JUAN 20,19-31
PERDONA Y LIBERA DEL PECADO; Jesús es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo (Jn 1, 29); pecado que la causa todos los males
que aquejan a la humanidad. Murió por nuestros pecados y con nuestros
pecados (1Cor 15, 3). Nos liberó del poder del pecado (Rom 6, 22). Jesus
muere en lugar nuestro Sobre nosotros pesaba la pena de muerte como
consecuencia del pecado, pero Jesús nos sustituye: Toma nuestro puesto
de condenados a muerte.
Jesús muere como Buen Pastor, voluntariamente. Nadie me quita la
vida; yo la doy voluntariamente: Jn 10, 18a. Se entrega por nosotros, como
signo de amor pleno: Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus
amigos (Jn 15, 13).
2Cor 5, 21 es la frase más dura de toda la biblia:
“Al que no tenía pecado (Jesús), Dios lo hizo pecado”
MEDIANTE SU RESURRECCIÓN, vence los peores enemigos del hombre
A Satanás, al pecado y la muerte 1Cor 15, 55-57
Por la glorificación de Jesucristo, el hombre se vuelve a unir con Dios
Se restablece la paz rota por del pecado, porque El salario del pecado, es
la muerte: Rom 6, 23a.
JESÚS YA NOS SALVÓ POR SU ENCARNACIÓN, MUERTE Y
RESURRECCIÓN.¿Qué nos corresponde ahora a nosotros?
Cuando creemos, hacemos nuestra la salvación
San Pablo: Somos salvados: Por la gracia, mediante la fe y esto no
proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no de las obras: Ef 2, 8-
9. Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables: Rom 11, 29.
El apóstol coloca al papel de Dios: La gracia, es decir, somos salvados
gratuitamente. Costó a Jesús hasta la última gota de su sangre preciosa.
NOS CORRESPONDE: Jesús nos salva, y hacemos nuestra esta salvación
mediante la fe. Creer y aceptar el plan de salvación diseñado por Dios, que
envío a su Hijo único, no para condenar el mundo, sino para que quien crea
en él no perezca, sino que tenga vida en abundancia. Pero no se trata de
creer en nuestra fe, sino créele a Dios. Que los dones y la vocación de Dios
son irrevocables: Rom 11, 29, San Pablo: Si confiesas con tu boca que
Jesús es Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre
los muertos, serás salvo: Rom 10, 9.
1.- Creer con el corazón que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos.
Aceptar el plan salvífico de Dios por medio de Jesucristo, que culmina
con su muerte y resurrección: Dios ha cumplido su promesa. La muerte ha
sido vencida. El pecado ha muerto en la cruz de Jesús.
2.- : Confesar con la boca que Jesús es Señor- aquello que se cree en lo
profundo del corazón, debe corresponder a una manifestación exterior y
visible en la vida,
b. La salvación es gratuita, por la fe
LA FE ES ESPERAR CON CERTEZA EL CUMPLIMIENTO DE LA
PROMESA DE SALVACIÓN Confiar en que Dios cumple sus promesas y
entregarse sin límites a Él. La fe es garantía de lo que se espera y certeza
de las cosas que no vemos: Heb 11, 1.
La fe es certeza en lo que no vemos, pero nuestra fe si se puede ver,
como Jesús vio la fe de los que le llevaron al paralítico. Fe, cuando se tiene,
es vista por los demás. Se nota y se identifica a la persona que tiene fe.
La fe nos lleva a actuar conforme a lo que creemos La fe salvífica
cambia nuestro estilo de vida. Si creemos que fuimos salvados, vivimos
como salvados.
CÓMO LA FE HACE EFECTIVA LA SALVACIÓN.La fe salvífica ¿cuál fe?
-No es la fe de los demonios, que creen en Dios pero ni se dejan amar ni
aman. y hacen todo lo contrario para que se instaure el Reino de Dios.
.No es la fe de los fariseos, que creen haber ganado el derecho a la
salvación por el puro esfuerzo personal, y cumpliendo los mandamientos.
Ellos mismos tratan de ser sus propios salvadores
-Se trata de la fe de Abraham, que fue justificado por creerle a Dios;
creyendo contra toda esperanza en la fidelidad divina. No es sólo
confianza, sino entrega y disponibilidad total para vivir de acuerdo a lo que
se cree.
Frutos de la fe: Experimentar la salvación. En la medida que creamos
que ya fuimos salvados, vamos a vivir como salvados. La fe nos capacita
para vivir libres del pecado, sin temor ni condenación alguna.
A los que creen, se les da el poder de llegar a ser hijos de Dios (Jn 1, 12); y
sí, hijos, ¡herederos!
El ladrón de la cruz
Bastó con que creyera que aquel hombre desnudo, que estaba a punto de
expirar, tenía un Reino eterno, para que pudiera ese mismo día entrar en el
Paraíso.
Pedro en el mar de Galilea (Mt 14, 22-31) Una tormentosa noche, Jesús
vino caminando sobre las aguas, para ayudar a sus discípulos que se
encontraban luchando en el embravecido mar de Galilea.
Simón Pedro, lo retó: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas”.