INTERPONGO GARANTÍA CONSTITUCIONAL DE
HABEAS CORPUS.
SEÑOR JUEZ DEL JUZGADO PENAL DE TURNO
LISSETE DEL ROCIO TORRES SANCHEZ
abogada de JORGE LUIS NEYRA MELGAR,
identificado con DNI N° 457488495, con domicilio en
PSJ JAZMIN 166 del Distrito de Chincha Alta,
Provincia de Chincha, Departamento de Ica,
señalando domicilio procesal en la Av. 13 de octubre
N° 185 – Segundo Piso, del Distrito de Pueblo Nuevo,
Provincia de Chincha, Departamento de Ica;
señalando casilla electrónica N° 35360, con correo
electrónico en jtorres@[Link]; a usted me
presento y respetuosamente digo:
I. ACCIÓN Y LEGITIMACIÓN PROCESAL ACTIVA Y PASIVA. -
Que, al amparo del artículo 11º inciso 1 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, del artículo 14º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del
artículo 8º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de lo dispuesto por los
artículos 200º inciso 1 de la Constitución Política del Estado, Interpongo ACCIÓN DE
HABEAS CORPUS POR VIOLACIÓN DE LA LIBERTAD, en representación del sr.
(…) para que se disponga su inmediata liberación al haber sido detenido de manera
irrazonable y desproporcional por parte del comisario VIVIANO ROJAS JORGE JESUS
y del sub oficial PECHO PAZ LUIS de la Comisaría de Grocio Prado lugar donde se
encuentra injustamente detenido
II. PETITORIO: IDENTIFICACIÓN DE LAS PRETENSIONES PERSEGUIDAS POR
LA PARTE ACCIONANTE
La presente acción constitucional tiene como PRETENSIÓN PRINCIPAL que se declare
FUNDADA la presente demanda y, en consecuencia:
1. SE ORDENE LA INMEDIATA LIBERTAD DE JORGE LUIS NEYRA
MELGAR,
2. SE PROHIBA LA ENCARCELACIÓN INJUSTIFICADA DE JORGE LUIS
NEYRA MELGAR, por parte del comisario VIVIANO ROJAS JORGE JESUS
y del sub oficial PECHO PAZ LUIS de la Comisaría grocio prado.
3. SE CONSTITUYA EL JUEZ PENAL DE TURNO y recabe la declaración del
detenido.
IIIANTECEDENTES PROCESALES. –
HECHOS IMPUTADOS:
PRIMERO: El artículo 200, inciso 1 de la Constitución Política del Perú establece que:
“[Link] Acción de Habeas Corpus, que procede ante el hecho u omisión, que por parte de
cualquier autoridad, funcionario o persona que vulnera o amenaza la libertad individual o los
derechos constitucionales conexos”
SEGUNDO.- Que el día 07 de diciembre en circunstancias que JORGE LUIS NEYRA
MELGAR se encontraba realizando su trabajo dentro de un predio ubicado en el Sector
Balconcito, Sector Toma la Huaca, del Distrito de Grocio Prado, Provincia de Chincha,
Departamento de Ica, con un área de 22,1564.54 M2, por haber sido contratado por la
propietaria de dicho predio SILVANA VANESSA NAVARRO TORRES , fui intervenido
por el comisario VIVIANO ROJAS JORGE JESUS y del sub oficial PECHO PAZ LUIS
de la Comisaría GROCIO PRADO quienes me llevaron a la comisario la cuál ya tengo
muchas horas sin que se me notifique el motivo de mi detención y sin haber realizado una
acta de intervención policial, o resolución judicial que ampare dicha detención.
TERCERO.- Que, en este orden de ideas y estando a lo expuesto en los apartados
precedentes, formulo ante usted, el pedido de salvaguardar la garantía constitucional de
libertad a efecto de lo antes expuesto, los demandados comisario VIVIANO ROJAS
JORGE JESUS y del sub oficial PECHO PAZ LUIS deberán dejar de privar de la libertad
de JORGE LUIS NEYRA MELGAR
IV. FUNDAMENTOS DE DERECHO.-
A. PROCEDENCIA DE LA ACCION DE HÁBEAS CORPUS CUANDO EXISTE UNA
ACCIÓN QUE VULNERE LA LIBERTAD INDIVIDUAL ç
B. El Hábeas Corpus es una acción de Garantía Constitucional que tiene por objeto se examine
la legalidad de la amenaza o lesión de la privación de la libertad individual o un derecho
conexo como el derecho al libre tránsito de una persona. En caso se compruebe la amenaza o
lesión de la libertad individual del solicitante o él beneficiado, el Juez tiene la obligación de
adoptar las medidas necesarias para salvaguardar su derecho.
I.1. La pretensión en este proceso se basa en lo dispuesto en el artículo 200° de la
Constitución Política de la República, el cual establece lo siguiente:
Art. 200°.- Son garantías constitucionales.-
1. La acción de Hábeas Corpus, que procede ante el hecho u omisión, por
parte de cualquier autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza
la libertad individual o los derechos constitucionales conexos.
(…)
I.2. De conformidad con lo señalado en el artículo 2° del Código Procesal
Constitucional, el hábeas corpus procede cuando se amenace o viole los
derechos constitucionales por acción u omisión de actos de cumplimiento
obligatorio, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona. Siendo los
derechos protegidos los estipulados en el inciso 1 y 6 del artículo 25° del Código
Procesal Constitucional.
Nuestra demanda constitucional se ampara en el artículo 33 inciso 17, inciso 20,
inciso 22, del Nuevo Código Procesal Constitucional:
Procede el habeas corpus ante la acción u omisión que amenace o vulnere los
siguientes derechos que, enunciativamente, conforman la libertad individual:
(…)
17) El derecho a que se observe el trámite correspondiente cuando se trate del
procedimiento o detención de las personas, a que se refiere el artículo 99 de la
Constitución.
(…)
20) El derecho del detenido o recluso a no ser objeto de un tratamiento carente
de razonabilidad y proporcionalidad, respecto de la forma y condiciones en que
cumple el mandato de detención o la pena.
(…)
22) El derecho a la defensa de los derechos constitucionales conexos con la
libertad individual.
I.3. RESPECTO A LA LIBERTAD DE TRANSITO.- La libertad de tránsito o
derecho de locomoción es, dentro del catálogo de atributos susceptibles de tutela
por vía del hábeas corpus, de los más tradicionales. Con este derecho se busca
reconocer que todo nacional o extranjero con residencia establecida, pueda
circular libremente o sin restricciones por el ámbito de nuestro territorio, y que,
en tanto sujetos con capacidad de autodeterminación, tienen la libre opción de
disponer cómo o por dónde deciden desplazarse, sea que dicho desplazamiento
suponga facultad de ingreso a nuestro país, circulación o tránsito dentro de él, o
sea que suponga simplemente salida del mismo. Dicho atributo, por otra parte,
se encuentra también reconocido en los artículos 12° y 13° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el artículo 22° de la
Convención Americana de Derechos Humanos, constituyéndose en uno de los
derechos de mayor implicancia en el ámbito de la libertad personal de cada
individuo.
I.4. Siendo el derecho al libre tránsito o de locomoción un atributo con amplios
alcances, se encuentra, sin embargo, por mandato expreso de la propia
Constitución y conforme a los criterios recogidos por los instrumentos
internacionales antes referidos, sometido a una serie de límites o restricciones en
su ejercicio. Dichas restricciones pueden ser de dos clases, explícitas o
implícitas.
I.5. Las restricciones calificadas como explícitas se encuentran reconocidas de modo
expreso y pueden estar referidas tanto a supuestos de tipo ordinario, como los
enunciados por el inciso 11) del artículo 2° de la Constitución (mandato judicial,
aplicación de la ley de extranjería o razones de sanidad), como a supuestos de
tipo extraordinario (los previstos en los incisos 1 y 2 del artículo 137° de la
Constitución, referidos a los estados de emergencia y de sitio, respectivamente.
I.6. El primer supuesto explícito se condice con el hecho de que ninguna persona
puede ser restringida en su libertad individual, salvo en el caso de que exista un
mandato formal emitido por autoridad judicial. Quiere ello decir que, aunque
toda persona tiene la opción de decidir el lugar donde desea desplazarse y los
mecanismos de los que se vale para tal efecto, queda claro que cuando ésta es
sometida a un proceso, sus derechos pueden verse afectados a instancias de la
autoridad judicial que dirige tal proceso. Aunque tal restricción suele rodearse de
un cierto margen de discrecionalidad, tampoco puede o debe ser tomada como
un exceso, ya que su procedencia, por lo general, se sustenta en la ponderación
efectuada por el juzgador de que con el libre tránsito de tal persona no se
perjudique o entorpezca la investigación o proceso del que tal juzgador tiene
conocimiento. En tales circunstancias no es que el derecho se restrinja por un
capricho del juzgador, sino por la necesidad de que el servicio de justicia y los
derechos que aquella está obligada a garantizar no sufran menoscabo alguno y,
por consiguiente, puedan verse materializados sin desmedro de los diversos
objetivos constitucionales.
I.7. El segundo supuesto, mucho más explicable y en parte advertido desde la propia
idea de que al derecho de locomoción sólo le corresponde a los nacionales o
extranjeros con residencia establecida, supone que la persona que sin pertenecer
a nuestro Estado, pretende ingresar, transitar o salir libremente de su territorio,
se expone a ser expulsado bajo las consideraciones jurídicas que impone la ley
de extranjería. La justificación de dicho proceder se sustenta en que si bien los
derechos fundamentales son reconocidos a título universal, cuando se trata de
aquellos cuyo ámbito de ejecución trastoca principios esenciales como la
soberanía del Estado o la protección de sus nacionales, el ordenamiento jurídico,
sobre la base de una equilibrada ponderación, suele hacer distingos entre quienes
forman parte del Estado y aquellos que otros que carecen de tal vínculo. En tales
circunstancias no es que se niegue la posibilidad de poder gozar de un derecho
para quienes no nacieron en nuestro territorio o no poseen la nacionalidad, sino
que resulta posible o plenamente legítimo imponer ciertas reglas de obligatorio
cumplimiento a los efectos de poder viabilizar el goce de dichos atributos.
Hipótesis similar ocurre, por citar un supuesto distinto, en el ámbito de derechos
como los políticos, donde el Estado se reserva el reconocimiento y obligación de
tutela de derechos fundamentalmente para el caso específico o preferente de los
nacionales, sin que con ello se vea perturbada o desconocida la regla de
igualdad.
I.8. El tercer supuesto tiene que ver con otra situación perfectamente justificada.
Como resulta evidente, por razones de sanidad también puede verse restringido
el derecho de tránsito, esencialmente porque, en tal hipótesis, de lo que se trata
es de garantizar que el ejercicio de dicho atributo no ponga en peligro derechos
de terceros o, incluso, derechos distintos de la misma persona que intenta el
desplazamiento. Tal contingencia podría ocurrir en el caso de una epidemia o
grave enfermedad que pudiese detectarse en determinada zona o sector del
territorio del país. En tales circunstancias la restricción del derecho de tránsito se
vuelve casi un imperativo que el ordenamiento, como es evidente, está obligado
a reconocer y, por supuesto, a convalidar.
I.9. Un cuarto supuesto explícito, aunque éste de naturaleza extraordinaria, tiene que
ver con las situaciones excepcionales que la misma norma constitucional
contempla bajo la forma de estados de emergencia o de sitio y que suelen
encontrarse asociados a causas de extrema necesidad o grave alteración en la
vida del Estado, circunstancias en las que resulta posible limitar, en cierta
medida, el ejercicio de determinados atributos personales, uno de los cuales
resulta ser el derecho de tránsito o de locomoción. Dentro de dicho contexto,
cabe naturalmente precisar que lo que resulta limitable o restringible no es el
ejercicio de la totalidad del derecho o los derechos de todos los ciudadanos, sino
sólo aquellos aspectos estrictamente indispensables para la consecución de los
objetivos de restablecimiento a los que propende el régimen excepcional, para
efectos de lo cual ha de estarse a lo determinado por referentes tan importantes
como la razonabilidad y la proporcionalidad.
I.10. Las restricciones implícitas, a diferencia de las explícitas, resultan mucho más
complejas en cuanto a su delimitación, aunque no son por ello inexistentes o
carentes de base constitucional. Se trata, en tales supuestos, de vincular el
derecho reconocido (en este caso, la libertad de tránsito) con otros derechos o
bienes constitucionalmente relevantes, a fin de poder determinar, dentro de una
técnica de ponderación, cuál de todos ellos es el que, bajo determinadas
circunstancias, debe prevalecer. Un caso específico de tales restricciones opera
precisamente en los supuestos de preservación de la seguridad ciudadana, en los
cuales se admite que, bajo determinados parámetros de razonabilidad y
proporcionalidad, es posible limitar el derecho aquí comentado.
I.11. El tribunal constitucional ha señalado, respecto al derecho a la libertad de
tránsito, que “La facultad de libre tránsito comporta el ejercicio del atributo de
ius movendi et ambulandi. Es decir, supone la posibilidad de desplazarse
autodeterminativamente en función a las propias necesidades y aspiraciones
personales, a lo largo y ancho del territorio, así como a ingresar o salir de él,
cuando así se desee” (expediente Nº 2876-2005-phc). Asimismo ha enfatizado
que el derecho al libre transito es un elemento conformante de la libertad y una
condición indispensable para el libre desarrollo de la persona; y que esta facultad
de desplazamiento se manifiesta a través del uso de las vías de naturaleza
pública o de las vías privadas de uso público, derecho que puede ser ejercido de
modo individual y de manera física, o a través de la utilización de herramientas
tales como vehículos motorizados, locomotores, etc., (el subrayado es nuestro)
I.12. Siendo las vías de tránsito libres en su alcance y utilidad, pueden, sin embargo,
bajo determinadas circunstancias, ser objeto de regulaciones y aún de
restricciones, pero como se puede apreciar no es nuestro caso. Cuando estas
provienen directamente del Estado, se presumen acordes con las facultades que
el propio ordenamiento jurídico reconoce en determinados ámbitos; cuando
provienen de particulares existe la necesidad de determinar si existe alguna
justificación, sustentada en la presencia o no de determinados bienes jurídicos.
I.13. Es por lo expuesto, y según nuestro Tribunal Constitucional, bajo el canon de
interpretación constitucional del principio in dubio pro hómine (artículo V del
Título Preliminar del Código Procesal Constitucional), se debe señalar que, a
priori y en abstracto, no es razonable establecer un numerus clausus de derechos
conexos a la libertad personal a efectos de su tutela, ni tampoco excluirlos, pues
muchas veces el derecho a la libertad personal es vulnerado en conexión con
otros derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida (artículo 2°,1, de
la Constitución Política de la República), el derecho de residencia (artículo 2°,
11, de la Constitución Política de la República), el derecho a la libertad de
comunicación (artículo 2°, 4, de la Constitución Política de la República) e,
inclusive, el derecho al debido proceso (artículo 139°, 3, de la Constitución
Política de la República), el derecho a transitar libremente (inciso 11 del artículo
2° de la Constitución Política de la República).
I.14. El artículo 25° del Código Procesal Constitucional ha acogido esta concepción
amplia del hábeas corpus cuando señala que “[...] también procede el hábeas
corpus en defensa de los derechos constitucionales conexos con la libertad
individual, especialmente cuando se trata del debido proceso y la inviolabilidad
del domicilio” Hecho que amplia aún más los argumentos que amparan mi
Habeas Corpus.
POR TANTO:
Pido a usted señor juez penal, declare FUNDADA la
presente demanda y ordena la inmediata libertad de
PRIMER OTROSI DIGO: Que, en calidad de Medios Probatorios, anexo a la presente los
siguientes documentos:
1-A.- Copia de documento de identidad del detenido.
1-B.- Copia de Contrato Privado de compra y venta de la propietaria
1-C.- Certificado de Posesión del Bien inmueble ubicado en El Sector Toma la Huaca de la
propietaria
1-D.- Constancia de NO ADEUDO N° 602-2023 de fecha 24 de noviembre del año 2023, de la
propietaria
1.-E.- Cargo de denuncia de usurpación en agravio de la propietaria SILVANA VANESSA
NAVARRO TORRES.
LISSETE DEL ROCIO TORRES SANCHEZ
ABOGADA
CAI 6187