LA MAYORÍA DE EDAD.
La noción de "mayoría de edad" en la filosofía de Kant representa la transición hacia la
autonomía moral y la madurez intelectual. Según Kant, alcanzar la mayoría de edad implica
liberarse de la tutela de la autoridad externa y tener la capacidad de pensar y actuar por sí
mismo. Es el momento en el cual el individuo se atreve a utilizar su propia razón para
cuestionar las normas y tradiciones establecidas, formando así su propio entendimiento del
mundo y sus valores morales. Este concepto es esencial para Kant, ya que considera que solo
a través de la mayoría de edad los individuos pueden contribuir al progreso y la realización
moral de la humanidad, avanzando hacia una sociedad más justa y racional.
En resumen, la "mayoría de edad" en la filosofía de Kant es el estado en el que los individuos
alcanzan la autonomía moral y la capacidad de pensar críticamente por sí mismos. Representa
un ideal de emancipación intelectual y moral, en el cual los individuos son capaces de ejercer
su propia razón y actuar de acuerdo con su propia conciencia moral, sin estar limitados por la
autoridad externa o las tradiciones no cuestionadas.
GIRO COPERNICANO.
El texto destaca la importancia de las Matemáticas y la Física como ciencias que ofrecen
conocimiento verdadero y universalmente válido. Kant argumenta que estas disciplinas
contribuyen al aumento de nuestro entendimiento del mundo y nos proporcionan
conocimiento necesario e independiente de la experiencia, conocido como a priori. Esta
noción desemboca en la sorprendente conclusión de que poseemos conocimiento previo a la
experiencia sobre el mundo, lo que justifica el avance de la física newtoniana y sus juicios
sintéticos a priori. Kant propone una revolución gnoseológica, equiparable a la revolución
científica de Copérnico, que implica un cambio en la concepción del conocimiento,
considerando al sujeto como activo en el proceso de conocer. De esta manera, Kant sostiene
que el mundo es, en parte, el producto de nuestra mente, lo que justifica el conocimiento
sintético a priori en Matemáticas y Física.
IMPERATIVO:
El texto aborda el concepto de imperativo en la filosofía moral de Kant, el cual denota una
obligación moral. Según Kant, solo puede existir un tipo de imperativo moral: el categórico,
que destaca la naturaleza incondicionada de la verdadera acción moral y subyace en la
autonomía moral del individuo. Kant presenta varias formulaciones del imperativo
categórico, todas resaltando su carácter formal, categórico, único, racional y a priori. Estas
formulaciones expresan la autonomía de la voluntad y la consideración del ser humano como
un fin en sí mismo. A diferencia de los imperativos hipotéticos, que se basan en deseos
particulares y problemas prácticos, el imperativo categórico representa una acción como
objetivamente necesaria, excluyendo así los deseos individuales.
LIBERTAD.
Para Kant, la libertad es la capacidad de los seres racionales para actuar de acuerdo con la
razón y la ley moral. Es la habilidad de determinar nuestra propia voluntad de acuerdo con
principios universales, sin estar sujetos a influencias externas o impulsos subjetivos. Es
fundamental para la moralidad y la responsabilidad moral, y se distingue entre libertad
práctica (actuar de acuerdo con la ley moral) y libertad trascendental (trascender las
limitaciones del mundo fenoménico).
COMPARACIONES:
Aristóteles-kant:
Kant defiende el idealismo trascendental, que contrasta con el materialismo aristotélico.
Según Kant, el sujeto que conoce es crucial, ya que aporta las condiciones para dar forma al
fenómeno, mientras que el acceso al mundo en sí, al noumeno, queda vetado. Aristóteles, por
otro lado, sostiene que la mente humana es como una "pizarra vacía" que se llena
gradualmente con la realidad. En ética, Aristóteles considera las circunstancias concretas en
la acción, mientras que Kant propone una ética formal, basada en la autonomía de la voluntad
y el imperativo categórico, que destaca la importancia de la razón sobre las circunstancias
materiales. En resumen, mientras Aristóteles ve la ética como algo que se adapta a las
circunstancias, Kant la concibe como una norma universal basada en la razón y el deber.
Kant-Descartes y Hume:
El texto explora la evolución del pensamiento kantiano en contraposición al racionalismo y al
empirismo. Kant se distancia del racionalismo de Descartes al cuestionar las condiciones de
posibilidad del conocimiento y la metafísica. Mientras que el racionalismo enfatiza la
claridad y distinción de las ideas, Kant propone una perspectiva que considera tanto la razón
como la experiencia. Del mismo modo, se distancia del empirismo de Hume al argumentar
que el entendimiento humano produce conceptos puros a priori, como la causalidad, que no
provienen de la experiencia sensorial. Kant reinterpreta la noción de causa, defendiendo su
validez universal frente a la visión de Hume. Además, Kant enriquece la distinción entre
relaciones de ideas y cuestiones de hecho de Hume, introduciendo los conceptos de juicios
analíticos y sintéticos, así como juicios a priori y a posteriori. En resumen, la filosofía
kantiana se centra en el sujeto como elemento activo del conocimiento, lo que constituye un
giro copernicano respecto a las perspectivas anteriores.
Kant-Hobbes y Rousseau:
Kant concuerda con Hobbes al considerar el estado de naturaleza como un estado de barbarie
y guerra, donde los individuos están expuestos al riesgo constante de conflicto. A diferencia
de Rousseau, quien creía en la bondad natural del hombre, Kant sostiene que la tendencia al
mal en el ser humano es lo que provoca la guerra. Para Kant, el estado civil es la solución al
caos del estado de naturaleza, ya que establece leyes y garantiza su cumplimiento. Aunque
Kant comparte con Hobbes la visión del estado de naturaleza como una idea racional y no
como un hecho histórico, difiere al considerar que la salida de ese estado no se basa en el
miedo, sino en la razón práctica, que prescribe regular las relaciones mediante leyes jurídicas.
Kant prioriza la paz por encima de la justicia, negando el derecho de resistencia ante un
soberano injusto y rechazando la revolución. Aunque Kant se distancia de Rousseau en su
concepción del estado de naturaleza, reconoce su contribución al despertar del problema ético
universal, basado en la máxima: "Actúa según aquella máxima por la cual puedas al mismo
tiempo querer que se convierta en ley universal".
DISERTACIÓN.
Introducción:
La filosofía de Immanuel Kant marcó un punto de inflexión en la historia del pensamiento,
especialmente en lo que respecta a la metafísica. Su obra principal, la "Crítica de la Razón
Pura", cuestionó profundamente la posibilidad de obtener conocimiento científico sobre
objetos metafísicos como Dios o el alma humana. Esta conclusión plantea un dilema
relevante para la filosofía contemporánea: ¿tiene sentido seguir cultivando la metafísica
después de Kant? En este ensayo, exploraremos este tema, considerando los argumentos a
favor y en contra de la práctica continuada de la metafísica en el contexto post-kantiano.
Desarrollo:
La crítica de Kant a la metafísica se centra en la distinción entre el fenómeno y el noumeno.
Según Kant, solo podemos conocer los fenómenos, es decir, las cosas tal como aparecen ante
nosotros, mientras que el noumeno, la realidad en sí misma, permanece inaccesible al
conocimiento humano. Esta limitación epistemológica plantea serias dudas sobre la
viabilidad de la metafísica tradicional, que se ocupa precisamente de cuestiones más allá de la
experiencia sensible.
Por un lado, algunos filósofos argumentan que, dadas las limitaciones del conocimiento
humano, la metafísica es una empresa fútil y deberíamos centrarnos en áreas más productivas
y científicas del conocimiento. Sin embargo, otros defienden que la metafísica sigue siendo
relevante, ya que aborda preguntas fundamentales sobre el sentido de la existencia humana y
el universo en su conjunto. Además, sostienen que la crítica de Kant no necesariamente
invalida todas las formas de metafísica, sino que más bien invita a una reformulación de sus
métodos y presupuestos.
Conclusión:
En última instancia, la pregunta sobre si tiene sentido seguir cultivando la metafísica después
de Kant no tiene una respuesta definitiva. Aunque su crítica plantea desafíos significativos,
también abre nuevas posibilidades para la reflexión filosófica. Quizás lo más importante es
mantener un enfoque crítico y reflexivo hacia la metafísica, reconociendo sus limitaciones,
pero también su potencial para estimular la imaginación y la reflexión filosófica. En este
sentido, la práctica de la metafísica puede seguir siendo valiosa siempre y cuando se aborde
con rigor intelectual y sensibilidad hacia las preocupaciones epistemológicas planteadas por
Kant.