulidad de dicho decisorio debiendo bajar los autos al Juzgado de origen a fin de que
por medio de Juez habil se idcte nuevo pronunciamiento conf. a los elementales
presupuestos juzgantes determinados precedentemente. En su merito SE RESUELVE: l)
Declarar la nulidad del decisorio de fs. 454 455. debiendo bajar los autos al Juzgado de
origen a fin de que por medio de juez habil se dicte nuevo pronunciamiento conf. a los
elementales presupuestos juzgantes determinados en la presente resolucion. II) Costas
en el orden causado atento a que los vicios de que adolece el decisorio recurrido no son
atribuibles a las partes. REGISTRESE, NOTIFIQUESE Y OPORTUNAMENTE
BAJEN." Fdo. Dr. Carlos Maqueda, Dra. Sosa Lago de Tarazi, Dra. Amanda
Etcheverry, Camaristas. Dra.. S. de Garraza, Secretaria.
----------------------------------------…
A mayor abundamiento se advierte una importante
falencia del decisorio puesto en crisis ésto es, la omisión de tratar uno de los
temas planteados, concretamente la denuncia de la violación de la garantía
de la igualdad (artículo 16 de la Constitución Nacional), efectuada por los
actores -al promover la demanda- sobre la base de que se habría pagado a
otros agentes en la forma pretendida en igualdad de circunstancias fácticas y
jurídicas. Esta omisión lesiona el artículo 18 de la Constitución Nacional, en
lo que a la motivación se refiere. Si bien conoce otros puntos cuestionados, lo
resuelto se torna arbitrario, en orden a que el pronunciamiento impugnado
no trata el agravio vertido sin dar razón plausible para ello.
--.Expte. N° 6737/07 En la ciudad de Corrientes, a los veintisiete días del mes de mayo
del año dos
mil nueve, estando reunidos los Sres. jueces de la Excma. Cámara Federal de
Apelaciones, Dres. Mirta Gladis Sotelo de Andreau y Ramón Luis González,
asistidos por la secretaria de cámara –subrogante- Dra. Cynthia Ortiz García
de Terrile tomaron conocimiento del expediente caratulado: “Fernández
Miguel Antonio y otro c/ Estado Nacional y/o Minist. del Int. – Prefectura
Naval Argentina. Sec. Retiros y Pasividades y/o Q. R. R. s/ Amparo”, Expte.
N° 6737/07, del registro de este tribunal, proveniente del Juzgado Federal de
esta ciudad.
Efectuado el sorteo a los fines de determinar el orden de votación resultó el
siguiente orden primero, Dr. Ramón Luis González y segundo, la Dra. Mirta
Gladis Sotelo de Andreau.
-----------------------------------------………..
Introducción.
La finalidad de este trabajo es ver que entiende la Corte y la doctrina
nacional, por sentencia arbitraria, susceptible de recurso
extraordinario; y dentro de ésta que es la sentencia arbitraria por
incongruencia (defecto en la consideración de extremos conducentes).
La primer parte trata de dilucidar que es la sentencia arbitraria, segun
el Alto Tribunal y según la doctrina especializada. Asimismo, incluye la
clasificación de las sentencias arbitrarias.
La segunda parte se refiere a las sentencias que tienen el vicio de la
incongruencia, y dentro de este tipo las que importan un defecto en la
consideración de extremos conducentes. Se verá en que consiste el
vicio, como lo trata la Corte, cual es el primer caso donde expresamente
se hace referencia a él.
La tercera y última parte es un análisis de los fallos de la Corte durante
los años 1954-1990. Comprende la evolución en la aplicación de la
doctrina, la comparación según el tipo de gobierno y que diferencia
existe entre los gobiernos democraticos y los de facto.
Primera Parte.
1. ¿Qué es la sentencia arbitraria?. Ambito normal y
excepcional de actuación del recurso extraordinario.
Para entender que el una sentencia arbitraria es necesario saber que es
la "arbitrariedad". Según Legaz y Lacambra: "La arbitrariedad es la
negación del derecho como legalidad, en tanto que legalidad y cometida
por el propio custodio de la misma, es decir por el propio poder
publico". Este autor entiende que se trata de una conducta antijurídica
de los órganos del Estado(Legaz y Lacambra, Luis. Filosofia del Derecho,
5° edición, Barcelona, Editorial Bosch, 1979, pag. 630.)
Por lo tanto al hablar de la doctrina de la sentencia arbitraria existe una
confluencia de reglas constitucionales de derecho positivo y pautas
axiológicas de justicia y equidad.
De acuerdo a los mas altos exponentes de nuestro derecho
constitucional, el ámbito normal de actuación del recurso
extraordinario es el articulo 14 de la ley 48,en sus tres incisos. En
virtud de este articulo, el recurso solo opera ante la presencia de una
cuestión federal.
Pero además de aquel ámbito normal, la jurisprudencia de la Corte
Suprema ha elaborado un ámbito excepcional que es el de las
sentencias arbitrarias.
"La sentencia arbitraria origina cuestión federal que habilita la
intervención del Alto Tribunal." La cuestión federal, en su consecuencia,
surge de la sentencia arbitraria, aunque lo decidido en esa sentencia
trate de temas de derecho, "no federal". Las normas de derecho común
son irrevisables por la vía del recurso extraordinario, salvo los
supuestos de arbitrariedad.
Ahora bien, que es la sentencia arbitraria para nuestros autores:
A. Juan Francisco Linares dice que "la sentencia arbitraria es
aquella que excede del limite de posibilidad interpretativa
que el ordenamiento deja al arbitrio del juez".
B. Esteban Imaz la define como "aquella que adolece de un
error inexcusable".
C. Bartolomé Fiorini expresa que "el magistrado que dicta una
sentencia arbitraria, se ha puesto al margen de su
constitucional forma de actuar".
D. Luis M. Boffi Boggero entiende que "la arbitrariedad nace
del incumplimiento de un mínimo de requisitos jurídicos".
Casares, Reimundín y Canasi sostienen que "la arbitrariedad comporta
violación de la esencia del orden constitucional" (Bianchi, Alberto, El
recurso extraordinario por sentencia arbitraria, ED. 99-835. )
En cuanto al origen de la doctrina de la sentencia arbitraria es con el
caso Rey c/ Rocha del año 1909. Este caso es una sentencia arbitraria
de construcción evasiva es decir la que interpreta arbitrariamente el
derecho común nacional para adaptarlo a normas locales. Aquí, la Corte
no revoco el fallo, por estimar improcedente el recurso extraordinario,
dijo de todos modos que "el requisito constitucional de que nadie puede
ser privado de su propiedad, sino en virtud de sentencia fundada en ley,
da lugar a lugar a recursos ante esta Corte en los casos extraordinarios
de sentencias arbitrarias, desprovistas de todo apoyo legal, fundadas
tan solo en la voluntad de los jueces".
Conforme con el caso, la sentencia arbitraria era la que no contaba con
sustento normativo alguno, estando basada en la mera voluntad del
juzgador; pero los supuestos de simple interpretación defectuosa de las
leyes, no constituían casos de arbitrariedad.
A partir de 1955, el nuevo Tribunal adoptó una actitud más abierta
hacia la procedencia del recurso extraordinario por sentencia arbitraria,
que no disminuyo con los cambios que se produjeron en 1958, 1966,
1976 o 1983. Es llamativo el hecho de que con tantos cambios dentro
de la Corte, en virtud de los cambios de gobierno, esta doctrina se haya
desarrollado coherentemente.
2. Pautas generales empleadas por la Corte Suprema para
la procedencia del recurso extraordinario por sentencias
arbitrarias:
1. Apartamiento inequívoco de la solución normativa prevista
para el caso.
2. Decisiva carencia de fundamentación.
3. Fallos que menoscaban la garantia de defensa en juicio o la
regla del debido proceso o frustran el derecho federal.
4. Fallos que se dictan sobre la base de la mera voluntad de
los jueces.
5. Fallos que importan violacion de la esencia del orden
constitucional, cuyo primer enunciado es afianzar la
justicia.
6. Fallos que no significan una derivacion razonada del
derecho vigente, con aplicacion a las circunstancias
comprobadas de la causa.
7. Sentencias que exceden los limites propios de la
razonabilidad.
8. Fallos que padecen de omisiones y desarciertos de gravedad
extrema, que los invalida como actos juridicos o de groseros
errores juridicos.
9. Sentencias que contravienen un adecuado servicio de
justicia.
[Link] de la arbitrariedad:
El vicio de arbitrariedad debe ser grave y tiene que probarse. Reviste
carácter excepcional y no tiene por objeto abrir una tercera instancia
ordinaria donde puedan discutirse decisiones que se estimen
equivocadas. No cubre meras discrepancias entre lo decidido por el
juzgador y lo sostenido por las partes. La arbitrariedad debe invocarse y
probarse fehacientemente por el interesado.
4. ¿Cuál es el fundamento de la doctrina?
1. Fundamento constitucional de la doctrina de la sentencia arbitraria:
el fundamento de esta doctrina se encuentra en cláusulas
constitucionales, tales como: a)el preámbulo: en cuanto se refiere a
"afianzar la Justicia". Este es el argumento iusnaturalista de esta
doctrina. Se considera como sentencia arbitraria aquella que se aparta
del valor justicia; b) articulo 1º. "La Nación Argentina adopta para su
gobierno la forma representativa republicana federal...". Esta tesis es
sostenida por Rouzaut, quien considera que la sentencia arbitraria
significa una infraccion al sistema republicano representativo de
gobierno.(Rouzaut, El recurso extraordinario, pagina 55.)
c) articulo 17."...ningun habitante de la Nacion puede ser privado de
ella (la propiedad) sino en virtud de sentencia fundada en ley...". La
Corte aludio a este fundamento en el caso Rey c/ Rocha; d) articulo 18.
"...es inviolable la defensa en juicio de la perona y de los derechos...".
Este es el argumento mas utilizado por la Corte, como justificativo de la
teoria, porque considera a las sentencias arbitrarias como sentencias
opuestas a la Constitucion (Vanossi. La sentencia arbitraria. Un acto de
lesion constitucional, ED, 91-105.) ; e) articulo 19. "...ningun habitante
de la Nacion sera obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de
lo que ella no prohibe." En este caso se entiende a la sentencia
arbitraria como sentencia contra legem, es decir como sentencia que
impone al perjudicado obligaciones no fundadas en ley alguna, en
abierta violacion a esta norma constitucional mencionado articulo; f)
articulo 28. "los principios, garantias y derechos reconocidos ..., no
podran ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio." Aca se
ve a la sentenvcia arbitraria como una sentencia irrazonable, y por
tanto contraria a la clausula constitucional y g) articulo 31. "Esta
Constitucion, las leyes...que en su consecuencia se dicten...y los
tratados con potencias extranjeras son la ley suprema de la Nacion...".
La sentencia arbitraria, como acto judicial que engendrann una norma
particular en contravencion o aprtamiento del orden juridico, lesiona
tambien el principio de escalonamiento dispuesto por este articulo.
(Rouzaut, El recurso extraordinario, pagina 55.
Vanossi. La sentencia arbitraria. Un acto de lesion constitucional, ED,
91-105.
Sagues, Recurso Extraordinario, paginas 214-217.)
2. Fundamento en la "norma de habilitacion".
Esta teoria es sostenida por Gioja, quien recurre a la teoria Kelseniana
de la "norma de habilitacion". Segun esta doctrina, la decision de un
tribunal supremo de cualquier Estado, al ser la ultima voz juridica en
ese pais es siempre valida este o no acorde con la normatividad vigente,
incluso la constitucional. El ordenamiento juridico "convalida" o
"habilita" lo asi resuelto por el Tribunal Supremo.
Para Gioja, "la Constitucion Nacional establece como obligacion de la
Corte Suprema el respeto a la ley dictada por el legislador, pero, al
declararla tribunal ultimo, le autoriza dictar sentencias que sean
sentencias inconstitucionales, aunque sean en violacion de aquella
obligacion". Segun este autor el resurso extraordinario no esta
contemplado en la ley 48, inclusive resulta prohibido por el articulo 15
de esa ley. Pero la Corte lo ha creado pretorianamente, contra legem, y
su decision esta avalada por la mencionada "norma de habilitacion".
3. Fundamento legal. ¿Esta incluida en el articulo 14 de la ley 48?
Hay dos corrientes al respecto:
1. TESIS AFIRMATIVA. CRITERIO DE LA CORTE SUPREMA.
Esta tesis considera que el recurso extraordinario contra
las sentencias arbitrarias surge del articulo 14 inciso 2 de
la ley 48, que permite impugnar por tal vía las normas
locales opuestas a la ley fundamental. Guastavino cita a
Romero, quien sostiene que la Corte no invento el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, sino que desarrollo
el articulo 14 inciso 2, que permite atacar por medio del
recurso extraordinario los actos de "autoridad de provincia"
que se reputen inconstitucionales: y de ahi la viabilidad del
recurso contra las sentencias arbitrarias, que son opuestas
a la Constitucion. Cita tambien a Cueto Rua, para quien, al
configurar la sentencia arbitrraria un caso de "cuestionf
ederal", esta captada por la actual redaccion del articulo
14. Esta teoria parece contar con el apoyo de algunos fallos
de la Corte Suprema, como por ejemplo: "Garcia Antonio s/
jubilacion" y "Pellegrinic/ Etcheverry".
2. TESIS NEGATIVA. EL CUARTO INCISO DEL ARTICULO 14
DE LA LEY 48. Varios autores sostienen que el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria es una creacion
pretoriana de la Corte, es decir un producto elaborado por
el derecho judicial y no por el organo legislativo.
4. Conclusión.
Creo que el fundamento mas importante con que cuenta el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, es sin lugar a dudas el
constitucional, es decir aquel que ve como basamento las normas
contenidas en la Constitución Nacional (preámbulo, arts. 1, 17, 18,
etc.). Pero en cuanto al basamento legal, no resulta muy claro que este
surja del articulo 14 inciso 2, sino que mas bien resulta que fue hecho
por la Corte y no por el Congreso. Pero no como una construcción
contra legem, sino praeter legem.
5. Causales de arbitrariedad según Genaro Carrio: (estas causales son las adoptadas por
la mayoría de los autores nacionales por ser la más clara y completa)
Al OBJETO O TEMA de la decisión. Así, hay sentencias que han
sido descalificadas por arbitrariedad en razon de que: 1. Omite
considerar y resolver ciertas cuestiones oportunamente
propuestas; o 2. Resuelve cuestiones no planteadas.
A los FUNDAMENTOS de la decisión, y dentro de ellos:
A. Al establecimiento del fundamento normativo. Así, hay
sentencias que han sido descalificadas por arbitrarias en razon de
que: 3. Fueron dictadas por jueces que, al dictarlas, se arrogaron el
papel de legisladores y no se sintieron limitados por el orden
juridico; o 4. Prescinden del texto legal sin dar razón plausible
alguna; o 5. Aplican preceptos derogados o aún no vigentes; o 6.
Dan como fundamento pautas de excesiva amplitud, en sustitución
de normas positivas directamente aplicables.
B. Al establecimiento del fundamento no normativo (o de hecho).
Así, hay sentencias que han sido calificadas por arbitrarias en
razón de que: 7. Prescinden de prueba decisiva; o 8. Invocan
prueba inexistente; o 9. Contradicen abiertamente otras
constancias de los autos.
C. al establecimiento del fundamento normativo, del fundamento de
hecho, o al transito de ellos a la conclusión. Así, hay sentencias
que han sido descalificadas por arbitrarias en razón de que: 10.
Hacen afirmaciones dogmaticas que solo constituyen un
fundamento aparente; o 11. Incurren en excesos formalistas o
rituales; o 12. Son autocontradictorias.
A los EFECTOS de la decisión. Así, hay sentencias que han sido
descalificadas por arbitrarias en razón de que: 13. Pretenden dejar
sin efecto decisiones anteriores firmes.
Segunda Parte.
6. ¿ Qué es la sentencia incongruente?
Para saber que es una sentencia incongruente primero es necesario
determinar que requisitos debe tener una sentencia.
El Código Procesal señala que la sentencia debe contener:
1. Mención del lugar y fecha del pronunciamiento.
2. Firma del juez.
3. Resultandos: nombre y apellido de las partes; y relación
suscinta de las cuestiones que constituyen el objeto del
juicio.
4. Considerandos: consideración, por separado, de las
cuestiones litigiosas; y en el pronunciamiento los
fundamentos y la aplicación de la ley. Constituyen la parte
mas importante de la sentencia, pues en ella el juez debe
exponer los motivos o fundamentos que lo determinan a
adoptar una u otra solución para resolver la causa. En su
pronunciamiento el Juez debe remitirse a los hechos
invocados por las partes, confrontarlos con la prueba que se
haya producido, apreciar el valor de ésta y aplicar, la norma
o normas jurídicas mediante las cuales considera que debe
resolverse el pleito.
5. Parte dispositiva: debe contener la decisión expresa,
positiva y precisa, de conformidad con las pretensiones
deducidas en el juicio, calificadas según correspondiere por
ley declarando el derecho de los litigantes y condenando o
absolviendo de la demanda y reconvención en su caso, en
todo o en parte.
La ley exige una estricta correspondencia entre el
contenido de la sentencia y las cuestiones
oportunamente planteadas por las partes, lo que
supone la adecuación del pronunciamiento a los
elementos de la pretensión deducida en el juicio. Se
trata de una aplicación del denominado principio de
congruencia, que constituye una de las
manifestaciones del principio dispositivo y que
reconoce fundamento constitucional.
De lo expuesto, surge que el principio de congruencia esta dirigido a
delimitar las facultades resolutorias del organo jurisdiccional, por el
imperio del cual debe existir identidad entre lo resuelto y lo
controvertido oportunamente por los litigantes, y en relacion con los
poderes atribuidos en cada caso al organo jurisdiccional por el
ordenamiento juridico.
Este principio de congruencia implica necesariamente una relacion
entre lo pretendido en autos y lo resuelto.
El principio de congruencia (tambien llamado de estricto derecho)
importa una limitacion a las facultades del juez; este no debe sentenciar
en mas de lo debatido, o dejar de fallar en la materia litigiosa del caso.
La Corte ha entendido que el problema de las sentencias incongruentes
"importa dejar el pronunciamiento apelado desprovisto de todo
fundamento", pero en verdad dicha sentencia puede no carecer de
fundamentacion (salvo que a la incongruencia se le sume la omision de
fundamentacion normativa).
La sentencia incongruente es normativamente arbitraria, por negarse el
juez –en oposicion a las reglas procesales pertinentes- a decidir lo
debatido, o porque decide fuera de lo debatido.
En virtud de lo visto hasta ahora, cabe determinar que hay tres tipos de
sentencia incongruente: 1) aquella sentencia que omite el examen de
cuestiones oportunamente propuestas por las partes, que sean
conducentes para la decisión del pleito (citra petita); 2) sentencias que
se pronuncian sobre pretensiones o defensas no articuladas en el
proceso (extra petita); y 3) aquella que excede el limite cuantitativo o
cualitativo de las peticiones contenidas en la pretensión o la oposición,
concediendo o negando mas de lo reclamado por las partes (ultra
petita).
7. Vicio específico. El vicio específico a considerar es el defecto en la
consideración de extremos conducentes, es decir cuando los jueces al
juzgar no tienen en consideración hechos alegados oportunamente por
las partes y que hacen a la resolución de la cuestión sometida a su
juzgamiento.
Carrió se refiere a la primer causa y dice que "un pronunciamiento es
arbitrario si, al dictarlo, los jueces han omitido decidir una cuestión
oportunamente propuesta y conducente a la solución del pleito."
Es necesario que concurran los dos requisitos: que la cuestión no
tratada haya sido oportunamente introducida pro el litigante y que ella
sea decisiva para la solución del litigio.
Pero no siempre la Corte hizo lugar a la procedencia del recurso
extraordinario fundandose en la doctrina de las sentencias arbitrarias
sino que apeló al argumento de la "denegacion de Justicia". Esto es
notorio en casos anteriores a 1954, en inclusive en algunos de los fallos
de ese año, el Alto Tribunal había declarado que la omisión de las
cuestiones, expresa y oportunamente planteadas afecta la garantía de
la defensa en juicio. Por ejemplo, dice textualmente la Corte: "Es
obligación de los jueces en razón de su carácter de tales y con
fundamento en la garantía de la defensa en juicio, el pronunciarse
sobre puntos propuestos por las partes, en cuanto su solución sea
conducente a la decisión del pleito".(Fallos 228:279 Aissor Mattar v.
Provincia de Santiago del Estero, 29/03/1954. Fallos 221:237 del
19/11/1951.)
Otro caso donde los recurrentes se fundaban en la arbitrariedad es
"Vinelli c/ Liliedal de Castillo, la Corte destacó la posibilidad de ocurrir
ante algún órgano jurisdiccional en procura de justicia, amparada por
la jurisprudencia del Tribunal en la garantía de la defensa en juicio y
porque la exclusion de una cuestión importa denegación de justicia.
( Fallos 221:237 del 19/11/1951.)
La Corte no considero necesario o adecuado, al decir de Carrio, apelar a
la doctrina de las sentencias arbitrarias para resolver un caso de
omisión de pronunciamiento. Esto se debía a que la doctrina no estaba
muy desarrollada.
Aunque hacia 1950, en el caso "Argerich", la Corte intento caracterizar
que ha de entenderse por "arbitrariedad". Sostuvo que la arbitrariedad
que puede sustentar el recurso extraordinario requiere necesariamente
la demostracion de un desacierto total de la sentencia en recurso, ya
sea por la prescindencia en ella de la ley aplicable, o de los hechos
probados o por la invocacion de prueba inexistente en la causa.
8. Primer caso de sentencia arbitraria por defecto en la consideración de
extremos conducentes. El primer caso, donde la Corte expresamente se
refiere a la sentencia arbitraria por incongruencia (defecto en la
consideración de extremos conducentes) lo encontramos en Fallos 228:
161. Los miembros del Alto Tribunal de aquel momento, Dres. Rodolfo
[Link], Tomás D. Casares, Felipe Santiago Perez, Atilio Pessagno
y Luis R. Longhi, consideraron en autos: "Francisco Gonzalez Rodriguez
v. Oscar Gonzalez Figueira y otros" que "procede el recurso
extraordinario y la anulacion por arbitrariedad de la sentencia que
regula los honorarios del administrador judicial sin resolver las
cuestiones planteadas con respecto a los ingresos reales de la empresa,
a si corresponde tomar a las utilidades netas o a los ingresos globales
como base para dicha regulación, y a la confiscatoriedad de los
honorarios así regulados".
Luego tenemos el fallo anteriormente citado (ver IV), donde ademas de
considerar la garantía de la defensa en juicio, la Corte también
reconoció que "La omisión de una cuestión condicionante del resultado
del litigio, priva de fundamento a la sentencia, que se hace pasible por
tanto de recurso extraordinario".
La aplicación de la doctrina de las sentencias arbitrarias fundada en el
defecto en la consideración de extremos conducentes, tiene un
desarrollo progresivo. Los años posteriores a 1955 muestran como la
Corte utiliza esta doctrina con mayor frecuencia, provocando un
crecimiento de las causas sometidas a consideración del Alto Tribunal.
Tercera Parte.
9. Analisis de los fallos.
Del primer cuadro (anexo 1) se desprende el auge que cobro la doctrina
en los últimos 9 años considerados. Los cambios en la Corte, en cuanto
al número de sus miembros no influyo en la tendencia a una mayor
aplicación de este remedio.
La Corte para referirse a este vicio, lo hace de la siguiente manera:
"Procede el recurso extraordinario contra la sentencia que rechazó la
demanda instaurada por daños y perjuicios derivados de las prácticas
médicas que le fueron efectuadas a la actora en un sanatorio de
propiedad de la obra social accionada, donde fue sometida a una
cesárea, a raíz de la cual debió ser intervenida nuevamente,
practicándosele una anexohisterectomía que determinó la pérdida
definitiva de su aptitud para procrear, si el a quo omitió tratar
elementos de juicio conducentes y oportunamente propuestos a su
consideración y expresa fundamentos que sólo en apariencia satisfacen
los requisitos a cuyo cumplimiento la Corte ha supeditado, con base en
la Constitución, la validez de los actos judiciales" "Carece de
fundamentación suficiente y debe ser dejada sin efecto la sentencia que
no obstante destacar el dictamen pericial y citarlo asiduamente no ha
reparado en aspectos conducentes para la decisión del litigio, tales
como las omisiones de la historia clínica, cierrtas falencias del protocolo
del acto quirúrgico practicado a la actora, la irregular vinculación entre
los especialistas y no figurar en la historia todo el curso del proceso que
afectó a la actora, la celebración de una sola consulta en la que
hubieran intervenido siquiera tres especialistas del equipo".( Fallos 306:
178)
Las citas antes mencionadas corresponden al año 1984, durante un
gobierno democrático. No existen diferencias con las apreciaciones que
realiza la Corte respecto al tema durante los gobiernos de facto
"la decisión que omite el tratamiento de una medida probatoria que la
recurrente solicitara en forma clara, y que, a tenor de las pruebas que a
su favor acercara a la causa, podría llevar a una decisión favorable a su
pretensión, importa un desmedro del derecho que a su favor consagra el
art. 18 de la Constitución Nacional, que priva de sustento al fallo
impugnado (Fallos 304:1880)
"Ha prescindido del examen y decisión de un punto oportunamente
propuesto y conducente para la solución de la causa, la sentencia que
no trato el agravio referido a que el juez no se expidió, por considerarlo
innecesario, sobre los argumentos contrarios a la prescripción de la
acción de simulación de compraventa de un inmueble, basados en el
art. 3962 del Código Civil y doctrina plenaria del a quo".
En los Anexos 2 y 3 vemos la actividad de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, teniendo en cuenta si se trata de gobiernos democráticos o
de facto. Los números hablan por si solos de la labor desarrollada por la
Corte durante los distintos tipos de gobierno.
En cuanto a las materias, respecto de las cuales resulta procedente el
recurso extraordinario por sentencias arbitrarias por defecto en la
consideración de extremos, la mayor cantidad de sentencias revisadas
por esta vía corresponde al derecho laboral.
No obstante, no son pocas las que corresponden al derecho civil,
comercial, penal e incluso penal económico.
Conclusiones.
La sentencia arbitraria surge de una creación pretoriana de la Corte, es
aquella donde existe un desacierto total de la sentencia en recurso, ya
sea por la prescindencia en ella de la ley aplicable, o de los hechos
probados o por la invocación de prueba inexistente en la causa.
En cuanto al vicio, defecto en la consideración de extremos
conducentes, se da cuando el Juez no tiene en cuenta cuestiones
oportunamente planteadas por las partes y que, a su vez, resultan
conducentes para la solución del litigio. Esto produce que la sentencia
sea incongruente.
Respecto a los fallos, al principio la Corte resolvía la cuestión aplicando
la teoría de la denegación de justicia. Recién en 1954, y sólo en algunos
fallos, la Corte expresamente se refiere a los defectos en la
consideración de extremos conducentes.
A partir de alli, y hasta 1990, la aplicación de esta causa para la
procedencia del recurso extraordinario, fue in crecendo. Basta
comparar el período 1963/1967 con 32 fallos, con el período
1986/1990 con 172 fallos, para ver que la Corte abiertamente aplica
esta doctrina, ya sin recurrir a la denegación de justicia para considerar
procedente el recurso extraordinario. También, se ve que no hay
diferencias en las resoluciones de la Corte pese a los cambios de
gobierno y de composición del Tribunal, es decir que estas
circunstancias no han tenido incidencia en la aplicación de esta causal.
Valeria Fernandez Pello
Sentencias Arbitrarias por Incongruencia
Defecto en la consideración de extremos conducentes.
Seminario de Derecho Constitu
Universidad del Sa
Año 1999
Indice
Introducción
Primera Parte
1. ¿Que es la sentencia arbitraria?
2. Pautas empleadas por la Corte Suprema
3. Caracteres de la arbitrariedad
4. ¿Cual es el fundamento de la doctrina?
5. Causales de arbitrariedad según Genaro Carrio
Segunda Parte
6. ¿Que es la sentencia incongruente?
7. Vicio específico
8. Primer caso de sentencia arbitraria por defecto en la consideración de extremos conducentes
Tercera Parte
Conclusiones
Bibliografía consultada
Introducción.
La finalidad de este trabajo es ver que entiende la Corte y la doctrina
nacional, por sentencia arbitraria, susceptible de recurso
extraordinario; y dentro de ésta que es la sentencia arbitraria por
incongruencia (defecto en la consideración de extremos conducentes).
La primer parte trata de dilucidar que es la sentencia arbitraria, segun
el Alto Tribunal y según la doctrina especializada. Asimismo, incluye la
clasificación de las sentencias arbitrarias.
La segunda parte se refiere a las sentencias que tienen el vicio de la
incongruencia, y dentro de este tipo las que importan un defecto en la
consideración de extremos conducentes. Se verá en que consiste el
vicio, como lo trata la Corte, cual es el primer caso donde expresamente
se hace referencia a él.
La tercera y última parte es un análisis de los fallos de la Corte durante
los años 1954-1990. Comprende la evolución en la aplicación de la
doctrina, la comparación según el tipo de gobierno y que diferencia
existe entre los gobiernos democraticos y los de facto.
Primera Parte.
1. ¿Qué es la sentencia arbitraria?. Ambito normal y
excepcional de actuación del recurso extraordinario.
Para entender que el una sentencia arbitraria es necesario saber que es
la "arbitrariedad". Según Legaz y Lacambra: "La arbitrariedad es la
negación del derecho como legalidad, en tanto que legalidad y cometida
por el propio custodio de la misma, es decir por el propio poder
publico". Este autor entiende que se trata de una conducta antijurídica
de los órganos del Estado(Legaz y Lacambra, Luis. Filosofia del Derecho,
5° edición, Barcelona, Editorial Bosch, 1979, pag. 630.)
Por lo tanto al hablar de la doctrina de la sentencia arbitraria existe una
confluencia de reglas constitucionales de derecho positivo y pautas
axiológicas de justicia y equidad.
De acuerdo a los mas altos exponentes de nuestro derecho
constitucional, el ámbito normal de actuación del recurso
extraordinario es el articulo 14 de la ley 48,en sus tres incisos. En
virtud de este articulo, el recurso solo opera ante la presencia de una
cuestión federal.
Pero además de aquel ámbito normal, la jurisprudencia de la Corte
Suprema ha elaborado un ámbito excepcional que es el de las
sentencias arbitrarias.
"La sentencia arbitraria origina cuestión federal que habilita la
intervención del Alto Tribunal." La cuestión federal, en su consecuencia,
surge de la sentencia arbitraria, aunque lo decidido en esa sentencia
trate de temas de derecho, "no federal". Las normas de derecho común
son irrevisables por la vía del recurso extraordinario, salvo los
supuestos de arbitrariedad.
Ahora bien, que es la sentencia arbitraria para nuestros autores:
A. Juan Francisco Linares dice que "la sentencia arbitraria es
aquella que excede del limite de posibilidad interpretativa
que el ordenamiento deja al arbitrio del juez".
B. Esteban Imaz la define como "aquella que adolece de un
error inexcusable".
C. Bartolomé Fiorini expresa que "el magistrado que dicta una
sentencia arbitraria, se ha puesto al margen de su
constitucional forma de actuar".
D. Luis M. Boffi Boggero entiende que "la arbitrariedad nace
del incumplimiento de un mínimo de requisitos jurídicos".
Casares, Reimundín y Canasi sostienen que "la arbitrariedad comporta
violación de la esencia del orden constitucional" (Bianchi, Alberto, El
recurso extraordinario por sentencia arbitraria, ED. 99-835. )
En cuanto al origen de la doctrina de la sentencia arbitraria es con el
caso Rey c/ Rocha del año 1909. Este caso es una sentencia arbitraria
de construcción evasiva es decir la que interpreta arbitrariamente el
derecho común nacional para adaptarlo a normas locales. Aquí, la Corte
no revoco el fallo, por estimar improcedente el recurso extraordinario,
dijo de todos modos que "el requisito constitucional de que nadie puede
ser privado de su propiedad, sino en virtud de sentencia fundada en ley,
da lugar a lugar a recursos ante esta Corte en los casos extraordinarios
de sentencias arbitrarias, desprovistas de todo apoyo legal, fundadas
tan solo en la voluntad de los jueces".
Conforme con el caso, la sentencia arbitraria era la que no contaba con
sustento normativo alguno, estando basada en la mera voluntad del
juzgador; pero los supuestos de simple interpretación defectuosa de las
leyes, no constituían casos de arbitrariedad.
A partir de 1955, el nuevo Tribunal adoptó una actitud más abierta
hacia la procedencia del recurso extraordinario por sentencia arbitraria,
que no disminuyo con los cambios que se produjeron en 1958, 1966,
1976 o 1983. Es llamativo el hecho de que con tantos cambios dentro
de la Corte, en virtud de los cambios de gobierno, esta doctrina se haya
desarrollado coherentemente.
2. Pautas generales empleadas por la Corte Suprema para
la procedencia del recurso extraordinario por sentencias
arbitrarias:
1. Apartamiento inequívoco de la solución normativa prevista
para el caso.
2. Decisiva carencia de fundamentación.
3. Fallos que menoscaban la garantia de defensa en juicio o la
regla del debido proceso o frustran el derecho federal.
4. Fallos que se dictan sobre la base de la mera voluntad de
los jueces.
5. Fallos que importan violacion de la esencia del orden
constitucional, cuyo primer enunciado es afianzar la
justicia.
6. Fallos que no significan una derivacion razonada del
derecho vigente, con aplicacion a las circunstancias
comprobadas de la causa.
7. Sentencias que exceden los limites propios de la
razonabilidad.
8. Fallos que padecen de omisiones y desarciertos de gravedad
extrema, que los invalida como actos juridicos o de groseros
errores juridicos.
9. Sentencias que contravienen un adecuado servicio de
justicia.
[Link] de la arbitrariedad:
El vicio de arbitrariedad debe ser grave y tiene que probarse. Reviste
carácter excepcional y no tiene por objeto abrir una tercera instancia
ordinaria donde puedan discutirse decisiones que se estimen
equivocadas. No cubre meras discrepancias entre lo decidido por el
juzgador y lo sostenido por las partes. La arbitrariedad debe invocarse y
probarse fehacientemente por el interesado.
4. ¿Cuál es el fundamento de la doctrina?
1. Fundamento constitucional de la doctrina de la sentencia arbitraria:
el fundamento de esta doctrina se encuentra en cláusulas
constitucionales, tales como: a)el preámbulo: en cuanto se refiere a
"afianzar la Justicia". Este es el argumento iusnaturalista de esta
doctrina. Se considera como sentencia arbitraria aquella que se aparta
del valor justicia; b) articulo 1º. "La Nación Argentina adopta para su
gobierno la forma representativa republicana federal...". Esta tesis es
sostenida por Rouzaut, quien considera que la sentencia arbitraria
significa una infraccion al sistema republicano representativo de
gobierno.(Rouzaut, El recurso extraordinario, pagina 55.)
c) articulo 17."...ningun habitante de la Nacion puede ser privado de
ella (la propiedad) sino en virtud de sentencia fundada en ley...". La
Corte aludio a este fundamento en el caso Rey c/ Rocha; d) articulo 18.
"...es inviolable la defensa en juicio de la perona y de los derechos...".
Este es el argumento mas utilizado por la Corte, como justificativo de la
teoria, porque considera a las sentencias arbitrarias como sentencias
opuestas a la Constitucion (Vanossi. La sentencia arbitraria. Un acto de
lesion constitucional, ED, 91-105.) ; e) articulo 19. "...ningun habitante
de la Nacion sera obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de
lo que ella no prohibe." En este caso se entiende a la sentencia
arbitraria como sentencia contra legem, es decir como sentencia que
impone al perjudicado obligaciones no fundadas en ley alguna, en
abierta violacion a esta norma constitucional mencionado articulo; f)
articulo 28. "los principios, garantias y derechos reconocidos ..., no
podran ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio." Aca se
ve a la sentenvcia arbitraria como una sentencia irrazonable, y por
tanto contraria a la clausula constitucional y g) articulo 31. "Esta
Constitucion, las leyes...que en su consecuencia se dicten...y los
tratados con potencias extranjeras son la ley suprema de la Nacion...".
La sentencia arbitraria, como acto judicial que engendrann una norma
particular en contravencion o aprtamiento del orden juridico, lesiona
tambien el principio de escalonamiento dispuesto por este articulo.
(Rouzaut, El recurso extraordinario, pagina 55.
Vanossi. La sentencia arbitraria. Un acto de lesion constitucional, ED,
91-105.
Sagues, Recurso Extraordinario, paginas 214-217.)
2. Fundamento en la "norma de habilitacion".
Esta teoria es sostenida por Gioja, quien recurre a la teoria Kelseniana
de la "norma de habilitacion". Segun esta doctrina, la decision de un
tribunal supremo de cualquier Estado, al ser la ultima voz juridica en
ese pais es siempre valida este o no acorde con la normatividad vigente,
incluso la constitucional. El ordenamiento juridico "convalida" o
"habilita" lo asi resuelto por el Tribunal Supremo.
Para Gioja, "la Constitucion Nacional establece como obligacion de la
Corte Suprema el respeto a la ley dictada por el legislador, pero, al
declararla tribunal ultimo, le autoriza dictar sentencias que sean
sentencias inconstitucionales, aunque sean en violacion de aquella
obligacion". Segun este autor el resurso extraordinario no esta
contemplado en la ley 48, inclusive resulta prohibido por el articulo 15
de esa ley. Pero la Corte lo ha creado pretorianamente, contra legem, y
su decision esta avalada por la mencionada "norma de habilitacion".
3. Fundamento legal. ¿Esta incluida en el articulo 14 de la ley 48?
Hay dos corrientes al respecto:
1. TESIS AFIRMATIVA. CRITERIO DE LA CORTE SUPREMA.
Esta tesis considera que el recurso extraordinario contra
las sentencias arbitrarias surge del articulo 14 inciso 2 de
la ley 48, que permite impugnar por tal vía las normas
locales opuestas a la ley fundamental. Guastavino cita a
Romero, quien sostiene que la Corte no invento el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, sino que desarrollo
el articulo 14 inciso 2, que permite atacar por medio del
recurso extraordinario los actos de "autoridad de provincia"
que se reputen inconstitucionales: y de ahi la viabilidad del
recurso contra las sentencias arbitrarias, que son opuestas
a la Constitucion. Cita tambien a Cueto Rua, para quien, al
configurar la sentencia arbitrraria un caso de "cuestionf
ederal", esta captada por la actual redaccion del articulo
14. Esta teoria parece contar con el apoyo de algunos fallos
de la Corte Suprema, como por ejemplo: "Garcia Antonio s/
jubilacion" y "Pellegrinic/ Etcheverry".
2. TESIS NEGATIVA. EL CUARTO INCISO DEL ARTICULO 14
DE LA LEY 48. Varios autores sostienen que el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria es una creacion
pretoriana de la Corte, es decir un producto elaborado por
el derecho judicial y no por el organo legislativo.
4. Conclusión.
Creo que el fundamento mas importante con que cuenta el recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, es sin lugar a dudas el
constitucional, es decir aquel que ve como basamento las normas
contenidas en la Constitución Nacional (preámbulo, arts. 1, 17, 18,
etc.). Pero en cuanto al basamento legal, no resulta muy claro que este
surja del articulo 14 inciso 2, sino que mas bien resulta que fue hecho
por la Corte y no por el Congreso. Pero no como una construcción
contra legem, sino praeter legem.
5. Causales de arbitrariedad según Genaro Carrio: (estas causales son las adoptadas por
la mayoría de los autores nacionales por ser la más clara y completa)
Al OBJETO O TEMA de la decisión. Así, hay sentencias que han
sido descalificadas por arbitrariedad en razon de que: 1. Omite
considerar y resolver ciertas cuestiones oportunamente
propuestas; o 2. Resuelve cuestiones no planteadas.
A los FUNDAMENTOS de la decisión, y dentro de ellos:
A. Al establecimiento del fundamento normativo. Así, hay
sentencias que han sido descalificadas por arbitrarias en razon de
que: 3. Fueron dictadas por jueces que, al dictarlas, se arrogaron el
papel de legisladores y no se sintieron limitados por el orden
juridico; o 4. Prescinden del texto legal sin dar razón plausible
alguna; o 5. Aplican preceptos derogados o aún no vigentes; o 6.
Dan como fundamento pautas de excesiva amplitud, en sustitución
de normas positivas directamente aplicables.
B. Al establecimiento del fundamento no normativo (o de hecho).
Así, hay sentencias que han sido calificadas por arbitrarias en
razón de que: 7. Prescinden de prueba decisiva; o 8. Invocan
prueba inexistente; o 9. Contradicen abiertamente otras
constancias de los autos.
C. al establecimiento del fundamento normativo, del fundamento de
hecho, o al transito de ellos a la conclusión. Así, hay sentencias
que han sido descalificadas por arbitrarias en razón de que: 10.
Hacen afirmaciones dogmaticas que solo constituyen un
fundamento aparente; o 11. Incurren en excesos formalistas o
rituales; o 12. Son autocontradictorias.
A los EFECTOS de la decisión. Así, hay sentencias que han sido
descalificadas por arbitrarias en razón de que: 13. Pretenden dejar
sin efecto decisiones anteriores firmes.
Segunda Parte.
6. ¿ Qué es la sentencia incongruente?
Para saber que es una sentencia incongruente primero es necesario
determinar que requisitos debe tener una sentencia.
El Código Procesal señala que la sentencia debe contener:
1. Mención del lugar y fecha del pronunciamiento.
2. Firma del juez.
3. Resultandos: nombre y apellido de las partes; y relación
suscinta de las cuestiones que constituyen el objeto del
juicio.
4. Considerandos: consideración, por separado, de las
cuestiones litigiosas; y en el pronunciamiento los
fundamentos y la aplicación de la ley. Constituyen la parte
mas importante de la sentencia, pues en ella el juez debe
exponer los motivos o fundamentos que lo determinan a
adoptar una u otra solución para resolver la causa. En su
pronunciamiento el Juez debe remitirse a los hechos
invocados por las partes, confrontarlos con la prueba que se
haya producido, apreciar el valor de ésta y aplicar, la norma
o normas jurídicas mediante las cuales considera que debe
resolverse el pleito.
5. Parte dispositiva: debe contener la decisión expresa,
positiva y precisa, de conformidad con las pretensiones
deducidas en el juicio, calificadas según correspondiere por
ley declarando el derecho de los litigantes y condenando o
absolviendo de la demanda y reconvención en su caso, en
todo o en parte.
La ley exige una estricta correspondencia entre el
contenido de la sentencia y las cuestiones
oportunamente planteadas por las partes, lo que
supone la adecuación del pronunciamiento a los
elementos de la pretensión deducida en el juicio. Se
trata de una aplicación del denominado principio de
congruencia, que constituye una de las
manifestaciones del principio dispositivo y que
reconoce fundamento constitucional.
De lo expuesto, surge que el principio de congruencia esta dirigido a
delimitar las facultades resolutorias del organo jurisdiccional, por el
imperio del cual debe existir identidad entre lo resuelto y lo
controvertido oportunamente por los litigantes, y en relacion con los
poderes atribuidos en cada caso al organo jurisdiccional por el
ordenamiento juridico.
Este principio de congruencia implica necesariamente una relacion
entre lo pretendido en autos y lo resuelto.
El principio de congruencia (tambien llamado de estricto derecho)
importa una limitacion a las facultades del juez; este no debe sentenciar
en mas de lo debatido, o dejar de fallar en la materia litigiosa del caso.
La Corte ha entendido que el problema de las sentencias incongruentes
"importa dejar el pronunciamiento apelado desprovisto de todo
fundamento", pero en verdad dicha sentencia puede no carecer de
fundamentacion (salvo que a la incongruencia se le sume la omision de
fundamentacion normativa).
La sentencia incongruente es normativamente arbitraria, por negarse el
juez –en oposicion a las reglas procesales pertinentes- a decidir lo
debatido, o porque decide fuera de lo debatido.
En virtud de lo visto hasta ahora, cabe determinar que hay tres tipos de
sentencia incongruente: 1) aquella sentencia que omite el examen de
cuestiones oportunamente propuestas por las partes, que sean
conducentes para la decisión del pleito (citra petita); 2) sentencias que
se pronuncian sobre pretensiones o defensas no articuladas en el
proceso (extra petita); y 3) aquella que excede el limite cuantitativo o
cualitativo de las peticiones contenidas en la pretensión o la oposición,
concediendo o negando mas de lo reclamado por las partes (ultra
petita).
7. Vicio específico. El vicio específico a considerar es el defecto en la
consideración de extremos conducentes, es decir cuando los jueces al
juzgar no tienen en consideración hechos alegados oportunamente por
las partes y que hacen a la resolución de la cuestión sometida a su
juzgamiento.
Carrió se refiere a la primer causa y dice que "un pronunciamiento es
arbitrario si, al dictarlo, los jueces han omitido decidir una cuestión
oportunamente propuesta y conducente a la solución del pleito."
Es necesario que concurran los dos requisitos: que la cuestión no
tratada haya sido oportunamente introducida pro el litigante y que ella
sea decisiva para la solución del litigio.
Pero no siempre la Corte hizo lugar a la procedencia del recurso
extraordinario fundandose en la doctrina de las sentencias arbitrarias
sino que apeló al argumento de la "denegacion de Justicia". Esto es
notorio en casos anteriores a 1954, en inclusive en algunos de los fallos
de ese año, el Alto Tribunal había declarado que la omisión de las
cuestiones, expresa y oportunamente planteadas afecta la garantía de
la defensa en juicio. Por ejemplo, dice textualmente la Corte: "Es
obligación de los jueces en razón de su carácter de tales y con
fundamento en la garantía de la defensa en juicio, el pronunciarse
sobre puntos propuestos por las partes, en cuanto su solución sea
conducente a la decisión del pleito".(Fallos 228:279 Aissor Mattar v.
Provincia de Santiago del Estero, 29/03/1954. Fallos 221:237 del
19/11/1951.)
Otro caso donde los recurrentes se fundaban en la arbitrariedad es
"Vinelli c/ Liliedal de Castillo, la Corte destacó la posibilidad de ocurrir
ante algún órgano jurisdiccional en procura de justicia, amparada por
la jurisprudencia del Tribunal en la garantía de la defensa en juicio y
porque la exclusion de una cuestión importa denegación de justicia.
( Fallos 221:237 del 19/11/1951.)
La Corte no considero necesario o adecuado, al decir de Carrio, apelar a
la doctrina de las sentencias arbitrarias para resolver un caso de
omisión de pronunciamiento. Esto se debía a que la doctrina no estaba
muy desarrollada.
Aunque hacia 1950, en el caso "Argerich", la Corte intento caracterizar
que ha de entenderse por "arbitrariedad". Sostuvo que la arbitrariedad
que puede sustentar el recurso extraordinario requiere necesariamente
la demostracion de un desacierto total de la sentencia en recurso, ya
sea por la prescindencia en ella de la ley aplicable, o de los hechos
probados o por la invocacion de prueba inexistente en la causa.
8. Primer caso de sentencia arbitraria por defecto en la consideración de
extremos conducentes. El primer caso, donde la Corte expresamente se
refiere a la sentencia arbitraria por incongruencia (defecto en la
consideración de extremos conducentes) lo encontramos en Fallos 228:
161. Los miembros del Alto Tribunal de aquel momento, Dres. Rodolfo
[Link], Tomás D. Casares, Felipe Santiago Perez, Atilio Pessagno
y Luis R. Longhi, consideraron en autos: "Francisco Gonzalez Rodriguez
v. Oscar Gonzalez Figueira y otros" que "procede el recurso
extraordinario y la anulacion por arbitrariedad de la sentencia que
regula los honorarios del administrador judicial sin resolver las
cuestiones planteadas con respecto a los ingresos reales de la empresa,
a si corresponde tomar a las utilidades netas o a los ingresos globales
como base para dicha regulación, y a la confiscatoriedad de los
honorarios así regulados".
Luego tenemos el fallo anteriormente citado (ver IV), donde ademas de
considerar la garantía de la defensa en juicio, la Corte también
reconoció que "La omisión de una cuestión condicionante del resultado
del litigio, priva de fundamento a la sentencia, que se hace pasible por
tanto de recurso extraordinario".
La aplicación de la doctrina de las sentencias arbitrarias fundada en el
defecto en la consideración de extremos conducentes, tiene un
desarrollo progresivo. Los años posteriores a 1955 muestran como la
Corte utiliza esta doctrina con mayor frecuencia, provocando un
crecimiento de las causas sometidas a consideración del Alto Tribunal.
Tercera Parte.
9. Analisis de los fallos.
Del primer cuadro (anexo 1) se desprende el auge que cobro la doctrina
en los últimos 9 años considerados. Los cambios en la Corte, en cuanto
al número de sus miembros no influyo en la tendencia a una mayor
aplicación de este remedio.
La Corte para referirse a este vicio, lo hace de la siguiente manera:
"Procede el recurso extraordinario contra la sentencia que rechazó la
demanda instaurada por daños y perjuicios derivados de las prácticas
médicas que le fueron efectuadas a la actora en un sanatorio de
propiedad de la obra social accionada, donde fue sometida a una
cesárea, a raíz de la cual debió ser intervenida nuevamente,
practicándosele una anexohisterectomía que determinó la pérdida
definitiva de su aptitud para procrear, si el a quo omitió tratar
elementos de juicio conducentes y oportunamente propuestos a su
consideración y expresa fundamentos que sólo en apariencia satisfacen
los requisitos a cuyo cumplimiento la Corte ha supeditado, con base en
la Constitución, la validez de los actos judiciales" "Carece de
fundamentación suficiente y debe ser dejada sin efecto la sentencia que
no obstante destacar el dictamen pericial y citarlo asiduamente no ha
reparado en aspectos conducentes para la decisión del litigio, tales
como las omisiones de la historia clínica, cierrtas falencias del protocolo
del acto quirúrgico practicado a la actora, la irregular vinculación entre
los especialistas y no figurar en la historia todo el curso del proceso que
afectó a la actora, la celebración de una sola consulta en la que
hubieran intervenido siquiera tres especialistas del equipo".( Fallos 306:
178)
Las citas antes mencionadas corresponden al año 1984, durante un
gobierno democrático. No existen diferencias con las apreciaciones que
realiza la Corte respecto al tema durante los gobiernos de facto
"la decisión que omite el tratamiento de una medida probatoria que la
recurrente solicitara en forma clara, y que, a tenor de las pruebas que a
su favor acercara a la causa, podría llevar a una decisión favorable a su
pretensión, importa un desmedro del derecho que a su favor consagra el
art. 18 de la Constitución Nacional, que priva de sustento al fallo
impugnado (Fallos 304:1880)
"Ha prescindido del examen y decisión de un punto oportunamente
propuesto y conducente para la solución de la causa, la sentencia que
no trato el agravio referido a que el juez no se expidió, por considerarlo
innecesario, sobre los argumentos contrarios a la prescripción de la
acción de simulación de compraventa de un inmueble, basados en el
art. 3962 del Código Civil y doctrina plenaria del a quo".
En los Anexos 2 y 3 vemos la actividad de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, teniendo en cuenta si se trata de gobiernos democráticos o
de facto. Los números hablan por si solos de la labor desarrollada por la
Corte durante los distintos tipos de gobierno.
En cuanto a las materias, respecto de las cuales resulta procedente el
recurso extraordinario por sentencias arbitrarias por defecto en la
consideración de extremos, la mayor cantidad de sentencias revisadas
por esta vía corresponde al derecho laboral.
No obstante, no son pocas las que corresponden al derecho civil,
comercial, penal e incluso penal económico.
Conclusiones.
La sentencia arbitraria surge de una creación pretoriana de la Corte, es
aquella donde existe un desacierto total de la sentencia en recurso, ya
sea por la prescindencia en ella de la ley aplicable, o de los hechos
probados o por la invocación de prueba inexistente en la causa.
En cuanto al vicio, defecto en la consideración de extremos
conducentes, se da cuando el Juez no tiene en cuenta cuestiones
oportunamente planteadas por las partes y que, a su vez, resultan
conducentes para la solución del litigio. Esto produce que la sentencia
sea incongruente.
Respecto a los fallos, al principio la Corte resolvía la cuestión aplicando
la teoría de la denegación de justicia. Recién en 1954, y sólo en algunos
fallos, la Corte expresamente se refiere a los defectos en la
consideración de extremos conducentes.
A partir de alli, y hasta 1990, la aplicación de esta causa para la
procedencia del recurso extraordinario, fue in crecendo. Basta
comparar el período 1963/1967 con 32 fallos, con el período
1986/1990 con 172 fallos, para ver que la Corte abiertamente aplica
esta doctrina, ya sin recurrir a la denegación de justicia para considerar
procedente el recurso extraordinario. También, se ve que no hay
diferencias en las resoluciones de la Corte pese a los cambios de
gobierno y de composición del Tribunal, es decir que estas
circunstancias no han tenido incidencia en la aplicación de esta causal.
Creo, que si la tarea de los Juzgados de primera
instancia y de las Cámaras respectivas, disminuyera, ya sea por la
creación de nuevos juzgados o salas o por la afectación de personal
capacitado a la tarea, no se vería el Alto Tribunal en la necesidad de
revisar este tipo de cuestiones.
Quiero creer, que las falencias de los inferiores, se produce por no
considerar todas las cuestiones planteadas y que son conducentes para
la solución del conflicto y no por resolver los litigios según apreciaciones
personales de los jueces al momento de dictar sentencia.
Resulta necesario, que los que forman parte del Poder Judicial de la
Nación sean personas idóneas para desempeñar tan digna función; ya
que no es un trabajo como cualquier otro, sino que requiere una
preparación académica y también una abstracción de los perjuicios y
circunstancias personales que pueden condicionar las decisiones a las
que arriban.
A pesar de las deficiencias que presenta el Poder Judicial, es de
destacar la labor desarrollada por la Corte a fin de evitar injusticias por
los errores cometidos por los inferiores.
Bibliografia consultada.
1. Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nacion, Tomo 228 a 313.
2. Sagues, Pedro, El recuso extraordinario, Tomo II.
3. Carrio, Genaro R, El recurso extraordinario por sentencia arbitraria, 2º
edicion actulizada por el autor con la colaboracion de Alejandro Carrio,
Editorial Abeledo Perrot, Tomo II, pags. 57-59, 65-141.
4. Bianchi, Alberto; El recurso extraordinario por sentencia arbitraria, ED.
99-835.
5. Fiorini, Bartolome A.; Sentencias arbitrarias y sentencias
inconstitucionales, LL. 88-921.
6. Vanossi, Jorge Reinaldo, La sentencia arbitraria: un acto de lesion
constitucional (la arbitrariedad como inconstitucionalidad), ED. 91-105.
7. Imaz, Esteban, El recurso extraordinario, 2º edicion actualizada por
Ricardo E. Rey y Lino E. Palacio, Editorial Nerva, ediciones de derecho y
economia, pag. 105.