Síntomas del paciente:
Dolor abdominal: por la ascitis (liquido ascítico)
Fiebre: se produce como modo de defensa por el sistema inmune para combatir
infecciones.
Ictericia: Es el tono amarillento en la piel, debido a la bilirrubina secretada por el
hígado y se almacena en la bilis (líquido que ayuda a digerir los alimentos) en la
vesícula biliar
¿Por qué se da?
Por la acumulación de bilirrubina en el cuerpo ya que el hígado está dañado y no
puede eliminar esta sustancia con normalidad
La bilirrubina se da Por la descomposición de la hemoglobina de los glóbulos rojos
Hematemesis: sangre en el vómito, esta hematemesis en este caso se debe a la cirrosis
ya que esta cirrosis puede provocar:
La hematemesis puede deberse a varices esofágicas. La cicatrización (cirrosis) del
hígado es la causa más común de várices esofágicas. Esta cicatrización reduce el flujo
de sangre a través del hígado. Como resultado, hay más flujo de sangre a través de las
venas del esófago. Este flujo sanguíneo extra provoca que las venas en el esófago se
ensanchen hacia afuera y a veces, se rompen y causan sangrado.
La cirrosis hepática puede provocar hematemesis debido a la presencia de
hipertensión portal. La hipertensión portal es una complicación común de la cirrosis
hepática, en la cual hay un aumento de la presión en el sistema venoso portal que
lleva sangre al hígado. Esta presión elevada puede causar dilatación de las venas en el
esófago y el estómago, conocidas como várices esofágicas y gástricas.
Las várices esofágicas y gástricas son venas dilatadas y frágiles que pueden sangrar
fácilmente. Cuando estas várices se rompen, puede ocurrir una hemorragia digestiva
alta, que se manifiesta como hematemesis (vómito de sangre) o melena (heces negras
y alquitranadas).
Es importante destacar que la presencia de várices esofágicas y gástricas en la cirrosis
hepática es un signo de enfermedad hepática avanzada y puede indicar un mayor
riesgo de complicaciones graves, como la hemorragia digestiva.
Melenas: es provocado por lo mismo que es provocado la hematemesis.
Epistaxis: sangrado nasal
Hipoglucemia: bajos niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. Esto pasa porque el
hígado ya no funciona bien entonces ya no puede trasformar el glucógeno en glucosa y
esta glucosa ya no va a ir a la sangre. Este proceso empieza desde el páncreas que
secreta glucagón e insulina hacia el hígado para que este forme el glucógeno que luego
va hacer liberado en forma de glucosa hacia la sangre.
Acidosis metabólica: se da porque la sangre se vuelve más acida. Como el hígado se
daña por la cirrosis entonces este deja de eliminar las toxinas por la orina, por lo cual
se acumula en la sangre volviéndola acida, específicamente en la sangre lo que va a
pasar es que el agua se une con el CO2 formando ácido carbónico este a su vez se
descompone en hidrogenión e ion bicarbonato, este ion bicarbonato es el que va
hacer que la sangre baje su ph haciéndola más acida.
Causas de la cirrosis hepática:
Principalmente por Hepatitis b o consumo excesivo de alcohol
¿Cómo afecta el alcohol al hígado? ¿Por qué es peligroso? Radicales libres
El consumo excesivo de alcohol puede tener un impacto negativo en el hígado. Aquí hay
algunas formas en las que el alcohol afecta al hígado:
Inflamación: El consumo excesivo de alcohol puede causar inflamación en el hígado, lo que se
conoce como hepatitis alcohólica. Esta inflamación puede dañar las células hepáticas y afectar
su funcionamiento normal.
Cirrosis: El consumo crónico y excesivo de alcohol puede llevar a la cirrosis hepática. La cirrosis
es una condición en la que el tejido hepático sano se reemplaza por tejido cicatricial, lo que
afecta gravemente la función hepática. La cirrosis hepática es irreversible y puede llevar a
complicaciones graves, como insuficiencia hepática.
El proceso del cuerpo para descomponer el alcohol produce químicos altamente tóxicos. Estos
químicos activan la inflamación que destruye las células del hígado. Con el tiempo, las
cicatrices reemplazan el tejido hepático sano, e interfieren con la función hepática.
El 90% del alcohol que absorbe el organismo se metaboliza en el hígado a través de unas
células llamadas hepatocitos en las que el alcohol se “oxida” transformándose en
acetaldehído, una sustancia que es considerada la principal responsable de los efectos nocivos
del alcohol. El acetaldehído es capaz de estimular el sistema inmune y activar sustancias
inflamatorias que dañan las células del hígado, degenerándolas y produciendo su destrucción.
Además, puede provocar fibrosis, es decir, la sustitución de tejido sano del hígado por un
tejido “cicatricial” que no puede cumplir con las funciones de un hígado sano. El acetaldehído
también estimula los procesos que generan cáncer. La oxidación del alcohol en el hígado
favorece una serie de mecanismos que aumentan el depósito de grasa y la aparición de hígado
graso.
Ascitis: acumulación de líquido ascítico en el abdomen, en el abdomen debería estar liquido
peritoneal, pero en su lugar esta liquido ascítico, la razón por la que llega este líquido ascítico
al abdomen es porque como el hígado deja de funcionar bien ya no puede secretar mucha
albumina (La albúmina ingresa al torrente sanguíneo y ayuda a mantener el líquido sin que se
filtre de los vasos sanguíneos a otros tejidos.), entonces a falta de albumina, que contenga al
líquido dentro de los vasos sanguíneos se sale y se va a los tejidos, específicamente aquí a la
parte de los tejidos del abdomen haciendo que este se hinche.
Peritonitis: es la infección que ocurre por la acumulación del líquido ascítico