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Características del delito de homicidio

El documento detalla las características del delito de homicidio, incluyendo la acción de matar, la intencionalidad y la ausencia de justificación legal. Se distingue entre homicidios calificados, privilegiados y los que utilizan métodos peligrosos, cada uno con diferentes agravantes y penalidades. Además, se analizan circunstancias específicas como la ferocidad, el lucro y el placer como motivaciones para cometer homicidios, así como la gravedad de estos delitos en función de las condiciones en que se cometen.
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Características del delito de homicidio

El documento detalla las características del delito de homicidio, incluyendo la acción de matar, la intencionalidad y la ausencia de justificación legal. Se distingue entre homicidios calificados, privilegiados y los que utilizan métodos peligrosos, cada uno con diferentes agravantes y penalidades. Además, se analizan circunstancias específicas como la ferocidad, el lucro y el placer como motivaciones para cometer homicidios, así como la gravedad de estos delitos en función de las condiciones en que se cometen.
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REFERENCIAS GENERALES

Características generales del delito de Homicidio.


El delito de homicidio es uno de los más graves en el ámbito del derecho penal
y suele tener características específicas que varían según la jurisdicción. Aquí
hay algunas características generales que suelen asociarse con el delito de
homicidio:

 Acción de matar: El homicidio implica la acción de quitar la vida a otra


persona de forma intencional o negligente. Puede ser causado por
golpes, heridas, envenenamiento u otros medios.

 Elemento de intencionalidad: En muchos sistemas legales, el


homicidio requiere que el perpetrador actúe con intención, es decir, que
tenga la voluntad consciente de causar la muerte de otra persona. Esto
puede manifestarse en diferentes grados de intencionalidad, como
homicidio doloso (cuando hay intención de matar) o homicidio culposo
(cuando se causa la muerte sin intención pero con negligencia o
imprudencia).

 Ausencia de justificación legal: El homicidio se considera ilegal a


menos que esté justificado por circunstancias legales específicas, como
la legítima defensa, el cumplimiento del deber oficial o situaciones de
guerra reconocidas internacionalmente.

 Resultados mortales: Para que se configure el delito de homicidio,


generalmente se requiere que la acción del perpetrador haya causado la
muerte de otra persona.

 Penalidades severas: Dada la gravedad del delito, las penalidades por


homicidio suelen ser significativas y pueden incluir largas penas de
prisión, especialmente en casos de homicidio doloso.

 Agravantes y atenuantes: Las circunstancias específicas del caso


pueden influir en la gravedad de la acusación y la penalidad asociada.
Factores como la premeditación, la violencia extrema o la relación entre
el perpetrador y la víctima pueden considerarse agravantes, mientras
que la falta de antecedentes penales o la expresión de remordimiento
pueden considerarse atenuantes.

Estas son algunas características generales del delito de homicidio, pero es


importante tener en cuenta que las leyes y los procedimientos pueden variar
según la jurisdicción y el sistema legal aplicable.

Los Homicidios calificados.

El homicidio calificado denominado asesinato, según el código penal artículo


108, menciona que es un delito contra la vida humana, de carácter doloso, que
consiste en matar a una persona por las siguientes circunstancias las cuales
son: por ferocidad, codicia, lucro, placer, facilitar u ocultar otro delito,
premeditación, alevosía, por fuego, explosión o por cualquier otro medio capaz
de poner en peligro la vida o salud de otras personas. Los homicidios
calificados, también conocidos como homicidios agravados o homicidios con
circunstancias especiales, son aquellos en los que se presentan agravantes
específicos que aumentan la gravedad del delito y, por lo tanto, la penalidad
asociada. Estos agravantes pueden variar según la jurisdicción, pero algunas
circunstancias comunes que pueden calificar un homicidio como calificado
incluyen:

 Premeditación: Cuando el homicidio se comete con premeditación o


planificación previa, es decir, cuando el perpetrador ha pensado y
deliberado sobre el acto antes de cometerlo.

 Alevosía: Cuando el homicidio se comete de manera sorpresiva,


traicionera o mediante emboscada, de modo que la víctima no tiene
oportunidad de defenderse.
 Crueldad o ensañamiento: Cuando el perpetrador comete el homicidio de
manera especialmente cruel, prolongada o con un sufrimiento innecesario
para la víctima.

 Motivos específicos: Cuando el homicidio se comete por razones


específicas, como odio racial, de género, religioso, entre otros.

 Víctima particularmente vulnerable: Cuando la víctima es especialmente


vulnerable debido a su edad, condición física o mental, o a la relación de
dependencia con el perpetrador (por ejemplo, niños, ancianos, personas
discapacitadas).

 Comisión durante otro delito: Cuando el homicidio se comete en el curso de


la comisión de otro delito, como robo, violación, secuestro, etc.

Los homicidios calificados suelen conllevar penas más severas que los
homicidios simples, y pueden estar sujetos a la cadena perpetua o incluso a la
pena de muerte en algunas jurisdicciones donde esta última esté permitida. Es
importante tener en cuenta que las leyes y los criterios específicos para calificar
un homicidio como calificado pueden variar según la legislación de cada país o
estado.

Los homicidios Privilegiados.


También la tradición legislativa del homicidio en el Perú ha considerado la
configuración de tipos penales derivados privilegiados de homicidio; es decir,
formas de homicidio donde concurren circunstancias que disminuyen o atenúan
la penalidad de quien mata a otro. Actualmente se contemplan tres supuestos:
el homicidio por emoción violenta, en el artículo 109; el infanticidio, en el
artículo 110; y el homicidio por piedad, que está tipificado en el artículo 112. En
el «homicidio por emoción violenta», la menor penalidad responde a la
presencia en el autor del delito de un trastorno emocional; es decir, de una
conmoción anímica que afecta o debilita el control que aquel tiene sobre sus
frenos inhibitorios y determina que ejecute la acción homicida. Esta forma de
homicidio privilegiado está prevista por el artículo 109 del Código Penal, donde
se asocia el influjo que ejerce la emoción violenta sobre el autor del delito con
un desencadenamiento en él de un estado de capacidad penal disminuida que
valida la aplicación de una pena menor. No obstante, para que ese efecto de
menor punibilidad opere, es menester que las circunstancias que produjeron la
emoción violenta sean «excusables»; lo que implica que ellas sean
racionalmente idóneas y socialmente aceptables para generar un estado de
conmoción anímica que se traduce en sensaciones de odio, impotencia,
desprecio, humillación o un afán repentino de venganza. La experiencia
jurisprudencial nacional ha asimilado como excusables las emociones violentas
generadas por experiencias de infidelidad, traición, deslealtad, abuso sexual o
grave decepción.

Asesinato con ferocidad, por lucro y con placer.


En el marco de las agravantes que se determinan por los móviles deleznables:
con ferocidad, por lucro o por placer, habrá que efectuar un análisis por
separado, en vista de la particularidad sustantiva que revela cada una de las
circunstancias, que el legislador ha contemplado en el inc. 1 del artículo 108o
del C.P.

Ferocidad
La primera de las circunstancias agravantes hace alusión normativamente á la
"ferocidad", una terminología que evoca un signo demostrativo de manifiesto
desprecio hacia la raza humana; quien si motivo alguno, o concurriendo una
causa irrelevante, adopta una actitud violencia, extrema, que se expresa en la
eliminación de la vida humana.
"La ferocidad requiere que la muerte se haya causado por un instinto de
perversidad brutal o por el sólo placer de matar, esto es, que el comportamiento
delictivo es realizado por el agente sin ningún motivo ni móvil aparentemente
explicable”

Constituye un homicidio sin causa, que ha de verse como una actitud patológica
del autor, quien sin mediar razón alguna, se determinó volitivamente a cometer el
acto de mayor reprobación social y jurídica: dar muerte a su congénere, lo que a
vista de la sociedad lo hace más peligroso. Pero, la mayor necesidad de pena, no
hay que buscarla en la "peligrosidad social", sino en la actitud que tiene el sujeto
sobre la vida humana, el móvil que desencadeno la voluntad criminal,
reaccionando de forma violenta ante una circunstancia evidentemente
desproporcionada e irracional, para con el comportamiento que toma lugar en la
persona del agente. Pueden citarse como casos de homicidio fútil o ferocidad: el
que mata a la mujer que no le corresponde en el amor, para eliminar al competidor
o rival, por celos profesionales, porque no se le aceptó un trago que ofrecía,
porque no se coloco la música que pedía, porque se le miró mal, etc.

Lucro

Sin duda, el asesinato por lucro, o dígase por recompensa es el que adquiere
mayor facticidad en la sociedad actual. La imagen del sicario que da muerte a su
víctima, a cambio de un precio muestra la careta de muchos crímenes que se
cometen día a día en nuestra realidad. De ahí, se atiende un motivos especial, a un
fin que persigue el autor, llevado a mas por su apremiante ambición desmedida, de
lucrar a costa de la eliminación de una vida humana; enrostra una personalidad
calculadora, cuya frialdad toma lugar cuando es inducido a eliminar a un individuo,
en orden a colmar una pretensión puramente económica. Móvil egoísta, que fue
recogido por el legislador, a fin de construir esta circunstancia agravante, cuya
peligrosidad radica en lo deleznable que significa matar por lucro, devaluando la
vida humana a un propósito mercantilísta. En nuestro país, los denominados
"sicarios", abundan por doquier, quienes están dispuestos a matar a una persona,
a cualquier precio, lo que demuestra lo bajo que puede caer la especie humana,
cuando ha de primar la obtención de una ventaja patrimonial o de cualquier índole.

En el homicidio por lucro intervienen dos sujetos. Uno, el ejecutor, que realiza el
hecho bajo estímulo de una recompensa;, y otro, que asegura impunidad con la
mera disposición.

Placer

El homicidio por "placer", que de igual forma que la causal antes anotada, tiene
que ver con la esfera anímica del autor, los móviles que lo han impulsado para dar
muerte a la víctima. Placer, habrá que entenderlo con el regocijo, con el deleite, el
gusto en la consecución de un determinado fin, que habrá de satisfacerse
cuando el autor comete la muerte de su ocasional víctima. Aparece una suerte de
aplacamiento de una especie de sentimiento sórdido, de morbo del sujeto,
cuando logra su cometido, que carece de todo motivo, al igual que el homicidio
por ferocidad. Podría ser el caso, de quien apostado en un determinado lugar,
funge como un francotirador, provocando la muerte de un sinnúmero de personas
inocentes, a las cuales no siquiera conoce, es decir, la identidad de la víctima le
interesa muy poco, sea ésta anciana, joven, hombre, mujer, etc.

El homicidio por placer, fue incorporado como efecto de la sanción del artículo 1o del
Decreto Legislativo N° 896 del 24 de mayo de 1998, Ley que incorpora los delitos
agravados en el corpus punitivo, desprovisto de una técnica legislativa adecuada,
apuntando únicamente a una respuesta política penal ante una criminalidad
imparable.

Asesinato para facilitar y/o ocultar otro delito.


Aparecen figuras agravantes, que tienen que ver con una profesa intencionalidad
del autor, en cuanto se utiliza el homicidio para facilitar y/o ocultar otro delito, lo
que revela un mayor desprecio de la vida humana, en cuanto la considera un
obstáculo para sus fines estrictamente "criminales", que se expresa en el factor
final que impulsa la perpetración del hecho por parte del agente. La agravante se
da en atención al aspecto subjetivo de la conexión, ya que el hecho no se
subsumiría en este tipo legal si el agente no tuvo el propósito conexivo en el
momento de matar.

El autor puede actuar de forma personal, esto es, el mismo luego de haber
matado a la víctima, emprenda la acción que da lugar a la comisión del otro delito
o, en su defecto, actuar de forma concertada, sea en banda o en el marco de una
asociación ilícita; [Link]., Lucho da muerte a Lucía, para que Horacio, pueda ingresar
al domicilio y sustraer las joyas de aquélla. No se daría la agravante in examine,
cuando la configuración de un tipo penal comprende dos acciones que de forma
separada constituyen figuras delictivas independientes. En el robo agravado, la
realización de violencia física y/o amenaza grave, subsumen en su accionar,
coacciones o lesiones, que han de ser valoradas de forma conjunta con el acto de
desapoderamiento que sufre la víctima.
Asesinato con gran crueldad y alevosía.
El término "asesinato con gran crueldad y alevosía" describe un tipo de
homicidio especialmente grave y premeditado, en el cual el perpetrador actúa
con extrema crueldad y de manera traicionera o alevosa hacia la víctima. Este
tipo de homicidio implica una planificación deliberada y una ejecución fría y sin
consideración por la vida humana.

La "crueldad" se refiere a la violencia extrema o al sufrimiento infligido a la


víctima durante el acto homicida. Esto puede manifestarse en acciones
brutales, prolongadas o particularmente dolorosas destinadas a causar
sufrimiento adicional a la víctima.

La "alevosía" implica que el perpetrador comete el homicidio de manera


sorpresiva, traicionera o mediante emboscada, de modo que la víctima no tiene
oportunidad de defenderse ni anticipar el ataque. Es decir, el perpetrador
aprovecha la indefensión de la víctima para asegurar la consumación del
homicidio de manera más eficaz y sin riesgo para sí mismo.

El asesinato con gran crueldad y alevosía suele considerarse un homicidio


agravado y puede conllevar penas más severas que los homicidios simples. En
muchos sistemas legales, este tipo de homicidio puede ser castigado con
cadena perpetua o incluso con la pena de muerte en casos extremos,
dependiendo de la legislación y las circunstancias específicas del caso.

Homicidio por veneno, fuego, explosión, o por cualquier otro medio capaz
de poner en peligro la vida o salud de otras personas.

El homicidio por veneno, por fuego, explosión o por cualquier otro medio capaz
de poner en peligro la vida o salud de otras personas es una forma
particularmente grave de homicidio que implica el uso de métodos peligrosos y
potencialmente letales para causar la muerte de otra persona. Estos métodos
incluyen, entre otros:
 Homicidio por veneno: Cuando el perpetrador utiliza sustancias tóxicas o
venenosas para causar la muerte de la víctima. Esto puede incluir la
administración de sustancias químicas, medicamentos, alimentos o bebidas
contaminadas con la intención de causar daño o la muerte.

 Homicidio por fuego: Cuando el perpetrador utiliza el fuego o incendios


para provocar la muerte de la víctima. Esto puede incluir el uso de
combustibles inflamables, incendios provocados o la colocación de
dispositivos incendiarios.

 Homicidio por explosión: Cuando el perpetrador utiliza explosivos o


dispositivos explosivos para causar la muerte de la víctima. Esto puede
incluir la detonación de bombas, explosivos industriales o dispositivos
improvisados.

 Otros medios peligrosos: Además de veneno, fuego y explosión, este tipo


de homicidio puede implicar el uso de otros medios capaces de poner en
peligro la vida o salud de otras personas, como armas de fuego, armas
blancas, gases tóxicos, asfixia, entre otros.

El homicidio por estos medios se considera especialmente grave y puede estar


sujeto a penas más severas que los homicidios simples. En muchos sistemas
legales, este tipo de homicidio puede ser castigado con cadena perpetua o
incluso con la pena de muerte en casos extremos, dependiendo de la
legislación y las circunstancias específicas del caso.

Si la víctima es miembro de la Policía Nacional del Perú o de las fuerzas


armadas, magistrado del poder judicial o del ministerio público, en el
cumplimiento de sus funciones.
El legislador nacional se caracteriza por legislar en materia penal de forma
"coyuntural", esto es, basta que acontezcan ciertos actos delictuosos, que por su
especial singularidad, provoquen la inmediata reacción punitiva, que se plasma a
través de las construcciones normativas que cobran rigor con las circunstancias
agravantes, conforme es de verse en las figuras delictivas del secuestro, delitos
sexuales, hurto agravado, robo agravado, extorsión, etc.;

De todos modos caben ciertas explicaciones: el dolo del autor, del homicida no
sólo ha de abarcar la calidad de persona que exige el tipo de homicidio, sino
también que la víctima es aquella que ejercer las funciones que se enumeran en la
tipificación penal en cuestión (miembro de la PNP, de las Fuerzas Armadas,
Magistrado del Poder Judicial o del Ministerio Público), pues si hay un error en la
persona, la solución sería condenar al autor por tentativa de asesinato en
concurso con un homicidio simple culposo, y si es al revés, si se quiere, matar a
una persona cualquiera, pero se mata a un magistrado, será mas que un homicidio
simple, a menos que pueda apreciarse otra circunstancia agravante. Mientras que
el caso del aberratio ictus, si el tiro se desvía por error, y se mata a un tercero
particular, será constitutivo de un concurso ideal, entre una tentativa de asesinato
y homicidio culposo, pero si ha de apreciarse un dolo eventual, con respecto al
resultado lesivo, la resolución será la de un homicidio simple doloso. Al revés, si el
autor dirige su acción contra un particular, pero por error, desvío del curso causal,
el tiro alcanza a un magistrado, se dará un concurso ideal, entre una tentativa de
homicidio simple con homicidio culposo, al no haberse contemplado la figura del
asesinato culposo.

Finalmente, se desprende de la composición típica, que no basta que la víctima


ostente el cargo público, que se describe en la agravante en cuestión, sino que
ésta, debe haber sido ultimada en el "cumplimiento de sus funciones"; [Link]., el
policía que es asesinado luego de imponer una papeleta de tránsito, persiguiendo
a unos bribones que acaban de asaltar un banco, haciendo frente a unos
delincuentes que acaban de secuestrar a un empresario. Pero, en el caso de los
magistrados, dicho presupuesto de cierta forma restringe, la aplicación de la
circunstancia agravante, en el sentido de que el asesinato sólo podrá ocurrir,
cuando efectivamente están cumpliendo con la función de la judicatura o
ejerciendo la función fiscal; [Link]., cuando el juez in situ esta dando cumplimiento a
una orden desalojo, cuando esta realizando una inspección ocular, rindiéndose
una instructiva o interrogando a un testigo en el juicio oral; por su parte, el fiscal,
cuando se desplaza conjuntamente con la policía a la puesta en marcha de un
operativo, para la aprehensión de traficantes de droga, para la incautación de
bienes producto del narcotráfico, para la incautación de bienes, etc. Sin embargo,
si la muerte se producé en una reunión social, en un viaje de placer, no podrá
admitirse esta agravante. Hubiese bastado con señalar normativamente que el
homicidio haya tomado lugar por motivos vinculados a la función pública que ejercía
el sujeto pasivo, pues cualquiera de ellos, podría también ser eliminado en el
cumplimiento de sus funciones, pero siendo el móvil de corte sentimental.

En suma, el tipo penal en cuestión, ha perdido coherencia de sistematicidad y de


rigurosidad dogmática, con la inclusión de esta circunstancia agravante.

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