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Técnicas de Pintura en Habitaciones Antiguas

El documento explica cómo Vitrubio recomienda pintar las habitaciones de acuerdo a la estación del año, imitando mármol, anillos y triángulos u obras arquitectónicas y paisajes naturales; sin embargo, critica las nuevas modas de pintar monstruos en lugar de imágenes reales.
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El documento explica cómo Vitrubio recomienda pintar las habitaciones de acuerdo a la estación del año, imitando mármol, anillos y triángulos u obras arquitectónicas y paisajes naturales; sin embargo, critica las nuevas modas de pintar monstruos en lugar de imágenes reales.
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PINTURA

Vitrubio explica como pintar las habitaciones

“CAPÍTULO V (De la manera de pintar las habitaciones)


En las otras habitaciones, es decir, en las de primavera, verano y otoño, así
como en los vestíbulos y en los patios peristilos, era costumbre sancionada entre
los antiguos decorarlos con pinturas a base de determinados colores y en
consonancia con el destino de cada habitación. Pues la pintura, en realidad, es la
representación de una cosa que existe o puede existir, como un hombre, un
edificio, una nave o cosas semejantes; objetos definidos y determinados; de los
que se toma modelo para la imitación de figuras. Por eso los antiguos, que
idearon las decoraciones murales, imitaron primero las losas de mármol con sus
vetas, y luego diversas combinaciones de anillos y triángulos de ocre. Más tarde
llegaron a imitar las formas de los edificios, los relieves, los fustes de las
columnas, y los frontones; en los lugares abiertos y espaciosos, tales como las
exedras, por razón de la amplitud de sus paredes, quisieron representar frentes
de escenas de tipo trágico, cómico o satírico, y en los corredores destinados a
paseo, debido a su extensión, para ornamentarlos, reproducían paisajes
inspirándose en las condiciones naturales de los lugares; y así pintaban puertos,
promontorios, playas, ríos, fuentes, estrechos, templos, bosques, montes,
rebaños, pastores, y aun, en algunos locales, grandes cuadros, que en medio del
paisaje representaban imágenes de dioses o escenas de leyendas; así como la
guerra de Troya, o los viajes de Ulises a través de diversos países, y otros temas
semejantes inspirados en la Naturaleza.
Pero todos estos cuadros, en los que los modelos están tomados de objetos
reales, son ahora desdeñados por una moda ilógica, y en los enlucidos se pintan
preferentemente monstruos en vez de imágenes de seres verdaderos. Así, en
efecto, a guisa de columnas, se ponen cañas; en vez de frontispicios, tracerías,
acanalados, adornados de hojas y caulículos; o candelabros que soportan
representaciones de pequeños edificios, y arrancando de sus frontones, grupos
de vástagos tiernos, con volutas que sostienen sobre ellas, contrariamente al
buen sentido, figurillas sedentes; y asimismo débiles tallos que terminan en
estatuitas que por un lado tienen cabeza humana y por otro de animal, siendo
así que estas cosas ni existen ni pueden existir ni han existido nunca.
Y, sin embargo, estas nuevas modas han prevalecido tanto, que ignorantes
censores han pretendido convencernos de la esterilidad del verdadero valor de
las artes.”

VITRUVIO: Los diez libros de Arquitectura. Iberia. Barcelona, 1985, pp. 182-
183.
Fresco romano en casa pompeyana. S. I d.C.

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