TRABAJO INTEGRADOR FINAL
CURSO AUXILIAR TERAPEUTICO EN
DISCAPACIDAD
DOCENTE RESPONSABLE: LIC.MAXIMILIANO DIAZ
ALUMNA: DIAZ CECILIA GUADALUPE
AÑO: 2023
¿A QUÉ LLAMAMOS TRASTORNOS?
El trastorno se refiere a una condición o alteración que afecta el funcionamiento
normal de una persona en diferentes aspectos de su vida, ya sea en la salud física
o mental.
¿A QUÉ LLAMAMOS ESPECTRO?
El término "espectro" se utiliza en el contexto del autismo para describir la amplia
gama de características y niveles de gravedad que pueden presentarse en las
personas con autismo.
El concepto de espectro reconoce que el autismo no es una condición uniforme y
que las características y necesidades de cada persona pueden ser únicas. Al
utilizar el término "espectro", se reconoce la diversidad y se evita la categorización
rígida de las personas con autismo en tipos específicos.
Es importante destacar que el espectro autista no es una escala de gravedad
lineal, sino que es multidimensional y puede variar en diferentes áreas de
funcionamiento. Cada persona en el espectro tiene sus propias fortalezas,
desafíos y necesidades individuales, por lo que es fundamental abordar el autismo
de manera personalizada y centrada en la persona.
¿A QUÉ LLAMAMOS AUTISMO?
El término "autista" se refiere a una persona que tiene autismo, que es un
trastorno del desarrollo neurológico que afecta principalmente la comunicación, la
interacción social y el comportamiento.
Ser autista significa que una persona tiene una forma única de procesar la
información y relacionarse con el mundo que le rodea. Las personas autistas
pueden tener diferentes fortalezas y desafíos, y pueden tener habilidades
excepcionales en áreas específicas. Es importante tener en cuenta que el autismo
no define a una persona en su totalidad, sino que es solo una parte de su
identidad.
El autismo es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta principalmente la
comunicación, la interacción social y el comportamiento. Desde una perspectiva
biológica, se ha observado que existen ciertas características y funciones
biológicas que están asociadas con el autismo.
En primer lugar, se ha encontrado que hay diferencias en la estructura y función
del cerebro en las personas con autismo. Estas diferencias pueden incluir un
mayor tamaño de ciertas áreas del cerebro, como el lóbulo frontal y el cerebelo,
así como una conectividad alterada entre diferentes regiones cerebrales. Estas
diferencias pueden afectar la forma en que las personas con autismo procesan la
información y se relacionan con el mundo que les rodea.
Además, se ha observado que hay alteraciones en el sistema nervioso de las
personas con autismo. Por ejemplo, se ha encontrado que hay una mayor
actividad de las neuronas en ciertas áreas del cerebro, lo que puede contribuir a la
hipersensibilidad sensorial que se observa en algunas personas con autismo.
También se ha encontrado que hay diferencias en la producción y regulación de
neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, que pueden afectar el
estado de ánimo y el comportamiento.
El autismo es un trastorno del espectro autista (TEA), lo que significa que hay una
amplia variedad de características y niveles de gravedad que pueden presentarse
en las personas con autismo. No existe un único tipo de autismo, sino que se
considera un espectro con diferentes manifestaciones.
Sin embargo, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
(DSM-5), que es una guía utilizada por los profesionales de la salud mental para
diagnosticar trastornos, se eliminaron las categorías de autismo infantil, trastorno
de Asperger y trastorno generalizado del desarrollo no especificado, y se
unificaron bajo el término "trastorno del espectro autista".
A pesar de esta unificación, aún se pueden observar diferencias individuales en
las características y necesidades de las personas con autismo. Algunas personas
pueden tener un nivel de funcionamiento más alto y ser capaces de llevar una vida
independiente, mientras que otras pueden tener necesidades de apoyo más
intensivas.
HISTORIA DEL AUTISMO
La historia del autismo es muy interesante y compleja. El autismo fue reconocido
por primera vez en 1943 por el psiquiatra austriaco Leo Kanner, quien describió
una serie de casos de niños que parecían tener dificultades para relacionarse con
los demás y que presentaban comportamientos repetitivos o estereotipados. Sin
embargo, antes de Kanner, hubo otros autores que observaron y estudiaron casos
similares, como el niño salvaje de Aveyron en 1798, que mostraba varios signos
de autismo.
Durante mucho tiempo, el autismo fue mal entendido y mal diagnosticado, y se le
atribuyeron causas erróneas, como una mala crianza, una vacuna dañina o una
forma de esquizofrenia. También se propusieron tratamientos peligrosos e
ineficaces, como el electroshock, la lobotomía o el psicoanálisis. Gracias al
activismo de los padres y a los avances en la investigación, el autismo se fue
reconociendo como un trastorno del neurodesarrollo con un marcado carácter
biológico causado por factores genéticos y ambientales.
En 1980, el autismo fue incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales (DSM) como un trastorno del desarrollo. Desde entonces, los
criterios de diagnóstico se han ampliado y modificado para incluir síntomas más
leves, como en el caso del síndrome de Asperger. Actualmente, el DSM-5 ya no
distingue subcategorías del trastorno del espectro autista (TEA), sino que analiza
los déficits en las interacciones sociales y los comportamientos repetitivos.
La percepción del autismo también ha cambiado de ser un problema psicológico a
ser una condición que implica fortalezas y desafíos únicos. Las personas con
autismo tienen una voz poderosa e importante y reclaman sus derechos y su
inclusión en la sociedad. El autismo es una forma de diversidad humana que
merece respeto y apoyo.
CAUSAS
Las causas del autismo son complejas y no se conocen con certeza. Se cree que
hay una combinación de factores genéticos, neurológicos, bioquímicos,
infecciosos y ambientales que pueden influir en el desarrollo del trastorno del
espectro autista (TEA). Algunos de estos factores son:
Genéticos: Varios genes diferentes parecen estar relacionados con el TEA. Para
algunos niños, el TEA puede ser causado por una mutación genética o una
anomalía cromosómica. También hay un mayor riesgo de TEA si hay
antecedentes familiares.
Neurológicos: Se han observado alteraciones en el cerebro de las personas con
TEA, especialmente en las áreas que coordinan el aprendizaje y la conducta.
Algunas condiciones neurológicas, como la epilepsia o el síndrome de West,
pueden estar asociadas con el TEA.
Bioquímicos: Se han detectado cambios en los niveles de ciertos
neurotransmisores, como la serotonina y el triptófano, que intervienen en la
regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito2.
Infecciosos: Algunas infecciones durante el embarazo, como el herpes genital, la
rubéola o la toxoplasmosis, pueden afectar al desarrollo fetal y aumentar el riesgo
de TEA.
Ambientales: La exposición a ciertas sustancias tóxicas, como los pesticidas, los
metales pesados o los disruptores endocrinos, puede tener un efecto negativo en
el desarrollo neuronal y el sistema inmunológico23.
Estos factores no son determinantes ni exclusivos, sino que pueden interactuar
entre sí de forma diferente en cada caso. Por eso, el TEA es un trastorno
heterogéneo y variable, que se manifiesta con una amplia gama de síntomas y
grados de severidad. No hay una prueba única que pueda diagnosticar el TEA,
sino que se basa en la observación clínica y la evaluación de las conductas y el
desarrollo del niño.
CARACTERÍSTICAS
El autismo se caracteriza por dificultades en la comunicación verbal y no verbal,
dificultades en la interacción social,patrones repetitivos de comportamiento e
intereses restringidos. También se pueden observar dificultades en la regulación
emocional, problemas sensoriales y dificultades en la planificación y organización
de tareas.
Algunas características comunes del autismo son:
Dificultad para establecer contacto visual, expresar emociones y entender
las de los demás.
Preferencia por la soledad y rechazo al contacto físico.
Repetición de palabras, frases o movimientos.
Intereses obsesivos o limitados a ciertos temas o actividades.
Sensibilidad extrema o indiferencia a los estímulos sensoriales, como el
sonido, la luz o el tacto.
El autismo se considera un espectro, lo que significa que hay diferentes grados de
severidad y manifestación de los síntomas. Dentro del espectro autista, se
incluyen otros trastornos como el síndrome de Asperger, que se caracteriza por
síntomas más leves y una inteligencia normal o superior.
No se conoce la causa exacta del autismo, pero se cree que hay factores
genéticos y ambientales involucrados. El autismo se puede detectar desde los
primeros años de vida, mediante la observación de las conductas y el desarrollo
del niño. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden mejorar la
calidad de vida de las personas con autismo y sus familias.
GRADOS DE SEVERIDAD Y MANIFESTACIÓN DE LOS
SÍNTOMAS
Según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad, el autismo se divide en tres niveles
según la necesidad que presente cada persona:
Nivel 1: Requiere apoyo. Las personas con este nivel de autismo tienen
dificultades para iniciar y mantener conversaciones, entender las normas sociales
y organizar sus actividades. Pueden tener intereses restringidos o inflexibles que
interfieren con su funcionamiento diario.
Nivel 2: Requiere apoyo sustancial. Las personas con este nivel de autismo tienen
problemas más graves para comunicarse verbal y no verbalmente, mostrar
empatía y adaptarse a los cambios. Pueden tener comportamientos repetitivos o
rígidos que dificultan su integración social y escolar.
Nivel 3: Requiere apoyo muy sustancial. Las personas con este nivel de autismo
tienen una afectación severa en todas las áreas del desarrollo. Su lenguaje es
muy limitado o inexistente, su interacción social es mínima o nula y sus
comportamientos son muy estereotipados o disruptivos. Necesitan una supervisión
y una asistencia constantes.
Antes del año 2013, el autismo se clasificaba en cinco subtipos según el Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR) de la
Asociación Americana de Psiquiatría (APA). Estos subtipos eran: el trastorno
autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno
generalizado del desarrollo no especificado y el síndrome de Rett. Sin embargo,
estos subtipos fueron eliminados en la quinta edición del DSM (DSM-5), que optó
por unificarlos bajo la categoría de trastorno del espectro autista (TEA), con
diferentes niveles de severidad.
ALGUNOS DE LOS TRATAMIENTOS MÁS COMUNES
SON:
Terapias de comportamiento y comunicación: Estas terapias se basan en
principios de aprendizaje y refuerzo para enseñar habilidades sociales, del
lenguaje y de adaptación. Algunos ejemplos son la terapia cognitivo-conductual, el
método ABA, la terapia ocupacional y la terapia del habla y del lenguaje1.
Tratamientos educativos y basados en la escuela: Estos tratamientos se enfocan
en proveer un ambiente estructurado y especializado para el aprendizaje de los
niños con autismo. Algunos ejemplos son las aulas especializadas, los programas
de intervención temprana y las adaptaciones curriculares2.
Tratamiento con medicamentos: Estos tratamientos se usan para aliviar algunos
síntomas asociados al autismo, como la inatención, la impulsividad, la
hiperactividad, las conductas repetitivas y la rigidez. Algunos ejemplos son los
antipsicóticos atípicos, los inhibidores de la recaptación de serotonina y los
anticonvulsivantes3.
Terapias alternativas: Estas terapias se basan en enfoques no convencionales o
complementarios para el tratamiento del autismo. Algunos ejemplos son la terapia
nutricional, la musicoterapia, la psicomotricidad y la terapia mediada por los
padres.
Los tratamientos para el autismo deben ser individualizados y adaptados a las
necesidades y características de cada persona. Es importante que los
tratamientos se inicien lo antes posible y que se evalúen periódicamente su
efectividad. Los tratamientos deben contar con el apoyo y la participación de la
familia y los profesionales.
MEDICAMENTOS A CONSIDERAR
Existen diferentes medicamentos que pueden ayudar a tratar algunos síntomas
asociados al autismo, como la irritabilidad, la ansiedad, la hiperactividad, las
conductas repetitivas y la depresión. Los medicamentos para el autismo se dividen
en diferentes categorías según su mecanismo de acción y su efecto en el cerebro.
Algunas de estas categorías son:
Antipsicóticos: Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de
dopamina en el cerebro, lo que puede reducir la agresión, el retraimiento y las
conductas estereotipadas. El único antipsicótico aprobado por la FDA para tratar la
irritabilidad en niños con autismo es la risperidona1. Otros antipsicóticos que se
usan son el aripiprazol y la clozapina2.
Antidepresivos: Estos medicamentos actúan regulando los niveles de serotonina
y otros neurotransmisores en el cerebro, lo que puede mejorar el estado de ánimo,
la ansiedad, el sueño y el apetito. Los antidepresivos más usados en el autismo
son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los
antidepresivos tricíclicos (ATC)12.
Estimulantes: Estos medicamentos actúan aumentando la actividad de la
dopamina y la noradrenalina en el cerebro, lo que puede mejorar la atención, la
concentración y la impulsividad. Los estimulantes más usados en el autismo son el
metilfenidato y la atomoxetina12.
Estabilizadores del estado de ánimo: Estos medicamentos actúan equilibrando
los niveles de ciertas sustancias químicas en el cerebro, lo que puede prevenir los
cambios bruscos de humor, la irritabilidad y la agresividad. Los estabilizadores del
estado de ánimo más usados en el autismo son el litio y el ácido valproico12.
Anticonvulsivantes: Estos medicamentos actúan disminuyendo la actividad
eléctrica anormal en el cerebro, lo que puede prevenir o reducir las convulsiones.
Los anticonvulsivantes más usados en el autismo son el ácido valproico, la
carbamazepina y la lamotrigina12.
Ansiolíticos: Estos medicamentos actúan potenciando los efectos del ácido
gamma-aminobutírico (GABA) en el cerebro, lo que puede relajar los músculos,
reducir la ansiedad y favorecer el sueño. Los ansiolíticos más usados en el
autismo son el alprazolam, el clonazepam y el lorazepam.
Los medicamentos para el autismo deben ser recetados y supervisados por un
médico especialista, que evalúe los beneficios y los riesgos de cada caso. Los
medicamentos no son efectivos para todos los síntomas ni para todas las
personas con autismo, y pueden tener efectos secundarios indeseados. Los
medicamentos suelen ser más efectivos cuando se combinan con otras terapias
conductuales y educativas.
ALGUNAS RECOMENDACIONES GENERALES PARA EL
AUTISMO SON:
Buscar un diagnóstico profesional y un plan de tratamiento adecuado a las
características y necesidades de cada persona con autismo.
Proporcionar un ambiente estructurado, predecible y seguro, que favorezca
el aprendizaje y el bienestar de la persona con autismo.
Estimular las habilidades sociales, comunicativas y adaptativas de la
persona con autismo, mediante terapias, juegos y actividades que le
interesen y le motiven.
Respetar el ritmo, los intereses y las preferencias de la persona con
autismo, sin forzarla ni presionarla, pero sin dejar de ofrecerle
oportunidades de interacción y diversión.
Apoyar y reforzar las conductas positivas de la persona con autismo, y
evitar o redirigir las conductas negativas, como las agresiones o las
autolesiones, mediante estrategias no punitivas.
Fomentar la autonomía y la autoestima de la persona con autismo, dándole
responsabilidades y opciones acordes a su edad y capacidad, y
reconociendo sus logros y esfuerzos.
Proteger y educar a la persona con autismo sobre su salud y su seguridad,
especialmente en temas como la higiene, la alimentación, el sueño, el
ejercicio, la sexualidad y los riesgos potenciales.
Buscar apoyo y orientación de profesionales, asociaciones, grupos de
padres y otras familias que tengan experiencia con el autismo, para
compartir información, recursos y emociones.
Cuidar de la salud física y mental de los padres y cuidadores de la persona
con autismo, buscando espacios de descanso, ocio y bienestar personal, y
evitando el estrés, la culpa y el aislamiento.
Promover la inclusión y el respeto de la persona con autismo en la
sociedad, sensibilizando y educando a las personas sobre la diversidad y
los derechos de las personas con discapacidad.
Se debe colgaran varias imágenes diferentes en el salón o en un espacio donde se lleve a cabo la
actividad, después se entregaran las mismas imágenes a los niños y ellos tendrán que asociarlas de
acuerdo a la que corresponda, y de últimos pondrán cuidado a cada uno de los sonidos de las
imágenes.
Objetivo General: Contribuir con la formación académica de los niños con Síndrome de Down del
grupo D, de 10 a 13 años, de la Fundación Down de Puebla, A.C. aportando material que facilite las
actividades diarias en el proceso enseñanza – aprendizaje.
Objetivos Específicos: 1. Recopilar datos necesarios de la institución y de fuentes externas para
realizar una propuesta. 2. Elaborar una propuesta de material gráfico, que reúna los requisitos
para la enseñanza especial a estos alumnos y que a la vez, resulte estimulante para ellos.
La formación integral de los niños con síndrome de Down requiere tener en cuenta ambas
capacidades. En este sentido, los programas actuales de intervención para personas con
capacidades diferentes se enmarca dentro de los paradigmas de Autodeterminación de la persona
y búsqueda de la calidad de vida, plenamente coincidentes con este planteamiento(Schalock y
Verdugo, 2003; Ruiz, 2007b).
Estrategias didácticas Para el aprendizaje, los pacientes con síndrome de Down necesitan mayor
número de ejemplos, ejercicios, actividades, ensayos y repeticiones; a la vez que la
descomposición en pasos intermedios para la absoluta comprensión y secuencia de objetos y
contenidos detallados. Requieren de un trabajo sistemático y adaptado para adquirir conceptos
matemáticos básicos y para aprender lenguaje necesitan apoyo individualizado y específico. Los
aprendizajes deben ser prácticos, útiles y funcionales para que los puedan aplicar a su vida
cotidiana.
Actividades Los niños con síndrome de Down perciben y procesan mejor la información por
medios visual, aprenden de mejor manera con imágenes, dibujos y objetos manipulables, por ello,
es conveniente la utilización de técnicas instructivas y materiales que favorezcan la experiencia
directa, como aprendizajes basados en juegos que sean lúdicos, entretenidos y atractivos.
Materiales El material didáctico les permite a los niños con síndrome de Down aprender de
manera más fácil, rápida y eficaz, cada material se va adecuando dependiendo las necesidades que
presente cada individuo. Hay un mayor aprendizaje cuando los materiales son de dominio táctil y
visual. Algunos materiales son: plastilina, construcción tipo lego, punzones, pintura, lápices de
colores, rotuladores, rompecabezas, cubos, objetos de armar y desarmar, ensamblar, pijas, entre
otros. Estos materiales les permite desarrollar la destreza manual y motriz del niño para una
correcta coordinación visomanual.
Lenguaje
Mejorar la pronunciación y habilidades de comunicación. • Casettes o discos con canciones
infantiles. • Tarjetas con imágenes de objetos y de acciones. • Barajas de cuentos y películas
infantiles que conozca el niño. • Juego de cocina: platos, vasos, tazas, platos, cubiertos y cacerolas.
• Granja y animales, casitas y personajes, coches y camiones. • Disfraces y equipo de oficios que
conoce el niño.
Hasta hacía relativamente poco, la idea que se tenía de las
personas con síndrome de Down y otras con trastornos
vinculados a problemas de neurodesarrollo era la de que
muy difícilmente podrían adquirir habilidades cotidianas
tales como leer y escribir.
Afortunadamente, esta idea acabó siendo desmentida
con la irrupción de un método Troncoso, especialmente
enfocado a este colectivo.
El método Troncoso es una metodología enfocada en la
adquisición y mejora de las competencias lectoescritoras,
especialmente dirigida a personas con síndrome de Down.
El método Troncoso tiene sus orígenes en la década de los
70, siendo originalmente enfocado a niños con
discapacidad intelectual o con dificultades específicas del
aprendizaje de la lectura. Sin embargo, sería durante la
década de los 80 en que esta metodología iría tomando
más forma, siendo aplicada en alumnos con síndrome de
Down quienes habían tenido la fortuna de haber recibido,
ya desde su nacimiento, programas de Atención Temprana.
La aparición de este método fue revolucionario, dado
que ayudó a desmentir algunos de los mitos relativos a las
competencias lectoescritoras y el síndrome de Down. En la
época anterior a la elaboración del método Troncoso se
tenía muy asentada la idea de que las personas quienes
presentaban la trisomía del cromosoma 21, junto con
cualquier persona con cociente intelectual inferior a 60 o
edad mental menor a 6 años muy difícilmente iba a
aprender a leer y, en caso de conseguirlo, no tendrían
comprensión alguna de lo leído.
La inclusión es un aspecto muy importante dentro del proceso de educación regular, que permite
a los docentes atender las necesidades educativas existentes en un grupo heterogéneo.
La UNESCO define a la inclusión como: Es el proceso de identificar y responder a la diversidad de
las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje; las
culturas y en las comunidades, reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y
modificaciones en contenidos, enfoques, FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA 9 estructuras y estrategias,
con una visión común que incluye a todos los niños, niñas del rango de edad apropiado y la
convicción de que es responsabilidad del sistema regular educar a todos los niños y niñas.
(UNESCO, 2005, p. 11)
La inclusión busca respetar las diferencias y características particulares de los estudiantes,
utilizando y seleccionado estrategias, métodos, recursos, material didáctico de acuerdo a las
necesidades y estilos de aprendizaje existente en el aula regular.
Las adaptaciones son elaboradas por el docente en conjunto con el DECE formando un grupo
interdisciplinario para lograr que los estudiantes con NEE puedan formar parte activa del proceso
de aprendizaje.
Según Ainscow (2001), el docente no debe limitarse a encontrar ciertas características de los
estudiantes considerados como especiales, porque cometen el error de que se produzca una
intervención individualizada, que de cierto modo hace que se lo excluya del grupo, sin alcanzar
una verdadera inclusión. Si bien es una realidad que existen casos que necesitan atención
individualizada para atender el proceso de aprendizaje sobre todo en los casos con NEE asociados
a la discapacidad, es relevante recordar, que la mayoría de los estudiantes con NEE o regulares
aprenden mejor cuando participan en actividades con sus pares. Aparte del estímulo intelectual
que ello supone, está también el factor positivo de la interacción con el otro mejorando las
habilidades sociales aún más en los estudiantes con Síndrome de Down (p. 28:29).
Los docentes no deben olvidar que los estudiantes con NEE no pueden trabajar solos durante la
mayor parte de la jornada del proceso de aprendizaje ya que no lograrían beneficiarse de las
ventajas de la interacción con el otro, aún más, cuando se trabaja en el proceso de lectoescritura.
Según el MINEDUC, (2011) en el Ecuador las estrategias de inclusión son: “una de las mayores
prácticas inclusivas y contribuyen a dar respuestas a las necesidades educativas; con experiencias
y actividades variadas, aprendizaje cooperativo, entre otros”
Es importante considerar que un niño va construyendo nuevos significados poco organizados, para
poder organizarlos hace uso de las funciones mentales, por lo que la interacción social es el
andamiaje para pasar a la zona de nivel potencial con la ayuda y guía del docente. Además, que
existen dos funciones mentales que influyen directamente en el proceso de aprendizaje. Las
funciones mentales inferiores con las cuales nacemos son genéticamente adquiridas y las
funciones mentales superiores que se adquieren con la interacción social durante la vida de un
sujeto. Las funciones mentales superiores se adquieren de acuerdo a la sociedad y cultura donde
el sujeto interactúa (Vygotsky citado por Cárdenas