Pandemias a lo largo de la historia
Los mayores asesinos en la historia de la humanidad son los virus y las bacterias. Ellos han
propagado pandemias que han acabado con la vida de cientos de millones de personas. A
continuación, detallaré diez de las mayores pandemias en la historia.
Plaga de Justiniano: La plaga de Justiniano fue una pandemia que afectó al Imperio
romano de Oriente, incluyendo a la ciudad de Constantinopla y otras partes de Europa, Asia
y África desde los años 541-543. La población mundial perdió entre 25 y 50 millones de
personas, es decir, entre el 13 y el 26 % de la población estimada en el siglo VI.
Esta plaga fue causada por la bacteria Yersinia pestis. Esta enfermedad fue transmitida de
roedores a humanos. La rata negra fue un transmisor de la peste bubónica, debido a su
frecuente contacto con los humanos.
El origen data de Asia y las naves que llegaban desde allí estaban llenas de ratas y pulgas
que portaban la enfermedad. Por esto, la enfermedad se expandió. El primer puerto
importante al que llegó fue el de Alejandría. Desde allí, se repartió por todos los rincones
del imperio.
Los síntomas eran:
• Bubones.
• Ojos sanguinolentos.
• Fiebre.
• Pústulas.
Por aquellos tiempos, no estaban ni cerca de conseguir algún tipo de tratamiento efectivo,
pero desde un exorcismo hasta plantas medicinales eran parte de las curas que se
planteaban para combatir el virus. Ya en nuestros tiempos, sabemos que los antibióticos
son el mejor medio para combatir la peste.
La Peste Negra: La peste negra fue la pandemia más devastadora de la historia de la
humanidad. Las estimaciones más conservadoras sostienen que mató al 30% de la
población europea, pero las más audaces dicen que hasta el 60% pudo haber muerto como
resultado de la pandemia. El continente tardó 200 años en recuperar su nivel anterior de
habitantes.
La peste fue causada por la bacteria Yersinia pestis. Los roedores, como las ratas, portaban
esta enfermedad y se propagaba por medio de sus pulgas. Las picaduras de pulgas
trasmitieron la enfermedad, pero la forma pulmonar de esta se contagió de hombre a
hombre a través de las vías respiratorias.
Sus síntomas eran:
• Fiebre y escalofríos.
• Sensación de indisposición general (malestar general).
• Dolor de cabeza.
• Dolor muscular.
• Convulsiones.
• Inflamación constante y dolorosa de los ganglios linfáticos llamada bubón, que
principalmente se presenta en la ingle, pero también se puede presentar en las
axilas o el cuello, más a menudo en el sitio de la infección (mordedura o arañazo);
el dolor puede aparecer antes de que aparezca la inflamación.
• Náuseas.
• Falta de Aliento.
• Manchas en la piel de color azul o negro debido a pequeñas hemorragias cutáneas.
• Sangrado.
El tratamiento de la peste, en todas sus formas, debe ser hecho con antibióticos. La
estreptomicina o la gentamicina son las opciones más utilizadas. La tetraciclina o doxiciclina
son opciones si no dispone de estreptomicina y gentamicina. Se debe mantener el
tratamiento durante 10 días y la tasa de éxito, cuando iniciado tempranamente, es más del
90%.
Los pacientes infectados deben estar en aislamiento respiratorio durante las primeras 48
horas de tratamiento antibiótico a fin de prevenir la contaminación de otras personas.
Sin embargo, en el 1300 no existían los antibióticos y las famosas “curas caseras” eran parte
del día a día. Desde plantas mágicas hasta pociones que aseguraban ser 100% efectivas,
todas las curas eran falsas e inclusive algunas empeoraban el cuadro. Todo esto
desencadenó en la muerte de más de un tercio de la población europea.
La Gripe Española: La Gripe Española mató entre 1918 y 1920 a más de 50 millones de
personas en todo el mundo, pero se desconoce la cifra exacta de la pandemia. Esta
pandemia fue causada por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1. Los primeros
casos de la enfermedad se dieron en la base militar de Fort Riley (EE. UU.) el 4 de marzo de
1918. A diferencia de otros virus, este tipo acabó con la vida de muchos jóvenes y adultos
saludables de entre 20 y 40 años. Era demasiado contagioso y por la expulsión de saliva se
dieron la mayor parte de los contagios.
La mayoría de las personas que fallecieron sucumbieron por una neumonía bacteriana
secundaria. Aunque, de todas formas, también sus víctimas morían por una hemorragia
pulmonar aguda masiva o por un edema pulmonar.
Sus principales síntomas eran:
• Fiebre elevada.
• Dolor de oídos.
• Cansancio corporal.
• Diarreas.
• Vómitos ocasionales.
• Agotamiento constante.
Para tratar con la pandemia, los doctores recurrían a lo que había a su alcance. Desde
sangrar a los pacientes, administrarles oxígeno, hasta suministrar cantidades enormes de
aspirinas. Se trataron de desarrollar nuevas vacunas y sueros, contra varios tipos de
neumococos. Sin embargo, solo una estrategia dio buenos resultados y fue la transfusión
de sangre de pacientes recuperados a nuevas víctimas.
Finalmente, los Aliados de la Primera Guerra Mundial la llamaron Gripe española porque la
pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto del mundo,
ya que esta nación no se vio involucrada en la guerra y por tanto no censuró la información
sobre la enfermedad.
La Fiebre Amarilla: La fiebre amarilla, conocida también como fiebre de Barbados, es una
enfermedad infecciosa aguda, de rápida evolución. Está causada por un virus que se
transmite por la picadura de zancudos. Una persona puede contagiarse si el mosquito se
encuentra infectado por el virus. Específicamente, el virus de la fiebre amarilla es un
arbovirus del género Flavivirus transmitido por mosquitos de los géneros Aedes y
Haemogogus.
Sobre el origen de la enfermedad que causó pandemias devastadoras entre los siglos XVII
al XX, se dice que fue originada en África occidental y transmitida a América por barcos a
través de los propios marineros y esclavos que viajaban para vender mercancías. Las
primeras epidemias se presentaron en las islas Barbados y, de ahí, su apodo.
Los síntomas que se presentan con este virus son:
• Pigmentación amarilla de la piel y la parte blanca del ojo (ictericia)
• Dolor abdominal y vómitos, a veces de sangre
• Menor cantidad de orina
• Sangrado de nariz, boca y ojos
• Frecuencia cardíaca lenta (bradicardia)
• Insuficiencia hepática y renal
• Disfunción cerebral, como delirio, convulsiones y coma
• Fiebre
• Dolor de cabeza
• Dolores musculares, en particular en tu espalda y rodillas
• Sensibilidad a la luz
• Náuseas, vómitos o ambos
En lo que respecta al tratamiento, no existe uno específico para la enfermedad. Sólo se
pueden llevar a cabo medidas para combatir la fiebre y la deshidratación. En el caso de que
se produzca alguna infección bacteriana asociada a la fiebre amarilla podrá tratarse con
antibióticos. Sin embargo, para evitar contraer esta enfermedad, la prevención más efectiva
es la vacuna.
Cólera: El cólera es una infección diarreica aguda causada por los serotipos O1 y O139 de
la bacteria Vibrio cholerae, que en su manifestación más grave produce un cuadro que lleva
rápidamente a la deshidratación. La forma más habitual de contagio es por beber agua o
comer alimentos contaminados por heces humanas. No se suele transmitir de persona a
persona. Los brotes más importantes suelen estar provocados por fuentes de agua
contaminada por residuos fecales.
A lo largo del siglo XIX, el cólera se propagó por el mundo desde su lugar de origen en el
delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas
en todos los continentes. La actual pandemia (la séptima) comenzó en el sur de Asia en
1961 y llegó a África en 1971 y a América en 1991.
Sus principales síntomas son:
• Diarrea leve, esto es seguido por una repentina purgación violenta.
• Las heces son blandas, aguadas y de color grisáceo-marrón. La diarrea es
usualmente acompañada de náusea y vómitos.
• Calambres severos en el estómago, sed y cansancio. La temperatura aumenta, pero
la piel está generalmente fría y pegajosa y el pulso es débil. En la etapa siguiente, el
cuerpo se vuelve más frío; la piel se seca, se arruga y se vuelve violeta; la voz débil y
enronquecida; y la orina escasa y oscura.
• La presión sanguínea disminuye, los calambres son agonizantes, y signos de colapsos
aparecen rápidamente.
El cólera es una enfermedad que se trata fácilmente. La mayoría de los casos pueden
tratarse de forma satisfactoria mediante la pronta administración de sales de rehidratación
oral (SRO). En las ocasiones en las que la deshidratación es muy abusada, es necesaria la
reposición intravenosa de los líquidos y solutos perdidos.
Sarampión: El sarampión se le considera una de las mayores pandemias de la historia. Se
le atribuye la muerte de más de 100 millones de personas. Es una infección infantil causada
por un virus, específicamente de la familia paramyxoviridae del género Morbillivirus. En una
época fue bastante frecuente, pero en la actualidad se puede prevenir gracias a una vacuna.
Se cree que el sarampión acompaña a los humanos desde hace más de 5.000 años y que
rodó por África y Europa. El virus es tan contagioso que cuando una persona con sarampión
tose, estornuda o habla, las gotas infectadas se expulsan al aire, donde otras personas
pueden inhalarlas.
Aunque las tasas de mortalidad se han reducido en todo el mundo, la enfermedad aún mata
a más de 100 000 personas cada año.
Sus principales síntomas son:
• Fiebre.
• Tos seca.
• Resfrío.
• Dolor de garganta.
• Ojos inflamados (conjuntivitis).
• Manchas blancas diminutas con centro blanco azulado y fondo rojo dentro de la
boca.
• Sarpullido constituido por manchas grandes y planas.
Actualmente, no existe un tratamiento como tal, pero los antifebriles y la vitamina A pueden
ayudar con los síntomas. También el uso de analgésicos puede aliviar el dolor. Sin embrago,
este virus se previene con diversas vacunas que se pueden aplicar desde muy chicos y que
forman parte del calendario de vacunas.
Viruela: La viruela es una de las pandemias que más vidas ha cobrado en toda la historia
de la humanidad. Se estima que mató a más de 200 millones de personas. Llegó a ser tan
mortal que solo el 30 por ciento de los afectados logró sobrevivir.
Gracias a diferentes estudios se cree que la viruela apareció en la India o en Egipto hace
3000 años. Una de sus primeras víctimas conocidas fue el Faraón Egipcio Ramsés V, que
murió en 1157 a.C. Sus restos nos muestran marcas de viruela en su piel. La enfermedad se
expandió por Asia, África y Europa, debido a las rutas de comerciantes, llegando hasta las
Américas en el siglo XVI. Además, fue una de las causas del declive Azteca a partir de 1519
con la llegada de los conquistadores españoles. Se cree que la viruela causó la muerte de
60 millones de personas en Europa, en el siglo XVIII. Y en el siglo XX, acabó con unos 300
millones de personas en todo el mundo.
El variola virus es el virus que produce la enfermedad y que infecta exclusivamente al ser
humano. Es muy contagioso ya que se transmite mediante saliva, por contacto directo con
la persona contagiada u objetos de su propiedad (sábanas, ropa, etc.). Después de la
erradicación de la viruela en el año 1980 (hubo una campaña mundial que generó que
prácticamente todo el mundo se vacunara), se conservaron dos cepas del virus.
Los síntomas de dicha enfermedad son:
• Delirio.
• Sangrado excesivo.
• Fiebre alta.
• Erupciones cutáneas rosadas que se convierten en úlceras y luego conforman una
costra.
• Vómitos.
• Dolor de espalda.
• Diarrea.
• Fatiga.
• Malestar generalizado.
• Fuerte dolor de cabeza.
No existe cura ni tratamiento para la viruela. Una vacuna puede prevenirla, pero el riesgo
de los efectos secundarios de la vacuna es muy alto para justificar la vacunación de rutina
en personas con bajo riesgo de exposición al virus de la viruela. En caso de infección, el
tratamiento se centra en aliviar los síntomas y evitar que la persona se deshidrate. Si la
persona también contrae una infección bacteriana en los pulmones o en la piel se le recetan
antibióticos.
Gripe Asiática: La pandemia de gripe de 1957-1958, también conocida como gripe asiática,
fue una pandemia de gripe causada por un brote de Influenzavirus A H2N2 que se inició en
China. El virus se identificó por primera vez en Guizhou, China, y se propagó a Singapur, de
allí a Hong Kong, y luego a los Estados Unidos.
Los síntomas de esta gripe son:
• Flujo Nasal.
• Cansancio.
• Fiebre.
• Dolor Muscular.
• Dolor de Cabeza.
• Malestar General.
Para combatir este virus fueron necesarios los antibióticos, como la penicilina y la
estreptomicina, encargados de tratar complicaciones bacterianas. También se desarrolló
una vacuna, la cual se esparció rápidamente por el mundo. Finalmente, los antivirales
también fueron de mucha ayuda.
Sida/VIH: El sida es causado por un virus de inmunodeficiencia humana que se originó en
primates del África central y occidental a principios del siglo XX. Si bien varios subgrupos del
virus adquirieron la capacidad de infectar a seres humanos, la pandemia tuvo sus orígenes
en la aparición de una cepa específica, el subgrupo M del VIH-1 en la República Democrática
del Congo, y se disparó a partir de 1981. Actualmente hay 37,9 millones de personas que
están infectadas con VIH en todo el mundo, y solo en 2018 murieron 770.000 personas por
esta enfermedad.
El virus una vez en la persona, permanece allí para siempre, y, poco a poco, destruye células
de nuestro organismo. El VIH se puede transmitir mediante el contacto con la sangre, el
semen o los fluidos vaginales infectados.
Los síntomas que se presentan son:
• Aftas (un revestimiento espeso y blanco en la lengua o la boca).
• Dolor de garganta.
• Infecciones graves por hongos.
• Enfermedad pélvica inflamatoria crónica.
• Infecciones graves recurrentes.
• Cansancio persistente, mareos y aturdimiento.
• Dolores de cabeza.
• Pérdida repentina de peso.
• Formación de hematomas con más frecuencia de lo normal.
• Diarrea, fiebre, o sudores nocturnos durante mucho tiempo.
• Glándulas inflamadas o duras en la garganta, las axilas o la ingle.
• Episodios de tos seca y profunda.
• Sensación de falta de aire.
• Protuberancias violáceas en la piel o en la boca.
• Sangrado de la boca, la nariz, el ano o la vagina.
• Erupciones de la piel.
El VIH y SIDA no tienen cura, pero existe una variedad de medicamentos disponibles para
controlar el virus. Dicho tratamiento se conoce como tratamiento antirretroviral. Cada clase
de medicamento bloquea el virus de maneras diferentes. Actualmente, se recomienda el
uso del tratamiento antirretroviral para todos.
Coronavirus: El coronavirus es la pandemia que nos toca vivir actualmente y que tiene a
todo el mundo en cuarentena.
El Coronavirus es una familia de virus respiratorios que provocan una serie de
enfermedades en los seres humanos, desde un resfrío común hasta cuadros más graves
como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo. El nuevo coronavirus (2019-nCoV) es una
nueva cepa de coronavirus nunca antes conocida por la humanidad y es una enfermedad
infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2. El principal mecanismo de contagio de los
coronavirus es de persona a persona, probablemente, por secreciones respiratorias. Las
personas infectadas expelen el virus cuando tosen o a través de sus secreciones, en especial
las nasales y la saliva.
Se desconoce el origen del brote, cuyos primeros casos se detectaron en diciembre. Pero
se concluye que el virus se propagó por Wuhan, capital de Hubei, aunque no se tiene claro
aún si mutó en algún animal antes de pasar al ser humano.
Los síntomas de este virus son:
• Gripe común.
• Malestar general.
• Fatiga.
• Dolores de cabeza y/o musculares.
• Fiebre (habitualmente sobre 38°C).
• Tos seca.
• Dificultad para respirar.
No existe en la actualidad tratamiento específico. Por el momento, no se recomienda
ninguna medicación antiviral para tratar el COVID-19. El tratamiento se centra en aliviar los
síntomas, y quizás incluya: analgésicos (ibuprofeno o acetaminofén), jarabe o medicación
para la tos, descanso o tomar líquidos. En caso de que el enfermo no mejore, se le deriva a
un hospital para que quede hospitalizado y, en algunos casos, con respirador y ventilador.