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La Historia: Ciencia y Narrativa

Este documento trata sobre la historia como disciplina académica. Explora definiciones de historia, su etimología, métodos de estudio y desarrollo como ciencia. También analiza el papel de los historiadores y la enseñanza de la historia.

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Historia


Este artículo trata sobre el objeto de la ciencia. Para otros usos de este término,
véase Historia (desambiguación).

Clío, musa de la Historia en la mitología griega,


representada sobre el carro de la Historia, contemplando antes de anotar en su
libro.
La historian. 1 es la narración de los sucesos del pasado; generalmente los de
la humanidad, aunque, también puede no estar centrada en el humano.n. 2 Hay
quien más breve y concisamente afirma que la historia es el conocimiento del
pasado humano.234 Asimismo, es una disciplina académica que estudia dichos
acontecimientos. A la ciencia o disciplina académica también se le
denomina historiografía para distinguirla de la historia entendida como los hechos
objetivos sucedidos. Es una ciencia social debido a su clasificación y método;
pero, si no se centra en el humano, puede ser considerada como una ciencia
natural, especialmente en un marco de la interdisciplinariedad; de cualquier forma,
forma parte de la clasificación de la ciencia que engloba las anteriores dos, es
decir, una ciencia fáctica (también llamada factual).
Su propósito es averiguar los hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron
en el pasado e interpretarlos ateniéndose a criterios de la
mayor objetividad posible; aunque la posibilidad de cumplimiento de tales
propósitos y el grado en que sean posibles son en sí mismos objetos de estudio
de la historiología o teoría de la historia, como epistemología o conocimiento
científico de la historia.[cita requerida]
Se denomina historiador o historiadora a la persona encargada del estudio de la
historia. Al historiador profesional se le concibe como el especialista en la
disciplina académica de la historia, y al historiador no profesional se le suele
denominar cronista.5
Etimología[editar]

Heródoto, padre de la Historia.


La palabra historia deriva del griego ἱστορία (léase historia, traducible por
«investigación» o «información», conocimiento adquirido por investigación), del
verbo ἱστορεῖν («investigar»). De allí pasó al latín historia, que en castellano
antiguo evolucionó a estoria (como atestigua el título de la Estoria de
España de Alfonso X el Sabio, 1260-1284) y se reintrodujo posteriormente en
el castellano como un cultismo en su forma latina original.
La etimología remota procede del protoindoeuropeo *wid-tor- (de la raíz *weid-,
«saber, ver» —construcción hipotética—)6 presente también en las palabras
latinas idea o visión, en las germánicas wit, wise o wisdom, la sánscrita veda,7 y
las eslavas videti o vedati, y en otras lenguas de la familia indoeuropea.8
La palabra antigua griega ἱστορία fue usada por Aristóteles en su Περὶ τὰ ζῷα
ἱστορίαι (léase Peri ta zoa jistória, latinizado Historia animalium, traducible
por Historia de los animales [el título griego es plural y el latino es singular]).9 El
término se derivaba de ἵστωρ (léase jístōr, traducible por «hombre sabio»,
«testigo» o «juez»). Se pueden encontrar usos de ἵστωρ en los himnos
homéricos, Heráclito, el juramento de los efebos atenienses y en las
inscripciones beocias (en un sentido legal, con un significado similar a «juez» o
«testigo»). El rasgo aspirado es problemático, y no se presenta en la palabra
cognata griega εἴδομαι («aparecer»). La forma ἱστορεῖν («inquirir»), es una
derivación jónica, que se expandió primero en la Grecia clásica y más tarde en
la civilización helenística.
Definición[editar]
A su vez, se llama «historia» al pasado mismo, e incluso puede hablarse de una
«historia natural» en que la humanidad no estaba presente,[cita requerida] que se
utilizaba en oposición a la historia social, para referirse no solo a la geología y
la paleontología, sino también a muchas otras ciencias naturales —las fronteras
entre el campo al que se refiere tradicionalmente este término y el de
la prehistoria y la arqueología son imprecisas, a través de la paleoantropología—,
y que se pretende complementar con la historia ambiental o ecohistoria,n. 3 y
actualizarse con la denominada «Gran Historia».101112
Ese uso del término «historia» lo hace equivalente a «cambio en el tiempo»n. 4 En
ese sentido, se contrapone al concepto de filosófico equivalente a esencia o
permanencia (lo que permite hablar de una filosofía natural en textos clásicos y en
la actualidad, sobre todo en medios académicos anglosajones, como equivalente a
la física). Para cualquier campo del conocimiento, se puede tener una perspectiva
histórica —el cambio— o bien filosófica —su esencia—. De hecho, puede hacerse
eso para la historia misma (véase tiempo históricon. 5) y para el tiempo mismo. En
este sentido, todo pasado en relación con el presente hace alusión al tiempo y a
su cronología, y por lo tanto tener historia.[cita requerida]
Estudio de la historia[editar]
Como ciencia[editar]
Véase también: Historiología
Véase también: Historiografía
Véase también: Ciencias Históricas
Dentro de la popular división entre ciencias y letras o humanidades, se tiende a
clasificar a la historia entre las disciplinas humanísticas junto con otras ciencias
sociales (también denominadas ciencias humanas), o incluso se la llega a
considerar como un puente entre ambos campos, al incorporar la metodología de
estas a aquellas.13
No todos los historiadores aceptan la identificación de la historia con una ciencia
social, al considerarla una reducción en sus métodos y objetivos, comparables con
los del arte si se basan en la imaginación (postura adoptada en mayor o menor
medida por Hugh Trevor-Roper, John Lukacs, Donald Creighton, Gertrude
Himmelfarb o Gerhard Ritter). Los partidarios de su condición científica son la
mayor parte de los historiadores de la segunda mitad del siglo XX y
del XXI (incluyendo, de entre los muchos que han explicitado sus preocupaciones
metodológicas, a Fernand Braudel, E. H. Carr, Fritz Fischer, Emmanuel Le Roy
Ladurie, Hans-Ulrich Wehler, Bruce Trigger, Marc Bloch, Karl Dietrich
Bracher, Peter Gay, Robert Fogel, Lucien Febvre, Henri Marrou, Lawrence
Stone, E. P. Thompson, Eric Hobsbawm, Carlo Cipolla, Jaume Vicens
Vives, Manuel Tuñón de Lara o Julio Caro Baroja). Buena parte de ellos, lo
hicieron desde una perspectiva multidisciplinar (Braudel combinaba historia
con geografía, Bracher con ciencia política, Fogel con economía, Gay
con psicología, Trigger con arqueología), mientras los demás citados lo hacían a
su vez con las anteriores y con otras, como la sociología y la antropología. Esto no
quiere decir que entre ellos hayan alcanzado una posición común sobre las
consecuencias metodológicas de la aspiración de la historia al rigor científico, ni
mucho menos que propongan un determinismo que (al menos desde la revolución
einsteniana de comienzos del siglo XX) no proponen ni las llamadas ciencias
duras.n. 6
Por su parte, los historiadores menos proclives a considerar científica su actividad
tampoco defienden un relativismo estricto que imposibilitaría de forma total el
conocimiento de la historia y su transmisión, y de hecho de un modo general
aceptan y se someten a los mecanismos institucionales, académicos y de práctica
científica existentes en la historia y comparables a los de otras ciencias (ética de
la investigación, publicación científica, revisión por pares, debate y consenso
científico, etcétera).[cita requerida]
La utilización que hace la historia de otras disciplinas como instrumentos para
obtener, procesar e interpretar datos del pasado permite hablar de ciencias
auxiliares de la historia de metodología muy diferente, cuya subordinación o
autonomía depende de los fines a los que estas mismas se apliquen.[cita requerida]
Como disciplina académica[editar]
Véanse también: Cronista e Historiografía.
La Historia de Italia de Francesco Guicciardini,

1561 Historia General de los Hechos de los


Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, de Antonio de Herrera,
edición de 1601
El registro de anales y crónicas fue en muchas civilizaciones un oficio ligado a un
cargo institucional público, controlado por el Estado. Sima
Qian (denominado padre de la Historia, en la cultura china) inauguró en esa
civilización los registros históricos oficiales burocratizados (siglo II a. C.). La crítica
del musulmán Ibn Jaldún (Muqaddima —Prolegómenos a la Historia Universal—,
1377) a la manera tradicional de hacer historia no tuvo consecuencias inmediatas,
y se le consideró un precedente de la renovación de la metodología de la historia y
de la filosofía de la historia que no se inició sino hasta el siglo XIX, fruto de la
evolución de la historiografía en Europa occidental. Entretanto, los cronistas
oficiales castellanos y de Indias dieron paso en la España ilustrada del siglo XVIII a
la fundación de la Real Academia de la Historia; instituciones similares existen en
otros países.14
La docencia de la historia en la enseñanza obligatoria fue una de las bases de
la construcción nacional desde el siglo XIX,15 proceso simultáneo a la proliferación
de las cátedras de historia en las universidades (inicialmente en las facultades de
letras o Filosofía y Letras, y con el tiempo, en facultades propias o de Geografía e
Historia —disciplinas cuya proximidad científica y metodológica es una
característica de la tradición académica francesa y española—)16 y la creación de
todo tipo de instituciones públicas17 y privadas (clubes históricos o sociedades
históricas, muy habitualmente medievalistas, respondiendo al historicismo propio
del gusto romántico, empeñado en la búsqueda de elementos de identificación
nacional); así como publicaciones dedicadas a la historia.
En la enseñanza media de la mayor parte de los países, los programas de historia
se diseñaron como parte esencial del currículo. En especial la agregación de
historia presente en los lycées franceses desde 1830 adquirió con el tiempo un
prestigio social incomparable con los cargos similares en otros sistemas
educativos y que caracterizó el elitismo de la escuela laica republicana hasta
finales del siglo XX.
A ese proceso de institucionalización, siguió la especialización y subdivisión de la
disciplina con diferentes sesgos temporales (de cuestionable aplicación fuera de
la civilización occidental: historia antigua, medieval, moderna, contemporánea —
estas dos últimas, habituales en la historiografía francesa o española, no suelen
subdividirse en la historiografía anglosajona: era moderna—), espaciales (historia
nacional, regional, local, continental —de África, de Asia, de América, de
Europa, de Oceanía—), temáticos (historia política, militar, de las
instituciones, económica y social, de los movimientos sociales y de
los movimientos políticos, de las civilizaciones, de las mujeres, de la vida
cotidiana, de las mentalidades, de las ideas, cultural), historias sectoriales ligadas
a otras disciplinas (historia del arte, de la música, natural, de las religiones, del
derecho, de la ciencia, de la medicina, de la economía, de la ciencia política, de
las doctrinas políticas, de la tecnología), o centrada en cualquier tipo de cuestión
particular (historia de la electricidad, de la democracia, de la Iglesia, de los
sindicatos, de los sistemas operativos, de las formas —literarias de la Biblia—,
etc). Ante la atomización del campo de estudio, también se han realizado distintas
propuestas que consideran la necesidad de superar esas subdivisiones con la
búsqueda de una perspectiva holística (historia de las civilizaciones, historia
total o historia universal) o su enfoque inverso (microhistoria); sin olvidar el nuevo
campo académico e interdisciplinar de la Gran Historia como «el intento de
comprender de manera unificada, la Historia del Cosmos o Universo, la Tierra,
la Vida y la Humanidad», cubriendo la historia desde el Big Bang hasta la Historia
del mundo actual.1819 Examina los tiempos de larga duración utilizando un enfoque
multidisciplinar basado en la combinación de numerosas disciplinas de la ciencia y
las humanidades que estudian el pasado, las Ciencias-Históricas, y explora la
existencia humana en el contexto de un panorama más amplio, que en relación
con el presente hace alusión al tiempo y la cronología, enseñándose en
universidades y escuelas.20
El Premio Nacional de Historia (de Chile —bianual, a una personalidad— y de
España —a una obra publicada cada año—) y el Premio Príncipe de Asturias de
Ciencias Sociales (a una personalidad del ámbito de la historia, la geografía u
otras ciencias sociales) son los más altos reconocimientos de la investigación
histórica en el ámbito hispanohablante, mientras que en el ámbito anglosajón
existe una de las versiones del Premio Pulitzer. El Premio Nobel de Literatura, que
puede recaer en historiadores, solo lo hizo en dos ocasiones (Theodor Mommsen,
en 1902, y Winston Churchill, en 1953). Desde una perspectiva más propia de la
consideración actual de la historia como una ciencia social, el Premio Nobel de
economía fue concedido a Robert Fogel y Douglass North en 1993. Por otra parte,
el Premio Pfizer de la History of Science Society se estableció en 1958. El premio
consiste en una medalla y una cantidad en metálico. Este premio se otorga en
reconocimiento a un libro extraordinario sobre la historia de la ciencia. Cada año,
un centenar de autores compiten por este premio, que es considerado el más
importante para libros de historia de la ciencia.21
El Premio Internacional de Ciencias Históricas, es el premio internacional más
prestigioso de Historia otorgado por el Comité Internacional de Ciencias
Históricas (International International Committee of Historical Sciences / Comité
international des sciences historiques), la asociación internacional de Ciencias
Históricas fundada en Ginebra el 14 de mayo de 1926,22 que concede desde 2015
el Premio Internacional de Historia del CICH, Jaeger-LeCoultre, al «historiador que
se ha distinguido en el campo de la Historia por sus obras, publicaciones o
docencia, y haya contribuido significativamente al desarrollo del conocimiento
histórico». Considerado el "Premio Nobel" en Ciencias Históricas, el jurado del
Consejo del CISH, que cuenta con 12 miembros de diferentes países, selecciona
al ganador dentro de un grupo de candidatos excelentes y altamente calificados.
Solo los miembros colectivos del CISH (sus comités nacionales o sus
organizaciones afiliadas internacionales) pueden presentar candidatos.
Historiador[editar]
Artículo principal: Historiador
Véase también: Historiógrafo
Véase también: Historiólogo
Perspectivas: justificación, importancia y objetivo[editar]
Historia de Nikolaos Gysis (1892)
Tampoco deben confundirse los supuestos fines teleológicos del hombre en la
historia con los fines de la historia es decir, la justificación de la propia historia
como memoria de la humanidad. La historia, al ser una ciencia social, no puede
abstraerse del porqué se encarga de estudiar los procesos sociales: explicar los
hechos y eventos del pasado, sea por el conocimiento mismo, sea porque nos
ayudan a comprender el presente.
Cicerón bautizó a la historia como maestra de la vida,23 y como él Cervantes, que
también la llamó madre de la verdad.n. 7
Benedetto Croce remarcó la fuerte implicación del pasado en el presente con
su toda historia es historia contemporáea. La historia, al estudiar los hechos y
procesos del pasado humano, es un útil para la comprensión del presente y
plantear posibilidades para el futuro.24
Salustio llegó a decir que entre las distintas ocupaciones que se ejercitan con el
ingenio, el recuerdo de los hechos del pasado ocupa un lugar destacado por su
gran utilidad.25
Un tópico muy difundido (atribuido a Jorge Santayana) advierte que los pueblos
que no conocen su historia están condenados a repetirla,26 aunque otro tópico
(atribuido a Karl Marx) indique a su vez que cuando se repite lo hace una vez
como tragedia y la segunda como farsa.27
La radical importancia de ello se basa en que la historia, como la medicina, es una
de las ciencias en que el sujeto investigador coincide con el objeto a estudiar. De
ahí la gran responsabilidad del historiador: la historia tiene una proyección
al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio social; y a
los profesionales que la manejan, los historiadores, les es aplicable lo que Marx
dijo de los filósofos (hasta ahora se han encargado de interpretar el mundo y de lo
que se trata es de transformarlo).28 No obstante, desde otra perspectiva se
pretende una investigación desinteresada para la objetividad en la ciencia
histórica.29 Aunque llegar a conocer los hechos tal como fueron, como
pretendía Leopold Ranke, es imposible, sí es un imperativo de la investigación
histórica acercarse al máximo a ese objetivo, y además hacerlo con
una perspectiva tal que sitúe los hechos en su contexto, de modo que
al conocimiento factual se añada el entendimiento de lo que realmente pasó; y
aunque sea inevitable que sesgos de todo tipo alteren la forma en que tal
entendimiento se produce, al menos ser conscientes de cuáles pueden ser y en
qué grado actúan.30
Ramas[editar]
Historiografía[editar]
Artículo principal: Historiografía
La historiografía es el conjunto de técnicas y métodos propuestos para describir
los hechos históricos acontecidos y registrados, entendida como la ciencia que se
encarga del estudio de la historia. La correcta praxis de la historiografía requiere el
empleo correcto del método histórico y el sometimiento a los requerimientos
típicos del método científico. También se denomina historiografía a la producción
literaria de los historiadores, y a las escuelas, agrupaciones o tendencias de
los historiadores mismos.

El escriba sentado (Saqqara III milenio a. C. —IV o


V dinastía de Egipto—). Representa a un funcionario en actitud de comenzar a
escribir, o sea, a registrar un hecho o una interpretación más o menos interesada
de hechos seleccionados —económicos, militares, legislativos, religiosos—; una
función de consecuencias trascendentales: sirve tanto para el ejercicio y la
justificación del poder en su presente como para la preservación de la memoria
histórica hacia la posteridad.
La identificación del concepto de historia con la narración escrita del pasado
produce, por un lado, su confusión con el término historiografía (historia se llama a
la vez al objeto estudiado, a la ciencia que lo estudia y al documento resultado de
ese estudio); y por otro justifica el empleo del término prehistoria para el período
anterior a la aparición de la escritura, reservándose el nombre historia para el
periodo posterior.
Según ese uso restrictivo, la mayor parte de la humanidad queda fuera de la
historia, no tanto porque no accede personalmente a la lectura y la escritura
(el analfabetismo fue la condición común de la inmensa mayoría de la población,
incluso para las clases dominantes, hasta la imprenta), sino porque los reflejados
en el discurso histórico han sido siempre muy pocos, y grupos enteros
quedan invisibilizados (las clases bajas, las mujeres, los discrepantes que no
pueden acceder al registro escrito), con lo que ha sido objeto de preocupación de
algunos historiadores la reconstrucción de la visión de los vencidos y la historia
desde abajo.
Lo mismo ocurre con gran número de pueblos y culturas (las consideradas
como culturas primitivas, en una terminología ya desfasada de la antropología
antigua) que no tienen historia. El tópico los idealiza al considerar que son pueblos
felices.n. 8 Entran en ella cuando se produce su contacto, habitualmente destructivo
(aculturación), con civilizaciones (sociedades complejas, con escritura). Incluso en
ese momento no son propiamente objeto de la historia sino de
la protohistoria (historia realizada a partir de las fuentes escritas producidas por los
que generalmente son sus pueblos colonizadores por oposición a los pueblos
indígenas). No obstante, independientemente de que los historiadores y
los antropólogos ideológicamente tengan una
tendencia etnocentrista (eurocentrista, sinocentrista31 o indigenista) o, de forma
opuesta, multiculturalista o relativista cultural, existe la posibilidad de obtener o
reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que afectan a un grupo humano
utilizando otras metodologías: fuentes arqueológicas (cultura material) o historia
oral. En buena parte, esta diferencia es artificial, y no necesariamente novedosa:
el mismo Heródoto no puede sino usar ese tipo de fuentes documentales cuando
redacta la que se considera la primera Historia, o al menos acuña el término, en la
Grecia del siglo V a. C. para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de
los hombres y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya
por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso a
estos dos pueblos en la lid. Así comienza su obra titulada Ἱστορίαι (léase históriai,
literalmente «investigaciones», «exploraciones», latinizado Historiae —«Historias»,
en plural—), seminal para la ciencia histórica, y que suele denominarse en
castellano Los nueve libros de historia. La lid citada son las guerras médicas y
los bárbaros, persas.32
Historiología[editar]
Artículo principal: Historiología
La historiología o «teoría de la historia» es el conjunto de explicaciones, métodos
y teorías sobre cómo, por qué y en qué medida se dan cierto tipo de hechos
históricos y tendencias sociopolíticas en determinados lugares y no en otros. El
término fue introducido por José Ortega y Gasset33 y el DRAE lo define como el
estudio de la estructura, leyes y condiciones de la realidad histórica.34
Ramas de otras ciencias relacionadas[editar]
Filosofía de la historia[editar]
Artículo principal: Filosofía de la historia
La filosofía de la historia no debe confundirse ni con la historiología, ni con la
historiografía, de los que se separa claramente. La filosofía de la historia es la
rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo
tiene. En su origen especuló si era posible un fin teleológico de su desarrollo, o
sea, se pregunta si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el
proceso de la historia humana. En la actualidad se discute más sobre la función
del conocimiento histórico dentro del conocimiento y las implicaciones del mismo.
También se ha discutido sobre si el objeto de la historia debe ser una verdad
histórica, el deber ser, o si la historia es en algún sentido es cíclica o lineal y el
devenir histórico se aparta indefinidamente del punto de partida. También se ha
discutido si es posible hablar de la idea de progreso positivo en ella.
Áreas de estudio por región geográfica[editar]
Historia universal[editar]
Artículo principal: Historia universal
Periodización tradicional[editar]
Artículo principal: Periodización
Véanse también: Tiempo histórico y Tiempo geológico.
No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la historia, aunque sí
un consenso académico sobre los periodos de la historia de la civilización
occidental, basado en los términos acuñados inicialmente por Cristóbal
Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que ponía al mundo
clásico grecorromano y su Renacimiento como los hechos determinantes para la
división; y que actualmente es de aplicación general.n. 9 La acusación
de eurocentrismo que se hace a tal periodización no impide que sea la más
utilizada, por ser la que responde precisamente al desarrollo de los procesos
históricos que produjeron el mundo contemporáneo.
En cuanto a la división del tiempo prehistórico en Edad de la Piedra y Edad de los
Metales, fue propuesta en 1836 por el arqueólogo danés Christian Jürgensen
Thomsen.n. 10
La evolución tecnológica presenta dos grandes cesuras en el pasado de la
humanidad: la revolución neolítica y la revolución industrial, lo que permite hablar
de tres grandes periodos: el caracterizado por la exclusividad de sociedades
cazadoras-recolectoras, el preindustrial y el industrial (a veces se emplea el
adjetivo postindustrial para el periodo de la historia más reciente).n. 11
El problema de cualquier periodización es hacerla coherente en
términos sincrónicos y diacrónicos, es decir: que sea válida tanto para el
transcurso del tiempo en un único lugar, como para lo que ocurre al mismo
tiempo en distintos ámbitos espaciales. Cumplir ambos requisitos resulta difícil
cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar
(especialmente el Próximo Oriente, Asia Central o China) tardan en difundirse o
surgir endógenamente en otros lugares, que a su vez pueden estar más o menos
próximos y conectados (como Europa Occidental o el África subsahariana), o más
o menos lejanos y desconectados (como América u Oceanía). Para responder a
todo ello, los modelos de periodización incluyen términos intermedios y periodos
de solapamiento (yuxtaposición de características distintas) o transición (aparición
paulatina de las novedades o características mixtas entre el periodo que empieza
y el que termina). La didáctica de la historia se ayuda frecuentemente de
diferentes tipos de representación gráfica de la sucesión de hechos y procesos en
el tiempo y en el espacio.n. 12
Véanse también: Tiempo histórico y Mapa histórico.

Prehistoria
Edad de los
Edad de Piedra
Metales
Paleolítico Mesolítico N

e
Pa
le o Eda Eda Eda
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sig sig
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clásica tardía Ed Cri o lo lo
Me o lo
dia ad sis X XI XX
X XX
Me VI X I
VI
dia I

Pinturas rupestres de Cueva de las Manos (Río


Pinturas, Argentina, cerca de 9000 años de antigüedad). Representan
esquemáticamente a un hombre y a grupos de animales; también se observan
otros símbolos, destacadamente las manos que dan el nombre al lugar. Esta
forma de arte prehistórico, aunque es un testimonio valiosísimo para la
reconstrucción del pasado, no es una fuente histórica en el sentido clásico de la
palabra, sino arqueológica. Stonehenge, un
monumento megalítico tipo crómlech construido en Gran Bretaña en
el III milenio a. C. por un pueblo en transición del neolítico a la Edad de los
Metales, contemporáneo de las Pirámides de Egipto. Su olvidada función religiosa
y astronómica es objeto en la actualidad de revivals espiritualistas.

Espada de bronce (Saint-Germain-en-Laye, Franci


a, hacia 800 a. C., periodo protohistórico en el que los héroes griegos, que usarían
armas semejantes, ya son cantados por Homero).

 Prehistoria. Desde la aparición del hombre (diferenciación de las


distintas especies del género Homo, subtribu hominina, superfamilia Hominoid
ea, orden de los primates), de fechas inciertas, hace más de dos millones de
años; hasta la aparición de la escritura, en torno al IV milenio a. C.35 Se
considera un campo académico o especialidad muy ligada a la Arqueología.
o Paleolítico (etimológicamente Antigua Edad de Piedra, por la piedra
tallada). Los hechos más decisivos son los ligados a la evolución humana,
en lo físico, y a la evolución cultural primitiva (utilización de herramientas y
del fuego y desarrollo de distintos tipos de colaboración y conducta
social primitiva; destacadamente el lenguaje). Los grupos sociales no
superarían el tamaño de hordas, con una densidad de población inferior a
un habitante por kilómetro cuadrado. La economía se limitaba a una
relación depredadora con el medio ambiente (caza, pesca y recolección), lo
que no impedía un impacto notable (primera humanización del paisaje
natural y extinciones provocadas por la presión de la actividad humana en
los ecosistemas donde se introduce).
 Paleolítico inferior. Primeros modos de talla
lítica de instrumentos (Olduvayense o modo 1 y Achelense o modo 2),
asociados a restos fósiles de homínidos: Australopitecus, Homo
habilis y Homo ergaster (África sudoriental), Homo erectus (extendido
por todo el Viejo Continente); Homo antecessor y Homo
heidelbergensis (específicos de Europa —yacimiento de Atapuerca—).
 Paleolítico medio. Ligado a cambios en la cultura
material (Musteriense o modo 3) y en las especies
de homínidos (Hombre de Neanderthal en Europa, Homo
sapiens arcaico en África —Hombres de Kibish—), desde hace 130 000
años hasta hace 35 000 años aproximadamente.
 Paleolítico superior. Ligado a la cultura material asociada al Homo
sapiens moderno: el modo
4 (Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense, Magdaleniense —en Europa
—, Clovis y Monte Verde —en América, donde por primera vez
aparecen homínidos—); desde hace 35 000 años hasta hace 10 000
años aproximadamente. Ya no hay cambios significativos para
la paleoantropología en el registro fósil; las variaciones entre distintos
grupos son mucho más sutiles: las estudiadas tradicionalmente por
la antropología física y que se conocían como razas humanas, y que la
moderna genética de poblaciones estudia con renovadas metodologías
(genética molecular). Junto con la paleo-lingüística pretende reconstruir
las migraciones primitivas.n. 13
o Mesolítico/Epipaleolítico/Protoneolítico. Periodo de transición, ligado a
los cambios que produjo el fin de la última glaciación. Desde
el X milenio a. C. hasta el VIII milenio a. C., aproximadamente. En las zonas
en las que significó una transición hacia el neolítico se
denomina mesolítico, mientras que en el resto, en las que solo significa
una fase de continuación del paleolítico, se denomina epipaleolítico.
o Neolítico (etimológicamente «nueva Edad de Piedra», por la piedra
pulimentada: modo 5). Del VIII milenio a. C. al IV milenio a. C.
aproximadamente. Su inicio en cada zona está ligado al desarrollo de la
denominada Revolución Neolítica: sustitución de la economía
depredadora (caza, pesca y recolección) por la economía
productora (agricultura y ganadería), lo que intensificó extraordinariamente
la densidad de población (de crecimiento limitado —régimen
demográfico antiguo—) y el impacto en el medio ambiente. Aparición de
la cerámica, sustitución del nomadismo por
el sedentarismo (asentamientos estables o aldeas). Tuvo lugar a partir
del VIII milenio a. C. en el Creciente fértil del Oriente Próximo, y se difundió
hacia el norte de África y Europa (en España a partir del VI milenio a. C.) y
Asia. La aparición de la agricultura y la ganadería se produjo de forma
endógena en otras zonas del mundo (con seguridad en América, de forma
menos clara en otras zonas).
o Edad de los Metales. Desde el IV milenio a. C. (o más tarde, según la
zona), que aunque es una época ya histórica en el Próximo Oriente
Antiguo, es aún prehistórica en la mayor parte del mundo. Innovaciones
tecnológicas de difusión paulatina (metalurgia, rueda, arado, vela).
Algunas aldeas se amurallan y aumentan de tamaño hasta transformarse
en ciudades. La economía y la sociedad se hace más compleja
(excedentes, comercio a larga
distancia, especialización del trabajo, estratificación social con
una élite dirigente caracterizada por la exhibición de riqueza en forma
de armas y monumentos funerarios). El tránsito a la historia se dará
cuando se complete la formación de las sociedades complejas
(civilizaciones) con estado y religión institucionalizada, que producirán
la escritura.
 Calcolítico o Edad del Cobre (III milenio a. C. aproximadamente, en
Europa Occidental).
 Edad del Bronce (II milenio a. C. aproximadamente, en Europa
Occidental).
 Edad del Hierro (I milenio a. C. aproximadamente, en Europa
Occidental, hasta la romanización).

Los miles de guerreros del ejército de


terracota (Xian, siglo III a. C.) servían para garantizar el eterno mandato de Qin Shi
Huang, autoproclamado primer emperador de China, temeroso de los
innumerables enemigos cuya venganza esperaba en la vida después de la muerte.
Las civilizaciones extremo-orientales se caracterizaron por su continuidad, que no
se vio interrumpida por la discontinuidad entre Edad Antigua y Edad Media propia
de la civilización occidental. Especialmente la civilización china, el ejemplo más
estable de imperio hidráulico, vio la repetición aparentemente perpetua de ciclos
dinásticos de auge (interpretado tradicionalmente como premio por respetar el
equilibrio del mandato del cielo), descomposición interna (interpretada como
consecuencia del desequilibrio al no respetarlo) e invasiones exteriores
(interpretadas como castigo y oportunidad de reiniciar el ciclo), que continuó hasta

el siglo XX. El acueducto de Segovia, una


construcción utilitaria romana de finales del siglo I, sigue determinando la
personalidad de una ciudad contemporánea, junto con otros hitos de su historia
como las murallas o la catedral. Otras muestras de la pervivencia de
la romanización en la actualidad son la lengua, el derecho, la religión, etc.
 Historia. Desarrollo de la escritura como consecuencia de la aparición de los
primeros estados. IV milenio a. C. en Sumeria.
o Protohistoria. Período de solapamiento: las civilizaciones que desarrollan
escritura dejan constancia escrita no solo de sí mismas, sino de otros
pueblos que no lo han hecho. Habitualmente los pueblos colonizadores son
los que dejan testimonio histórico de su relación los pueblos indígenas (por
ejemplo, de los pueblos prerromanos).
o Edad Antigua
 Nacimiento de la civilización en el Antiguo Oriente Próximo (a veces
denominado Antigüedad temprana).36 Primeros estados
(templos, ciudades-estado, imperios hidráulicos)
en Mesopotamia (Sumeria, Acad, Babilonia, Asiria), Antiguo
Egipto, Levante Mediterráneo (Fenicia, Antiguo Israel) y el resto
del Mediterráneo Oriental (civilizaciones anatólicas —hititas—,
y egeas —minoica y micénica—); con muy poca relación con esos
núcleos en India (cultura del valle del Indo), China; y de forma
endógena en la América precolombina y en algunas culturas del África
Subsahariana.37
 Antigüedad clásica: Entre el siglo VIII a. C. y el siglo II. De validez
restringida a las civilizaciones griega y romana, caracterizadas por
la cultura clásica (término de gran ambigüedad, que en su aspecto
espacial y temporal puede considerarse ampliado a todo el Próximo
Oriente por el helenismo posterior al Imperio de Alejandro Magno y
al Mediterráneo occidental por el helenizado Imperio romano; o
restringido al periodo clásico del arte griego —siglo V a. C. y
siglo IV a. C.—; o de forma aún más estricta reducido al siglo de
Pericles —la Atenas de mediados del siglo V—), y unos precoces
conceptos de libertad, democracia y ciudadanía que se basaban
paradójicamente en la sumisión de otros pueblos y la utilización
intensiva de la fuerza de trabajo esclava. Ambas civilizaciones contaban
sus eras desde fechas del siglo VIII a. C. (la primera olimpiada o
la fundación de Roma, respectivamente). Simultáneamente se
desarrolló el Imperio persa, que ocupa el espacio intermedio y pone en
contacto las civilizaciones mediterráneas con las civilizaciones
asiáticas, especialmente la hindú, mientras que las civilizaciones
de Extremo Oriente, como la china, se desarrollan de forma
prácticamente independiente, y las americanas en total desconexión.
 Antigüedad tardía: De validez restringida a Occidente, es un periodo
de transición, desde la crisis del siglo III hasta Carlomagno o la llegada
del islam a Europa (siglo VIII), en que el Imperio romano entra
en decadencia y sufre el impacto de las invasiones germánicas, nuevas
religiones monoteístas (cristianismo e islam) se imponen como
religiones dominantes y el modo de producción esclavista se sustituye
por el modo de producción feudal. En Oriente sobrevive el Imperio
bizantino rehelenizado.38

Cara de la guerra en el Estandarte de Ur, III milenio a. C. Aparecen tropas uniformadas y en formación, carros de guerra y la figura
destacada de un líder. Los enemigos vencidos son pisoteados por los caballos o sometidos.

Dos guerreros griegos en combate singular. Tras ellos hay carros de guerra. Fragmento de una crátera ática de figuras
negras, Selinunte, siglo VI a. C. (contemporánea a las reformas de Clístenes). El equipamiento militar para el combate cuerpo a
cuerpo (casco, lanza) es similar al que usarán los hoplitas, pero ellos luchan agrupados en falanges, y el escudo estará diseñado
para proteger tanto al compañero de filas como al que lo lleva.

 Sarcófago Ludovisi, hacia 250. Las legiones romanas luchan contra los godos, que en los siglos siguientes (periodo de
las invasiones bárbaras) contribuirán decisivamente tanto a la continuidad como a la Caída del Imperio romano, tras la que
instaurarán algunos de los más importantes reinos germánicos de la Alta Edad Media.

Chac Mool (Chichén Itzá, ciudad maya fundada en el siglo VI). Las civilizaciones mesoamericanas desarrollaron una cultura
peculiar ligada a la guerra ritualizada entre ciudades-estado rivales, que incluía el sacrificio de los prisioneros para garantizar el
orden cosmológico, además de una antropofagia de debatida consideración.39

Un caballero, un clérigo y un campesino (los tres


órdenes feudales) ilustran la miniatura de una letra capitular en
un manuscrito medieval.

 Edad Media: De validez restringida a Occidente, desde la caída


del Imperio romano de Occidente (siglo V) hasta la caída del Imperio
romano de Oriente (siglo XV). En un periodo tan prolongado se
produjeron dinámicas muy complejas, que poco tienen que ver con los
tópicos de aislamiento, inmovilismo y oscurantismo con que se la definía
desde la perspectiva de la modernidad, que la infravaloraba como un
paréntesis de atraso y discontinuidad entre una mitificada Edad Antigua
y su renacimiento en la moderna.

 Alta Edad Media: siglo V al siglo X. Una época en la que destaca el


retroceso de la vida urbana y de la descomposición del poder político
central que caracterizan al feudalismo. La Iglesia, sobre todo a través
del monacato, se convierte en la única continuidad de la tradición
intelectual. La nobleza y el clero, vinculados familiarmente, son
los señores que ejercen el poder político, social y económico sobre
los campesinos sometidos a servidumbre. Castillos y monasterios se
imponen en un paisaje de bosques, baldíos y pequeñas aldeas casi
incomunicadas.40

 Baja Edad Media: Del siglo XI al siglo XV. A veces se restringe al


siglo XIV y al siglo XV, como Crisis de la Edad Media o Crisis del
siglo XIV; denominándose el periodo del siglo XI al
siglo XIII como Plenitud de la Edad Media. Se produce una revolución
urbana y un aumento de la actividad comercial y artesanal de una
incipiente burguesía, al tiempo que se fortalece el poder de
las monarquías feudales. Los poderes universales (Pontificado e
Imperio) se enfrentan y entran en crisis. Las Cruzadas demuestran la
capacidad de expansión europea hacia el oriente del Mediterráneo,
mientras en la península ibérica se terminan imponiendo los reinos
cristianos a Al-Ándalus (España musulmana) en un proceso
denominado La Reconquista. La universidad medieval reelaboró el
saber antiguo a través de la escolástica (revolución del siglo XII). En los
siglos finales se conforman los rasgos que caracterizarán todo el
periodo del Antiguo Régimen: una economía en transición del
feudalismo al capitalismo, una sociedad estamental y una monarquía
autoritaria en transición a la monarquía absoluta.41

El David de Miguel Ángel (1504), obra


cumbre del Renacimiento italiano, y ejemplo de la confianza en el ser
humano propia del antropocentrismo humanista.
 Edad Moderna: De mediados o finales del siglo XV a mediados o finales
del siglo XVIII. (Para los anglohablantes, Early Modern Times, es decir,
«Primera Edad Moderna» o «Edad Moderna Temprana»). Se toma
como hitos que marcan su comienzo la Imprenta, la toma
de Constantinopla por los turcos o el descubrimiento de América; como
final, la Revolución francesa, la Independencia de los Estados Unidos
de América o la Revolución industrial. Es por primera vez, un periodo de
validez casi mundial, puesto que para la mayor parte del mundo (con la
excepción solo parcial de China o Japón —que tras unos primeros
contactos optan por cerrarse a la influencia exterior en mayor o menor
medida— o de espacios recónditos de América, África y Oceanía —
colonizados en el siglo XIX—), significó la imposición de la civilización
occidental y la denominada economía-mundo. Se inició con la era de los
descubrimientos y la expansión del imperio español y el portugués,
mientras el mundo de las ideas experimentaba las innovaciones
del Renacimiento, la Reforma Protestante y la Revolución científica;
contrapesadas por la Contrarreforma y el Barroco. Mientras en la
Francia de Luis XIV triunfaba el absolutismo, en otras partes de Europa
noroccidental lo hacían las primeras revoluciones burguesas que
desafiaban al Antiguo Régimen (revolución neerlandesa, revolución
inglesa) y en el sur y este del continente se observaba un proceso
de refeudalización. El eje de la civilización se desplazó de la cuenca del
Mediterráneo al océano Atlántico. La crisis del siglo XVII y los tratados de
Westfalia reedificaron un nuevo equilibrio europeo que imposibilitaba las
hegemonías española o francesa, y que se mantuvo durante el
siglo XVIII, caracterizado intelectualmente por la Ilustración. A lo largo de
todo el periodo se van gestando los modernos conceptos
de nación y estado.42

Prueba nuclear en el atolón de Bikini,


26 de marzo de 1954, en plena Guerra fría. La era nuclear se
inauguró en 1945, cuando los Estados Unidos lanzaron
en Hiroshima y Nagasaki las primeras bombas atómicas. La Unión
Soviética la siguió en lo que se denominó carrera nuclear o carrera
de armamentos (simultánea a la carrera espacial), así como las
otras tres potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas: Reino Unido, Francia y China. Otros países no
firmantes del tratado de no proliferación nuclear han desarrollado
este armamento: abiertamente India y Pakistán; sin
reconocerlo Israel, Sudáfrica —lo desmanteló al caer el régimen
de apartheid— y quizá otros.

 Edad Contemporánea. Desde mediados o finales del


siglo XVIII hasta el presente. (Para los anglohablantes Later
Modern Times, es decir, «Segunda Edad Moderna» o «Edad
Moderna Tardía»). Una inicial era de las
revoluciones (revolución industrial, revolución
burguesa y revolución liberal) acabó con el Antiguo Régimen y
dio paso en la segunda mitad del siglo XIX al triunfo
del capitalismo que se extiende con el imperialismo a todo el
mundo, al tiempo que se veía contestado por el movimiento
obrero. Las guerras napoleónicas dieron paso a un periodo de
hegemonía británica durante la era Victoriana. El comienzo de
la transición demográfica (primero en Inglaterra, poco después
en el continente europeo y posteriormente en el resto del
mundo) produce una verdadera explosión demográfica que
altera de forma radical el equilibrio social y el del hombre con la
naturaleza, sobre todo a partir de la segunda revolución
industrial (paso de la era del carbón y de la máquina de vapor a
la era del petróleo y el motor de explosión y la era de la
electricidad). La primera mitad del siglo XX se marcó por
dos guerras mundiales y un período de entreguerras en el que
las democracias liberales enfrentadas a la crisis de 1929 se ven
desafiadas por los totalitarismos soviético y fascista. La segunda
mitad del siglo XX se caracterizó por el equilibrio del terror entre
las dos superpotencias (Estados Unidos y la Unión Soviética), y
la descolonización del Tercer Mundo, en medio de conflictos
regionales de gran violencia (como el árabe-israelí) y una
aceleración de la innovación tecnológica (tercera revolución
industrial o revolución científico-técnica). Desde 1989, la caída
del muro de Berlín y la desaparición del bloque
socialista condujeron al mundo actual del siglo XXI presidido por
la globalización tanto de la economía como de la presencia
política, militar e ideológica (poder blando) de la única
superpotencia, así como de sus aliados (potencias clásicas —
Unión Europea, Japón—), socios o posibles rivales (potencias
emergentes —China—) y opositores (potencias menores, como
algunos países islámicos, y movimientos a veces expresados en
terrorismo —11-S—).43

Código de Hammurabi, Babilonia. Edad Antigua.

Mezquita de Córdoba. Edad Media.

Santa Prisca de Taxco, México. Edad Moderna.

La libertad guiando al pueblo, de Eugéne Delacroix (Francia). Edad


Contemporánea.
Historia nacional[editar]
Artículo principal: Historia nacional
Véase también: Categoría:Historia por país
Véase también[editar]

 Portal:Historia. Contenido relacionado con Historia.


 Disciplinas auxiliares de la Historia
 Cronología
 Demografía histórica
 Gran Historia
 Genealogía
 Geohistoria
 Historia universal
 Historiografía
 Método histórico
Notas[editar]
1. ↑ Por regla general, se escribe con mayúscula inicial cuando haga referencia
a estudios o materias regladas en contextos académicos (ciencia) y en
minúscula cuando haga referencia a hechos pasados (objeto de estudio).1
2. ↑ A partir del ser humano, surge la historia, al poder estudiar y reflejar por
escrito su propio pasado y el que le precede (Prehistoria). El concepto de
"prehistoria" es un convencionalismo, que hacía alusión a una historia previa
a la historia oficial de la Iglesia (sobre la creación del mundo, Adán y Eva,
etcétera), cuya denominación, que también representa un campo académico,
se mantiene por tradición. Actualmente, la disciplina para el estudio de la
historia se centra, fundamentalmente, en la historia del ser humano; también
se debe tomar en cuenta que las ciencias históricas estudian muchas y
diferentes realidades del pasado.
3. ↑ Y las disciplinas de carácter paleoecológico
4. ↑ El historiador francés Marc Bloch la definió como la "ciencia de los hombres
a través del tiempo". Bloch, M. Introducción a la historia. México: Fondo de
Cultura Económica.
5. ↑ Se puede aplicar esa perspectiva temporal para cualquier otro campo de
conocimiento, como el tiempo geológico, el tiempo biológico, el tiempo
astronómico, etcétera.
6. ↑ De hecho, son habituales las polémicas entre los propios historiadores
sobre este punto, siendo muy llamativo el reproche que Cipolla (en su
ensayo paródico El papel de las especias... -1973- y Las leyes
fundamentales de la estupidez humana -1976-, recogidos en Allegro ma non
tropo. Barcelona: Crítica-Drakontos, 1991 ISBN 84-7423-509-X) realizaba a
los métodos cliométricos de Fogel y Stanley Engerman, o los debates de las
distintas tendencias dentro de los historiadores marxistas británicos. Véase
el artículo de Javier Ortiz Cassiani Historia y modas intelectuales, Historia
Crítica núm. 28, 2004. José Álvarez Junco, Los malos usos de la Historia, 21
de diciembre de 2013:

la Historia académica, una actividad que algunos de sus practicantes


defienden como científica. No lo es, desde luego, en el mismo sentido en
que puedan serlo las ciencias duras, en primer lugar porque el número de
variables que entran en cada fenómeno es poco menos que infinito; es
decir, que las “causas” de los hechos históricos no son únicas, ni en
general claras. A estos asuntos se les puede aplicar aquello que
dijo Oscar Wilde sobre la verdad: que raras veces es simple y nunca es
pura. Tampoco es la Historia un conocimiento aséptico u objetivo porque
los datos que nos llegan sobre el pasado (documentos, ante todo) son
parciales, muchas veces escasos y, sobre todo, subjetivos, emitidos por
alguien que estaba implicado en la situación que describía. Una
distorsión a la que se añade la que introducimos nosotros mismos,
quienes recogemos e interpretamos esos datos, que también somos
parciales y subjetivos, ya que anotamos unos hechos y descartamos
otros según que nuestra visión del mundo los considere o no
significativos. Dentro de estas limitaciones, sin embargo, la Historia
aspira a un status de ciencia social, un tipo de conocimiento que no
admite la arbitrariedad, el ocultamiento o el falseamiento de fuentes. Y
esto es lo malo: que muy buena parte de la Historia que se escribe cae
en este tipo de deformación porque tiene una finalidad política: es decir,
que se usa como argumento al servicio de una causa; normalmente, a
justificar la existencia de la organización política en la que habitamos (o la
de otra organización alternativa que pretendemos crear).

7. ↑

Si a esta [historia] se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad,


no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de
los de aquella nación ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros
enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que
demasiado. Y ansí me parece a mí, pues cuando pudiera y debiera
estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de
industria las pasa en silencio: cosa mal hecha y peor pensada, habiendo
y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nonada
apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rancor ni la afición, no les
hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula
del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y
aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

El Quijote, Primera parte, capítulo IX.

8. ↑ Una de las expresiones más contundentes es el famoso diálogo de El


tercer hombre en que se comparan irónicamente los impresionantes logros
culturales de los pueblos violentos con los de los secularmente pacíficos:
Suiza y el reloj "cu-cú".
9. ↑

En el siglo XVI los historiadores de la literatura y los filólogos, estudiando


el latín señalaron tres fases en su gradual evolución: la "alta edad" o
"superior" que llegaba hasta Constantino, etapa del latín clásico; la "edad
media" de la lengua, que alcanzaba desde Constantino
a Carlomagno (siglos IV al IX), y la "edad ínfima" iniciada en el 842 con el
primer texto en romance, Los Juramentos de Estrasburgo. Por eso
precisamente Ch. D. Du Cange tituló su famoso diccionario Glossarium
ad scriptores mediae et infimae latinitatis (Paris, 1678). La primera
ocasión en que se designa el término Edad Media con sentido histórico
parece haber sido en 1639, por el liejense Rasuin en su Laodium. La
expresión pasaría desde ese mismo siglo XVII a designar el período de
transición entre la antigüedad clásica y el renacer de su cultura
experimentada en la Edad Nueva que habita tomado cuerpo a lo largo del
siglo XV. Y, en consecuencia, su uso tendía a menospreciar los valores
de dicha edad intermedia como un puente o una noche de “mil años”. Los
pedagogos fueron los responsables de que este nuevo concepto de la
Edad Media adquiriera carta de naturaleza en los manuales o síntesis de
historia. Un profesor de fines del siglo XVII, Cristóbal Séller (1634-1707)
o Celarius —como gustaba llamarse latinizando su nombre a la manera
humanista— introdujo la modalidad en uno de los manuales escolares de
Historia Antigua editado en 1685, y la claridad que implicaba para la
explicación histórica le indujo a repetirla en otro, titulado Historia Medii
Aevi a temporibus Constanini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam
deducta (Jena, 1688). Otro profesor, Loescher, la repitió en un manual
alemán: Geschicchte der Mittleren Zeiten (1725), y no tardó en
generalizarse el nuevo concepto, porque resultaba cómoda esa división
de la historia.

Riu, M. (1978) Prólogo a la edición española, en La historia del mundo en la


Edad Media (The Shorter Cambridge Medieval History, The Later Roman
Empire To The Twelfth Century): tomo I, pg. XXIV. Madrid: Sopena.

10. ↑ Ledetraad til Nordisk Oldkyndighed (Guía de la Antigüedad Escandinava)


11. ↑ Francisco Bustelo: tres grandes hitos de la historia de la humanidad: el
inicio de la hominización, la Revolución Neolítica y la Revolución
Industrial. (Historia económica: introducción a la historia económica mundial,
pg. 255.
12. ↑ En las tablas que desarrollan la periodización habitual para Prehistoria e
Historia, se ha pretendido que la extensión de los periodos, aun no siendo
proporcional estrictamente al paso del tiempo, sí sugieran esa extensión de
forma solo indicativa. Los colores se han utilizado de modo analógico: gris
los periodos de transición, marrón los de crisis, verde los de comienzo,
mientras que los rosados y anaranjados se disponen simplemente por
necesidades visuales (contrastar con los periodos adyacentes).
Excepcionalmente, en la edad de los metales tienen una analogía con los
propios metales: cobre=rojizo, bronce=verde, hierro=negro. Para mapas
históricos véase
 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Mapas
históricos..
13. ↑ Uno de los principales autores que buscan la integración metodológica de
lingüística, genética, demografía y arqueología es Luigi Luca Cavalli-Sforza.
Es necesario señalar que este tipo de investigaciones, y sobre todo su
divulgación mediática, eventualmente son interpretadas como confirmación
de teorías etnográficas e historiográficas ya obsoletas (identificación de
lo indoeuropeo, lo celta o lo ibero con razas en vez de con culturas como se
hace desde la arqueología moderna) o de identificaciones nacionales
anacrónicas:

Investigadores estadounidenses y suizos han hallado que el mapa


genético y el mapa geográfico de Europa coinciden de una forma
asombrosa, y en el primero es posible distinguir claramente lugares como
la península Ibérica, la bota italiana o incluso las diferencias lingüísticas
de distintas regiones en un país como Suiza... Los datos sugieren que el
genoma de los europeos, a pesar de los siglos de migraciones y
conquistas, es enormemente uniforme y que el viejo continente ha sido
más conservador de lo esperado a la hora de relacionarse y buscar
pareja. "La diferenciación en el genoma europeo es muy pequeña,
aunque las poblaciones son muy distintas entre sí"

La patria se lleva en los genes. Un grupo de investigadores descubre la


asombrosa coincidencia del mapa de mutaciones y el geográfico de Europa,
El País, 26 de noviembre de 2008 (el artículo viene ilustrado con un
espectacular mapa a color en que la península ibérica aparece visiblemente
diferenciada). Tales extremos, mal interpretados, pueden llevar a abusos
contra los que suelen advertir los propios genetistas:

No hay razas. Desde el punto de vista de la genética, solo vemos


gradientes geográficos.

Lluis Quintana-Murci, del Instituto Pasteur de París, citado por Gary


Stix Huellas de un pasado lejano, en Investigación y Ciencia, septiembre de
2008, ISSN 0210-136X pg. 19.

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