La Glicemia
Que es
La glicemia es la cantidad de glucosa o azúcar en la sangre. El examen de laboratorio que mide sus niveles permite
diagnosticar algunas enfermedades y alteraciones de la salud. La ingesta de carbohidratos, medicamentos, sustancias
psicoactivas, el exceso de ejercicio e incluso algunas alteraciones hormonales, están relacionados con estos
padecimientos.
Es un trastorno en el que el organismo no produce suficiente cantidad de insulina o no responde normalmente a la
misma, lo que provoca que las concentraciones de azúcar (glucosa) en sangre sean anormalmente elevadas.
Para que sirve
Un examen de azúcar en sangre mide la cantidad de un azúcar llamado glucosa en una muestra de sangre. La glucosa
es una fuente importante de energía para la mayoría de las células del cuerpo, incluyendo a las del cerebro. La
glucosa es una base fundamental de los carbohidratos.
Como actúa esa enfermedad
Su cuerpo descompone la mayor parte de los alimentos que come en azúcar (también llamada glucosa) y los libera en
el torrente sanguíneo. El páncreas produce una hormona llamada insulina, que actúa como una llave que permite que
el azúcar en la sangre entre a las células del cuerpo para que estas la usen como energía.
Con diabetes, su cuerpo no produce una cantidad suficiente de insulina o no puede usar adecuadamente la insulina
que produce. Cuando no hay suficiente insulina o las células dejan de responder a la insulina, queda demasiada
azúcar en el torrente sanguíneo y, con el tiempo, esto puede causar problemas de salud graves, como enfermedad del
corazón, pérdida de la visión y enfermedad de los riñones.
Consecuencias
La diabetes eleva su azúcar en la sangre a un nivel más alto de lo normal. Después de muchos años, mucha azúcar en
la sangre puede causar problemas en su cuerpo. Puede dañar sus ojos, riñones, nervios, piel, corazón y vasos
sanguíneos.
Usted podría tener problemas visuales. También podría tener problemas para ver, particularmente de noche.
La luz podría molestarle los ojos. Podría quedar ciego.
Sus pies y piel pueden desarrollar úlceras e infecciones. Si esto sigue por mucho tiempo, sus dedos, pie o
pierna pueden necesitar ser amputados. La infección también puede causar dolor, comezón o exudación en
sus pies, piernas y otras áreas.
La diabetes puede dificultar el control de su presión arterial y colesterol. Esto puede llevar a un ataque
cardíaco, accidente cerebrovascular y otros problemas de los vasos sanguíneos. Puede hacerse más difícil que
la sangre circule hacia las piernas y los pies.
Los nervios en el cuerpo pueden resultar dañados, causando dolor, ardor, hormigueo y pérdida de la
sensibilidad. El daño a los nervios también puede hacer que para los hombres sea más difícil tener una
erección.
Usted podría tener problemas para digerir el alimento que consume. Podría tener problemas para tener una
deposición (estreñimiento) o tener heces más sueltas o acuosas.
El nivel alto de azúcar en la sangre y otros problemas pueden llevar a daño en los riñones. Sus riñones
podrían no trabajar tan bien y pueden incluso detener su funcionamiento. En consecuencia, usted podría
necesitar diálisis o un trasplante de riñón.
La diabetes puede debilitar su sistema inmunitario. Esto puede hacerlo más propenso a tener complicaciones
graves derivadas de infecciones comunes.
Las personas con diabetes frecuentemente tienen depresión y las dos enfermedades pueden estar
relacionadas.
Algunas mujeres con diabetes pueden tener periodos menstruales irregulares y pueden tener problemas para
quedar embarazadas.
La diabetes aumenta el riesgo de demencia.
La diabetes aumenta el riesgo de enfermedades óseas, incluyendo la osteoporosis.
El nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglicemia) debido al tratamiento de la diabetes también puede
incrementar el riesgo de enfermedad cardíaca.
Nombres correctos
Diabetes tipo 1. Suele aparecer con mayor frecuencia en la infancia o la juventud, aunque es posible que se
manifieste más tardíamente. Aunque su origen todavía no esta muy claro, se sospecha que existe una
reacción autoinmune que provoca que las defensas del propio organismo ataquen a las células productoras de
insulina del páncreas, lo que da lugar al déficit de esta sustancia. Las personas que la padecen necesitan
inyecciones diarias de insulina para controlar sus niveles de glucosa en sangre, sin las que no podrían
sobrevivir.
Diabetes tipo 2. Es el tipo más común de diabetes, pues abarca, según datos de la Fundación para la
Diabetes, entre el 85% y el 90% del total de los casos. Cuando se sufre diabetes tipo 2, el organismo puede
producir insulina, pero no lo hace en la cantidad adecuada o no es capaz de responder a sus efectos, lo que
provoca la acumulación de la glucosa en la sangre. Al principio, los pacientes no requieren insulina para
sobrevivir, aunque a menudo acaban necesitándola. Suele aparecer en adultos, muchas veces con obesidad o
hipertensión, pero cada vez se dan más casos en niños y adolescentes. En ocasiones, tarda años en
diagnosticarse porque pueden no existir síntomas que alerten de este problema.
Diabetes gestacional. Durante el embarazo puede ocurrir que los cambios hormonales propios de este estado
originen un bloqueo de la función de la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa se pueden
incrementar en la sangre de una mujer embarazada. Suele presentarse en una etapa avanzada de la
gestación y afecta a alrededor del 5% de las mujeres embarazadas. Aunque normalmente desaparece tras dar
a la luz, constituye un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro, tanto para las madres
como para sus hijos.
Diabetes tipo LADA. La Fundación para la Diabetes advierte de que en los últimos años se está prestando
atención a un tipo de paciente con diabetes tipo 2, pero que, al mismo tiempo, presenta los anticuerpos
positivos característicos del tipo 1. Probablemente, este tipo de diabéticos acabe necesitando tratamiento con
insulina.
Primeros auxilios
La hipoglucemia es una afección en la que las concentraciones de azúcar (glucosa) en la sangre son anormalmente
bajas. El funcionamiento del cerebro puede verse perjudicado.
El paciente puede presentar sudoración abundante, piel fría, temblores en el cuerpo, habla confusa, visión borrosa y
mareos. ¿Por qué ocurre? Ocurre por no comer o retrasar el horario de la comida después de haberse puesto la dosis
correspondiente de insulina, también de algunos antidiabéticos orales; administración de más cantidad de insulina de
la correspondiente por error (si olvidó una dosis y se administró más dosis de lo que correspondía); hacer más
ejercicio de lo habitual sin la alimentación adecuada; beber alcohol (el alcohol puede provocar hipoglucemias graves,
incluso de dos a cuatro horas después de haberlo tomado). Si no ha comido menos, se ha puesto la insulina
correctamente y no ha aumentado su actividad física y tiene hipoglucemias, puede ser necesario la modificación de su
tratamiento.
¿QUÉ PUEDES HACER?
1 EN PRIMER LUGAR, DEBEMOS VERIFICAR SI EL PACIENTE ESTÁ CONSCIENTE O INCONSCIENTE.
2 SI EL PACIENTE PUEDE HABLAR, PREGUNTARLE SI ES DIABÉTICO (PARA CONFIRMAR SU CONDICIÓN).
3 ACOSTAR AL PACIENTE EN UN LUGAR TRANQUILO, ABRIGARLO Y COLOCARLE LOS PIES HACIA ARRIBA (MÁS
ALTOS QUE LA CABEZA).
4 Asegurarnos de que el paciente puede tragar, y administrarle glucosa en forma de azúcar común (esa que
utilizamos para endulzar el café, no importando el color del azúcar) sobre y debajo de la lengua y pedirle que trague
despacio; si desea masticarla, puede hacerlo.
Luego, sentar al paciente y administrarle jugos dulces, así evitamos que se ahogue con los líquidos. Una vez que se
recupere, administramos frutas, caramelos o chocolates.
5 Si es posible, tomar una prueba de glucosa capilar en el dedo. Esta prueba se realiza si el paciente o alguno de los
presentes tiene un glucómetro. El glucómetro es un dispositivo que utiliza una gota de sangre del dedo del paciente y
mediante esta gota lee el valor actual del azúcar en la sangre y nos ayuda a ver la evolución del paciente con más
precisión.
6 SI ENCUENTRAS AL PACIENTE INCONSCIENTE EN EL SUELO Y NO RESPONDE AL LLAMADO VERBAL O AL TOCARLO,
DEBES TRASLADARLO A UN CENTRO MÉDICO INMEDIATAMENTE.
7 NUNCA ADMINISTRES LÍQUIDOS SI EL PACIENTE ESTÁ INCONSCIENTE.
8 No intentes mover al paciente, ni que se levante, ya que se marea y está debilitado.
9 NO DEBES DARLE NINGÚN MEDICAMENTO NI DROGA.
10 NUNCA LE DES ALCOHOL.
Botiquín Un accidente para una persona con diabetes no es igual que para una persona que no vive con ella. Por eso,
es indispensable que tengas en tu casa, oficina, escuela o en donde permanezcas gran parte de tu tiempo, un botiquín
de primeros auxilios destinado a los cuidados de emergencia, y así evitar que pequeños percances que ocurren con el
padecimiento, se conviertan en un asunto más grave.
Este botiquín funcionará mejor si lo ubicas en un lugar de fácil acceso, utilizando un maletín, caja, bolsa o portafolio
para transportar sus utensilios.
Recuerda que este debe ser espacioso pues de esta forma te será más sencillo hallar los objetos que necesitarás al
momento de la emergencia; también debe ser resistente, fácil de transportar y desde luego con el menor número de
dificultades al abrirlo.
¿Qué debe contener tu botiquín? Glucómetro, jeringas para insulina, tabletas de glucosa, azúcar común o dulces;
artículos para curar heridas; pastillas contra el dolor, fiebre o diarrea; agua, suero en sobre o botella; tarjeta de
identificación; pastillas para la diabetes; insulinas de repuesto y reactivos de orina.
EL CUIDADO ESPECIAL PARA LOS PIES CON TUS PIES DEBES TENER ESPECIAL CUIDADO EN REVISARLOS.
La neuropatía o daño a los nervios hace que no sientas dolor y por lo tanto puedes no darte cuenta si tienes una
herida.
Para evitar que una herida llegue a infectarse, debes revisarlos todos los días. Si no puedes hacerlo, pide a un familiar
que lo haga por ti. Lava la herida e inmediatamente acude al médico.
Busca ayuda si ya te ha ocurrido una herida y después de ver al médico, ocurren cualquiera de estos signos y
síntomas de infección: • Enrojecimiento, el aumento del calor o la hinchazón alrededor de la herida.
• Supuración adicional. • Pus. • Olor. • Fiebre o escalofríos. • Aumento del dolor. • Aumento de la firmeza alrededor
de la herida.
Glicemia en el mundo odontológico
Unos niveles altos de azúcar en sangre, típicos de las personas diabéticas, hacen que la boca sea un hábitat con una
concentración superior en azúcares. Y, por este motivo, los diabéticos tienen una mayor predisposición a padecer
caries dentales.
La diabetes debilita las encías. Si hay demasiada glucosa en el sistema de una persona, los vasos sanguíneos no
pueden funcionar correctamente. Dado que su boca tiene millones de bacterias, las personas con diabetes no pueden
combatir adecuadamente las bacterias, por lo que las encías se debilitarán y desarrollarán la enfermedad más rápido.
La diabetes puede provocar enfermedad periodontal. Debido a que los vasos sanguíneos están dañados, el flujo de
nutrientes y la eliminación de desechos corporales se ven afectados y esto debilitará las encías y los huesos
haciéndolos más susceptibles a infecciones. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de enfermedad
periodontal.
En resumen, si tienes niveles elevados de azúcar, las bacterias en tu boca se desarrollarán con eso y comenzarán a
descomponer los dientes y las encías más rápidamente.