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Justificación y Fe en el Nuevo Testamento

Este documento discute varios temas relacionados con la justificación y la salvación por la fe en Cristo en lugar de las obras. Explica que la salvación viene por la gracia de Dios a través de la fe en Jesús y no por obedecer la ley o realizar buenas obras. También contrasta las creencias católicas y protestantes sobre el bautismo de niños.
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Justificación y Fe en el Nuevo Testamento

Este documento discute varios temas relacionados con la justificación y la salvación por la fe en Cristo en lugar de las obras. Explica que la salvación viene por la gracia de Dios a través de la fe en Jesús y no por obedecer la ley o realizar buenas obras. También contrasta las creencias católicas y protestantes sobre el bautismo de niños.
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“LA JUSTIFICACIÓN”

(Álvaro Torres)

PREAMBULO:
Cuando dirigimos, cuando leemos la Palabra en el culto nos referimos
demasiado al Antiguo Testamento.
En el Nuevo Testamento todo se hace en el Espíritu Santo. En el AT, la
religión era el judaísmo. Jesús “les dio palo” a los judíos por su religión.
Mudémonos al NT, y tengamos claro lo que Dios ha hecho. Nuestro
patrimonio no debe desviar la fe.
Si la forma de culto me retiene la juventud, yo la quitaría; que se enamoren
de Cristo y se queden por él.
Una persona no se salva por un concierto, con una obra de teatro, predique
a Cristo y la gente se salvará.

Preguntaron: ¿Los hijos de los pastores necesitan bautizarse?


Creo que nadie haya predicado eso.
Revisemos:
 Adán pecó y no tenía ninguna manera de salvarse. Dios propuso la
forma de salvarlo.
 No se podía hacer enseguida. Dios no se demoró 4.000 para hacerlo,
él tenía que arreglar las cosas, dependiendo de cómo el hombre lo
percibiera.
 Adán perdió su posición conceptual, para poder pecar; descreyó en
Dios, le creyó a otro: “con que os ha dicho Dios no comáis de todo
árbol” Adán decidió obedecer a otro. Para quitarle esa idea Dios se
tardó 4.000 años no por falta de poder sino por la terquedad del
hombre.

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 Cuando vino la ley, Dios llevó al hombre a la comprensión de que no
era que la Ley le diera una imagen deformada sino que él estaba
deformado, miserable. Lo que rea imposible para la Ley, por cuanto
se fundamentaba en la debilidad de la carne del hombre.
 Dios nos ofreció la salvación, bajita de precio, pero nuestro “billete
era falso”, con ese no podemos comprar nada. Nos tenía que regalar.
Entonces, Dios hizo un “billete”, no del polvo de la tierra, y con ese
“billete” nos compró. No podemos poner nuestra fe en lo que dice la
“biblia de estudio” de turno, porque la interpretación que le dan a los
versículos, no corresponde con lo que Dios nos ha dado a nosotros.
 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por
el pecado la muerte, a así la muerte pasó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron.” (Ro. 5.12)
 “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Jn.
1.29).
 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo.” (Hch. 2.38)
 Las actitudes religiosas se presentan por mantener la religión de AT.
No somos ministros del altar, esos son los levitas; nosotros somos
ministros de Dios. Ejemplo: La religión “del florón rojo”. Para Raquel
era normal quedarse quieta por la menstruación y debía declararlo.
 “pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que
ahora son santos.” (1Co. 7.14) Esto no quiere decir que el niño esté
en pecado. Jesús llevó el pecado del mundo.
 Nuestra Iglesia tiene actividades que no son ministeriales. La
presentación de niños no es para salvarlos, es para bendecirlos.
 Los católicos son consecuentes, creen que los niños están perdidos
y los bautizan niños. Nosotros sabemos que Cristo murió por el
pecado del mundo, mientras no tenga conciencia de pecado.
 Pecador por naturaleza, no significa que esté en pecado sino que
puede pecar. Cristo no podía pecar. Usted es pastor porque Dios lo
llamó, pero no ejerció sino hasta el momento indicado.

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_________________________

Dios nunca cambió, ni ha cambiado que para que hombre se salve tiene
que morir. Dios se inventó una forma “de reciclaje”
Para que una persona se pueda salvar, tiene que morir y entrar en Cristo.
Dios descargó su ira, me dijo “ponte ahí que voy a descargar mi ira”, pero
cuando cayó la ira Cristo se puso por delante y la recibió en mi lugar.
Dios hizo algo más, me revistió de Cristo Jesús, me dio una nueva vida, por
la resurrección de Jesucristo; y como dice la palabra: “Con Cristo estoy
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” (Gá. 2.20)
Dios demandaba mi justicia, pero yo no tenía. Dios me preguntó: “A ver tu
justicia”; pero yo no tenía que ofrecer. A penas tengo fe. Ven dame tu fe,
que yo te la cambio por justicia. “Así Abraham creyó a Dios, y le fue
contado por justicia.” (Ga. 3.6)
“¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya
condenación es justa, afirman que nosotros decimos): Hagamos males
para que vengan bienes?.” (Ro. 3.8).
Los leprosos del sitio de Samaria, no conquistaron una victoria, fue un
regalo de Dios.
“Gracias Dios por el cielo que me tienes prometido,
Y por librarme del infierno tan temido.
Pero aunque no hubiera cielo yo te amara,
Y aunque no hubiera infierno te temiera”
Hechos 2.38 no es el evangelio, es la invitación al altar. El evangelio es lo
que Pedro predicó antes de esa invitación al altar: Cristo murió y resucitó
para salvarnos.
Ro. 10.5: “Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El
hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.”
Ro. 10.6-10: “Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu
corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o,

3
¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre
los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu
corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu
boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación.”
En el caso del hombre no se trata del poder de la palabra, sino de la
sugestión. Diferente el poder de la palabra de Dios, porque Dios si tiene
poder para hacer cumplir su palabra.
<<Un líder “evangélico” al banquero: “yo tengo 10.000 creyentes, yo les
hablo y mañana le pueden abrir 10.000 cuentas”; a bueno si es así si le
puedo hacer el préstamo de los US$50.000; eso es negociar a los
creyentes. No es ningún milagro.>>
Tenemos una Justificación, nuestra salvación no es por obras, sino por
gracia, por medio de la fe.
<<Había en Canadá una muchacha, diaconisa, muy bien puesta,
participaba en la Iglesia; se casó; y se volvió “loca”. Trataron de liberarla,
nada funcionó. Finalmente llamó al pastor: “Yo no estoy loca, lo que pasa
es que yo soy sucia, tuve un novio pakistaní, hicimos porquerías, mi
esposo es tan limpio, no aguanto más.>>
Ef.6.10-20: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el
poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis
estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha
contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra
los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales
de maldad en las regiones celestes.”
<<El niño por pequeño que sea quiere estar independiente, se va adelante,
lo asusta un perro, se regresa corriendo y se aferra del fuerte. “Aquí no me
pasa nada”>>
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el
día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”

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Dios nos comparó con las hormigas, en el hecho de trabajar, no con todo lo
que es una hormiga, no somos hormigas.
El yelmo de la salvación: La salvación es una convicción, no es un conjunto
de prácticas. Dios me dice: “Sí tú creíste en el evangelio, si tú obedeciste,
yo te salvo” La tentación no es pecado, por ella no se pierde la salvación; el
pecado si nos condena.
La coraza de justicia: Dios me declaró inocente.
El escudo de la fe: Fe no es la capacidad de creer, “¡yo si tengo fe!” La fe
consiste en lo que creo. “Esta es la victoria que vence al mundo: Nuestra
creencia.” Ef.6.16: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno.” El escudo de la fe me
protege por todo lado.
“Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.” (Sal 139.5)
“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón;…” (Sal 27.3)
La espada del espíritu: Es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es
normativa de la vida. El descanso lo inventó Dios, habrá más tiempo para
vivir, para trabajar. No podemos ser negligentes, pero tampoco debemos
vivir azorados.
¡Cómo es de saludable hablar de tal manera que las personas puedan
entender y decir amén!
“Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de
modo que entendiesen la lectura.” (Neh. 8.8)
Sin darse cuenta la gente nos puede boicotear el sermón por el frenesí al
que los hemos acostumbrado.
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios;
considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Heb. 13.7-8)
No podemos perder la esencia, con todas las diferencias que tenemos,
Dios nos usa.
El apresto del evangelio: “y calzados los pies con el apresto del evangelio
de la paz.” (Ef. 6.15)

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“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza,
sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno
perezca.” (2 P. 3.9)
Nadie nos puede tumbar, nadie nos puede dañar, solamente nosotros
mismos nos podemos salir de la protección de Dios.
Predique un sermón de la venida del Señor, con todo, y el altar se le va a
llenar. Predique por unos dos meses a Cristo, luego vuelva a predicar la
segunda venida; seguramente no pasará ni la mitad al altar.
“Escóndete en la mano del Señor”

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