Los derechos humanos y sus generaciones
Introducción
Los derechos humanos garantizan la vida digna de todas las personas por el hecho de ser
personas; es decir, son todas esas condiciones que aseguran que las personas se conviertan en
sujetos de derecho. Los derechos humanos surgieron de diferentes contextos de acuerdo a las
distintas necesidades y por ello se les pudo dar una clasificación en generaciones, las cuales son
tres, basadas en la declaración universal de los derechos humanos en la Asamblea General de las
naciones Unidas en París.
Con la proclamación de los derechos humanos se buscaban establecer unos principios y
condiciones para una vida en paz y justa, que en muchas ocasiones no se cumplen o se ven
afectados por varios factores tanto sociales como políticos y económicos; debido a que los
derechos se utilizaban de cualquier manera y sin importar el orden surge la “teoría de las tres
generaciones de derechos humanos” donde los derechos de primera generación se aplican a
cualquier persona sin importar su grupo social, sin embargo la declaración de 1948 no garantizó
el total cumplimiento de estos derechos-
Muchas crisis económicas que se dieron a nivel global permitieron el crecimiento de la
desigualdad, por lo cual era necesario tomar medidas para que las personas tuvieran una vida
más digna, sin embargo se debe tener en cuenta que la implementación de más derechos aunque
dan un aporte de crecimiento social no era la solución para erradicar la inequidad, a pesar de esto
surgieron los derechos de segunda generación o de carácter social, cultural y económico.
Más adelante, el debate internacional se centró en preocupaciones de impacto global,
como la destrucción del medio ambiente y su efecto en el ser humano, y pensando en la
descolonización, de esta manera se formó la tercera generación de derechos con base en la
solidaridad. Esta generación se actualiza de manera constante a medida que cambian las
condiciones históricas de la humanidad y se presentan nuevas problemáticas o retos.
Desarrollo
Los derechos de tercera generación son considerados colectivos por su influencia en
grupos que tienen objetivos en común, a diferencia de los derechos de primera y segunda
generación que se enfocan en cada individuo; esta clasificación es importante porque permite
entender más fácilmente la finalidad de los derechos y su destino en cuanto a sujeto se refiere;
generalmente estos derechos se ven reflejados en las constituciones de algunas naciones como
leyes para que se les dé un mayor cumplimiento.
Habitualmente, existen intereses económicos y políticos que van en contra de algunos
derechos y por ello es más difícil su defensa y aplicación. Muchos países han tenido dificultad
para implementarlos y han pasado por obstáculos constantemente, un ejemplo de estos derechos
que no son tan aplicados, son los ambientales, que a pesar de el gran respaldo que reciben por
una particular parte de la gente, se ven afectados por todas aquellas industrias contaminantes y
por el incontrolable consumo de recursos naturales en la sociedad.
Sin embargo, según (Camacho, 2017) “Ante la reiterada objeción de que no es correcto
separar a los derechos humanos en generaciones, sobre todo en atención a sus principios
intrínsecos de universalidad, indivisibilidad, interdependencia y progresividad, nace la duda
sobre la vigencia de hablar de generaciones de los derechos humanos. Al respecto, considero
que, sin un afán dogmático, este tipo de catálogos sí tiene una utilidad, por ejemplo, cumplen una
tarea pedagógica. Y es verdad que ideas, expresiones demasiado repetidas, o frases
estereotipadas tienen una gran fuerza en la mente de las personas, permitiendo que se
comprendan mejor algunos conceptos o teorías”.
Es importante mencionar que la clasificación de las generaciones de los derechos
humanos permite mantener un orden, generalmente cuando el contexto así lo proporcione. No se
debe olvidar que la idea de derechos humanos, para bien o para mal, ha incluido dentro de su
disciplina, la pauta o modelo de calidad de vida. Esta categorización refleja el desarrollo
histórico de los derechos humanos, promoviendo incluso su reconocimiento en las constituciones
de las naciones.
La crítica que ha recibido la teoría de las generaciones de los derechos humanos, es
extensa y variada, iniciando por el léxico utilizado “generación”, hasta la amplia lectura histórica
en el nacimiento de los derechos humanos, debido a que estas categorías parecen enfocarse solo
a los derechos reconocidos en las constituciones o tratados internacionales, pasando por alto
otras fuentes, colocando de esta manera en segundo plano a los derechos económicos, sociales y
culturales al categorizarlos en progresivos y por lo tanto de poca exigencia en su cumplimiento.
Sin embargo, con todo y el reproche que pueda recibir esta tesis, para aspectos
generalmente didácticos posee una enorme capacidad de aprendizaje, por lo que es importante
destacar que durante un buen tiempo se seguirá usando como una implementación esencial o
sumergimiento al sistema de los derechos humanos. La repartición de los derechos humanos en
generaciones y su jerarquización no se basa solo en una divagación dogmática, sino que se
manifiesta inclusive normativamente.
En primer lugar, el inventario de derechos humanos, utilizados primeramente como
mecanismo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue fragmentado en dos
alianzas: por un lado el de los derechos civiles y políticos y por el otro el de los derechos
económicos, sociales y culturales. En segundo lugar, la partición se muestra en la desigual
composición de los “artículos 2.1 de estos Pactos, en los que se fundamentan las obligaciones
generales de los Estados miembros” (Moller, 2012).
Mientras que el pacto de los derechos civiles y políticos establece que “cada Estado se
compromete a respetar y garantizarlos derechos en él reconocidos, el Pacto de los derechos
económicos, sociales y culturales determina que los Estados se comprometen a tomar las
medidas, hasta el máximo de los recursos disponibles, para lograr progresivamente la plena
eficacia de los derechos en cuestión”. Indudablemente el compromiso de respetar y garantizar los
derechos involucra un deber mucho más preciso y determinante, de la toma gradual de los
recursos disponibles, las medidas ineludibles para lograr constantemente su validez.
Los deberes de los Estados respecto de los derechos agregados en el Pacto de los
Derechos Civiles y Políticos se efectúan solo si los derechos convenientes se hallan garantizados,
lo cual podría identificarse con un juramento de resultado. Las obligaciones de la alianza de los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, a diferencia, se ven consideradas tan solo si el
Estado toma las medidas necesarias para la realización creciente de los derechos en razón, y
podrían parecerse a obligaciones de medios. En efecto, esta diferenciación desechó los derechos
económicos, sociales y culturales, a los que se le otorgan generalmente compromisos menos
certeros.
Más allá de las posiciones políticas que incitaron a esta división de los derechos en
categorías, para demostrarlo se hace insistencia sobre todo en la dificultad de los países en vías
de desarrollo de orientar o adquirir los recursos necesarios para garantizar inmediatamente los
derechos. Por ello suponiendo que solo los derechos económicos, sociales y culturales involucran
una predisposición de medios para ser llevados a cabo, se tiene en cuenta que todos los derechos
humanos solicitan tanto del respeto y la protección como de medidas positivas para su
realización, derivando esta diferencia poco reconocida.
Conclusiones
Se reconocen avances en la exigencia por el cumplimiento de los derechos humanos,
sobre todo en su afiliación en la sostenibilidad de las disposiciones ante situaciones
tradicionalmente conocidas.
Desde otras demarcaciones como en la consagración judicial de los derechos sociales
como derechos humanos, pueden relacionarse con una todavía propagada racionalidad
individualista moderna, que tiene dificultades para reconocer derechos y obligaciones
más allá de las violaciones individuales.
En favor de la realización de los derechos sociales, debe reconocerse la relevancia del
fortalecimiento de vías de reclamo de los derechos colectivos y difusos, como el defensor
del pueblo, así como asociaciones mediadoras y civiles de liderazgo en grupos afectados.
Referencias
Camacho, G. E. (8 de Agosto de 2017). Revistas juridicas UNAM. Obtenido de
https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/hechos-y-derechos/article/view/11486/13377
Moller, F.-L. y. (2012). Consecuencias de la clasificación de los derechos humanos en generaciones en
relación a la justiciabilidad de los derechos sociales (Facultad de derecho y ciencias políticas ed.).
(U. P. Bolivar, Ed.) Medellín: Facultad de derecho y ciencias políticas. Obtenido de scielo:
http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-
38862016000100002#:~:text=Los%20derechos%20humanos%20son%20clasificados,Lescano
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UNHCR-ACNUR. (2017). Clasificación de derechos humanos según la ONU. Comité Español de ACNUR.
Obtenido de https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/eventos/tipos-de-derechos-humanos-
segun-la-onu