3.
Entreguerras y totalitarismos
(1919-1939)
1. Las consecuencias de la Paz de París
1.1 Las consecuencias económicas: el crac del 29
1.2 Las consecuencias ideológicas de la paz: la crisis del liberalismo democrático
y el ascenso del totalitarismo
2. Características de los regímenes comunistas: el ejemplo de Rusia
2.1 Las revoluciones rusas de 1905 y 1917
2.2 La construcción de la URSS: Lenin y Stalin
3. El modelo fascista
3.1 Definición, características y factores que propiciaron la aparición del
fascismo
3.2 La Italia fascista
3.3 La Alemania nacionalsocialista
1. Las consecuencias de la Paz de París
La I Guerra Mundial (1914-1919) había dejado una Europa destruida y
desmoralizada: destruida económicamente y desmoralizada desde el punto de vista
psicológico, intelectual y político. Este hundimiento generalizado en el mundo
occidental llevará a protagonizar otra Gran Guerra de consecuencias todavía mayores
(la II Guerra Mundial). Por esa razón, el lapso de tiempo que transcurre entre estas dos
guerras mundiales recibe el nombre de “periodo de entreguerras”.
1.1 Las consecuencias económicas: el crac del 29
Ya vimos que tras la rendición de Alemania, la guerra se decantó del lado de los
Aliados (Francia, Reino Unido, EEUU, Italia y Japón entre otros), por lo que los tratados
de paz tuvieron un carácter revanchista, fundamentalmente con Alemania, a la que se
le declaró como responsable del conflicto. Por esa razón, los tratados de paz tenían
como objetivo la destrucción de cualquier posibilidad de que este país pudiera
recobrar el prestigio pasado. Por si fuera poco, se la obligó a pagar todo el coste de la
guerra. De modo que no sólo tenía que reconstruir su propio Estado, sino también el
1
del resto de potencias participantes. Una medida declarada por algunos economistas
como irracional, pues el incumplimiento de uno de estos pagos provocaría una crisis
económica de consecuencias mundiales.
De hecho llegó a incumplir uno de esos pagos, lo que provocó una grave crisis
manifestada por una fortísima inflación1 (para hacernos una idea, un kilo de pan pasó a
costar de treinta y dos céntimos de marco en 1914 a doscientos mil millones de
marcos en 1923). De modo que para evitar el hundimiento en cadena de la economía
mundial, en 1924 se comenzaba a aplicar el denominado Plan Dawes, por el que se
ampliaba el plazo otorgado a Alemania para pagar las indemnizaciones. Además se la
otorgó un préstamo de mil millones de marcos-oro (crédito procedente
fundamentalmente de Estados Unidos) para facilitar las primeras cuotas y ayudar al
fortalecimiento de la moneda alemana.
A estas consecuencias tan graves para Alemania producto del tratado de paz, se le
unió el descontento de muchas potencias que no vieron satisfechas sus
reivindicaciones en los acuerdos de posguerra, especialmente de Italia y de Japón, por
cuanto no vieron cumplidos sus objetivos de extenderse por sus zonas de influencia 2.
Sin duda ayudaron a deteriorar todavía más el poco ambiente pacifista.
De otro lado, la realidad demostraba que el modelo económico americano se
había convertido en el dominante, y con ello su modelo de producción, esto era,
ofrecer una oferta por encima de la demanda a base del consumo constante, lo cual
produjo un desfase de sobreproducción que conllevó a la acumulación de stocks
(cantidades de mercancías almacenadas en reserva). Esta forma de vida quiso ser
imitada en Europa, razón por la cual se ha denominado a este periodo Los Felices
Años Veinte, así llamado por la euforia económica y el deseo colectivo de olvidar la
pesadilla de los años de la guerra. Sin embargo la realidad venía a demostrar que lo
que realmente existía era un fuerte desequilibrio económico. Fue recordado como una
etapa “feliz” frente a lo que estaba por venir: los deprimentes años treinta.
En efecto, sucedió que en este ambiente de “optimismo” gran parte de la
población contrajo créditos bancarios, endeudándose de manera peligrosa, a lo que se
añadió una fuerte especulación de las acciones en la Bolsa de Nueva York.
Se había pasado de una prosperidad basada en el desarrollo industrial a depender
de la especulación (dar un valor superior a su precio real con la espera de obtener
beneficios). En 1928 comenzaron a notarse los síntomas de una economía en peligro:
los ingresos de la población no permitían seguir aumentando el consumo, al tiempo
que los almacenes se llenaban de mercancías que no podían ser vendidas,
aumentando los despidos. Ajena a esta realidad, la bolsa seguía creciendo sin que
1
La inflación es el aumento generalizado de los precios, por lo que se pueden adquirir menos productos
con el mismo dinero.
2
El caso de Italia venía por la reivindicación de los territorios próximos. Era un movimiento definido
como Italia Irredenta, que reclamaba los territorios limítrofes a Italia por compartir semejanzas
lingüísticas, culturales o históricas, como Saboya, Croacia, Malta, Córcega y parte de Suiza. Se inició a
raíz de la unificación italiana en el siglo XIX.
2
existiera la relación entre el valor de una acción y el estado de la empresa, debido a la
especulación.
Así pues, esta situación en torno a la bolsa, fundada en la confianza mutua de
bancos, clientes, inversores y empresas, cambió estrepitosamente el 24 de octubre de
1929 (conocido como el jueves negro). Todo comenzó cuando la cotización de las
acciones alcanzó máximos nunca vistos, cundiendo la desconfianza entre los
inversores, que comenzaron a vender las acciones rápidamente para perder lo menos
posible. Se inició entonces un pánico generalizado que culminó con la venta masiva de
acciones en la Bolsa de Nueva York, por lo que el precio se desplomó. Y así se llegó al
29 de ese mismo mes, cuando en menos de un día se volatilizó tanto dinero como el
gastado por el gobierno de Estados Unidos a lo largo de la Primera Guerra Mundial.
El conocido como crac del 29 había arruinado a miles de inversores, por lo que el
pánico se extendió entre los ciudadanos, que acudieron a los bancos para retirar su
dinero. Estos se vieron obligados a cerrar por falta de fondos. Se iniciaba una crisis
económica sin precedentes en el país que se conoció como “la Gran Depresión” y que
se extendió hasta los años treinta. El cierre de fábricas ante la disminución del
consumo y el incremento del paro fue la típica imagen de estos años.
Como era de esperar, Estados Unidos no sólo disminuyó su actividad comercial
sino también sus préstamos sobre el Viejo Continente, lo que tuvo un efecto inmediato
en los países más necesitados de créditos estadounidenses, fundamentalmente en
Alemania, que a su vez arrastró a Reino Unido y a Francia. En casi toda Europa se
vivieron escenas de quiebras, cierres, desempleo masivo y escaso crecimiento
económico.
Así las cosas, los gobiernos comenzaron a ensayar nuevas políticas económicas
basadas en el intervencionismo económico del Estado para conseguir aumentar el
consumo entre la población, a través de ayudas a los desempleados o un mayor gasto
público. Uno de los ejemplos lo propuso Estados Unidos, con el plan conocido como
New Deal, en el que el propio Estado ayudaba económicamente a empresas y a
trabajadores mediante subvenciones. La otra cara de esta crisis estuvo en el desarrollo
de fórmulas anticapitalistas, en las que la intervención del Estado era total, como
fueron el modelo fascista y nazi.
1.2 Las consecuencias ideológicas de la paz: la crisis del liberalismo democrático y el
ascenso del totalitarismo
Si al pesimismo postbélico le unimos una crisis económica nunca antes vista,
tenemos como resultado el cuestionamiento de los principios liberales. Esto explica la
irrupción de fuerzas políticas que van a cuestionar el sistema vigente a partir de los
años veinte.
A menudo suele confundirse entre el término de dictadura y de régimen
totalitario, pero no son lo mismo. En una dictadura, todos los poderes del Estado los
controla una persona o un grupo reducido de personas que ha llegado al poder
mediante la fuerza (golpe de Estado). Sin embargo, un régimen totalitario gobierna con
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la aceptación mayoritaria de la población, es más, su forma de llegar a lo más alto de la
esfera política es mediante el sufragio, por lo que emplean todo tipo de mecanismos
para convencer al ciudadano. Una vez que consiguen llegar al poder, proceden a
reforzar al poder ejecutivo haciéndose con el legislativo y el judicial. En cierto modo,
un régimen totalitario es una dictadura por cuanto acapara los tres poderes del Estado,
pero es su forma de llegar al poder lo que les diferencia.
Los regímenes totalitarios tienen las siguientes características:
• Están dirigidos por un partido único que controla todos los resortes del Estado.
• Exaltación de la figura del líder que al mismo tiempo encabeza el partido
único. Su fanática convicción de lograr resultados en un futuro alimenta las
esperanzas de la población, generando una fascinación irracional, hasta el punto
de considerarlo un héroe.
• No entienden de clases sociales, sino de una única sociedad, la masa, a la que
controlan a través de la propaganda y de distintos mecanismos del control social,
fundamentalmente la represión. Al contrario de los tradicionales partidos políticos
liberales, enfocados a intereses de grupos sociales, los partidos totalitarios buscan
llegar a toda la sociedad, independientemente de su estatus.
Teniendo el totalitarismo unas características básicas, cada partido tuvo sus
variantes, y fundamentalmente tienen que ver con el nacionalismo de tipo racista,
para el caso del fascismo y el nazismo, o bien con la aplicación del sistema marxista,
como sucedió en la Rusia comunista.
2. Características de los regímenes comunistas: el ejemplo de Rusia
El marxismo, diseñado por el filósofo Karl Marx a mediados del siglo XIX, era una
ideología basada en la igualdad social, como reacción al liberalismo. Por esa razón, y
para lograr ese propósito, mantenía la necesidad de la estatalización de la economía,
el reparto de la riqueza y la eliminación de la propiedad privada.
Esta teoría tuvo sus reinterpretaciones a lo largo de los siglo XIX y XX, de hecho dio
lugar a otras versiones, como era el anarquismo o el socialismo. Igualmente, este
marxismo se redefinió a lo largo del tiempo, consolidándose bajo el nombre de
comunismo que se fue construyendo a lo largo del siglo XX bajo una serie de
características a las que habría de sumarse a las comunes del totalitarismo:
• Búsqueda de la revolución para lograr un Estado igualitario. Para ello se hace
necesario implantar la dictadura del proletariado.
• Contrarios al nacionalismo, pues se considera que la causa obrera está por
encima de las naciones.
• Intransigencia contra todo aquel contrario al comunismo.
• Contrarios a la separación de poderes. El presidente controla todo.
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• Propaganda y represión para el control de la población. En este aspecto
colaboró intensamente la policía secreta, cuyo nombre más conocido fue la
KGB.
Al contrario de lo que vaticinó Marx, el comunismo acabó estallando en uno de los
lugares en donde menos se esperaba, Rusia, un imperio absolutista, atrasado desde el
punto de vista industrial y con grandes dificultades económicas. Pero fue precisamente
la penuria de la población y su deseo de conseguir mayores derechos, a imagen y
semejanza de Europa, lo que los llevó a lanzarse a la revolución.
2.1 Las revoluciones rusas de 1905 y 1917
Rusia era un Estado absolutista bajo la autoridad del zar (emperador en ruso), en
aquel entonces bajo Nicolás II, de la dinastía de los Romanov. Se se extendía desde
Varsovia (actual Polonia), hasta Vladivostok, en las costas del mar de Japón. Era un
inmenso imperio que abarcaba numerosos grupos étnicos (eslavos, bálticos, armenios,
polacos, finlandeses, etc.), así como religiosos (católicos, armenios, ortodoxos,
musulmanes, etc.).
Era un país predominantemente agrario, con un 80% de campesinos, de los
cuales la mayoría eran pobres y vivían bajo el ya conocido régimen señorial. Frente a
este gran bloque, nos encontramos con la industria, muy escasa y muy concentrado en
las actuales regiones de Ucrania o Moscú.
En este contexto, surgieron a lo largo del siglo XIX distintos grupos políticos
contrarios al zarismo, eso sí, bajo la clandestinidad.
• El grupo liberal que surgió fundó el Partido Constitucional Demócrata
(KDP, sus miembros conocidos como Kadetes). Eran partidarios de instalar
un sistema similar al británico, con un parlamento que asumiese las
funciones legislativas (era la Duma). Su principal apoyo era la burguesía.
• Ideología Marxista. Contamos con dos grupos. El primero de ellos eran los
comunistas, conocidos como bolcheviques (término que significa
“mayoritario”), dirigidos por Lenin. El segundo era de corte socialista; eran
conocidos como mencheviques (o minoritarios), dispuestos a aliarse con
los partidos liberales.
• Ideología anarquista. Eran los social-revolucionarios y contaban con el
apoyo de los campesinos, al ser partidarios de la colectiviación de las
tierras.
Por lo tanto, la sensación de unidad que trataba de reflejar el zar en su imperio
solo era un espejismo, pues la realidad era más parecida a una olla a presión que
estalló en el año 1905. La causa última fue la derrota rusa ante Japón ese año en el
contexto imperialista.
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Conocida la derrota de Rusia ante Japón, el 22 de enero de 1905 se produjo una
masiva manifestación entre los que se hallaba un número importante de mujeres y de
niños, que se dirigió hacia el Palacio de Invierno de San Petersburgo, residencia del zar,
en reivindicación de una mejora en las condiciones de vida de la población rusa y que
terminó siendo reprimida por los soldados y la Ocrana (policía zarista); hecho por el
cual ese día es conocido como el Domingo Sangriento.
Este desencuentro marcó un punto de inflexión en el país. Se sucedieron
constantes huelgas y manifestaciones desde ese año, a pesar de que el zar trató de
aceptar algunas de las propuestas liberales. Pero para los grupos marxistas no era
suficiente. Estos mismos crearon los llamados sóviets o asambleas de representantes
de los trabajadores, formadas tanto por menchevique como bolcheviques. De todos
ellos, el más importante fue el de San Petersburgo.
Este tenso ambiente generado terminó de estallar a raíz de la Primera Guerra
Mundial. En efecto, el imperio ruso se embarcó en una guerra para la que no estaba
preparada, ni económica ni militarmente.
La escasez y carestía de alimentos y productos básicos en la retaguardia, así como
la pésima dirección de un ejército de campesinos reclutados a la fuerza, mal
equipados y desabastecidos, provocaron un creciente descontento entre la población,
que a estas alturas había dejado de creer en la monarquía. Por ello, se acentuó la
oposición política.
Así las cosas, en febrero de 1917 tuvo lugar a una masiva manifestación de
protesta en Petrogrado (hasta 1914 San Petersburgo) contra la carestía y el
racionamiento del pan. Las huelgas y los tumultos callejeros se extendieron también a
otras ciudades, especialmente en Moscú, una situación muy similar a la de 1905, con la
diferencia de que esta vez los soldados no dispararon, sino que se pusieron del lado de
los manifestantes, con lo que la revuelta se convirtió en una insurrección armada.
Superado por la situación, el zar se vio obligado a abdicar el 2 de marzo, de modo
que con él se puso fin a la dinastía Romanov en el poder. En su lugar se crearon dos
poderes paralelos en permanente tensión. Por un lado un gobierno provisional
republicano, que tenía el poder formal tras la salida de la monarquía. El mismo era de
mayoría liberal salvo un socialdemócrata. Por otro se hallaba el sóviet de Petrogrado,
con un poder real muy superior al del gobierno.
En este ambiente, el gobierno decidió continuar en la guerra mundial en contra
del clamor popular en favor de la paz, lo que a la larga acabó siendo la causa principal
de su fracaso, pues dejó a un lado las reformas sociales ante los imperativos de la
guerra.
En este contexto hizo su entrada Lenin que, exiliado en Suiza, llegó por tren
gracias a la ayuda de los alemanes, que veían en él un potencial agitador para debilitar
a Rusia y promover su salida de la guerra. Y no se confundían, pues desde su posición
como líder del partido bolchevique buscó convertir a Rusia en el primer Estado
comunista del mundo. Una vez en la capital, Lenin enunció sus célebres Tesis de Abril:
el fin de la guerra; la nacionalización de las industrias, el capital y la tierra; y la
transformación de la república burguesa liberal en una república de sóviets de obreros
y campesinos. Todo ello se resumía en la consigna “pan, paz y tierra”.
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En abril de 1917 los bolcheviques eran aún una reducida minoría en casi todos los
sóviets, pero desde entonces no dejó de aumentar su influencia. Entre otras razones,
no formar parte del gobierno y promover el fin de la guerra los llevó a aumentar su
influencia entre los rusos.
En el mes de noviembre, siguiendo las órdenes de Lenin, que había convencido a
la ejecutiva de su partido (El Comité Central) de que había llegado el momento de la
rebelión armada contra el gobierno, desarrolló la insurrección sin apenas resistencia.
La Guardia Roja3 y grupos de soldados afines a los bolcheviques, ocuparon los centros
estratégicos de la ciudad y sitiaron el Palacio de Invierno, sede del gobierno, que acabó
siendo detenido (6 y 7 de noviembre). Al día siguiente, y conocida la noticia por parte
de la cámara legislativa, decidía traspasar el poder legislativo a los sóviets (8 de
noviembre).
En tan solo tres días los bolcheviques consiguieron hacerse con el poder y en una
semana lograron promulgar una serie de decretos tendentes a transformar Rusia en un
Estado comunista, tal y como prometió Lenin en sus tesis. Fueron los “diez días que
asombraron al mundo”. Firmaron la paz con Alemania para una salida justa de la
guerra (Tratado de Brest-Litovsk) y confiscaron las tierras en manos de la nobleza, la
Corona, la Iglesia y la burguesía y las distribuyeron entre los campesinos;.
Contra todo pronóstico e incluso para el mismo Karl Marx, la revolución no tuvo
lugar en los países más industrializados, como Reino Unido o Alemania, sino en el más
atrasado desde ese punto de vista. Y todo por un conjunto de circunstancias favorables
que habían llevado a un minoritario partido, con una implantación limitada, a construir
el primer Estado socialista.
2.2 La construcción de la URSS: Lenin y Stalin
Se había creado un sistema comunista, pero hacía falta definir su estructura de
poder. El órgano legislativo era el Comité Ejecutivo Central de los Sóviets, mientras
que el ejecutivo estaba bajo el Consejo de los Comisarios del Pueblo, integrado por
dieciocho comisarios (ministros), siendo el principal de ellos Lenin. En él también se
incorporaron figuras como Trotsky, comisario de Asuntos Exteriores, y Stalin, comisario
de Nacionalidades.
El partido Bolchevique a partir de 1918 cambió su nombre a Partido Comunista y
se prohibió el voto puesto que solo se permitió la existencia de un partido político, que
en la práctica controlaba todo el poder.
Fueron muchos y drásticos los cambios que ocurrieron en el antiguo Imperio ruso,
de modo que se hacía inevitable el recelo de los enemigos anticomunistas:
mencheviques, liberales y zaristas. Los mismos que se embarcaron en una guerra civil
3
Grupos armados de obreros creados en 1917 en las fábricas de Petrogrado y Moscú bajo la dirección
del Partido Bolchevique.
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contra los bolcheviques, animados por la ayuda extranjera, que no toleraba un Estado
comunista dentro de la tónica liberal mundial.
El conflicto estalló entre 1918 y 1922. Las fuerzas contrarrevolucionarias
constituyeron el denominado Ejército Blanco al que las potencias extranjeras (Francia,
Reino Unido, Estados Unidos y Japón) ofrecieron ayuda económica y apoyo en la
retaguardia; mientras que las fuerzas de Lenin fueron organizadas por Trotski bajo el
llamado Ejército Rojo. En el transcurso de la contienda, la familia imperial fue
asesinada en Ekaterinenburgo, y pese a que en una primera fase del conflicto, hasta
1920, el ejército blanco fue el que llevó la iniciativa, acabó sucumbiendo ante el
ejército rojo en el año 1922.
En diciembre de ese mismo año, y finalizada la guerra civil, se creaba la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), esto era, un entramado de Estados formados
por las actuales Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Georgia, Armenia o Azerbaiyán, que se
unían en una única entidad, la URSS. No eran Estados, pues el comunismo no acepta el
término nación, al menos en esta época, sino territorios que se agregaban y que
dependían del Partido Comunista.
A pesar de esta aparente fortaleza tras la guerra, no hay que olvidar que desde
1917 Rusia había pasado por una guerra mundial, una revolución que había puesto
patas arriba todo el sistema y una guerra civil, por lo que el país estaba
completamente devastado. Se hacía complejo iniciar toda una política social y
económica estatal. Por ello, Lenin decidió proponer la denominada Nueva Política
Económica (NEP). En pocas palabras, el Comunismo no se podía instalar en estos
momentos porque el Estado no disponía de dinero, por lo que permitió practicar el
capitalismo en algunos casos a fin de lograr la circulación monetaria. Se trataba de
aplicar una economía mixta entre el comunismo y el capitalismo hasta que la URSS
pudiera recuperarse económicamente.
Se permitió de nuevo la propiedad privada de los campesinos y la libre
comercialización de sus productos una vez entregada al Estado la cuota
correspondiente; y se desnacionalizaron las pequeñas industrias (menos de diez
trabajadores). Estas medidas fueron suficientes para incrementar la tierra cultivada y
la producción industrial, mejorando el nivel de vida. Hacia 1924 la estabilidad
económica fue una realidad.
Sin embargo, el fallecimiento de su líder, Lenin, en el año 1924 trastocó todos los
planes. Se desató una feroz lucha por el liderazgo del Partido. Los principales
oponentes fueron Trostsky y Stalin. Este último era el secretario general del Partido, un
puesto menor pero que consiguió convertirlo en el cargo máximo dentro de la jefatura
del PC bajo una personalidad excesivamente autoritaria. Este liderazgo, casi de tipo
violento, le llevó a convertirse en el líder indiscutible de la URSS a partir de 1929. Como
era de prever, Trostky acabó asesinado.
Stalin, al contrario que Lenin o Trostsky, defendía la tesis del socialismo en un solo
país, y para ello hacía falta hacer de la URSS una potencia económica y militar, lo cual
exigía un proceso de industrialización nunca antes visto.
Decidió acabar con el sistema económico mixto implantado por Lenin (la NEP) por
uno basado en el control absoluto de la economía por parte del Estado, para lo cual se
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adoptaron una serie de medidas económicas resumidas en los planes quinquenales,
cuyo objetivo era la industrialización del país en el menor tiempo posible y a
cualquier precio.
• El primero de ellos (1928-1932) intentó incrementar la producción agraria y
llevar a cabo la colectivización de la tierra en koljoses y sovjoses. Los koljoses eran
cooperativas agrícolas donde el Estado poseía la tierra y controlaba la producción;
en este modelo los campesinos poseían una vivienda y una pequeña parcela de
tierra como bienes privados. Por su parte los sovjoses eran extensas granjas-piloto
del Estado, sin concesión a la propiedad privada y en donde el trabajador era un
mero asalariado. Del mismo modo se duplicó la producción industrial a base de la
producción pesada (maquinaria dedicada a la extracción de materias primas).
• El segundo plan quinquenal (1933-1937) permitió el equilibrio entre los
diferentes sectores productivos, desarrollando con ello la industria ligera
(maquinaria empleada para producir bienes de consumo).
• Por último, el tercero de los planes (1938-1942) supuso superar a las potencias
capitalistas en la producción por habitante y concluir la colectivización agrícola.
En balance, la URSS se convirtió durante el estalinismo en una potencia industrial
tan solo superada por Estados Unidos y Alemania.
En el plano político, Stalin ejerció la jefatura del Estado bajo el cargo de secretario
general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) de manera única.
Para generar adhesión a su persona desarrolló el culto a su personalidad. Era
visto como padre de la nación, protector y guía. Al mismo tiempo, convirtió el
marxismo-leninismo en una “doctrina religiosa” y, de apartarte lo más mínimo de ella,
la persona era considerada sospechosa y con todas las papeletas para ser detenida y
ejecutada.
Estos dos elementos eran la base de su régimen dictatorial. Los instrumentos de
los que se sirvió para imponer su dogma fueron esencialmente tres:
• La policía política, conocida como NKVD y más adelante como la KGB.
Mantuvo a toda la población en estrecha vigilancia.
• El GULAG, acrónimo en ruso de Dirección General de Campos de Trabajo
Correccional y Colonias, o lo que era igual, campos de concentración a
donde enviaban a trabajar forzosamente todas aquellos considerados
como “contrarios”.
• Las purgas, que se trataba de un proceso de depuración y eliminación física
de los adversarios políticos.
En el plano social llevó a cabo un programa para modernizar de forma acelerada la
sociedad rusa. En ese sentido, se garantizaron los servicios sociales mediante un precio
asequible o gratuito a cargo del propio Estado, algo que en el resto del mundo no se
había logrado aún. Se generalizó la obligatoriedad de la enseñanza, reduciendo con
9
ello el analfabetismo y la mujer se incorporó a la vida pública en igualdad con el
hombre.
Sin embargo, y a pesar de todos estos avances, el sistema provocó desequilibrios
que heredaría el régimen soviético posterior, tales como una agricultura atrasada (con
graves problemas de producción) en comparación a la industria; un mercado negro
ilegal que acabó siendo tolerado; y un aislamiento respecto al mercado internacional
(pues el comunismo no colaboró con el capitalismo), lo que por otra parte hizo que no
le afectara la crisis económica de los años 20 y 30.
3. El modelo fascista
3.1 Definición, características y factores que propiciaron el fascismo
El nombre de fascismo deriva de la palabra latina fascio (latín: fascis), un hacha
sujeta por un haz de varas o fascis de varas empleado durante la Roma antigua y que
se empleaba como símbolo de autoridad ante los altos cargos romanos.
Pues bien, a principios del siglo XX este símbolo fue resucitado por los Fasci
Italiani di Combattimento, un movimiento ultranacionalista fundado por un socialista,
Benito Mussolini, que buscaba la recuperación de la herencia del Imperio Romano a
partir de un sistema antiliberal y nacionalista, de ahí que tomaran muchos elementos
de aquel tiempo, como por ejemplo el saludo romano. Esta organización pasó a
denominarse desde el año 1929 Partido Fascista.
Al igual que el comunismo, el fascismo tuvo peculiaridades que se añaden a las
comunes del totalitarismo:
• Nacionalismo al que combinaron con el racismo. Un país con muchas
razas podría llevar a la destrucción de la identidad de la patria. Una idea
que se extendió con bastante éxito entre los países derrotados de la I
Guerra Mundial, pues de alguna manera había que buscar culpables ante el
desastre.
• Rechazo al sistema liberal-democrático, por eso son partidarios de
imponer el proteccionismo estatal, es decir, que sea el Estado quien
controle la economía.
• Rechazo de cualquier movimiento comunista. No obstante, y en la
práctica, el fascismo y el comunismo estuvieron más próximos de lo que
pudiera parecer, pues su forma de entender la política fue muy similar.
• Exaltación de la violencia y uso de la represión para acallar las voces
contrarias al sistema.
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3.2 La Italia fascista
En Italia, a la frustración tras no haber satisfecho sus peticiones en la Paz de París,
se unieron agitaciones sociales y una grave crisis económica. Todo ello en medio de
una inestabilidad política. El liberalismo no era capaz de hacer frente al periodo de
posguerra.
Así, en medio de este clima, Benito Mussolini, un periodista y militar italiano que
había sido expulsado del Partido Socialista Italiano en 1914 por su excesiva
beligerancia, fundaba en 1919 los Fasci Italiani di Combattimento, un grupo
paramilitar4 uniformado con camisas negras que a partir de 1921 se transformó en
partido bajo el nombre de Partido Nacional Fascista.
Su mensaje era directo y simple, de ahí que calase entre la mayoría de la
población. Buscaba ensalzar los valores italianos y señalar al sistema democrático
como el único culpable de la penosa situación del país. Dio al pueblo lo que necesitaba,
un culpable, y ello motivó el aumento de la popularidad de este partido, hasta que
llegado el año 1922 decidió dar un último empujón. Junto a los militantes del Partido,
realizó una marcha sobre Roma a fin de presionar al monarca italiano, Víctor Manuel
III, quien acabó cediendo. Nombró a Mussolini Primer Ministro (presidente del
gobierno), eso sí, no estuvo solo, pues se formó un gobierno de coalición, esto es,
contó con la presencia de otros miembros de otros partidos políticos.
En 1924 conseguía que el poder legislativo crease una ley hecha a su medida: todo
aquel partido que fuese el más votado en las elecciones se hacía con la mayoría en la
Cámara legislativa. Fue así como acabó obteniendo la victoria mediante el fraude
electoral, la intimidación y todo tipo de violencia contra los adversarios políticos. La
guinda llegó cuando, con el poder legislativo bajo su poder, decidía disolver la Cámara
y comenzar una dictadura personal hasta 1945 bajo el título de Duce.
Los partidos políticos y sindicatos fueron disueltos y la prensa libre fue
suprimida. Había nacido el Estado totalitario fascista. A la fascistización del Estado (el
poder residía en el Duce asistido por un Gran Consejo Fascista y controlado bajo una
policía secreta, la OVRA), le siguió la fascistización de la sociedad, empezando con la
reforma escolar de Gentile, que consiguió que el partido penetrase en el sistema
educativo con el objetivo de educar desde muy jóvenes en las “bondades” del nuevo
régimen, aunque tampoco escapó el resto de la sociedad, pues se crearon nuevas
fiestas o manifestaciones para ensalzar al sistema.
Tras la crisis de 1929, Italia emprendió un programa de autarquía
(autoabastecimiento) y relanzamiento de la industria militar que, unido a su política
agresiva internacional (pactos con la Alemania nazi, con el Japón imperial o la
intervención en la guerra civil española), le llevaron a formar parte de la Segunda
Guerra Mundial. Producto de su intervención en la guerra, Italia y Mussolini acabaron
derrotadas.
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Paramilitar: organización que mantiene una estructura militar pero está integrado por civiles.
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3.3 La Alemania nacionalsocialista
En Alemania, tras su derrota en la Gran Guerra y la abdicación del Káiser,
Guillermo II, se creó la débil República de Weimar5 (1919-1933), siempre amenazada
por los partidos antiliberales. Si en 1919 los comunistas habían intentado derrocar al
gobierno, en 1923 fue el Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán6 (NSDAP o
Partido Nazi) quien lo intentó con el llamado “Pustch de Munich” (intento de golpe de
Estado), desde la conocida cervecería de la “Bürgerbräukeller”.
Dicho partido fue creado en 1919 por Anton Drexler partiendo de las ideas del
socialismo. Así, se hacían llamar anticapitalistas y antiburgueses, pero a ello añadían
el componente racista y nacionalista. Sus ideas por tanto entraban en conflicto con la
recién república creada en Alemania, de ahí que el Estado encomendase al ejército la
tarea de vigilar a esta formación. El elegido para este trabajo fue un militar de nombre
Adolf Hitler, quien tras escuchar varios mítines decidió afiliarse al partido en 1920,
para poco después ser nombrado jefe de propaganda. Desde su puesto emplearía la
cruz gamada o esvástica (símbolo de buena suerte) como emblema del partido. La
misma era originaria de la India y se decía que fue traída por los arios7 a Europa, por lo
tanto, y dado que los indoeuropeos también poblaron la India, se vinculó este
emblema con la raza blanca.
Hacia 1921 Adolf Hitler fue elegido líder de este partido, iniciando a partir de
entonces una carrera por hacerse con las riendas del gobierno, de ahí que llevara a
cabo el intento de golpe de Estado en 1923 (Pustch de Munich). A consecuencia de
ello, sus líderes, Hitler y Rudolf Hess, fueron enviados a la cárcel, en donde
compartieron celda y en donde Hitler escribiría su mayor obra bajo el título de Mi
Lucha (Mein Kampf), convertido en el ideario y en el código de acción de los nazis.
Así, uno de los rasgos del Partido Nazi y de la ideología de Hitler era el
antisemitismo (rechazo a todo lo judío), combinado con mensajes anticapitalistas,
contra los ricos y contra la sociedad moderna.
Al salir de la cárcel (1924), Hitler preparó la conquista del poder aprovechándose
de la debilidad de la República a consecuencia de la derrota de la Gran Guerra, pues
era inviable conseguir mayorías suficientes en el Parlamento para formar gobierno.
La inestabilidad hizo que estos gobiernos tendieran a apoyarse en partidos como
el nacional-socialista, que se introdujo en el sistema electoral a partir de 1925. Fue
entonces cuando Hitler abandonó en sus discursos todo aquello que pudiese sonar
revolucionario para ampliar su base de electorado. Con un mensaje directo y de
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Recibe ese nombre por ser la ciudad alemana donde se proclamó la nueva constitución de Alemania
tras su derrota en la I Guerra Mundial. Con la abdicación del Káiser, Alemania pasó a ser una república
que pervivió hasta 1933, año en el que Hitler, bajo su puesto como Canciller (presidente del gobierno),
logró obtener los poderes del parlamento.
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Hasta 1920 se denominó Partido Obrero Alemán
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Ario: teoría que defiende la existencia del origen del pueblo europeo y que dio origen a la raza blanca
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protección hacia Alemania, a la que pretendía devolver el prestigio perdido, consiguió
alcanzar los 800.000 votos en las elecciones de 1928.
La crisis económica de 1929, que trajo un aumento del paro, el hambre y las
batallas callejeras, condicionó el despegue y la popularización del partido nazi, que
llegó hasta los 107 escaños en las elecciones de 1930. Así, el 30 de enero de 1933, el
Presidente de la República Alemana, Paul von Hindenburg, muy a su pesar, nombró a
Hitler canciller alemán a fin de encontrar una solución para superar la crisis
económica, social y política en que estaba sumida la República de Weimar. Se iniciaba
entonces el Tercer Reich.
La marcha hacia el establecimiento de un partido único ejercido a través de la
violencia institucional y el desmantelamiento de la oposición fue muy rápida. Se
crearon las SS (Schutzstaffel) que, creadas en 1925 como guardia personal del líder del
partido, terminaron por ser una organización militar, policial, política, penitenciaria y
de seguridad de la Alemania Nazi, bajo el mando de Heinrich Himmler.
Hitler se sirvió, en primer lugar, de los poderes que le concedía la presidencia para
sacar adelante decretos tendentes a la limitación de la libertad de prensa y de
actividades que pudieran atentar contra los intereses del Estado. Y en segundo lugar, y
a partir del incendio del Reichstag (Parlamento alemán) el 28 de febrero de 1933, se
derogaron hasta nueva orden las libertades planteadas en la Constitución. Ello
permitió que los miembros y diputados del Partido Comunista fueran encarcelados, al
ser acusados del incendio del Parlamento. Pero su objetivo prioritario era que el poder
ejecutivo pudiera hacerse con el legislativo. Mediante alianzas con otros partidos en la
cámara legislativa, logró aprobar la llamada Ley de Plenos Poderes, por la que se
dejaba al ejecutivo el derecho para poder legislar.
El siguiente paso llegó con la convocatoria de unas nuevas elecciones en
noviembre de 1933 con una única lista nazi, que fue votada por más del 90% del
electorado.
Tras la muerte de Hindenburg en 1934, no se eligió a un nuevo presidente de la
República, sino que Hitler se proclamó führer (jefe o líder). Por último quedaba
consolidar el nacionalsocialismo entre la sociedad, para ello se sirvió de elementos
como la propaganda y la represión, el ensalzamiento de la cultura alemana, la puesta
en marcha de una política económica autárquica, o su política expansionista, llamado
espacio vital o Lebensraum.
Fascismo y nazismo tuvieron sus similitudes, pero también sus diferencias. Así, en
el caso del nazismo se aplicó la doctrina racista, a través de la persecución de todo
aquel que no tuviera sangre alemana, especialmente el pueblo judío. A ellos fueron
destinadas las Leyes de Núremberg (1935), creadas para favorecer la discriminación y
persecución de los judíos8. En cambio, no existe una legislación tan tajante en la Italia
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Las Leyes de Nuremberg son disposiciones legislativas raciales para evitar la mezcla entre alemanes y
otras etnias que vivían en Alemania, especialmente los judíos. Así, entre otras disposiciones se les
prohibió a los judíos desempeñar algunos oficios y los matrimonios entre alemanes y judíos.
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mussoliniana, pero fruto de la alianza natural con la Alemania de Hitler, Italia acabó
aplicando las mismas medidas.
A partir de entonces comenzó una auténtica persecución. Se les aisló del resto de
la población con medidas segregacionistas, se les acosó con ataques periódicos como
en la “noche de los cristales rotos” (1938) y se les utilizó como mano de obra esclava
en campos de concentración9, para, finalmente, y durante la Segunda Guerra Mundial,
ser aniquilados en masa en la llamada “solución final” (1941).
Desde los años treinta, Alemania volvió a recuperar su poder a base de trasgredir
la Paz de Versalles . Sin embargo, la invasión de Polonia en 1939 traspasó los límites de
la paciencia de Francia y Reino Unido. La II Guerra Mundial había comenzado.
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El primero de ellos fue Dachau, construido a los dos meses de instaurar el régimen nazi. En este punto
habría que diferenciar los campos de concentración, dedicados al trabajo forzoso, y los campos de
exterminio, creados a posteriori para eliminar a determinados grupos de población.
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