0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas7 páginas

Ensayo - El Impacto de La Neurociencia en La Educación

Este documento explora el impacto de la neurociencia en la educación, describiendo cómo la neuroeducación y el neuroaprendizaje pueden mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediante el uso de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje.

Cargado por

Ana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas7 páginas

Ensayo - El Impacto de La Neurociencia en La Educación

Este documento explora el impacto de la neurociencia en la educación, describiendo cómo la neuroeducación y el neuroaprendizaje pueden mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediante el uso de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje.

Cargado por

Ana
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El impacto de la neurociencia en la educación

La educación actual se enfrenta a distintas problemáticas que han afectado en gran

parte a la forma de enseñar y a la forma de aprender de maestros y alumnos de los distintos

niveles educativos.

Estas problemáticas han llevado a los involucrados en la educación, y principalmente

a los docentes a tener y generar mayor innovación en su formación, capacitación y

actualización encaminada a la ciencia.

Este ensayo tiene la finalidad de que los docentes conozcan una alternativa a la

educación tradicional, para que sea una pauta para reflexionar sobre su práctica docente y al

mismo tiempo sobre lo favorable que sería el cambio, sí se comenzará a enseñar con un

enfoque en la neurociencia, la neuroeducación y el neuroaprendizaje.

Partiendo de que la neurociencia puede servir como estrategia didáctica que ayudará a

orientar y potencializar la labor docente y a los estudiantes.

La neurociencia y la educación se han sumado para entender los procesos que ocurren

en el cerebro humano desde antes de que nazca, hasta que llega a la edad adulta. Esto es parte

del cambio y la innovación que la educación necesita para cubrir las necesidades de la

educación actual.

La información y los resultados que se han obtenido por las diversas investigaciones

de la psicología cognitiva y de la pedagogía como ciencia de la educación, han conformado

una nueva disciplina llamada “neuroeducación”, cuya tarea esencial según Pherez, et al

(2018) es “saber cómo el cerebro aprende y de qué manera se estimula su desarrollo en el

ámbito escolar por medio de la enseñanza”. Por otra parte (Cosenza y Guerra, 2011) citado

por de Souza, M., et al (2019) dicen que “la neuroeducación busca investigar las condiciones

en las cuales el aprendizaje humano se optimiza al máximo ya que aprender permite

modificar estructuras cerebrales gracias a la neuroplasticidad cerebral”.


Entonces se puede decir que la neuroeducación enseña con una nueva mirada sobre el

proceso de enseñanza-aprendizaje de las escuelas, desde los conocimientos de la neurociencia

aplicada.

Las metodologías de enseñanza-aprendizaje llevadas a cabo habitualmente en los

distintos niveles educativos, desde la formación preescolar hasta la educación superior, están

propensas a sufrir cambios profundos o ser eliminadas al interior de las prácticas docentes.

Hoy en día, gracias a las investigaciones y el diálogo interdisciplinario entre las ciencias

cognitivas y las neurociencias, la educación está gestando un verdadero cambio.

En este sentido uno de los aspectos que más interesa a las personas comprometidas

con la educación y el desarrollo de proyectos educativos, es la relacionada con las

propiedades del cerebro que pueden ser muy útiles para proponer estrategias pedagógicas más

eficientes, para orientar aprendizajes más efectivos y para diseñar ambientes escolares que lo

apoyen.

En este aspecto es importante aclarar que el humano al ser una persona social necesita

estar en constante interacción con el entorno en el que vive a fin de identificarlo,

comprenderlo, adaptarse y sobrevivir. En este sentido, el que permite la interacción entre el

mundo externo y el interno es el sistema nervioso. Éste se divide en: sistema nervioso

periférico, neuronas sensoriales y motoras; sistema nervioso autónomo, regula los procesos

corporales, y sistema nervioso central, se encuentran la médula espinal y el cerebro.

El cerebro es un órgano muy complejo y su funcionamiento es realmente importante

ya que ahí es donde suceden todas las conexiones y activaciones neuronales que permiten el

funcionamiento del cuerpo humano. Para el desarrollo cerebral, como ya se había

mencionado anteriormente, es fundamental la interacción con el medio ya que eso permite la

formación de conexiones nerviosas, pues de estas surge el aprendizaje y los nuevos

comportamientos, cabe aclarar que durante el crecimiento del ser humano existen periodos
sensibles en los que aprende mejor las cosas, a esto se le llama plasticidad cerebral, que es la

capacidad de aprender y adaptarse más fácilmente.

Además de la plasticidad cerebral existen otros factores internos y externos que se

pueden integrar en variables educativas importantes que, se debería tener en cuenta en la

práctica educativa, algunas de ellas son la neurogénesis, el papel de las emociones en la

cognición y la identificación de períodos sensibles a ciertos aprendizajes.

Hablar de la neuroeducación es un tema importante, por lo cual debe estar

íntimamente ligado con el neuroaprendizaje, pues no puede haber una neuroeducación si no

existe el neuroaprendizaje. En este sentido, “el neuroaprendizaje es una disciplina que

combina la psicología, la pedagogía y la neurociencia para explicar cómo funciona el cerebro

en los procesos de aprendizaje”. Pherez, G, et al (2018).

Cuando se habla del neuroaprendizaje no se puede dejar de lado a las emociones, y

específicamente, de la inteligencia emocional (IE), pues ésta prepara al sujeto para

situaciones de convivencia, adaptación, regulación del humor, manejo de los impulsos entre

otras cosas más. Este concepto va en contraposición con el de cociente intelectual (CI),

puesto que es la inteligencia académica. No obstante, ambas son básicas y necesarias para el

aprendizaje, pues lo que importa no es solo el CI sino la IE también, pues es punto clave para

los procesos de enseñanza.

Considerando esto, es importante entender que existe un importante abismo entre los

conocimientos pseudocientíficos y sus posibilidades en un sistema educativo real y

conscientes de esto parece necesaria la figura de un mediador entre el mundo profesional de

la neurociencia y los profesionales de la educación, que sería un “neuroeducador”.

García (2015) sido por Pherez, G, et al (2018, p. 152), asegura que “los docentes se

han convertido en instructores, dictadores de cátedras, su misión ha sido impartir

conocimientos que ya no son vigentes, que han caducado”.


En este sentido las organizaciones educativas deben asumir e implementar nuevos

modelos pedagógicos, didácticos y curriculares, así como nuevas teorías y estrategias de

enseñanza y aprendizaje.

“El neuroeducador entendido en los conocimientos de la neuroeducación, será capaz

de conocer el papel del cerebro y el diseño de nuevas técnicas para mejorar el aprendizaje y

el desarrollo cognitivo y emocional de los estudiantes”. Pherez, G, et al (2018, p. 158); pues

el docente debe ser un profesional cualificado que sea capaz de entablar diálogo

interdisciplinar entre la neurociencia y la práctica pedagógica; además de mantenerse a la

vanguardia de los aspectos pedagógicos y actualizado en las investigaciones neurocientíficas.

En este sentido,

Campos (2010), propone unas claves sencillas a considerar: se aprende cuando se liga

la experiencia con las emociones; se promueven aprendizajes sólidos cuando se enseña de

manera amena con anécdotas y en medio de conversaciones gratas; estimular la creatividad

mediante actividades artísticas, que ayuda a disminuir tensiones y mejoran la concentración;

desarrollar regularmente el ejercicio como el mejor aliado de la plasticidad cerebral, la

concentración y el antiestrés; descansar, dormir con el propósito de incrementar la capacidad

de retener, conceptualizar y abstraer; e incluir el juego, la diversión y la interacción social,

para estimular áreas cerebrales implicadas en el aprendizaje

(Pherez, et al, 2018).

La intervención y fusión de la neurociencia, la psicología cognitiva y la pedagogía,

para abordar la educación, generan el enfoque neuropsicopedagógico y se encarga de explicar

la organización, el funcionamiento cerebral y la atención a la diversidad y la

individualización del cerebro; además de relacionar las habilidades académicas del alumno

con su cerebro y su funcionamiento, con el objetivo de poder dar atención a las experiencias

de cada individuo de acuerdo al desarrollo y características únicas e individuales.


Por otra parte, “la educación influye en la organización del cerebro, en la

modificación de la corteza cerebral y en el desarrollo de las competencias en el mismo, por lo

tanto, educar es modificar el cerebro”. Pherez, G, et al (2018, p. 154)

En este sentido, la neurodidáctica, es la ciencia que fusiona, por una parte la didáctica

y por otra la neurociencia o una disciplina que aportará cambios grandes y significativos, que

tiene como propósito diseñar estrategias didácticas y metodológicas más eficaces que

promuevan un mayor desarrollo cerebral o mayor aprendizaje. Entendiendo así que, la

neurodidáctica es la unión entre la neurología y las metodologías de aprendizaje.

De esta manera, si al enseñar y formar a los jóvenes se ofrece estímulos intelectuales

necesarios para el cerebro, se pueden desarrollar las capacidades cognitivas y con ello resulta

más fácil aprender, pues si el alumno no ha comprendido bien algo, la memorización refuerza

las conexiones defectuosas al activarla de nuevo, por esto recomienda cambiar por completo

el método de explicar, ya que es mejor aprender algo nuevo, que obligar o forzar a reorientar

una red neuronal que ya ha sido consolidada.

Por ello, el neuroeducador debe comprender que el desarrollo del cerebro y el

aprendizaje están esencialmente unidos; pues el educador, desde el punto de vista de la

neurodidáctica, es un modificador del cerebro que mediante ésta, cambia la estructura

cerebral, creando sinapsis, mediante la enseñanza de contenidos novedosos, interesantes y

significativos.

Dando paso así a la evaluación, con la que los educadores comprueban si el estudiante

ha adquirido las competencias y ha conseguido transferir la información en conocimiento, si

ha existido un entrenamiento neurocognitivo exitoso.

Y dentro de la neurociencia, esto es denominado “Neuroevaluación”, y a diferencia

del sistema tradicional de evaluación no se obtiene esa información utilizando sistemas


cerrados, basados en datos, fechas, números, pues se desconoce si el alumno tiene la

capacidad de trasladarlos a situaciones distintas que generaron el aprendizaje significativo.

Los exámenes provocan en los estudiantes estrés y por tanto los percibe como una

situación amenazante, generando algunas respuestas emocionales negativas impulsadas por la

amígdala, creando un mecanismo de lucha o de fuga, sea esto angustia, temor, síntomas

somáticos, ansiedad o nervios. (Pherez, G, et al, 2018).

La neuroevaluación comprende a la evaluación como un proceso de diálogo,

comprensión y mejora, y considera que tratar con el error, se pasa concebir como un elemento

positivo que lleva a la autoreflexión de ambas partes; además permitirá al docente asumir la

función de orientador y regulador a fin de ayudar al estudiante y que le lleve redoblar su

esfuerzo para mejorar su rendimiento y hay que considerar que la evaluación tiene que

adaptarse a las circunstancias y características de cada alumno. “El profesor del siglo XXI

debe evolucionar para pasar de transmisor de la información a facilitador y transmisor de

criterio en la búsqueda de ésta y el aprendizaje de los contenidos”. Pherez, G, et al (2018).

Gracias al análisis de estas investigaciones, se puede concluir que el modelo de la

neurociencia en el ámbito educativo es una muy buena herramienta para el aprendizaje y la

enseñanza, no sólo de los alumnos, sino también de los docentes, pues se considera como un

un modificador del cerebro y para este enfoque educar es modificar el cerebro.

La neurociencia influye de manera positiva en la educación ya que se enfoca en

estudiar el cerebro para una mejora en las estrategias, en la didáctica, para un mejor

aprendizaje en los alumnos, considerando las conexiones neuronales que tiene cada alumno,

pues no generaliza la enseñanza ni el aprendizaje de los estudiantes.

Referencias
de Souza Martins, Marlucio & Posada Bernal, Sandra & Lucio Tavera, Paula Andrea (2019).

Neuroeducación: una propuesta pedagógica para la educación infantil. Análisis.


Revista Colombiana de Humanidades.

[Link]

Pherez, Gustavo, & Vargas, Sonia, & Jerez, Jessica (2018). Neuroaprendizaje, una propuesta

educativa: herramientas para mejorar la praxis del docente. Civilizar. Ciencias

Sociales y Humanas. [Link]

También podría gustarte