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Universidad Nacional Autónoma de México

Colegio de Ciencias y Humanidades


Plantel Vallejo

Naomi Daniela Soto González

Taller de Lectura Redacción e Iniciación a la Investigación


Documental I

Grupo 132

Encuentro de los narradores de El gato negro y El corazón


delator
‘‘ELTESTIMONIO’’

Viernes 1 de diciembre del 2023


‘‘ELTESTIMONIO’’
Estaba a punto de salir en libertad, después de 10 años de prisión por homicidio. Me
ingresaron a una habitación algo oscura, a mi lado iba otro señor, el cual no alcancé a distinguir
del todo, sin embargo, alcancé a distinguir sus ojos color azul junto con una cicatriz que parecía
haber sido producto de, el rasguño muy profundo de alguien, la poca luz forzaba mi vista y el
guardia de seguridad que me acompañaba estaba empezando a joderme.
Cuando por fin se me dio en libertad, cuando mi pie dio el primer paso fuera de la cárcel.
Me sentí como un triunfador. Nuevamente me percaté de que alguien más había sido liberado.
Escuché esos largos y determinados pasos y se colocó a un lado mío mirando hacia el vacío.
Era el mismo señor de la habitación, aunque no había sido capaz de verlo con determinación
debido a la poca luz no hacía ni 20 minutos que lo había visto. Esa horrible cicatriz en el y
recuerdo esos ojos azules, estaba seguro de que era él, pude examinar lo mejor noté que era un
señor feo de apariencia desagradable repulsiva y de mirada agresiva. Pareciera que sintió mi
mirada. Porque justo cuando esta por juzgar la cicatriz de su ojo me volteó a ver, justo si supiera
todo lo desagradable que estoy pensando de él, como si él viera lo mismo en mí. Algo habrá
hecho para terminar en la cárcel. De eso no cabe duda. Ni nadie nos estaba esperando tras
nuestra salida.
La tensión se dio disuelta cuando por enfrente de nosotros pasó un gato totalmente
negro con una marca lo suficientemente grande en su ojo izquierdo como para saber con
exactitud que la vista de su ojo había sido arrebatada por un gran ataque de agresividad hacia
él, confundido por su aparición, enfoqué mi mirada en él agachándome cuidadosamente para
no asustarlo y no me percaté de que estaba lejos de la banqueta, entonces en un segundo sentí
toda la sangre escurriendo por mi rostro y mi mano extendida. Volteé a ver al señor que se
encontraba a un lado mío, estaba sonriendo. ¿Cómo puede alguien sobre ir tras ese evento? me
pareció raro, posteriormente el señor se fue caminando y me decidí a seguirlo igual, no tengo
ningún lugar al cual ir o donde me esperen.
Llegamos a un vecindario, muy lujoso, un lugar donde se puede oler que los habitantes
de esta zona desechan su dinero en cosas estúpidas para dar sentido a sus vidas, son lo que yo
llamó, gente estúpida. Me escondí en una de las esquinas de las lujosas casas que había ahí. El
señor tocó la puerta de una de las casas tres veces consecutivas y una señora mayor con cabello
blanco y rizado le abrió la puerta. el señor se presentó de manera muy sospechosa, pero la
señora mayor lo abofeteó y entonces mi curiosidad aumentó.
Lo estuve siguiendo por días y noté que tenía un gran odio hacia los gatos y por alguna
razón, antes de arrebatarles la vida, gritaba. ¡Todo es tu culpa Plutón!
Comencé a sentir cada vez más intriga, hacía tiempo que no me sentía así, es raro,
extraño. Vivíamos en las calles y comíamos la comida que las personas, tiraban. Yo me
escondía mientras lo seguía asegurándome de no perderme ningún detalle sin ser visto. Parecía
ser un señor muy quisquilloso para haber pasado por la cárcel.
Estoy empezando a odiar sus manías, cada día más durante 13 días, el frío y sus
exigentes manías me parecen irritantes. Mata gatos, come comida desechada por los demás,
duerme en los suelos y aun así es quisquilloso. Se fijaba en que la comida no estuviera caducada
a no más de 3 días, que el suelo en el que dormiría estuviera limpio y con cartón hacía un
refugio, incluso para los gatos, solo mata gatos negros.
Ese señor me está comenzando a desesperar, ¿Qué se cree? Entonces el catorceavo día,
como si mis deseos hubieran sido concedidos, el señor empezó a mostrar síntomas de que a
pesar del estilo de vida cuidadoso que llevaba, estaba agarrando un resfriado muy grave día

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tras día esperaba el día que la enfermedad, acabara con él pero tras otros 5 días de espera, me
decidí, me desharía de su diminuta y miserable existencia.
Mi plan se basa en dos simples pasos, esperar a que se encuentre vulnerable, mucho
más de lo que ya se veía y me aseguraría de matarlo con mis propias manos. Por la noche noté
al señor casi moribundo sabía que no le quedaría mucho. El miserable señor estaba intentando
no temblar del frío. Seguro que no se imagina que su miserable y afortunado destino aproxima.
Afortunado porque tendrá una muerte rápida en mis manos, me acerqué hacia él y
entrelacé mis manos entre su cuello. No me di cuenta de que el señor se había estado preparando
para este momento, tanto como yo. L señor tenía un pedazo de vidrio en la mano y estaba a
punto de enterrarlo en mi ojo, logré desviar su ataque y aunque lo tuve que soltar del cuello,
seguro que aún puedo llevar a cabo mi perfecto plan. Nada puede arruinarlo. Nada podía
arruinarlo Hasta que el señor dijo con mucha claridad. ¿Crees que no me percaté de que habías
estado siguiendo? Alguien que ha estado comiendo la misma comida que yo y que ha estado
durmiendo. a unos metros de mí. Me di cuenta desde el primer momento en que salimos de la
cárcel, tu mirada de curiosidad y de egocentrismo. Me pareciste desagradable desde el primer
momento. ¿Y si piensas que me vas a matar? estás muy equivocado. Entonces soltó las palabras
‘‘estuve envenenando tu comida.’’
Todo lo que comía., todo lo que desechaba y todo lo que ingerí, y que no tardaría mucho
en acabar con mi vida. La forma en la que mis oídos distorsionaban su voz me estaba
comenzando a enloquecer, agarré el vidrío que el señor tenía en la mano y me hice cargo de él,
se lo enterré en el ojo derecho, mientras azotaba su cabeza contra la pared. Hasta que dejó de
respirar, me deshice del cadáver, me aseguré de cortarlo en pedazos y tras asegurarme de que
estaba bien lo avente a una fosa que se encontraba cerca de ahí pues al fin y al cabo igual nadie
lo buscaría.
Pero ahora. ¿Cómo sacaría el veneno de mi cuerpo? ¿Pero y si no es verdad? Y solo
dijo eso para aparentar. ¿Además, cómo iba a ser posible que no me diera cuenta? ¿No pude
evitar alterarme y darlo por loco, pero y si tan solo estuviera diciendo la verdad? O una mentira
para que me volviera loco, seguro logró adivinar sobre mi oído. ¿Pero cómo? ¡Maldito señor!
Mientras caminaba, divagando por un pensamiento, planeando mi siguiente paso, un
señor vestido de policía, me paró, me agarró el hombro y me dijo. Queda arrestado. Por el
asesinato de 21 gatos y por el allanamiento de propiedades privadas.
Los vecinos han estado denunciando a un señor que según el testimonio de una anciana
con cabello rizado cuenta con sus características, cuenta que ha visto cómo usted ha matado al
gato de su vecino el día de ayer y cómo usted lo ha aventado a la fosa. Los vecinos han puesto
una demanda colectiva hacía usted. ¿Quién querría a un loco y mata gatos afuera de sus casas?
Pobres criaturas. Como culpable hasta el momento se le llevará a juicio donde se decidirá y se
hará una minuciosa investigación en fosa.
¡Acabo de salir de ahí, prefiero estar muerto!

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