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Extracamara 27

Revista fotográfica latinoamericana. Editada en Venezuela.

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Laie enti vars Hemos incluido nuevamente on ol presente nimero de ExtraCamara el portafolo comin, que forma parte dela estructura tradicional de la revista. En esto caso con ol tema de la “imagen lave", nocion con la que podriamos retacionar una zona dela fotografia venezolana contemporanea que se distancia dela imagen fuerte dela fotografia documental. Como contraposicldn conceptual, incuimos el toma *Foto- ara poi en Venezu’ en un ro donde cco partipantes abordan ete argument que enles momentos nacionales iene un peso contundent, Una vez mas Pedro Duim es noticia con sus imagenes de la Caracas de mitad del pasado siglo, Sobre todo nos agradan las imagenes de la bella esposa que retrata una y otra vez, quizas embe- losado por esta guapisima mujer de su vida. Y por la misma época, ! colombiano Lao Matz, artis lay reportero, vive entre Venezuela y Colombia. Aqui recoge con su camara un mamento de cam- bio’ la caida de Pérez Jiménez. Otro reportero sensible es Fraseo (Francisco Solérzano}, quien fuera también diputado en la pasada Asamblea Nacional y, en los tiempos libres que le deja la po Itica, ha registrado la vida de los guajros en ol Zulia, tanto en su habitat profundo como en la civ dad de Maracaibo. Tados estos trabajos integran la oferta que presentamos en este niimero, ‘omo siempre, el énfasis de lo ntemacional esta en Latinoamérica, y esta vez en Ecuador, con la obra de 108 fot6grafos de los anos cuarenta y cincuenta: Luis Eduarco Mena y José Antonio Hanze, y en Colom bia, con la sere de los Amarrados de! reconocido Femell Franco. Ciro libro de fotografias es rese“ado, aracas ceria! fafortunadamente cada vez se publican mas bros de fotografia, donde la “otra ciudad”, la marginal, regstrada desde las aturas, aparece on toda su sorprendente e inquietante amplitud. Desde Madhid las venezolanas Angola Bonadies y Maggy Navarro tornan cuatro estaciones de autobus y las ‘converten (unto a varios 6mnibus de la ruta) en sucedsneos fotogréfices de su ciudad natal, Caracas, en ‘el marco del evento Madrid Abierto, En dias recientes nos enviaron por internet una entrevista que le hiciera el periédico Veet (8 de enero, £2006) al Director de! Centro Nacional de Fotografia. Me parece muy bien que se divuiguen los propos tos programaticos que tiene este importante lugar de la fotografia venezolana, Lo que no entendemos. 88 por qué se acusa mentrosamente el pasado de este sitio diciendo, entre otras frases, que “este cen- {to de fotografia tracicionalmente era un lugar para los consagrados, aqui exponian y se reunan s6lo «os, era ‘el ugar dela masturbacion’ exquista: vanian aqui a autocomplacerse y a ver qué podian con- seguir’. Paticularmente esas frases nos conciernen pues tuvimos a bien funda y diigir ese Centro por un periodo de cinco artos. En general los “consagrados" no iban porque no les gustaba la ubioacién, Eso si, todos los miércoles teniamos charlas donde asistian de trointa a cincuenta personas, estudian tes, fotdgratos en general y personas interesadas (en el Centro de Fotografia debe haber un listado de todas las actividades que hicimos). En cuanto a "ver lo que podian conseguir” creo que era dif porque 01 presupuesto en ese entonces ra mas que escaso, y mas bien se pedia colaboracién ad honorem ‘que muchos ofecian, No veo ouél es el propésito de divulgarfalsedades, No ayuda a la comprensin, ‘slo distorsiona y manipula Maria Teresa Boulton BRAC AMARA) AG a Cm Cae rns eter Mara ees Goton i | om nt | is Poveda teen Gorter Saati Iie Homa Tangs oro cn Eset ao ast ij Farnder aa amin | Page| Orcas Conga Prem ater tz Sinear Inga na Ane Pde api de Caen Bais y any Newro|, tpac8 ma enen aa pesentaia en td Abr 28 ava Sa EAMANA 9 esse cosbrnies crt oben eos engl no sate: Gla rae on mat opr de dane deo co oan dea sta bers Eta rt Leotard oan ss vai por nie oe Pbcae el cmsenento 3 te acini Cae Ee Susp Dae toe Comce 00 Com snares ecrasmasteanet Spiro Co Wa WBA! oes ee 4 Fotografos y pintores en la Venezuela del siglo XIX Manu Barroso Aaro 14|La nacién del viento Fotografias de Francisco Solérzano, Frasso | ss us Guerra 26| Madrid travestida Migracones del sentido Alby Rocioes \ 48 Siguiendo los rastros: los “artistas fotégrafos” ue Evaro Rena y lose Antonio Hanze ene Ecuador (1930-1950 Maria lena Bedoya 48 Fernell Franco. Amarrados Mrs Loving Hrorrarovio 48 La imagen leve 78| Fotografia y politica en Venezuela: un lugar de discusion Fotograta deologa pola Sarre Bet | Acdstancia de los cies csceribles Federico Femdnder Politica de la imagen: ent el testimonio la deconsiuccin ica Fl Suazo La turbulencia de las imagenes ilane Bliser | Fei equi Beatie Grau £0) La maleta de negatvos de Pedro Dui Mane Serware 1 Las faves de Caracas Francamar Ramo Barreto £82 Exposicionesy eventos ‘ia Sinchee om FOTOGRAFOS Y PINTORES N LAVENEZUCLA T Casi todos los fotdgratos del siglo XIX, tanto en Venezuela como en otros paises, ejercieron paralelamente el arte foto- gratico y la pintura. ¢A qué se debié esta particularidad? No hay duda de que lo que subyace en estos artistas duales es el factor econémico. Desde el principio mismo de la fotografia, cuando Francia permite ~en hora que por siempre la honra~ que el descubrimiento de Daguerre no solo pertenezca a ella sino a toda la humanidad, vernos como los fotdgrafos de las mas diversas nacionalidades, con su “ de los lugares propics para a esabilizacin y * Las Fotografias a cargo de Andrés Roosevelt onespondlan a un resto sobre os “Indios coo rados", No contamos con muchos datos Sobre este tra. Ulerena Jose Alfredo, Op. ct, P. Un afio mas tarde la Revista del Mar Pac- fico, ente de difusién de las artes ylitera- tura ecuatorianas, hace alusién al Primer Salon Fotogrético de Luis Eduardo Me- ‘nat, auspiciado por el Sindicato de Escri totes y Artistas de la capital, Dicha expo- sicin presenté varias fotografias, por las que Mena fue considerado como un “cultivador” del arte fotogréfico: “nos asombr6 el artista con esa su personal manera de retener el fugaz y oculto aire cespiritual del personaje de sus retratos, 0 cl rumor mismo de delicados motores det mundo animal", Sus fotos fueron re- producidas en la revista, destacandose las de corte abstracto y paisajistica: Gra das de San Francisco, La ronda, Arboles af viento, siendo esta ltima considerada “obra de consumada visi6n artistica”™ Lo interesante de dicha publicacion es que estas fotografiascirculaban con igual estatus que las obras pictoricas ali repro- ducidas: junto a los pintores Egas, Len, Kingman, estaban las obras de Luis Eduardo Mena en su condicién de pro- ductos de autoria. Otro ejemplo de esta combinacion en la epoca es el de la revs ta oficial de la recién fundada Casa de la Cultura Ecuatoriana, Letras del Ecuador. Alll se promocionaba “discontinuamen te"™ e! trabajo del fotografo. Por ejem plo, Mena publicé varias obras como au- tor en el segundo némero de Letras del Ecuador, de 1945, al igual que Bodo Wuth, fotografo de origen aleman que vivi6 en nuestro pals. Este sentido de au- tor pata la fotografia suponia la presen- cia de una firma, y su importancia radica Lu Ev Mena i ec. 1980-1950 len que se abandona ast la nocién mera- mente publicitaria de un oficio ~como por ejemplo, la promacién del estudio fo: tografico “Foto Silva" por una valora~ cion de la obra en su concepcion autoral Para concluir quisiera remitirme a una ci ta aparecida en 1950 respecto a la mues- tra de "Arte Fotografico” de Carlos Riva deneira, en cuya inauguracién Rafael Alvarado, miembro titular de la Casa de la Cultura, pronunci6 estas palabras: Bien sé que para muchas personas es todavia un tema de dubstacio- res yretcencias la exaltacion de la Fotografia alas Categorias del Ar- te(..) La fotogratia es documento, dicen, En definitiva es el poderio dela Quimica (.. Pero de inme= diato hay que reconocer que el dominio de las sustancias y la uti- zacién de la luz y las combinacio- nes de la Optica permiten transfor- mar el documento, y darle formas, relieves, matices y expresiones, en \ariedad sin limites, en valores in sospechados, en suaves tonalida- des sugerentes (..) Es Arte, silo cultiva una mente selecta; art, si el volumen admirable de recursos técnicos modernos esta en manos de un verdadero artista; arte, si el fotdgrato es un ser de emocion, de observacion, de profundidad intelectva que puede y debe llegar alas regiones misteriosas del do- mini psiquico. Es Arte, cuando ha ‘ransformado la copia 0 la graba- ion de la imagen, que surgid de tun solo resplandor de la luz, en ‘una fuente de evocaciones, en un ‘uadro sugeridor La concepcién de “arte fotografico” es en si misma problematica, pero he ahi el reto para las futuras investigaciones. La importancia de este primer vinculo "“dis- continuo” dela fotografia en tanto obra, Joo Arti Hare. Sin tl, a 1940 con el nuevo movimiento atisico en ges- tacién durante los anos treintay cuarenta en e! pals, nos permite mirar la compleji- dad en la que se asentaba el quehacer fo- tografico desde su perspectiva autoral y cexpositiva, en busqueda de su autonomia dentro del medio local. Nos quedan aun ‘muchas interrogantes que necesariamen- te apuntan a profundizar en el escenario de la época y que sugieren deambular en los espacios de accién de los fotdgrafos en dmbitos mas ampli. ‘Mai en Baap 0s ivestigadora del arte ocuatriano * Revista det Mar Paco, Quito, juno de 1983, 9.11 8 i. Las cursvas que preceen la cita son dela autora de este texto, abi, "2estadiscontinuidad es un dato importante, ya que revealapreeminencia de otras artes, especial mente dela pintura, Por esto, desde inico de mi acu seo lo complicado dela vinculacin de las “bras fotograticas” con fos salones modernos de eshibicn del arte en nuesto pals. Este es ain un tema pendiente por debates. % Letras del Ecuador. Quito, afo V, marzo de 1950, NEL Fernell Franco _.. Amarrados ‘Todas las fotograffas corresponden ala serie Amarrados, realizada ‘entre 1982 y 1995, aproximadamente, fen dstintos lugares de América Latina. En la extensa obra fotografica de Fernell Franco, dedicada en lo fundamental al tema de la ciudad, y en ella, ala particularidad del acontecerlatinoamericano, la serie de los Amarrados se des. taca con fuerza como el canjunto de imagenes de su propuesta que con mayor vigor y abstraccién expresa las intrincadas pro: blematicas de América Latina y la originalidad y e! caos que és tas sobreponen a los trazados conceptuales que intentan (desde afuera o desde adentro) disefiar o establecer un orden. Igual mente, esta serie representa la poderosa identidad indigena que pervive en el continente, a pesar del slenciamiento que ha com: portado el quebranto continuo de las tradiciones de cada lugar, lo que ha venido de la mano de la importacion constante -e in- vadida de contradicciones- de parémetros de desarrollo con los que se ha intentado responder, desde espacios carentes de es tructura y capacidades, a los diferentes procesos coloniales y a los de industrializacién, masificacion y globalizacién. En los misteriosos cuerpos que registra la serie de los Amarra: dos, detectados entre 1978 y 1996 en mercados y lugares co: ‘merciales precarios de diversas ciudades latinoamericanas (Cal Popayan, Tulua, Quito, Lima, Cuzco, Otavalo), se logran desci frar,en los habitos y recursos de comercializacion y subsistencia mas populares y desventajosos, traslados de imaginarios y de Concepciones de culturas ancestrales, tanto de la muerte corno dela permanencia En el abigarramiento con que se empacan y protegen, de mane- ra urgente e improvisada, los bienes que comercian quienes ca recen inclusive de un lugar de habitacién -y que por lo mismo deben ingeniar formas mudables, manejables y transmutantes-, se traduce, entre otros aspectos relacionados con la conforma- ion de la cultura, la ideologia y las ciudades de América Latina, el apremio en que se desenvuelven, defienden, hbridan y to- man voz percepciones e interpretaciones del mundo, acosadas y arrinconadas por la imposicion de practicas ajenas. Estas le han supuesto al denominado Tercer Mundo participar en las ideas y dinamicas que, de momento a momento y en algin sentido de manera global, definen lo contemporaneo, Es observable que en medio de esa descomedida negacion de lo propio y ent la violenta lucha por la defensa de un espacio o de la vida que teje la cotidianidad latinoamericana, sean preci- samente la carga imaginaria de la muerte, la momificacion y e! tenterramiento, algunos de los agentes que pervierten de mane- ra espontanea las busquedas o propésitos racionales del paisaje urbano, con la notificacién de mecanismnos de subsistencia que son, a un mismo tiempo, modos de acomodacién, de participa ion y de resistencia, Es también clarificante que este tipo de ataduras, que excepto para los viajeros extranjeros del siglo XIX" al parecer pasaron inadvertidas durante cientos de afios de transformaciones y de ‘adaptaciones a nuevas necesidades, hubieran sido registradas precisamente por Fernell Franco, un fotdgrafo para quien el tra- bajo con la camara ha sido un ejercicio desprejuiciado e intuitivo de documentacién y reivindicacién de la memoria, asf como de comprensién de las complejidades que rene una urbe, en lo establecido y en lo que altera ese precepto. se emperio de Fernell Franco se puede reconocer en el proceso de adaptacién que debié vivir este fotdgrafo en la ciudad de Cali, después de haber huido del campo junto con su familia ya temprana edad, a causa de una de las tantas cimas violentas «que han marcado la dificil historia de Colombia. Aunque es de advertir, que esta en que acutrié el desplazamiento de Fernell 1°( Tal vez uno de ls lugares que con mayor detenimiento describieron os \ojeros alemanes de solo XD Alphons Stel y Wilhem Reiss fue el poblado peruano de Ancén, en donde exaloraron un inmenso cementerio inca, ene ‘ual excavaron unas sesenta tuba. Lo que mds lamé suatencin, fron las ‘momias, alas que se les ha dado figura ~frecuentemente de tama colosal~ {e un hombre sedente,valgndose de un contorno de gruesos almchadones y ‘una vestimenta completa, En una dels iminas que acempanan la descrip ‘on, los aleanes dibujaron una gran momia de cabeza fata, enla cual se puede observar la complejdad de los enzes, lazosy nudos con os cuales los ‘ntiquoshabitantes del perio ina prepaaton a sus dfunts para eva al ‘mds ls, Meje, Juan Lu, Feel Franco, Otro documento, Catalogo dea ex: sion, EAFT, Medeln, 2005 Franco fue la mitica violencia de la década del cincuenta del sado siglo, desencadenads por el asesinato del lider popular candidato a la presidencia Jorge Eligcer Gaitén, que ha sido fhalada por los estudiosos del tema como hito en la historia, la violencia y como el factor desencadenante del contlicto, mado y de la confrontacién contemporanea en Colombia, La mirada de este autodidacta, oriundo precisamente de la pk blacién mas violenta de su departamento (Versales, Valle), formé en la distancia que la precariedad econémica de su vi citadina le condené a conservar con el mundo de la formaci académica o artstica, y en las explicaciones que dio a esos fe némenos con la observacion casi diaria del cine mas popular de América Latina: el de los grandes clésicos de México, Cuba Brasil, el Neorrealismo italiano y otras propuestas esteticas cine. matograficas, entre las que cobré una significacién de relieve el cine negro norteamericano. Es comprensible que esos ingre= dientes formativos, sumados al ejercicio de la supervivencia lax boral segun las urgencias de cada dla, en medio de distancias’ sociales radicales y en el extrafamiento del paisaje natural, co- ‘mo de la convivencia pactfica cargada de significacién, dotaran’ ‘a Fernell Franco de una habilidad resaltable para la identifica- cin de lo artificial y de lo esencial, y desde alli, de lo innecesa- rio en las imagenes. Simulténeamente, la Optica que puede haber nacido en medio de esas circunstancias, se trenz6 con el hecho de que Fernell Franco se vinculé fortuitamente como reportero grafico a uno de los periédicos de la ciudad, cuando en su devenir paraddjico Cali, como otras urbes del continente, se moderniz6 y se agi- ‘gant6 en proporciones fuera de todo control, mientras destruyo ‘su patrimonio hist6rico y su planteamiento de cohesion urbana, Esto con toda razon pudo suponer para el fotagrato, que ya en- trenaba en lo vital una observacion aguda para las contradiccio- nes, la posibilidad de desarrollar una vision capaz de desentra- far el origen de lo conflctivo y de avistar sus destinos a través de la particularidad de las imagenes que ha seleccionado, Pero.a ello habria que agregar ademas la coyuntura agravante de que «to de modernizacion de la ciudad de Cali, que vivid Fer \co desde los primeros afios en que habité en ella, se su- socas décadas de los primeros redisenos, el desorden {que trajo de la mano la organizacién y posterior confrontacion ie los carteles de la droga en ese escenario. ntural por tanto, que el andlisis de Fernell Franco se hubiera fonfocado en la destruccion, en lo marginal y oprimido, y que en (05 ambitos, a partir de su conocimiento intimo de lo que cor: lleva el drama de América Latina, encontrara a expresién opaca~ dda y maltratada de lo autentico, con los elementos vernaculos (que sabe identificar quien conoce la marginalidad, y, por lo mis- no, sin ninguno de los clisés exotistas que han contribuido ‘onsolidar lecturas erroneas. De igual manera, es consecuente on ol analisis que ha hecho este artista del lugar social y del sen- tudo que la memoria juega en él [a particularsima luz con que le Jesenterrado imagenes a su cantexto, acentuando siempre el sterio y el silencio en medio de profundas penumbras. omo los Amarrados, lo fundamental de la propuesta visual de ‘ernell Franco se erige en el segmento que transcurre desde ue la noche comienza a apoderarse del dia hasta que vuelven 2 combinarse los iltimos reflejos lunares con el despunte de la maana, Son las horas en que se marcan de manera extrema los contrastes y en las que lograr una vision, supone el esfuerzo constructivo de localizar lo que habita en lo recéndito, para apresar la significacion de su forma. En ese sentido, la serie ‘Amarrados puede ser la que mejor representa el universo som- breado de Fernell Franco, donde fantasmas arcanos se sobre ponen a las fuerzas turbadoras y homogeneizantes para revelar el lugar hondo de la memoria y para avisar en ella los cambios que se avecinan con el advenimiento de la claridad. Son éstos, nocturnos enrarecidos, tnicos y auténticos, en los que la poéti ca, a pesar de melancolica y callada, desenmascara el latido agitado que tiene el poder amordazado. Ensefian también los Amarrados la singular estrategia con que Fernell Franco se ha enfrentado a la luz del trépico: por nega: ion antes que por afirrnacién, No es el ensordecimiento de la luz sino su pérdida lo que expresa el poder destitutivo del ma- rasmo incandescente. Para enfatizarlo, en cada imagen el fot6: grato estalla el grano a costa de la integridad, en una metafora transparente contra el absolutismo de lo visible. ata A. Lorin M. es investigadore independiente de rt colambiano, Seleccién de textos del catdlogo Fermell Franco. Otro docu- ‘mento (edicién de entrevistas realizadas por Maria lovino al atista). Cali, Colombia, 2004. (..) La serie de los Amarrados si puede tener una relacion con esas imagenes de violencia y con el hecho de que cuando me sentaba en la plaza en medio de los movimientos de! mercado, lo que veia eran los toldos de los puestos, y en todos, las cosas se empacaban, se tapaban, se protegian y se guardaban asi Tiabsjando en la fotografia de objetos inanimados me di cuen- ta de que esa manera de envolver tenia que ver también con la forma de amarrar y de aislar la muerte. Con empaquetar al ‘muuerto para taparlo, para sacarlo de la vista de los demas. En los mercados de Colombia y de América Latina rememoré todo eso porque los bultos de las cosas que amarran generan tun ambiente como el de la muerte, Cuanda en los mercados se ven las torres 0 las aglomeraciones de productos amarrados, uno entiende alll una soledad enorme y una cosa infinitamente triste, una desolacion indescriptible. Es como si algo hubiera pasado por ali acabando con todo, A medida que me fui encontranda con estas imagenes y que las fui registrando, un sentimiento que habia conocido desde niiio conect6 con otros que este continente me desperto des- pues y creo que eso hace parte de esas fotografias, ‘Cuando entré en este terna senti que deambulaba por esas co- aS repetitivas e insistentes, que hacen retroceder en el tiempo y que repercuten en lo que lo radea a uno. Lo que veo en el presente es igual a esas impresiones que se me quedaron del pasado. Siento que muchas cosas no han cambiado en nada, Cuando comencé a hacer imagenes entendi con claridad que esto era una referencia a los sucesos que he testimoniado de diferentes maneras. También, siempre me ha llamado la atencion que en esos abje- tos y en esos bultos que se envuelven, lo que hace la gente es ensafiarse con el mismo objeto, como asegurarse de que esa cosa es suya. E5 como la idea de aferrarse a las propiedad ue siempre estan llevando de un lado para otro y asi, casi a vida misma. No s¢ definir esto, pero o ave viall es como la ustia de buscar una seguridad o una proteccién para lo que tiene y que no encuentra un lugar preciso de ubicacién. Hay un emperio por retener algo oculto que me hizo desc ‘que la serie de los Amarradas va ligada al misterio, ala luz misterio, a las cosas sin definir alas que uno piensa que son’ F0no son 0 al contrario, a las que de pronto, sin saber como, \wuelven realidad, Cuando uno entra a fotografiar aquello se cuenta de que ese mundo parece no tener final, no tener sli ro, Cada vez es mas abigarrado y mas encerrado. Esa fue la sen sacién que tuve siempre que estaba fotografiando esos objeto La primera foto que hice de esa serie fue la de la camita. Es ‘ue al comnienzo de los anos ochenta. Despues fui detectando ‘otras imagenes afines, pero no sé, no hice nada con esto, Siem pre las tuve por ahi, La que sigui6 fue la que esta como en el ai- re, una que flota amarrada a la pared de algo. Nunca supe qué encetraba esa forma, ni por qué la suspendieron asi, pero muy internamente me lo explico. Asi envuelto, de incégnito, salid mi padre y asi debia salir mu- cha otra gente que huia del pueblo en que naci. Tapada, oculta e irreconocible, Son todas referencias que vagaban por ahi en mi mundo. Cosas que sabia que ocurrian, que eran ast Ful encontrando las otras imagenes de la serie a lo argo de a dé- ‘cada de los achenta, a medida que iba recorriendo el pals y otros sitios por el lado de Pasto, de Lima y en varias ciudades del Ecua- dor En todas las partes pobres de América Latina y de Colombia, iba descubriendo la misma cosa y retratandola, Hice muchisimos registros de estos y nunca los mostré porque entendi que en el momento en que los trabajé de pronto podian ser rechazados, no creia que hubiera quién pudiera ponerles atencion. En ese Yomento predorninaban otras cosas, no se queria nada que fue- dificil y a eso hay que sumarle que en Colombia la fotogratia dificlmente encontraba un publico en el arte, El interés ha sido ‘mas bien reciente y ha crecido durante los noventa, pero antes un fot6grafo como yo era visto de otra manera. Sin embargo, creo que fue mejor que hubiera sido ast, Viendo todavi podido entrar a toda la obra, que me falta entender mas lo que su conjunto pienso que yo hay all, aunque sé que son formas muy cercanas y que tienen nportante, No he podido consentir la reaccién que un valor puede generar en los demas el grupo completo de los Amarra: dos. No sé qué puede mover en otros, a pesar de que tengo xda Latinoamérica esta all. Eso tragico, pobre y mé- Ja América Latina se puede encerrar rgar y de guar gida que ha te que no ha tenido caro que vil que se encu fen estas imagenes. El jar de esa manera, obedece ita en estos paises, en lo tra port una clase desprote Propiedades, y que su nica opcion de conservar lo poco que le Pertenece es amarrar y encerrar asi para poder desplazar. Después de haber entrado mucho en este trabajo de los Ama: ‘Tados, en el Metropolitan Museum de Nueva York, vi unas mo. Imias egipcias y me sorprendi mucho cuando entendi que detras de ese propésito de amarrar y de envolver si estaba la muerte Después, en el Pert, vi otras momias indigenas, amarradas co. mo se amarran estas cosas de los mercados y alli mi impacto fue mas fuerte. Las encontré en un santuario indigena y eso ya me llev6 a pensar que yo habia hecho un trabajo sobre la muer. te y me he preguntado desde entonces si es que yo también Quiero ocultar eso. Siento que debajo de todo eso hay un muerto, pero de todas maneras esta tapado sin molestar. Lo in- tranquilizante es que uno sabe que esta al ta realizacion de este trabajo fue lenta. Me toms varios afos y ‘muchos viajes en los que las imagenes aparecian espontanes mente, aunque yo de todas maneras iba alos mercados y alo lugares de comercio buscando lo que habia. Yo investigaba en ada ciudad y en cada pueblo que visitaba, donde estaban esos lugares marginales, que son asi, no tanto porque estén en e| Centro o en la periferia, sino porque en lo que es su funcidn ‘aparecen y desaparecen. La realidad que se vive en esos espa ios es completamente inestable. Yo visité y observé muchisimo. 05 lugares hasta poder sentir que estaba logrando una for ma. La segunda imagen la encontré en la plaza de mercado de Tulua. Después segui a Pasto y alli me topé otra y asi fui viendo ue habla mucho de esto, Un buen grupo de imagenes se me aparecio en Cali, propia: mente en el centro de la ciudad, en donde entendi que toda sa inestabilidad de instalar y desinstalar un negocio completo ‘ocurria en mayor medida los dias domingo, y que igual habia algo que funcionaba asi en los negocios o en los puestos de venta muy pequefios. A éstos, aunque fueran permanentes, les

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