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Hector C Guisado

Este artículo analiza el principio de primacía de la realidad en el derecho del trabajo. Explica que este principio significa que ante una discordancia entre los hechos y los documentos, debe darse preferencia a los hechos. También indica que aunque este principio es importante en el derecho del trabajo, en realidad se aplica a otras ramas del derecho como el civil, comercial y tributario.

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Este artículo analiza el principio de primacía de la realidad en el derecho del trabajo. Explica que este principio significa que ante una discordancia entre los hechos y los documentos, debe darse preferencia a los hechos. También indica que aunque este principio es importante en el derecho del trabajo, en realidad se aplica a otras ramas del derecho como el civil, comercial y tributario.

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Título: El principio de primacía de la realidad en el derecho del trabajo


Autor: Guisado, Héctor C.
Publicado en: DT2020 (noviembre), 5
Cita Online: AR/DOC/3279/2020
Sumario: I. La única verdad es la realidad.— II. ¿Principio del derecho del trabajo o principio general del
derecho?— III. Concepto y significación.— IV. Terminología.— V. Fundamentación del principio.— VI.
Positivización del principio.— VII. Manifestaciones del principio en la LCT.— VIII. La primacía de la realidad
en la jurisprudencia de la Corte Suprema.— IX. Aplicaciones del principio en la jurisprudencia de los demás
tribunales.— X. Conclusiones.
(*)

I. La única verdad es la realidad


Ya desde el Siglo XIII, el ordenamiento jurídico de más amplia y prolongada vigencia en Hispanoamérica
(Las Siete Partidas del Rey Alfonso el Sabio, en vigor hasta el siglo XIX) ordenaba a los jueces "escudriñar por
cuantas maneras pudieren de saber la verdad de los pleitos" (1). Asimismo, desde hace más de 80 años la Corte
Suprema de Justicia de la Nación viene advirtiendo a los magistrados acerca de la necesidad —a la que asigna
fundamento constitucional— de dar primacía a la verdad jurídica objetiva (2).
¿Y qué es la verdad? Según el Evangelio de Juan, Pilato le formuló esa misma pregunta a Jesús en el
pretorio; y dicho esto, salió otra vez a la multitud (3). Voltaire comenta este pasaje señalando, con fina ironía:
"[E]s una lástima para la humanidad que Pilato se fuera sin esperar la respuesta de Jesús, porque si hubiera
tenido paciencia sabríamos qué es la verdad. Por lo visto, Pilato no era curioso". Pero, finalmente, el filósofo se
apiada del lector y agrega: "[H]umanamente hablando, y esperando otra definición mejor, definimos la verdad
como lo que se anuncia tal como es" (4).
La verdad vendría a identificarse, entonces, con la realidad, conforme el célebre concepto atribuido a
Aristóteles y popularizado, veintitrés siglos después, por un discípulo argentino.
Sin entrar en profundidades filosóficas, los jueces o encargados de dirimir los conflictos, deberían, entonces,
dar primacía a lo que es, a lo que existe, es decir, a la realidad, entendida esta como contraposición a lo ficticio,
ilusorio o aparente. Siempre y cuando, claro está, las humanas limitaciones les permitan discernir esa diferencia.
Esta aspiración, que trasciende el plano procesal en el que fue concebida la doctrina de la Corte antes citada
e impregna a varias ramas del derecho, se traduce en el ámbito del derecho del trabajo en el llamado principio
de primacía de la realidad.
II. ¿Principio del derecho del trabajo o principio general del derecho?
Si bien el de "primacía de la realidad" no goza de la misma intensa aceptación que otros principios (como el
protectorio o el de irrenunciabilidad), numerosos y calificados autores lo incluyen entre los principios generales
del derecho del trabajo (5).
Para otros destacados especialistas, en cambio, se trataría de una regla general de las relaciones jurídicas (6),
o bien de un principio general del derecho, pero que presenta una considerable, o singular importancia para el
derecho del trabajo (7).
Por nuestra parte, coincidimos con esta última apreciación, pues, como adelantamos, este principio permea a
otras ramas del ordenamiento jurídico, como por ejemplo, el derecho civil (8), el comercial (9), el societario (10),
el de la seguridad social (11), el del consumidor (12), el administrativo (13), el procesal (14); y, muy
especialmente, el tributario, en el que se expresa a través del llamado "principio de realidad económica"
consagrado en el art. 2º de la ley 11.683 (t.o. en 1998) (15).
No es casual que sea en este último derecho (el tributario) y en del trabajo donde el principio de primacía de
la realidad haya calado más hondamente. Es que, si algo tienen en común ambas disciplinas jurídicas tan
diversas, es el carácter imperativo de sus normas que, a su vez, imponen pesadas cargas a los sujetos obligados
(contribuyentes y empleadores, respectivamente) y suscitan así una fuerte tentación a evadir esos mandatos. De
ahí la necesidad de descorrer los velos que ocultan la realidad, para asegurar la plena realización de los
respectivos fines de ambos ordenamientos.
III. Concepto y significación
Según la clásica definición de Plá Rodríguez —reproducida por Maza (16), Podetti (17) y Vázquez Vialard
(18),entre otros— este principio "significa que en caso de discordancia entre lo que ocurre en la práctica y lo
que surge de documentos o acuerdos, debe darse preferencia a lo primero, es decir, a lo que sucede en el terreno

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de los hechos" (19). O, dicho de otra forma, también en palabras del propio Plá Rodríguez, compartidas por Justo
López (20) y por Zuretti (21), el significado de este principio es el de la primacía de los hechos sobre las formas,
las formalidades, o las apariencias (22).
De ahí que, como señala con agudeza Vázquez Vialard, las estipulaciones contractuales por escrito (que no
son frecuentes en la práctica) no tienen más que un valor de presunción, que cae ante la prueba, en contrario, de
los hechos. Estos se imponen sobre la denominación o calificación que las partes atribuyen a la relación
contractual. De ahí que este principio es importante para resolver la situación en los casos de simulación, o de
fraude laboral, tan frecuentes en la práctica para no cumplir con las exigencias mínimas de la ley. En tales
circunstancias se toma en cuenta la realidad, no lo pactado (23).
Pero la significación de este principio no se agota en la caracterización del contrato, sino que se extiende a
todo el contenido y las circunstancias de la relación laboral, como, por ejemplo, la categoría del trabajador, su
antigüedad, su jornada, su remuneración, etcétera. Así, p. ej., los datos que surjan de los asientos en libros o
registros, las constancias de los recibos acerca de la fecha de ingreso, la función o el salario, o los horarios
consignados en planillas, aun cuando hayan sido refrendados por la firma del trabajador, solo tienen un carácter
presuntivo que puede ser desvirtuado por prueba en contrario.
IV. Terminología
Suele asociarse el principio en estudio con la idea del contrato de trabajo como un "contrato-realidad",
expresión acuñada hace ocho décadas por el profesor mexicano Mario de la Cueva y frecuentemente citada por
la doctrina y la jurisprudencia.
En rigor —señala Plá Rodríguez— esta idea fue usada por de la Cueva con un sentido algo diferente,
vinculado con la concepción de la relación de trabajo que él expuso, aunque también le atribuyó el significado
que aquí nos interesa, esto es, que en materia laboral ha de prevalecer siempre la verdad de los hechos por
encima de los acuerdos formales (24).
Observamos también que la expresión "contrato-realidad" suele utilizarse mayormente como pauta para
abordar los problemas de calificación jurídica del contrato de trabajo que se presentan cuando se utilizan figuras
contractuales no laborales para disimular su existencia; lo cual, ciertamente, constituye la aplicación más
relevante del principio de primacía de la realidad, pero, como anticipamos, no agota su significación práctica.
Plá Rodríguez recuerda que Sarthou propuso hace muchos años una modificación a la expresión utilizada
por de la Cueva, que superaba algunos de sus inconvenientes, al ampliar el concepto de "contrato-realidad"
aludiendo a "la naturaleza de derecho-realidad del derecho del trabajo", a mérito de la cual "los documentos no
cuentan frente a los datos de la realidad" (25).
Pero, indudablemente, la denominación más adecuada (y que ha terminado por imponerse en la
jurisprudencia y en doctrina) es la de "primacía de la realidad", propiciada por el propio Plá Rodríguez, a quien
le debemos también una completa sistematización de este principio.
V. Fundamentación del principio
Según Plá Rodríguez, la fundamentación de este principio puede encontrarse en diversas motivaciones: la
buena fe, la dignidad de la actividad humana, la desigualdad de las partes, y la interpretación racional de la
voluntad de los contratantes (26).
V.1. La buena fe
Como expresa el citado autor, la realidad refleja siempre necesariamente la verdad; mientras que la
documentación "puede reflejar la verdad, pero también puede reflejar la ficción dirigida a disimular o esconder
la verdad con el objeto de eludir el cumplimiento de obligaciones legales o de obtener un provecho ilícito".
Afirmar invariablemente el imperio de la realidad equivale a rendir tributo al principio de la buena fe, exigencia
indispensable de la propia idea de justicia. Si bien la discordancia entre los documentos y los hechos no siempre
proviene de la mala fe, lo cierto es que la afirmación de la primacía de la verdad sobre la ficción sirve para
cubrir tanto las diferencias provocadas intencionalmente como las que se originan del simple error, sin
necesidad de proceder a la discriminación precisa del grado de intencionalidad existente en cada caso (27).
V.2. Dignidad de la actividad humana
Según la feliz expresión del art. 4º de la LCT, el contrato de trabajo tiene como principal objeto "la actividad
productiva y creadora del hombre en sí". Esa actividad resulta, entonces, inseparable de la persona que la
realiza, al punto que, como lo señaló la Corte Suprema en un célebre fallo, la prestación de servicios "no puede
ya concebirse sin la adecuada preservación de la dignidad inherente a la persona humana" (28).
De ahí que —como apunta Plá Rodríguez— esa actividad, que en algún grado participa de la dignidad de la

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persona que trabaja, "debe prevalecer sobre un elemento puramente intelectual y especulativo, como puede ser
el texto de un contrato" (29).
V.3. Desigualdad de las partes
Es conocida la situación de disparidad económica, jurídica y hasta cultural que generalmente se presenta
entre las partes del contrato de trabajo. Es por eso que, como lo reconoce la LCT en su art. 17 bis (30), el
ordenamiento jurídico laboral crea desigualdades jurídicas como forma de compensar aquellas desigualdades
fácticas, que de por sí se dan en la relación.
Pero, a pesar de esos mecanismos dirigidos a equilibrar las fuerzas entre trabajadores y empresarios, en la
práctica subsiste la posibilidad de abusos a nivel individual, ya que, "cada trabajador no suele tener
independencia para discutir de igual a igual con su empleador, para que los documentos que reflejen el
contenido del contrato se ajusten plenamente a la realidad". La forma de corregir toda posible anomalía de ese
tipo consiste precisamente en darle prioridad a lo que ocurre en la práctica (31).
V.4. Interpretación racional de la voluntad de las partes
Este fundamento responde a un tradicional criterio hermenéutico, vigente tanto en el derecho civil y
comercial como en el laboral, que asigna especial importancia a la conducta de las partes (es decir, a los hechos)
para interpretar el texto de los contratos.
Ese criterio se encontraba magníficamente enunciado en el art. 218, inc. 4º del antiguo Cód. Com.: "Los
hechos de los contrayentes, subsiguientes al contrato, que tengan relación con lo que se discute, serán la mejor
explicación de la intención de las partes al tiempo de celebrar el contrato"; y también en el art. 1198 del
derogado Cód. Civil: "Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo
que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión".
Con similares alcances, el art. 961 del actual Cód. Civ. y Com. prescribe: "Los contratos deben celebrarse,
interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan no solo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las
consecuencias que puedan considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se
habría obligado un contratante cuidadoso y previsor". El art. 1061 del mismo Código refuerza este concepto al
señalar: "[E]l contrato debe interpretarse conforme a la intención común de las partes y al principio de la buena
fe". Y el art. 1065 menciona, entre las "fuentes de interpretación" de los contratos a "la conducta de las partes,
incluso la posterior a su celebración".
Puede verse en las normas reseñadas que existe una íntima ligazón entre el fundamento que aquí
comentamos (el uso interpretativo de la voluntad de las partes) y otro que examinamos unos párrafos atrás (la
buena fe). Pero lo que ahora nos interesa destacar es que —como señala Plá Rodríguez— "los hechos revelan la
voluntad real de las partes, ya que, si el contrato se cumple de determinada manera es porque las dos partes
consienten en ello. Y ese consentimiento tácito —pero indiscutiblemente, válido y claro— debe prevalecer
sobre el texto escrito primitivo por ser posterior, y sobre cualquier documento procedente de una sola de las
partes, por ser bilateral" (32).
Pero esta utilidad interpretativa que asignamos al obrar de los contratantes no agota su eficacia en el
contenido inicial del negocio jurídico, sino que se proyecta también a sus modificaciones. Siempre se ha
entendido que, en los contratos consensuales, la modificación que en la práctica se va operando en la forma de
cumplimiento de un contrato revela una forma de expresión del consentimiento tácito para modificar el
contenido del pacto primitivo (33).
Ejemplo de esto último es la doctrina judicial elaborada en torno a las gratificaciones. En un conocido fallo
plenario, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo estableció: "[L]as gratificaciones otorgadas en forma
habitual dan derecho, en principio, a reclamar su pago en períodos sucesivos..." (34). Para arribar a esta solución,
los jueces consideraron que esa conducta repetida representaba un uso o costumbre, o bien evidenciaba una
cláusula contractual implícita. Esta segunda línea de razonamiento importaría atribuir a los hechos subsiguientes
de las partes una eficacia transformadora o modificatoria del contrato originariamente pactado (35).
VI. Positivización del principio
En las últimas décadas asistimos a una progresiva positivización (e incluso, constitucionalización) del
principio en estudio, en diversos ordenamientos provinciales, respecto de relaciones de empleo público o de
empleo privado.
Así, la Constitución de la Provincia de Buenos Aires (a partir de la reforma de 1994) prevé que, en materia
laboral y de seguridad social, regirá, entre otros principios, el de "primacía de la realidad" (art. 39). A su vez, la
Constitución de la provincia de Entre Ríos (reformada en 2008) establece que el Estado debe reglamentar la

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negociación colectiva de los empleados públicos provinciales y municipales, garantizando, entre otros, el
principio de "primacía de la realidad" (art. 82).
La ley 13.552 de la provincia de Buenos Aires (2006), que regula las negociaciones colectivas que se
celebren entre dicho Estado y el personal docente que ejerce funciones en los establecimientos de enseñanza
estatal de la jurisdicción provincial, prevé que las disposiciones de esa ley se interpretarán de conformidad con
el principio de "primacía de la realidad" (art. 14). La ley 14.656 de Empleo Municipal de la misma provincia
(sancionada en 2014) declara aplicable el principio de "primacía de la realidad" (entre otros) al contrato de
empleo de los trabajadores de las municipalidades (art. 1º).
La 12.958 de la provincia de Santa Fe (sancionada en 2008), que rige la negociación colectiva con los
trabajadores docentes de dicho Estado local, también menciona expresamente este principio entre los que
regirán "en materia de negociación y disponibilidad colectiva" (art. 10). Idéntica disposición contiene el art. 11
de la ley 13.042 de la misma provincia (2009), que regula la negociación colectiva con los trabajadores
profesionales universitarios de la Salud.
Por otra parte, la Ley de Contrato de Trabajo, aun sin mencionarlo por su nombre, contiene diversas
manifestaciones del principio en estudio, como veremos a continuación.
VII. Manifestaciones del principio en la LCT
Una nítida expresión del principio de primacía de la realidad la encontramos en el art. 21 de la LCT, cuando
establece: "[H]abrá contrato de trabajo, cualquiera sea su forma o denominación, siempre que una persona física
se obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de la otra y bajo la dependencia de esta...
mediante el pago de una remuneración" (énfasis agregado). Como se ve, la norma tipifica imperativamente el
negocio jurídico constitutivo de la relación laboral, al imponer su calificación como contrato de trabajo, en tanto
se verifique el compromiso mutuo de intercambiar trabajo dependiente por remuneración, más allá de la "forma
o denominación" que las partes, de buena o de mala fe, hayan pretendido asignarle a ese contrato (36).
Claramente se establece la primacía de los hechos sobre las palabras ("denominación"), de la sustancia sobre la
"forma".
También se manifiesta este principio en el art. 23 de la LCT en tanto dispone: "El hecho de la prestación de
servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que, por las circunstancias, las relaciones o
causas que lo motiven se demostrase lo contrario" y agrega: "[E]sa presunción operará igualmente aun cuando
se utilicen figuras no laborales, para caracterizar el contrato". En este agregado el legislador vuelve a consagrar
la indiferencia del nomen iuris, al establecer que del "hecho de la prestación de servicios" se deriva,
presuntivamente, la configuración de un contrato de trabajo, cualquiera sea el ropaje o la calificación que las
partes pudieran haber empleado para definirlo. Pero esta presunción cede cuando por las circunstancias "sea
dado calificar de empresario a quien presta el servicio", con lo que la realidad entra en escena nuevamente,
aunque esta vez en el sentido contrario, esto es para desvirtuar lo presumido. No hay en ello contradicción, ya
que, en definitiva, serán siempre las circunstancias fácticas subyacentes las que habrán de orientar la tarea de
calificación del contrato.
Otra fuerte huella de a la primacía de la realidad se encuentra en el art. 14 de la LCT, que fulmina con la
nulidad "todo contrato por el cual las partes hayan procedido con simulación o fraude a la ley laboral, sea
aparentando normas contractuales no laborales, interposición de personas, o de cualquier otro medio". La
conexión con el principio en estudio es evidente, ya que, el acto simulado es precisamente aquel que tiene una
apariencia distinta a la realidad (37), mientras que el acto fraudulento (38) envuelve normalmente un engaño (39).
En cualquiera de esos casos, el citado art. 14 quita eficacia al acto aparente (en el caso de simulación) o a la
norma de cobertura (en el caso de fraude) y la relación laboral queda regida por los preceptos imperativos que se
trataba de eludir (40).
Son también manifestaciones del mismo principio las diversas normas que tienden a prevenir o desalentar
ciertas formas particulares de fraude o simulación, como, por ejemplo, los arts. 18 y 19 (prevención del fraude
por fragmentación de antigüedad), 27 al 31 (prevención del fraude por interposición de personas), 60 y 61
(prevención de la simulación por inserción en formularios de declaraciones falsas y abuso de firma en blanco),
90 a 92 (prevención del fraude por imposición de plazo), 102 (prevención del fraude por interposición de un
sujeto colectivo), 124, 129, 130, 138 a 146 y 149 (prevención de la simulación de pago de créditos laborales),
178, 181 y 182 (prevención de fraude en la extinción), 225 y 227 a 229 (prevención del fraude por transferencia
del establecimiento o del contrato de trabajo), y 240 y 241 (prevención del fraude en la extinción del vínculo)
(41).

La primacía de la realidad se ve reflejada también en el art. 103 de la LCT, en cuanto considera


remuneración a toda contraprestación que reciba el trabajador como consecuencia del contrato de trabajo, no
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obstante, la denominación que le hubieren conferido unilateral o contractualmente las partes (honorarios,
compensación, estipendio, precio, retribución, renta, etc.) (42).
VIII. La primacía de la realidad en la jurisprudencia de la Corte Suprema
No conocemos ningún fallo del Alto Tribunal en el que se invoque explícitamente el principio de primacía
de la realidad en materia laboral, pero sí, encontramos numerosos pronunciamientos en los que se aprecia
claramente la impronta de esta regla.
Así, p. ej., en casos en los que se discutía la índole del vínculo entre una empresa y su personal (a efectos del
pago de cotizaciones de la seguridad social), la Corte sostuvo que, no siendo decisiva la denominación de la
relación jurídica entre las partes ni los alcances que estas le otorgan, sino su contenido real, el rigorismo de las
formas cede para que prime la verdad jurídica objetiva y la naturaleza de la concreta situación existente (43), aun
cuando las declaraciones estén contenidas en instrumentos públicos o privados no desconocidos por las partes
(44).

También advertimos una huella del principio en estudio en el conocido caso "Pérez c. Disco", en el que la
Corte atribuyó carácter salarial a los "vales alimentarios" previstos en el inc. "c" —actualmente derogado— del
art. 103 bis de la LCT. Para así decidir, el Tribunal sostuvo, entre otras consideraciones, que "la naturaleza
jurídica de una institución debe ser definida, fundamentalmente, por los elementos que la constituyen, con
independencia del nombre que el legislador, o los particulares, le atribuyan (doctrina de ‹Inta Industria Textil
Argentina SA s/ apelación›, CS, Fallos: 303:1812 y su cita), sobre todo cuando cualquier limitación
constitucional que se pretendiese ignorar bajo el ropaje del nomen juris sería inconstitucional (CS, Fallos:
329:3680)". Y agregó que el citado precepto legal no proporciona elemento alguno que, desde el ángulo
conceptual, autorice a diferenciar a la concesión de los vales alimentarios asumida por el empleador de un mero
aumento de salarios adoptado a iniciativa de este, por lo que el distingo era solo "ropaje" (45).
En otros casos, la Corte hizo hincapié también en la realidad, para descalificar sentencias dictadas en juicios
laborales porque, a su entender, las sumas reconocidas al trabajador traslucían un apartamiento palmario de la
realidad económica, con grave menoscabo de la verdad jurídica objetiva y de los derechos de propiedad y de
defensa en juicio (46).
IX. Aplicaciones del principio en la jurisprudencia de los demás tribunales
Son numerosísimas las sentencias de los tribunales nacionales o provinciales que han invocado
explícitamente el principio de primacía de la realidad para calificar el vínculo como laboral, en casos en que se
pretendía encubrirlo mediante la utilización de figuras contractuales civiles o comerciales (47) o de cualquier
otra índole (48), restándosele valor, p. ej., al hecho de que las partes hubieran suscripto un instrumento mediante
el cual calificaban de otro modo la relación que los unía (49), a la circunstancia de haber suscripto un convenio
apostillado en el que se habría pactado la instrumentación de un futuro contrato de trabajo (50), al hecho de que
el trabajador estuviera inscripto como autónomo y como contribuyente para el pago del Impuesto a las
Ganancias (51), o al de que facturase en concepto de honorarios (52).
En ese orden de ideas, se dijo, p. ej., que, cuando de los elementos de juicio se infiere la existencia de una
relación de trabajo, el hecho que el trabajador emitiera facturas de honorarios no obsta a tal conclusión, pues
debe regir el principio de "primacía de la realidad" (art. 14 de la LCT) y válidamente puede concluirse que la
entrega de dicha documentación constituye una exigencia formal de la empleadora para eludir la aplicación de
las normas laborales que resultan indisponibles para las partes (art. 12 de la LCT) (53). En similar sentido se
consideró: "[E]l juzgador equivocó el camino a seguir para desentrañar la verdadera naturaleza del vínculo, al
dirigir su análisis a las cláusulas escritas del contrato y no a las reales circunstancias en que se desarrolló la
relación, con independencia de la calificación efectuada por las partes, apartándose así del principio de primacía
de la realidad" (54).
Pero, como anticipamos, la utilidad práctica de este principio no se ciñe a la caracterización jurídica de la
relación, sino que abarca un abanico inagotable de situaciones.
Así, p. ej., los tribunales han acudido expresamente a la directiva de la "primacía de la realidad":
a) para desentrañar quien había sido el verdadero empleador (una persona física) más allá de las apariencias
fácticas y jurídicas (interposición de una persona de existencia ideal) (55);
b) para identificar como empleador a la firma que recibía y dirigía los servicios del trabajador y abonaba las
remuneraciones, aunque aquellos servicios eran facturados por un intermediario (una empresa de cadetería) (56);
c) para adjudicar el carácter de "empleador plural" (art. 26, LCT) a las integrantes de una Unión Transitoria
de Empresas (57);

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d) para enmarcar la relación en el ámbito de la LCT y no en el de la ley 22.250 (Estatuto de la Industria de la


Construcción), sin que obstara a ello el hecho que la demandada fuera una empresa inscripta en el ex Registro
Nacional de la Industria de la Construcción (58);
e) para encuadrar al contrato como celebrado por tiempo indeterminado y no como eventual, sin que
importaran las constancias que figuraban en los libros acerca de la naturaleza del vínculo (59);
f) para determinar la verdadera jornada cumplida por el trabajador, a pesar de lo consignado en los recibos y
registros laborales (60);
g) para considerar insalubres las condiciones de trabajo a los efectos de la duración de la jornada, pese a que
la autoridad administrativa había declarado la insalubridad exclusivamente a los fines previsionales (61);
h) para establecer la existencia de una relación laboral directa con la empresa usuaria, a pesar de que toda la
documentación exteriorizaba un vínculo permanente y discontinuo con la empresa de servicios eventuales (62);
i) para tener por acreditada la existencia de un trato desigual en materia salarial, pues, a pesar de que el
demandante estaba encuadrado en una categoría inferior, realizaba la misma función que los trabajadores más
favorecidos (63);
j) para concluir en la continuidad de la relación laboral a pesar de la renuncia comunicada telegráficamente
por el trabajador (64);
k) para determinar que el demandante era dependiente de una cooperativa y no socio de esta, más allá de las
apariencias (65);
l) para tener por acreditado el pago de salarios superiores a los registrados en los libros y consignados en los
recibos (66);
m) para calificar como discriminatorio al despido, a pesar de haberse invocado como causa una
"reestructuración" no acreditada (67);
n) para establecer la aplicabilidad de un convenio colectivo, pese a que el trabajador estaba categorizado por
la empleadora como personal "fuera de convenio" (68);
ñ) para adjudicar a un trabajador la calidad de supervisor e incluirlo en el régimen general, pese a que aquel
había entregado a su empleadora la libreta de aportes al Fondo de Cese Laboral (69).
X. Conclusiones
Según nuestro parecer, la primacía de la realidad no constituye un principio propio y exclusivo del derecho
del trabajo, sino que se trata, más bien, de un principio común a muchas disciplinas jurídicas, pero que reviste
una especial relevancia en nuestra disciplina.
Ello es así, ya que, la imperatividad de las normas laborales (y la consecuente tentación de evadirlas que
aquella suscita) impone la necesidad de descorrer los velos que disimulan la realidad, con el objeto de propiciar
el imperio de la justicia y la buena fe en las relaciones contractuales, resguardar la dignidad de la persona que
trabaja, mitigar las consecuencias nocivas de la desigualdad negocial entre las partes del contrato de trabajo, y
preservar la voluntad real de las partes (en cuanto esta se ajuste a los propósitos del ordenamiento especial). O,
dicho en términos más generales: con la aspiración de asegurar el pleno cumplimiento de la finalidad tuitiva del
trabajador que persigue nuestra disciplina.
Su significación es, entonces, innegable para resolver los problemas de calificación jurídica del contrato, tan
frecuentes en la práctica; pero también, como hemos visto, para prevenir y evitar el fraude y la simulación
respecto de todo el contenido y las circunstancias de la relación laboral.
(*) Abogado. Especialista en Derecho del Trabajo (UBA). Juez de la Cámara Nacional de Apelaciones de
Trabajo. Profesor en los postgrados de Derecho del Trabajo en la Facultad de Derecho de las Universidades de
Buenos Aires, Austral, Católica Argentina, Católica de Salta, sede Buenos Aires, y Nacional del Litoral.
Profesor adjunto regular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Buenos Aires,
Facultad de Derecho.
(1) "Las siete partidas del Rey Don Alfonso el Sabio, cotejadas con varios códices antiguos por la Real
Academia de la Historia", t. II, Partida Tercera, tít. IV, Ley XI, disponible en
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/las-siete-partidas-del-rey-don-alfonso-el-sabio-cotejadas-con-varios-codices-antiguos-
consultado el 11/07/2020.
(2) CS, Fallos: 238:550, 253:133, 254:311; y, más modernamente, 327:315, 328:4277, 329:928, 330:4841,
338:911, 339:276, 339:444, y 341:1965, entre muchísimos otros.

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(3) Jn 18.38-39.
(4) VOLTAIRE, voz "Verdad" en "Diccionario filosófico", disponible en
http://biblio3.url.edu.gt/Libros/dic_fi.pdf, consultado el 09/07/2020.
(5) ÁLVAREZ, Eduardo O., en MAZA, Miguel Á. (dir.), Régimen de contrato de trabajo, Ed. La Ley,
Buenos Aires, 2012, 1ª ed., t. I, p. 237; ETALA, Carlos A., "Contrato de trabajo", Ed. Astrea, Buenos Aires,
2005, 5ª ed., p. 52; ib., "Los principios generales del derecho del trabajo", en AA.VV., Provocaciones de Mario
Ackerman: libro en homenaje a un profesor, Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2017, ps. 13 y ss.; GATTI, Ángel
E., "Derecho del Trabajo. Manual de las relaciones individuales", Ed. B de F, Buenos Aires, 2015, p. 57;
MADDALONI, Osvaldo, "La economía global y el principio protectorio del derecho del trabajo", El Derecho -
Revista de Derecho del Trabajo y Seguridad social, 1994-997; MARTÍNEZ VIVOT, Julio J., "Elementos del
derecho del trabajo y de la seguridad social", Ed. Astrea, Buenos Aires, 1987, p. 64; MAZA, Miguel Á., en
ACKERMAN, Mario E. (dir.), Tratado de Derecho del Trabajo, Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2004, 2ª ed., t.
I, ps. 481 y ss.; MONSALVO, Manuel, en GOLDIN, Adrián O. (dir.), Curso de Derecho del Trabajo y de la
Seguridad Social, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2009, 1ª ed., ps. 129 y ss.; PLÁ RODRÍGUEZ, Américo, "Los
principios del derecho del trabajo", Ed. Depalma, Buenos Aires, 1990, 2ª ed., ps. 243 y ss.; SARDEGNA,
Miguel Á., "Los principios del derecho del trabajo y de la Seguridad social en la Doctrina Social de la Iglesia",
Revista "Laboral", Sociedad Argentina de Derecho Laboral, noviembre de 2009, Lejister; ZURETTI, Mario E.,
en RODRÍGUEZ MANCINI, Jorge (dir.), Derecho del trabajo, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2010, t. I, ps. 54 y ss.
(6) ACKERMAN, Mario E., "Tratado...", bajo su dirección citado, t. I, p. 365.
(7) LÓPEZ, Justo, en LÓPEZ, J. - CENTENO, N. O. - FERNÁNDEZ MADRID, J. C., "Ley de contrato de
trabajo comentada", Ed. Contabilidad Moderna, Buenos Aires, 1987, 2ª ed., t. I, p. 163; VÁZQUEZ VIALARD,
Antonio L. R., "Derecho del trabajo y seguridad social", Ed. Astrea, Buenos Aires, 1981, 2ª ed., t. 1, p. 88, en el
Tratado de derecho del trabajo..., bajo su dirección, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1982, t. 2, p. 271. En el mismo
orden de ideas, Lalanne afirma que se trata de un principio general adaptado al derecho del trabajo (LALANNE,
Julio E., "Los principios del derecho del trabajo", Revista de Derecho (UCU), 11, Año 10, julio 2015;
"Actualidad de un tema clásico: los principios del Derecho del Trabajo", El Derecho - Revista de Derecho del
Trabajo y Seguridad social). Asimismo, Ferreirós lo califica como un "principio carísimo a las distintas
disciplinas jurídicas, pero especialmente al Derecho del Trabajo, derecho social por excelencia con una
profunda vinculación con la realidad" (FERREIRÓS, Estela M., "Principio de primacía de la realidad",
LLOnline: 0003/401753). Con similares alcances, Pose afirma que se trata de un principio general del derecho
de amplia aplicación en la disciplina laboral (POSE, Carlos, "Fraude y simulación en el derecho laboral", David
Grinberg Libros Jurídicos, Buenos Aires, 2011, 2ª ed., p. 30).
(8) KRIEGER, Walter F., "El principio de primacía de la realidad como pauta de interpretación de los
contratos", RCyS 2013-III, 109.
(9) MEILIJ, Gustavo R., "Primacía de la realidad negocial", RCyS 2012-VI, 241.
(10) A través de la conocida teoría del levantamiento del velo societario, o desestimación de la personalidad
jurídica.
(11) El art. 39.3 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece: "[E]n materia laboral y de
seguridad social" regirá, entre otros principios, el de "primacía de la realidad". Cfr. también PAWLOWSKI DE
POSE, Amanda L., "Proyección del principio de primacía de la realidad en materia previsional", DT 2000-B,
1869; TOLEDO RÍOS, Rafael E., "El principio constitucional 'primacía de la realidad'. Un recurso
hermenéutico que la seguridad social todavía no descubrió", LLOnline: 0003/801083.
(12) El art. 6º del DNU 274/2019 (de Lealtad Comercial), que lleva como título "Primacía de la realidad",
dispone: "[P]ara determinar la naturaleza del acto de competencia desleal, se atenderá a las situaciones,
relaciones y efectos económicos que potencial o efectivamente produzca".
(13) Así, p. ej., la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Alimentaria de Venezuela (dec. 6071 de 2008)
establece que los procedimientos de inspección, fiscalización y control se rigen, entre otros, por el principio de
"primacía de la realidad", según el cual: "El funcionario o funcionaria debe orientar su actividad en la búsqueda
de la verdad e inquirirla por todos los medios a su alcance. En sus decisiones prevalecerá la realidad sobre las
formas y apariencias" (art. 135).
(14) Por vía de la doctrina de la "primacía de la verdad jurídica objetiva" afirmada por la Corte Suprema de
Justicia en los fallos citados en la nota 2, entre otros.
(15) Cfr. CS, Fallos: 251:379, 267:393, 283:258; 287:79, 304:209, 328:130; 334:182. Este principio de la
realidad económica reconoce su origen en la doctrina y la legislación alemana, y ha sido recibido en los
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ordenamientos de varios países europeos y americanos (cfr., entre otros, MINUCHE ZAMBRANO, Efrén, "El
principio de 'realidad económica' en el derecho tributario"
(http://biblioteca.cejamericas.org/bitstream/handle/2015/1071/elprincipio.pdf, consultado el 11/07/2020; y
CALDERÓN AGUILAR, Lourdes, "La interpretación de las normas tributarias en función a la realidad de los
hechos económicos",
https://www.researchgate.net/publication/268331571_LA_INTERPRETACION_DE_LAS_NORMAS_TRIBUTARIAS_EN_FUN
consultado el 11/07/2020).
(16) MAZA, en ACKERMAN, Mario E. (dir.), Tratado..., ob. cit., t. I, p. 485.
(17) PODETTI, Humberto A., "Los principios del derecho del trabajo", DT, 1996-A, 1125.
(18) VÁZQUEZ VIALARD, Antonio L. R., "Tratado de derecho del trabajo", bajo su dirección, Ed. Astrea,
Buenos Aires, 1982, t. 2, p. 271.
(19) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., p. 243; PODETTI, ob. cit.
(20) LÓPEZ, justo, ob. cit., t. I, p. 178.
(21) ZURETTI, ob. cit., p. 54.
(22) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., p. 256. En similar sentido, Martínez Vivot habla de la superioridad de la
realidad sobre la apariencia (ob. cit., p. 64). En el mismo orden de ideas, Monsalvo expresa que," en caso de
discordancia entre la realidad y lo que se intenta mostrar o se pretende, prima, sin duda, la realidad
verdaderamente sucedida" (ob. cit., p. 130). En términos similares, LALANNE explica que este principio
"ordena conceder primacía a lo que ocurre efectivamente en los hechos por sobre las apariencias, formas o
denominaciones que las partes le hayan dado al contrato" ("Los principios del derecho del trabajo" y
"Actualidad de un tema clásico: los principios del Derecho del Trabajo", obs. cits.).
(23) VÁZQUEZ VIALARD, comentario al art. 11 en "Ley de contrato de trabajo comentada y
concordada", dirigida por el mismo autor, Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2005, t. I, p. 198.
(24) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., ps. 243 y ss.
(25) SARTHOU, Helios, "Las deudas del contrato de trabajo y la enajenación de empresas en el derecho
uruguayo", Revista de Derecho, Jurisprudencia y Administración, t. 65, p. 179, citado por PLÁ RODRÍGUEZ
en la obra mencionada, ps. 255 y ss.).
(26) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., ps. 263-267. En sentido similar, ZURETTI (ob. cit., p. 54) hace referencia
a las tres primeras motivaciones (la buena fe, la dignidad humana y la desigualdad económica y cultural entre
las partes). En coincidencia parcial con los autores anteriores, PODETTI (ob. cit., p. 787) afirma que este
principio se configura como consecuencia simultánea de la buena fe, de la desigualdad entre las partes, del
repudio al fraude y a la simulación ilícitas, y de la interpretación racional de la voluntad de las partes en orden a
cuál es el negocio jurídico laboral que concertaron.
(27) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., p. 263. Ver, en similar sentido: ZURETTI, ob. cit., p. 54.
(28) CS, 21/09/2004, "Aquino, Isacio c. Cargo Servicios Industriales SA s/ accidente ley -9688", Fallos:
327:3753.
(29) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., p. 264.
(30) Precepto agregado por la ley 26.592 (de 2010), que reincorporó a la LCT el texto del art. 19 originario,
que había sido suprimido por la reforma de 1976.
(31) PLÁ RODRÍGUEZ, ob. cit., p. 265.
(32) Ibidem.
(33) Ibidem.
(34) CNTrab., acuerdo plenario 35, 13/09/1956, "Piñol, Cristóbal A. c. Genovesi SA", DT, 1956-647. En
similar sentido: CS, 27/10/1969, "Jiménez, Antonio R. c. Bonafide SAIyC", Fallos: 275:118 y JA 6-1970-363, y
SCBA, 21/11/1989, "Irigoyemborde, Héctor A. y otros c. Calera Avellaneda SA (L. 42.570)", LA LEY 1990-B,
528 y DJ, 1990-2, 834.
(35) Ver, en especial, el ilustrado dictamen del Procurador General del Trabajo Víctor Sureda Graells en el
citado fallo plenario "Piñol".
(36) Esta irrelevancia de la calificación jurídica que consagra la norma citada es expresión de un criterio
más general. Así, la Corte Suprema ha establecido, en términos válidos para cualquier tipo de contratos, que,
más allá del nomen juris que las partes utilicen en sus negocios jurídicos y por encima del ropaje instrumental al

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que ellas recurran, es tarea propia e indeclinable del intérprete calificar el vínculo según sus características
propias, y establecer sus notas relevantes en función de las normas de cuya aplicación se trata ("Cordeu, Alberto
F. y otros c. Banco Central de la República Argentina", CS, Fallos: 305:2130).
(37) BORDA, Guillermo A., "Manual de Derecho Civil Parte General", Ed. Perrot, Buenos Aires, 1969, 5ª
ed., p. 521.
(38) Nos referimos aquí al cometido en "fraude a la ley", que es "El acto respecto del cual se invoque el
amparo de un texto legal, que persiga un resultado sustancialmente análogo al prohibido por una norma
imperativa" (art. 12, Cód. Civ. y Com.).
(39) No obstante, para la configuración del fraude no es indispensable la prueba de una intención subjetiva
de evadir normas imperativas (LÓPEZ, ob. cit., t. I, ps. 203 y ss.).
(40) Esta solución coincide con la establecida por el citado art. 12 del Cód. Civ. y Com. para el fraude a la
ley.
(41) LÓPEZ, ob. cit., t. I, ps. 178, 205 y 206.
(42) ETALA, "Los principios generales del derecho del trabajo", ob. cit., p. 27.
(43) CS, 16/03/1976, "Unión Obrera Metalúrgica - Farmacia sindical s/ impugnación", Fallos: 294:223; id.,
23/03/1976, "Ochetti y Cía.", Fallos: 294:261.
(44) CS, causa "Ochetti y Cía.", precedentemente citada.
(45) CS, 01/09/2009, "Pérez, Aníbal c. Disco SA", Fallos: 332:2043, consid. 5º del voto de los Dres.
Lorenzetti, Petracchi, Maqueda y Zaffaroni.
(46) CS, 07/04/1992, "Monastirsky, Salomón y otro c. Falconi, Sergio y otro", Fallos: 315:672; id.,
07/09/1993, "Maldonado, Jorge R. c. Valle, Héctor y otro s/ accidente - acción civil", Fallos: 316:1949; id.,
11/07/1996, "Masso, Norberto D. c. Agencia EFE SA", Fallos: 319:1272.
(47) CNTrab., sala II, 11/05/2009, "Mele, Aníbal A. c. Fundación Favaloro para la Docencia e
Investigación Médica s/ despido", cita online: AR/JUR/11117/2009, sala V, 05/02/2007, "Juárez, Crisanto A. c.
PAMI -Instituto Nacional de Servicios Sociales para jubilados y Pensionados s/ despido"; sala VII, 13/07/2007,
"Queipo, Alejandro c. Global Health Consulting SA s/ despido"; sala VII, 31/03/2008, "Poledo, Ricardo G. c.
Fundación Samuel Germán y otros s/ despido", cita online: AR/JUR/1658/2008; sala VII, 03/12/2019, "Esteva,
Eduardo A. c. Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados s/ despido", DT 2020-105,
cita online: AR/JUR/46077/2019; sala VIII, 06/03/2015, "Festa, Pablo A. c. Mercau SRL y otros s/ despido",
cita online: AR/JUR/14161/2015; sala IX, 31/05/2007, "De Boeuf, Sandra B. c. HSBC Bank Argentina SA s/
despido", cita online: AR/JUR/2044/2007; sala X, 11/05/2009, "Basile, Liliana C. c. PAMI - Instituto Nacional
de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados s/ despido"; CNCom., sala A, 24/11/2005, "Suter, Christian
C. c. American Soft SA s/ indemnización", cita online: 70023054; sala E, 09/10/2006, "Vázquez, Adriana E. c.
Osuthgra s/ despido"; SCBA, 18/07/2007, "M., D. A. c. C., M. J. s/ despido"; C. 6ª del Trabajo Mendoza, Sosa,
14/02/2019, "Sosa, Pablo c. Ríos, Walter O. s/ despido"; 31/07/2017, "Bachrach Flom, Samuel c. Varela,
Alfredo R. y otros s/ despido", Cita Online: AR/JUR/56136/2017.
(48) Como, p. ej., bajo el pretexto de que el trabajo era desarrollado en el marco de un programa social (STJ
Santiago del Estero, 14/03/2016, "Giménez, Marcos A. y otros c. Allalla, Alberto s/ sueldo mes de agosto, etc.",
Cita Online: IJ-XCVIII-9) o de una pasantía (CNTrab., sala VIII, 29/06/2001, "López, Miguel A. c. Disco SA",
DT 2002-A-734, Cita Online: AR/JUR/1982/2001).
(49) CNTrab., sala I, 22/09/2008, "Cennamo, Luis A. c. Ver TV SA y otro s/ despido",, CNTrab., sala VIII,
29/06/2001, "López, Miguel A. c. Disco SA", DT 2002-A-734, Cita Online: AR/JUR/1982/2001.
(50) CNTrab., sala X, 04/09/2019, "Battaglia, Hernán y otro c. Coppel SA s/ despido", cita online:
AR/JUR/56553/2019.
(51) C. Civ., Com., Minas y Laboral Villa Mercedes, Nº 1, 17/11/2009, "Ambroggio, del Mar Horacio c.
Justo Daract Imagen SA s/ demanda laboral".
(52) CNTrab., sala V, 31/03/2011, "Fracassi, Eduardo P. c. OSDE - Organización de Servicios Directos
Empresarios".
(53) CNTrab., sala III, 14/07/2000, sent. 81039, "García, María c. Liga Israelita Argentina contra la
Tuberculosis y de Medicina Preventiva s/ despido", Cita online: 1/54086, sala IV, 30/04/2007, "Da Silva Vila
Cha, Juan J. c. Medom SA s/ despido", Cita Online: IJ-XV-247; sala V, 25/02/2009, "Pérez, Ángel S. c.
Asociación Argentina de Golf s/ despido", Cita Online: IJ-XXXVI-49.

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(54) SCBA, 12/06/2013, "González, Julio A. c. Club Universitario de Bahía Blanca s/ indemnización por
despido", Cita Online: IJ-LXIX-2.
(55) SCJ Mendoza, sala II, 24/08/2016, "Martínez, Leonardo D. c. Parrela, Carlos y otros s/ despido", Cita
Online: IJ-CCXLVII-796.
(56) CNTrab., sala II, 15/05/2009, "Fedullo, Juan D. c. Citibank NA y otro s/ despido", Cita Online:
AR/JUR/11113/2009. Ver, en sentido similar, CNTrab., sala I, 16/12/2019, "Portales, Silvina V. c. Empresa
Distribuidora Sur SA y otro s/ despido", cita online: AR/JUR/52495/2019.
(57) CNTrab., sala V, 14/08/2006, "Páez, Mario C. y otros c. UTE Dota SA, Sargento Cabral SAT,
Transporte Ideal San Justi SA y otros s/ diferencia de salarios".
(58) CNTrab., sala X, 21/12/2007, "Páez, Ricardo H. c. Edenor SA y otro s/ despido", cita online:
70049088.
(59) CNTrab., sala VII, 10/12/2018, "García, Romina M. c. El Porteño Apartments LLC Sucursal Argentina
s/ despido", Cita Online: AR/JUR/68146/2018.
(60) C Apel. Salta, sala II, 04/11/2019, "Oviedo, Fabio G. c. Tomás SA s/ ordinario", cita online:
AR/JUR/47691/2019.
(61) CNTrab., sala V, 26/09/2006, "Tarifa, Francisco y otros c. Aceros Zapla SA s/ diferencias de salarios"
(voto del Dr. Simón, por la mayoría), Lejister, Cita Online: IJ-XXIV-205.
(62) C. Civ., Com., Minas y Laboral San Luis, Nº 1, 27/03/2012, "Gómez, Roberto O. / Sullair San Luis SA
- cobro de pesos", Cita Online: AR/JUR/11222/2012.
(63) CNTrab., sala I, 07/05/2012, "Puyo, Héctor W. c. TELAM SE s/ diferencias de salarios".
(64) CNTrab., sala VII, 23/06/2014, "Erize, Javier c. Wells Fargo Argentina LLC y otro s/ despido",
AR/JUR/35767/2014.
(65) CTrab. General Roca, sala II, 10/10/2013, "Soda, Griselda L. c. Moño Azul SA y Productores
Empacadores Argentinos SA s/ reclamo".
(66) CNCom., sala E, 17/09/2007, "Lippay, Víctor E. c. Contacto Gráfico SRL y otro s/ ordinario", Cita
Online: AR/JUR/7513/2007.
(67) CNTrab., sala VI, 23/03/2012, "V., C. A. c. Coto CICSA s/ despido".
(68) CNTrab., sala I, 12/02/2009, "Rodríguez Escalona, Nicolás E. c. Coto CICSA s/ diferencias de
salarios", cita online: AR/JUR/7513/2007.
(69) CNTrab., sala VIII, 25/11/2011, "Pared, Ramón V. c. IECSA SA y otros s/ ley 22.250", cita online:
AR/JUR/78207/2011.

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