LICENCIATURA EN CIENCIA POLÍTICA Y GOBIERNO
Historia Social y Política Latinoamericana
1
Docente / Alejandro Herrero
Laura S. Guic
10
Clase
América latina, la Gran Guerra y la crisis del liberalis-
mo, 1914-1930
Fecha: 11 de junio de 2020
1. Contenidos de la clase
- América Latina y la crisis europea durante la “Gran Guerra”
- Movimientos sociales y políticos de América Latina en las primeras décadas del siglo
XX.
- Economía agraria, cambios sociales y la sustitución de importaciones.
- La crisis económica y los golpes militares en 1930
2. Objetivos
-Examinar los rasgos de la llamada crisis del liberalismo.
-Estudiar la crisis del liberalismo y el impacto de la Gran Guerra en América Latina.
-Analizar la economía en América Latina y la crisis de 1929.
3. Presentación de la clase
Departamento de Políticas Públicas
Campus Virtual UNLa / Universidad Nacional de Lanús
CAMPUS VIRTUAL UNLa_CARRERA
En la clase anterior estudiamos el proceso de construcción de los Estados nacionales
en la América del Sur desde 1850 hasta 1914.
La llamada “Gran Guerra” fue un acontecimiento inédito y brutal que pone en crisis a
la “utopía liberal”.
El liberalismo que imperó en la mayoría de las potencias mundiales y en las naciones
sometidas por las políticas imperialistas, fue cuestionado desde distintos puntos.
Primero: se cristaliza que la utopía liberal que aludía a un mundo de naciones que
abandonaban los tiempos de la guerra y comenzaban a vivir un nuevo período en paz y
progreso gracias al comercio y el trabajo, se había convertido en un gran engaño con la Gran
Guerra.
Esta mentira de la utopía liberal se visualiza a los ojos de todo el mundo con la Gran
Guerra, pero los críticos habían elevado sus voces desde fines del siglo XIX.
Por un lado, se les critica que las naciones crecían económicamente de manera
desigual. Gran parte de la población en las naciones más poderosas y en las naciones de
América Latina vivían en la miseria mientras las clases burguesas y las oligarquías
disfrutaban como nunca de enormes fortunas.
A fin del siglo XIX, partidos obreros, campesinos y sindicatos, plantean los derechos
de los trabajadores, ajenos a las constituciones liberales y al ideario del liberalismo.
Por otro lado, el liberalismo se asociaba al movimiento positivista, es decir, a una
cultura que ubicaba a la ciencia como la autoridad para decir la verdad y legitimar, planificar
y definir políticas de gobierno. Si bien existen distintas corrientes positivistas, imperaba en las
dirigencias liberales un positivismo que legitimaba la idea de “la lucha por la vida”, es decir,
la supervivencia de los más fuertes. De este modo, este ideario que fundamentaba las distintas
políticas de los Estados, en las áreas de economía, de educación, de higiene, etc., justificaba la
desprotección de los más débiles, aquellos que no podían sobrevivir en el mercado capitalista.
Pero todo esto cobra otra dimensión en la Gran Guerra: la ciencia se pone al servicio
de la invención de las armas más destructoras que se hayan visto hasta entonces.
Durante la Gran Guerra, algunos protagonistas no sólo hablaban de la crisis del
liberalismo sino también de una crisis civilizatoria.
Lo cierto es que luego de 1918, emerge lentamente un nuevo orden: la revolución
socialista en Rusia (1917), el fascismo de Mussolini en la Italia de los años 20, y, finalmente,
la gran crisis económica en los Estados Unidos en 1929 fue el punto más alto del fin de la
utopía liberal.
2
CAMPUS VIRTUAL UNLa_CARRERA
En la década de 1930, las naciones hegemónicas cierran sus economías, y el
proteccionismo económico impera como moneda corriente. Junto a este cambio también se
impone una política desde los Estados que atiende los reclamos sociales. Se proclaman los
derechos sociales de los trabajadores y los más humildes. Es decir, emergen nuevos órdenes
orientados con políticas ajenas al ideario liberal. Hasta las naciones más liberales como
Estados Unidos y Gran Bretaña, adoptan una política de intervención de sus Estados en sus
economías.
Este cuadro, dicho muy rápidamente y de modo panorámico, es introducido para
entender que América Latina cambia drásticamente por los mismos años, y que dicha
mutación se desarrolla a nivel mundial.
Como todo cuadro panorámico siempre pierde los matices. En primer lugar, en
América Latina no hay que esperar hasta 1917 (Revolución socialista en Rusia) para ver una
revolución social. En 1910, se produce la revolución social en México. Ahora bien, mientras
en Rusia se crea la República socialista y en Italia el estado fascista, en México se suceden los
gobiernos, unos a otros, con vida muy efímera, sin cesar desde 1910 hasta 1930: impera la
inestabilidad.
Pero algo nuevo aparece en México: la reivindicación de los derechos de los más
débiles, ignorados por los gobiernos liberales durante el llamado porfiriato.
Luego de dos décadas de guerras internas, en el 30, se imponen en México gobiernos
nacionalistas y con políticas de protección de los trabajadores.
La Gran Guerra tuvo un impacto en América Latina en el terreno económico donde
dejó en claro la debilidad de su inserción en la división internacional del trabajo como mero
productor de materias primas sin industrializarse.
Durante la etapa de 1914 a 1918, durante el conflicto bélico europeo, en algunas
naciones, comenzaba lo que se llamó la sustitución por importaciones, es decir, los Estados
latinoamericanos iniciaron una promoción y desarrollo de sus manufacturas, puesto que no
llegaban como antes de las naciones industriales.
En los casos de Argentina y de Uruguay, una vez pasados los primeros años de la
posguerra, abandonan su producción de manufactura y se reinsertan plenamente como
exportadores de sus productos agrícolas ganaderos.
Distinto fue el caso de Brasil, que no pudo reinsertarse con el Café, y el ideario
industrialista fue creciendo en la mentalidad de la dirigencia política. En los años 30 se
3
CAMPUS VIRTUAL UNLa_CARRERA
produce un drástico giro: la clase dirigente de Río Grande del Sur toma el gobierno nacional,
y se define una política industrial y se promueven los derechos sociales de los trabajadores.
En la década del 30, México y Brasil se definen por gobiernos pro industrialistas y
promotores de los derechos de los trabajadores, mientras que Argentina, sigue con su política
liberal, agro-exportadora y ajena a la industrialización y a los derechos sociales.
Uruguay siguió siendo agroexportador, pero adoptó una política de ampliación de los
derechos: sufragio universal, voto femenino, leyes laicas, y una legislación que otorgaba
derechos sociales.
Estados Unidos se consolida como una de las grandes potencias, y en los años 20 se
ubica en el primer lugar a nivel mundial. Esto quedó más claro que nunca cuando se produce
la crisis financiera en Wall Street en 1929 que afectó a todas las naciones.
Su política imperialista en los países vecinos se acelera a fines del siglo XIX, y
durante las dos primeras décadas del siglo XX.
“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, es la frase que
sintetiza el nuevo momento para los latinoamericanos. Ante esta situación, se produce una
reacción de diversos movimientos sociales y políticos. Nacen movimientos y partidos
nacionalistas (algunos acceden a los gobiernos) y una identidad latinoamericana asociada al
antiimperialismo (norteamericano y británico).
Esta breve introducción ofrece solo algunos rasgos de los años 1914-1930; la lectura
del capítulo 5 del libro de Zanatta les dará más información al respecto.
3. Bibliografía
A partir de los nudos problemáticos de esta breve introducción lean con detenimiento: Loris
Zanatta, Historia de América Latina. De la Colonia al siglo XXI, Buenos Aires, Siglo XXI,
2012, Capítulo 5: pp. 93-112.