TEMA4: ABRAHAM, EL SEPARADO
FUENTE BIBLICA: Génesis 13:5-18
Abraham y Lot son representantes de dos clases de cristianos. Lot era un justo, pero, viviendo por la vista y
los sentidos, solo buscaba su propio placer y provecho. Representa al cristiano no consagrado. Abraham vive
por fe sobre la promesa de Dios. Podrá fracasar, pero no como Lot, que nunca podía hacer algo para ayudar
a Abraham. Lot no construyó ningún altar. La vida no consagrada puede vivir sin adoración. Las llanuras bien
regadas tienen más atracción para el creyente mundano. La «vida cristiana más elevada» sencillamente
significa motivos más elevados en el vivir.
I. La relación imposible. «La tierra no era suficiente para que habitasen juntos» (Gn. 13:6). Las
condiciones del país no permitían que Abraham y Lot moraran juntos. Aun la tierra de promesa
no puede mantener un yugo desigual como la vida de fe en Dios y la vida del sentido y sabiduría
mundana. Esta es una lucha que muchas veces tiene lugar en el corazón del creyente, un
conflicto entre la vida carnal y la espiritual. Mientras siga la lucha, la tierra prometida no parece
dar bendición (véase Ro. 7). Los cristianos mundanos, como Lot, no dan valor a las promesas
de Dios.
II. La generosidad de la fe. «Abram dijo a Lot: ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que
te apartes» (Gn. 13:8, 9). El amigo de Dios no tiene ninguna dificultad en dejar a otros la primera
elección. Cualquier lado, derecho o izquierdo, sirve para el hombre de Dios. El siervo de Dios no
debe ser contencioso. Podemos mostrar nuestra confianza en Dios retrocediendo de la
contienda de lenguas, y dejando
III. El egoísmo del mundano. «Alzó Lot sus ojos» (Gn. 13:10, 13). Buscó lo mejor y lo escogió, y
nunca dijo: «Gracias». Se separó alegremente del hombre de fe. Los cristianos dados a las
cosas de este mundo no prestan mucho valor a la comunión de un hombre santo. Su mente
estaba puesta en la prosperidad terrenal, no en las cosas celestiales. ¿Cuánto ganó por ello?
Orientó su tienda (sin altar) hacia Sodoma, de donde salió casi quemado, salvado como por
fuego.
IV. El privilegio del separado. «Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de Él: Alza ahora tus ojos»
(Gn. 13:14). Después de la separación viene el mensaje de consuelo: «Salid de en medio de ellos…, y Yo os
recibiré» (2 Co. 6:17). El egoísmo y la codicia constriñeron a Lot a levantar sus ojos. Abram levantó los suyos
a la invitación del Señor.
Aquí se halla la gran distinción entre el cristiano mundano y el fiel. Uno es movido por el propio interés, el otro
por la palabra de Dios. La actitud de levantar los ojos es la que permanentemente mantiene toda persona
separada. Lot sigue estribando en su propia sabiduría. Abram sigue apoyándose en la promesa de Dios
(véase Gá. 2:20).
V. El altar del testimonio. «Abram vino y moró en Mamre, y edificó allí altar a Jehová» (Gn. 13:18).
Lot erigió su tienda mirando hacia Sodoma; Abram levantó el suyo hacia Dios. El cristiano que
busca lo suyo propio no mantiene un testimonio para Dios. El momento en que intenta hacerlo,
parece una burla (Gn. 19:14). El justo vivirá por la fe. Vivid para la voluntad de Dios.