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PESAJ

Este documento explica los 8 preceptos bíblicos de Pésaj y las leyes relacionadas con la preparación de la cocina para esta festividad judía. Incluye información sobre cómo preparar utensilios de cocina, electrodomésticos y superficies para eliminar cualquier rastro de jamets antes de Pésaj a través de procesos como la hag'ala.
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PESAJ

Este documento explica los 8 preceptos bíblicos de Pésaj y las leyes relacionadas con la preparación de la cocina para esta festividad judía. Incluye información sobre cómo preparar utensilios de cocina, electrodomésticos y superficies para eliminar cualquier rastro de jamets antes de Pésaj a través de procesos como la hag'ala.
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Texto de la clase:

*Los 8 Preceptos de Pésaj*

By Yosef Bitton

marzo 27, 2024

Repasaremos las 8 Mitsvot bíblicas de Pésaj. Es decir, las leyes originales de esta fiesta de donde surgen
todos los demás detalles y Halajot de Pésaj. Esta lista que presentamos a continuación, está basada en la
introducción de Maimónides a Hiljot Pésaj y NO incluye las Mitsvot relacionadas con el sacrificio de Pésaj
(qorbán Pésaj). Hay tres mandamientos positivos y cinco prohibiciones relacionadas con esta festividad.

LOS 3 MANDAMIENTOS POSITIVOS SON:

1 ‫אכילת מצה‬

Comer Matsá durante la primera noche de Pésaj (en la diáspora, esto se convierte automáticamente en la
obligación de comer Matsá durante las DOS primeras noches). Durante el resto de Pésaj está prohibido
comer Jamets pero, técnicamente, no hay una obligación formal de consumir Matsá.

2 ‫והגדת לבנך‬.

Relatar a nuestros hijos durante la primera noche de Pésaj (en la diáspora, las dos primeras noches) la
historia de la esclavitud en Egipto y nuestra redención. Este relato consiste en leer y explicar la Hagadá de
Pésaj. Esta Mitsvá incluye muchas otras Mitsvot y tradiciones, como por ejemplo beber las cuatro copas de
vino, reclinarse, comer maror, jaroset, etc.

3 ‫השבתת חמץ‬.

Renunciar a la posesión de nuestro Jamets en la víspera de Pésaj, el 14 de Nisán, lunes 22 de Abril a la


media mañana .

LAS 5 PROHIBICIONES

4 ‫איסור אכילת חמץ‬.


La prohibición de comer Jamets durante Pésaj. Se considera Jamets a una comida o un producto
fermentado que contenga o provenga de uno de estos 5 granos o sus derivados: trigo, cebada, centeno,
avena o espelta.

5 ‫איסור אכילת תערובת חמץ‬.

Está prohibido también comer cualquier alimento que contenga algo Jamets o se-or (levadura natural)
durante Pésaj. La Guemará cita como ejemplos de mezcla de Jamets el kutaj haBabli, un queso tipo
cottage (‫=כותח‬cottage?) que contenía pedacitos de pan; y el shejar hamadí, una bebida alcohólica hecha a
base de grano, posiblemente cerveza.

6 ‫יראה‬-‫בל‬.

La prohibición de poseer Jamets durante Pésaj, independientemente de dónde se encuentre ese Jamets.

7 ‫ימצא‬- ‫בל‬.

La prohibición de poseer Jamets durante Pésaj. Estas Mitsvot, la 6 y la 7, son de hecho idénticas, no hay
ninguna diferencia entre ellas y se aplican exactamente igual. Este es un caso excepcional en la Torá. Los
Jajamim se refieren a este par de Mitsvot con las palabras hebreas: ‫“( בל יראה בל ימצא‬No se verá, no se
hallará” Jamets en tu posesión durante Pésaj).

8 ‫איסור אכילת חמץ ערב‬

‫פסח אחר חצות היום‬.

La prohibición de comer Jamets en vísperas de Pésaj rige a partir del mediodía. Los rabinos adelantaron
esta prohibición unas dos horas, por lo tanto, el lunes 22 de Abril podremos consumir Jamets solo hasta el
final de la cuarta hora del día. Vale aclarar que esta “horas” no son horas de 60 minutos, sino “horas
diurnas”, que se obtienen dividiendo por doce el periodo diurno del día desde el amanecer hasta el
anochecer.

Texto de la clase:

*Preparando la cocina para Pésaj: Platos, ollas, cubiertos, etc.*

By Yosef Bitton
‫הגעלת כלים‬

Volvemos al tema “Jamets”. Durante Pésaj, no usamos los mismos utensilios de cocina o la misma vajilla
que usamos durante todo el año para Jamets. ¿Por qué?

Porque aunque los utensilios en los que cocinamos puedan estar completamente limpios, sin ningún resto
visible de comida, los poros y la superficie de esos utensilios absorben el sabor de las comidas que
cocinamos en [Link] ejemplo: si en una olla se hierve carne y luego en esa misma olla, limpia, se hierve
huevos, los huevos habrán absorbido algo del gusto de la carne. De la misma manera, los utensilios de
cocina utilizados para cocinar algo Jamets están impregnados con sustancias Jamets, que de no ser
removidas reabsorberían algo del gusto del Jamets en los alimentos que prepararemos para o durante
Pésaj.

Es costumbre (y es lo más recomendable) tener un juego de vajilla, platos y utensilios de cocina que se use
exclusivamente para Pésaj. Durante el resto del año, esta vajilla nunca entra en contacto con Jamets.
Ahora bien, cuando esto no es posible, se podrá utilizar para Pésaj los mismos utensilios que usamos
durante todo el año para cocinar o servir alimentos Jamets, luego de que éstos pasen por un proceso
conocido como hag’ala, (una especie de esterilización) para eliminar los residuos de Jamets que puedan
estar dentro de las paredes y de los poros de estos utensilios.

Antes de hacer la Hag’ala tenemos que asegurarnos que los utensilios estén completamente limpios de
restos visibles de Jamets (‫)חמץ בעין‬. La hag’ala entonces, expulsará el Jamets “invisible” (‫)בלוע‬, es decir,
absorbido en las paredes del utensilio. La eliminación de estos residuos de alimentos va a ocurrir en las
mismas condiciones en las que se produjo la absorción de estas substancias (‫)כבולעו כך פולטו‬. Las
superficies porosas se abren al estar expuestas al calor, y es entonces cuando ocurre la absorción. La
expulsión de esas partículas ocurrirá en consecuencia al exponer estos utensilios al calor.

Algunos ejemplos de hag’ala:

Metal:

Los cubiertos de metal como tenedores, cucharas o cuchillos, tienen que ser limpiados de todo residuo
visible de Jamets. Luego, deben ser sumergidos en una olla de agua hirviendo. Después, tienen que ser
lavados con agua fría, y así se podrán utilizar para Pésaj. El agua caliente abre los poros de metal, lo que
permite la eliminación de cualquier Jamets absorbido. El agua fría cierra los poros de nuevo.

Utensilios que se usan en frío:

Dado que la absorción tiene lugar solo a altas temperaturas, si se utilizó un utensilio durante el resto del
año sólo para preparar o servir comida Jamets fría, podrá ser utilizado durante Pésaj después de limpiarlo
a fondo de todo resto “visible” de Jamets. Y no hará falta someterlo al proceso de Hag’alá, ya que no
contiene Jamets absorbido ene su paredes (invisible).
Vidrio:

De acuerdo con la tradición Sefaradí, los utensilios de vidrio como vasos o platos, utilizados a lo largo del
año para Jamets deben lavarse a fondo y luego, pueden ser utilizados para Pésaj sin que sea necesario
someterlos al proceso de Hag’ala. ¿Por qué? Porque los utensilios de vidrio son estériles, es decir no
absorben ni quedan impregnados con ninguna sustancia alimenticia través de sus poros, y por lo tanto no
hay ningún Jamets absorbido de sus paredes. Esto es aplicable incluso cuando esos utensilios de vidrio se
hayan utilizado a altas temperaturas para cocinar o servir comida Jamets caliente.

Esta Halajá es radicalmente diferente para la costumbre Ashkenazí. Algunos rabinos Ashkenazim como
Ram”a, piensan que, como el vidrio se elabora a partir de la arena, los utensilios de vidrio deben ser
considerados como los utensilios de arcilla, que no son susceptibles de Hag’ala y no pueden ser utilizados
en Pésaj. Otros rabinos Ashkenazim son más flexibles y permiten un proceso de Hag’alá. Por favor,
consulte con el rabino de su comunidad.

Utensilios de arcilla, cerámica y porcelana (Kelé Jeres):

Si estos utensilios fueron usados para Jamets no podrán ser utilizados para Pésaj, ya que NO son
susceptibles de Hag’alá. ¿Por qué? De acuerdo a los Rabinos del Talmud los utensilios de arcilla (en ese
entonces no existía la porcelana que conocemos hoy) absorben sustancias en su paredes. Pero a
diferencia de los utensilios de metal, por ejemplo, los utensilios de arcilla eliminan las sustancias
impregnadas en sus paredes de una manera errática (=no consistente). Es decir, a veces expulsan lo
absorbido y a veces no lo expulsan. Y por eso, no son susceptibles de Hag’alá y no se pueden usar en
Pésaj. Los rabinos contemporáneos opinan que los utensilios hechos de porcelana deben ser
considerados en la misma categoría que los utensilios de arcilla. (Hay otras consideraciones para tomar
en cuenta, por ejemplo: si se usaron para “cocinar” o sólo para “servir” comida; la temperatura de la
comida que se sirvió; si esa porcelana se usó o no se usó durante mucho tiempo; si se trata de porcelana
común o recubierta de vidrio, etc, etc.). En estos casos y para otros casos que aquí no han sido expuestos,
consulte por favor con el rabino de su comunidad para un veredicto definitivo.

Texto de la clase:

*Preparando la cocina para Pésaj: Hornos, mesadas, electrodomésticos, etc.*

By Yosef Bitton

Explicamos anteriormente cómo esterilizar para Pésaj los utensilios de cocina de diferentes materiales .
Hoy nos dedicaremos un poco más a electrodomésticos y mesadas. Presentaremos también unos videos
que pueden ser muy útiles para visualizar lo que hay que hacer.

Como ya dijimos hay dos formas de Jamets: el Jamets visible, o sea los restos de comida jamets, y el
“invisible”, es decir el Jamets que en el proceso de cocción fue absorbido en las paredes o superficies de
los elementos que usamos para cocinar o calentar comida. Antes de Pésaj debemos remover esos dos
tipos de Jamets. Primero tenemos que estar seguros que no hayan restos de jamets visible. Luego,
tenemos que hacer algo para “esterilizar” los utensilios, electrodomésticos, etc. del Jamets absorbido.

Algunos ejemplos:

MESADAS

Las mesadas de la cocina de metal, mármol o granito, deben limpiarse a fondo antes de Pésaj para
eliminar todo residuo visible de Jamets. Como en nuestros días por lo general no apoyamos alimentos
calientes directamente sobre estas superficies, y estas superficies no son porosas, una limpieza a fondo de
estas superficies sería suficiente. Sin embargo, el rabino Obadia Yosef z “l recomienda que después de
limpiar la superficie se vierta agua hirviendo sobre estas mesadas como una precaución adicional.

MESAS

La mesas de cocina o comedor, de madera o vidrio, deben ser limpiada a fondo y se acostumbra cubrirla
con un mantel de Pésaj o un mantel nuevo.

LAVAVAJILLAS

Antes de Pésaj, se debe limpiar el lavavajillas de todo resto de alimento que puede haber quedad adherido
en sus paredes o bordes de las bandejas. Una vez limpio, se debe realizar un ciclo de limpieza completo
con detergente estando el lavavajillas vacío. Una vez terminado este ciclo de limpieza, el lavavajillas está
listo para ser usado en Pésaj.

HORNO

Primero debemos limpiar el horno a fondo antes de Pésaj para eliminar cualquier posible residuo visible de
Jamets. Luego, se dejará el horno si uso por 24 horas.

Y finalmente,

1. Si se trata de un horno que tiene un programa de auto-limpieza se deberá activar el ciclo de auto-
limpieza y el horno estará listo para Pésaj.

2. Si el horno no tiene un programa de auto-limpieza , entonces, después de limpiarlo a fondo y dejarlo sin
uso por 24 horas, dejamos el horno prendido por aproximadamente una hora a máxima temperatura. De
esta manera, el horno quedará Kasher para Pésaj.
MICROONDAS:

Primero, debemos limpiar el microondas a fondo para eliminar cualquier posible residuo visible de Jamets.
Una vez que el microondas está limpio, tomamos un recipiente con agua y un poco de detergente y lo
ponemos a hervir en el microondas durante unos minutos, hasta que las paredes del microondas se llenen
de vapor. Este vapor expulsará (o neutralizará) cualquier substancia Jamets que pueda estar absorbida en
las paredes el microondas, lo cual lo hará Kasher para Pésaj. Si no es posible hacer, esto y es necesario
utilizar el microondas durante Pésaj, se podrá calentar comida en ese microondas -siempre y cuando el
microondas esté limpio de resto de comida- colocando la comida en un recipiente plástico cerrado, o en un
Ziploc o en cualquier otra cobertura que cubra herméticamente la comida. Hay también quienes quienes
acostumbran a no usar el microondas en Pésaj. Consulte con su Rabino.

Hemos presentado las opiniones más aceptadas, especialmente según la tradición Sefaradí y la tradición
Ashkenazí siguiendo al Rab Eliezer Melamed de Israel. Sin embargo, en todos estos casos hay diferentes
costumbres y tradiciones comunitarias y familiares. Para un veredicto final consulte con el rabino de su
comunidad.

*Algunas Objeciones A La Venta Del Jamets*

En mi opinión, uno de los textos mejor documentados que nos permite comprender los detalles y el debate
alrededor de la venta del Jamets que realizamos en nuestros días, es una responsa, (del latín: Respuesta)
escrita por el Rab Eliyahu Zini, un rabino que es también profesor de matemáticas en el famoso Instituto
Technión de Haifa. Oí por primera vez, acerca de este documento, en una conferencia que, sobre el tema de
Mejirat Jametz, dio el Sr. Joseph Mosseri, en Brooklyn, NY.

El Rab Zini explica que el precedente para la venta del Jamets se aprende de la Toseftá, que dice que, si un
judío, se encuentra en un barco y lleva con él mercancía Jamets, en el

caso que su barco se atrase y no llegue a puerto para Pesaj, como estaba planeado, el Yehudí le puede dar
o vender su Jamets, a un no judío, y se le permite, al término de

Pesaj, comprar nuevamente el Jamets de él.

Este caso fue considerado por los rabinos como excepcional: una persona que está en medio del océano y
no tiene otro recurso más que vender toda su mercancía. Rab Zini trae muchas fuentes, especialmente del
tiempo de los Gueoním, que sostienen que la Toseftá se refiere a un caso excepcional. Indica por ejemplo
que la Mishná y la Guemará, desarrollan ampliamente el tema de las diferentes maneras de deshacerse del
Jamets (quemarlo, echarlo al mar, alimentar con él aves, etc.), pero nunca se menciona, se discute, ni se
considera el concepto de la "venta" del Jamets como una de las maneras de desechar el Jamets. Más aun,
siguiendo la lógica del método condicional de venta de Jamets en nuestros días, todas las reglas que los
rabinos instituyeron respecto al Jamets, como la búsqueda de Jamets y la anulación de Jamets, se vuelven
insignificantes y completamente innecesarias. Siguiendo la Toseftá, los rabinos sefaradíes autorizaron la
venta de Jamets a no judíos en casos excepcionales, como por ejemplo el caso de una tienda de
alimentos, y solamente bajo condiciones muy estrictas, como veremos a continuación:

Por ejemplo, en el caso de la Toseftá, hubo una transferencia de la mercancía del judío al no judío. En otras
palabras, el no-judío tomó posesión de los productos Jamets (noun). El Rab Zini cita varias fuentes que
afirman que, si la mercancía permaneciera en la casa del judío, eso sería un signo inequívoco de ha'rama, o
transacción ficticia. Este requerimiento, que los productos sean transferidos a la casa del no judío, se trae
como prerrequisito para dar validez a la venta de Jamets por el Terumat HaDeshen,

quien es la base del Beth Yosef en este tema. El Rab Zini también menciona a los Gueoním y Rishonim que
mencionan la Toseftá, enfatizando que la venta de Jamets tendría validez únicamente, en caso de ser real
(D'y' THE TOBJI).

El siguiente elemento que también es considerado un signo de nyn, "ficción" (una ficción jurídica, porque la
verdadera intención no es lo que indica la transacción) por la mayoría de los rabinos, es que, como ya
dijimos, la Toseftá menciona un caso excepcional, donde la persona estuvo en medio del océano, en un
barco que tuvo un retraso probable de algunos días. Como indica Maimónides, лy

y'an, el tiempo en la víspera de Pesaj llegó y esta persona no tiene otro recurso. En términos Halájicos este
tipo de situaciones se conoce como: "Sheat Hadajac", un caso extremo, que es un equivalente
de:"Bedi'abad", "si ocurrió que...", pero, cuando uno planea deliberadamente vender su Jamets para eludir la
Mitsvá de desechar el Jamets, para estos Posqim, es un signo inequívoco de que la venta no es sincera y
por lo tanto carece de validez.

Otro punto que trae Rab Zini es, que una transacción de venta válida, implica que el comprador es
enteramente responsable por la mercadería que compra. Es decir, una vez que el comprador no-judío paga
el anticipo del valor total, el Jamets le pertenece. La diferencia de dinero queda como una deuda (imagine
que A le paga a B con su tarjeta de crédito y después A le paga al banco). El hecho que el comprador no ha
liquidado su deuda, no afecta su derecho y responsabilidad sobre la mercadería en cuestión. En estas
condiciones, la responsabilidad total por la mercancía debería ser del comprador. Por lo tanto, si durante
Pesaj, el Jamets que yo vendí al comprador y mantengo en mi casa, p.e., una botella de whisky, es robado o
se quiebra, no debería importarme, ya que de ser una venta real seria responsabilidad del comprador y él
debería pagarme por la mercancía destruída una vez que termine Pesaj. Como sabemos, este no es el caso
en los términos prácticos de la venta de Jamets. El comprador no tiene una responsabilidad legal en la
practica por los productos Jamets, lo cual representa una señal que no considera el Jamets como propio.

La principal opinión entre las autoridades halájicas que aceptan como válida una venta legal pero ficticia
del Jamets es la del Jatam Sofer (1762-1839). Como dije, apoyarse en esta opinión, contra la opinión de la
mayoría de los rabinos que exigen deshacerse realmente del Jamets vendiéndolo sin intención de
recuperarlo, sería una lenidad

excepcional, especialmente para los judíos sefaradíes que nunca adoptaron esta práctica.

Aún entre los rabinos Ashkenazim este tipo de venta ficticia fue criticada. El principal portavoz de esta
crítica fue, no otro que, el Gaón de Vilna (1720-1839) que consideró que, quien vende su Jamets con пyn,
viola, dos prohibiciones bíblicas (bal yera-é, bal ymats-é) y no cumple, con el mandamiento bíblico positivo
(tashbitu).

Para leer el artículo completo del Rab Zini (Hebreo), dirigirse al enlace:

Http://[Link]/heb/files/art/[Link].

[4/4 8:30] +593 98 594 8998: *UNA GUÍA PARA LOS QUE NO VAN A VENDER SU JAMETS*

1. Uno solo tiene que deshacerse del Jamets que es comestible (apto

para el consumo humano o animal). Uno tampoco necesita vender las ollas o sartenes, o cualquier cosa
que pueda contener Jamets

"invisible" (jamets balú'a). Los utensilios Jamets deben ser guardados en un lugar cerrado durante Pésaj.
2. Como ya lo explicamos, las pastillas o píldoras médicas que se tragan con agua, los perfumes,
cosméticos, artículos de limpieza o

cualquier artículo no comestible, puede quedar en nuestra posesión durante Pésaj, independientemente de
su composición.

3. Con respecto a productos comestibles: Uno puede mantener hasta después de Pésaj cualquier producto
alimenticio o medicamento

masticable o bebible siempre y cuando no contenga algún ingrediente o derivado de estos cinco granos:
trigo, avena, cebada, centeno y espelta.

MUY IMPORTANTE: todo producto que contenga gluten, una proteína que se encuentra en estos granos, es
Jamets.

4. Lo que sobra de Jamets, si está en buenas condiciones, se puede dar de regalo o caridad a una persona
no-judía. Si esto no es posible, el Jamets debe ser eliminado, como lo explicamos ayer. Luego, si algún
producto comestible Jamets queda en nuestras propiedades

accidentalmente, entonces el bitul Jamets, la fórmula que

pronunciamos renunciando a nuestra propiedad de cualquier Jamets, que no hayamos visto y/o sacado de
nuestras propiedades, previene la transgresión de poseer Jamets "accidentalmente” durante Pésaj.

En caso de duda respecto a la composición de un producto alimenticio o si está permitido mantenerlo


durante Pésaj, consulte con el rabino de su comunidad.

[4/4 8:30] +593 98 594 8998: *Algunas Objeciones A La Venta Del Jamets*

En mi opinión, uno de los textos mejor documentados que nos permite comprender los detalles y el debate
alrededor de la venta del Jamets que realizamos en nuestros días, es una responsa, (del latín: Respuesta)
escrita por el Rab Eliyahu Zini, un rabino que es también profesor de matemáticas en el famoso Instituto
Technión de Haifa. Oí por primera vez, acerca de este documento, en una conferencia que, sobre el tema de
Mejirat Jametz, dio el Sr. Joseph Mosseri, en Brooklyn, NY.

El Rab Zini explica que el precedente para la venta del Jamets se aprende de la Toseftá, que dice que, si un
judío, se encuentra en un barco y lleva con él mercancía Jamets, en el

caso que su barco se atrase y no llegue a puerto para Pesaj, como estaba planeado, el Yehudí le puede dar
o vender su Jamets, a un no judío, y se le permite, al término de

Pesaj, comprar nuevamente el Jamets de él.

Este caso fue considerado por los rabinos como excepcional: una persona que está en medio del océano y
no tiene otro recurso más que vender toda su mercancía. Rab Zini trae muchas fuentes, especialmente del
tiempo de los Gueoním, que sostienen que la Toseftá se refiere a un caso excepcional. Indica por ejemplo
que la Mishná y la Guemará, desarrollan ampliamente el tema de las diferentes maneras de deshacerse del
Jamets (quemarlo, echarlo al mar, alimentar con él aves, etc.), pero nunca se menciona, se discute, ni se
considera el concepto de la "venta" del Jamets como una de las maneras de desechar el Jamets. Más aun,
siguiendo la lógica del método condicional de venta de Jamets en nuestros días, todas las reglas que los
rabinos instituyeron respecto al Jamets, como la búsqueda de Jamets y la anulación de Jamets, se vuelven
insignificantes y completamente innecesarias. Siguiendo la Toseftá, los rabinos sefaradíes autorizaron la
venta de Jamets a no judíos en casos excepcionales, como por ejemplo el caso de una tienda de
alimentos, y solamente bajo condiciones muy estrictas, como veremos a continuación:

Por ejemplo, en el caso de la Toseftá, hubo una transferencia de la mercancía del judío al no judío. En otras
palabras, el no-judío tomó posesión de los productos Jamets (noun). El Rab Zini cita varias fuentes que
afirman que, si la mercancía permaneciera en la casa del judío, eso sería un signo inequívoco de ha'rama, o
transacción ficticia. Este requerimiento, que los productos sean transferidos a la casa del no judío, se trae
como prerrequisito para dar validez a la venta de Jamets por el Terumat HaDeshen,

quien es la base del Beth Yosef en este tema. El Rab Zini también menciona a los Gueoním y Rishonim que
mencionan la Toseftá, enfatizando que la venta de Jamets tendría validez únicamente, en caso de ser real
(D'y' THE TOBJI).

El siguiente elemento que también es considerado un signo de nyn, "ficción" (una ficción jurídica, porque la
verdadera intención no es lo que indica la transacción) por la mayoría de los rabinos, es que, como ya
dijimos, la Toseftá menciona un caso excepcional, donde la persona estuvo en medio del océano, en un
barco que tuvo un retraso probable de algunos días. Como indica Maimónides, лy

y'an, el tiempo en la víspera de Pesaj llegó y esta persona no tiene otro recurso. En términos Halájicos este
tipo de situaciones se conoce como: "Sheat Hadajac", un caso extremo, que es un equivalente
de:"Bedi'abad", "si ocurrió que...", pero, cuando uno planea deliberadamente vender su Jamets para eludir la
Mitsvá de desechar el Jamets, para estos Posqim, es un signo inequívoco de que la venta no es sincera y
por lo tanto carece de validez.

Otro punto que trae Rab Zini es, que una transacción de venta válida, implica que el comprador es
enteramente responsable por la mercadería que compra. Es decir, una vez que el comprador no-judío paga
el anticipo del valor total, el Jamets le pertenece. La diferencia de dinero queda como una deuda (imagine
que A le paga a B con su tarjeta de crédito y después A le paga al banco). El hecho que el comprador no ha
liquidado su deuda, no afecta su derecho y responsabilidad sobre la mercadería en cuestión. En estas
condiciones, la responsabilidad total por la mercancía debería ser del comprador. Por lo tanto, si durante
Pesaj, el Jamets que yo vendí al comprador y mantengo en mi casa, p.e., una botella de whisky, es robado o
se quiebra, no debería importarme, ya que de ser una venta real seria responsabilidad del comprador y él
debería pagarme por la mercancía destruída una vez que termine Pesaj. Como sabemos, este no es el caso
en los términos prácticos de la venta de Jamets. El comprador no tiene una responsabilidad legal en la
practica por los productos Jamets, lo cual representa una señal que no considera el Jamets como propio.

La principal opinión entre las autoridades halájicas que aceptan como válida una venta legal pero ficticia
del Jamets es la del Jatam Sofer (1762-1839). Como dije, apoyarse en esta opinión, contra la opinión de la
mayoría de los rabinos que exigen deshacerse realmente del Jamets vendiéndolo sin intención de
recuperarlo, sería una lenidad

excepcional, especialmente para los judíos sefaradíes que nunca adoptaron esta práctica.

Aún entre los rabinos Ashkenazim este tipo de venta ficticia fue criticada. El principal portavoz de esta
crítica fue, no otro que, el Gaón de Vilna (1720-1839) que consideró que, quien vende su Jamets con пyn,
viola, dos prohibiciones bíblicas (bal yera-é, bal ymats-é) y no cumple, con el mandamiento bíblico positivo
(tashbitu).

Para leer el artículo completo del Rab Zini (Hebreo), dirigirse al enlace:
Http://[Link]/heb/files/art/[Link].

Texto de la clase:

Halajot de Pésaj

*¿Vender o no vender el Jamets?*

By Yosef Bitton

Ya explicamos que, aparte de la prohibición de consumir Jamets, tampoco puede quedar Jamets «en
nuestra posesión» durante Pésaj. La «posesión» es un asunto legal y abstracto: por lo tanto si hay algún
alimento Jamets, digamos en la casa de una persona no judía, pero que me pertenece, estaría incurriendo
en la violación de un mandamiento bíblico. Por el otro lado, si una persona no-judía guardara su Jamets en
un lugar cerrado en mi casa, yo no estaría violando ningún mandamiento.

EL CONTRATO DE COMPRA-VENTA

Esta es la base teórica de lo que se llama hoy MEJIRAT JAMETS, la venta del Jamets. Y funciona más o
menos así: las comunidades judías organizan un sistema de venta del Jamets por el cual los miembros de
la comunidad firman un «poder de venta» asignando al rabino como su representante legal para que éste
pueda vender el Jamets a una persona no judía. En la víspera de Pésaj antes del mediodía, el rabino, como
apoderado de todos los vendedores firmantes, «vende» el Jamets condicionalmente: el comprador paga un
adelanto por el total de la mercadería y a partir de ese momento, de acuerdo al contrato, el comprador se
transforma en el dueño del Jamets de todos los que firmaron el «poder». El contrato estipula que si al
terminar Pésaj, el comprador no paga el balance, entonces automáticamente el Jamets vuelve a pertenecer
a los vendedores. Al terminar Pésaj, el comprador no paga el balance y el Jamets vuelve a pertencer a su
dueños originales.

UN POCO DE HISTORIA

El Talmud, la principal obra rabínica Halájica, no contempla la venta del Jamets como una de las
posibilidades normales para deshacerse del Jamets. De hecho establece que el Jamets debe ser
físicamente eliminado o retirado de nuestras propiedades. Uno también puede regalar, o incluso vender su
Jamets a una persona no judía, pero, a través de la entrega de mano en mano del alimento Jamets, a las
manos del comprador (en hebreo «meshijá»). En estos casos, no se espera que al final de Pésaj, los
productos Jamets vuelvan a su dueño original. Los Rabinos también concibieron una excepción: en la
Toseftá se habla de una situación de fuerza mayor, un judío que lleva su mercadería Jamets en un barco, el
barco se atrasa y no va a llegar a puerto antes de Pésaj. En esta situación se autoriza una venta
«condicional» de este tipo, sabiendo que la mercadería Jamets será restituída a su dueño, para evitar sufrir
una perdida económica muy significativa. Por siglos, los rabinos utilizaron el caso de la Toseftá para
autorizar esta venta condicional del Jamets en casos comerciales: un comerciante que se dedica a la venta
de alimentos, y para el cual deshacerse del el Jamets podría significar un perjuicio económico muy
significativo. El Rab Melamed explica que en Europa este tipo de «licencia» se hizo más popular a partir de
siglo 17, porque muchos judíos se dedicaban comercialmente la producción de bebidas alcohólicas, como
whisky o cerveza.

3 OPINIONES SOBRE LA VENTA DEL JAMETS

En los últimos años la venta del Jamets se popularizó más allá del ámbito comercial. Sin duda porque el
sistema tiene muchas ventajas, ya que uno no debe deshacerse de todo Jamets, simplemente, guardarlo
en un lugar cerrado hasta el final de Pésaj, y firmar el poder para que el rabino lo venda. Este tipo de venta
de Jamets es totalmente legal y aceptado, siempre y cuando se haga a través de un rabino responsable, y
que conoce los pormenores del contrato de compra venta.

Ahora bien, como en todos los temas Halájicos, el tema de la venta del Jamets, si bien es la opinión que
hoy en día sostiene la mayoría absoluta de los Rabinos, no goza de un consenso «total». Digamos que hay
otras dos opiniones que adoptan una posición un poco más estricta.

La segunda opinión, que cada vez adquiere más consenso entre los rabinos, es que solo se debe incluir en
la venta del Jamets artículos que poseen «algún elemento Jamets en su composición» (ta´arobet jamets)
por ejemplo, bebidas alcohólicas (ze’a be’alma), sopas en polvo que puedan tener algo de harina,
suplementos vitamínicos que puedan tener fibras de grano, alimentos que poseen gluten, etc. pero no debe
incluirse en la venta comidas que son «totalmente Jamets»: pan, galletitas, pastas, etc.

La tercera opinión, la más estricta, sostiene que no debe venderse ningún tipo de Jamets de esta manera,
ya que esta venta, si bien es legal, es ficticia (en hebreo ha’aramá), ya que al no haber trasferencia de
mercadería de mano en mano, es obvio que la actual compra-venta no se va a ejecutar. Y este tipo de venta
fue autorizada solo para una situación de fuerza mayor o cuantiosas pérdidas. Personalmente, yo sigo esta
opinión porque quiero conservar la tradición de los judíos Sefaradim que no practicaban la venta de
Jamets, sino que simplemente se deshacían de su Jamets antes de Pésaj, en conformidad con la Mitsvá
de «tashbitu», como ya lo explicamos ayer. Esto implica varios preparativos previos, por ejemplo:

1. Que unas semanas antes de Pésaj no se compren o acumulen alimentos Jamets.

2. No tener botellas de whisky, vodka, cerveza, etc., ya que contienen Jamets. Mi experiencia me dice que la
mayoría de la gente que opta por vender el Jamets, lo hace para evitar tener que deshacerse de sus
bebidas alcohólica

Como en muchas situaciones Halájicas, también aquí hay opciones y situaciones diferentes. Creo que en
este caso las variantes son:

1. Si la perdida económica potencial es significativa (hefsed merubé) o no, lo cual es algo que solo uno lo
puede determinar.
2. Las costumbres de cada comunidad. Las comunidades Ashkenazim suelen ser más liberales en este
tema, basándose en la opinión del Jatam Sofer (1762-1839), que en este caso valida una venta legal,
aunque sea ficticia, es decir, cuando solo existe un contrato pero la mercadería no es ni será transferida de
vendedor a comprador.

Como regla general, y para una decisión final, uno debe consultar con el Rabino de su comunidad .

También hay quienes optan por vender el Jamets, aunque no tienen artículos Jamets de alto valor, por falta
de información. Muchos piensan por ejemplo, que TODO lo que hay en la casa es o puede ser Jamets, y
cuando uno piensa así, obviamente, la única opción es vender el jamets de esta manera.

Como este tema es un poco largo, voy a presentar a continuación algunos artículos con información
complementaria que explica los pormenores de la tercera posición Halájica, la de no vender el Jamets, que
es la menos conocida, con el ánimo de informar a los lectores.

Texto de la clase:

Halajot de Pésaj

*Tener, dejar y poseer Jamets durante Pésaj*

By Yosef Bitton

Uno de los elementos que hacen que la prohibición de Jamets sea excepcional es que, a diferencia de
otros alimentos prohibidos por la Torá, la prohibición de Jamets incluye también la restricción de su
posesión. Vamos a explicar detalladamente este tema ya que no es muy conocido.

Hay tres Mitsvot en la Torá relacionadas con la prohibición de Jamets, que NO se refieren a comer Jamets:

[Link] yeraé , lit.

“Tu Jamets, no será visto en tu propiedad”, (Ex. 13: 7).

[Link]-yimatsé, lit.

“Tu Jamets no será encontrado en tu propiedad”(Ex. 12:19).


[Link].

“Durante la víspera de Pésaj eliminarán el Jamets de sus propiedades” (Ex. 12:15).

La Torá Shebe’al pe, es decir, la tradición halájica, explica que los primeros dos versículos, esas dos
prohibiciones, se consideran una sola e idéntica prohibición: “poseer” Jamets durante Pésaj (el énfasis está
en el pronombre posesivo: “Tu” Hamets… que tanto se repite).

Maimónides consagra casi un capítulo entero, el capítulo 2 de Hiljot Jamets uMatsá, para explicar este
concepto. Entre otras cosas aclara que aunque el Jamets se encuentre fuera de mi residencia, si ese
alimento Jamets me pertenece, estoy transgrediendo esas 2 prohibiciones Bíblicas. En Halajá 2, dice: “… si
el [alimento] Jamets pertenece a un individuo judío, a pesar de que ese Jamets esté enterrado, o se
encuentre en otra ciudad, o se lo haya entregado a un gentil para que lo cuide, se estará violando [los
mandamientos]: “[Jamets] no será visto…” y “[Jamets] no será encontrado.”

En otras palabras, lo que está prohibido por estos dos pesuqim es “poseer” Jamets, independientemente
de dónde se encuentre ese alimento Jamets.

También tenemos una tercera mitsva llamada “tashbitu”

“Durante el primer día [la víspera de Pésaj] eliminarán el Jamets de sus propiedades” (Ex. 12:15). Una vez
más, la Tora shebe’al pe explica que está Mitsvá se refiere a “terminar nuestra posesión de Jamets” antes
que comience Pésaj.

En resumen, hay dos prohibiciones bíblicas idénticas (un caso excepcional en la Torá!) y un mandamiento
afirmativo refiriéndose a un solo tema: “poseer” Jamets durante Pésaj.

¿Qué hay que hacer entonces para terminar la posesión de nuestro Jamets antes de Pésaj?

Desde el punto de vista Bíblico (y siempre siguiendo la opinión de Maimónides) estas tres mitsvot se
cumplen todas a la vez con un solo acto: el “Bitul jamets”, es decir, abandonado mentalmente y para
siempre el Jamets que me pertenezca (Maimónides) y declarando que renunciamos a su posesión
(Tosafot), independientemente de dónde se encuentre ese Jamets.

Al declarar que uno renuncia a la posesión de su Jamets, y al afirmar que de ahora en más mi Jamets se
considera “sin dueño” (hefqer) uno estaría:

1. Cumpliendo la Mitsvá de “poner fin a la posesión de su Jamets” y

2. No estaría transgrediendo las dos prohibiciones de la Torá de poseer Jamets durante Pésaj.

Pero, como todos sabemos, esto NO es lo que hacemos en Pésaj… ¿Por qué? Los Rabinos de la Gemará
(Jazal) explicaron que si solo “declarásemos” que nuestro Jamets ya no tiene dueño y no lo sacásemos
físicamente de nuestras casas, podría existir un par de complicaciones prácticas. En primer lugar, dijeron,
podríamos “declarar” que renunciamos a nuestro Jamets, pero si poseemos algún alimento Jamets
valioso, una botella de whisky, por ejemplo, ¿estaremos realmente renunciando con sinceridad a la
posesión de ese Jamets que tiene un valor económico sustancial? En segundo lugar, dijeron los Jajamim,
siendo que el Jamets es uno de los alimentos más comunes (pan, galletas, pasta, cereales, etc.), aun
cuando declarásemos que nuestro Jamets ya no nos pertenece, si no sacamos el Jamets de nuestras
casas, correríamos el riesgo de comer Jamets accidentalmente…

Es por todo esto que nuestros Rabinos nos indicaron que debemos “deshacernos físicamente” (“bi’ur
Jamets” = eliminación del Jamets) de todo los alimentos Jamets antes de que comience Pésaj, y recién
después de deshacernos del Jamets renunciamos (“Bitul Jamets”) a la posesión de cualquier Jamets que
pudiera encontrarse en nuestras casas, y no lo hayamos identificado ni eliminado.

Esto es entonces, lo que hacemos en la práctica:

(1) Limpiamos nuestro hogar, automóviles, oficinas y otras propiedades antes que comience Pésaj para
identificar y eliminar todos los alimentos Jamets que poseemos.

(2) Llevamos a cabo una inspección final de todas nuestras propiedades la noche antes del seder de Pésaj
para asegurarnos que hemos eliminado todo el Jamets que allí se encuentre (Bediqat Jamets).

(3) Nos deshacemos físicamente de cualquier alimento Jamets que hayamos encontrado en nuestras
propiedades antes y durante la búsqueda (Bi’ur Jamets).

Podemos dar nuestros alimentos Jamets como regalo o caridad a una persona no judía si se trata de
alimentos en buen estado, o si lo que nos queda es por ejemplo, sobras de pan o de galletas, podemos
dárselo de comer a los pájaros, o a los peces en el mar o el río, o quemarlo o tirarlo en la basura fuera de
nuestra propiedad.

(4) Finalmente, después de deshacernos de todo nuestro Jamets decimos el “Kal Jamirá …”, o butyl
Jamets, diciendo: “{Declaro que] todo Jamets que me pertenece, que no lo haya detectado (durante el
bediqá) o que no lo haya eliminado (durante el bi’ur), ya no me pertenece más, y que de ahora en adelante
se considera sin dueño (hefqer) como el polvo de la tierra, este es el Bitul Jamets.

De esta manera, cumplimos con todos los requisitos bíblicos y rabínicos:

1. Buscamos y sacamos todo el Jamets de nuestras propiedades. Y

2. Renunciamos a la posesión de cualquier alimento Jamets que no hayamos identificado ni encontrado, y


que podría todavía estar en nuestras propiedades.

Texto de la clase:

*¿Qué es Jamets, Seor y masa madre?*

By Yosef Bitton

Durante Pésaj NO está permitido comer, beneficiarnos o incluso poseer Jamets.

Pero, ¿qué es Jamets?

En las próximas lineas lo vamos a explicar


LOS CINCO GRANOS

Jamets (‫ )חמץ‬es cualquier sustancia fermentada, sólida o líquida, proveniente de uno de los siguientes 5
granos: trigo, centeno, espelta, cebada y avena. Estos son también los cinco granos de los cuales
generalmente se elabora el pan. Nuestros sabios establecieron que solamente sobre un pan hecho de uno
de estos cinco granos decimos la berajá (bendición) haMotsí y luego Bircat haMazon. Si un pan está hecho,
por ejemplo, de harina de soja, harina de arroz o de maíz, no se considera “pan”.

NO SOLO HARINA

El proceso de fermentación no ocurre solamente con “la harina” de estos granos o con alimentos sólidos.
La cerveza por ejemplo, se elabora a partir de la cebada, los granos se ponen en remojo y se dejan
fermentar. La cerveza (al igual que el whisky, y otras bebidas alcohólicas a base de granos ) también es
Jamets, aunque el grano nunca fue convertido en harina.

FERMENTACIÓN NO JAMETS

Un producto alimenticio que no contiene ninguno de estos 5 granos no se considera Jamets, aunque haya
pasado por un proceso de fermentación. El vino, por ejemplo, pasa por un proceso de fermentación, pero
se hace de la uva. Lo mismo ocurre con otras bebidas alcohólicas como el sake (“vino de arroz” japonés)
que se elabora a partir del arroz fermentado o el Tequila.

JAMETS UMATSA

Ahora bien, no TODO lo que proviene de estos 5 granos es Jamets. De hecho la Matsá debe ser elaborada a
partir de uno de estos 5 granos. La Matzá también es un tipo de “pan”. En hebreo se llama “pan pobre” o
‫לחם עוני‬, y , en español se llama “pan ácimo”, que significa, pan no-fermentado.

¿Cuál es entonces la diferencia entre el pan y la Matsá?

[Link]

La diferencia fundamental entre el pan y la Matsá es el tiempo. El pan y la Matzá se preparan con los
mismos ingredientes básicos: harina y agua. Pero para preparar Matsá, una vez que se mezcla la harina
con el agua, no se puede dejar reposar la masa. Esta debe ser amasada y horneada en menos de 18
minutos. Ya que si se deja la masa inactiva y pasan 18 minutos o más, desde el momento en que la harina
entró en contacto con el agua, esa masa es “Jamets”. El pan común se elabora con harina y agua, y antes
de meter la masa al horno, se la deja reposar intencionalmente para que fermente y se haga más
esponjosa. Al fermentar, la masa se agranda y se forma el pan con miga (la miga, que NO encontramos en
la Matsá, es evidencia de la ausencia de la fermentación).

[Link]

Si la harina procedente de uno de los cinco granos se mezclase “exclusivamente” con jugo de fruta, o con
miel o con huevos, sin que se le agregue a esta masa nada de agua, no se producirá el Jimutz o la
fermentación prohibida en Pésaj. En teoría, si se prepara una masa mezclando harina de trigo con puro
jugo de frutas, sin agua, y se deja reposar, no se considera Jametz sino Matsá Ashirá y se podría consumir
durante Pésaj.

[Link]

En todos los ejemplos mencionados anteriormente no hablamos aún de la levadura per sé, o en hebreo
‫שאור‬. A la prohibición del Jamets se suma adicionalmente la prohibición del uso, o incluso la posesión de
levadura durante Pésaj. La levadura no es un elemento comestible, sino un aditivo. Hasta hace unos años,
cuando el pan se elaboraba en casa, la levadura también se preparaba en casa. ¿Cómo? Mezclando harina
y agua y dejando reposar esa masa por un periodo de 4- 5 días. La “masa” ácida y con olor a alcohol se
conoce en español como “masa madre” o “levadura natural” y se usa como catalizador del proceso de
fermentación. En otras palabras, en el proceso de elaboración del pan casero, una vez que la harina y el
agua se mezclan, se introduce un poco de esta levadura natural en la masa para acelerar y mejorar el
proceso de fermentación. Por el efecto de la masa madre o seor la masa fermenta más rápido y mejor y el
pan sale mucho más esponjoso. Todas las prohibiciones de Jamets (consumo, posesión, beneficio) se
aplican también al seor, la masa madre o levadura.

Texto de la clase:

*El Maror y el antisemitismo*

By Yosef Bitton

Anteriormente mencionamos que la idea de Pésaj, protección Divina, representa lo que HaShem hizo por
nosotros. También dijimos que la Matsá simboliza lo que hicimos nosotros, los Yehudim, para merecer
nuestra libertad. Y hoy hablaremos del Maror, que representa lo que hicieron los egipcios con nosotros
durante nuestra estadía en su país.

En un pasaje fundamental que leemos en la Hagadá de Pésaj, Debarim capitulo 26, la Torá describe el
método del Faraón para su solución final: exterminar a los judíos. Antes de dar la orden de matar a los
niños judíos, el Faraón diseñó un plan de tres pasos: ( ‫)וירעו אותנו המצרים ויענונו‬

[Link]ón y difamación de los judíos.


2. Tomar el dinero de los judíos, aplicando impuestos a los extranjeros.

3. Esclavizando a los judíos.

Hoy nos referiremos solo a la primera parte de este plan: la difamación antisemita.

CAMBIO DE GOBIERNO

Un tiempo después de la muerte de Yosef, hubo un cambio de gobierno en Egipto, una nueva dinastía de
faraones, que tomó o recuperó el gobierno por la fuerza. El nuevo Faraón, como siempre pasa en la política,
se enemistó con los amigos del gobierno anterior, en este caso, nosotros: el pueblo de Israel. Para justificar
esta enemistad, el Faraón tuvo que reescribir la historia (revisionismo) y hacer una gran propaganda de
demonización anti-judía. El nuevo Faraón tuvo que invertir mucho esfuerzo en su campaña de difamación.
Ya que en el pasado reciente fue Yosef, un miembro del pueblo hebreo, quien había salvado a Egipto de una
tremenda hambruna. Y al final, el Faraón lo logró: los judíos fuimos caracterizados como abusadores,
xenófobos y traidores.

La Torá, muy brevemente pero con una escalofriante precisión describe el discurso del Faraón. Lo
escalofriante es que, de alguna increíble manera, este discurso y sus argumentos siguen siendo el
repertorio habitual de los antisemitas modernos.

Veamos:

Exodo 1: (9) “y [el Faraón] le dijo a su pueblo: “Miren, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y
más fuerte que nosotros.

DEMAGOGIA

El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. Nótese que el Faraón NO se dirige a su corte, a su congreso o a su gabinete,
como lo hace en otras ocasiones. En este discurso el Faraón le habla directamente al pueblo (por cadena
nacional:), ya que necesita cambiar la opinión de su gente sobre los judíos. El efecto de un discurso directo
es altamente beneficioso para su propaganda.

XENÓFOBOS

El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. He aquí ‘un’ pueblo, los hijos de Israel. Si bien los judíos vivíamos en Goshen
y seguíamos nuestras propias tradiciones, eso no nos hacia elitistas ni desleales a Egipto. El Faraón, sin
embargo, toma cínicamente esta característica de los judíos (probablemente enfatizando la endogamia)
para afirmar que los judíos NO son parte del pueblo egipcio, difamándolos y caracterizándolos como
xenófobos y cerrados.

DEMASIADOS JUDÍOS

Luego el Faraón dice que éramos muchos. “Son más que nosotros”, miente el faraón. Los antisemitas
modernos también exageran deliberadamente el número de judíos para prevenir al mundo sobre nosotros.
La única vez que se minimiza el número de judíos es cuando los judíos somos las víctimas. “En la Shoá
sólo murieron 1 million de judíos, lo demás es propaganda judía”, dicen por ejemplo los antisemitas
contemporáneos.

MUY PODEROSOS, RICOS, INFLUYENTES

Luego el Faraón caracteriza a los judíos como poderosos y ricos. Y repite la mantra antisemita: los judíos
son más ricos que nosotros. Pero hay que ver esta expresión con un poco más de profundidad y entender,
sin alejarnos de la semántica hebrea, que el Faraón no está diciendo únicamente que los judíos son ricos.
El Faraón dice: “son ricos por nosotros”, es decir: los judíos se hicieron ricos ¡quitándonos nuestro dinero!
(‫)ממנו‬. Este discurso del Faraón tiene que haber sido la inspiración de “Los protocolos de los sabios de
Zion” y de todas las teorías de conspiración anti-judías hasta nuestros días…

Veamos ahora el próximo versículo

El Faraón continúa: (10) Seamos, pues, más astutos que ellos, no sea que se multiplique y en caso de
guerra, se una con nuestros enemigos, pelee contra nosotros y se vaya del país.”

LOS JUDÍOS SON MUY ASTUTOS

El Faraón dice indirectamente que los judíos son malévolamente inteligentes, “astutos”. Insinuando que fue
así, con astucia, que explotaron a los egipcios y tomaron su dinero. “Ahora es el momento de hacerles
pagar, y recuperar lo nuestro. Y la única manera de lidiar con los judíos es ser más astutos que ellos.” Todo
esto, por supuesto, crea en el pueblo egipcio un gran resentimiento hacia los judíos, a quienes se los culpa
con mentiras de haber usado su inteligencia para abusarse de los egipcios.

LOS JUDÍOS SON DESLEALES

Y ahora llega la estocada final del Faraón, la más conocida acusación antisemita. “Los judíos, en la
eventualidad de una guerra, nos traicionarán. Se unirán a nuestros enemigos y pelearán contra nosotros. Y
cuando alcancen la victoria se “escaparán de Egipto” hacia su propia tierra (sic.?!).
Toda esta propaganda del Faraón, que la Torá resume en solo 2 versículos, logró su objetivo, ya que solo 3
versículos más adelante (Éxodo 1:12) vemos el resultado de la propaganda antisemita. vayaqutsu “…y los
egipcios sintieron odio (o “desprecio”) por los hijos de Israel”. El terreno, sembrado con propaganda
antisemita, está ahora listo para proceder a la solución final. El Faraón ordena un genocidio selectivo muy
cínico. Éxodo 1:16 “Maten a los varones recién nacidos, pero dejen a las niñas”, así eliminamos a los judíos,
y a la vez nos quedamos con sus mujeres.

Todo este odio y esta difamación infundada que sufrimos y seguimos sufriendo los judíos, comenzó por
primera vez en Egipto. Y está representada por el Maror, la hierba amarga que en el Seder nos recuerda la
amargura de la persecución y lo que uno siente cuando es acusado con falsedad y odiado gratuitamente.

HaShem nos ayudó y nos rescató de Mitsrayim de manos del Faraón y de su diabólica propaganda. Y así,
en nuestros días, HaShem nos sigue protegiendo de todos aquellos que se levantan para difamar y destruir
a nuestro pueblo, o a nuestro Estado de Israel.

Texto de la clase:

*Pesaj, Matsá y Maror*

By Yosef Bitton

De acuerdo a Rabbán Gamliel hay 3 conceptos que deben mencionarse en el Seder para cumplir con la
mínima obligación de transmitir a nuestros hijos la historia de Pésaj: Pésaj, Matsá y Maror.

Antes de explicar estas ideas una por una, veamos cómo se relacionan entre sí.

Pésaj, es lo que HaShem hizo por nosotros. Matsá, es lo que hicimos nosotros, ‘am Israel, para merecer
nuestra libertad. Y Maror es lo que nos hicieron los Egipcios. De esta manera, estos 3 conceptos apuntan al
rol de los 3 protagonistas de la historia de Pésaj.

Hoy y BH mañana explicaremos estos 3 conceptos. Empezaremos de atrás para adelante.

MAROR

Como ya lo explicamos, el Maror nos recuerda la forma en la que los egipcios nos maltrataron, nos
demonizaron y nos hicieron sufrir. Rabban Gamliel nos dice que no debemos privar a nuestros hijos de esta
dolorosa información. De alguna manera deben saber que nuestro destino como pueblo elegido implica
estar expuesto a la demonización y la persecución de los pueblos. Hay otra razón adicional, muy
importante, por la cual debemos preservar la memoria de nuestro sufrimiento. La Torá nos enseña a
canalizar positivamente la memoria del dolor y la opresión que nuestros padres sufrieron en Egipto.
¿Cómo? Haciendo todo lo posible para que otra gente NO sufra. Preocupándonos por el que tiene menos y
recordando que no debemos oprimir al débil, o a quién trabaja para nosotros. Así dice la Torá: «Y amarás
[=te preocuparás por, te ocuparás de] el extranjero [=el desprotegido, la persona que puede ser abusada]
,porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto». Y como experimentamos en carne propia lo que se sufre
cuando uno es abusado, estamos capacitados mejor que aquellos que no sufrieron, para evitar que otros
pasen humillación, pobreza, hambre. Mientras que muchos que pasan penurias piensan en la venganza,
nosotros enseñamos a nuestros hijos a preservar la memoria de nuestra aflicción y canalizarla, haciendo
todo lo posible para evitar que otros sufran lo que nosotros sufrimos.

MATSA

La Matsa representa lo que el pueblo judío hizo para merecer su libertad. Los procesos de cambios
socioculturales suelen llevar muchos años, décadas y hasta siglos. En el caso del pueblo judío TODO
ocurrió en unas pocas horas. HaShem ordenó a los Yehudim que tomaran una oveja y la mantuvieran con
ellos hasta el día 14 de Nisán (víspera de Pésaj). Hay que recordar que los egipcios adoraban a
muchísimos animales, ya que para ellos los animales encarnaban los poderes de sus dioses. El cocodrilo o
el hipopótamo, por ejemplo, eran adorados como seres sagrados por encarnar la fuerza y la ferocidad. Las
ovejas, especialmente los machos conocidos en español como «carneros», simbolizaban la virilidad y el
poder de la procreación. Los Yehudim se enfrentaba ahora a un gran desafío: debían tomar uno de esos
carneros, mientras esperaban las órdenes de HaShem de sacrificarlo. El pueblo de Israel, al tomar y
sacrificar el carnero, demostraría que podía «liberarse» de la cultura idólatra. Recuerden que los Yehudim
vivimos inmersos en esa sociedad por muchas generaciones y estuvimos expuestos a todo tipo de
supersticiones y fetichismo, propios de la ‘aboda zara (idolatría). El 14 de Nisan, HaShem ordenó a los
Yehudim sacrificar el carnero, exponer su sangre en las puertas, asarlo y comerlo. Hay que imaginar la
dificultad sicológica de sacrificar y comer, un animal que sus amos consideraban un dios. Recuerden que
los esclavos naturalmente temen a sus amos, y cuánto más deberían haber temido a los «amos de sus
amos», ¡a los animales que sus amos consideraban dioses! HaShem quería que los Yehudim «merecieran»
su libertad, demostrando que ya no eran esclavos del pensamiento idólatra, y que ellos ya entendían que
los dioses egipcios eran falsos: productos de la imaginación humana, la superstición y la manipulación de
los líderes de la idolatría. Los Yehudim no dudamos, y en una sola noche, en un tiempo inferior al que le
lleva la masa del pan fermentar, desenmascaramos la idolatría, nos liberamos de ella, la dejamos atrás y
nos entregarnos en las manos de Boré Olam.

También podríamos haber demorado la partida, ya que íbamos a dejar una tierra que aunque no era ideal,
¡era lo familiar! y encaminarnos hacia lo desconocido. Y no solamente no demoramos la partida sino que
nos apresuramos a partir. Salimos con tanto entusiasmo que no nos importó que no ibamos a comer pan…
La Matsá nos recuerda que todo fue bejipazon, aceleradamente: en un mismo día nos liberamos de Egipto
y de sus dioses y nos entregamos en las manos de Boré Olam. El profeta Yirmiyhau recuerda este gran
mérito de Am Israel, cuando dice (en nombre de haShem): «Recuerdo tu mérito de joven, tu amor
[incondicional por Mi]: cuando fuiste capaz de seguirme hasta el desierto, a una tierra seca [sin agua, y sin
más comida que la Matsá]» (Jeremiah 2:2).

Texto de la clase:

*La esclavitud en Egipto y los campos de concentración en Europa*

By Yosef Bitton

ÉXODO 1:11
Entonces los egipcios impusieron sobre [los judíos] capataces para [obligarlos a trabajar] y debilitarlos con
duro trabajo. Y los judíos edificaron para Faraón las ciudades fortificadas de Pitom y Ramsés.

En la primera fase de la “solución final” del Faraón, el pueblo de Israel todavía no estaba técnicamente
esclavizado por el Faraón. De hecho, en Éxodo Capítulo 1:11-12, la palabra “esclavitud” o “cautiverio” no se
menciona en el texto. Sin embargo, el texto hebreo enfatiza la palabra “impuestos” (missim). De hecho, los
israelitas trabajaron para Faraón, construyendo Pitom y Ramsés. Pero esta forma de trabajo forzado era un
procedimiento legal y legítimo: se trataba de una forma de pagar impuestos. El Faraón, por lo tanto, como
soberano tenía pleno derecho a exigir de sus súbditos cualquier servicio: incorporarse al ejército para
defender sus territorios o trabajar en las obras de construcción que él considerara necesarias. Como vimos
en el discurso de Faraón, los judíos eran extranjeros y los egipcios no confiaban en ellos; por lo tanto,
tenían que contribuir con mano de obra en lugar de, por ejemplo, servir en el ejército egipcio. En esta
primera fase, la labor de los judíos consistió en construir las ciudades de Pitom y Ramsés, que según la
interpretación más aceptada eran fortificaciones de uso militar-ciudades de guarnición. Estas
fortificaciones seguramente no fueron construídas con adobes comunes sino con piedras talladas.
Podríamos suponer que los judíos trabajaban en las canteras extrayendo las rocas, esculpiéndolas,
transportando las piedras pesadas y construyendo estructuras fortificadas.

Pero debemos tener en cuenta que, aunque estos impuestos a los judíos era un acto completamente legal,
el verdadero propósito final detrás de este trabajo forzado lo era. Cuando el Faraón pronunció su infame
discurso (Éxodo 1: 9-10) advirtiendo a su pueblo sobre la amenaza que representaban los judíos para
Egipto debido a su creciente crecimiento demográfico y riqueza, propuso un plan estratégico para (‫הבה‬
‫ )נתחכמה לו‬y debilitar a los judíos, financiera y demográficamente, obligándolos a trabajar en la
construcción de Pitom y Ramsés y forzarlos así a abandonar sus trabajos, obligándolos a dormir en los
campos lejos de casa. De esta manera sofisticada y no violenta, el poder y la tasa de natalidad de los
judíos se reduciría significativamente. Sin embargo, como dice explícitamente la Torá en el siguiente
versículo, los judíos de alguna manera se las arreglaron para que el plan del Faraón no produjera los
resultados esperados.

ÉXODO 1:12.

Pero cuanto más los oprimían [los judíos], más se multiplicaban y crecían. Y los egipcios se sintieron
amenazados por los hijos de Israel.

El plan del Faraón fracasó. El pueblo de Israel no se debilitó, sino que se fortaleció y continuó
reproduciéndose. En este punto, Faraón decide iniciar la Fase 2 de su plan: la esclavitud.

ÉXODO 1:13

Y entonces los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel con cadenas (párej).

Aquí, por primera vez, nuestro texto menciona “esclavitud”, vaya’abidu, redefinida con una palabra crucial:
“párej”, que significa “esclavitud de propiedad”. Es decir, la sumisión incondicional e indefinida del esclavo
al amo. Para entender mejor esta fase, recordemos que en la primera fase, “trabajos forzados”, los judíos
debían cumplir una misión asignada: construir los proyectos del faraón. En esta situación los judíos no
tenían que trabajar directamente para el Faraón. Seguramente, tuvieron que pagar por el material de
construcción, pero quizás se les permitía contratar trabajadores para que hicieran estas construcciones
por ellos. Y lo que es más importante, una vez terminado el proyecto de construcción, podrían volver a sus
vidas y rutinas. Sin embargo, en la segunda etapa, “párej”, a los israelitas no se les asignó un trabajo
específico. Vimos que los egipcios se sentían intimidados por los judíos. Por lo tanto, no habría sido difícil
para el Faraón declararlos como “los enemigos del pueblo” de Egipto. Me imagino que los judíos fueron
capturados y llevados como prisioneros de guerra —probablemente encadenados— y obligados a trabajar
las 24 horas del día para los egipcios. Ahora estaban completamente a merced de sus amos, quienes
controlaban sus vidas.

VERDUGOS VOLUNTARIOS DEL FARAÓN

Visualizar este escenario es muy difícil desde la comodidad de nuestras vidas modernas y prósperas. Solo
pude pensar de manera más realista sobre este tipo de esclavitud al recordar la Shoah. La primera vez que
leí una comparación entre la esclavitud egipcia y el Holocausto fue en el libro de Elie Wiesel, “Job: Ou Dieu
dans la tempête” (francés). Siguiendo la línea de pensamiento de Wiesel, me imagino que en esta segunda
fase, las casas, las propiedades y los bienes de los judíos fueron confiscados por el gobierno y entregados
al Faraón. Y los hombres, mujeres y niños judíos deben haber sido capturados a la fuerza y sacados de sus
hogares, humillados y llevados a “guetos”, similares a los judíos europeos en 1940. Pero luego, en lugar de
ser llevados a campos de concentración, fueron entregados a los civiles egipcios para ser utilizados como
mano de obra gratis. Esta idea poco conocida de que los judíos fueron entregados a los egipcios comunes
fue mencionada por el rabino Wisser, el Malbim (Rusia, 1809 – 1879). Él explica la palabra “Egipto”,
Mitzrayim, mencionada en este versículo como genitivo: “Y los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel”.
En otras palabras, de manera similar a lo que describe Daniel Goldhagen en su libro “Hitler’s Willing
Executioners”, los civiles egipcios comunes fueron cómplices del régimen del Faraón. El Malbim escribe:
“Los judíos fueron tomados como esclavos, pero ya no trabajaban para el monarca [el gobierno], sino para
la población en general. Los israelitas eran ahora los esclavos de los esclavos [del Faraón] y estaban
obligados a hacer cualquier trabajo que cualquier egipcio les pidiera”.

ÉXODO [Link]

“Y [los egipcios] amargaron la vida [de los hijos de Israel, obligándolos a hacer] los trabajos más duros,
[como la extracción del] barro y [la fabricación de] los ladrillos…

Este versículo describe la forma sádica y brutal en que los egipcios trataban a sus esclavos judíos. El texto
bíblico menciona aquí la palabra vayimareru, “y amargaron sus vidas”. De esta palabra hebrea proviene la
palabra “maror” las hierbas amargas que comemos la noche del Seder de Pésaj para recordar la amargura
de la esclavitud egipcia. Pero, ¿cuál era la fuente de esta animosidad? Un amo suele cuidar bien de su
esclavo. En aras de la comparación, piense en los esclavos africanos llevados a América en los siglos XVIII
y XIX. Estos esclavos se comerciaban a un alto precio. Los amos, en efecto, los explotaban en las
plantaciones de algodón o tabaco, pero también los cuidaban física y médicamente. Y aunque quizás no lo
hacían por compasión, lo hacían por conveniencia, porque en aquellos tiempos cuidar de los esclavos era
como cuidar de los bienes de uno: los amos trataban a sus esclavos con el mismo esmero que trataban a
sus animales.

¡TRABAJAR HASTA MORIR!


Pero los judíos en Egipto –y en la Shoah– fueron tratados de manera diferente. Nuestro texto describe
“amargura”: es decir, “resentimiento” y “odio”. Había algo personal en este maltrato. Una posible explicación
es esta: durante varias décadas, desde la época de Yosef hasta la nueva dinastía que gobernó Egipto, los
judíos tuvieron una vida privilegiada. Vivían en un área segura y fértil, Goshén, donde disfrutaban de riqueza
y prosperidad. ¡Es posible que muchos hebreos ricos tuvieran sirvientes egipcios trabajando para ellos!
Recuerden que el discurso de Faraón incluyó la acusación de que los judíos obtuvieron su riqueza
explotando a los egipcios comunes (‫)רב ועצום ממנו‬. Ahora, el Faraón le regala a los egipcios comunes
esclavos judíos, sus antiguos amos ricos. Este era un momento de venganza para el egipcio común. El
resentimiento se transforma ahora en la venganza más terrible: los judíos representaban en Egipto lo que
los “ricos, capitalistas y nobles” representaron para los comunistas rusos a principios del siglo XX. Los
judíos estaban ahora absolutamente a merced de sus resentidos amos egipcios que disfrutaban de
torturalos física y psicológicamente.

LOS TRABAJOS MÁS INSALUBRES

La esclavitud de los judíos en Egipto no era el tipo clásico de esclavitud: el amo compraba y vendía
esclavos en el mercado. Los judíos no fueron tratados con la deferencia que se trata a los animales que un
campesino usa en su trabajo, sino como extranjeros hostiles, traidores potenciales que según el Faraón,
estaban dispuestos a unirse al enemigo en caso de guerra. Por lo tanto, los egipcios deben haber sentido
que su misión no era solo vengarse de los judíos y hacerlos sufrir por un tiempo. Los judíos, en última
instancia, tenían que ser eliminados. ¿Cómo podían hacer eso? Nuestro texto menciona brevemente que
los egipcios asignaban a los judíos los trabajos más insalubres y riesgosos, aquellos que nadie más en
Egipto estaba dispuesto a hacer. El ejemplo mencionado en la Torá es “jomer ulbenim”, barro y ladrillos.
Probablemente el trabajo más agotador y peligroso de Egipto. Estos ladrillos de barro se producían
mezclando el barro con el limo del fondo Nilo y estiércol, revolviéndolo con las manos y los pies durante 4 o
5 días hasta que alcanzaba el punto de fermentación. Luego, la paja se mezclaba con este barro para hacer
que los ladrillos sean más fuertes, más sólidos y más duraderos. Todo este trabajo lo hacían en los
pantanos del Nilo, un río que estaba infestado de cocodrilos, hipopótamos, mosquitos, etc., y bajo el sol
abrasador del desierto que quemaba la piel. Maimónides explica que los Sabios introdujeron la Mitsvá de
Jaroset que comemos en el Seder de Pésaj para traer a la memoria estas terribles inolvidables imágenes.
La pasta marrón recuerda el color y la textura del barro. El vinagre, la amargura, o las lágrimas. Y el tebalín,
hierbas comestibles o especias, cortadas en trozos delgados y largos—que formaban parte de la receta de
original del Jaroset de nuestros Sabios— como recuerdo visual de la paja mezclada con el barro. Un trauma
que nunca olvidaremos. .

LA SHOAH EGIPCIA

El objetivo final de la esclavitud egipcia era el mismo que el de la Shoah europea. La vida de un judío en
Egipto, como en Europa, no tenía valor alguno. Ni siquiera el valor del trabajo. Los esclavos judíos en Egipto
eran como los prisioneros judíos en campos de concentración. Tenían que trabajar sin cesar hasta morir.
En la Shoah,y supongo que lo mismo habrá ocurrido en Egipto, no existía una enfermería para atender a los
trabajadores enfermos o heridos. Si un prisionero judío se enfermaba, era ejecutado o dejado morir y
rápidamente reemplazado por el siguiente prisionero. Había un suministro interminable de trabajadores
judíos, tanto en Egipto y Alemania. Los judíos no eran tratados como valiosos esclavos laborales sino
como enemigos despreciables del pueblo a los que había que explotar antes de ser asesinados. Los
prisioneros eran “utilizados” como mano de obra gratuita hasta que morían de hambre, enfermedad o
agotamiento. Tanto en Egipto como en Alemania los judíos eran sometidos deliberadamente a los trabajos
más insalubres y peligrosos, como la extracción del lodo del Nilo o el carbón de las minas de Mauthausen.
Porque tanto para los alemanes como para los egipcios, el objetivo no era el producto del trabajo del judío
sino “la solución final”. Este tipo de trabajo con el propósito de matar tiene un nombre especial en hebreo:
“abodat parej”, e increíblemente también tiene un nombre único en alemán: Vernichtung durch Arbeit, que
significa “exterminio a través del trabajo”, expresión que define la práctica de los nazis en los campos de
concentración, que mataban a los prisioneros judíos que no habían sido ejecutados en las cámaras de gas
mediante trabajos forzados.

Texto de la clase:

Halajot de Pésaj

*Arroz en Pésaj: Sefaradim vs. Ashkenazim*

By Yosef Bitton

Explicamos anteriormente que “Jamets» define a un alimento que proviene de uno de los 5 siguientes
granos: trigo, cebada, espelta, cebada y avena. El arroz, por lo tanto, no es Jamets.

Esta idea fue originalmente discutida en la Guemará. Un Rabino de Erets Israel, Ribbí Yojanán ben Nurí
(siglo 1 de la era común) sostenía que no se puede consumir arroz en Pésaj. Los Sabios de la Guemará ,
sin embargo, concluyeron que el arroz NO es Jamets y que SI se puede comer en Pésaj. La Guemará
también registra que Rabá, un famoso rabino de Babel, solía comer arroz en el Seder de Pésaj. (Pesajim
114b) específicamente para demostrar que el arroz no es jamets.

La costumbre Ashkenazí, sin embargo, es abstenerse del consumo del arroz, pero no por considerarlo
Jamets. Los Yehudim Ashkenazim se privan durante Pésaj de consumir todo tipo de legumbres, granos y
cereales (qitniyot), incluyendo el arroz. Esta es una tradición muy antigua que sigue siendo respetada hasta
el día de hoy en la comunidad Ashkenazí. Ahora bien ¿cuál es la razón y el origen de la costumbre de
prohibir granos, semillas y legumbres en Pésaj?

Tomemos como ejemplo el caso del arroz.

Es muy posible confundir el arroz con el trigo. Las espigas son muy parecidas. Los granos de arroz integral
y trigo son del mismo color, al igual que la harina de arroz y la harina de trigo. Hay que tener en cuenta que
hasta hace unos 40 o 50 años atrás los productos alimenticios no se vendían como hoy, envasados y en
supermercados, sino que se vendían por peso en los mercados públicos. No era poco común entonces que
si alguien compraba arroz encontrara luego granos de trigo mezclados con los granos de arroz. Ya que los
granos de arroz (integral, enteros) y los granos de trigo se vendían en los mismos puestos del mercado,
utilizando las mismas paletas y balanzas. Aparte, los campos donde el arroz se cosechaba solían estar
cerca o dentro de los mismos campos donde se cosechaba el trigo. Era muy posible entonces que algún
grano de trigo se mezclara con el arroz. Y como veremos más adelante, la prohibición de Jamets durante
Pésaj es tan estricta que un solo grano de trigo transformaría a todo un plato de arroz en Jamets. De aquí
la costumbre Ashkenazi de abstenerse del arroz y otras legumbres en Pésaj.

Muchos no saben que esta no es una tradición exclusiva de los judíos Ashkenazim. Los judíos Sefaradim
están divididos en la cuestión del arroz. Los Yehudim marroquíes y otros Yehudim de África del Norte
también evitan el consumo de arroz durante Pésaj, mientras que los judíos de Israel, Irán, Irak, Siria y otros
países del Medio Oriente consumen arroz durante Pésaj (al punto que el arroz se convierte en la comida
más típica de Pésaj, algo así como las papas en la tradición Ashkenazí). Sin embargo, para evitar la
posibilidad de la presencia accidental de un grano de trigo en el arroz, la costumbre de las comunidades
persas, sirias, etc. es revisar el arroz tres veces antes de usarlo para Pésaj.
Ahora bien, incluso los que siguen la tradición de abstenerse del consumo de arroz y otras legumbres
(qitniyot) durante Pésaj, por los motivos que recién explicamos, pueden mantener el arroz y las legumbres
en su posesión y propiedad durante Pésaj, y no hay necesidad de desechar o vender estos alimentos
(Shulján Aruj, Rama, 453:1). También, como lo señala el Rab Eliezer Melamed en Peniné Halajá, aunque la
costumbre Ashkenazí es prohibir productos qitniyot durante Pésaj, esto se aplicará cuando los quitniyot
son o constituyen la mayoría de ese producto alimenticio (Mishná Berurá idem, 9). Pero si los qitniyot
(fructuosa de maíz, almidón de maíz, etc), están presentes en un alimento ya elaborado en una proporción
menor, ese alimento no estará prohibido durante Pésaj, aún para los que acostumbran a privarse de
quitniyot.

Consulte con el Rabino de su comunidad acerca de sus tradiciones y costum

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