E Book - AUTOESTIMA
E Book - AUTOESTIMA
Autoestima y Transformar tu
Vida
Recopilación armónica
Un regalo dirigido a toda MUJER que desea encontrarse con
el poder de su feminidad, a mis hermanas del alma.
Greisy
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Marzo de 1990
Greisy
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GRACIAS…
A las autoras y autores que me brindaron la posibilidad de enlazar sus párrafos con
amor.
LAS MUJERES
❖ Las mujeres que se apoyan, se sostienen y se nutren juntas consiguen sanarse a sí mismas.
❖ Una mujer que ha alcanzado cierto grado de sanación, nunca cuestionará el proceso de
sanación de ninguna de sus hermanas.
❖ La mujer que se ha sanado sabe que ayudar a otras mujeres para que sanen es la mejor
forma de amplificar la conciencia.
❖ La mujer que ha sanado sus heridas sabe que honrar su linaje y el de sus hermanas es
atraer felicidad y alegría a su vida.
❖ La mujer que ha sanado sabe que no existe una sanación absoluta, por tanto, no descuida
ni su cuerpo, ni sus emociones y mucho menos sus pensamientos.
❖ La mujer que ha sanado comparte toda su sabiduría sin esperar que otras mujeres o
personas hagan los mismo, pues sabe que siempre será recompensada de mil y una
maneras por despertar conciencias.
❖ La mujer que ha sanado ya no tiene necesidad de juzgar o sentirse juzgada, también ha
dejado de culparse o culpar a otros, simplemente ve en cada fracaso una oportunidad de
crecimiento.
❖ La mujer que ha sanado sabe que su cuerpo está compuesto de los mismos elementos que
contiene la naturaleza, por eso trata de no dañarla y enseña a sus hijos e hijas a
respetarla.
❖ La mujer que ha sanado sabe que su útero no es un lugar para albergar dolor, sabe que es
un lugar donde se gesta la vida, y es donde ella guarda su poder de creación y
manifestación.
❖ La mujer que ha sanado sabe que bendecir su camino y el de sus hermanas sirve para
atraer a su vida la plena abundancia.
❖ La mujer que ha sanado sabe que para avanzar tiene que haberse perdonado, haber
perdonado absolutamente todo significa elevar su propia espiritualidad.
❖ La mujer que ha sanado sabe que llevar cualquier ritual a la vida cotidiana es crear
belleza y armonía a su alrededor.
❖ La mujer que ha sanado sabe que no hay fuerza más poderosa que la de la risa y la del
amor.
Autoría desconocida
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En muchas mujeres la carga de su propia historia las hace sentir inseguras, ineficaces, con
ideas absurdas de quienes son, arrastrando reglas rígidas de cómo vivir la vida.
Al expresar esto no estoy condenando ni haciendo juicio. Por el contrario, honro el camino
que cada una de nosotras ha recorrido para ser quien es.
Las propuestas que te haré para que desarrolles tu autoestima no son fórmulas mágicas
que lo resolverán todo en un abrir y cerrar de ojos.
Como verás, es un proceso que demandará mucho de ti. Pero haya ocurrido lo que haya
ocurrido en tu vida, eres una MUJER, y al igual que todas nosotras tienes la capacidad de cambiar
lo que esa experiencia significa para ti y de ese modo cambias la percepción de ti misma y del
entorno. Por esta razón te propongo pongas en práctica los siguientes 5 hábitos que contribuirán a
que desarrolles tu autoestima… ¡Adelante! ¡Tú puedes!
1. Acéptate.
que lo que eres reside dentro de ti misma. Ejercer una libertad de acción tal que puedas
relacionarte adecuadamente en cualquier ambiente sin hacer concesiones innecesarias o
equivocadas.
Te animo a que ejerzas el derecho a ser tú. Imagínate que en tu mente existe un tribunal,
te encuentras en él bajo permanente juicio; no existe jurado, sólo el juez, el fiscal y un abogado
defensor. Estos dos últimos preparan sus casos, llaman a sus testigos, discuten. Mientras observas
a estas personas desenvolverse a través de las mociones de justicia, te das cuenta que todos los
personajes son una persona y esa persona eres tú. Eres la actriz que desempeña todos los papeles,
y, ¿de qué trata este juicio? Estás bajo juicio por tu vida misma, ya que has asesinado a alguien: a
ti misma. De repente tú, la verdadera tú, entra impetuosamente a la sala penal y declara: ¿qué
hacen todas esas personas en mi mente?, ¡Yo estoy viva, no muerta!, ¡En este mismo instante
salen todos de aquí!, ¡Este juicio queda totalmente anulado y se levanta la sesión!
• Ten cuidado al elegir lo que deseas comprar: cada persona que encontramos en
el recorrido de nuestra vida nos ofrece una oferta de relación. Las personas que ya
se fueron siguen manteniendo sus ofertas por medio de la historia y de las
tradiciones. Los medios de comunicación nos están proponiendo constantemente
ofertas, en cualquier lugar se nos presentan ofertas continuamente. Ofertas de
cómo vivir, en qué creer, qué pensar, sentir, entre otras. Nosotras elegimos cuáles
son las ofertas que compramos… Con qué nos quedamos… Qué rechazamos… Qué
volvemos a comprar…
Mientras estés viva tienes el chance de hacerlo, tienes el poder de comprar lo que
beneficie tu integridad.
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• Deja de criticarte: está bien ser una persona con sentimientos, no te critiques ni
juzgues por eso. Mereces ser flexible contigo misma y tenerte compasión (sin
llegar a la lástima), en especial cuando estás pasando por malos tiempos, entonces
es cuando tienes que darte un respiro. Habla contigo misma, abrázate, ofrécete un
hombro en el que descansar. Mírate en el espejo y exprésate con amabilidad:
“siento mucho que estés pasando por este mal momento”. La imagen que se
reflejará de ti te lo agradecerá.
Si sientes que estás dentro del calificativo de supermujer, ¡POR FAVOR PARA!,
¡NO ES PARA SENTIRSE ORGULLOSA! Es una clara señal de daño en tu autoestima;
dejas de ser tu misma por satisfacer a otro, haces a un lado tus propias
necesidades y requieres de la aprobación de otros para avanzar.
deje de ladrar, sácalo a que tome aire, vea otro ambiente y satisfaga sus
necesidades.
Puede ser que tu mente divague y abra el espacio para que te invadan
pensamientos limitadores que te bloquean y mantienen “paralizada” viendo una
imagen negativa de ti, sintiéndote impotente por no poder hacer nada en contra
de ellos: sin embargo, ¡Si Puedes! ¡Eres mucho más que tu mente!
Tú no eres los pensamientos que tienes de ti misma, sino que eres la pensadora de
esos pensamientos. Al sugerirte que cambies tu propia imagen con tus
pensamientos, te estoy invitando a que asumas tu responsabilidad en la
percepción que tienes de ti misma, para que transformes tu vida en una película
positiva, donde te sientas bien al ser tú la escritora del guion, la productora, la
directora y la primera actriz.
Puedes controlar lo que piensas de ti misma y sobre otros, pero lo que otros
piensen de ti no está bajo tu influencia, no te preocupes por eso. Recuerda, tu
autoestima se desarrolla en la medida que ejerzas tu autonomía, conviértete en la
número uno en tu propia mente.
desarrollamos nuestro potencial. Para develarlas, puedes hacer una lista de esos
aspectos positivos que se destacan en ti. Recuerda dejar la autocrítica de lado, ser
honesta y no ser perfeccionista. Probablemente al principio te cueste un poco
hacerla, si te sientes paralizada pide ayuda a alguien a quien sientas cercano.
Cuando esté terminada, la puedes leer todas las mañanas, construir afirmaciones
con cada una de las cualidades e incluso ilustrarla con imágenes y colores alegres
de tu preferencia. Comprende que estás tratando contigo misma. Esta lista no es
estática, agrega otros atributos que descubras en el proceso de tu transformación.
Cuídate de la emboscada.
El simple acto de aceptarte disuelve toda resistencia. No obstante, debes estar alerta ante
la trampa en el camino hacia tu propia aceptación: la resignación.
Si equivocadamente crees que el hecho de aceptarte implica que nunca vas a mejorar o
transformarte, entonces no has captado el verdadero significado de la autoaceptación. El
aceptarte no significa que nunca más te harás una autocrítica. Todo lo contrario, por el hecho de
saber y valorar quién eres, podrás evaluar la historia de tu vida con un enfoque más amplio y
profundo. Detectarás aquello que es incongruente contigo y podrás comprometerte a cambiar tu
comportamiento como consecuencia de no seguir enjuiciándote.
Bob Mandel
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Al aceptarte (Hábito 1) te abres a la maravilla de tu propia vida, aparece ante tus ojos ese
poder que siempre ha estado dentro de ti y que es tu mejor aliado: tu fuerza o guía interior.
Nuestra orientación interior nos dirige hacia aquello que más favorece nuestra vida y no
las hace más satisfactoria. Nos conduce por medio de pensamientos, emociones y sensaciones
corporales.
Vivir conectadas con nuestra guía interior comprende recorrer el camino por la vida
utilizando todas nuestras partes: mente, cuerpo, emociones y espíritu.
Hay elementos, además de nuestra inteligencia, que son innatos en nosotras las mujeres,
cuya manifestación refleja de manera inequívoca la fuerza interior que poseemos. Estos
elementos son: la intuición, la sabiduría del cuerpo, saber decir no y las experiencias místicas.
• La sabiduría del cuerpo: nuestro cuerpo está hecho para actuar como una
estación receptora y transmisora de energía e información. Debemos
aprender a confiar en que las señales de bienestar o malestar (síntomas) que
expresa nuestro cuerpo, es la manera a través de la cual la guía que está
dentro de nosotras atrae nuestra atención, ya sea para prolongar lo que
vivimos o rechazarlo.
Esta postergación o negación le exige a nuestro cuerpo hablar en voz más alta
para llamar la atención, lo que a la larga se puede manifestar como
enfermedad.
La próxima vez que sientas ganas de llorar o de reír, para lo que estás
haciendo y experiméntalo. Es una intervención de tu fuerza o guía interior.
¡Mejorará enormemente tu calidad de vida!
Cuando estás dispuesta a permanecer con “lo que es” en lugar de huir de ello,
serás capaz de resolver experiencias limitadoras que has tenido dormida
durante años, robándote la vida.
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El cuerpo está hecho para funcionar mejor cuando hacemos lo que sentimos
que es correcto para nosotras. Esto tiene estrecha relación con la puesta en
práctica de nuestros dones y talentos.
Cuídate de la emboscada.
Si no nos fijamos en cómo colaboramos directamente con la dinámica que nos destruye,
corremos el peligro de actuar en “modo víctima perpetua” y con esto prolongar nuestros
problemas y perder conexión con la guía interior que yace dentro de nosotras.
Reconocer en profundidad tu conexión con la fuerza interna que te es natural, evitará que
caigas en la trampa del desequilibrio. Tu conexión no es real cuando te encarcelas en la
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Evita perderte en el viaje hacia el reconocimiento de tu fuerza interior, estás tan llena de
ella que puedes llegar a pensar que eres “Todopoderosa”. Este puede ser el reflejo de un
mecanismo que utilizas para ocultar profundos sentimientos de inseguridad.
“Nuestra guía interior está siempre a nuestra disposición para recordarnos la dirección
hacia la satisfacción”.
Christiane Northrup
Al llegar aquí, ya son tuyas las dos herramientas que recogiste en el recorrido que
decidiste andar para el desarrollo de tu autoestima: el aceptarte (Hábito 1), y el asumir la guía
natural que hay dentro de ti (Hábito 2). Ambos recursos son necesarios en el arte de transformar
tus palabras en pinceles que den colores alegres a la historia de tu vida.
Cada mujer tiene una historia que comparte; lo hacemos con nosotras mismas y con las
personas que nos rodean. En ocasiones lo hacemos de manera consciente, pero la mayoría de las
veces lo hacemos inconscientemente.
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Las palabras que uses para dar respuestas a estas interrogantes dan contenido y forma a la
historia de tu vida.
Te invito a observar si has estado utilizando las palabras contra ti misma, o si al contrario,
han sido fuertes ladrillos en la construcción de una vida plena y satisfactoria para ti. El resultado
de esta reflexión es el resumen de los mensajes que has estado enviando a ti misma y a tu
entorno.
Nuestras palabras determinan lo que recibimos. Así como los pensamientos afectan
nuestras circunstancias, también las palabras. Ellas forjan nuestra actitud y determinan lo que
habremos de atraer y experimentar.
Así como somos responsables de lo que pensamos también lo somos de las palabras que
expresamos.
Algunas palabras suelen minar tu avance. Siempre que utilizas la palabra “tratar” das a
entender que no tienes el control de la situación. Si vas a tratar de “aceptarte”, o a tratar de
“hacerte respetar”, estás suponiendo que quizá lo hagas o quizá no. Sustituir la palabra “tratar”
por una afirmación categórica implica un reto que tú puedes vencer.
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La expresión “no puedo” también menoscaba tu fuerza personal. Decir simplemente “no”
en lugar de “no puedo”, suele ser más exacto y firme. Por ejemplo, al expresar: “no te veré
mañana” indica que tienes el control de la situación y que has tomado una decisión.
Es posible que sin darnos cuenta pasemos gran parte de nuestras vidas sometidas al yugo
de frases limitantes, almacenadas en nuestro cerebro durante décadas. Repitiéndonos día tras día,
año tras año, la vida de otros, una vida que no hemos elegido.
Con este hábito de transformar tus palabras lograrás la habilidad de expandir tu manera
de influir sobre ti misma y sobre tu entorno. Por ejemplo, el hacer preguntas inadecuadas o no
hacer preguntas, generalmente son garantía de enredos o malas interpretaciones.
Con las preguntas útiles o potenciadoras hacemos nuestra la posibilidad de hacer cambios
rápidos, fáciles y entretenidos, si así lo deseamos.
En lugar de inquirirte: “¿Por qué tal cosa?” Examina: “¿Cómo específicamente hago tal
cosa?”, notarás que el solo hecho de cambiar la pregunta ya te brinda otra visión, otra posibilidad
de discutir opciones para salir de donde estás y moverte en la dirección que quieras.
Hacer el siguiente ejercicio te puede ser útil para medir el alcance de cambiar la manera
en la que formulas tus preguntas:
Ya, en párrafos anteriores, te he hecho referencia al valor de las afirmaciones. Con este
apartado pretendo ofrecerte detalles que potencian sus efectos.
Las palabras que empleamos afectan nuestra manera de pensar y sentir. Nuestros
pensamientos inciden sobre lo que decimos y sentimos. Nuestros sentimientos influyen sobre lo
que decimos y pensamos; si te lo propones, puedes salir victoriosa en la dinámica de este
triángulo.
Resulta mucho más fácil modificar lo que decimos, que lo que pensamos y sentimos. Si
tienes sentimientos negativos hacia ti misma, al dirigirte palabras positivas empezarás a percibir
un efecto beneficioso sobre tus pensamientos y sentimientos.
Por ser sencillas quizá no le des valor. Pero te aseguro que son poderosas.
Una afirmación positiva tiene el potencial de funcionar porque condiciona nuestra mente
a trabajar hacia lo que deseamos en base a una idea determinada. La mente no diferencia entre la
fantasía y lo real. Por esta razón nos asustamos cuando vemos una película de terror o lloramos
ante el drama de un personaje representado en el cine.
Otra resistencia que se puede apoderar de ti, es creer que, porque has escuchado que a
otras personas no les han funcionado las afirmaciones positivas, contigo será igual.
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La razón por la cual no les funciona es por sus creencias negativas fuertemente arraigadas
en el inconsciente. Sus patrones de pensamiento son tan negativos que anulan a las afirmaciones
positivas. Sin embargo, si se puede lograr que funcionen y les ganen al pensamiento negativo.
Existen algunos pasos o reglas que debes tener presente para hacer uso de las
afirmaciones positivas y vencer a las negativas:
• Primero: realiza una lista de todos aquellos aspectos negativos que crees tener y
los que otras personas te hayan dicho y que te afectan. Observa la aparición de
alguna creencia recurrente y fíjate si produce tensión en cualquier parte de tu
cuerpo. Por ejemplo: un nudo en el estómago o en la garganta, ganas de llorar u
opresión en el pecho.
• Segundo: escribe una afirmación positiva del juicio que te realizaste en el primer
paso. Ejemplo: si la creencia recurrente resultó ser “Soy inútil” podrías sustituirla
por: “Soy capaz de destacarme, poseo múltiples habilidades”.
• Tercero: repite la afirmación positiva en voz alta durante unos cinco minutos, unas
tres o cuatro veces al día, sería ideal si lo inicias en la mañana cuando te miras al
espejo al momento de arreglarte. También puedes escribirla varias veces.
• Cuarto: cuando repitas la afirmación, coloca tu mano en el área del cuerpo que
sentiste tensionada cuando hiciste el primer paso. Así anclarás ese nuevo
pensamiento positivo a tu cuerpo.
• Quinto: pide a una persona muy cercana, de tu plena confianza que repita tu
afirmación. Si no consigues quien, hazlo tú misma delante del espejo con mucha
convicción.
Hay otras consideraciones generales que te sugiero seguir a la hora de realizar tus
afirmaciones positivas:
• Tu mente siempre se mueve hacia lo que piensas. Por lo tanto, si preparas una
afirmación como esta: “No discutiré con mi marido”, el resultado dejará mucho
que desear. Tu mente se seguirá desplazando exactamente hacia lo que no
quieres. Una mejor forma sería: “Puedo establecer una mejor relación con mi
marido”.
• Las afirmaciones son efectivas cuando las repites en voz alta o las escribes, pero
cuando haces ambas acciones simultáneamente el efecto es más poderoso, pues
involucras varios sentidos físicos. La repetición es muy importante.
• Debes formularlas en tiempo presente, si lo haces en tiempo futuro tu
inconsciente almacenará que lo que deseas está fuera de tu alcance.
Al comunicarnos deseamos lograr que el otro nos escuche, se identifique y simpatice con
nuestra experiencia.
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Para crear la mejor oportunidad de ser escuchada, en primer lugar, es indispensable que
captes la atención de la otra persona. Conviene elegir el momento y lugar apropiados. Si tratas de
hablar con tu pareja, hijo o una amiga cuando está saliendo a cumplir un compromiso, dudo
mucho que te escuchen.
En segundo lugar, debes intentar que la otra persona se sienta cómoda cuando le vas a
hablar. Si presiente que te estás preparando para entrar en combate, lo más probable es que se
predisponga o huya. En tercer lugar, lo mejor es que digas las verdades de la manera más clara
posible y sin acusar.
capacita para reaccionar ante una determinada situación desde una posición más ventajosa para
ti.
Además de las afirmaciones en primera persona, el uso de un tono de voz firme pero
adecuado, el contacto visual y tu postura frontal sin ser retadora también son elementos muy
valiosos al momento de hacerte escuchar.
Además de oír las palabras que se perciben hay que practicar un nivel de escucha que
también incluya los sentimientos que no se dicen.
El hecho de estar abiertas con el corazón y con una atención total, nos capacita para oír los
mensajes no verbales de la comunicación. Para comunicarnos de Yo a Yo debemos de estar
dispuestas a ver a la otra persona de una manera renovada
Si emites mensajes poco claros, puedes producir confusión o agregar más “leña al fuego” a
un conflicto del cual quieres salir. Esta falta de confianza puede ser una señal de desconexión con
tu fuerza interior. Como también lo es cuando presentas incongruencia entre lo que piensas, dices
y expresa tu cuerpo.
“Tu Equilibrio Expresivo es el reflejo del éxito del viaje hacia ti misma”.
Greisy R.
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4. Perdona
El perdonar se entrelaza con el aceptarte (Hábito 1), cuando decides hacerlo es porque
has reconocido a tu mejor aliada; la fuerza que hay dentro de ti (Hábito 2). Y, para comunicarte de
tal manera que favorezca el perdón es indispensable que pongas en práctica la transformación de
tus palabras (Hábito 3).
Cuando tienes dificultad para aceptarte puede deberse a dos factores. El primero es
aquello que no te has perdonado, y el segundo es lo que tienes que cambiar. Estos elementos
sumados a la culpa hacen una mezcla explosiva que destruye tu autoestima.
Los antídotos eficaces e indispensables contra esa mezcla dañina son conciencia y perdón.
Conciencia para descubrir que podemos ver lo mismo con otros ojos, y perdón para sanar la herida
y aceptar que no podemos cambiar los hechos. Considero que todos vivimos nuestras vidas como
mejor sabemos hacerlo. Cometemos errores, algunas veces actuamos con conciencia y otras con
base en información equivocada y, sin embargo, actuamos como podemos.
No es una tontería que en algún momento sientas que alguien te hizo sufrir en el pasado,
pero castigarte en el presente por un hecho ocurrido en el pasado remoto es un sin sentido. El que
le eches la culpa a alguien es asegurar que el problema se perpetuará.
El culpar a otros es una excusa para no aceptar la realidad; una excusa para no actuar. Te
aseguro que cuando dejas de culpar a los demás, tu fuerza interior te colocará en posición de
hacer algo para mejorar las cosas.
Te ofrezco estas dulces promesas del perdón, ellas se cumplirán si decides perdonarte y
perdonar a otros. Te aseguro que transformarán tu vida.
Imagínate que te pido amablemente perdonar a alguien a quien consideras causa de algún
sufrimiento personal. Tómate unos minutos, trae a esa persona a tu mente y fíjate que te evoca mi
sugerencia. ¿Cómo te sientes ante la idea de perdonarla? ¿Qué significa para ti perdonarla? ¿Qué
tendrás que hacer para perdonarla? ¿Crees que es momento de perdonarla? Reflexiona sobre tus
respuestas.
A veces es posible que la sola idea de perdonar a alguien intensifique los sentimientos de
decepción y rabia. Otras veces, puede que la idea produzca alivio inmediato. Todas tenemos ideas
preconcebidas sobre el perdón, ideas acompañadas de sentimientos. Nuestro concepto del
perdón puede provocarnos dos reacciones: o bien imposibilitarnos, limitando nuestra capacidad
para la claridad y la alegría o bien animarnos, ofreciéndonos una manera de dejar atrás el pasado.
En vista de esto, te propongo que retires de tu mente, sin presionarte, las ideas que tienes
actualmente sobre lo que significa el perdón. Imagina que las guardas en un lugar seguro hasta
que leas lo que te brindo con este hábito de perdonar y lo pongas en práctica durante un tiempo.
Después decidirás si las recuperas o las desechas.
Lo que no es perdonar.
sobre todo cuando expresamos la rabia que sentimos, por eso muchas de nosotras
aprendimos desde niñas a desvalorizar nuestros sentimientos y a inhibir nuestros
deseos de comportarnos en consonancia con estos para evitar el castigo o
abandono por parte de nuestros padres, hermanos, maestros, amigos u otras
personas.
• Perdonar no es adoptar una actitud de superioridad. Si perdonas a alguien porque
le tienes lástima o lo consideras tonto, es porque estás confundiendo perdonar
con ser prepotente.
• El perdón no significa que debas cambiar tu manera de comportarte. Te lo explico
a través de los siguientes ejemplos:
o Si perdonas a una vieja amiga con quien te has enemistado, no tienes que
llamarla de nuevo si no lo deseas.
o Puedes perdonar a tu pareja por haberse descuidado en la administración
del dinero de disfrute común, pero eso no implica que tengas que
entregarle tus ingresos ni dejar que administre las cuentas de la casa.
o Puedes perdonar a tu madre por ser muy criticona contigo y al mismo
tiempo decidir no hacerle más confidencias.
• El perdón no exige que te comuniques verbal y directamente con la persona a
quien deseas perdonar. No es preciso que te presentes y decirle: “te perdono”,
aunque esto puede ser importante para algunas de nosotros en el proceso de
perdonar. Es posible, que con aquellas personas que te hagan sentir más furia te
resulte imposible comunicarte. También se puede dar el caso que la persona haya
muerto o no quiera hablar contigo. Sin embargo, esto no debe ser un
impedimento para ti, sólo requieres cambiar tu percepción, adoptar otra manera
de considerar a las personas y circunstancias que crees que te han causado dolor y
problemas.
• Perdonar no demanda pasividad ante situaciones que nos afectan por el solo
hecho de sentirnos capaces de perdonar. Defenderse es una señal importante en
la ruta hacia la autoaceptación. El defenderte te facilita el recorrido. Al aprender a
perdonar a aquella persona que te afectó y al mismo tiempo defenderte de ella,
muestra el talante de tu poder femenino. No resignarte a recibir más abuso sino
hacer que la persona que abusa de ti sepa lo inefectiva que es su conducta.
Qué es el perdón.
El perdón es una decisión, al tomarla ves más allá de la apariencia que la otra persona te
muestra. Decides verla como a un ser igual a ti, no la condicionas por su historia personal, la
percibes con los mismos derechos que tú tienes.
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El perdón requiere de nosotras que reconozcamos la auto represión y miedo que hay
implícitos en la conducta abusiva de una persona. Aunque no sea evidente, bajo ese
comportamiento hay un grito silente pidiendo respeto, reconocimiento y amor.
Puede ser que al principio te cueste ver y aceptar esta realidad, porque estamos
condicionadas a considerar equivocada o “estúpida” a la otra persona, en lugar de verla como
alguien que se siente reprimido y asustado. No te culpes si tienes esta visión. ¡No te rindas! ¡Eres
capaz de transformarla!
El perdón es un proceso que nos exige cambiar nuestras percepciones continuamente, las
cuales, generalmente, están sombreadas por los juicios del pasado que traemos al presente. Esto
hace que las apariencias nos engañen con facilidad. Cuando eliges cambiar tu perspectiva por una
visión más profunda, podrás reconocer y respetar la mayor verdad de quién eres y quiénes son los
demás.
El perdón es una forma de vida, es decir, un hábito que nos traslada gradualmente de
sentirnos víctimas de nuestras circunstancias a poderosas cocreadoras de nuestra realidad. Y
como hábito, supone la promesa de vivir cada momento libre de percepciones pasadas, de verlo
como algo nuevo, con transparencia y sin miedo.
La rabia es una reacción emocional y temporal muy intensa, surge cuando nos sentimos
amenazadas por algo, la podemos expresar abierta y directamente o la escondemos bajo la
alfombra de nuestra mente, donde, aunque se encuentre silente se expresa insistentemente en
forma de resentimiento crónico, que es esa sensación constante de agravio que persiste mucho
tiempo después de que haya pasado la situación que provocó la rabia.
Cuando estamos resentidas, sentimos con intensidad el dolor del pasado, lo revivimos una
y otra vez. Al mantenernos dentro de este círculo vicioso, provocamos un efecto muy negativo
sobre nuestro bienestar emocional que a su vez repercute negativamente en nuestro bienestar
físico, dando paso a la enfermedad.
Ante esta alerta te recomiendo que hagas una pequeña pausa y traigas a tu mente alguna
ocasión en que te hayas enfadado. Pregúntate: ¿Cómo te sentías? Si en estos momentos la rabia
regresa a ti, toma conciencia de cómo te sientes... Ahora respira hondo y penetra en tus
sentimientos. ¿Qué ves bajo tu rabia? ¿Ves miedo? ¿Tristeza? ¿Inseguridad? ¿Desamparo?
¿Impotencia? ¿Abandono? ¿Desilusión? Mira a mayor profundidad. Bajo ese miedo, esa
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frustración o esa tristeza, ¿le ruegas a alguien para que te preste atención, para que te escuche?
¿Es una petición inconsciente de respeto, reconocimiento o amor?
Te podrías estar preguntando: “¿Tengo que perdonar a los demás para poder perdonarme
a mí misma?” o “¿Tengo que perdonarme a mí misma antes de perdonar a los demás?”.
También te podría surgir la siguiente duda: “si ya no tengo ninguna relación directa con
esa persona que aun siento me hizo daño, ¿qué hago?”.
Te recuerdo que, aunque no esté presente, mantienes una relación con esa persona a
través del “enganche” que te produce la rabia y el rencor. Por lo tanto, inclúyela en la lista de
todas las personas a quienes necesitas perdonar. Para que el perdón sea auténtico y completo no
es necesario intercambiar palabras directamente.
Si tienes una relación íntima con problemas no resueltos y no existe una verdadera
comunicación, es inevitable que sientas rabia, resentimientos, frustración y muchísimas
suposiciones sobre lo que la otra persona piensa y siente.
• El problema es…
• El verdadero problema es…
• En relación con esta persona o situación lo que siento es…
• Lo que realmente siento es…
• Lo que me da miedo es…
• Lo que realmente me da miedo es…
Perdonar a la familia.
La práctica del perdón que hayas realizado previamente en el terreno neutro, te abrirá las
puertas para llevarlo a tu familia.
Generalmente, nos cuesta mucho esfuerzo perdonar a nuestros padres, hermanos, hijos, a
la pareja o a cualquier otra persona importante para nosotras. Por esta razón el hacerlo
representa una profunda oportunidad de liberarnos.
Estas técnicas las puedes aplicar con cualquier otra persona que necesites o
quieras perdonar.
Si sientes rabia y rencor hacia tu pareja has una pausa y reflexiona sobre cualquier
beneficio oculto que tal vez estés obteniendo. Para sacarlo a la luz, te invito a que
con amabilidad y sin juicios, observes y tomes conciencia de la reacción que te
producen las siguientes preguntas:
• Perdonar a los hijos: cuando no se han tenido hijos, puede parecer algo absurdo
que exista necesidad de perdonarlos. Pero si eres madre, sabes la intensidad
emocional, los enormes desafíos y frustraciones propios de la crianza de los hijos.
Aun en el caso de que estés muy consciente de saber perdonar, habrá ocasiones
en las cuales inevitablemente te enfadarás con tu hijo o hija. ¡No te culpes! ¡Eres
de carne y hueso! ¡La sangre corre por tus venas!
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• Perdonarte a ti misma: este puede ser el mayor reto que encuentres en tu vida. La
resistencia a perdonarse a sí misma es común, porque es un cambio muy
importante, una especie de muerte. Representa un fabuloso renacer que te
conduce a enterrar las creencias que te han llevado a considerarte indigna,
culpable, a sentir vergüenza y a convertirte en tu propia juez y carcelera.
Cuídate de la emboscada.
A veces se toman decisiones en nombre del perdón cuando no se perdona para nada.
¡Cuidado con la trampa de eludir! Es importante que no confundas perdonar con negar tus
sentimientos, necesidades y deseos. Perdonar no significa que seas pasiva y mantengas una
relación o alguna otra situación que no funcione o te haga daño. Es indispensable que tengas bien
claros tus propios límites. Si estás dispuesta a permitir reiteradas conductas inaceptables en
nombre del “perdón”, lo más probable es que lo estés utilizando a manera de excusa para no
asumir la responsabilidad de cuidar de ti misma o para evitar hacer cambios.
Greisy R.
En este cuarto hábito:
Tu cuerpo es tu templo más sagrado. Con su sabiduría te señala lo que está bien o mal
para ti, él es el vehículo de la vida, está siempre dispuesto a llevarte donde quieras, además es el
que te permite conectarte, materializando tus sentimientos. Estas razones hacen muy importante
su cuidado. Para ello es útil llevar una dieta sana y hacer ejercicio. Tendrás como resultado un
buen aspecto sumado a una buena salud, reflejándose en ti tu amor propio.
Por otra parte, las emociones, los pensamientos y los sentimientos provienen de nuestra
mente, entonces podemos decir que dependiendo de cómo te sientas así actuarás, por lo que
mantener pensamientos positivos es lo mejor que puedes hacer para conseguir un equilibrio
corporal, mental y espiritual. Estos pensamientos no aparecerán de la nada, será la práctica
constante de cosas sencillas como realizar actividades que te agraden, escribir, leer y explotar tu
creatividad lo que traerá consigo grandes beneficios a tu mente, manteniéndola activa y en
armonía con tu cuerpo.
Este hábito al que me estoy refiriendo, involucra ciertos aspectos que debes tomar en
cuenta para darte el valor personal que más nadie sino tú misma puedes darte. Estos aspectos
son:
Al escuchar tu cuerpo podrás vincular tus necesidades con tus sensaciones y por
consecuencia entenderás la sabiduría y la luz que este posee.
Debes comenzar por prestar atención a cosas que puedas estar sintiendo, por
ejemplo: si estás cansada, descansa, cuando tengas ganas de ir al baño, pues ve.
Siente tu respiración y nota como cambia según la situación, haz un escaneo de tus
propias emociones, reacciones, pensamientos y sentimientos ante diferentes
circunstancias.
que te sientas más plena, con la energía necesaria para mantener el enfoque en el
desarrollo de tu autoestima.
Más allá de la superficialidad que este tema pueda tocar, con esto me refiero al
estereotipo de imagen corporal que en estos días se nos impone. Debemos considerar
que una dieta balanceada no es una dieta extrema que excluye alimentos y pone en
riesgo nuestra salud. Respetar tu alimentación es incluir en tus comidas alimentos que
aporten lo que necesitas para cumplir con tus funciones diarias y que te ayuden a
sentirte mejor en la relación contigo misma.
Lo ideal es que conozcas un poco sobre alimentos y también de porciones para que
logres mantener un equilibrio en lo que comes. Acá te daré una pequeña guía con un
balance alimenticio que sugiere alimentos para consumo diario:
Si te gusta por ejemplo el chocolate, no es necesario que lo excluyas de tu dieta sólo debes
controlar la porción o compartirlo con algún amigo, así podrás disfrutar de lo que te gusta y aparte
relacionarte. Al cambiar tus hábitos alimenticios notarás la diferencia en cuanto a tus
pensamientos, emociones y el aspecto de tu cuerpo, además en tu salud.
Al igual que la cultura, el factor laboral es otro muro que creemos se interpone en nuestro
objetivo de alimentarnos conscientemente, de pronto tenemos muchas actividades que cumplir y
hacemos caso omiso a la relevancia que tiene el desayuno, entonces optamos por omitirlo, lo que
se traducirá en dificultad para concentrase y en un escaso rendimiento intelectual, esto es una de
las faltas más frecuentes que cometemos con nuestra alimentación.
Se recomienda ingerir 5 comidas al día en un horario adecuado para obtener los objetivos
deseados. Te daré un ejemplo de alimentos que podrías comer y las horas del día más favorables
para su consumo:
Sólo deseo ayudarte a tener una idea y sea un punto de partida a una vida más saludable,
pero recuerda que siempre tienes la libertad de elegir.
Pero los cuidados de este tipo no son solamente necesarios cuando ya estamos
padeciendo de algún problema de salud, el cuidado de la misma debe estar incluido
en el empeño que pones en el desarrollo de tu autoestima, si empujas la balanza
solamente hacia tus aspectos mentales y emocionales, estarás descuidando el
elemento principal que te mantiene conectada en el planeta Tierra.
Siempre busca un médico que te genere confianza y seguridad, con el que te sientas
en total libertad de hacer las preguntas que quieras con el fin de que aclare todas tus
inquietudes. A continuación, te brindare información sobre los exámenes médicos
más frecuentes para las mujeres:
o Examen de Presión arterial: puede ser tomada cada dos años en caso de no
padecer alguna condición especial que requiera hacerlo con más frecuencia.
o Examen de Colesterol: las edades recomendadas para comenzar este examen
son: entre los 20 y los 45 años. Si los niveles están normales no necesitaras
repetirlo sino en 5 años.
o Examen dental: asiste al dentista una o dos veces al año para revisión y
limpieza. Tus dientes también merecen atención y cuidado.
o Examen Físico: anualmente chequea tu peso, tu talla y tu cuerpo en general.
o Mamografía: en general, no es recomendada para la mayoría de las mujeres
menores de 40 años. Si eres menor puedes revisar tus mamas con el
autoexamen y hablar con tu médico si sientes alguna anormalidad.
o Revisión ginecológica: es probable que al leer o escuchar la palabra ginecólogo
te aterres por pensamientos pudorosos que pasan por tu mente. El mostrar
tus genitales en una evaluación ginecológica es totalmente normal, siéntete
en confianza con el médico o médica que escogiste y cuéntale tus temores,
seguramente tendrá la técnica adecuada para tranquilizarte y sentirte segura
con tu propio cuerpo.
No podemos separar salud física y ejercicio. Toda actividad física que te obligue al
movimiento es una excelente manera mejorar tu autoestima. Cuando hacemos
ejercicios nos sentimos bien con respecto a nosotras mismas, contribuye a construir
una imagen saludable y nos dirige a la aceptación de nuestro cuerpo.
El que hagas ejercicio de forma regular por lo menos 35 min al día, 5 veces a la
semana, mejora tu estado de ánimo, incrementa tu fuerza de voluntad, disminuye el
estrés y la ansiedad, desarrolla la constancia, la disciplina y el auto-control. Además,
estimula tus funciones intelectuales, la creatividad y tu capacidad afectiva.
Es sumamente importante que elijas una actividad que te guste, de esta forma te
sentirás más cómoda realizando la actividad. Existe un universo de opciones en el que
puedes escoger, probando poco a poco hasta conseguir la que más te guste y así
disfrutarlo, esta será la clave para mantenerte motivada. Puedes intentar con algún
deporte, yoga, caminar, trotar, bailar o asistir a un gimnasio a practicar ejercicios
aeróbicos y anaeróbicos. También tienes la opción que te ofrece el internet de
entrenamientos guiados que puedes hacer en tu hogar.
Cuídate de la emboscada.
Las excusas limitarían el cuidado de tu cuerpo con pensamientos como: “no me gustan los
médicos”, “no me gusta mostrar mi cuerpo”, “me da miedo enseñar mis genitales”, “no tengo
tiempo”, “me da miedo el odontólogo”. Estas ideas representan peligrosas trabas autoimpuestas
que ponen en riesgo tu salud, al no tomar medidas de curativas o preventivas.
También es posible que te surjan excusas a la hora de hacer ejercicio. Estas podrían ser:
“no tengo tiempo”, “no dispongo de dinero con que pagar un gimnasio”, “siento vergüenza de
mostrar mi cuerpo en un gimnasio”, “no tengo la ropa adecuada”. Pues, aquí estoy para decirte
que al comparar tu cuerpo con el de otra mujer estás colocando grandes piedras que obstaculizan
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tu avance hacia ti misma. Además, no es indispensable que asistas a un gimnasio para ejercitarte,
existen modalidades de actividad física que puedes hacer desde la comodidad de tu casa y con la
ropa que tengas.
Llegado este punto debo decirte que el equilibrio es igual de importante. Cuídate de no
caer en el límite de la obsesión que te impulse a buscar ayuda médica a la más mínima señal de
incomodidad que sientas en tu cuerpo. Evita hacer visitas innecesarias al médico poniendo
atención a tu sistema de orientación interior.
El ejercicio es algo que debe suponer disfrute no obsesión. No es sano que hagas muchas
horas de ejercicio y tampoco que te sientas culpable si un día no sentiste ganas de hacerlo, es aquí
donde tiene mayor relevancia escoger la actividad física de tu agrado para que no se convierta en
una obligación estresante que te genere estrés.
Greisy R.
Mi profundo agradecimiento hacia ti por haber llegado hasta aquí y por la confianza que
has depositado en mí.
Greisy
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el Universo es su forma;
es la forma superior.