Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Laie enti
varsHemos incluido nuevamente on ol presente nimero de ExtraCamara el portafolo comin, que forma
parte dela estructura tradicional de la revista. En esto caso con ol tema de la “imagen lave", nocion con
la que podriamos retacionar una zona dela fotografia venezolana contemporanea que se distancia dela
imagen fuerte dela fotografia documental. Como contraposicldn conceptual, incuimos el toma *Foto-
ara poi en Venezu’ en un ro donde cco partipantes abordan ete argument que enles
momentos nacionales iene un peso contundent,
Una vez mas Pedro Duim es noticia con sus imagenes de la Caracas de mitad del pasado siglo,
Sobre todo nos agradan las imagenes de la bella esposa que retrata una y otra vez, quizas embe-
losado por esta guapisima mujer de su vida. Y por la misma época, ! colombiano Lao Matz, artis
lay reportero, vive entre Venezuela y Colombia. Aqui recoge con su camara un mamento de cam-
bio’ la caida de Pérez Jiménez. Otro reportero sensible es Fraseo (Francisco Solérzano}, quien
fuera también diputado en la pasada Asamblea Nacional y, en los tiempos libres que le deja la po
Itica, ha registrado la vida de los guajros en ol Zulia, tanto en su habitat profundo como en la civ
dad de Maracaibo. Tados estos trabajos integran la oferta que presentamos en este niimero,
‘omo siempre, el énfasis de lo ntemacional esta en Latinoamérica, y esta vez en Ecuador, con la obra de
108 fot6grafos de los anos cuarenta y cincuenta: Luis Eduarco Mena y José Antonio Hanze, y en Colom
bia, con la sere de los Amarrados de! reconocido Femell Franco. Ciro libro de fotografias es rese“ado,
aracas ceria! fafortunadamente cada vez se publican mas bros de fotografia, donde la “otra ciudad”,
la marginal, regstrada desde las aturas, aparece on toda su sorprendente e inquietante amplitud. Desde
Madhid las venezolanas Angola Bonadies y Maggy Navarro tornan cuatro estaciones de autobus y las
‘converten (unto a varios 6mnibus de la ruta) en sucedsneos fotogréfices de su ciudad natal, Caracas, en
‘el marco del evento Madrid Abierto,
En dias recientes nos enviaron por internet una entrevista que le hiciera el periédico Veet (8 de enero,
£2006) al Director de! Centro Nacional de Fotografia. Me parece muy bien que se divuiguen los propos
tos programaticos que tiene este importante lugar de la fotografia venezolana, Lo que no entendemos.
88 por qué se acusa mentrosamente el pasado de este sitio diciendo, entre otras frases, que “este cen-
{to de fotografia tracicionalmente era un lugar para los consagrados, aqui exponian y se reunan s6lo
«os, era ‘el ugar dela masturbacion’ exquista: vanian aqui a autocomplacerse y a ver qué podian con-
seguir’. Paticularmente esas frases nos conciernen pues tuvimos a bien funda y diigir ese Centro por
un periodo de cinco artos. En general los “consagrados" no iban porque no les gustaba la ubioacién,
Eso si, todos los miércoles teniamos charlas donde asistian de trointa a cincuenta personas, estudian
tes, fotdgratos en general y personas interesadas (en el Centro de Fotografia debe haber un listado de
todas las actividades que hicimos). En cuanto a "ver lo que podian conseguir” creo que era dif porque
01 presupuesto en ese entonces ra mas que escaso, y mas bien se pedia colaboracién ad honorem
‘que muchos ofecian, No veo ouél es el propésito de divulgarfalsedades, No ayuda a la comprensin,
‘slo distorsiona y manipula
Maria Teresa Boulton
BRAC AMARA)
AG a Cm Cae rns
eter
Mara ees Goton
i
| om nt
| is Poveda
teen Gorter
Saati
Iie Homa
Tangs oro
cn
Eset ao
ast
ij Farnder
aa
amin |
Page|
Orcas Conga
Prem ater tz Sinear
Inga
na Ane
Pde
api de Caen Bais y
any Newro|, tpac8 ma enen
aa pesentaia en td Abr 28
ava Sa EAMANA 9 esse
cosbrnies crt oben eos
engl no sate: Gla rae
on mat opr de dane deo co
oan dea sta bers
Eta rt Leotard
oan ss vai por nie oe
Pbcae el cmsenento 3 te
acini Cae
Ee Susp Dae
toe Comce 00
Com snares ecrasmasteanet
Spiro
Co Wa
WBA!oes ee
4 Fotografos y pintores en la Venezuela del siglo XIX
Manu Barroso Aaro
14|La nacién del viento
Fotografias de Francisco Solérzano, Frasso
| ss us Guerra
26| Madrid travestida
Migracones del sentido
Alby Rocioes
\
48 Siguiendo los rastros: los “artistas fotégrafos”
ue Evaro Rena y lose Antonio Hanze ene Ecuador (1930-1950
Maria lena Bedoya
48 Fernell Franco. Amarrados
Mrs Loving
Hrorrarovio
48 La imagen leve
78| Fotografia y politica en Venezuela: un lugar de discusion
Fotograta deologa pola Sarre Bet
| Acdstancia de los cies csceribles Federico Femdnder
Politica de la imagen: ent el testimonio la deconsiuccin ica Fl Suazo
La turbulencia de las imagenes ilane Bliser
| Fei equi Beatie Grau
£0) La maleta de negatvos de Pedro Dui
Mane Serware
1 Las faves de Caracas
Francamar Ramo Barreto
£82 Exposicionesy eventos
‘ia Sincheeom FOTOGRAFOS Y PINTORES
N LAVENEZUCLA T
Casi todos los fotdgratos del siglo XIX, tanto en Venezuela
como en otros paises, ejercieron paralelamente el arte foto-
gratico y la pintura. ¢A qué se debié esta particularidad? No
hay duda de que lo que subyace en estos artistas duales es el
factor econémico. Desde el principio mismo de la fotografia,
cuando Francia permite ~en hora que por siempre la honra~
que el descubrimiento de Daguerre no solo pertenezca a ella
sino a toda la humanidad, vernos como los fotdgrafos de las
mas diversas nacionalidades, con su “ de los lugares propics para a esabilizacin y
* Las Fotografias a cargo de Andrés Roosevelt
onespondlan a un resto sobre os “Indios coo
rados", No contamos con muchos datos Sobre este
tra. Ulerena Jose Alfredo, Op. ct, P.Un afio mas tarde la Revista del Mar Pac-
fico, ente de difusién de las artes ylitera-
tura ecuatorianas, hace alusién al Primer
Salon Fotogrético de Luis Eduardo Me-
‘nat, auspiciado por el Sindicato de Escri
totes y Artistas de la capital, Dicha expo-
sicin presenté varias fotografias, por las
que Mena fue considerado como un
“cultivador” del arte fotogréfico: “nos
asombr6 el artista con esa su personal
manera de retener el fugaz y oculto aire
cespiritual del personaje de sus retratos, 0
cl rumor mismo de delicados motores det
mundo animal", Sus fotos fueron re-
producidas en la revista, destacandose
las de corte abstracto y paisajistica: Gra
das de San Francisco, La ronda, Arboles
af viento, siendo esta ltima considerada
“obra de consumada visi6n artistica”™
Lo interesante de dicha publicacion es
que estas fotografiascirculaban con igual
estatus que las obras pictoricas ali repro-
ducidas: junto a los pintores Egas, Len,
Kingman, estaban las obras de Luis
Eduardo Mena en su condicién de pro-
ductos de autoria. Otro ejemplo de esta
combinacion en la epoca es el de la revs
ta oficial de la recién fundada Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Letras del Ecuador.
Alll se promocionaba “discontinuamen
te"™ e! trabajo del fotografo. Por ejem
plo, Mena publicé varias obras como au-
tor en el segundo némero de Letras del
Ecuador, de 1945, al igual que Bodo
Wuth, fotografo de origen aleman que
vivi6 en nuestro pals. Este sentido de au-
tor pata la fotografia suponia la presen-
cia de una firma, y su importancia radica
Lu Ev Mena i ec. 1980-1950
len que se abandona ast la nocién mera-
mente publicitaria de un oficio ~como
por ejemplo, la promacién del estudio fo:
tografico “Foto Silva" por una valora~
cion de la obra en su concepcion autoral
Para concluir quisiera remitirme a una ci
ta aparecida en 1950 respecto a la mues-
tra de "Arte Fotografico” de Carlos Riva
deneira, en cuya inauguracién Rafael
Alvarado, miembro titular de la Casa de
la Cultura, pronunci6 estas palabras:
Bien sé que para muchas personas
es todavia un tema de dubstacio-
res yretcencias la exaltacion de la
Fotografia alas Categorias del Ar-
te(..) La fotogratia es documento,
dicen, En definitiva es el poderio
dela Quimica (.. Pero de inme=
diato hay que reconocer que el
dominio de las sustancias y la uti-
zacién de la luz y las combinacio-
nes de la Optica permiten transfor-
mar el documento, y darle formas,
relieves, matices y expresiones, en
\ariedad sin limites, en valores in
sospechados, en suaves tonalida-
des sugerentes (..) Es Arte, silo
cultiva una mente selecta; art, si
el volumen admirable de recursos
técnicos modernos esta en manos
de un verdadero artista; arte, si elfotdgrato es un ser de emocion,
de observacion, de profundidad
intelectva que puede y debe llegar
alas regiones misteriosas del do-
mini psiquico. Es Arte, cuando ha
‘ransformado la copia 0 la graba-
ion de la imagen, que surgid de
tun solo resplandor de la luz, en
‘una fuente de evocaciones, en un
‘uadro sugeridor
La concepcién de “arte fotografico” es
en si misma problematica, pero he ahi el
reto para las futuras investigaciones. La
importancia de este primer vinculo "“dis-
continuo” dela fotografia en tanto obra,
Joo Arti Hare. Sin tl, a 1940
con el nuevo movimiento atisico en ges-
tacién durante los anos treintay cuarenta
en e! pals, nos permite mirar la compleji-
dad en la que se asentaba el quehacer fo-
tografico desde su perspectiva autoral y
cexpositiva, en busqueda de su autonomia
dentro del medio local. Nos quedan aun
‘muchas interrogantes que necesariamen-
te apuntan a profundizar en el escenario
de la época y que sugieren deambular en
los espacios de accién de los fotdgrafos
en dmbitos mas ampli.
‘Mai en Baap 0s ivestigadora del
arte ocuatriano
* Revista det Mar Paco, Quito, juno de 1983, 9.11
8 i. Las cursvas que preceen la cita son dela
autora de este texto,
abi,
"2estadiscontinuidad es un dato importante, ya
que revealapreeminencia de otras artes, especial
mente dela pintura, Por esto, desde inico de mi
acu seo lo complicado dela vinculacin de
las “bras fotograticas” con fos salones modernos
de eshibicn del arte en nuesto pals. Este es ain
un tema pendiente por debates.
% Letras del Ecuador. Quito, afo V, marzo de
1950, NELFernell Franco
_.. Amarrados‘Todas las fotograffas corresponden
ala serie Amarrados, realizada
‘entre 1982 y 1995, aproximadamente,
fen dstintos lugares de América Latina.
En la extensa obra fotografica de Fernell Franco, dedicada en lo
fundamental al tema de la ciudad, y en ella, ala particularidad
del acontecerlatinoamericano, la serie de los Amarrados se des.
taca con fuerza como el canjunto de imagenes de su propuesta
que con mayor vigor y abstraccién expresa las intrincadas pro:
blematicas de América Latina y la originalidad y e! caos que és
tas sobreponen a los trazados conceptuales que intentan (desde
afuera o desde adentro) disefiar o establecer un orden. Igual
mente, esta serie representa la poderosa identidad indigena que
pervive en el continente, a pesar del slenciamiento que ha com:
portado el quebranto continuo de las tradiciones de cada lugar,
lo que ha venido de la mano de la importacion constante -e in-
vadida de contradicciones- de parémetros de desarrollo con los
que se ha intentado responder, desde espacios carentes de es
tructura y capacidades, a los diferentes procesos coloniales y a
los de industrializacién, masificacion y globalizacién.
En los misteriosos cuerpos que registra la serie de los Amarra:
dos, detectados entre 1978 y 1996 en mercados y lugares co:
‘merciales precarios de diversas ciudades latinoamericanas (Cal
Popayan, Tulua, Quito, Lima, Cuzco, Otavalo), se logran desci
frar,en los habitos y recursos de comercializacion y subsistencia
mas populares y desventajosos, traslados de imaginarios y de
Concepciones de culturas ancestrales, tanto de la muerte corno
dela permanencia
En el abigarramiento con que se empacan y protegen, de mane-
ra urgente e improvisada, los bienes que comercian quienes ca
recen inclusive de un lugar de habitacién -y que por lo mismo
deben ingeniar formas mudables, manejables y transmutantes-,
se traduce, entre otros aspectos relacionados con la conforma-
ion de la cultura, la ideologia y las ciudades de América Latina,
el apremio en que se desenvuelven, defienden, hbridan y to-
man voz percepciones e interpretaciones del mundo, acosadas y
arrinconadas por la imposicion de practicas ajenas. Estas le han
supuesto al denominado Tercer Mundo participar en las ideas y
dinamicas que, de momento a momento y en algin sentido de
manera global, definen lo contemporaneo,Es observable que en medio de esa descomedida negacion de lo
propio y ent la violenta lucha por la defensa de un espacio o
de la vida que teje la cotidianidad latinoamericana, sean preci-
samente la carga imaginaria de la muerte, la momificacion y e!
tenterramiento, algunos de los agentes que pervierten de mane-
ra espontanea las busquedas o propésitos racionales del paisaje
urbano, con la notificacién de mecanismnos de subsistencia que
son, a un mismo tiempo, modos de acomodacién, de participa
ion y de resistencia,
Es también clarificante que este tipo de ataduras, que excepto
para los viajeros extranjeros del siglo XIX" al parecer pasaron
inadvertidas durante cientos de afios de transformaciones y de
‘adaptaciones a nuevas necesidades, hubieran sido registradas
precisamente por Fernell Franco, un fotdgrafo para quien el tra-
bajo con la camara ha sido un ejercicio desprejuiciado e intuitivo
de documentacién y reivindicacién de la memoria, asf como de
comprensién de las complejidades que rene una urbe, en lo
establecido y en lo que altera ese precepto.
se emperio de Fernell Franco se puede reconocer en el proceso
de adaptacién que debié vivir este fotdgrafo en la ciudad de
Cali, después de haber huido del campo junto con su familia ya
temprana edad, a causa de una de las tantas cimas violentas
«que han marcado la dificil historia de Colombia. Aunque es de
advertir, que esta en que acutrié el desplazamiento de Fernell
1°( Tal vez uno de ls lugares que con mayor detenimiento describieron os
\ojeros alemanes de solo XD Alphons Stel y Wilhem Reiss fue el poblado
peruano de Ancén, en donde exaloraron un inmenso cementerio inca, ene
‘ual excavaron unas sesenta tuba. Lo que mds lamé suatencin, fron las
‘momias, alas que se les ha dado figura ~frecuentemente de tama colosal~
{e un hombre sedente,valgndose de un contorno de gruesos almchadones y
‘una vestimenta completa, En una dels iminas que acempanan la descrip
‘on, los aleanes dibujaron una gran momia de cabeza fata, enla cual se
puede observar la complejdad de los enzes, lazosy nudos con os cuales los
‘ntiquoshabitantes del perio ina prepaaton a sus dfunts para eva al
‘mds ls, Meje, Juan Lu, Feel Franco, Otro documento, Catalogo dea ex:
sion, EAFT, Medeln, 2005
Franco fue la mitica violencia de la década del cincuenta del
sado siglo, desencadenads por el asesinato del lider popular
candidato a la presidencia Jorge Eligcer Gaitén, que ha sido
fhalada por los estudiosos del tema como hito en la historia,
la violencia y como el factor desencadenante del contlicto,
mado y de la confrontacién contemporanea en Colombia,
La mirada de este autodidacta, oriundo precisamente de la pk
blacién mas violenta de su departamento (Versales, Valle),
formé en la distancia que la precariedad econémica de su vi
citadina le condené a conservar con el mundo de la formaci
académica o artstica, y en las explicaciones que dio a esos fe
némenos con la observacion casi diaria del cine mas popular de
América Latina: el de los grandes clésicos de México, Cuba
Brasil, el Neorrealismo italiano y otras propuestas esteticas cine.
matograficas, entre las que cobré una significacién de relieve el
cine negro norteamericano. Es comprensible que esos ingre=
dientes formativos, sumados al ejercicio de la supervivencia lax
boral segun las urgencias de cada dla, en medio de distancias’
sociales radicales y en el extrafamiento del paisaje natural, co-
‘mo de la convivencia pactfica cargada de significacién, dotaran’
‘a Fernell Franco de una habilidad resaltable para la identifica-
cin de lo artificial y de lo esencial, y desde alli, de lo innecesa-
rio en las imagenes.
Simulténeamente, la Optica que puede haber nacido en medio
de esas circunstancias, se trenz6 con el hecho de que Fernell
Franco se vinculé fortuitamente como reportero grafico a uno
de los periédicos de la ciudad, cuando en su devenir paraddjico
Cali, como otras urbes del continente, se moderniz6 y se agi-
‘gant6 en proporciones fuera de todo control, mientras destruyo
‘su patrimonio hist6rico y su planteamiento de cohesion urbana,
Esto con toda razon pudo suponer para el fotagrato, que ya en-
trenaba en lo vital una observacion aguda para las contradiccio-
nes, la posibilidad de desarrollar una vision capaz de desentra-
far el origen de lo conflctivo y de avistar sus destinos a través
de la particularidad de las imagenes que ha seleccionado, Pero.a
ello habria que agregar ademas la coyuntura agravante de que«to de modernizacion de la ciudad de Cali, que vivid Fer
\co desde los primeros afios en que habité en ella, se su-
socas décadas de los primeros redisenos, el desorden
{que trajo de la mano la organizacién y posterior confrontacion
ie los carteles de la droga en ese escenario.
ntural por tanto, que el andlisis de Fernell Franco se hubiera
fonfocado en la destruccion, en lo marginal y oprimido, y que en
(05 ambitos, a partir de su conocimiento intimo de lo que cor:
lleva el drama de América Latina, encontrara a expresién opaca~
dda y maltratada de lo autentico, con los elementos vernaculos
(que sabe identificar quien conoce la marginalidad, y, por lo mis-
no, sin ninguno de los clisés exotistas que han contribuido
‘onsolidar lecturas erroneas. De igual manera, es consecuente
on ol analisis que ha hecho este artista del lugar social y del sen-
tudo que la memoria juega en él [a particularsima luz con que le
Jesenterrado imagenes a su cantexto, acentuando siempre el
sterio y el silencio en medio de profundas penumbras.
omo los Amarrados, lo fundamental de la propuesta visual de
‘ernell Franco se erige en el segmento que transcurre desde
ue la noche comienza a apoderarse del dia hasta que vuelven
2 combinarse los iltimos reflejos lunares con el despunte de la
maana, Son las horas en que se marcan de manera extrema
los contrastes y en las que lograr una vision, supone el esfuerzo
constructivo de localizar lo que habita en lo recéndito, para
apresar la significacion de su forma. En ese sentido, la serie
‘Amarrados puede ser la que mejor representa el universo som-
breado de Fernell Franco, donde fantasmas arcanos se sobre
ponen a las fuerzas turbadoras y homogeneizantes para revelar
el lugar hondo de la memoria y para avisar en ella los cambios
que se avecinan con el advenimiento de la claridad. Son éstos,
nocturnos enrarecidos, tnicos y auténticos, en los que la poéti
ca, a pesar de melancolica y callada, desenmascara el latido
agitado que tiene el poder amordazado.
Ensefian también los Amarrados la singular estrategia con que
Fernell Franco se ha enfrentado a la luz del trépico: por nega:
ion antes que por afirrnacién, No es el ensordecimiento de la
luz sino su pérdida lo que expresa el poder destitutivo del ma-
rasmo incandescente. Para enfatizarlo, en cada imagen el fot6:
grato estalla el grano a costa de la integridad, en una metafora
transparente contra el absolutismo de lo visible.
ata A. Lorin M. es investigadore independiente de rt colambiano,Seleccién de textos del catdlogo Fermell Franco. Otro docu-
‘mento (edicién de entrevistas realizadas por Maria lovino
al atista). Cali, Colombia, 2004.
(..) La serie de los Amarrados si puede tener una relacion con
esas imagenes de violencia y con el hecho de que cuando me
sentaba en la plaza en medio de los movimientos de! mercado,
lo que veia eran los toldos de los puestos, y en todos, las cosas
se empacaban, se tapaban, se protegian y se guardaban asi
Tiabsjando en la fotografia de objetos inanimados me di cuen-
ta de que esa manera de envolver tenia que ver también con la
forma de amarrar y de aislar la muerte. Con empaquetar al
‘muuerto para taparlo, para sacarlo de la vista de los demas.
En los mercados de Colombia y de América Latina rememoré
todo eso porque los bultos de las cosas que amarran generan
tun ambiente como el de la muerte, Cuanda en los mercados se
ven las torres 0 las aglomeraciones de productos amarrados,
uno entiende alll una soledad enorme y una cosa infinitamente
triste, una desolacion indescriptible. Es como si algo hubiera
pasado por ali acabando con todo,
A medida que me fui encontranda con estas imagenes y que
las fui registrando, un sentimiento que habia conocido desde
niiio conect6 con otros que este continente me desperto des-
pues y creo que eso hace parte de esas fotografias,
‘Cuando entré en este terna senti que deambulaba por esas co-
aS repetitivas e insistentes, que hacen retroceder en el tiempo
y que repercuten en lo que lo radea a uno. Lo que veo en el
presente es igual a esas impresiones que se me quedaron del
pasado. Siento que muchas cosas no han cambiado en nada,
Cuando comencé a hacer imagenes entendi con claridad que
esto era una referencia a los sucesos que he testimoniado de
diferentes maneras.
También, siempre me ha llamado la atencion que en esos abje-
tos y en esos bultos que se envuelven, lo que hace la gente es
ensafiarse con el mismo objeto, como asegurarse de que esa
cosa es suya. E5 como la idea de aferrarse a las propiedad
ue siempre estan llevando de un lado para otro y asi, casi a
vida misma. No s¢ definir esto, pero o ave viall es como la
ustia de buscar una seguridad o una proteccién para lo que
tiene y que no encuentra un lugar preciso de ubicacién.
Hay un emperio por retener algo oculto que me hizo desc
‘que la serie de los Amarradas va ligada al misterio, ala luz
misterio, a las cosas sin definir alas que uno piensa que son’
F0no son 0 al contrario, a las que de pronto, sin saber como,
\wuelven realidad, Cuando uno entra a fotografiar aquello se
cuenta de que ese mundo parece no tener final, no tener sli
ro, Cada vez es mas abigarrado y mas encerrado. Esa fue la sen
sacién que tuve siempre que estaba fotografiando esos objeto
La primera foto que hice de esa serie fue la de la camita. Es
‘ue al comnienzo de los anos ochenta. Despues fui detectando
‘otras imagenes afines, pero no sé, no hice nada con esto, Siem
pre las tuve por ahi, La que sigui6 fue la que esta como en el ai-
re, una que flota amarrada a la pared de algo. Nunca supe qué
encetraba esa forma, ni por qué la suspendieron asi, pero muy
internamente me lo explico.
Asi envuelto, de incégnito, salid mi padre y asi debia salir mu-
cha otra gente que huia del pueblo en que naci. Tapada, oculta
e irreconocible, Son todas referencias que vagaban por ahi en
mi mundo. Cosas que sabia que ocurrian, que eran ast
Ful encontrando las otras imagenes de la serie a lo argo de a dé-
‘cada de los achenta, a medida que iba recorriendo el pals y otros
sitios por el lado de Pasto, de Lima y en varias ciudades del Ecua-
dor En todas las partes pobres de América Latina y de Colombia,
iba descubriendo la misma cosa y retratandola, Hice muchisimos
registros de estos y nunca los mostré porque entendi que en el
momento en que los trabajé de pronto podian ser rechazados,
no creia que hubiera quién pudiera ponerles atencion. En eseYomento predorninaban otras cosas, no se queria nada que fue-
dificil y a eso hay que sumarle que en Colombia la fotogratia
dificlmente encontraba un publico en el arte, El interés ha sido
‘mas bien reciente y ha crecido durante los noventa, pero antes
un fot6grafo como yo era visto de otra manera.
Sin embargo, creo que fue mejor que hubiera sido ast, Viendo
todavi
podido entrar a toda la obra, que me falta entender mas lo que
su conjunto pienso que yo
hay all, aunque sé que son formas muy cercanas y que tienen
nportante, No he podido consentir la reaccién que
un valor
puede generar en los demas el grupo completo de los Amarra:
dos. No sé qué puede mover en otros, a pesar de que tengo
xda Latinoamérica esta all. Eso tragico, pobre y mé-
Ja América Latina se puede encerrar
rgar y de guar
gida que ha
te que no ha tenido
caro que
vil que se encu
fen estas imagenes. El
jar de esa manera, obedece
ita en estos paises, en lo
tra port
una clase desprotePropiedades, y que su nica opcion de conservar lo poco que le
Pertenece es amarrar y encerrar asi para poder desplazar.
Después de haber entrado mucho en este trabajo de los Ama:
‘Tados, en el Metropolitan Museum de Nueva York, vi unas mo.
Imias egipcias y me sorprendi mucho cuando entendi que detras
de ese propésito de amarrar y de envolver si estaba la muerte
Después, en el Pert, vi otras momias indigenas, amarradas co.
mo se amarran estas cosas de los mercados y alli mi impacto
fue mas fuerte. Las encontré en un santuario indigena y eso ya
me llev6 a pensar que yo habia hecho un trabajo sobre la muer.
te y me he preguntado desde entonces si es que yo también
Quiero ocultar eso. Siento que debajo de todo eso hay un
muerto, pero de todas maneras esta tapado sin molestar. Lo in-
tranquilizante es que uno sabe que esta al
ta realizacion de este trabajo fue lenta. Me toms varios afos y
‘muchos viajes en los que las imagenes aparecian espontanes
mente, aunque yo de todas maneras iba alos mercados y alo
lugares de comercio buscando lo que habia. Yo investigaba en
ada ciudad y en cada pueblo que visitaba, donde estaban esos
lugares marginales, que son asi, no tanto porque estén en e|
Centro o en la periferia, sino porque en lo que es su funcidn
‘aparecen y desaparecen. La realidad que se vive en esos espa
ios es completamente inestable. Yo visité y observé muchisimo.
05 lugares hasta poder sentir que estaba logrando una for
ma. La segunda imagen la encontré en la plaza de mercado de
Tulua. Después segui a Pasto y alli me topé otra y asi fui viendo
ue habla mucho de esto,
Un buen grupo de imagenes se me aparecio en Cali, propia:
mente en el centro de la ciudad, en donde entendi que toda
sa inestabilidad de instalar y desinstalar un negocio completo
‘ocurria en mayor medida los dias domingo, y que igual habia
algo que funcionaba asi en los negocios o en los puestos de
venta muy pequefios. A éstos, aunque fueran permanentes, les