ACTITUD PROCESAL:
Actitudes del demandado
Al referirme a las actitudes que puede el demandado tomar dentro de un proceso son varias, pero se dan a conocer con el
inicio del proceso cuando a el demandado se le da a conocer el litigio por medio de la notificación legal, ya entregada la
notificación, se da lo que conocemos como emplazamiento que es de nueve días que empiezan a corres desde que se
notifico, en este plazo también se dan actitudes por parte del demandado que puede llegar a ser un avance para el
proceso.
Las actitudes pueden ser: o No hacer nada, es decir no comparecer: La consecuencia será que el Juez lo declarará en
rebeldía, el cual se encuentra establecido dentro de nuestro Código Procesal Civil y Mercantil en el Artículo 113.
o Presentarse pero no contestar la demanda: Esta actitud consigue responder a dos situaciones: - Apersonamiento y
contestación sin más: Primeramente para evitar ser declarado rebelde, el demandado puede limitarse a presentarse sin
formular la contestación de la demanda. Siendo esta actitud más teórica que práctica, ya que será difícil que el demandado
se limite a presentarse sin contestar la demanda.
- Apersonamiento y oposición de excepciones previas: La ley permite al demandado a plantear antes de la contestación
de la demanda, algunas excepciones las encontramos en el Código Procesal Civil y Mercantil en el Artículo 116, que se
refiere a las excepciones, llamadas previas, las cuales dan lugar a un trámite específico por medio de los incidentes.
Contestar a la demanda: Este es el acto en el que el demandado opone expresamente la verdadera oposición; luego
veremos sus posibles contenidos.
Reconvenir: En la misma contestación de la demanda, el demandado además puede formular la oposición., interponer
contra el demandante otra demanda; con esta actitud se sale de la resistencia, por lo que se inicia un nuevo proceso que se
solucionará en el mismo procedimiento. Estas actitudes que se tienen que ir examinando, tanto en sus contenidos como en
sus respectivos trámites de procedimiento.
Allanamiento Ésta es una de las actitudes que conocemos como positivas, desde luego que el allanamiento es la aceptación
por parte del demandado de todas las pretensiones del actor; si el demandado se allana, el juez, previa sanción, debe
proceder a dictar sentencia de aprobación con el allanamiento, ya que no puede existir un proceso sin oposición o
resistencia. 1Debe tomarse en cuenta que el allanamiento no es un acto determinado de este momento procesal; es decir,
que no es algo que es de hacerse obligatoriamente, sino que se puede darse en cualquier momento del proceso.
La definición según el autor JUAN MONTERO AROCA Y MAURO CHACÒN CORADO: “Es un acto procesal del demandado por
el que éste manifiesta su voluntad de no formular oposición o resistencia o de abandonar la posición o resistencia ya
interpuesta a las pretensiones del actor, conformándose con la misma, con lo que el proceso termina vinculando al juez a
dictar una sentencia estimatoria o condenatoria”. En cuanto al allanamiento no puede confundirse ni con la admisión de
hechos ni con la confesión, porque ésta se refiere simplemente a los hechos y puede ser realizada por cualquiera de las
partes, mientras que el allanamiento se refiere a la pretensión y éste es un acto que involucra directamente al demandado.
Actitud del demandado Una vez hecho del conocimiento el emplazamiento al demandado, éste podrá adoptar ciertas
actitudes, con relación a la demanda, que van desde el hacer y el no hacer, surtiendo los efectos correspondientes, al
respecto nuestro ordenamiento Procesal Civil y Mercantil establece:
Rebeldía del demandado Articulo 113. Si transcurrido el término del emplazamiento el demandado no comparece, se
tendrá por contestada la demanda en sentido negativo y se le seguirá el juicio en rebeldía, a solicitud de parte. Articulo
114. (Efectos de la rebeldía) Desde el momento en que el demandado sea declarado rebelde podrá trabarse embargo
sobre sus bienes, en cantidad suficiente para asegurar el resultado del proceso. Compareciendo el demandad después de la
declaración de rebeldía, podrá tomar los procedimientos en el estado en que se encuentren. Podrá dejarse sin efecto la
declaración de rebeldía y embargo trabado, si el demandado prueba que no compareció por causa de fuerza mayor
insuperable. También podrá sustituirse el embargo, proponiendo otros bienes o garantía suficiente a juicio del juez. La
petición se sustanciara como incidente, en pieza separada y sin que se suspenda el curso del asunto principal.
1. Origen de la rebeldía (Generalidades) Ante la ley procesal, existe igualdad entre las partes para comparecer a
juicio. La igualdad es considerada como un principio no solo constitucional, sino procesal, se concibe como parte
en un proceso a las personas que intervienen en él, conociendo a la vez que quien interviene de manera
imparcial y que juzgara en todo momento para concluir en una sentencia o resolución final, será el juez, a cuyo
conocimiento se sometió el litigio y quien es el encargado, a falta de acuerdo entre las partes, de decidir
finalmente sobre el objeto de la litis. Las partes principales son el demandante y el demandado. En sentido
sustancial, las partes viene a ser los sujetos activo y pasivo de una relación jurídico – material. Con relación a la
igualdad, las partes gozan de iguales oportunidades para la tutela de sus derechos. De las consecuencias del
Derecho de Igualdad de las partes, surge el principio procesal denominado Principio de Contradicción, el mismo
acto procesal se manifiesta con la oportunidad de oír a la persona o personas contra la cuales va a surtir efecto la
decisión, según la resolución de fondo. En la práctica el principio anterior, se realiza oyendo siempre a la parte
contraria, es decir, al demandado, dando oportunidad a este de contradecir la demanda, pues el demandado
comparece al proceso sufriendo la carga procesal.
Se incurre en rebeldía por el demandado, cuando: Transcurrido el término fijado en el emplazamiento sin haber
sido contestada la demanda se hará la declaración de rebeldía, sin que medie petición de parte. Para hacer la
declaración de rebeldía, el juez examinará escrupulosamente y bajo su más estricta responsabilidad si las
citaciones y notificaciones procedentes están hechas al demandado en la forma legal, si el demandante no señaló
casa en el lugar del juicio y si el demandado quebranto el arraigo. Si el juez encontrara que el emplazamiento
no se hizo conforme a la ley, mandará reponerlo y lo hará del conocimiento a quien corresponda, para que le
impongan sanción al notificador. Se presumirán confesados los hechos de la demanda que se deje de contestar.
Sin embargo se tendrá por contestada la demanda en sentido negativo cuando se trate de asuntos que afecten
las relaciones familiares, el estado civil de las personas y en los casos en que el emplazamiento se hubiere hecho
por edictos.
. Etapas procesales
Para examinar las diversas etapas procesales conviene distinguir, por un lado, aquellas que pertenecen al proceso penal, y
por el otro, las que corresponden a los procesos diferentes del penal. Nos referiremos primero a estas últimas para
después aludir a las etapas del proceso penal. a) En términos generales, los procesos diferentes del penal (civil, mercantil,
laboral, etcétera), se desenvuelven a través de las siguientes etapas: a') En primer lugar, una etapa preliminar o previa al
proceso propiamente dicho, durante la cual se pueden llevar a cabo algunos de los medios preparatorios o de las
providencias precautorias a los que se aludirá en la sección VI de este capítulo. En ocasiones, esta etapa preliminar puede
ser necesaria para poder iniciar el proceso, como ocurre con la conciliación en el proceso del trabajo o con el agotamiento
de los recursos administrativos en el proceso fiscal. Generalmente, sin embargo, se trata de una etapa contingente o
eventual. b') La primera etapa del proceso propiamente dicho es la expositiva, postulatoria o polémica, durante la cual las
partes exponen o formulan, en sus demandas, contestaciones y reconvenciones, sus pretensiones y excepciones, así como
los hechos y las disposiciones jurídicas en que fundan aquéllas. En esta fase se plantea el litigio ante el juzgador. c') La
segunda fase del proceso es la probatoria o demostrativa, y en ella las partes y el juzgador realizan los actos tendentes a
verificar los hechos controvertidos, sobre los cuales se ha planteado el litigio. Esta etapa se desarrolla normalmente a
través de los actos de ofrecimiento o proposición de los medios de prueba, su admisión o rechazo; la preparación de las
pruebas admitidas, y la práctica, ejecución o desahogo de los medios de prueba admitidos y preparados. d') La tercera
etapa del proceso es la de alegatos o de conclusiones, y en ella las partes expresan las argumentaciones tendentes a
demostrar que han quedado probados los hechos en que fundaron sus respectivas pretensiones y excepciones y que
resultan aplicables los preceptos jurídicos invocados en apoyo de dichas pretensiones y excepciones.
') La cuarta etapa del proceso es la resolutiva, en la cual el juzgador, sobre las posiciones contradictorias de las partes y con
base en los hechos efectivamente probados, emite su decisión sobre el conflicto de fondo y pone término normalmente al
proceso. Estas cuatro etapas integran lo que se conoce como primera i11'Stoncia o primer grado de conocimiento del
litigio. En ocasiones las leyes procesales establecen que es la única instancia, como ocurre con los juicios civiles ante los
juzgados mixtos de paz o con los juicios laborales; aunque en ambos casos todavía es posible impugnar la sentencia o el
laudo, así como las demás resoluciones que pongan fin al juicio o cuya ejecución sea de imposible reparación, a través del
juicio de amparo. En otras ocasiones, los ordenamientos procesales permiten que, a través de la interposición de un
recurso (el de apelación, generalmente), se inicie la segunda instancia o segundo grado de conocimiento del litigio, durante
el cual se pueden reproducir, repertir o corregir todas o algunas de las etapas de la primera instancia, según la extensión
con que las leyes regulen la segunda instancia. Aun en los procesos en los que se permite la segunda instancia, ésta
regularmente es sólo una fase even.:. tual, contingente, que puede o no presentarse de acuerdo eón los intereses y
posibilidades de la parte que no obtuvo sentencia estimatoria en la primera instancia. La sentencia que se dice en la
segunda instancia también es impugnable por medio del juicio de amparo. Pero además de estas cuatro etapas del proceso
en primera instancia, y de la posibilidad regular de la segunda instancia y del juicio de amparo, también puede presentarse
otra etapa en el caso de que la parte vencida no cumpla con la conducta o la prestación a que le obliga la condena; en este
supuesto, la parte vencedora puede promover la iniciación y desarrollo de la etapa de ejecución forzosa o forzada, con
objeto de lograr el cumplimiento coactivo de la sentencia. b) En el proceso penal mexicano es necesaria, invariablemente,
la etapa preliminar denominada averiguación previa, la cual es llevada a cabo, en sede administrativa, por el Mmisterio
Público. Esta etapa empieza con la denuncia o la querella, las cuales deben ser presentadas por cualquier persona o por el
ofendido, respectivamente, ante el Ministerio Público. La averiguación previa tiene por objeto que el Ministerio Público
recabe todas las pruebas e indicios que puedan acreditar el cuerpo de un delito y la probable responsabilidad del
imputado. En caso de lograr estos extremos, el Ministerio Público ejerce la acción penal contra el probable responsable, a
través del acto denominad
Medidas o providencias cautelares . . Deben considerarse como tales los instrumentos que puede decretar el juzgador, a
solicitud de las partes o de oficio, para conservar la materia del litigio, así como para evitar un grave o irreparable daño a
las mismas partes o a la sociedad, con motivo de 1a tramitación del proceso. Esta es una de las categorías esenciales del
derecho procesal, ya que el lapso inevitable ( que en la práctica llega a convertirse frecuentemente en una dilación a veces
considerable por el enorme rezago que padecen nuestros tribunales) por el cual se prolonga el procedimiento hasta la
resolución definitiva de la controversia, hace indispensable la utilización de estas medidas precautorias para evitar que se
haga inútil la sentencia de fondo, y, por el contrario, lograr que la misma tenga eficacia práctica Desafortunadamente
nuestro ordenamiento procesal no toma en cuent'a, en términos generales, los avances que la doctrina tanto nacional
como extranjera ha alcanzado en el estudio de estos instrumentos, ni tampoco los adelantos compatibles con nuestro
propio ordenamiento, de la legislación y de la jurisprudencia de otros países. Dichas medidas pueden tomarse, tanto antes
de la iniciación del proceso, como durante toda la tramitación del mismo, hasta que se dicte la sentencia firme que le
ponga fin, o cuando termina definitivamente el juicio por alguna otra causa, y por ello la confusión que se ha produ . cido
en el derecho procesal mexicano ante los citados medios preparatorios y las medidas cautelares, ya que varios de los
primeros que
se regulan como tales en nuestros códigos procesales civiles y en el de comercio, no son sino medidas precautorias
anticipadas, como se expresó anteriormente. Para realizar un examen breve de tales instrumentos es preciso hacer una
sistematización de los mismos tomando en cuenta las ramas de enjuiciamiento en las cuales se apliquen. a) En materia
civil, mercantil y laboral, las disposiciones respectivas regulan esencialmente dos medidas precautorias o cautelares: el
arraigo del demandado y el secuestro de bienes, y el Código Federal de Procedimientos Civiles agrega las que llama
medidas asegurativas. El arraigo consiste en prevenir · al demandado de que no se ausente del lugar del juicio sin dejar
representante legítimo suficientemente instruido y expensado para responder de las resultas del juicio; pero si quebranta ·
dicho arraigo, además de la pena que señala el Código Penal respectivo al delito de desobediencia a un mandato legítimo
de la autoridad pública, el arraigado puede ser obligado por medios de apremio a volver al lugar del juicio ( artículos 117 5
y 1177 del Código de Comercio; 241 y 242 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal y 859-860 de la Ley
Federal del Trabajo).