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¿El Estado puede intervenir en regular las tarifas de las clínicas durante la
pandemia?
El ministro de Salud Víctor Zamora reconoció que, si bien las clínicas podrían ser un alivio
importante para un sistema de salud pública colapsado, afirmó que los lineamientos establecidos
en la Carta Magna no permiten al Estado intervenir o controlar las tarifas de los
establecimientos de salud privados. “Por nuestra Constitución, no podemos controlar los
precios, pues esta previene la intervención sobre los precios del mercado”, dijo en una entrevista
con La República.
¿Qué tan cierto es esto? Luego de entrevistas a abogados constitucionalistas y
economistas, 'Convoca Verifica' llegó a la conclusión de que la afirmación del ministro Zamora
es discutible. La Constitución Política del Perú establece que el modelo económico que rige en
el país se basa en una economía social de mercado, la cual permite la libre iniciativa privada,
pero también señala que las libertades económicas del mercado no deben causar perjuicios a los
ciudadanos, como sucede en la actualidad durante la pandemia con los casos de excesos en los
precios de productos para la salud que ofrecen centros privados. Entonces, ¿el Estado puede
regular las tarifas en las clínicas privadas de un paciente con COVID-19 durante el estado de
emergencia nacional y sanitaria?
Artículo 58°.
La iniciativa privada es libre. Se ejerce en una economía social de mercado. Bajo este régimen,
el Estado orienta el desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de
empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.
Artículo 59°.
El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de
empresa, comercio e industria. El ejercicio de estas libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a
la salud, ni a la seguridad públicas.
El abogado Luciano López señaló que nuestro modelo económico le permite al Estado
intervenir en las tarifas de las clínicas cuando existen deficiencias en el mercado. "El Estado
puede ingresar a regular, puede incluso fijar el precio, pero creo que la respuesta más eficiente
no se debe quedar en el plano estrictamente legal" mencionó. “Cómo no hablar de una falla en
un contexto de pandemia, de estado de emergencia sanitaria, de estado de emergencia nacional
con privación de ciertas libertades, y a eso le sumas un contexto económico de crisis severa.
Frente a toda esta situación, el Estado tiene la suficiente justificación constitucional para poder
ingresar y regular las distorsiones”, sostuvo López.
En tanto, Elena Alvites, profesora de Derecho Constitucional en la Pontificia
Universidad Católica del Perú (PUCP), manifestó que si bien la lectura sobre el modelo
económico es interpretativa, las libertades económicas en la Carta Magna no son absolutas.
“Nosotros solemos decir en derecho constitucional que la interpretación constitucional es
concretización, y la concretización tiene que ver con interpretar las normas constitucionales en
el contexto”, resaltó Alvites. Es decir, la Constitución se debe interpretar en las circunstancias
de la pandemia y el estado de emergencia nacional por la crisis sanitaria.
En tal sentido, el economista Humberto Lovatón declaró a este medio digital que
existen dos fallas en el servicio privado de salud que ponen a los ciudadanos en desventaja y
permiten al Estado establecer un control de precios. Lovatón afirmó que hay pocas clínicas para
un incremento constante de pacientes, quienes no pueden verificar o comparar los precios de
atención en los establecimientos de salud privados en una situación de emergencia. En este
contexto, agregó Lovatón, se puede establecer un control de precios bajo tres condiciones. Para
el economista, la primera condición es que el control debe ser temporal, con el fin de evitar la
creación de mercados negros y que se reduzca la oferta de atención a largo plazo. La segunda,
es que se debe establecer un sistema de fiscalización, a cargo de la Superintendencia Nacional
de Salud (Susalud); y la tercera, es determinar un precio de equilibrio, es decir un precio
máximo en las tarifas de las clínicas. “En el Perú sí se puede [aplicar] porque ya se sabe cuánto
cuesta la atención del paciente con COVID-19 en los hospitales públicos, en las UCI (unidades
de cuidados intensivos), en cuidados intermedios. Con dicha información se puede trasladar
esos costos y establecer precios máximos de atención en clínicas”, aseveró.
Por su parte, el constitucionalista Samuel Abad consideró que el modelo económico
adoptado en el país se debe ubicar en el contexto de la vigente Constitución de 1993, la cual
limita el rol económico del Estado. Agregó que la entidad fiscalizadora responsable de corregir
las fallas que pueden presentarse en la aplicación del libre mercado es el Instituto Nacional de
Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).
Asimismo, Carlos Parodi, economista y docente de la Universidad Pacífico, opinó que no se
puede establecer un precio de equilibrio cuando la calidad de atención en una clínica y un
hospital no es la misma. Refirió que el Estado sí puede incrementar la oferta del servicio
público, pero no puede controlar las tarifas de las clínicas. Si existen fallas en el mercado, como
la concertación de precios, la entidad competente de intervenir es Indecopi, añadió. Parodi
recomendó que los sectores público y privado de salud deben convertirse en aliados y trabajar
juntos para enfrentar el avance del nuevo coronavirus. Quizás el más reciente ejemplo de esto es
hmmel acuerdo de una tarifa social para el intercambio prestacional entre el Sistema Integral de
Salud (SIS) y la Asociación de Clínicas Privadas (ACP).
Según el Ministro de Salud, Víctor Zamora, afirmó que los lineamientos establecidos en la
Carta Magna no permiten al Estado intervenir, esto es discutible ya que la Constitución Política
se basa en una economía social de mercado, que también señala que las libertades económicas
del mercado no deben causar perjuicios a los ciudadanos. ¿El Estado puede regular las tarifas
en las clínicas privadas de un paciente con COVID-19 durante el estado de emergencia
nacional y sanitaria? Según el artículo 58, la iniciativa privada es libre, el Estado orienta el
desarrollo del país y, según el artículo 59, garantiza la libertad de trabajo, pues no debe ser
lesivo a la moral ni a la salud ni a la Seguridad Pública.
El abogado Luciano López, señaló que el Estado puede intervenir en las tarifas de las clínicas
cuando existen deficiencias en el mercado. En tanto, Elena Alvites, profesora de Derecho
Constitucional en la PUCP, manifiesta que las libertades económicas en la Carta Magna no son
absolutas. Pues la Constitución se debe interpretar en las circunstancias de la pandemia y el
estado de emergencia nacional por la crisis sanitaria. En tal sentido, el economista Humberto
Lobatón. Señala que existen dos fallas. Una es que los ciudadanos se encuentran en desventaja y
la segunda es que permiten al Estado establecer un control de precios; Lovaton, agregó que se
puede establecer un control de precios bajo 3 condiciones. La primera condición es que el
control debe ser temporal, la segunda es que debe establecerse un sistema de fiscalización. Y la
tercera es determinar un precio de equilibrio.
Por su parte, el constitucionalista Samuel Abad consideró que se debe ubicar en el contexto de
la vigente Constitución de 1993 Y, Así mismo Carlos Parodi, economista y docente de la
Universidad Pacífico, opinó que no se puede establecer un precio de equilibrio cuando la
calidad de detención en una clínica y un hospital no es la misma. Refirió que el Estado sí puede
incrementar la oferta de servicio público, pero no puede controlar las tarifas de las clínicas. Y
que la entidad competente de intervenir es Indecopi.