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Ensayo 5

En 1930, el Partido Liberal ganó las elecciones presidenciales poniendo fin a décadas de dominio conservador, con Enrique Olaya Herrera como primer presidente liberal. Luego, Alfonso López Pumarejo fue presidente en dos períodos e impulsó importantes reformas como la Constitución de 1936, estableciendo un Estado más intervencionista. Eduardo Santos y el segundo mandato de López Pumarejo también marcaron esta época con sus gobiernos.
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Ensayo 5

En 1930, el Partido Liberal ganó las elecciones presidenciales poniendo fin a décadas de dominio conservador, con Enrique Olaya Herrera como primer presidente liberal. Luego, Alfonso López Pumarejo fue presidente en dos períodos e impulsó importantes reformas como la Constitución de 1936, estableciendo un Estado más intervencionista. Eduardo Santos y el segundo mandato de López Pumarejo también marcaron esta época con sus gobiernos.
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Balance en la historia política y constitucional de Colombia entre 1930 y 1945

Luis De la Rosa Graterol

Isabella Rodríguez Cuevas

Daniela Muvdi Manco

Escuela mayor de Derecho, Universidad Sergio Arboleda

Historia política y constitucional de Colombia II

Dr. Daniel Vargas Angarita

Marzo 20, 2024


Introducción
En 1930, Colombia presenció un cambio trascendental en su panorama político con la
victoria del Partido Liberal, poniendo fin a décadas de dominio conservador. Enrique
Olaya Herrera, un líder con trasfondo en periodismo y abogacía, se convirtió en el
primer presidente liberal en mucho tiempo. Su ascenso al poder marcó el comienzo de
una nueva era caracterizada por la modernización, la apertura al capital extranjero y
una política más inclusiva hacia las necesidades sociales.
Luego de la presidencia de Olaya Herrera, lo sucedió Alfonso López Pumarejo, quien
fue presidente de Colombia en dos períodos. Lideró un giro hacia la izquierda durante
su primer mandato (1934-1938), conocido como "La Revolución en Marcha",
caracterizado por reformas ambiciosas para intervenir en la economía y proteger a los
sectores populares. A pesar de su éxito inicial, su segundo mandato (1942-1945)
enfrentó una oposición más fuerte y diversos desafíos.
López Pumarejo dejó como legado la Reforma Constitucional de 1936, la cual marcó un
hito importante en la historia de Colombia. Esta reforma introdujo cambios significativos
en las relaciones entre el Estado y la sociedad. López, respaldado por una mayoría
liberal en el Congreso, buscaba establecer un Estado más intervencionista y protector
de los derechos de los trabajadores. La reforma abordó temas como la propiedad
privada, la ciudadanía, la educación y las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Además, estableció un modelo de Estado que promovía la industrialización y la
intervención activa en la economía. El impacto de estos cambios constitucionales en la
sociedad colombiana fue significativo, sentando las bases para un cambio hacia la
modernidad y la democratización.
También, otro aspecto destacado en esta época fue el gobierno de Eduardo Santos
Montejo y el segundo mandato de Alfonso López Pumarejo. Santos, conocido por su
papel como líder político y periodista, asumió la presidencia después de López
Pumarejo, marcando un cambio hacia una postura más moderada y centrista en
comparación con el activismo reformista de su predecesor. Durante su mandato,
conocido como la "gran pausa", Santos detuvo el proceso de reformas y adoptó
medidas económicas y políticas más moderadas. Mientras tanto, el segundo mandato
de López Pumarejo enfrentó desafíos económicos significativos durante la Segunda
Guerra Mundial, pero el gobierno implementó medidas para enfrentar la crisis y
fortaleció la cooperación con otros países americanos, como se refleja en la firma del
Acta de Chapultepec en 1945.
En este mismo año, es decir, 1945, surgió otra reforma a la constitución de 1886.
Impulsada por el ministro de gobierno Alberto Lleras Camargo, esta modificación se
centró en fortalecer la organización del Estado y mejorar la eficacia de sus sistemas de
gobierno. Con cambios en 95 artículos, la reforma buscaba limitar la función legislativa
al Congreso, devolviéndole su prestigio y fortaleciendo la estabilidad democrática. Se
introdujeron las Comisiones Permanentes en el Congreso y se reformó el proceso de
selección de altos funcionarios del Estado. Estas medidas reflejaron un cambio
significativo en la estructura gubernamental y en la relación entre las instituciones
políticas y militares en el país. Con relación a lo anterior, a lo largo este escrito se
abordarán a profundidad todas las temáticas mencionadas debido a su importancia
para la historia política y constitucional colombiana.

El partido liberal gana las elecciones de 1930. Olaya Herrera


Durante un largo periodo de tiempo, el partido conservador se había perpetuado en el
poder político de Colombia , trayendo consigo el conservadurismo, el poderío de la
iglesia católica y el cambio más radical y abrupto que sería el cambio constitucional de
1886 , este partido pensaba seguir en el poder hasta las elecciones de 1930, las cuales
se conocerían como las que dieron fin a la hegemonía conservadora y las que
posicionaron después de tanto tiempo al primer presidente de corte liberal , el señor
Enrique Olaya Herrera. Antes de explicar cómo fue el proceso de la elección de 1930,
nos gustaría hacer una breve introducción sobre quien fue el entonces electo
presidente, enrique Olaya herrera y como desde sus primeros pasos políticos se vio
involucrado e identificado con los ideales liberales de la época.
Enrique Olaya Herrera, nació 12 de noviembre de 1880 en Bandera de Colombia
Guateque, Estados Unidos de Colombia, realizo sus estudios universitarios en lo que
alguna vez fue la universidad de la República, hoy conocida como Universidad Libre,
en donde se formó como periodista y abogado, durante esta época de estudiante,
realizo fuertes críticas a el periodo de la regeneración que se estaba llevando a cabo
por parte de la hegemonía conservadora de esas épocas. Olaya Herrera dio sus
primeros pasos en la política, durante su participación en la guerra de los mil días, ya
que cuando el conflicto se comenzó a expandir cada vez más por todo el país, llevando
a que las universidades y otras instituciones educativas cerraran sus aulas, lo que
conllevo a que algunos estudiantes y profesores prestaran servicio en las filas
partidistas liberales o conservadoras. Como Olaya estudiaba en una universidad de
corte un tanto liberal, está más que claro y obvio que este se enlisto en las filas del
partido liberal en condición de abanderado liberal, donde obtuvo el grado de capitán, y
luchó junto al coronel Eliecer Gaitán Otalora (padre de Jorge Eliecer Gaitán).
Luego de que la guerra culmino, este término sus estudios universitarios en derecho,
en donde se recibió como abogado, esto lo aprovecho para que en 1904 obtuviera el
título de doctor en jurisprudencia, permitiéndole esto dos años después migrar hacia
Bélgica en donde se especializó en diplomacia y sociología en la Universidad Libre de
Bruselas. Por ello, su mayor actividad estuvo orientada a la diplomacia, la política y el
periodismo. Enrique Olaya Herrera tuvo una extraordinaria carrera diplomática
desempeñando diversos cargos en Chile, Argentina, Uruguay y en los Estados Unidos
de Norte América; en tres ocasiones fue ministro de Relaciones Exteriores y, por último,
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el Sumo Pontífice (Betancur, 2014).
El presidente Carlos Restrepo lo nombro primer ministro de Relaciones Exteriores,
mediante decreto 699 del 7 de agosto de 1910. Este ocupo el cargo hasta el 23 de
noviembre de 1911, y lo volvió a ocupar durante la administración del presidente Jorge
Holguín, en 1921, hasta el 4 de enero de 1922, El trabajo en la Legación en los
Estados Unidos que hizo Olaya fue sin duda alguna, la principal de las gestiones en la
dedicada a iniciar, desarrollar y concluir las negociaciones que vinieron a culminar en
los arreglos definitivos que se celebraron con Panamá y que debían ser consecuencia
inmediata del tratado con que Colombia y los Estados Unidos pusieron fin a las
diferencias que existían entre los dos países, originadas en los desgraciados sucesos
del 3 de noviembre de 1903 (Betancur, 2014). Otro hito importante que realizo Olaya
Herrera desde el ministerio de relaciones exteriores fue el de la solución del pleito con
Nicaragua, que siempre ha tenido gran relevancia en el desarrollo de la política
internacional de Colombia, Este dio una intervención oportuna y decididamente
favorable a los intereses de nuestra patria en la solución del asunto sobre la Costa de
Mosquitos y los títulos de propiedad que Nicaragua pretendía aducir para disputarnos
las islas de San Andrés y Providencia.
Luego de este pequeño pero sustancioso recuento de quien fue Enrique Olaya Herrera
antes de llegar a ganar las elecciones de 1930 y acabar con la hegemonía
conservadora de la época. En las elecciones de 1930 se presentaron 3 candidatos
presidenciales el Liberal Enrique Olaya Herrera, quien obtuvo 389.934 votos, los
Conservadores dividieron sus votos entre dos fracciones: Guillermo Valencia con
240.360 votos y Alfredo Vásquez Cobo con 213.58333. Luego queda claro que fue la
escisión del Partido Conservador la que permitió el fin de la hegemonía conservadora,
ayudado indudablemente por la posición moderada de Olaya Herrera. (Betancur, 2014).
El descontento social frente a los gobiernos conservadores, así como la división de ese
partido entre las candidaturas de Guillermo Valencia y Alfredo Vázquez Cobo,
permitieron el triunfo del liberal Enrique Olaya Herrera en las elecciones de 1930. Con
esto, terminaron más de cuatro décadas de gobiernos conservadores y se inició el
periodo conocido como la República Liberal.
Cabe resaltar que Olaya herrera busco que la base central de su gobierno para
sostener a una nación en decadencia fue la de la conciliación, este prometió que su
gobierno iba a estar orientado a los principios científicos de la administración pública,
guiado por la mayor probidad y honestidad en el manejo de los fondos públicos y un
gran impulso a la tarea de modernización de la infraestructura del país. Olaya insiste en
un programa de gobierno orientado en dos ideas fundamentales: La modernización
económica y la apertura al capital extranjero. La característica más específica de la
gestión de Olaya Herrera fue la de hacer la Concentración Nacional, una transición muy
exitosa entre la hegemonía conservadora y la República Liberal. El carácter moderado
y conciliador fue el secreto de su éxito. (Betancur, 2014).
Otro hito que se marca durante el renacer liberal en la república de Colombia, durante
el mandato de Olaya Herrera, fue que marcó un hito en cuanto a las funciones del
ejército nacional, debido a que, insistió en una reforma militar asegurar definitivamente
al Ejército su carácter de Ejército Nacional, superior a los partidos, alejado de la política
y esto es de gran importancia pues es el inicio de la consolidación de unas Fuerzas
militares al servicio de la nación por encima de intereses políticos, esto llevo a que de
cierta manera se iniciara una “nueva fase ” debido a que se planteó ya de manera
solida la no intervención del ejército en ningún aspecto de la política nacional y que
estos solo se limitarían a su función de estar al servicio de la nación.
El enfoque principal del programa de gobierno de Olaya Herrera fue de: fomento de la
agricultura, política de puertas abiertas para el capital extranjero, atención de las
cuestiones sociales, con criterio de humanidad y de justicia. Política internacional
coherente, previsiva y armónica. Sanidad pública. Libertad a las ciudades de las
influencias malsanas de círculos y cacicazgos políticos. Elevación del nivel de la vida
del campesino.
Esto llevo a que los liberales quedaran muy bien posicionados al volver a tomar la
banca presidencial después de tanto tiempo de haber estado sometidos a la
hegemonía conservadora y católica por tantos siglos, que de cierta manera impedía
dentro del proteccionismo estatal la clase de desarrollo internacional que tuvo Colombia
durante el mandato del liberal Enrique Olaya Herrera.

Alfonso López Pumarejo y el giro a la izquierda.


Alfonso López Pumarejo gobernó Colombia durante dos períodos. El primero, entre
1934 y 1938, y el segundo, entre 1942 y 1945. De estos dos periodos presidenciales, el
más relevante por el tipo de transformaciones que se hicieron fue el primero, debido a
que en su segundo periodo presidencial enfrentó grandes limitaciones que le impidieron
continuara su labor reformista. Pero antes de exponer las grandes reformas que se
llevaron a cabo durante estos dos periodos presidenciales, es pertinente dar un
pequeño recuento de quien fue Alfonso López Pumarejo y como llego a palparse tanto
en la política al punto de llegar a ser presidente de Colombia y ser considerado como
uno de los grandes reformistas de la nación.
Para las elecciones de 1934, el partido conservador se contuvo de participar en estas,
ante la evidente mayor popularidad del Partido Liberal y la perspectiva entonces de una
posible derrota. En este contexto bastante favorable para López Pumarejo, lograría el
triunfo con un número importante de votos, 938.000, la mayor votación registrada hasta
entonces en la historia del país. En dichas elecciones, López sólo tuvo como
competidor al candidato del Partido Comunista (Toscano, 2010). El gobierno de Alfonso
López, elegido en 1934, asumió de forma inmediata el propósito de reformar la carta
constitucional, y desde septiembre presentó al Congreso diversos proyectos en esta
dirección. Él mismo bautizó su primer gobierno como el de la “La Revolución en
Marcha”. La Revolución en Marcha comprende el periodo que va desde 1934 a 1938,
llamado así para establecer el contraste entre el gobierno de Alfonso López Pumarejo y
el de la Concentración Nacional presidido por Enrique Olaya Herrera (Ardila, 2016).
Según la concepción de López Pumarejo y “Revolución en Marcha”, el Estado
colombiano debía sufrir una reforma para que se crearan las condiciones económicas y
sociales necesarias para que se viabilizara un nuevo proceso de acumulación basado
en el mercado interno. Este Estado debía tener carácter de intervencionista, defensor
de la industria y la agricultura frente a la competencia externa y benefactor de los
sectores populares, introduciendo reformas en la legislación social y en la tenencia de
la tierra. Esto permitiría ampliar la capacidad de consumo de la población en general y
crear así nuevos mercados y nuevas fuentes de acumulación (Toscano, 2010).
A López Pumarejo, por estas reformas y el ajetreó internacional de la época, hubo
varios sectores pudientes de la sociedad colombiana, en conjunto con el partido
conservador y una parte de los liberales que no estaba de acuerdo con López
Pumarejo, que acusaron a este de ser y propagar el ideal comunista dentro del
gobierno y el país a través de la serie de reformas en todos los espectros que este
pretendía llevar a cabo.
Las propuestas presentadas por el gobierno incluían una nueva concepción del Estado
como regulador de la vida económica y social, nuevas formulaciones del derecho de
propiedad, un replanteamiento de las relaciones entre el Estado y la Iglesia, y una serie
de medidas innovadoras en el campo social y político. Los propósitos de cambio se
expresaron en un conjunto de reformas en los ámbitos constitucional, agrario, tributario,
judicial, educativo, laboral y de política internacional. Estas reformas produjeron en
Colombia una transformación fundamental en la concepción que se tenía hasta el
momento respecto del papel del Estado en la economía y en la sociedad.
Ahora pasando a lo que sería el segundo mandato de López Pumarejo, Durante su
segundo mandato, que inició el 7 de agosto de 1942, López no consiguió reunir el
apoyo político suficiente para sacar adelante nuevas reformas y, por el contrario, se
enfrentó a un panorama de muy dura oposición. (Toscano, 2010). Esta oposición que le
hizo contra peso a López Pumarejo estaba encabezada por la elite económica del país
y políticamente esta situación se manifiesto en la oposición del Partido Conservador y
de una parte importante del mismo Partido de gobierno, específicamente, los sectores
moderados y de derecha del liberalismo.
La difícil situación económica ocasionada por la segunda guerra mundial y por la baja
de los precios del café impidió a López adelantar su programa de reformas sociales,
junto con la disminución de popularidad de su gobierno ante las profundas críticas
provenientes de los sectores opositores. La situación política se debilitó tanto que en
1944 un grupo de militares intentó dar un golpe de Estado, pero fracasó debido a
divisiones internas dentro de las mismas fuerzas armadas y al apoyo popular que
recibió el gobierno a través de grandes manifestaciones a su favor.
Ante este contexto, y por otras circunstancias, en 1945 López renuncia de manera
irrevocable ante el Congreso Nacional y fue su ministro de Relaciones Exteriores y
designado presidencial, Alberto Lleras Camargo, completará el período presidencial
formal hasta 1946, año en el cual los conservadores vuelven nuevamente al poder
político del Estado.

Reforma constitucional de 1936


Después de la Hegemonía Conservadora, caracterizada por la supresión de los
derechos electorales de los liberales y la concentración del poder estatal bajo la
ideología conservadora (Restrepo, 2019), Colombia tuvo una nueva reforma
constitucional en 1936. Este fue el tercer cambio constitucional de la carta magna de
1886, situado posteriormente a la reforma de 1910 durante el gobierno de Carlos E.
Restrepo. Algunas de las disposiciones de esta reforma fueron influenciadas por el
modelo económico introducido en el gobierno de Pedro Nel Ospina a partir de la
llamada misión Kemmerer, el cual llevó a cabo ciertas medidas que representaron la
participación del Estado en cuestiones financieras, y también, por conflictos sociales
como la masacre de las bananeras, eventos que fortalecieron los mensajes
expresados por los líderes del partido Liberal y ciertos individuos en desacuerdo con el
gobierno conservador.
En este contexto, vale la pena mencionar al gran impulsor de la reforma, haciendo
referencia a Alfonso López Pumarejo, presidente de Colombia y sucesor del liberal
Olaya Herrera. Durante las elecciones, planteó un vasto plan de reformas, que apenas
posesionado de la Presidencia comenzó a ejecutar con energía y tesón” (Hinestrosa,
1996). López obtuvo el cargo presidencial con casi un millón de votos en una elección
donde el Partido Conservador no participó, lo que resultó en la formación de una
bancada en el Congreso de la República conformada exclusivamente por miembros del
partido Liberal, abarcando todas sus corrientes internas. (Restrepo, 2019).
Alfonso López Pumarejo asumió la presidencia con el propósito de hacer cambios que
reflejaran las ideas liberales. Esto se manifestó en su gabinete, el cual se caracterizó
por ser joven y tecnócrata. Además, López estuvo altamente involucrado con el pueblo,
creyendo que su apoyo era fundamental para que sus ideas tuvieran éxito a largo
plazo, algo que era poco común en la política de Colombia. Desde el principio, quedó
claro que su llegada al poder significaría modificaciones en la constitución, pero la
manera en que estos cambios se llevarían a cabo fue tema de debate intenso
(Restrepo, 2019).
Continuando con la anterior idea, los debates de la reforma se situaron en las
legislaturas ordinarias y extraordinarias de 1935. Como ya se mencionó, debido a la
abstención de la participación electoral del partido conservador en 1934, todos los
representantes y senadores eran liberales. Aunque se podría pensar que esto permitió
que la reforma fluyera y fuese aprobada, esta situación no se tradujo en “acuerdos
fáciles, una postura homogénea de apoyo incondicional al gobierno, ni tampoco unidad
ideológica ni exclusión del ámbito parlamentario de los intereses y las ideas que
representaban algunos sectores de la oposición” (Botero, 2006, p. 89).
El liberalismo presente en el congreso contaba con diferentes facciones: algunos tenían
afinidad con las ideas moderadas del presidente, otros tenían posturas más
izquierdistas y representaban los intereses de grupos políticamente marginados,
algunos eran moderados, pero tenían más afinidad con el expresidente Olaya, y
también había una fracción más “conservadora”, que se identificaba con las ideas
tradicionales de la derecha (Botero, 2006). A pesar de esta diversidad, este Congreso,
que en apariencia era homogéneo, fue el encargado de debatir la reforma de 1936.
A lo largo de esta discusión, debido a la variedad de las facciones mencionadas, hubo
desacuerdos entre el gobierno y el congreso. “En la Cámara de Representantes se
pedían reformas más profundas y avanzadas, en tanto que la derecha liberal se resistía
a los cambios.” (Hinestrosa, 1996, p.6). Por estas disputas internas, la reforma parecía
destinada al fracaso. Sin embargo, los obispos y los líderes conservadores hicieron
declaraciones amenazantes el 17 de marzo de 1936, lo que llevó al gobierno a
reaccionar y unir al partido liberal. El gobierno instó al Congreso a aprobar rápidamente
la reforma en su estado actual, sugiriendo que luego se podrían estudiar otros temas
pendientes. De esta manera, el Congreso aprobó la parte ideológica de la reforma
constitucional, con algunos cambios en la estructura del Estado (Hinestrosa, 1996).
El texto final de la reforma introdujo cambios importantes en la Constitución. Abordó
varios temas como los límites geográficos, la división territorial, el funcionamiento del
Congreso, la propiedad privada, la ciudadanía y la educación, entre otros. Esta formó
parte de una serie de iniciativas conocida como "el reformismo lopista", que también
incluyó la Ley 200 de 1936 (llamada "ley de reforma agraria"), una reforma tributaria y
propuestas para mejorar el sistema educativo colombiano (Botero, 2006). Estas
innovaciones que se gestaron fueron catalogadas como el paso de Colombia a la
modernidad y a dejar atrás algunos de los ideales conservadores.
Un punto importante de la reforma fue la introducción del intervencionismo del Estado.
Es decir, a partir de esta reforma se moldeó en Colombia un modelo de Estado
interventor. Conforme a los artículos 9 y 11 de este acto legislativo, el Estado tenía “la
facultad de obligar al particular a cumplir sus deberes y obligaciones para con la
sociedad” (Bolívar, 2017, párr. 6). Este cambio en el Estado no solo se vio reflejado
respecto a los deberes, sino también en la economía. Se puso en marcha una política
que implicaba que el gobierno controlara y organizara la economía para impulsar la
industrialización del país. Esto se lograría imponiendo impuestos a los productos
importados y brindando beneficios y protección a los empresarios colombianos. En
definitiva, a reforma constitucional permitió que el ejecutivo tuviera un mayor control
sobre la economía y los negocios, más allá de solo mediar en ello.
Sin embargo, aunque se evidencia un quiebre respecto régimen individualista
consagrado en la carta de 1886;
[…] ésta es una ruptura tímida: una propuesta de intervencionismo “a la liberal”:
lo que el gobierno impulsaba era, ante todo, los comienzos tímidos de una
intervención activa del Estado en la economía (lo cual, por demás, era la
consolidación de una tendencia). En concreto, el gobierno buscaba la posibilidad
de dotarse de herramientas jurídicas para promover y conducir el desarrollo de la
economía nacional impulsando la industrialización de sectores específicos y
fomentando la consolidación de relaciones capitalistas. (Botero, 2006, p. 91).
También, otro de los cambios relevantes en esta reforma que está relacionado con el
artículo 11 y 17, es el papel del estado en el trabajo. Como se mencionó anteriormente,
Colombia venia de un conflicto social ocurrido en el departamento del Magdalena,
conocido como la masacre de las bananeras. En esta época, las industrias no tenían
humanidad en el trato a los obreros e incluso el Estado obedecía a las demandas de
estas. Por ello, con esta reforma el gobierno de López buscó proteger las relaciones
laborales. El presidente consideraba que las medidas tomadas en los ámbitos laborales
y sociales eran una forma de prevenir posibles disturbios por parte de los sectores más
vulnerables o afectados por las condiciones laborales existentes en el país. Para él, las
leyes a favor de los trabajadores, junto con la expansión de la democratización,
constituían una barrera efectiva contra la influencia de la propaganda socialista o
comunista (Restrepo, 2019).
En este sentido, se estableció una legislación que beneficiaba al trabajador,
garantizándole derechos como el descanso remunerado, las vacaciones y los servicios
de salud, entre otros. Estas medidas representaban un cambio significativo en la
tradicional relación entre empleador y empleado. Además, gracias al artículo 17 el
trabajo pasó a ser una obligación social:
[…] Referirse al trabajo como una obligación social, cargaba, tanto a los
empleados como a los empleadores, y a la sociedad, de una responsabilidad
política y social, que de no respetarla llevaría al desacato de la Carta magna. El
trabajo como una obligación social, convertía a la acción de laborar en un deber
que involucraba lo colectivo, y sin llegar al nivel socialista, o mucho menos
comunista, llamaba a la sociedad a reconocer su necesidad. Esto modificaba el
carácter individualista que la ideología capitalista concebía en el trabajo. Todo
ello consolidó la aparición de los derechos sociales, de un Constitucionalismo
Social y de “los gérmenes del Estado de Bienestar en Colombia” social y la
asistencia pública sería una obligación del Estado, además la huelga sería
garantizada por la Constitución, -excepto en lo dispuesto por la ley-. (Restrepo,
2019, p. 169).
Una de las reformas más significativas en comparación con el antiguo marco legal fue
la que otorgó un estatus especial a la propiedad y estableció la obligación del Estado
de intervenir en ella. Esto se reflejó en el Artículo 10, que garantizaba la propiedad
privada pero también la consideraba como una función social con responsabilidades.
Según esta disposición, en casos de utilidad pública o interés social definidos por el
legislador, podía llevarse a cabo la expropiación con una compensación previa. Algunos
críticos argumentaban que esta norma era contradictoria, ya que combinaba dos
conceptos aparentemente opuestos: la garantía de la propiedad privada y sus
derechos, y la consideración de la propiedad como una función social con obligaciones.
No obstante, con esta innovación, la propiedad privada continuaba protegida, pero con
restricciones en su ejercicio debido al interés colectivo. (Bolívar, 2017)
En cuanto a la ciudadanía, la reforma tenía como objetivo democratizar más el país,
aumentando los derechos políticos para más personas. Por lo tanto, se amplió el
registro electoral al introducir el sufragio universal, aunque solo para hombres. Además,
a pesar de que el artículo 8 establecía la ciudadanía era un requisito para acceder a
cargos públicos, se les otorgaron a las mujeres las facultades para acceder a estos.
Esta medida representó un avance significativo en el reconocimiento del rol de las
mujeres en la sociedad, aunque no fue un avance radical con respecto a lo que estaba
establecido en la constitución de 1886.
Asimismo, uno de los aspectos más controversiales de la reforma fue el cambio en las
relaciones entre la Iglesia y el Estado. La Iglesia perdió parte de su influencia en la
sociedad, ya que ya no se le consideraba como un elemento esencial del orden social.
En lugar de referirse solo a la Iglesia Católica, la reforma mencionaba a "cultos que no
fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes" (Bolívar, 2017, párr. 18). Antes de la
reforma, la educación debía seguir los principios de la Religión Católica, pero después
de ella, se mencionaba que la educación debía organizarse según principios cristianos.
Mediante el artículo 14, se plasmó la libertad de enseñanza. Con ello, la educación
guiada por la Iglesia pasó a ser una opción, más no una obligación. Además, la Iglesia
perdió ciertos privilegios, como la exención de impuestos. Las relaciones entre el
Estado y la Iglesia dejaron de estar reguladas por la Constitución y pasaron a ser
definidas por tratados internacionales.

Gobierno de Eduardo Santos y Segundo Mandato de López Pumarejo.


Eduardo Santos Montejo emerge como una figura prominente en la historia política
colombiana del siglo XX, cuyo legado trasciende los límites de su presidencia. Su
impacto se extiende más allá de los años que ocupó la más alta magistratura, dejando
una huella indeleble en la política, el periodismo y la sociedad colombiana en su
conjunto. Santos Montejo, periodista de renombre y líder político, desempeñó un papel
crucial en un período de transformación y cambio en Colombia. A través de su visión
progresista y su compromiso con la justicia social, dejó una marca duradera en la
historia del país.
Si bien durante su primera administración el presidente Alfonso López Pumarejo fue
reconocido como un líder progresista y reformista que mostró afinidad con los
trabajadores politizados, su sucesor, el presidente Eduardo Santos Montejo, adoptó
una postura más moderada y centrista. Santos Montejo se distanció de las grandes
manifestaciones de masas que vinculaban a los liberales con los comunistas, a pesar
de recibir apoyo de estos últimos en las elecciones. Se mostró más inclinado hacia los
sindicalistas afiliados a su propio partido, el Liberal, en lugar de aquellos de otras
afiliaciones, y cultivó relaciones cercanas con los industriales y con los Estados Unidos.
Sin embargo, es importante recordar que antes de concluir su mandato, López había
anunciado una "pausa" en su programa de "revolución en marcha" a partir de diciembre
de 1936, debido a la fuerte oposición encontrada no solo entre los conservadores, sino
también dentro del propio partido liberal.
Históricamente, lo que hizo Santos fue implementar su propia pausa, la “gran
pausa”, aunque en economía resultó intervencionista y no acabó con ninguna de
las disposiciones de su antecesor; más bien, les dio un cauce. Asimismo,
durante este cuatrienio se fortaleció a la Federación de Cafeteros a través del
Fondo Nacional del Café, si bien, al estallar la Segunda Guerra Mundial, ante el
cierre de mercados, los frutos de dicho Fondo no se vieron de inmediato.
(Gómez, E. 2017)
El gobierno de Santos es conocido como el gobierno de la pausa, ya que detuvo
efectivamente el proceso de reformas, permitiendo que se consolidaran las conquistas
revolucionarias logradas hasta ese momento. En materia económica, Santos adoptó
una postura moderada, representando un cambio hacia la derecha después del
activismo reformista de Alfonso López. En el ámbito internacional, la diplomacia
colombiana se orientó aún más hacia los Estados Unidos, consolidando la cooperación
entre ambos países. En cuanto a la economía, el Estado incrementó su intervención
debido a las consecuencias económicas de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto
afectó directamente las exportaciones e importaciones colombianas, generando una
crisis en el comercio exterior que repercutió en la economía interna del país. La caída
de los precios del café, principal producto de exportación habría sido más pronunciada
de no ser por las medidas gubernamentales.
Durante el mandato de Santos, el Estado implementó medidas clave para abordar la
crisis agrícola, incluida la firma del Pacto Internacional Americano de Cuotas en 1940 y
la creación del Fondo Nacional del Café. La situación crítica en el sector agrícola
resaltó la necesidad de que el Estado aumentara sus inversiones en esta área para
mitigar la crisis. Aunque la intervención estatal en la industria no experimentó un
aumento significativo durante el gobierno de Santos, su presencia sí adquirió
importancia, siendo prácticamente inexistente antes de 1940. Durante este período se
establecieron instituciones como el Instituto de Fomento Industrial (IFI) y el Banco
Central Hipotecario (BCH), aunque la inversión pública en la industria no experimentó
un crecimiento sustancial, a diferencia de lo ocurrido en la agricultura y otros sectores.
La influencia del Estado se manifestó a través de subsidios, impuestos y aranceles
establecidos, así como mediante la regulación de los cupos y permisos de exportación.
Tras Santos estaba el liberalismo tradicional: el que considera a la libertad como
un valor esencial, el que se propone el difícil reto de conseguir una sociedad
pluralista por encima de las intolerancias religiosas, étnicas o culturales; el que
es amigo de la libertad de culto y de conciencia, enemigo de la intromisión del
clero en política; el que acepta diferentes concepciones religiosas y no
religiosas; y el que defiende el derecho a expresar las propias ideas sin ser
perseguidos por ello. (Gómez, E. 2017)
Alfonso López Pumarejo fue reelegido presidente para un segundo mandato que
abarcó el período 1942-1946. En contraste con su primer gobierno, esta nueva
administración adoptó una orientación contraria a la revolución. López Pumarejo se
enfrentó a una oposición significativa tanto del conservatismo como de una facción de
izquierda dentro del partido liberal.
En julio de 1944, tuvo lugar el levantamiento militar conocido como el cuartelazo de
Pasto, fue un levantamiento militar ocurrido en la ciudad de Pasto, liderado por el
coronel Diógenes Gil, quien detuvo al presidente Alfonso López Pumarejo exigiendo su
renuncia. Sin embargo, con la intervención del designado presidencial Darío Echandía
y el apoyo de la población local y nacional, López Pumarejo pudo mantenerse en el
poder y la situación fue controlada.
El segundo mandato de Alfonso López Pumarejo tuvo una crisis debido a las
repercusiones económicas de la Segunda Guerra Mundial, donde Colombia enfrentó
una crisis caracterizada por una alta inflación y un déficit generalizado. Para hacer
frente a esta situación, el gobierno liderado por López Pumarejo implementó diversas
medidas, como la emisión de bonos de deuda pública, el aumento de los impuestos
sobre la renta y otros impuestos complementarios, y la regulación de los precios de los
productos básicos. Además, se establecieron normativas para regular el
funcionamiento de la bolsa de valores, lo que reflejó un mayor intervencionismo estatal
en la economía. Durante este período, Colombia reforzó su cooperación con otros
países americanos mediante la firma del Acta de Chapultepec, consolidando así su
unidad en el ámbito hemisférico.
El Acta de Chapultepec es un documento histórico firmado el 6 de marzo de 1945 en
Chapultepec, México. Esta conferencia reunió a representantes de varios países
americanos para discutir la participación de América Latina en la Segunda Guerra
Mundial y para establecer principios de cooperación y solidaridad hemisférica, el acta
reafirmó la solidaridad entre las naciones americanas, condenó el fascismo y el
totalitarismo, y estableció los principios de no intervención y autodeterminación de los
pueblos.

Reforma constitucional de 1945


En 1945, bajo el gobierno de Alfonso López Pumarejo, la constitución de 1886 fue
reformada. López en esta ocasión se propuso reformar la parte orgánica de la carta
magna, es decir, todo lo relacionado con la organización del Estado. Esta reforma fue
impulsada por el ministro de gobierno Alberto Lleras Camargo, en el primer semestre
del año mencionado (Hinestrosa, 1996). La modificación constitucional del 45 es
considerada como una extensión de la del 36 y, además, tiene fundamental importancia
ya que cuando la anterior reforma fue tramitada, el congreso era netamente liberal y
por ello representaba defectos en cuanto a la “unilateralidad” del pensamiento de los
miembros que la aprobaron.
Continuando con lo anteriormente plasmado, este cambio a la constitución del 86
estaba encaminado a afianzar la organización que la nación colombiana ya tenía, para
mejorar la eficacia de sus sistemas de gobierno (Zuluaga, 2015. El texto final decidido
resultó en el cambio de 95 artículos de la carta magna de 1886, destacándose como la
reforma más extensa de esta constitución. Gracias a estas reformas, la carta
fundamental del 86 logró sobrepasar un siglo de vigencia, hasta que en 1991 fue
reemplazada.
Uno de los aspectos más destacados de las transformaciones que se hicieron mediante
este acto legislativo fueron las disposiciones encaminadas a limitar la función legislativa
al congreso, restándole al ejecutivo algunas facultades que tenía en dicha materia. “Se
buscaba así devolverle a la institución su decadente prestigio y evitar las dudas del
pueblo sobre la eficacia del cuerpo representativo, lo cual minaba peligrosamente las
bases de la estabilidad democrática.” (Zuluaga, 2015, párr. 8). El objetivo era reforzar el
poder del Congreso para evitar los peligros asociados con una regulación insuficiente,
superficial o mal dirigida. Esto se lograría mediante medidas como la especialización y
la división del trabajo, permitiendo al Congreso abordar de manera efectiva las
demandas que surgen en los modernos sistemas parlamentarios. Estos sistemas van
más allá de la función tradicional del Estado como garante y protector, extendiendo la
acción legislativa a todos los ámbitos de la vida nacional.
Para lograr lo anterior, se crearon las Comisiones Permanentes en ambas cámaras del
congreso. La figura de estas comisiones permanece en la actual constitución de 1991,
por lo que represento un hito significativo para la historia constitucional de Colombia.
Antes de esta reforma, existía un primer debate que tenía la función de decidir la
conveniencia de legislar en la materia del proyecto presentado. Sin embargo, este
debate se convirtió en una formalidad inútil (Plata, 1947). Con la creación de las
comisiones, el primer debate tiene lugar en la respectiva comisión para luego pasar a
segundo debate en plenaria en la cámara, lo que se mantiene en el sistema actual de
debates para la aprobación de un proyecto de ley.
Asimismo, otro de los cambios presentes en cuanto al congreso, fue la elección directa
de sus miembros por parte de los ciudadanos. Anteriormente, los senadores eran
designados mediante Asambleas Departamentales y con la reforma, eran elegidos
popularmente (Zuluaga, 2015). También, se estableció como requisito para ser senador
tener una trayectoria previa en cargos de servicio público o de enseñanza en
universidades. Esto se hacía para evitar que individuos no calificados accedieran a la
Cámara Alta, antes conocida como Consejo de Ancianos. Por otra parte, a los
representantes solo se les exigía ser ciudadanos, no haber sido condenados por delitos
equivalentes a una pena corporal y tener más de 25 años, aspecto que se conserva en
la actualidad.
Otro tema relevante fue la facultad dada al presidente para solicitar el trámite de
urgencia o mensaje de urgencia para los proyectos de ley. Esto perduró en la
constitución de 1991 y se trata de una facultad que tiene el presidente para agilizar la
aprobación de un proyecto de ley, y con la insistencia de este, se tendrá prelación de
dicho proyecto sobre cualquier asunto adicional. Además, se introdujeron leyes
especiales que abordaban temas como planes y programas de desarrollo, la
promulgación de códigos, ajustes en la división territorial y el presupuesto nacional
(Zuluaga, 2015). Estas leyes se distinguían de las ordinarias en que necesitaban una
mayoría absoluta de votos para su aprobación, las cuales hoy en día son llamadas
leyes orgánicas.
También, se cambió el proceso de selección de algunos de los altos funcionarios del
Estado. La Cámara de Representantes participa en la elección del Procurador General
de la Nación, quien antes era nombrado directamente por el presidente. Hoy en día
esta función la tiene el Senado. Además, la Contraloría General adquiere un estatus
constitucional y su titular será elegido por la Cámara de Representantes cada dos años
(que actualmente lo escoge el congreso en pleno), fortaleciendo así la supervisión y
control de los recursos públicos.
Adicionalmente, se eliminó la figura del Segundo Designado a la Presidencia (Zuluaga,
2015), dejando solo al primero, quien sería elegido cada dos años por el Congreso de
la República. Esta institución, destinada a reemplazar al presidente en casos de
ausencia absoluta o temporal, se mantuvo vigente hasta la promulgación de la
Constitución de 1991, que reintrodujo la Vicepresidencia para cumplir con ese
propósito. Además, se establecieron los Departamentos Administrativos como
ministerios técnicos, dejando las funciones políticas más puras en los ministerios
tradicionales. También se prohibió a los miembros de las Fuerzas Armadas participar
como votantes o intervenir en debates políticos, y se trasladó la iniciativa legislativa en
asuntos económicos hacia el ejecutivo (Zuluaga, 2015). Estas medidas reflejaron un
cambio significativo en la estructura gubernamental y en la relación entre las
instituciones políticas y militares en el país.
Al igual que en la anterior reforma, hubo avances, aunque no significativos, por lo
menos a gran escala, con el papel de la mujer en la sociedad. En la reforma, se le
concedieron los derechos de ciudadanía a las mujeres mayores de 21 años. Sin
embargo, el voto y la posibilidad de ser elegido seguían reservados para los hombres.
Otro aspecto a tener en cuenta fue la creación de la jurisdicción del trabajo y la
limitación que se creó para inscribirse como abogados.
Finalmente, se garantizó que los agentes del Ministerio Público recibieran la misma
categoría, remuneración, privilegios y prestaciones que los magistrados y jueces ante
quienes ejercían sus funciones. Por otro lado, se estableció un régimen especial para la
localidad capital de la República, que sería conocida como Distrito Especial,
reconociendo su singularidad y relevancia dentro del país. Asimismo, se autorizó la
clasificación de los municipios según su población, recursos fiscales e importancia
económica, lo que permitiría una gestión más específica y adaptada a las necesidades
de cada localidad.

Balance del periodo 1930-1945


Durante el período comprendido entre 1930 y 1945, Colombia experimentó una serie
de transformaciones significativas que dejaron un legado mixto en su historia. Este
lapso estuvo marcado por una combinación de avances y desafíos que impactaron
diversos aspectos de la sociedad colombiana, desde el ámbito político y económico
hasta el social y cultural, es complejo y ambivalente, con logros significativos en
algunos aspectos, pero también con desafíos persistentes en otros.
En la República Liberal, Colombia vivió una serie de transformaciones
significativas en diferentes aspectos de su sociedad. Desde el punto de vista
político, este período estuvo caracterizado por la alternancia en el poder entre
los partidos tradicionales, el Partido Liberal y el Partido Conservador. Sin
embargo, fueron los liberales quienes estuvieron en el gobierno la mayor parte
del tiempo. (HistoriaUniversal, 2024)
Durante la República Liberal (1930-1946) en Colombia, se implementaron significativas
reformas sociales y económicas con el propósito de modernizar el país y elevar las
condiciones de vida de su población
Una de las medidas clave fue la reforma agraria, que buscaba redistribuir la tierra para
favorecer a los campesinos y estimular la producción agrícola, esta iniciativa incluyó la
expropiación de tierras improductivas y su reparto entre los agricultores necesitados,
con el fin de reducir la concentración de la propiedad y promover la equidad en el
campo.
A su vez, se impulsó la industrialización mediante políticas destinadas a fomentar la
inversión en sectores como la industria manufacturera, la minería y la construcción.
Esto se logró mediante incentivos fiscales y la atracción de capital extranjero para
modernizar la infraestructura y diversificar la economía
En el ámbito educativo, se llevaron a cabo reformas para ampliar la cobertura educativa
y promover la educación pública y gratuita. Se establecieron escuelas, colegios y
universidades en todo el país, con el objetivo de garantizar el acceso a la educación
para todos los ciudadanos, independientemente de su situación socioeconómica.
Además, se implementaron programas de formación técnica y profesional para mejorar
las habilidades de la fuerza laboral.
Durante la República Liberal en Colombia (1930-1946), se implementaron leyes
laborales y medidas de protección social para mejorar las condiciones de trabajo y
garantizar derechos a los trabajadores. Destacan la jornada laboral de 8 horas diarias
establecida por la Ley 6 de 1938, el seguro social obligatorio según la Ley 90 de 1936,
que cubría enfermedad, vejez y accidentes de trabajo, y la regulación del trabajo de
mujeres y menores mediante la Ley 6 de 1932. Se crearon instituciones como el
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para supervisar el cumplimiento de estas
normas. Estas medidas representaron un avance significativo en materia laboral y
social, garantizando derechos fundamentales y mejorando las condiciones de vida de
los trabajadores en Colombia.
Según ha señalado Historia Universal (2024), a lo largo de este periodo, se llevaron a
cabo importantes transformaciones que abordaron aspectos clave de la sociedad
colombiana, una de las áreas más destacadas fue el impulso a la educación pública,
mediante la creación de nuevas escuelas, la mejora de la calidad educativa y el
fortalecimiento de la formación técnica y profesional. A la par, se implementaron
políticas agrarias destinadas a impulsar el desarrollo del sector agrícola, mediante la
redistribución de tierras, el apoyo financiero a los agricultores y la promoción de
técnicas agrícolas modernas. Es necesario mencionar, que este periodo fue testigo de
la consolidación de la democracia en el país, mediante la implementación de reformas
políticas, económicas y sociales que buscaban modernizar las instituciones estatales y
fortalecer la participación ciudadana, estas medidas representaron un avance
significativo en la búsqueda de un desarrollo equitativo y sostenible en Colombia.
Conclusión
Para concluir este ensayo, se puede afirmar que luego de tantos años en donde el
poder político y elitista de Colombia estuvo a manos de los conservadores, a estos por
su propio peso y el descontento social que había causado la separación de Panamá y
la guerra de los mil días , terminaron auto desterrándose del poder, poniéndole fin así a
lo que se conoció alguna vez como la hegemonía conservadora , dándole paso a que
los próximos presidentes que presidirían en el poder en la Republica de Colombia,
fueran de corte netamente liberal con unos cuantos roces a nuevos ideales que
estaban surgiendo en la época.
La llegada de Olaya Herrera marco un antes y un después en la política colombiana,
debido a los cambios y a las aperturas internacionales que este le permitió
experimentar a Colombia gracias a su amplia trayectoria como ministro y con temas de
relaciones internacionales, esto permito que el país se sumergiera en nuevos aires
políticos y se comenzaran a ver indicios de lo que hoy se conoce como política
internacional de Colombia y las relaciones de comercio exterior.
Cuando López Pumarejo se asentó en la presidencia de Colombia, el país vivió la
época con mayores reformas, las cuales muchas de ellas siguen consolidadas en el
sistema estatal y jurídico de Colombia, entre todas estas reformas que buscaba llevar a
cabo este también presidente liberal, la que más destaco fue la reforma constitucional
de 1936, debido a que se comenzó a tildar a la del 86 como una muy conservadora, así
que se buscó que esta fuera reformada a como diera lugar.
En esta conclusión se quiso resaltar más que todo a estos dos exmandatarios
presidenciales, debido a que con ellos surgió un antes y un después en lo que se
conoce actualmente como la república de Colombia, las transformaciones que se
llevaron a cabo y la organización estatal que se planteó y se ejecutó durante épocas
liberales, aun dejan sus rastros en la política colombiana actual.
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