Resumen: Tres casas y una familia
Una gran multitud seguía a Jesús (Mt 12:15; Mr 3:7; Lc 6:17). Enfrente de todos, Él Echó fuera un
demonio de un hombre que era ciego y mudo. ¡Inmediatamente el hombre Pudo ver y hablar! Los
fariseos y la multitud vieron este milagro. La gente común empezó a clamar que Jesús era el Hijo
de David. Es decir, lo estaban aceptando como el Mesías. Pero los fariseos empezaron a decir que
su poder procedía de Beelzebú (Satanás), el príncipe de los demonios o señor de las moscas. Al
final, los fariseos convencieron al pueblo de crucificar a Jesús. La Gente común muchas veces tiene
mejor oportunidad de encontrar la verdad sin la ayuda de líderes tercos y endurecidos como los
fariseos. Algunos de los fariseos probablemente cometieron el *pecado imperdonable. Este pecado
se encuentra al final de un camino largo de rebelión. Dios es misericordioso y paciente. Por
ejemplo, vea la vida de Pablo. Él odiaba a los cristianos. De aldea en aldea él tomaba presos a
hombres y a mujeres y los echaba en la cárcel. Este hombre terco intentaba forzar a los creyentes a
maldecir a Jesús. Él perseguía a los cristianos hasta la misma muerte (Hch 9:1-2; 22:4-6; 26:9-11).
Las manos de Pablo fueron manchadas con sangre de muchos santos. Tal vez él andaba rumbo al
pecado imperdonable. Pero es un camino largo. Aun un gran pecador como Pablo halló misericordia
(1 Ti 1:15-16).
A. Una casa dividida no puede permanecer (Mt 12:25-28, 30). Jesús se está defendiendo al
comenzar esta lección. Por el poder de Dios acababa de echar fuera un demonio. Pero los fariseos
acusaron a Jesús de echar fuera demonios usando el poder de Satanás. Lea Mateo 12:25 y [Link]
comprueba que el poder de Jesús no provenía de Satanás. Por tanto Jesús les dijo que Él estaba en
una casa y ellos en otra. Tenga en cuenta las palabras fuertes que usó al hablar con ellos. “El que no
es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt 12:30). El Señor les estaba
indicando que Él estaba en la casa de Dios, mientras que ellos estaban en la casa de Satanás.
Ninguno puede estar en dos casas a la vez. Y ninguna casa dividida contra sí misma puede
permanecer de pie. Imagínese la multitud y los fariseos que estaban allí en aquel día. Jesús les
indicó que tendrían que escoger en cuál casa vivir. Cada persona presente tendría que decidir.
Algunos estaban de parte de Satanás y los fariseos. Los otros estaban de parte de Jesús. Los que
están a favor de Jesús Los que están en contra de Jesús La elección sigue hoy. Una persona tiene
que elegir o estar de parte de Cristo, o estar en contra suya. No hay unión entre los dos. Jesús divide
a las personas del mundo en dos grupos: los que están a su favor, y los que están en su contra. Tome
un momento y lea Marcos 9:38-40.
¿Será que todos los que dicen que están con Jesús irán al cielo? No responda muy rápido a esta
pregunta. Lea las palabras de Jesús en Mateo 7:21-23.
“El camino al pecado imperdonable es un camino largo.”
Algunos pueden ayudar en la cosecha, pero siguen siendo perdidos (Fil 1:15-18; 1 Co 9:27). Estos
no están en contra de Cristo.
Nuestro Salvador no acepta nada más que el primer lugar. La casa de Dios no está dividida.
Algunos de los que aparentemente están de parte de Cristo están en su contra interiormente. Son
como la cizaña que crece juntamente con el trigo (Mt 13:24-30, 36-43). Ellos están dentro del
Reino, pero no pertenecen al Reino. Ahora Jesús divide a toda la humanidad en dos grupos.
Algunos dicen que están a su lado, y otros dicen que están en su contra. Al final Él separará a los
que están a su lado en apariencia de los que están a su lado interiormente. En ese día dos estarán
juntos. Uno será arrebatado para reunirse con Jesús en las nubes, y el otro será dejado. Dos políticos
querían llegar a ser presidente. Uno ganó la elección, y el otro la perdió. El ganador ofreció al
perdedor un puesto inferior en su gobierno. El perdedor no quiso aceptar. Él dijo, “Si no puedo ser
presidente, no aceptaré ningún puesto.” Esta es la actitud de Jesús. Si Él no puede tener el lugar más
importante de una vida, Él no tiene comunión con esa persona. Él no permitirá tener otros dioses
delante de Él.
Él no permitirá que uno lo adore como el número dos. Cada persona debe decidir. Ninguno puede
servir a dos maestros. No es suficiente ser de Cristo sólo por fuera. Un verdadero creyente sirve a
Jesús con su corazón y con todas sus fuerzas. Las palabras de Josué siguen siendo para hoy (Jos
24:15).
B. Una casa es sólo lo suficientemente grande para un hombre fuerte (Mt 12:29). Los demonios
buscan habitar en las personas. Hemos visto que algunos están poseídos por demonios (Mt 8:28-34).
Allí notamos que algunas personas son poseídas por demonios. Uno o más demonios viven dentro
de una persona endemoniada. En Mateo 8, un hombre que vivía en las tumbas tenía muchos
demonios viviendo dentro de él. Jesús echó fuera esos demonios, y ellos fueron a habitar dentro de
una manada de cerdos. Aquí en Mateo 12, Jesús nuevamente había echado fuera demonios de una
persona (Mt 12:22). Jesús mandó a ese demonio que saliera del hombre. El demonio no tenía más
remedio que salir. ¡Salió inmediatamente! ¡En ese instante el hombre que había sido mudo y ciego
podía oír y ver!
Los fariseos no podían negar el milagro. Un gran gentío vio lo que sucedió. Por tanto, estos líderes
religiosos dijeron que Jesús estaba echando fuera demonios por el poder de Satanás. Jesús les
demostró que esta era una conclusión necia. Una casa dividida contra sí no puede permanecer de
pie. ¡Satanás no se echa fuera a sí mismo!
Luego Jesús nos dio la ilustración de la casa del hombre fuerte. Lea Mateo 12:29. Nuestro Señor
declaró una verdad que es sencilla, pero a la vez nos es de mucha ayuda. Antes de que uno pueda
entrar en la casa del hombre fuerte para robarle, es necesario primeramente atarlo. El hombre fuerte
en Mateo 12 era un demonio. La casa del demonio era el hombre donde habitaba. El hombre estaba
poseído por el demonio. Ya que el demonio amaba las tinieblas, él apagó las luces. El hombre no
podía ver (Mt 6:22). Así mismo, el demonio cerró la ventana del habla. El hombre no podía hablar
ni una sola palabra.
En algunos casos, los demonios cierran otras ventanas del alma, tal como el oír. Pero vino Jesús. El
demonio empezó a temblar (Stg 2:19). Todos los demonios se ponen a temblar cuando viene Jesús.
Ellos tienen tanto miedo que muchas veces gritan de temor cuando Él se les acerca (Mt 8:29; Mr
1:23-24). “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo,
Tú eres el hijo de Dios” (Mr 3:11). Los demonios son fuertes comparados con los humanos. Pero
son débiles comparados con Jesús. Una palabra de Dios hizo que Satanás cayera del cielo
(Lc10:18). Si un elefante representa el poder de Dios, entonces un demonio tiene menos poder que
un caracol.
Jesús vino a la casa del demonio. Era hora de encender las luces de nuevo. Era hora de robar al
hombre fuerte su propiedad. Jesús habló. El demonio huyó. Nuestro Señor ató al hombre fuerte y le
quitó su propiedad.
En años recientes han habido muchas enseñanzas confusas acerca de los demonios. Algunos dicen
que un demonio puede habitar dentro de un *cristiano. Esto no es verdad. Nuestro cuerpo es el
templo del Espíritu Santo (1 Co 6:19). Es decir, Dios vive dentro de nosotros. Nuestro cuerpo es su
casa.
Existen por lo menos tres motivos por los cuales un cristiano no puede tener un demonio viviendo
por dentro.
1. El hombre fuerte dentro de nosotros es demasiado fuerte para ser atado. Jesús es el hombre fuerte
que vive en cada cristiano. La Escritura nos asegura que Dios dentro de nosotros es mayor que
Satanás o sus demonios. “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el
que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Jn 4:4). Jesús es demasiado fuerte para ser
atado por Satanás o un demonio. Por tanto, un demonio no puede entrar en un cristiano.
2. Ningún demonio querría vivir en la presencia de Cristo. Los demonios no quieren estar cerca de
Jesús. Ellos tiemblan en su presencia. Su presencia los atormenta con temor. ¡Ningún demonio
escogería temblar de pánico día y noche! ¡Aún los demonios quieren evitar las cosas que odian! Por
tanto, ¡un demonio no querría entrar a una casa a vivir con Jesús! ¿Viviría un ladrón juntamente con
un policía? ¡Los enemigos no quieren vivir juntos en la misma casa!
3. Un demonio no puede vivir dentro de un cristiano porque Jesús no lo permitiría. Él nos compró
con su propia sangre (Ef 1:7). Él nos compró por un precio (1 Co 6:20). Dios es un Dios celoso. Él
no nos compró para compartirnos con Satanás. Si usted comprara una casa de un ladrón y un
mentiroso, ¿le permitiría vivir dentro de ella con usted? ¡Claro que no! Jesús nunca permitiría a un
demonio habitar dentro de un cristiano. Dios nunca estaría de acuerdo con vivir en una casa
dividida.
La Biblia sí nos enseña que un demonio puede influenciar a un cristiano. Estos espíritus inmundos
pueden afectar los pensamientos, las emociones y las acciones de los cristianos que no andan según
el Espíritu (Mt 16:23; 2 Co 11:3, 14).
No es bíblico decir que estamos en ambos reinos. No es bíblico decir que tenemos a dos hombres
fuertes habitando dentro de nosotros. Si Cristo vive dentro de nosotros, no hay espacio para un
demonio.
Una casa es lo suficientemente grande para que habite un solo hombre fuerte. Es importante
entender la gran verdad del hombre fuerte. ¿Por qué? Porque el diablo es un mentiroso. Él intenta
decir a los cristianos que un demonio puede habitar dentro
Cierto estudiante de un Instituto bíblico estaba recostado en su lecho una mañana en oscuridad total.
La puerta estaba cerrada, como también lo estaban las ventanas. Estaba muy débil y sufría de
grandes dolores de espalda. Durante 3 días no había comido ni había asistido a sus clases. Los otros
estudiantes pensaban que tenía un demonio. Vino el director del instituto. Él abrió la puerta y las
ventanas. La luz hizo desaparecer la oscuridad. El estudiante dijo que 3 días antes unos hombres
habían venido intentando matarle. Él los oyó afilando sus *machetes sobre las piedras del edificio.
Sin embargo, ninguno de los otros estudiantes había visto a estas personas. El director se enteró que
el estudiante no había comido nada malo. A veces la comida malograda puede hacer que uno tenga
sueños extraños. Este alumno tampoco había infringido ninguna de las reglas del instituto. A veces
la culpabilidad puede causar que una persona tenga malos sueños. Luego el director le preguntó si
había infringido alguna de las leyes de la tribu. “Sí, maté una víbora. Desde ese momento he estado
enfermo.” El director mostró al estudiante varios versículos de la Biblia. Estos versículos enseñan
que las serpientes no son santas. Al entender este alumno esta verdad, se sintió mejor. El director le
enseñó también que los demonios no pueden entrar a morar dentro de un cristiano. Satanás sólo
puede atacar a un creyente por fuera. El estudiante se sonrió, pero aún se sentía muy débil para
caminar solo. El director le ayudó a salir de la cama. El estudiante puso su brazo sobre los hombros
del director. Él indicó al estudiante que dijera “Gloria a Dios” después de cada paso. El estudiante
consintió. Luego de cinco pasos recobró todas sus fuerzas.
INSTITUT0 BIBLICO BETHEL PLAN SABATINO
[Link] del Norte Mazatenango Suchitepéquez
GRADO: Segundo
CURSO: Evangelios Sinópticos
MAESTRO: Ronald Bill Méndez Garcia
ALUMNO: Adonias Fajardo Duarte
TAREA: Resumen de la lección tres casas y una familia
FECHA: 23/03/2024
INTRODUCCION
Veremos como Jesús anduvo haciendo milagros en el tiempo que se
humanizo.
Esperando comprender lo que veremos a continuación.
CONCLUSION
A través del anterior trabajo conocimos algunos de los milagros que
Jesucristo hizo en la tierra, conocimos que cada milagro que nos narra la
Biblia que Jesús hizo son milagros grandes que en esta época no lo he visto.