Foucault aborda el conocimiento como un problema político y sostiene
que el saber es un hecho histórico y social que está relacionado con el
poder. Para él, el conocimiento es resultado de las relaciones de saber-
poder que configuran la vida social. Foucault también se basa en Nietzsche
y sostiene que el conocimiento es inventado y siempre tiene una intención
particular.
Foucault distingue entre formas de poder y formas de dominación, y
plantea que el poder no es una posesión, sino una relación entre
elementos diversos. Su objetivo es analizar cómo funciona el poder en la
sociedad y cómo produce efectos en la realidad cultural y social. Foucault
desarrolla dos perspectivas: la arqueología y la genealogía.
La arqueología y la genealogía son disciplinas que se oponen a la visión
convencional de la historia y buscan un enfoque político del conocimiento.
La genealogía se basa en el concepto de "dispositivo" para analizar el
poder como una relación y no como una cosa. Foucault estudia los
dispositivos disciplinarios, como las instituciones de encierro y la
vigilancia, que tienen como objetivo controlar y manipular los cuerpos
individuales.
La sociedad disciplinaria se caracteriza por la distribución espacial y el
control temporal de los individuos. Los mecanismos disciplinarios se han
extendido por todas las instituciones sociales y han dado lugar a la
formación de un poder epistemológico, contribuyendo al desarrollo de las
ciencias humanas.
El panoptismo es una forma social en la que el poder se ejerce a través de
la vigilancia constante y la observación permanente. En esta estructura,
los individuos están siempre expuestos y se convierten en instrumentos
del poder que los controla. El examen es una técnica fundamental del
poder disciplinario que combina la vigilancia jerárquica y la sanción
normalizadora.
En resumen, para Foucault, el conocimiento es un problema político y
está vinculado a las relaciones de saber-poder en la sociedad. El poder se
ejerce a través de dispositivos disciplinarios, como el panoptismo y el
examen, que controlan y manipulan a los individuos. Estas perspectivas
arqueológicas y genealógicas buscan analizar y entender cómo funciona
el poder en la sociedad y cómo afecta al conocimiento y a la realidad
social y cultural.
Hacking cuestiona la centralidad de la representación y propone invertir la
relación entre teoría y experimento. El autor propone una perspectiva de
"hacking" sobre la filosofía de la ciencia, destacando la importancia de la
experimentación sobre la representación. Se cuestiona el
realismo/antirrealismo basado en la representación y se aboga por un
realismo de las entidades, se centra en la intervención en el mundo más
que en la representación. La experimentación es vista como una forma de
crear y estabilizar fenómenos en las ciencias naturales. Se defiende el
realismo de las entidades postuladas por las teorías científicas. El
experimento es visto como una forma de crear, producir, refinar y
estabilizar fenómenos. En las ciencias humanas, se propone un
nominalismo dinámico que considera la interacción entre las
clasificaciones y lo clasificado. La construcción de personas y el nicho
ecológico son elementos importantes en la ontología histórica.
En cuanto a las ciencias humanas, se propone un "nominalismo dinámico",
que se enfoca en la interacción entre las clasificaciones y lo clasificado. Se
destaca el "efecto bucle" en las clases humanas, donde las personas
pueden verse afectadas y moldeadas por las clasificaciones que se les
aplican. La ontología histórica se refiere a cómo las posibilidades de
elección surgen en la historia, influenciadas por el conocimiento, el poder
y la ética.
En resumen, el "hacking" propone una perspectiva en la que se valora la
experimentación sobre la representación en las ciencias naturales, y se
explora el papel de las clasificaciones y su impacto en las personas en las
ciencias humanas.
Kuhn propone una nueva forma de entender la ciencia, basada en la idea
de paradigmas. Según Kuhn, las teorías científicas son consensos de la
comunidad científica y los hechos se definen dentro del contexto teórico
al que pertenecen. Abandona la concepción de la ciencia como
aproximación a la verdad y considera que la construcción de una lógica de
la ciencia es un proyecto fracasado.
Un paradigma es una visión del mundo compartida por una comunidad
científica, que guía la investigación normal. La ciencia se realiza desde un
paradigma y Kuhn sostiene que diferentes paradigmas conducen a
diferentes interpretaciones de los mismos fenómenos.
La ciencia normal consiste en resolver problemas dentro de un paradigma,
sin cuestionarlo. Sin embargo, las anomalías son instancias que la ciencia
normal no puede resolver y que pueden conducir a una crisis. En la crisis,
se cuestionan los supuestos del paradigma y se buscan nuevas
perspectivas. Si se produce una revolución científica, se adopta un nuevo
paradigma y se inicia un período de ciencia normal bajo esa nueva
perspectiva.
Los paradigmas originales y los nuevos paradigmas son incomensurables,
lo que significa que no se pueden comparar ni tienen elementos en
común. Esto ha sido objeto de críticas, ya que se argumenta que si los
paradigmas son incomensurables, no puede haber competencia entre
ellos.
Kuhn propone una nueva epistemología de la ciencia, basada en el
historicismo y el contexto social. Según su teoría:
- Las teorías científicas son un consenso de la comunidad científica.
- Los hechos son definidos dentro del contexto teórico al que pertenecen.
- Se abandona la idea de que la ciencia es un proceso de aproximación a la
verdad.
- Kuhn introduce el concepto de paradigma, que es una gran cosmovisión
científica compartida por una comunidad y guía su investigación normal.
- La ciencia se realiza dentro de un paradigma, lo que dificulta su
objetividad.
- La ciencia normal resuelve problemas sin dificultad y tiene una actitud
acrítica respecto al paradigma.
- Las anomalías son situaciones que la ciencia normal no puede resolver y
pueden conducir a una crisis y cambio de paradigma.
- Los dos sentidos principales del paradigma son como matriz de
disciplinamiento (generalizaciones y leyes) y como ejemplar (aplicaciones
empíricas y modelos).
- Existen dos modelos históricos de producción científica: el modo normal
(resolución de enigmas dentro de un paradigma) y el modo revolucionario
(cambio de paradigma y adopción de una nueva perspectiva).
- La revolución científica implica un cambio drástico y no es posible volver
atrás.
- La incomensurabilidad se refiere a la falta de comparación entre dos
paradigmas, ya que son lógicamente incompatibles e incomparables.
Críticas a Kuhn incluyen la dificultad de alcanzar la ciencia normal debido a
la constante duda y cuestionamiento, así como la idea de que los
paradigmas sean incomensurables, lo que afectaría la racionalidad y
competencia entre ellos.
En resumen, Kuhn propone una nueva forma de entender la ciencia
basada en los paradigmas y cómo cambian a través de la historia
científica. La búsqueda de la verdad tradicional es reemplazada por la
resolución de problemas dentro de un contexto social y consensuado.
En resumen, Kuhn propone una nueva epistemología de la ciencia basada
en la idea de paradigmas, donde el conocimiento científico es social y
depende del consenso de la comunidad científica. La ciencia normal se
desarrolla dentro de un paradigma, pero las anomalías pueden llevar a
una crisis y a la adopción de nuevos paradigmas a través de revoluciones
científicas.
Las incursiones feministas en la filosofía de la ciencia han introducido el
concepto de "género" como categoría analítica, que analiza las
atribuciones y comportamientos asignados a hombres y mujeres. Se ha
demostrado que la investigación científica está influenciada por valores
sociales y se han propuesto enfoques feministas para superar los sesgos
sexistas y desarrollar programas de investigación feministas.
La filósofa de la biología Elisabeth Lloyd ha cuestionado la idea de
"objetividad" científica y ha identificado cuatro usos del término:
independencia, accesibilidad pública, existencia independiente y realidad.
Este enfoque feminista rechaza la "tiranía ontológica" que implica una
visión objetiva única y busca considerar la influencia de los valores
contextuales en la ciencia.
Helen Longino, filósofa de la ciencia, argumenta que los valores
contextuales influyen en la investigación científica y defiende un enfoque
de conocimiento científico situado. Destaca que la aprobación por pares y
el diálogo crítico son fundamentales para alcanzar la objetividad científica,
y enfatiza la importancia de desafiar los presupuestos subyacentes y la
presencia de perspectivas alternativas.
En el campo de la endocrinología, se ha examinado cómo los valores
contextuales influyen en los estudios sobre las hormonas sexuales y su
impacto en las características anatómicas, el comportamiento y la
cognición. Las filósofas argumentan que los prejuicios sexistas pueden
influir en la inferencia de la evidencia y defienden modelos alternativos
para comprender el comportamiento humano.
La filosofía feminista de la ciencia propone una concepción de la
objetividad científica basada en el diálogo crítico y la interacción social. Se
destacan cuatro condiciones necesarias para este diálogo crítico: foros
reconocibles para la crítica, cambio en las creencias y teorías en respuesta
a la crítica, estándares reconocibles para evaluar teorías y equidad en la
autoridad intelectual.
En resumen, las incursiones feministas en la filosofía de la ciencia han
cuestionado la objetividad tradicional y han propuesto enfoques que
consideran los valores contextuales, el diálogo crítico y la equidad en la
autoridad intelectual como elementos clave para alcanzar una objetividad
científica más inclusiva.
Según Bruno Latour, el filósofo y antropólogo de la ciencia, el
establecimiento de divisiones ontológicas entre diferentes esferas ha
llevado a la proliferación de híbridos. Los problemas más significativos que
los modernos tuvieron que resolver estaban relacionados con el intento
de cerrar la brecha entre ámbitos que originalmente se consideraban
antagónicos.
En la visión moderna, el problema de la representación surge en el ámbito
epistemológico. El sujeto no puede tener un contacto directo con la
realidad externa, solo puede tener representaciones de ella. Durante gran
parte del siglo XX, la filosofía de la ciencia trató la ciencia y el
conocimiento científico en concordancia con estos dualismos modernos.
Sin embargo, Latour argumenta que es necesario cambiar la forma en que
se estudia la ciencia para comprender el origen de estos dualismos y la
posibilidad de superarlos.
Según Latour, los Estudios de Ciencia y Tecnología (ESC) permiten estudiar
la ciencia en acción y en contexto, lo cual muestra las limitaciones del
esquema bipolar moderno. El laboratorio se convierte en un lugar clave
para comprender cómo se produce la certeza científica. En el laboratorio,
no se encuentra una ruptura radical entre los signos y las cosas, sino una
serie de elementos encajados que actúan como intermediarios y acortan
gradualmente las distancias.
La referencia circulante es un concepto importante en el enfoque de
Latour. Muestra que las palabras y las cosas conforman una cadena de
eslabones que pertenecen tanto a la materia como a la forma. Esta cadena
de intermediarios permite acortar la brecha entre la representación y lo
representado. La referencia científica no busca hacer una copia exacta del
mundo, sino establecer una relación construida y alineada.
Latour propone reconfigurar las dicotomías de la modernidad a través de
los ESC, evitando caer en el escepticismo posmoderno. Según él, la verdad
científica se encuentra en la estabilidad de las referencias circulantes,
donde no hay distinciones absolutas entre palabras, signos, materiales,
pasiones, etc. Las redes de elementos heterogéneos unen un "colectivo" y
son el enfoque adecuado para evaluar el alcance de un concepto
científico.
El enfoque de Latour también aborda el debate entre realismo y
constructivismo. La idea de "construcción" en la ciencia no implica
simplemente recombinar elementos existentes, sino transformar el
mundo. Latour busca una nueva noción de referencia que se estabilice y
pueda ampliarse a través de redes que involucren a humanos y no
humanos, lo que llevaría al surgimiento de hechos incuestionables.
En resumen, Bruno Latour propone un enfoque de la ciencia centrado en
las prácticas y los ESC, que desafía las divisiones ontológicas y los
dualismos de la modernidad. Este enfoque se basa en el estudio de la
ciencia en acción y en contexto, el papel de los intermediarios en la
referencia científica y la importancia de las redes de elementos
heterogéneos.