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Tema La Vara Que Reverdecio

El documento analiza la vara de Aarón que reverdeció como un tipo de Jesucristo, describiendo cómo representa su llamamiento, vida, muerte, resurrección y ascensión. También describe cómo la vara sirvió como evidencia de la elección de Dios y cómo su posición delante del testimonio representa a Cristo en la presencia de Dios y como testimonio contra los rebeldes.
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Tema La Vara Que Reverdecio

El documento analiza la vara de Aarón que reverdeció como un tipo de Jesucristo, describiendo cómo representa su llamamiento, vida, muerte, resurrección y ascensión. También describe cómo la vara sirvió como evidencia de la elección de Dios y cómo su posición delante del testimonio representa a Cristo en la presencia de Dios y como testimonio contra los rebeldes.
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Tema: LA VARA QUE REVERDECIÓ

Base bíblica: Números 17


«Oh Señor, mi Dios, no hay en Ti mudanza, Ni bondad alguna borras jamás; Yo también, en tu tierna piedad,
He venido a conocer esta preciosa verdad. Tu más pesada vara sobre mi cargada, Para reverdecer y florecer
Tú la hiciste; Y aún tu vara, siempre creciendo, De ti fragancia y fruto va rindiendo.» La vara que reverdeció
es un maravilloso tipo del Señor Jesucristo.

1. EN SU LLAMAMIENTO. Al igual que esta vara, fue separado, y el nombre del Sumo Sacerdote fue
inscrito sobre Él.

2. EN SU VIDA. Al igual que esta vara, Él era de apariencia común, sin hermosura para ser deseado;
raíz de tierra seca.

3. EN SU MUERTE. Como la vara de Aarón, Él fue puesto con otros. «Uno a cada lado, y Jesús en
medio». Levantado en la Cruz, y también para el juicio de Dios.

4. EN SU RESURRECCIÓN. Como la vara, Él reverdeció y floreció, y dio fruto.

5. EN SU ASCENSIÓN. Como la vara, Él ha sido presentado de nuevo delante del Señor como
testimonio. Él está en la presencia de Dios por nosotros. Hay otras lecciones que se podrían
aprender de este tema tan fructífero, verdades aplicables a la vida y al testimonio del cristiano,
porque como Él es, así nosotros somos. La historia de lo que llevó a estas varas se puede leer en el
capítulo anterior, en la rebelión de Coré y de su compañía contra MOISÉS y AARÓN. Véase aquí:

I. El mandato de Dios. «Toma… doce varas…; y escribirás el nombre de cada uno sobre su vara,
y las pondrás… donde Yo me manifestaré a vosotros» (vv. 1-3). 1. ESTO ES UN
LLAMAMIENTO DE REPRESENTANTES. Cada vara representaba una tribu. ¿No está el Señor
apremiando hoy día su demanda de representantes cuando los Corés y los príncipes de este
mundo están desafiando el ministerio y el poder del Evangelio? 2. Cada representante tenía que
ENTREGARSE TOTALMENTE. Cada vara debía ser puesta «delante del testimonio» (v. 4).
Puesta en el lugar santo, delante del velo. Los que quieran tener la personificación divina sellada
sobre ellos deben entregarse totalmente a Él. No todo el que dice Señor, Señor, entrará en la
plenitud de bendición exhibida en la vara de Aarón.
II.
III. Evidencia de ser escogidos por Dios. Los escogidos de Dios siempre se harán evidentes. «Y he
aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado
renuevos, y producido almendras» (v. 8). Esto se hizo en secreto, pero no pudo permanecer en
secreto. La luz y la vida se manifiestan. Esta evidencia era doble: 1. VIDA. Esta vida era el don
de Dios. El don de Dios es la vida eterna. Si hemos sido hechos vivos para Dios, entonces
podemos tener la certidumbre de que somos los llamados de Dios, como lo fue Aarón.
Participantes de la naturaleza divina.

2. FERACIDAD. «Produjo almendras.» El fruto es la evidencia de la abundancia de vida. Si hemos renacido


como la vara de Aarón, la vida natural de la cual había muerto y dado lugar a su nueva vida, es para que
llevemos fruto para Dios. ¿No dijo nuestro Señor: «Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y
llevéis fruto », y que, al igual que el fruto de esta vara, «vuestro fruto permanezca »? (Jn. 15:16). Pero dirás
tú: solo una de las doce varas consagradas fue escogida. Sí: La que llevaba encima el nombre del Sumo
Sacerdote (v. 3). No importa a qué nombre te consagres, si no es al Nombre de Jesucristo, el Gran Sumo
Sacerdote, no se mostrarán las evidencias de la elección de Dios. Pon su nombre sobre tu vida, y preséntala
a Él para su honor y gloria, y tan cierto como que reverdeció la vara de Aarón reverdecerá y florecerá tu vida
dando fruto. Observa también:
III. La posición del testimonio para Dios. Tenía que ser:

1. GUARDADA EN SU PRESENCIA. «Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio,
para que se guarde» (v. 10). Si su vida y su fruto tienen que permanecer, debe ser guardada cerca de Aquel
que es la fuente de su vida y feracidad. La aplicación de esto es sencilla, pero sublime. La rama no puede
llevar fruto por sí misma, ni podéis vosotros, excepto si permanecéis en Mí (Jn. 15:1-6). El secreto de la
feracidad permanente es ser guardado en presencia del Dador de la vida. En su presencia hay plenitud de
gozo.
2. COMO TESTIMONIO. «Para que se guarde en señal a los hijos rebeldes» (v. 10). Así es con el Cristo
viviente ahora delante del trono de Dios (Hch. 17:30, 31). Es así con toda alma espiritualmente resucitada.
Son testimonio contra los rebeldes que no creen a la palabra del Evangelio. La vida del creyente, como las
obras de Noé, son dadas para condenar al mundo (He. 11:7). Así como esta vara viviente y fructífera era una
evidencia de que Dios había escogido a Aarón, así la vida del cristiano es señal al mundo impío de que el
Padre ha enviado a su Hijo a salvarlo (Jn. 17:21). Guardados en su presencia para el goce de su amor,
guardados allí para testimonio del poder de su gracia. Él puede guardar mi depósito para aquel día.

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