La extracción con fluidos supercríticos es un proceso utilizado en la industria para
separar componentes de una sustancia utilizando un fluido supercrítico como
solvente. Un fluido supercrítico se forma cuando una sustancia se calienta y se
comprime por encima de su temperatura y presión crítica, lo que la convierte en un
estado intermedio entre un líquido y un gas.
El fluido supercrítico exhibe propiedades únicas que lo hacen ideal para la
extracción, como una alta difusividad, baja viscosidad y densidad ajustable.
Algunos de los fluidos supercríticos más comunes utilizados en la extracción son
el dióxido de carbono (CO2), el agua (H2O) y el óxido de nitrógeno (N2O).
Algunos puntos clave sobre esta técnica:
Se basa en las propiedades únicas de los fluidos en estado supercrítico,
que tienen propiedades intermedias entre los líquidos y los gases. Esto les
permite penetrar materiales como un gas pero disolver compuestos como
un líquido.
El CO2 es el fluido más común debido a que alcanza el estado supercrítico
a temperaturas y presiones relativamente bajas. Otros fluidos como el
etano, el metano o el agua también se utilizan.
Permite extraer compuestos como aceites esenciales, antioxidantes,
cannabinoides y más, preservando la estructura y actividad de estos
compuestos.
Se utiliza para procesar material vegetal como plantas medicinales,
semillas, etc., así como en la industria para extraer constituyentes de
diferentes matrices.
Es considerada una técnica más selectiva y limpia comparada con otros
métodos de extracción como la destilación o extracción con solventes
orgánicos.
Los parámetros principales son la temperatura, la presión, el tiempo de
extracción y el tipo de fluido supercrítico. Estos se optimizan según el
material que se procesa y los compuestos de interés.
Instrumentos que se emplean
Extractor supercrítico: Es el equipo principal utilizado en el proceso.
Consiste en un recipiente presurizado donde se coloca el material de
interés y el fluido supercrítico. Puede estar equipado con diferentes
sistemas de control de temperatura, presión y flujo.
Bomba de fluido: Se utiliza para comprimir y bombear el fluido
supercrítico desde el cilindro de almacenamiento hacia el extractor a la
presión y velocidad adecuadas.
Cilindro de almacenamiento de fluido: Aquí se almacena el fluido
supercrítico a alta presión antes de ser bombeado hacia el extractor.
Horno o sistema de control de temperatura: Se utiliza para controlar
la temperatura dentro del extractor y mantenerla en el rango adecuado
para el proceso de extracción.
Sistema de control de presión: Es necesario para mantener la presión
dentro del extractor en el nivel requerido para mantener el fluido en
estado supercrítico.
Separador de fases: Después de la extracción, este equipo se utiliza
para separar los componentes extraídos del fluido supercrítico.
Recipiente de colección: Se utiliza para recoger los componentes
extraídos y puede estar equipado con sistemas de refrigeración para
condensar el fluido y recuperarlo para su reutilización.
Instrumentación de monitoreo y control: Incluye dispositivos como
sensores de temperatura y presión, manómetros, medidores de caudal y
sistemas de control automático para supervisar y regular las condiciones
del proceso.
La extracción con fluidos supercríticos tiene una amplia gama de aplicaciones en
diversas industrias debido a su capacidad para obtener extractos puros y
selectivos de una variedad de materiales. Algunos de los usos más comunes
incluyen:
Industria farmacéutica: Se utiliza para la extracción de principios activos
de plantas medicinales, la purificación de compuestos farmacéuticos y la
producción de formulaciones de liberación controlada de medicamentos.
Industria alimentaria: Se emplea para la extracción de aceites esenciales,
pigmentos, aromas y sabores de materias primas como hierbas, especias,
frutas y vegetales. También se utiliza en la descafeinización del café y la
extracción de componentes bioactivos de alimentos funcionales.
Industria cosmética: Se utiliza para la extracción de aceites esenciales,
extractos botánicos y compuestos activos para la formulación de productos
cosméticos y de cuidado personal.
Industria del medio ambiente: Se emplea en la extracción de
contaminantes orgánicos e inorgánicos del agua, el suelo y los sedimentos,
así como en la recuperación de metales preciosos y la eliminación de
compuestos indeseables en procesos de tratamiento de residuos.
Industria química: Se utiliza en la purificación de productos químicos, la
obtención de productos de alto valor agregado y la síntesis de materiales
poliméricos porosos.
Industria del petróleo y gas: Se emplea en la extracción y purificación de
componentes de petróleo crudo y gas natural, así como en la remediación
de suelos contaminados con hidrocarburos.
Industria de materiales: Se utiliza en la extracción y purificación de
compuestos de interés en materiales como polímeros, cerámicas, metales y
materiales compuestos.
Proceso
1. Preparación del material: El material de interés se prepara según la
aplicación específica. Esto puede implicar la trituración, molienda o
pulverización del material para aumentar su área de superficie y facilitar la
extracción.
2. Carga del material en el extractor: El material preparado se coloca dentro
del extractor supercrítico, que es un recipiente presurizado diseñado para
contener tanto el material como el fluido supercrítico.
3. Carga del fluido supercrítico: El fluido supercrítico, como dióxido de
carbono (CO2) en la mayoría de los casos, se bombea desde un cilindro de
almacenamiento a alta presión hacia el extractor. El fluido supercrítico se
introduce en el extractor donde entra en contacto con el material y
comienza el proceso de extracción.
4. Control de condiciones: Se ajustan las condiciones de temperatura y
presión dentro del extractor para mantener el fluido en estado supercrítico.
Esto suele implicar calentar el sistema a una temperatura ligeramente
superior a la temperatura crítica del fluido y mantener una presión
adecuada.
5. Extracción: El fluido supercrítico se disuelve en el material y extrae
selectivamente los compuestos de interés. La naturaleza selectiva de la
extracción se controla ajustando las condiciones de temperatura y presión,
así como la velocidad de flujo del fluido.
6. Separación de fases: Después de la extracción, la mezcla de fluido
supercrítico y extracto se dirige a un separador de fases donde se reduce la
presión y la temperatura. Esto permite que el fluido supercrítico vuelva a su
estado gaseoso, dejando atrás el extracto.
7. Recuperación del extracto: El extracto se recoge en un recipiente de
colección. Dependiendo de la aplicación, puede ser necesario realizar
pasos adicionales de purificación o concentración del extracto antes de su
uso final.
8. Reciclaje del fluido supercrítico: El fluido supercrítico recuperado se
puede reciclar y reutilizar en futuros procesos de extracción, lo que hace
que el proceso sea más económico y respetuoso con el medio ambiente.