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Imperio Incaico

El imperio incaico fue el imperio precolombino más grande de América del Sur, abarcando desde Colombia hasta Chile. Surgió en el siglo XV a partir de la expansión del curacazgo del Cuzco bajo el mando de líderes como Pachacútec. En su apogeo bajo Huayna Cápac, el imperio se extendía a lo largo de los Andes centrales. Fue conquistado por los españoles entre 1532 y 1533.

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Imperio Incaico

El imperio incaico fue el imperio precolombino más grande de América del Sur, abarcando desde Colombia hasta Chile. Surgió en el siglo XV a partir de la expansión del curacazgo del Cuzco bajo el mando de líderes como Pachacútec. En su apogeo bajo Huayna Cápac, el imperio se extendía a lo largo de los Andes centrales. Fue conquistado por los españoles entre 1532 y 1533.

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Imperio incaico

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Coordenadas: 13°31′00″S 71°58′00″O (mapa)
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Para otros usos de este término, véase Inca (desambiguación).
Imperio incaico
Tawantinsuyu
Imperio precolombino
1438-1533

Estandarte Inca

Máxima extensión del imperio al finalizar el gobierno del Inca Huayna Cápac
Coordenadas 13°31′00″S 71°58′00″O
Capital Cuzco (1438-1533)
Entidad Imperio precolombino
Idioma oficial Quechua clásico
• Otros idiomas Otras lenguas quechuas, lenguas aimaraicas puquina, quingnam,
chacha, cacán, aranqui, pasto, esmeraldeño, tallan, culli, mochica, chipaya, uru,
kunza, cañari, otras lenguas preincaicas
Superficie hist.
• 1527 2 500 000 km²
Población hist.
• 1527 est. 12 000 000 hab.
Gentilicio tawantinsuyuruna, incaruna, hatunruna (oficial)
Religión Religión incaica
Período histórico América precolombina
• 1438 Creación del imperio con Pachacútec
• 1529-1532 Guerra civil entre Huáscar y Atahualpa
• 1533 Conquista española
Forma de gobierno Monarquía absoluta
(algunos consideran una diarquía)
Inca
• 1438-1478
• 1478
• 1478-1493
• 1493-1525
• 1525-1532
• 1532-1533

Pachacútec
Amaru Inca Yupanqui
Túpac Inca Yupanqui
Huayna Cápac
Huáscar
Atahualpa (no oficial)
Precedido por Sucedido por
Curacazgo del Cuzco ← (1438)
Chanca ← (1438)
Reino colla ← (c. 1450)
Cultura chincha ← (c. 1460)
Reino Chimú ← (1470)
Reinos aimaras ← (1477)
(1532) → Gobernación de Nueva Castilla
(1533) → Gobernación de Nueva Toledo
(1533) → Estado neoincaico
[editar datos en Wikidata]

El sistema de la administración estatal de la economía del imperio incaico


(reconstrucción de S. Kupriienko).1

Expansión del imperio incaico


El imperio incaico, imperio inca2 o Tahuantinsuyo (en ortografía quechua
contemporánea: Tawantinsuyu; de tawa 'cuatro', -ntin 'sufijo inclusivo', suyu
'reino, región', de ahí 'región con cuatro [partes]'3) fue el imperio
geográficamente más extenso de la América precolombina.4 Al período de su dominio
se le conoce como incanato o incario. Surgió en la región de los Andes peruanos
entre los siglos XV y XVI como consecuencia de la expansión del curacazgo del
Cuzco, siendo la segunda etapa histórica y el período de mayor apogeo de la
civilización incaica. Abarcó 2 500 000 km² entre el océano Pacífico al oeste y la
selva amazónica y el Gran Chaco en el este, desde el río Ancasmayo (Colombia) al
norte hasta el río Maule (Chile) al sur.

Los orígenes del imperio se remontan a la victoria de las multietnias, lideradas


por Pachacútec frente a la confederación chanca en Yawarpampa, a mediados del siglo
xv, hacia 1438. Luego de la victoria, el curacazgo incaico fue reorganizado por
Pachacútec, con quien el Imperio incaico inició una etapa de continua expansión,
que prosiguió con su hijo el décimo inca Amaru Inca Yupanqui, luego por parte del
undécimo inca Túpac Yupanqui, y finalmente del duodécimo inca Huayna Cápac, quien
consolidó los territorios. En esta etapa la civilización incaica logró la máxima
expansión de su cultura, tecnología y ciencia, desarrollando los conocimientos
propios y los de la región andina, así como asimilando los de otros estados
conquistados.

Luego de este período de apogeo el imperio entró en declive por diversos problemas,
el principal la confrontación por el trono entre los hijos de Huayna Cápac: los
hermanos Huáscar y Atahualpa, que derivó incluso en una guerra civil. Entre los
incas la viruela acabó con el monarca Huayna Cápac, provocó la guerra civil previa
a la aparición hispana y causó un desastre demográfico en el Tahuantinsuyo.
Finalmente Atahualpa vencería en 1532. Sin embargo su ascenso al poder coincidió
con el arribo de las tropas españolas al mando de Francisco Pizarro, que capturaron
al inca y luego lo ejecutaron. Con la toma del Cuzco en 1533 culminó el Imperio
incaico. Sin embargo, varios incas rebeldes, conocidos como los «Incas de
Vilcabamba», se rebelaron contra los españoles hasta 1572, cuando fue capturado y
decapitado el último de ellos: Túpac Amaru I.

Los incas consideraban a su rey, el sapa inca, como el «Hijo del Sol». Muchas
formas locales de adoración persistieron en el imperio, la mayoría de ellas
relacionadas con las sagradas Huacas locales, pero los líderes incas alentaron el
culto al Sol de Inti - su dios del Sol - e impusieron su soberanía por encima de
otros cultos como el de Pachamama.

La economía inca es un tema de debate académico. Darrell E. La Lone, en su obra The


Inca as a Nonmarket Economy, señaló que los estudiosos lo han descrito como
«feudal, esclavista, socialista» así como "un sistema basado en la reciprocidad y
la redistribución; un sistema con mercados". y el comercio; o un modo de producción
asiático."5

Historia
La primera imagen del inca en Europa. Pedro Cieza de León. Crónica del Perú, 1553.

Sapa inkakuna, cuadro cuzqueño del siglo xvii con los linajes incas mentados por
las crónicas coloniales y su relación con las reinas reales del Cusco, que esconden
tras de sí una compleja representación de la organización social incaica.
Véase también: Inca#Etimología
Fuentes históricas
Las crónicas europeas sobre el imperio incaico
Los primeros vestigios escritos sobre el imperio incaico lo constituyen las
crónicas registradas por varios autores europeos (posteriormente existieron
cronistas mestizos e indígenas que también recopilaron la historia de los incas);
estos autores recopilaron la «historia incaica» basándose en relatos recogidos por
todo el imperio.6 Los primeros cronistas tuvieron que enfrentar varias dificultades
para poder traducir la historia incaica ya que, además de existir una barrera
idiomática, se enfrentaron al problema de interpretar una manera de ver el mundo
totalmente distinta a la que estaban acostumbrados.6 Esto condujo a que existan
varias contradicciones entre los textos coloniales y un ejemplo de ello lo
representan las cronologías sobre los gobernantes incas; así, en muchas crónicas se
atribuyen las mismas hazañas, hechos y episodios a distintos gobernantes.6

Sobre las crónicas del imperio incaico, es importante acotar que sus diversos
autores tuvieron ciertos intereses al escribirlas. En el caso de los cronistas
españoles, su interés fue «legitimar la conquista a través de la historia». Para
lograr dicho objetivo, en muchas crónicas se señala que los incas conquistaron
usando enteramente la violencia y por lo tanto no tenían derechos sobre los
territorios conquistados. En otro caso los cronistas ligados a la Iglesia católica
buscaron legitimar la evangelización describiendo a la religión incaica como obra
del demonio, a los incas como hijos de Noé y tratando de identificar a las deidades
incaicas con las creencias bíblicas o el folklore europeo.6 Igualmente existieron
otros cronistas mestizos e indígenas que también tuvieron un interés de ensalzar el
imperio o alguna de las panacas con las cuales se emparentaban, como el caso del
Inca Garcilaso de la Vega, en su obra "Comentarios reales de los incas" quien
mostraba un imperio incaico idealizado donde no existía la pobreza, se repartía la
riqueza y los recursos se explotaban racionalmente.7

Las fuentes históricas incaicas


Los ayllus y panacas tenían cantares especiales mediante los cuales narraban su
historia. Estos cantares se ejecutaban en determinadas ceremonias frente al Inca.
Estos relatos, a manera de memoria colectiva, constituyen los primeros registros
históricos recogidos en las crónicas.6

Otro recurso utilizado para registrar la historia fueron unos mantos y tablas que
contenían pinturas representando pasajes heroicos. Estos documentos fueron
guardados en un lugar denominado Poquen Cancha. Se sabe que el virrey Francisco de
Toledo envió al rey Felipe II cuatro paños que ilustraban la vida de los incas
añadiendo con sus propias palabras que «los yndios pintores no tenían la curiosidad
de los de allá».6

Además, algunos hechos pasados fueron almacenados en los quipus, aunque no se sabe
cómo pudieron utilizar estos sistemas de cordeles y nudos para almacenar hechos
históricos existen varias crónicas que describen que los quipus servían para evocar
las hazañas de los gobernantes.6

En general, en el imperio incaico se recordaban los hechos que les parecían


importantes de recordar y no era necesaria la precisión. Además, los gobernantes
podían ordenar excluir intencionalmente de los registros históricos algunos hechos
que pudiesen molestarles. María Rostworowski denomina a esta cualidad de la
historia incaica una «amnesia política» que era asumida por todo el vulgo pero que
era recordada por las panacas o ayllus afectados, un factor que contribuyó a las
futuras contradicciones en las crónicas europeas sobre los incas.6

La reinvención de tradiciones
Luego del encuentro de la cultura hispana y la andina, se estableció la escritura
como medio de transmisión y registro de información; además se inició un proceso de
mestizaje y sincretismo que dieron lugar a la recreación de tradiciones y la
invención de otras.6

El aporte para esta recreación e invención de tradiciones fue tanto hispano como
andino; esto se evidencia en las crónicas del siglo xvi en donde se describen
personajes como el caso de Tunupa y Huiracocha con los apóstoles Tomás y Bartolomé,
describiéndolos como hombres blancos y barbados que impartieron enseñanzas.
Igualmente el imaginario europeo buscó, e incluso creyeron encontrar, «el dorado» y
el «país de las amazonas» en el nuevo mundo. En otros casos, afirmaban que el Cuzco
tenía el perfil de un león americano (puma), poniendo similitudes con algunas
ciudades del renacimiento europeo que tenían perfil aleonado.6 Más recientemente,
en el siglo xx, aparecen otros elementos de esta reinvención de tradiciones, como
son los casos de la bandera del imperio incaico y la ceremonia cuzqueña del Inti
Raymi.8 Cabe indicar que todas estas reinvenciones, son parte de un proceso natural
en todas las culturas, pero para entender la historia incaica es necesario
diferenciar cuales son los aspectos sincréticos o inventados y cuales no lo son.6

Antecedentes de la fundación del Imperio Incaico


Artículo principal: Imperio Wari

Durante el Horizonte Medio los waris y tiwanacotas predominaron la región, tras el


declive de éstos, dio origen a varias sociedades centralistas, incluida la inca.
Hacia el año 900 d. C. se inicia la decadencia de los estados Huari y Tiahuanaco en
el área central andina. En el caso de Huari, la ciudad de Wari empieza a perder
poder político en contraposición a alguna de sus ciudades periféricas, como lo
demuestra el caso de Pachacámac situado frente al mar.9 En tanto en el caso de
Tiahuanaco, el proceso de decadencia se inicia en sus colonias de la costa de
manera sangrienta, como lo evidencia el caso de Azapa;10 en el Collao, en cambio,
Tiahuanaco fue perdiendo su poder gradualmente y mientras perdía hegemonía su
población fue emigrando y fundando poblaciones nuevas.10

Como una hipótesis sobre la decadencia de Huari y Tiahuanaco, existen evidencias de


un prolongado periodo de sequía que duró desde el año 900 d. C. hasta el 1200 d. C.
en los Andes centrales.9 Arqueológicamente, existen evidencias de largos procesos
migratorios de población a lo largo en los andes durante los periodos post-huari y
post-tiahuanaco. La arqueología revela que en los valles interandinos, la población
construyó sus asentamientos en lo alto de cerros procurando la seguridad, lo que
nos habla de un prolongado periodo de enfrentamientos étnicos. En la costa, en
tanto, varios grupos alcanzaban estabilidad política, como lo demuestran los casos
de chincha, chimú y los ychsma.9

Este periodo histórico fue plasmado en leyendas y mitos andinos de diferentes


maneras. En las tradiciones orales de los Andes se hace referencia a que en el
principio los pueblos realizaron largas caminatas buscando tierras fértiles,
surgiendo héroes míticos que eran, por lo general, semi-divinos y que iban siendo
guiados por seres sobrenaturales (el sol, la luna, etcétera). Estos héroes míticos
generalmente tenían algún poder. De esa manera surgen las figuras de Manco Cápac,
en el caso fundacional del Cuzco; o Pariacaca en el caso de Huarochirí.7

Los orígenes míticos


Artículo principal: Leyendas sobre el origen del Imperio inca

Manco Cápac y Mama Ocllo, dibujo de Felipe Guamán Poma de Ayala en Nueva crónica y
buen gobierno (1615).
Existen dos mitos difundidos sobre el origen de la etnia cuzqueña. El más difundido
es la versión garcilasiana de la pareja Manco Cápac y Mama Ocllo; el otro es el
mito de los cuatro hermanos Ayar y sus cuatro hermanas, este último mito es
recogido por Betanzos, Waldemar Espinoza, Cieza de León, Guamán Poma de Ayala,
Santa Cruz Pachacuti y Sarmiento de Gamboa.7

La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo


Leyenda recopilada por el cronista Inca Garcilaso de la Vega en su obra "Los
comentarios reales de los incas". En esta se narra la aventura de una pareja, Manco
Cápac y Mama Ocllo, quienes enviados por el dios Sol salieron de las profundidades
del lago Titicaca (pacarina: lugar de origen sagrado) y marcharon con dirección al
norte. Llevaban una vara de oro, entregada por el dios Sol; el mensaje era claro:
en el lugar donde se hundiera la vara de oro, allí fundarían una ciudad, allí se
establecerían. Justamente la vara se hundió en el cerro Guanacaure, en el valle de
Acamama; por lo tanto, la pareja decidió permanecer ahí y a los habitantes de
aquellas zonas les informaron que fueron enviados por el dios Inti; y luego
procedieron a enseñarles el cultivo de la tierra y el tejido. De ese modo se
iniciaría la civilización incaica.

La otra explicación no legendaria, sino histórica, y por tanto más acorde con la
realidad, fue propuesta por Waldemar Espinoza, quien argumentaba de la siguiente
manera: "en las postrimerías de la mencionada centuria (siglo xii), el estado de
habla puquina, denominado más comúnmente Tiahuanaco, fue asaltado e invadido por
inmensas oleadas humanas procedentes del sur (de Tucumán, Coquimbo) en forma tan
repentina e impetuosa que no le dejaron tiempo para armar resistencia. Tales
invasores, a todas luces, no eran otros que los aymaras." Esta versión nos deja
claro que los fundadores de la sociedad incaica procedían del sur y huyeron de la
arremetida aimara.

Casi en su totalidad, la élite Hanan taipicalas fueron aniquilados y los Hurin


taipicalas, élite sacerdotal, lograron huir y refugiarse en las islas del lago
Titicaca. Luego de allí avanzaron al valle los pobladores oriundos como los
huallas, alcahuisas, sahuaseras, antasayac, lare, poque, pinaguas y ayamarcas que
se opusieron a su establecimiento; para superar dicho conflicto, la élite puquina
realizó múltiples estrategias, una de ellas fue la alianza matrimonial, para luego
convertirse en una confederación de estados y por último, en un gran imperio
andino.

La leyenda de los Hermanos Ayar


Fue recopilada por varios cronistas, entre ellos Juan de Betanzos, Felipe Guamán
Poma de Ayala, Pedro Cieza de León, Juan Santacruz Pachacuti y Pedro Sarmiento.
Según este mito, la historia se inició en tres cuevas ubicadas en el cerro
Tamputoco llamadas Maras Toco, Sútic Toco y Cápac Toco; de las cuales salieron tres
grupos llamados Maras, Tampus y Ayar. Los hermanos Ayar eran cuatro varones y
cuatro mujeres, los varones eran Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca.
Uchu corresponde al ají, Manco a un cereal (Bromus Mango) y Cachi a la sal; la
onomástica a estos tres nombres nos da a entender a un culto por los productos de
la tierra. Auca, en cambio, hacía referencia a la actitud guerrera.7

Estos 4 hermanos iban acompañados por sus hermanas Mama Ocllo, Mama Raua, Mama
Ipacura o Mama Cura, y finalmente Mama Huaco.7

Los 8 hermanos iban junto a sus ayllus buscando donde asentarse recorriendo de sur
a norte, en su camino realizaban labores agrícolas y cuando cosechaban se retiraban
buscando otro lugar. Primero hicieron su paso por Guaynacancha, ahí Mama Ocllo
quedó embarazada de Ayar Manco. Luego avanzaron a Tamboquiro, en donde nació Sinchi
Roca. Posteriormente llegaron a Pallata y de ahí a Haysquisrro, estos viajes
duraron varios años.7
En Haysquisrro conspiraron contra Ayar Cachi; temerosos del poder que ostentaba,
pues podía derribar cerros y formar quebradas con el tiro de su honda, le pidieron
que regresara Tambotoco a recoger el topacusi (vasos de oro), el napa (insignia) y
unas semillas, una vez adentro un enviado llamado Tambochacay lo encerró dentro de
la cueva.7

Luego continuaron su viaje hasta Quirirmanta, en donde oficiaron un consejo


decidiendo que Ayar Manco sería el jefe pero antes debía casarse con Mama Ocllo; en
tanto que Ayar Uchu tendría que petrificarse y transformarse en una huaca que se
llamaría Huanacauri, con este acto Ayar Uchu se convertiría en un ser sagrado.7

El viaje continuó hasta Matagua realizando por primera vez el huarachicuy, luego de
eso horadaron las orejas de Sinchi Roca. Luego de esto Mama Huaco, probó suerte y
lanzó dos varas de oro, una cayó en Colcabamba pero no logró penetrar el suelo; la
otra cayó en Guaynapata hundiéndose suavemente. Sobre este acontecimiento, otros
autores atribuyen a Ayar Manco el lanzamiento de la vara de oro, pero todas
coinciden que fue en Guaynapata donde se hundió el bastón fundacional.7

Después de eso hubo varios intentos de llegar al lugar donde se hundió la vara,
pues eran repelidos por los naturales, hasta que Ayar Manco tomó la decisión de
enviar a Ayar Auca para que se adelantara con su aillu y poblase esa tierra. El
llegar a ese lugar Ayar Auca se convirtió en piedra, en el sitio que posteriormente
sería el Coricancha. Luego de varios enfrentamientos con la población local, Ayar
Manco y Ayar Uchu llegaron hasta el lugar y tomaron posesión de este, desde ese
momento Ayar Manco pasa a llamarse Manco Cápac.7

Investigaciones sobre los mitos fundacionales del Cuzco


Al respecto de los dos mitos fundacionales, la leyenda de la pareja fundacional
(Manco Cápac y Mama Ocllo), surge posterior a la entronización de Pachacútec, pues
relaciona una huaca pan-andina, como lo es el lago Titicaca, con la fundación del
Cuzco. Garcilaso tradujo el mito planteando una pareja que llegó para civilizar a
pueblos bárbaros enseñándoles nuevas tecnologías; el hecho real es que actualmente
se sabe que el área central andina ya poseía avances tecnológicos milenarios que
fueron difundidos por los estados panandinos de Huari y Tiahuanaco, y que ya eran
de conocimiento de los pequeños pueblos que habitaban la zona del Cuzco.7

Si bien ambos mitos narran un éxodo poblacional buscando tierras fértiles, solo el
mito de los hermanos Ayar narra la petrificación de personajes y este último relato
es muy recurrente en otras etnias del área central andina.7

Sobre la ubicación de las cuevas, Bingham en 1912 comisionó a George Eaton para
ubicar las ventanas de Tambotoco, teniendo en cuenta que todavía existe el poblado
de Pacarictambo pero la búsqueda de Eaton no encontró las cuevas. Luego en 1945,
Jorge Muelle, Luis Llanos y César Lobón recorrieron Mollebamba buscando el sitio de
Guaynacancha (en el distrito de Pacarictambo), ahí asoció un grupo de cavernas
cerca del peñón de Puma Orqo con las cuevas de Tambotoco. Posteriormente Gary Urton
aportó investigaciones sobre el poblado de Pacarictambo, afirmando que fue
trasladado en tiempos de la colonia y que era muy posible que su ubicación original
hubiese sido cercano a las ruinas de Maukallajta, cercana al sitio encontrado por
Muelle, Llanos y Lobón en 1945.7

En general, el relato de los hermanos Ayar nos muestra a un hombre guerrero (Ayar
Auca) y a una mujer guerrera (Mama Huaco), dando una visión distinta a la de
Garcilaso, en donde el rol femenino está dedicado al tejido, la cocina y el cuidado
de los infantes; este mito narra un hecho ocurrido durante una de las tantas
batallas para posesionarse del Cuzco, en la que Mama Huaco hiere a un hombre luego
le abre el pecho y sopla sus «bofes» haciendo que la gente de Acamama huyera
temerosa.7
Origen (histórico)
Artículo principal: Origen de la etnia incaica
Gobierno de Manco Cápac
Artículo principal: Manco Cápac

El 1.º Inca: Manco Cápac.


Manco Capac fundó el señorío cuzqueño, aproximadamente el año 1200 d. C. y fue su
primer gobernante. Se caracterizó por el dominio de las tribus preincaicas que
vivían dispersas en el Cuzco y sus alrededores. Manco Cápac unificó a los huallas,
poques y lares, y con ellos se estableció en la parte baja de la ciudad. De este
modo se inició la dinastía de los Hurin Cuzco. Poco tiempo después ordenó la
construcción de la primera residencia de los incas, el Inticancha o Templo del Sol.
Su hermana y esposa fue Mama Ocllo.

Imperio legendario (fase local):


Época preestatal: formación
Artículo principal: Curacazgo incaico
De escasa movilidad; se tienen pocas noticias de sus sucesivos gobiernos: Sinchi
Roca, quien habría gobernado desde 1230 a 1260 sin conseguir una expansión
significativa en el entonces reino cuzqueño; Lloque Yupanqui, que culminaría su
gobierno en 1290 con el mérito de llegar a concretar diversas alianzas con
distintos pueblos circundantes a los incas; Mayta Cápac reconocido por su victoria
ante los acllahuiza y que culminaría su gobierno alrededor de 1320; y Cápac
Yupanqui, el primer conquistador, a quien se debe la victoria ante los condesuyo.
En un golpe de Estado, Cápac Yupanqui derrocaría a Tarco Huamán, sucesor de Mayta
Cápac. Este período habría durado aproximadamente 120 años, iniciándose
aproximadamente en 1230 d. C. (año en que comienza el gobierno de Sinchi Roca),
hasta 1350 d. C. (año en que culmina el gobierno de Cápac Yupanqui tras su
envenenamiento por parte de Cusi Chombo en un golpe de Estado organizado por Inca
Roca. Quien sería su sucesor, Quispe Yupanqui, también sería asesinado).

Una visión etnohistórica más general de este período describe que los incas
llegaron al Cuzco alrededor del [[siglo xiii]] d. C. y, en el siglo siguiente,
lograron imponerse a las poblaciones más cercanas al valle cuzqueño. Desde su
llegada al Cuzco, los incas se habrían mezclado con algunos de los pueblos que
habitaban el lugar y expulsado a otros. Habrían organizado su predominio al hacer
alianzas con distintos curacas estableciendo relaciones de parentesco y al
enfrentarse en guerras. A estas prácticas, que continuaron, se sumaron otras como
el acopio de excedentes y mano de obra y la práctica de la redistribución. Para
entender esta situación habría que considerar, además, que el prestigio religioso
que acompañó a los incas fue la piedra angular de la eficacia de todos los
mecanismos de expansión que emplearon en esta época.

Se denomina preestatal a esta etapa, porque en ningún momento surgió en sí una


sólida idea de estado o nación incaica; sino aún existía la idea andina de
considerarse una macroetnia, si bien esto cambiaría al extenderse
significativamente el territorio de la etnia luego del gobierno de Cápac Yupanqui y
sus diversas conquistas. El fin de este periodo coincide con el fin de la dinastía
de los gobernantes Hurin Cuzco (Rurin Qusqu), quienes vieron en Cápac Yupanqui a su
último representante.

Época estatal: gran expansión


Artículo principal: Tercera expansión incaica
Véase también: Naciones integrantes del imperio incaico
Véase también: Naciones anexadas al imperio incaico
Con Pachacútec se inicia el modelo imperial, con Túpac Inca Yupanqui se expande y
con Huayna Cápac se consolida.

Gobierno de Pachacútec
Artículo principal: Pachacútec

El 9.º Inca: Pachacútec

Territorios conquistados por Pachacútec.


Durante su gobierno se inició la expansión territorial, inaugurando de esta manera
el periodo imperial al anexionar numerosos pueblos. Pachacútec mejoró la
organización del estado, dividiendo el imperio en cuatro regiones o suyus. Por el
norte, sometió a los huancas y tarmas, hasta llegar a la zona de los cajamarcas y
cañaris (Ecuador). Por el sur sometió a los collas y lupacas, que ocupaban la
meseta del altiplano. Organizó a los chasquis e instituyó la obligatoriedad de los
tributos.

Imperio histórico (fase de expansión):


- Dinastía Hanan Cuzco: 1438-1471.
Gobierno de Túpac Yupanqui
Artículo principal: Túpac Yupanqui

El 10.º Inca: Túpac Yupanqui

Territorios conquistados por Túpac Yupanqui.


Fue un destacado militar que logró importantes victorias durante el gobierno de su
padre Pachacútec. En 1471 asumió el trono y amplió las fronteras del imperio hacia
el sur, hasta llegar al río Maule en Chile. También sometió al reino Chimú y a
algunos pueblos del altiplano y del norte argentino. Sofocó la resistencia de los
chachapoyas y avanzó por el norte hasta Quito. Quiso incursionar en la selva, pero
una rebelión de los collas lo obligó a desviarse hacia el Collao. Mejoró la
recaudación de los tributos y nombró nuevos gobernantes visitadores (tuqriq). Murió
en 1493.

Imperio histórico (fase de expansión):


- Dinastía Hanan Cuzco: 1471-1493.
Gobierno de Huayna Cápac
Artículo principal: Huayna Cápac

El 11.º Inca: Huayna Cápac

Máxima expansión del imperio al finalizar el gobierno de Huayna Cápac.


Se le considera el último soberano del incario. Durante su gobierno, continuó la
política de su padre, Túpac Inca Yupanqui, en cuanto a la organización y
fortalecimiento del estado. Para conservar los territorios conquistados tuvo que
sofocar en forma sangrienta continuas sublevaciones. Derrotó a los chachapoyas y
anexionó la región del golfo de Guayaquil, llegando hasta el río Ancasmayo
(Colombia). Estando en Quito, enfermó gravemente y falleció en 1525. Algunas
crónicas españolas postulan que además amplió las fronteras del imperio más hacia
el sur, y que incluso habría llegado hasta el río Biobío en Chile; aunque este
límite más austral no ha sido comprobado arqueológicamente, y no es aceptado
históricamente. Con su muerte se inició la decadencia del imperio.

Imperio histórico (fase de expansión):


- Dinastía Hanan Cuzco: 1493-1525.
Crisis de sucesión
Artículo principal: Guerra civil incaica

El 12.º Inca: Huáscar


Las crisis de sucesión eran un fenómeno coyuntural que era muy frecuente en la
historia política del imperio. El que aspiraba a ser el nuevo soberano debía
demostrar que era el «más hábil», tenía que ser confirmado por un oráculo y además
tenía que ganar adeptos en las panacas cuzqueñas.11
Huayna Cápac nombró heredero a Ninan Cuyuchi11 (hijo de la Coya Mama-Cussi-
Rimay[cita requerida]), pero el sacerdote del Sol hizo un sacrificio en el que vio
que la suerte no le favorecería a Ninan Cuyuchi. Por ese motivo, cuando Huayna
Cápac falleció en Quito, fue llevado en andas hasta el Cuzco manteniendo en secreto
la muerte de este, para mantener el orden político. En ese contexto, Raura Ocllo,
madre de Huáscar quien se encontraba en Quito junto a Huayna Cápac, viaja
rápidamente al Cuzco acompañada de unos cuantos orejones para preparar la
entronización de Huáscar. Según María Rostworowski, fue Raura Ocllo quien convenció
a las panacas cuzqueñas para nombrar como sucesor a Huáscar; mientras que Atahualpa
se quedó en Quito junto con otros nobles.12

Por su parte, Atahualpa era hijo de Tocto Coca (mujer que pertenecía a la panaca de
«Hatun Ayllu»); y al morir su padre ordenó edificar en la localidad de Tomebamba un
palacio en su honor. Este hecho enojó al curaca de Tomebamba llamado Ullco Colla,
quien envió mensajes a Huáscar acusando a Atahualpa de sublevación; además
Atahualpa se quedó en el norte acompañado de varios generales importantes leales a
Huayna Cápac, que tenían un aprecio especial por Atahualpa. Luego de este hecho,
Atahualpa envió presentes a su hermano Huáscar, pero este último ordenó hacer
tambores con los cueros de los mensajeros. Según Rostworowski, Atahualpa fue
incitado a rebelarse por los generales de su padre, con quienes había participado
en varias batallas contra los nativos del norte.12

En ese contexto ocurrió la rebelión de los «cañaris», quienes tomaron prisionero a


Atahualpa encerrándolo en un tambo. La huida de Atahualpa toma un contexto mítico,
pues según los oradores Atahualpa fue convertido en amaru (serpiente) por su padre
Sol, y así logró huir del encierro. Otras crónicas dan cuenta de que fue una mujer
quien le entregó una barra de cobre con la que hizo un forado y pudo huir del
encierro. Una vez libre, Atahualpa reunió un ejército y asesinó a sus enemigos en
Quito y Tomebamba, esta última ciudad fue arrasada en venganza a Ullco Colla; luego
avanzó a Tumbes intentando avanzar hasta la isla Puná, pero el curaca de Puná se
adelantó y arrasó Tumbes. Con el pueblo de Tumbes arrasado, los primeros españoles
pisan el territorio incaico.12

En tanto, Huáscar trataba de estabilizar su entronización en el Cuzco con el apoyo


de las panacas. Sobre Huáscar, los cronistas describen varios errores políticos que
fueron menguando el apoyo cuzqueño. Primeramente, no atendió a los ayllus reales
como era la costumbre, no asistió a los almuerzos públicos en la plaza del Cuzco
(que afianzaban vínculos de reciprocidad y parentesco). Eliminó a los ayllus
custodios de su guardia personal y nombró como guardia real a guerreros «cañaris» y
«chachapoyas». Huáscar dudaba de la lealtad de las panacas cuzqueñas y se rodeó de
otros nobles, bajo el temor de una rebelión de la nobleza cuzqueña amenazó con
enterrar las momias reales y quitarle sus tierras a las panacas. Poco a poco
Huáscar se iba ganando enemistades en un periodo de intrigas entre la nobleza
cuzqueña, en su contraparte Atahualpa iba ganando adeptos.12

Gobierno de Huáscar
Artículo principal: Huáscar
Huáscar no estuvo de acuerdo con el testamento de Huayna Cápac, ya que se creía con
derecho de heredar todo el imperio incaico según las leyes, costumbres y
tradiciones incaicas. Huáscar se enfrentó en 1531 después de muchos años de paz a
su medio hermano Atahualpa, quien también se consideraba legítimo heredero del
trono en la región de Quito. Muy pronto importantes regiones del imperio fueron
sacudidas por sangrientas batallas entre tropas cuzqueñas y quiteñas, que
terminaron con la victoria final de los últimos. Huáscar fue tomado prisionero y
muerto posteriormente por orden de Atahualpa.

Imperio histórico (fase de expansión):


- Dinastía Hanan Cuzco: 1525 - 1532.
Gobierno de Atahualpa
Artículo principal: Atahualpa

El 13.º Inca: Atahualpa. Delante de él están Francisco Pizarro y el padre Vicente


de Valverde.
Hijo de Huayna Cápac con la noble incaica Tocto Ocllo Coca. Tras la muerte de su
padre, se convirtió en gobernador de la ciudad de Quito. Bien sea al temor que le
tenía a su hermano Huáscar o la ambición de convertirse en soberano, luego se
proclamó Inca en Quito y así inició la guerra de sucesión incaica. Sus tropas,
dirigidas por Chalcuchímac y Quizquiz, derrotaron al ejército de Huáscar en la
batalla de Quipaipán (Apurímac) y entraron triunfantes al Cuzco. Enterado de la
victoria, Atahualpa marchó a Cajamarca para ser coronado inca. En el trayecto fue
aclamado por los pueblos del norte. Sin embargo, al llegar a Cajamarca, fue tomado
prisionero por los conquistadores españoles en la emboscada de Cajamarca. Era el
año 1532. Este hecho marcó el fin del imperio incaico.

En contra de lo pensado, Atahualpa (que gobernó de facto entre 1532 y 1533), no


forma parte de la capaccuna al nunca ceñir la mascaipacha. Por lo tanto es impropio
llamarle sapa inga, como algunas veces se le titula. Quito fue incendiada por
completo por el general Rumiñahui en 1534, antes de la llegada de los españoles a
la ciudad en busca de los tesoros del imperio, y fundada nuevamente por el español
Sebastián de Belalcázar sobre las cenizas del pueblo incaico el 6 de diciembre de
1534.

La caída
Artículo principal: Conquista del Imperio incaico

Las tropas de Quizquiz se enfrentaron al ejército combinado de Manco Inca y


Francisco Pizarro. Pintura de Juan Bravo para la municipalidad del Cuzco.
Al momento de la llegada de los conquistadores españoles, los Andes se encontraban
en una fase decisiva de la guerra civil inca. Los atahualpistas habían arrollado
con las fuerzas cuzqueñas hasta capturar la propia capital. Durante su avance,
habían cometido numerosas atrocidades contra las etnias y ciudades que habían
apoyado al Cuzco de Huáscar; conviene recordar lo perpetrado contra los cañaris en
Tomebamba y que el general atahualpista Chalcuchímac estaba a punto de repetir en
Hatun Xauxa contra los huancas. Este contexto de superioridad generó un clima de
pedantería y soberbia en los ejércitos atahualpistas, particularmente en el propio
Atahualpa.

Esta altanería sería determinante al permitir a los españoles sorprender y capturar


a Atahualpa en Cajamarca: un punto de inflexión al dejar a los atahualpistas
política, ideológica y militarmente acéfalos, al menos temporalmente. También
propinaría un severo golpe a su situación militar, puesto que Quizquiz y
Chalcuchímac (los principales generales atahualpistas restantes) se veían
imposibilitados de atacar a los españoles debido al temor de que estos ejecutaran a
su líder cautivo. Usando a Atahualpa como rehén, los españoles ganarían invaluables
tiempo y recursos en su trayecto que tenía como destino al Cusco.

Muchos de los que habían sufrido las represalias atahualpistas terminaron aliándose
con las fuerzas hispanas; destacando etnias como los huancas, cañaris y los propios
cuzqueños, cuyos remanentes se vieron revitalizados gracias al cambio de tornas en
la situación militar. Los españoles, a fin de ganarse el favor generalizado de los
Andes, nombraron una serie de nuevos incas según los procedimientos oficiales del
Cuzco. Todos estos factores combinados explican cómo los españoles consiguieron
tomar pacíficamente enormes porciones de territorio sin apenas conflictos armados.
Inclusive usaban a su favor narrativas propagandísticas para deslegitimar fuerzas
contrarias que verdaderamente suponían una amenaza, como los remanentes
atahualpistas (que resistieron hasta 1535) y los rebeldes de Vilcabamba (que
resistieron hasta 1572).
No obstante, una considerable porción de poblados, ciudades y etnias se mantuvieron
neutrales, manifestando desidia ante las fuerzas que cruzaban sus territorios
puesto que se encontraban hartas de los continuos años de guerra, los cuales les
impedían atender las vitales actividades agrícolas.

Incas coloniales
Desde la llegada de los españoles, en su marcha hacia el Cuzco.

Túpac Hualpa (1533) dos meses, septiembre y octubre. Inca coronado por los
españoles, muere antes de llegar a la Ciudad Imperial en el Valle del Mantaro.
Manco Inca (1533-1545), Inca coronado por los españoles (1533) rebelado contra
ellos (1536) abandona el Cuzco, trasladando su capital primero a Ollantaytambo y
luego a Vilcabamba.
Paullu Inca (1537-1549), Inca coronado por los españoles durante el gobierno de
Manco Inca (1537), que además reinó cuatro años después de la muerte de este,
durante el gobierno de Sayri Túpac.
Neo-Estado Inca: Incas de Vilcabamba
Artículo principal: Estado neoincaico
Fueron gobernantes de pueblos descendientes de los incas, fue oficialmente la
última dinastía incaica, fundada luego de la rebelión de Manco Inca y como última
resistencia a los conquistadores españoles.

Manco Inca hasta su muerte en 1545 Inca de Vilcabamba.


Sayri Túpac (1545-1558) Inca de Vilcabamba.
Titu Cusi Yupanqui (1558-1571) Inca de Vilcabamba.
Túpac Amaru I (1571-1572) Inca de Vilcabamba.
Geografía y territorio
Ubicación geográfica

Límites del Imperio incaico: por el norte llegaba hasta las cercanías de Pasto
(Colombia), en el río Ancasmayo y por el sur hasta Talca (Chile), en el río Maule.
Fue la región andina, debido a la presencia de la cordillera de los Andes, se
caracteriza por la diversidad de su ecología: costas desérticas, parajes
tropicales, altiplanos secos y fríos que a simple vista parecen uno de los
ambientes menos propicios para la vida del hombre. Sin embargo, los hombres que la
habitaron han demostrado a lo largo de muchos siglos, ser capaces no solo de
sobrevivir en tales circunstancias, sino también de dominar el medio geográfico y
de crear una serie de civilizaciones florecientes. La más famosa de ellas fue el
imperio incaico, que ocupó un vasto territorio de América del Sur, que comprende
los actuales o partes de los territorios de las Repúblicas de Perú, Ecuador,
occidente de Bolivia, norte de Chile, extremo sur-occidental de Colombia y el
noroeste de Argentina.

Distribución del imperio incaico dentro de los actuales países de Sudamérica


Los incas en Argentina
Artículo principal: Incas en Argentina

Pucará de Tilcara en la provincia de Jujuy (Argentina).


Según las fuentes históricas en el territorio de Argentina, entre 1479 y 1535, el
imperio incaico conquistó las partes occidentales de la actuales provincias de
Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, San Juan, y el extremo noroeste de
Mendoza incorporándolas al Collasuyo. Algunas investigaciones sugieren la
influencia incaica en parte de la Provincia de Santiago del Estero (zona
interfluvial en donde está la ciudad de Santiago del Estero), pero la incorporación
de esa zona al imperio no ha sido probada. Tradicionalmente se atribuye la
conquista al inca Túpac Yupanqui. Los pueblos que entonces habitaban esa región,
los omaguacas, los diaguitas (incluidos los calchaquíes), los huarpes y otros,
intentaron resistir pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus
territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que
habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano.

Los incas construyeron caminos (el camino del inca), centros agrícolas y de
producción de tejidos, asentamientos (collcas y tambos), fortalezas (pucarás) y
numerosos santuarios en lo alto de las montañas en donde realizaban sacrificios
humanos especialmente de jovencitas y de niños tal como lo demuestran las momias de
Llullaillaco, utilizando también construcciones preexistentes.

Entre los establecimientos incaicos más importantes en Argentina, se encuentran el


Potrero de Payogasta en Salta, la Tambería del inca en La Rioja, el pucará de
Aconquija y el Shincal de Londres, ambos en Catamarca, el pucará de Tilcara en
Jujuy y las ruinas de Quilmes en Tucumán, la mayoría de las cuales eran preincaicos
y fueron organizados en una red urbana dentro de su imperio, estableciendo en ellos
puestos de control militar.

Las provincias (wamanis) incaicas en el actual territorio argentino fueron cinco:13

Huamahuaca, con probable cabecera en Tilcara, llegando por el norte hasta Talina,
actualmente en el Sur de Bolivia. Habitada por mitimaes chichas.
Chicoana o Sikuani, habitada por los pulares, se extendía por el piso de puna de
Atacama y la parte septentrional de los valles Calchaquíes hasta cerca de Seclantás
y abarcaba probablemente desde las Salinas Grandes de Jujuy hasta el sur de La Paya
en Salta, donde estaba su capital la antigua Chicoana.
Quire-Quire o Kiri-Kiri, que comprendía el resto de los valles Calchaquíes
comenzando en Pompona (hoy La Angostura), todo el valle de Santa María y los valles
de Andalgalá, Hualfín y Abaucán. Habitada calchaquíes y yocaviles y por un gran
número de mitimáes, tenía dos asientos principales en Shincal y en Tolombón.
Tucumán o de Tucmua, comprendía los valles orientales y las sierras subandinas.
La provincia más meridional, probablemente se extendía desde La Rioja hasta las
montañas del Cordón de Plata, alcanzando el cerro Tupungato en Mendoza y quizás
formaba parte, con el nombre de Cuyo o Kuyun de la provincia de Chile o Chili.1415
Los incas en Bolivia
En el territorio de Bolivia, luego de que en torno al 1100 a. C. Tiwanaku
desapareció, se produjo una lucha entre los diferentes grupos que habitaban la
región: aimaras, collas, lupacas y pacajes. Los aimaras establecen un dominio que
abarca Arequipa y Puno en el Perú, La Paz y Oruro, que perduró hasta que, en 1438,
el inca Pachacútec derrotó al último soberano colla, Chunqui Cápac, incorporando la
meseta del Titicaca al imperio incaico, como parte de la provincia del Collasuyo, e
imponiendo el quechua como lengua oficial, aunque el aimara se continuó hablando
regularmente. Además el imperio incaico adoptó los estilos arquitectónicos
tiwanakotas y otros conocimientos. Posteriormente el inca Huayna Cápac mandó
levantar fortalezas en la frontera oriental para detener el avance de los
chiriguanos.

Según una leyenda, los fundadores del imperio incaico, Manco Cápac y Mama Ocllo
nacieron de la espuma del lago Titicaca, entre Perú y Bolivia.

Los incas en Brasil


En el territorio del Brasil, existen dos caminos que los incas habrían construido,
en el noreste desde Quito llegando al actual estado de Roraima en el límite de Las
Guayanas, que según el investigador chileno Roland Stevenson surge de un mal
pronunciamiento del nombre quechua "Guayna Capac", padre de Huáscar y Atahualpa, y
el llamado camino de Peabiru (pea-camino; Biru-Perú) que conecta las costas del
Océano Atlántico, en el actual estado de São Paulo, con la ciudad del Cuzco en los
Andes por el cual el portugués Aleixo García habría incursionado llevándose metales
preciosos de la actual Bolivia, antes de la conquista española.[cita requerida]

Los incas en Chile


Artículo principal: Incas en Chile central

Confrontación entre mapuches (izquierda) y los incas (derecha). Dibujo del cronista
Guamán Poma de Ayala.
En el territorio de Chile, durante el reinado de Túpac Yupanqui, se produjo la
conquista de los diaguitas y aconcaguas de los valles transversales del Norte Chico
de Chile y Zona Central de Chile por parte de las poblaciones ubicadas en el norte
y centro, quienes habitaban el «valle de Chile» (actual valle del Mapocho), y
algunas comarcas ubicadas al sur de él, fijándose así los límites del Imperio inca
en una zona que los historiadores y la arqueología reciente extienden
convencionalmente en algún lugar entre los ríos Maule y Maipo. De ese modo, ese
territorio quedó dividido en dos wamanis o provincias: el del Valle de Elqui
(Coquimbo) en el norte, presidido por Anien, y el Valle del Mapocho (Santiago) en
el sur, encabezado por el primo hermano del inca, 8.º Capitán Apo Cama como
gobernador militar y Quilicanta como gobernador imperial.16

Los incas en Colombia


En el territorio de Colombia, hacia 1492 el imperio incaico dominó transitoriamente
la región habitada por los pueblos aborígenes denominados los pastos y levantaron
una fortaleza aún en dos caminos visible, en Males (hoy municipio de Córdoba). Sin
embargo los pastos se refugiaron al occidente. en el territorio awá, desde donde
lograron expulsar a los ocupantes. Los incas prefirieron entonces avanzar por el
piedemonte amazónico a través del territorio de los cofán, hasta controlar el
territorio de los camsá en Mocoa, Valle de Sibundoy y la zona de la actual Pasto;17
pero finalmente fueron los españoles los que controlaron la región y fueron los Awá
quienes lograron preservarse de la dominación en las selvas de la vertiente del
Océano Pacífico.

Los incas en Ecuador

La fortaleza de Ingapirca ubicado en la provincia del Cañar (Ecuador).


En el territorio de Ecuador, en el siglo xv, los Incas Túpac Yupanqui y Huayna
Cápac conquistaron el territorio y lo incorporaron a su imperio.

A mediados del siglo xv la zona fue invadida por las fuerzas del inca Túpac Inca
Yupanqui, quien al mando de un poderoso ejército se encaminó desde el sur para
ampliar sus dominios. Al principio la campaña le resultó relativamente fácil pero
luego debió enfrentar a los bracamoros, el único pueblo que pudo obligar al Inca a
abandonar sus tierras sin poder incorporarlo al imperio.

Cuando el inca empezó a avanzar sobre los cañaris, fue aún más difícil para
ejércitos incaicos, pues estos los rechazaron luchando con bravura, obligándolos a
replegarse hacia tierras de lo que hoy es Saraguro, donde debieron esperar la
llegada de refuerzos para poder iniciar la campaña. Esta vez considerando la
inmensa superioridad de los Incas, los cañaris prefirieron pactar y someterse a las
condiciones impuestas por estos. Después de esto Túpac Yupanqui fundó la ciudad de
Tomebamba, actual ciudad de Cuenca, ciudad donde se discute que pudo haber nacido
Huayna Cápac.

Los incas en el Perú

Terrazas agrícolas de Moray en Cuzco (Perú).


El Imperio incaico se originó en el territorio del Perú ocupando la costa, sierra y
selva alta del territorio peruano (abarcando aproximadamente la mitad de su actual
superficie).

A comienzos del siglo xiii inicia la historia inca desde el Cuzco como capital
teniendo a Manco Cápac como fundador. Los Incas tuvieron desde entonces tres
expansiones, la tercera la mayor pues se desarrolló primero hacia el norte
empezando con el centro-oeste de Perú hasta el sur de Colombia, y después hacia el
sur empezando con el sur de Perú hasta el centro de Chile. En el siglo xv el sapa
inca Pachacútec dividió Tawantinsuyo tomando la capital como punto de referencia en
cuatro suyos: Chinchaysuyo, Contisuyo, Antisuyo y Collasuyo.

En 1525 se inicia una guerra civil entre Huáscar y Atahualpa por la sucesión al
trono, ganando esta disputa Atahualpa, pero quedando el imperio enfrentado e
inestable. En estas circunstancias llegan los españoles quienes en Cajamarca
capturan sorpresivamente a Atahualpa en una entrevista en 1532.

Los incas en la Polinesia

La base del Ahu Vinapú, mostrando su tallado similar a la arquitectura incaica.


Los cronistas españoles Pedro Sarmiento de Gamboa, Martín de Murúa y Miguel Cabello
de Balboa, durante la conquista, recogieron una serie de relatos sobre un viaje del
inca Túpac Yupanqui a islas lejanas. Según los relatos, estando el inca en la costa
norte (en las islas Puná), supo por comerciantes nativos que regresaron al lugar,
que llegaron navegando en balsas de vela desde unas islas muy distantes donde había
riquezas exóticas, por lo que decidió viajar él mismo a comprobarlo. Ordenó
preparar flota de balsas, y habría zarpado de Tumbes, llegando a unas islas
llamadas Ninachumbi y Ahuachumbi.181920212223

Algunos historiadores consideran la hipótesis de que este relato tiene una base
histórica verdadera y que las islas estarían ubicadas en la Polinesia. Algunos han
considerado que se trata de las islas Marquesas, de Huahine, de la isla de Pascua o
de Mangareva.

Territorio del Imperio Incaico

Representación de las cuatro divisiones del Imperio Incaico o Tahuantinsuyu, que


partían del Cuzco, la ciudad capital con forma de puma.
Los cuatro suyos en su conjunto se extendían a lo largo de más de dos millones de
kilómetros cuadrados y llegaron a abarcar, en su período de apogeo (hacia 1532),
parte de las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y
Argentina. Poseían aproximadamente cuatro mil kilómetros de costa en el océano
Pacífico. La expansión se inició con el inca Pachacuti y llegó a su apogeo con el
inca Huayna Cápac. Se atribuye la máxima expansión al Inca Túpac Yupanqui.

Hacia el norte, el Imperio Incaico se extendía hasta el río Guáitara, al norte en


la frontera entre Colombia y Ecuador. En Ecuador, llegaron a abarcar una zona que
incluiría las actuales ciudades de Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta.

Hacia el noreste, se extendía hasta la selva amazónica de las actuales repúblicas


de Perú y Bolivia. Son muy poco nítidos sus límites con esta debido a las
esporádicas expediciones de exploración de la selva por parte de los habitantes del
imperio debido a la gran cantidad de enfermedades y el miedo que los nativos
poseían a esas zonas, pero se sabe que dominaban las actuales ciudades de Potosí,
Oruro, La Paz y Cochabamba en Bolivia y prácticamente toda la sierra peruana.

Hacia el sureste, el imperio incaico llegó a cruzar la cordillera de los Andes (lo
que en geopolítica moderna se conoce como encabalgarse), llegando un tanto más allá
de lo que ahora se conoce como las ciudades de Salta y Tucumán en Argentina. El
territorio incaico de la actual Argentina, conformó una zona especial que se
denominó Tucma o Tucumán, que abarcaba las actuales provincias de La Rioja,
Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy. También incorporó la región de Cuyo, abarcando
San Juan y parte de Mendoza.

Hacia el sur, existen pruebas de que el Imperio incaico llegó a abarcar hasta el
Desierto de Atacama (actual III Región de Atacama) en dominio efectivo, pero con
avanzadas hasta el río Maule (actual VII Región del Maule de Chile), donde debido a
la resistencia de los purumaucas (o picunches, pertenecientes a la etnia mapuche)
no pudo seguir avanzando.

Hacia el oeste, si bien el Imperio Incaico limitaba con el océano Pacífico, hay
quienes además postulan que los Incas habrían incluso llegado a mantener, a pesar
de las limitaciones navales de la época, una cierta relación comercial con algún
pueblo desconocido de la lejana Polinesia (Oceanía). El tema ha sido estudiado por
José Antonio del Busto en una reciente publicación. Una de las personas que
defendió esta teoría fue el difunto explorador difusionista noruego Thor Heyerdahl.

Su capital se encontraba en la ciudad del Cuzco —que, según la Constitución


peruana, es la "capital histórica" de Perú—, en donde los cuatro suyos se
encontraban.24

División política: Suyos o regiones


Artículo principal: Suyos del Imperio incaico

Mapa del imperio incaico:


Chinchaysuyo Antisuyo Contisuyo Collasuyo
Los cronistas afirmaron que el imperio incaico estuvo dividido en cuatro distritos
conocidos como suyos (del quechua suyu): Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y
Contisuyo. El centro de esta división era el propio Cuzco. Se ha atribuido al inca
Pachacútec la creación de este sistema de organización del territorio; sin embargo
sabemos que se trataba de una práctica que antecedió al gobierno de este gran
reformador. Antes de consolidarse el dominio incaico en el Cuzco, el espacio en
torno de esta ciudad estuvo también dividido en cuatro partes. Las divisiones
entonces correspondían a los territorios de los señoríos del área. Cuando Manco
Cápac y sus clanes se establecieron en la zona, crearon los cuatro suyus incaicos a
partir de esta división.

Un tema que aún es motivo de discusión entre los investigadores es aquel de la


extensión y los límites de cada suyu. Como hemos visto, la expansión incaica se
inició con Pachacútec, quién conquistó los curacazgos del área cercana al Cuzco:
los soras, lucanas y tambos. Otros líderes militares como su hermano Cápac
Yupanqui, y posteriormente Túpac Yupanqui y Amaru Yupanqui, continuaron las
conquistas, mientras Pachacútec permanecía en el Cuzco. Por ejemplo, Cápac Yupanqui
habría reconocido y visitado en la costa los valles de Chincha y Pisco, mientras
que en la sierra central llegaría hasta Jauja. Túpac Inca continuó la conquista del
Chinchaysuyu hasta la región de los cañaris (Tumibamba); mientras que Amaru
Yupanqui y otros líderes militares conquistaron el Collasuyu hasta Chincha y el
Contisuyo hasta Arequipa. Sin embargo, aún no sabemos si la franja costera entre
Ica y Tarapacá fue conquistada en esta época o después, luego de que Túpac Yupanqui
asumiera el mando supremo del Estado incaico. Por otro lado durante los tiempos de
Túpac Yupanqui la frontera norte se estableció cerca de Quito; mientras que la
frontera sur se fijó en el río Maule, 260 km al sur de Santiago de Chile. Durante
el gobierno de Huayna Cápac se conquistaron nuevas regiones en el Ecuador y el
extremo suroeste de Colombia (cercanías de Pasto). Estos son en general los límites
conocidos del imperio. El punto menos preciso es el relativo a la región amazónica,
donde es difícil precisar los alcances que tuvieron las incursiones incas.

Suyu Mapa Descripción


Chinchaysuyo
(Chinchay suyu)

Ubicación: Se ubicaba en el cuadrante noroeste de la capital (Cuzco).


Grupo: Pertenecía al grupo Hanan -alto- (Hanansuyo, Hanan suyu).
Otros: Era la región principal.
Antisuyo
(Anti suyu)

Ubicación: Se ubicaba en el área de la ceja de selva al noreste de la ciudad del


Cuzco.
Grupo: Pertenecía al grupo Hanan -alto- (Hanansuyo, Hanan suyu).
Otros: Limitaba con la selva amazónica.
Contisuyo
(Kunti suyu)

Ubicación: Estaba situado en la vecindad de Arequipa.


Grupo: Pertenecía al grupo Hurin -bajo- (Hurinsuyo, Rurin suyu).
Otros: Era la región más pequeña.
Collasuyo
(Qulla suyu)

Ubicación: Se ubicaba en el cuadrante sureste de la capital (Cuzco).


Grupo: Pertenecía al grupo Hurin -bajo- (Hurinsuyo, Rurin suyu).
Otros: Ocupaba principalmente la zona altiplánica.
Organización territorial

Mapa del Tahuantinsuyo con sus suyos (regiones) y wamanis (provincias).


Cada provincia (wamani) estaba dividida en sayas o partes en las cuales habitaba un
número variable de ayllus. El número de sayas de cada provincia solía basarse en la
dualidad, si bien es cierto que algunas provincias llegaron a tener tres sayas,
como la de los Huancas.

La base decimal de la administración


Para la mejor administración del imperio, era necesario asegurar que todos
trabajaran y cumplieran lo que se les imponía. Con esta finalidad, los incas
crearon una organización decimal que consistía en una escuela de funcionarios, cada
uno de los cuales controlaba el trabajo de diez que estaban bajo su inmediata
autoridad:25 26

El Purec o jefe de familia (la base de la sociedad).


El Chunca-camayoc, encargado de una Chunca, es decir, el conjunto de diez familias.
Mandaba a diez purecs y estaba encargado del censo de las personas correspondientes
a su jurisdicción, distribuirles tierras y dirigirles en el trabajo.
El Pachaca-camayoc, funcionario al parecer equivalente al curaca, que controlaba
una Pachaca o conjunto de cien familias. Estaba encargado de vigilar a los chunca-
camayocs en el cumplimiento de sus obligaciones y revisar las decisiones que
hubiesen tomado en asuntos de su jurisdicción.
El Huaranga-camayoc, a cargo de una Huaranga o conjunto de mil familias.
Supervigilaba a los pachaca-camayocs; especialmente debía cuidar la exactitud de
los registros censales y la equidad de la distribución de tierras, para evitar que
aquellos aprovechasen su autoridad en perjuicio del bienestar del pueblo.
El Huno-camayoc, al mando de un Huno o conjunto de diez mil familias, amplitud que
hace pensar en una confederación tribal estabilizada por la autoridad del inca.
Supervigilaba a los huaranga-camayocs. Conservaba los registros censales y de
acuerdo con ellos dirigía la política agraria y los trabajos artesanales. Se
hallaba subordinado al Tucuirícuc y al Suyuyuc Apu.
Organización política
Artículo principal: Gobierno del Imperio incaico
El gobierno imperial era de tipo monárquico teocrático, la máxima autoridad era el
sapa inca, aconsejado por el consejo imperial. Símbolo de su poder era la
mascapaicha, una especie de borla de lana roja que ceñía en la cabeza. Ejercía las
funciones de su gobierno desde el palacio particular que cada uno se hacía
construir en el Cuzco. Desde donde concedía audiencia y administraba justicia.
También viajaba con frecuencia por el Tawantinsuyo, llevado en andas sobre hombros
de cargadores, para atender personalmente las necesidades de su pueblo.27

El sapa inca
Artículo principal: Inca

El Inca y su consejo imperial (Tahuantinsuyo Camachic), según dibujo de Guamán Poma


de Ayala.

La mascaypacha era el único símbolo de poder que otorgaba al sapa inca los títulos
de Gobernador del Cuzco e Inca del Tahuantinsuyo (este último a partir de
Pachacútec), a modo de corona.
A estos gobernantes, a los que se atribuía un origen divino, se les suele asociar
los títulos de sapa inga y cápac.

La "Capac cuna" era la lista oficial de gobernantes de la civilización incaica. Se


especula que existieron más gobernantes de los que esta acepta y que varios fueron
borrados de la historia oficial del imperio por distintos motivos. En total, fueron
trece los soberanos incaicos.

Imperio legendario: Periodo sin Expansión:


~1200 - ~1230: Manco Cápac
~1230 - ~1260: Sinchi Roca
~1260 - ~1290: Lloque Yupanqui
~1290 - ~1320: Mayta Cápac
~1320 - ~1350: Cápac Yupanqui
~1350 - ~1380: Inca Roca
~1380 - ~1400: Yáhuar Huácac
~1400 - 1438: Viracocha Inca
Imperio histórico: Periodo de Expansión del imperio:
1438 - 1471: Pachacútec Inca Yupanqui
1471 - 1472: Amaru Inca Yupanqui
1472 - 1493: Túpac Inca Yupanqui
1493 - 1525: Huayna Cápac
1525 - 1532: Huáscar
1532 - 1533: Atahualpa
Aunque algunos historiadores consideran que Atahualpa no debe ser incluido en la
capac cuna, argumentando que Atahualpa se habría declarado súbdito de Carlos I de
España, además del hecho de que nunca llegó a serle ceñida la mascapaicha, el
símbolo del poder imperial. Pero la mayor parte de los cronistas da como cierta la
relación de 14 incas, asignando el escaño 14.º a Atahualpa.

Otros historiadores han seguido el linaje y consideran que deben tomarse en cuenta
también a Tarco Huamán y a Inca Urco. El primero sucedió a Mayta Cápac y, después
de un corto período, fue depuesto por Cápac Yupanqui. Inca Urco se ciñó la
mascaipacha por decisión de su padre, Viracocha Inca, pero, ante su evidente
desgobierno y la invasión de los chancas, huyó con él. Luego del triunfo de
Pachacútec Yupanqui -el futuro Pachacútec Inca Yupanqui, también hijo de Viracocha
Inca- sobre el pueblo enemigo, Inca Urco fue muerto en una emboscada que él mismo
le tendió a su hermano. Asimismo, Garcilaso y algunos otros cronistas insertan
entre Pachacútec Yupanqui y Túpac Yupanqui a Amaru Yupanqui, soberano de dudosa
existencia.

Familia del inca


La Coya: Es el término que recibía la esposa principal del sapa inca, para
distinguirla del resto de las mujeres miembros de familia imperial como la esposa
del emperador. Era la señora soberana y se encontraba por encima de las esposas
secundarias. En ausencia del inca, era quien se encargaba del gobierno de la
capital, Cuzco. También organizaba, en caso de necesidad, las ayudas brindadas a
los damnificados en caso de grandes catástrofes

El Auqui: Es el término masculino que se le daba al príncipe heredero en el Imperio


Incaico o Tahuantinsuyo. De manera genérica, se denominaban auquis a todos los
hijos varones del sapa inca; sin embargo, el título específico recaía en uno solo
de ellos, cuya elección se basaba en criterios distintos a los del mundo
tradicional occidental (se tomaba más en cuenta su capacidad, antes que su calidad
de primogénito o de hijo legítimo).

La Ñusta: Es el término que se les daba las princesas en el Imperio Inca. La ñusta
era virgen e hija del sapa inca. También se les denominaba así a las esposas
secundarias del emperador, el equivalente a concubinas.

El derecho hereditario
La historia política incaica, casi siempre, estuvo plagada de enfrentamientos por
el poder hereditario. Esto se debía a la ambigüedad de los criterios para la
elección del nuevo Inca.11

El principal criterio para elegir al nuevo inca fue la normativa de elegir al «más
hábil». El nuevo inca podía ser hijo del antiguo inca con la coya o con cualquier
concubina. Los herederos debían ser mayores de edad. El inca podía nombrar a un
sucesor, pero este tenía que ser aceptado por los dioses (a través de un oráculo) y
por las panacas.11

El criterio de elegir al «más hábil» como gobernante fue un criterio muy difundido
por todo el territorio, muchas de las macroetnias y etnias elegían como gobernante
al que demostraba mayor capacidad de mando y no eran necesariamente los hijos
propios; esta costumbre fue tan eficaz que el virrey Toledo ordenó: «no hacer
novedades, dejando la sucesión al antiguo derecho y costumbre».11

En el caso de los gobernantes incaicos, el más hábil era también el que ganaba más
partidarios en las «panacas», demostrando su capacidad de negociación política.
Esto también llevó a luchas entre las panacas por el poder, que ocasionaron
crímenes por motivos políticos.11

En el caso de las «panacas», era importante el estatus social de la madre pues todo
hace indicar que el patrón de convivencia post-matrimonial del Cuzco era exogámico
y matrilineal. Es decir que lo único que diferenciaba a los hijos de un Inca era su
ascendencia materna y era lo que le otorgaba más rango a unos que a otros. En la
red social incaica, una madre con abundante parentela poseía mayor capacidad para
ejercer la «reciprocidad», tan importante en la estructura social incaica.11

En general fueron varios aspectos los que primaban ante la elección de un soberano
incaico, pero los criterios eran tan ambiguos que en muchos casos, cuando uno de
los hijos del inca demostraba ser hábil en la política, la administración y la
guerra, se imponía ante sus hermanos. Como ejemplos, Pachacútec se impuso ante Inca
Urco (Inca Urco fue nombrado sucesor por Huiracocha Inca); Inca Roca se entronizó
luego de la muerte de Cápac Yupanqui a manos de su propia esposa llamada Cusi
Chimbo, mujer que luego sería desposada por el mismo Inca Roca; Atahualpa se impuso
ante su hermano Huáscar, en un proceso en el que Atahualpa fue ganando batallas y
aliados políticos demostrando su habilidad como gobernante. En general, la muerte
de un Inca, casi siempre traía consigo un periodo coyuntural de inestabilidad
política en la que uno de los hijos tenía que demostrar su habilidad para
entronizarse en el poder.11

Consejo imperial
Artículo principal: Tahuantinsuyo Camachic
El máximo organismo dedicado a la asesoría del soberano incaico. Integrado por
dieciocho personas:

Los cuatro gobernadores de los suyos (Suyuyuc Apu).


Doce consejeros, más directamente vinculados a los suyos del Imperio.
El sumo sacerdote (Willaq Uma).
El general del ejército imperial (Apukispay).
Estandarte
Artículo principal: Estandarte imperial incaico

Estandarte imperial inca


De acuerdo con algunas crónicas, habría existido una enseña o estandarte (unancha)
imperial incaica, lo cual suscita el debate acerca de la existencia de una suerte
de bandera del imperio incaico.28 29 30 31 32 33 34 Sin embargo, tal interpretación
es incorrecta, por cuanto el estandarte no representaba al estado incaico sino al
soberano, quien pintaba en este sus armas y divisas personales. En todo caso, se
conoce que esta enseña era utilizada por las huestes incaicas junto al soberano.35

El guión o estandarte real era una banderilla cuadrada y pequeña, de diez o doce
palmos de ruedo, hecha de lienzo de algodón o de lana, iba puesta en el remate de
una asta larga, tendida y tiesa, sin que ondease al aire, y en ella pintaba cada
rey sus armas y divisas, porque cada uno las escogía diferentes, aunque los
generales de los Incas eran el arco celeste y dos culebras tendidas a lo largo
paralelas con la borda que le servía de corona, a las cuales solía añadir por
divisa y blasón cada rey las que le parecía, como un león, un águila y otras
figuras. Tenía por borla el dicho estandarte ciertas plumas coloradas y largas
puestas a trechos.
Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo (1609)

Bandera multicolor erróneamente atribuida al Tahuantinsuyo.


En tiempos contemporáneos, se ha llegado a confundir la existencia de este
«estandarte incaico» con una bandera multicolor (con los colores del arco iris) que
comúnmente suele ser atribuida al imperio incaico. Sin embargo, según la
historiografía peruana, en el imperio incaico no existió el concepto de bandera, y
por tanto este nunca tuvo una. Así lo ha afirmado la historiadora e investigadora
de la civilización incaica María Rostworowski, quien al ser consultada sobre esta
enseña multicolor señaló tajantemente: «Les doy mi vida, los incas no tuvieron esa
bandera. Esa bandera no existió, ningún cronista hace referencia a ella».36

Otras investigaciones señalan incluso que esta bandera fue creada recién en 1973
para conmemorar el aniversario de una emisora radial de la ciudad del Cuzco llamada
«Radio Tahuantinsuyo», y que de allí se habría extendido su uso hasta que la
Municipalidad Provincial del Cuzco la adoptó oficialmente como emblema de la ciudad
en 1978.37 En esta misma línea se pronuncia el propio Congreso de la República del
Perú, cuando señala que los orígenes de esta falsa bandera del imperio incaico se
remontan recién a las primeras décadas del siglo xx cuando algunos autores,
especialmente indigenistas, la mencionan y describen como supuesto emblema del
imperio de los incas. Al haberla asumido Radio Tahuantinsuyo como emblema de la
radioemisora, la confusión se extendió y el error se difundió masivamente.38

El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es indebido y equívoco.


En el mundo pre-hispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no
corresponde a su contexto histórico.
Academia Nacional de la Historia del Perú.38
Organización social
El aillu
Artículo principal: Aillu

Dibujo de Guamán Poma de Ayala que representa un Aillu.


La palabra «ayllu» de origen quechua y aimara significa entre otras cosas:
comunidad, linaje, genealogía, casta, género, parentesco. Puede definirse como el
conjunto de descendientes de un antepasado común, real o supuesto que trabajan la
tierra en forma colectiva y con un espíritu solidario.

El «aillu» fue la base y el núcleo de la organización social del imperio. Los


aillus creían que descendían de un antepasado común, por lo cual los unían lazos de
parentesco. Este antepasado podía ser mítico o real; y en todos los casos, los
aillus, conservaban un «mallqui» (momia) al cual rendían culto y por medio del cual
daban sentido a sus relaciones.39 Además del mallqui, los miembros de un aillu
tenían divinidades tutelares comunes y tributaban a la tierra de forma común.39

Un aillu poseía ganado, tierras y agua al que todos sus miembros tenían derecho
siempre y cuando cumplieran obligaciones establecidas entre los miembros. Cada
aillu manejaba el tamaño de sus «tupus» (unidad de medida de la tierra), cada
«tupu» entregado debía ser trabajado para no perder el derecho sobre la tierra. En
la actividad agrícola los miembros del aillu se ayudaban mutuamente; el hecho de
pertenecer al aillu les daba derecho a recibir ayuda en el caso de que su propia
familia nuclear no fuera suficiente; esta ayuda generalmente se daba en tiempo de
cosecha, siembra o en la construcción de las viviendas de los recién casados; en
estos casos entraba en juego el «principio de reciprocidad» que obligaba a devolver
la ayuda prestada.39

En el caso del curaca (jefe del «aillu»), podía pedir ayuda para pastar su ganado o
trabajar la tierra. Este estaba obligado a brindar comida y chicha a los que lo
ayudasen pero no estaba obligado a devolver la ayuda, por lo cual existía una
reciprocidad asimétrica con este.39

En el caso de las tierras comunales, todos los miembros del «ayllu» la trabajaban
organizados por el «curaca» y el «llacta camayoc». La producción de las tierras
comunales era almacenada y redistribuida entre los miembros del aillu que lo
necesitasen.39

Al trabajo colectivo para la construcción y mantenimiento de canales, depósitos o


andenes, se le denominó «minka» y era organizado por el curaca, quien además
asignaba las tareas que debían cumplir los miembros del «aillu».39

Los ancianos, viudas, huérfanos e inválidos, también estaban obligados al trabajo


colectivo pero recibían ayuda para el trabajo de sus «tupus». Por lo general los
ancianos e inválidos realizaban tareas de supervisión. Poma señala que las aguas de
riego eran distribuidas por los ancianos.39

Los aillus no solo poseían tierras en un territorio compacto; la necesidad de hacer


autosuficiente a un aillu lo obligaba a abarcar otros pisos ecológicos, esto dio
origen a una territorialidad discontinua que no fue homogénea ni diferenciada. Los
aillus con población numerosa podían acceder a tierras distantes y a mayor variedad
de productos.39

John Murra señala que un buen ejemplo de esto fueron los reinos aimaras, tanto
Collas, Lupacas y Pacajes lograron controlar territorios discontinuos en la costa a
manera de enclaves. En lugares con distancias considerables se construyeron
viviendas que albergaban a los miembros del aillu, los miembros del aillu se
turnaban para trabajar estas tierras alejadas.39

Si bien en las zonas de altura del imperio incaico la característica general de los
aillus fue agrícola, existieron aillus agrícolas y ganaderos a la vez y otros que
solo eran ganaderos. Los aillus eminentemente ganaderos se ubicaban en
Chinchaycocha y el Collao; estos aillus se dedicaban a la crianza de llamas y
alpacas de las cuales se obtenía fibra; carne fresca o carne seca a la que se le
denominaba «charqui»; pellejos para la elaboración de «ojotas», correas, bolsas y
sogas; huesos para fabricar agujas, instrumentos musicales u otros; y «taquia»
(excremento) para combustible. En la costa, los aillus tenían poblaciones
especializadas en agricultura, intercambio, pesca y artesanía.39

La dualidad
El principio básico organizativo de la sociedad incaica fue la dualidad, esta
dualidad se basaba en relaciones de parentesco. Los aillus comprendían dos
parcialidades que podían ser «Hanan o Hurin», «Alaasa o Massaa», «Uma o Urco»,
«Allauca o Ichoc»; según Franklin Pease estas palabras se entendían como «alto o
bajo», «derecha o izquierda», «masculino o femenino», «dentro o fuera», «cerca o
lejos» y «delante o detrás».39

Los cronistas españoles describieron a los curacas en parejas pero sin especificar
la dualidad debido a que esta forma de organización era desconocida en Europa. En
1593 se describieron curacazgos divididos en dos mitades, en los cuales cada mitad
tenía un curaca al frente; esta situación se describió de los curacazgos de Acarí,
Lima y los curacazgos Lupacas del Collao y Tarata.39

También existieron curacazgos en donde gobernaban mujeres con su «segunda persona»,


estos datos provenían de los curacazgos de Colán. En el Cuzco sucedía lo mismo,
basando su organización en el principio de dualidad.39

Los europeos documentaron dinastías cuzqueñas: «Hanan Cuzco» y «Hurin Cuzco»,


describiéndolas como dinastías sucesivas en las que se dividía el Cuzco; los
españoles fueron incapaces de identificar el gobierno dual por lo cual colocaron
una «dinastía» como antecedente de la otra.39 En otras regiones del imperio se
prefería otras denominaciones para las partes de la dualidad; las regiones aymaras
prefirieron «Alaasa - Masaaa», otros grupos cercanos al lago Titicaca prefirieron
«Uma - Urco» indicando lejanía o cercanía a fuentes de agua (lago o ríos); al norte
del territorio se prefería «Allauca - Ichoc» (izquierda-derecha).39

Las funciones que cumplían cada parte son poco claras. Las crónicas no describen
las funciones específicas que cumplían los jefes étnicos de cada mitad. Lo que sí
se describe es que uno de los jefes estaba subordinado al otro; Rostworowski
describe que en el caso del Cuzco la mitad de arriba era más importante pero en el
caso de Ica la mitad de abajo lo fue.39

Pease señala que ambas mitades se integraban por la reciprocidad. En el Cuzco,


«Hanan» y «Hurin» eran opuestos y a su vez complementarios como las manos humanas
(«yanantin»). Aun así, es difícil deducir cuales eran las funciones de cada parte,
lo único que queda claro es que ambas partes se complementaban y existían
obligaciones recíprocas entre ambas.39

Clases sociales en el imperio incaico


La sociedad inca, fue jerárquica y rígida. Existieron grandes diferencias entre las
clases sociales, estas diferencias eran respetadas por todos los habitantes del
imperio. Las clases jerarquizadas formaban una pirámide donde el Inca, con todo el
poder, se encontraba en la cúspide (plana), mientras que el pueblo, que era la gran
mayoría, constituía su base social.

Clases sociales del imperio incaico


Clases sociales Representantes
Realeza
Inca.
Coya: Esposa del inca.
Auqui: Hijo del inca y heredero.
Nobleza
Nobleza de Sangre: Restantes miembros de las Panacas (parientes del anterior inca).
Nobleza de Privilegio: Personas que destacaron por sus servicios; Sacerdotes,
Acllas y Altos jefes.
Aillu
Hatun Runa: Tributarios (campesinos).
Mitimaes: Grupos trasladados para colonizar nuevas regiones enseñando a los pueblos
nuevas costumbres.
Yanaconas: Servidores del inca y del imperio.
Piñas: Prisioneros de guerra dependientes del inca que no eran escogidos como
Yanaconas.
La nobleza inca
Artículo principal: Nobleza incaica

La nobleza incaica celebrando la Cápac Raymi, según dibujo de Guamán Poma.


En el imperio existían dos linajes principales, Hanan Cuzco y Hurin Cuzco, de los
cuales provenía el sapa inca o monarca. Cada vez que un inca moría había
inestabilidad política entre estos dos linajes y la descendencia del último monarca
por el poder. Cuando se instituía al nuevo inca, este conformaba un nuevo linaje
propio o panaca. Hubo al menos una docena de panacas en el imperio, cuyos miembros
tenían varios privilegios.

Si bien el sapa inca, la coya (su esposa), el auqui (heredero del inca) y sus hijos
(primeras generaciones de cada panaca) conformaban la familia real o realeza del
imperio, existía un número importante de personas que se les consideraba nobles,
sean de sangre o de privilegios. Entre los nobles de sangre estaban los restantes
miembros y descendientes de las panacas y dentro de los nobles de privilegio
estaban aquellas personas que destacaron por sus servicios. Una de sus
características que diferenciaba a la nobleza inca del pueblo era el enorme tamaño
de sus orejas, causado por el uso de aros expansores.

La nobleza de sangre en el imperio incaico se estima al momento de su caída en más


de 10 000 individuos repartidos en diferentes partes del territorio, que cumplían
funciones administrativas y militares. Parte de las estrategias utilizadas por los
incas para someter a otros pueblos, luego de enfrentamientos militares, era
establecer alianzas matrimoniales entre los caciques locales y las hijas o
concubinas del inca a modo de crear lazos que permitieran la pacífica ocupación.
También era habitual que el cacique entregara a sus hijas al Inca, las que se
enviaban directamente al Cuzco para formar parte de su harén.

Con la caída del imperio, se perdieron todas las prerrogativas nobiliarias incaicas
existentes sin embargo, algunos nobles hicieron esfuerzos para que estas fueran
reconocidas por la corona española, como Cristóbal Pariacallán Tuquiguaraca, a
quien se le concedió escudo de armas y privilegios, también Felipe Guamán Poma de
Ayala o Inca Garcilaso de la Vega hicieron gestiones en el sentido de que se
reconocieran sus distinciones de clase.

Las panacas

Véase también: Panaca


Las panacas eran linajes de los descendientes directos de un inca reinante,
excluyendo el sucesor y conservaban la momia del inca fallecido, al igual que sus
memorias, quipus, cantares y pinturas en recuerdo del finado de generación en
generación.

Estas panacas reales formaban la élite cuzqueña. Tuvieron un rol en la política del
incanato y sus alianzas y enemistades fueron cruciales para la historia de la
capital inca. Se dice que hubo otras panacas, que tuvieron un papel importante en
épocas anteriores. Una nota curiosa acerca de las panacas, es que si se le añaden
las panacas tradicionales, se obtiene un total de ocho panacas por cada dinastía,
el cual es un número frecuente en la organización andina de los aillus por ser un
múltiplo de la dualidad y de la cuadriplicación.

Hurin Cuzco
Panaca Inca
Chima panaca Manco Cápac
Raura panaca Sinchi Roca
Awayni panaca Lloque Yupanqui
Usca Mayta panaca Mayta Cápac
Apu Mayta Cápac panaca Cápac Yupanqui
Hanan Cuzco
Panaca Inca
Wikak'iraw panaca Inca Roca
Awkaylli panaca Yáhuar Huácac
Suqsu panaca Viracocha Inca
Hatun ayllu Pachacútec
Cápac ayllu Túpac Yupanqui
Tumipampa panaca Huayna Cápac
Hatun Runa
Véase también: Hatunruna

Dibujo de Guamán Poma que representa a los Hatun Runa (campesinos).


Eran el grueso de la población que iniciaba su servicio al estado con la mayoría de
edad, de ahí su significado «hombre mayor». Eran la población común del imperio
incaico que estaban dedicados a las actividades de ganadería, agricultura, pesca y
artesanía; eran la fuerza de trabajo. Se podía disponer de ellos para servir en el
ejército y trabajar las tierras del estado, también podían ser nombrados «mitimaes»
o «yana».39

Hasta antes de casarse, los padres eran los que designaban el trabajo a sus hijos.
Posterior al matrimonio el hombre adquiría responsabilidades con el estado. A
partir del matrimonio los «Hatun runa» debían prestaciones al estado para toda su
vida. Pero antes de eso los niños iban teniendo obligaciones menores que iban
incrementando en responsabilidad con la edad. Existieron adolescentes a los cuales
se les encargaba la tarea del acarreo de cargas para el estado y el ejército; a los
adultos mayores se les encargaban tareas auxiliares en las que se requería mayor
criterio.39

Según crónicas de Pedro Pizarro, los jorobados habrían sido utilizados como bufones
de la corte y las mujeres acompañaban a sus hombres en la prestación de servicios,
tanto para la guerra como para las labores agrícolas.39

Los Mitimaes (Mitmaqkuna)


Véase también: Mitimaes

Los Mitimaes en la actividad agrícola, según dibujo de Guamán Poma.


Fueron pobladores que eran trasladados a otras regiones junto con sus familias y
bajo el mando de su jefe étnico, estas poblaciones permanecían en territorios
alejados por un tiempo determinado cumpliendo tareas asignadas por el estado o por
sus mismos jefes. Estos grupos no perdían sus derechos comunales, además mantenían
lazos de reciprocidad y parentesco. Según las crónicas, los «mitmaqkuna» mantenían
sus vestidos y tocados utilizados en sus pueblos de origen, además se trasladaban
llevando consigo sus bienes.39

La institucionalidad de los «mitmaq» existió antes de la expansión incaica, y


surgió de la necesidad de los pueblos andinos de acceder a otros pisos ecológicos y
explotar recursos diversos que complementarían su alimentación. Durante la época de
mayor expansión del imperio hubo transformaciones en la institucionalidad de los
«mitmaq», puesto que los movimientos migratorios se hicieron a distancias más
largas y masivas, impidiendo que el grupo de «mitmaqkuna» continúe en contacto con
su núcleo de origen.39

Se trataba de poblaciones trasplantadas con el objetivo de producir bienes que


luego serían redistribuidos. En algunos casos la población era trasladada como
muestra de confianza y en otros como castigo; la diferencia radicaba en las
condiciones de vida de unos y otros (castigados y premiados). Cieza de León afirma
que existieron miembros de la élite cuzqueña que fueron trasladados con sus
familias para enseñar el idioma y tradiciones incaicas, estos eran elegidos como
muestra de confianza y se les daba «chacras», casas, dádivas, objetos de lujo,
honores e incluso mujeres en señal de recompensa por tener que viajar lejos del
Cuzco.39

Yanaconas
Véase también: Yanaconas
Los yanaconas (yanakunas) o simplemente yanas, son un grupo poblacional difícil de
definir en tanto que eran poblaciones extraídas de su grupo étnico para labores
específicas pero que en algunos casos tuvieron funciones gubernamentales
importantes llegando, en algunos casos, a ser curacas y a tener inclusive «acllas»
otorgadas por el inca.39

Básicamente los «yanakuna» fueron población escogida por sus habilidades para
prestar un servicio especial, se documentan grupos yanakuna llevados desde Chan
Chan al Cuzco para sus servicios metalúrgicos, así como grupos Cañaris trasladados
al valle de Yucay para el cultivo del maíz. En el caso de la producción maicera de
los cañaris de Yucay, sirvió para la alimentación directa de las panacas
cuzqueñas.39

La institucionalización de este grupo poblacional está documentado a través de


relatos recogidos por los cronistas europeos. Según algunos relatos los «yanas»
fueron población que se rebeló y a la que se le perdonó su vida a cambio de servir
perpetuamente al soberano incaico, esta rebelión sucedió en Yanayaco; según la
leyenda, justo cuando iban a ser ejecutados Mama Ocllo intercedió por ellos y pidió
que estuvieran a su servicio. Según Rostworowski el inca entregaba población yana a
la «coya» cuando al momento de casarse.

La población «yana» también era entregada por el inca a otros curacas para
servicios especiales, en este caso hacían lo que ordenaba la persona a las que
estaban a cargo. Los yanas estaban repartidos en casi todo el imperio, se
documentan «yanas» al cuidado de las momias de los soberanos incaicos; asimismo el
Sol y las huacas tenían «yanas» a su servicio (Cieza de León describe a los yanas
al cuidado de las huacas de «Huanacaure» y «Huarochirí»).

Los primeros europeos identificaron a los «yanas» como poblaciones sin derechos,
comparándolos con la concepción de esclavos que existía en la Europa de aquellos
años. Sin embargo existe información que descarta esta posibilidad que fue
publicada por J. Murra; esta información señala que los «yanas» tenían derecho a
recibir tierras para su sustento. Investigaciones de W. Espinoza señalan que el
estatus de «yana» era algo común antes del imperio y su número fue aumentando a
medida que el territorio se extendía.

Piñas
Algunos estudiosos los identifican como esclavos, y a pesar de no aparecer en las
crónicas se sabe de ellos pues estaban descritos en los diccionarios quechuas.
Según investigaciones de Rostworowski, estos diccionarios se menciona que los
«pinakuna» fueron prisioneros de guerra y ocupaban un nivel inferior en la escala
incaica. Según W. Espinoza, señala que la institucionalización de los «piñakuna» es
tardía y quien la institucionalizó fue Huayna Capac; a partir de este periodo todo
aquel prisionero de guerra que no admitía su derrota pasaba a formar parte de los
«piñakunas». Así sucedió con algunos grupos de pastos, carangues, cayambes, quitos,
cañaris y chachas.39

La situación de los «piñacunas» fue extensiva para sus parejas e hijos, quedando
como propiedad del estado incaico, enviándolos a trabajar en zonas de difícil
acceso, generalmente en cocales de la selva de montaña; existen evidencias de que
el estado también les proporcionaba tierras para su propia subsistencia.39

Sistema de control de la población


El incario extendió su dominio bajo distintas etnias. Se calcula que la población
total del imperio fue de entre 16 a 18 millones, dependiendo las fuentes.

'Sistema de control decimal de la población'


Encargado Cantidad de familias
Pureq o Purej 1 familia
Pisca camayoc 5 familias
Chunka camayoc 10 familias
Pisca chunka camayoc 50 familias
Pachaka camayoc 100 familias
Pisca pachaka camayoc 500 familias
Huaranka camayoc 1000 familias
Pisca huaranca camayoc 5000 familias
Huno camayoc 10 000 familias
Actividades económicas
Artículo principal: Economía del Imperio incaico

La agricultura fue la principal actividad económica en el Tahuantinsuyo.


Al llegar al imperio incaico, los españoles coincidieron en destacar el éxito de su
economía. Los cronistas describieron los productos que hallaron en los depósitos,
alabando la abundancia de la producción tanto en agricultura como en ganadería; los
europeos también alabaron la repartición equitativa de estos productos entre la
población.39

Las crónicas coinciden que el éxito de la economía incaica se basaba en una


correcta administración de los recursos, para hacer efectiva esta forma
administrativa se construyeron depósitos y se utilizaron los quipus como un sistema
de contabilidad.

Si bien las crónicas mencionan que la riqueza de los incas se basó en la entrega de
tributos, las investigaciones recientes muestran que esto no fue así; más bien el
éxito del imperio se logró en una correcta administración de la mano de obra, Pease
afirma que esto logró que el estado tenga la producción necesaria para la
redistribución.39

El trabajo para la producción redistributiva era rotativo (mita) y era entregada


periódicamente por los ayllus del imperio incaico. Este sistema no fue creación
incaica pues estaba basado en las formas tradicionales de administración, los Incas
llevaron este sistema a su máxima expresión almacenando producción y
redistribuyéndola conforme a las necesidades e intereses estatales.39

La base de la economía fue la agricultura; las tierras eran comunales. Cada familia
tenía sus tierras para cultivarlas y alimentarse. Las familias más numerosas,
recibían mayor cantidad de tierras.

La forma de trabajo de las tierras era la minka, es decir, «se ayudaban en tareas
agrícolas en forma comunitaria». El Portal Fuenterrebollo, nos dice que «… bien
cuando un individuo tenía tanto trabajo que no podía con él, o en caso de
huérfanos, enfermos y viudas». «Cuando no se podía cultivar ciertas especies
necesarias (las papas, por ejemplo), parte de la comunidad se asentaba en otras
zonas. Esta forma de obtener recursos se conocía como "complementariedad
ecológica"».

La base de la alimentación incaica fue la papa y el maíz, complementada con carne


de auquénidos: llama y alpaca. En las zonas altas de los Andes, se cultivaron y
cosecharon hasta 200 especies de papas, que se diferenciaban por el color y el
tamaño. Para evitar su descomposición y con fines de almacenarlas o para la
alimentación de su numeroso ejército sobre todo cuando salían de campaña,
aprendieron a secar y trozar la papa (liofilización), producto que se denominaba
Chuño, luego antes de consumirlas las volvían a hidratar y se cocinaban.
Complementaban esta dieta con otros vegetales como olluco, oca, tomate, frijol,
zapallo, ají, maní (del cual además extraían aceite), quinua y frutas.

Los incas no solo cultivaron los terrenos planos o semi inclinados, usaron un
sistema ingenioso para cultivar las laderas de los cerros, esta técnica consistía
en formar terrazas, denominadas “andenes”, que rellenaban con tierra vegetal que
era contenida con muros de piedra. Además de la lana que les proporcionaban los
auquénidos, sembraron, cosecharon y usaron el algodón para la confección de su
vestimenta. En las tierras correspondientes a la selva alta, sembraron y cosechaban
la “hoja sagrada”: la coca.

Pescaban diversas especies de peces y cazaban aves silvestres. Para mantener tal
cantidad de tierras sembradas, los incas fueron grandes ingenieros hidráulicos:
mucho de los canales de regadía de la sierra aún hoy, funcionan perfectamente e
irrigan las nuevas tierras de cultivo.

La tenencia de la tierra
La tenencia de la tierra era un derecho que los pobladores tenían por pertenecer a
un determinado grupo étnico. Los curacas repartían la tierra de acuerdo a las
necesidades de los individuos y sus familias. La unidad de medida era el «tupu»,
pero las dimensiones del «tupu» podían variar de acuerdo al rendimiento de la
tierra. De acuerdo a esto una unidad doméstica recibía 1 1/2 tupu, al nacer un hijo
varón se les asignaba un tupu adicional y si nacía una mujer se les asignaba 1/2
tupu adicional; si los hijos se casaban, los tupus adicionales se les retiraba a la
familia.39

Algunos cronistas indican que el reparto de las tierras era anual, Guamán Poma
señala que ese reparto se realizaba después de la cosecha en el octavo mes del
calendario incaico y que esa actividad recibía el nombre de «chacraconacuy» (esto
correspondía a los meses de julio y agosto). John Murra señala que esta ceremonia
anual era una ceremonia de reafirmación de las tierras y que existía una
continuidad en la tenencia de la tierra por parte de cada familia. La ceremonia del
«chacraconacuy» contemplaba la fertilización de la tierra, la limpieza y reparación
de canales y acequias así como sacrificios a la «Pachamama».39

En las crónicas se señala que luego de una conquista la tierra y el ganado eran
declarados «propiedad del estado» y que luego eran cedidos a las poblaciones
conquistadas. En realidad la tenencia de la tierra luego de una conquista era
condicionada por la riqueza y los recursos que existían en ese territorio. Por lo
general, a los productores de tubérculos se les dejaba continuar con la posesión de
sus tierras; en cambio a los grupos productores de maíz y coca, era común que se
les expropiara sus tierras para dedicarlas al estado o a los cultos, teniendo en
cuenta que esta producción era especialmente importante para la religión incaica.39

Se ha documentado que en Chincha, por cada «huaranca» (mil unidades domésticas) se


tomaba 1 chacra. En otros casos los Incas ampliaron la frontera agrícola
(construyendo andenes y canales) para tomar esta ampliación a nombre del estado,
luego estas tierras eran trabajadas por el grupo étnico conquistado. Otra modalidad
fue colocar mitmakunas en las colonias del grupo étnico conquistado, como sucedió
con los Lupaka.39
Existió una marcada diferenciación entre las tierras del estado y las destinadas al
culto, estas eran administradas independientemente y sus cosechas eran almacenadas
por separado. Inti, Mama Quilla, Chuquiylla, Pachamama tenían tierras asignadas a
su culto, así como también los santuarios de los antepasados míticos como
Huanacaure; además el estado, en muchos casos, asignó tierras a las deidades de las
etnias conquistadas. La mano de obra para el trabajo de las tierras estatales y de
culto se obtuvo de la mita.39

Los mercaderes
En las crónicas españolas se menciona la existencia de mercaderes, estos mercaderes
básicamente eran habitantes de las costas que se dedicaban al intercambio de
productos. Al respecto María Rostworowski aclara que el contexto utilizado para la
palabra «mercader» en la época del imperio incaico debe entenderse en el entorno de
una economía ajena al uso de la moneda en la cual solo existía el «trueque»
(intercambio).39

Existieron dos grupos de tratantes de importancia los llamados «tratantes


chinchanos» y los «tratantes norteños». Los chinchanos tenían dos rutas, una ruta
marítima en la que iban hacia al norte en balsas llevando cobre y trayendo mullu,
esta ruta llegaba hasta Manta y Portoviejo, existió otra ruta terrestre que se
dirigía desde Chincha hacia el Cuzco.39

Los norteños tuvieron dos niveles, un primer nivel que se encargaba de desecar
pescado para luego trasladarlo hacia la sierra colindante e intercambiarlos; el
otro nivel correspondía a los pobladores que no poseían ningún tipo de tierra y que
solo se dedicaban al intercambio de ropa de lana, chaquira, algodón, frijoles,
pescado, sal y otras cosas. A estos especialistas en el intercambio se les llamó
«mindalaes» y comerciaron en el actual Ecuador.39

Agricultura
Artículo principal: Agricultura incaica
Al ser los Andes una sociedad predominantemente agrícola, los incas supieron
aprovechar al máximo el suelo, venciendo las adversidades que les ofrecía el
accidentado terreno andino y las inclemencias del clima. La adaptación de técnicas
agrícolas que ya se empleaban con anterioridad en distintas partes, permitió a los
incas organizar la producción de diversos productos, tanto de la costa, sierra y
selva, para poder redistribuirlos a pueblos que no tenían acceso a otras regiones.
Los logros tecnológicos, alcanzados a nivel agrícola, no hubieran sido posibles sin
la fuerza de trabajo que se encontraba a disposición del Inca, así como la red vial
que permitía almacenar adecuadamente los recursos ya cosechados y repartirlos por
todo su territorio. También se hacían cultivos en terraza.

Herramientas agrícolas

Los antiguos peruanos del Cuzco para realizar sus labores agrícolas utilizaron,
como no tenían yunta por la falta de animales, el arado de tracción humana que
denominaban la tajlla o chaquitajlla, que es un palo puntiagudo, con una punta un
tanto encorvada, que a veces era de piedra o de metal. Antes de su terminal tenía
esta herramienta otro palo transversal, el agricultor apoyaba su pie para hundirlo
en la tierra y luego hacer el surco. Las herramientas manuales incaicas empleadas
en la agricultura no han podido ser superadas, sobre todo cuando se trata de
trabajar en las laderas andinas o en ámbitos limitados como los andenes.

Fertilizantes

La importancia de la agricultura llevó a los indígenas a buscar fertilizantes para


sus cultivos. La información que poseemos sobre abonos procede de la costa y
manifiesta el aprovechamiento de recursos naturales renovables. Los principales
abonos empleados son nombrados por los cronistas y fueron usados sobre todo para la
producción de maíz lo cual confirmaría la sugerencia de Murra acerca de la
prioridad de este cultivo. Un primer abono consistía en enterrar junto con los
granos, pequeños peces como sardinas o anchovetas. Una representación de este
sistema estaba pintada en los muros de uno de los santuarios de Pachacámac donde
figuraba una planta de maíz germinando de unos pececitos. El segundo abono usado
era el estiércol de las aves marinas que por millares anidan en las islas del
litoral. El recurso llamado guano se formaba por las deyecciones de las aves y los
costeños tenían por costumbre extraer el guano de las islas. El tercer recurso
renovable provenía del mantillo de hojas caídas de los Huarangos utilizadas para
mejorar los suelos.

Los andenes

Andenes en el Valle Sagrado de los Incas.


Los incas tuvieron una especial preocupación por encontrar formas para mejorar las
condiciones del suelo para la agricultura. La variedad del clima y del territorio
difícil, los llevaron a buscar soluciones diversas, y fueron muchas las formas que
encontraron para hacer frente al problema. Entre las medidas más conocidas se
encuentran la construcción de andenes, que durante el gobierno incaico se le dio
una gran importancia. Aunque demandaban movilizar grandes cantidades de mano de
obra, que el estado incaico podía realizar con relativa facilidad. Los andenes son
terrazas agrícolas artificiales que sirven para obtener tierra útil para la siembra
en las escarpadas laderas andinas. Permitían aprovechar mejor el agua, tanto en
lluvia como en regadío, haciéndola circular a través de los canales que comunicaban
sus diversos niveles, con esta medida evitaban al mismo tiempo la erosión
hidráulica del suelo. Los andenes no solo servían para el cultivo del maíz, sino
para el cultivo de diferentes productos agrícolas, y aún para diferentes usos: para
sembríos, para evitar la erosión, para el lavado de la sal mineral, etc.

Los camellones

Vista de un Camellón o Waru waru.


Eran terrenos artificiales construidos en las riberas del lago Titicaca. Se
trataban de montículos de tierra que permitían almacenar y aprovechar mejor el agua
en lugares de frecuentes inundaciones a causa de las lluvias. Usaron una serie de
técnicas agrícolas en los camellones, entre ellas, el trazado de surcos
artificiales para dar protección a las plantas, facilitar el drenaje durante las
lluvias, inundaciones, riego, como fuentes de abono y, especialmente, para
disminuir el crudo frío nocturno en las alturas, evitando de este modo las heladas.

Sistemas de riego

El acueducto de Cumbemayo es parte de esta obra hidráulica.

Detalle arquitectónico del acueducto de Cumbemayo.


Los conocimientos hidráulicos -canales y bocatomas-, permitieron la irrigación y el
cultivo, especialmente del maíz. El litoral peruano se caracteriza por sus
dilatados desiertos cortados por ríos que bajan por las serranías y cuyos caudales
permiten el surgimiento de la agricultura. Los costeños fueron los mayores
ingenieros hidráulicos pues se perfeccionaron y lograron métodos bastante
sofisticados de irrigación, sobre todo los mochicas y más tarde los chimúes. En el
Cuzco se canalizaron los dos riachuelos que atraviesan la ciudad, empedrando sus
cauces y estableciendo puentes peatonales. Un ejemplo de la tecnología serrana es
Cumbemayo, en Cajamarca, canal tallado en la piedra. La importancia de las obras
hidráulicas se manifiesta en los numerosos mitos que cuentan los orígenes de dichas
obras.

Productos agrícolas

Junto con la ganadería, la agricultura representó la base de la economía incaica.


Las poblaciones que habitaron el área andina lograron domesticar y aclimatar una
gran variedad de productos a diversas condiciones, sacando provecho de terrenos
considerados difíciles para la producción agrícola. El principal producto que
cultivaron era la papa, con la cual preparaban diferentes tipos de chuño; también
otros tubérculos como la mashua, el olluco y la oca. El maíz era considerado un
recurso de tipo suntuario que otorgaba prestigio y era cultivado con fines
burocráticos, militares y ceremoniales. En la costa cultivaron el camote, frijol,
etc.

Ganadería
Artículo principal: Ganadería incaica

Los camélidos fueron un recurso esencial del Tahuantinsuyo. El Estado inca se


preocupó de abastecerse tanto de la carne como de la fibra de estos animales.
En los Andes prehispánicos, los camélidos desempeñaron un rol verdaderamente
importante en la economía. Particularmente fueron la llama y la alpaca (los únicos
camélidos domesticados por el hombre andino) las que, criadas en hatos de gran
escala, fueron utilizadas para diferentes propósitos dentro del sistema de
producción de los incas. Igualmente, fueron utilizadas otras dos especies de
camélidos sin domesticar: la vicuña y el guanaco. La primera de estas era cazada
mediante los chacos (cacerías colectivas) para ser esquiladas (con herramientas de
ganadería como piedras, cuchillos, hachas de piedra y hachas de metal como cobre )y
luego puestas en libertad; así se aseguraban que su cantidad se mantuviese. Los
guanacos en cambio, eran cazados por su carne, que era muy apreciada. Los cronistas
señalan que se comía la carne de todos los camélidos, pero debido a las
restricciones que existían para su matanza su consumo debió haber sido todo un
lujo. Probablemente la población tenía acceso a carne fresca solo en el ejército o
en ocasiones ceremoniales, cuando se hacía una amplia distribución de los animales
sacrificados. En la época de la colonia, los pastos fueron desapareciendo o
empobreciéndose debido exclusivamente a la presencia masiva de los animales
introducidos por los españoles y los hábitos alimenticios que estos tenían. El
medio ambiente andino sufrió un cambio considerable con los animales domésticos que
llegaron con la presencia hispana.

Trabajo
Artículo principal: Sistemas de trabajo en el Imperio incaico

Existía una obligación entre la población circundante de dar mantenimiento a la


infraestructura vial del imperio. En la foto, pobladores en el ritual de renovación
del Puente Queshuachaca, ritual que se mantiene desde la época incaica hasta la
actualidad.
El trabajo representó la principal actividad del imperio incaico y presentó las
siguientes formas: mita, minca y ayni.

La Mita era un sistema de trabajo a favor del Estado, donde se movilizaban


multitudes de indígenas a trabajar por turno de tres meses en labores de
construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos,
acueductos, explotación de minas, etc. Existía una mita para servicios especiales
como las labores de cargueros del sapa inca, músicos, chasquis y danzantes, los
obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, pero no las
mujeres, comprendían entre los 18 y 50 años.
La Minca, minka, o minga, es el trabajo que se realizaba en obras a favor del ayllu
y del Sol (Inti), una especie de trabajo comunal en forma gratuita y por turno, era
una forma de beneficio para el Estado, donde concurrían muchas familias portando
sus propias herramientas, comidas y bebidas. Las familias participaban en la
construcción de locales, canales de riego, así como la ayuda en la chacra de las
personas incapacitadas huérfanos y ancianos. Cuando el ayllu convocaba al trabajo
de la minka, nadie se negaba, pero las personas que no asistían al trabajo eran
expulsados del ayllu y perdían su derecho a la tierra.
El Ayni era un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del
ayllu, destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas. El ayni
consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una
familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la
necesitaran, como dicen: "hoy por ti, mañana por mi" y en retribución se servían
comidas y bebidas durante los días que se realicen el trabajo. Esta tradición
continúa en muchas comunidades campesinas del Perú, ayudándose en las labores de
cocina, pastoreo y construcción de viviendas.
Administración incaica
La base contractual verbal de la administración de bienes y servicios se basaban
frecuentemente en dos principios básicos: la reciprocidad y la redistribución.

Reciprocidad y redistribución
La reciprocidad es el intercambio de trabajo o bienes, o trabajo recíproco, tanto
era la tradición de este concepto que, entre los incas, no era visto como un
intercambio de favores sino como una responsabilidad con los miembros del aillu,
razón por la cual esto se practicaba dentro de un aillu y salvo contadas
excepciones entre aillus vecinos. Al ser el clan o aillu la estructura económica
básica y por estar cimentado en los lazos familiares, el soberano formaba lazos con
los curacas (jefes de aillu), dándole en matrimonio a sus hijas o casándose con las
hijas de los curacas, de cualquier forma, el sapa inca estaba emparentado con todo
su imperio, con lo cual se convertía en una especie de Curaca Máximo. Señalamos
esto último para entender la reciprocidad simétrica y la reciprocidad asimétrica.40
La base que sustentaba la reciprocidad simétrica, o apoyo mutuo y recíproco entre
parientes en el interior del aillu, estaba dada por la posesión en común de la
tierra, explotada comunitariamente para la producción especializada y en los
pastos, y en forma familiar en las partes dedicadas al cultivo de subsistencia. La
tierra del aillu se dividía en un cierto número de sectores, teniendo en cuenta sus
condiciones ecológicas y los ciclos rotativos de los cultivos, teniendo cada
familia derecho a tener acceso a tierras en cada uno de los sectores, lo que
determinaba un esfuerzo por controlar el máximo de pisos ecológicos. El parentesco
representaba el sistema regulador de la organización de las relaciones de
producción, distinguiendo entre parientes cercanos y lejanos. Entre los primeros la
reciprocidad en las relaciones de producción y distribución era generalizada,
mientras que entre los segundos era más específica porque las prestaciones que se
intercambiaban eran contabilizadas para ser devueltas en la misma forma y
cantidad.41 La reciprocidad asimétrica se daba de los miembros del aillu con el
inca, a cambio de la recaudación de excedentes, el inca brindaba a sus súbditos
seguridad externa y asistencias en caso de desgracias. Consistía en la distribución
de excedentes por parte del Estado incaico. En caso de sequía o plagas, por
ejemplo, los funcionarios del imperio abastecían las regiones afectadas con los
excedentes de regiones favorecidas, los productos se almacenaban en los llamados
"Tambos" para disponer de ellas en caso de necesidad.40
La redistribución suponía el reconocimiento, por parte de los campesinos, de los
diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. Los aillus entregaban
los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos
reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades. Cuando algunos pueblos del
Imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que
vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado
incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos
manufacturados almacenados. También utilizaba los bienes acumulados para costear
los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios
realizados por algunos funcionarios, generalmente nobles.
Red vial (Qhapaq Ñam)
Artículo principal: Red vial del Tahuantinsuyo

Calzada incaica. Gran parte del camino del inca y algunas redes viales
transversales estuvieron cubiertas por bloques de piedra o lajas.
El Qhapaq Ñam fue un sistema de caminos de enormes distancias en la civilización
incaica que vinculaba las ciudades importantes de la costa y de la sierra. Se
estructuró con base en dos ejes longitudinales: el sector cordillerano y el sector
llano costero. Este sistema de los incas fue legado milenario de culturas pre-
incaicas, potenciado durante el Estado incaico.

Todos estos caminos se encontraban conectados al Cusco, la capital del


Tahuantinsuyo o Imperio incaico, facilitaban su comunicación con los distintos
pueblos anexados en el marco del proceso expansivo inca y, al mismo tiempo,
constituían un efectivo medio de integración político–administrativa,
socioeconómica y cultural. Dado que el Qhapaq Ñam interconectaba localidades tan
distantes como Quito, Cusco y Tucumán, los conquistadores españoles lo emplearon
durante el [[siglo xvi]] para invadir Perú, Bolivia, Chile y las pampas
cordilleranas argentinas

Actualmente se está postulando la teoría de la construcción incaica de un camino


que conecta al Cuzco con la costa atlántica del Brasil en el estado de São Paulo,
este camino tiene como nombre Peabirú (nótese la coincidencia en las dos últimas
sílabas con el vocablo "Birú" nombre primigenio del Perú).42

Sistemas de abastecimiento

Artículo principal: Tambo (arquitectura)

Conchamarca tambo en el Camino Inca a Machu Picchu.


El Tambo era un recinto situado al lado de un camino importante usado por personal
estatal itinerante como albergue y como centro de acopio para fines administrativos
y militares. Su importancia está en que los tambos son las edificaciones de mayor
presencia a lo largo del Imperio inca. El camino del inca (Qhapaq Ñam) tenía tambos
distantes 20 o 30 km (una jornada de camino a pie) entre sí. Su principal función
era la de albergar a los chasquis (emisarios) y a los funcionarios incas que
transitaban estos caminos. No se tiene información si albergaban a hombres comunes
y corrientes. Personas de las comunidades cercanas eran reclutadas para servir en
los tambos como parte del sistema de trabajo denominado mita.

Además de servir de refugio, se sabe que los tambos eran centros de acopio de
alimentos, lana, leña u otros materiales básicos para la alimentación. De este
modo, en épocas de penurias climáticas o desastres naturales los tambos alimentaban
y proveían de algunos materiales para la población de las aldeas más cercanas. Como
la agricultura era la principal fuente de alimentación de los habitantes del
Imperio inca, la administración estableció estos lugares como una bodega donde se
podía guardar alimento en caso de emergencia, asegurando así el buen vivir de la
población.

Los chasquis

Artículo principal: Chasqui

Chasqui tocando el pututu, según dibujo de Guamán Poma de Ayala.


Los chasquis eran corredores jóvenes que llevaba un mensaje o recado en el sistema
de correos del Tahuantinsuyo, desplazándose a la carrera de una posta a la
inmediata siguiente.

Era el mensajero personal del inca, que utilizaba un sistema de postas para
entregar mensajes u objetos. Fundamentalmente transportaban la información en los
Quipu que había sido elaborada por los Quipucamayoc. En pocas palabras, los
chasquis eran como los carteros de la realeza inca.

Los chasquis eran viejos diestros y preparados físicamente desde temprana edad, y
recorrían a través de un sistema de postas (tambos), los extensos caminos
construidos por el Estado inca, pues de ellos pudiera depender una orden de
suspensión de una acción bélica a tiempo o llegaran los refuerzos a una batalla.
Eran hijos de curacas, gente de confianza.

Llevaba siempre un pututu, trompeta de caracol, para anunciar su llegada peruana y


alertar a su relevo; por armas portaba una porra y una huaraca, un quipu, donde
traía la información, un atado a la espalda, donde conducía objetos y encomiendas,
una vara, y en la cabeza, un penacho de plumas blancas a modo de identificador
visual. "Dicen que un caracol de Colombia llegaba vivo al inca, en el Cuzco."

También servían de espías al imperio y a la nobleza para tener estrategias bélicas


de batalla contra los otros pueblos y culturas de la América latina en los tiempos
precolombinos.

Ejército
Artículo principal: Ejército del Imperio incaico

Imagen idealizada del Ejército incaico (Museo Brüning, Lambayeque).


El ejército fue una institución muy importante cuya principal tarea fue la
conquista de nuevos territorios para anexarlos al imperio, aunque también tuvo un
papel destacado en mantener bajo el dominio del Cuzco a los grupos étnicos
recientemente conquistados, tales como los Guallas, Sahuasiray, Antasayas, etc.

Al parecer el mando era dual, pues a la cabeza estaban jefes representantes de las
mitades Hanan y Hurin. Existían cuadros permanentes en manos de los miembros de los
linajes incaicos, incluyendo al Inca y sus parientes más cercanos. La formación de
los miembros de la élite tenía un fuerte componente militar, sus ceremonias de
iniciación concedían mucha atención a las aptitudes militares y resistencia física.

A partir del inca Túpac Inca Yupanqui se empezaron a formar militares


profesionales, desligados por completo de las tareas productivas. Es el caso de la
guardia personal del Inca además de castas guerreras y hereditarias.

Religión
Artículos principales: Religión incaica, Mitología incaica, Cosmovisión incaica,
Calendario incaico y Rituales incas.

Divinidades del Inca, según el dibujo de Guamán Poma.


La religión estuvo constantemente presente en todos los ámbitos de las labores
incaicas. En las leyendas de formación del imperio incaico, se percibe una marcada
diferencia sexual entre hombre y mujer. Eran politeístas (es decir, creían en
numerosos dioses), destacando el culto al "Dios Sol (Inti)".

Cosmovisión Andina
Según la mitología incaica, existían tres mundos diferentes, los cuales habían sido
creados por el dios incaico Viracocha (también conocido como Wirakocha o
Huiracocha). La división se hacía de la siguiente manera:

1. Hanan Pacha (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): Era mundo celestial y


solo las personas justas podían entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo.
En la tradición andina se definió al Hanan Pacha como el mundo superior donde
habitaban los dioses como: Viracocha, Inti, Mama Quilla, Illapa, Pachacámac, Mama
Cocha, etc. Era representado por el cóndor, ave ancestral de los Andes.
2. Kay Pacha (mundo del presente y de aquí): Es el nombre del mundo terrenal, donde
habitan los seres humanos y pasan sus vidas. Representado por el puma, animal de a
pie, del mundo terrestre.

3. Uku Pacha (mundo de abajo o mundo de los muertos): Era el mundo de abajo o mundo
de los muertos, de los niños no nacidos y todo lo que estaba debajo de la
superficie de la tierra o del mar. Las fuentes, cuevas u otras de las aberturas de
la superficie terrestre eran considerados líneas de comunicación entre el Uku Pacha
y el Kay Pacha. Este mundo es regido por el dios Supay y es representado por la
serpiente, animal rastrero y de las profundidades.

Templos
• Pascaumati.

• Templo del Sol (Coricancha), en Cuzco.

• Templo de la Luna.

• Templo de Pachacámac (destruido).

• Templo de Urpi Huachac.

• Plaza de los peregrinos.

Festividades
Así como de carácter colectivo. Se celebraban los momentos de tránsito vital, ritos
de pasaje, etapas de ciclos astrales, llegada de las lluvias, de la cosecha.
Tenemos por ejemplo:

Mes Mes Inca Traducción


Enero Huchuy Pocoy Maduración pequeña
Febrero Hatun Pocoy Maduración grande
Marzo Pacha Pocoy Indumento de flores
Abril Ayrihuay Danza del maíz tierno
Mayo Aymoray Canto a la cosecha
Junio Inti Raymi Festival del Sol
Julio Chahuarhuay Purificación terrenal
Agosto Yapuy La plena y gran purificación
Septiembre Quya Raymi Festival de la reina
Octubre Uma Raymi Festival del agua
Noviembre Ayamarcay Homenaje sacro a los muertos
Diciembre Cápac Raymi La gran fiesta del noble poderoso
Los incas constituían el vértice gobernante de un Estado imperial respaldado por su
nobleza central, y la política de integración y dominación, iniciada por Pachacuti
Inca Yupanqui. Lograron consolidar el poder sobre un inmenso territorio y creciente
población en sus cuatro regiones o suyos.

Dioses incaicos
Viracocha

Huiracocha, «Dios de todo lo creado».


Era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo. En
realidad fue la primera divinidad de los antiguos peruanos, tanto los habitantes de
Caral, Chavín, Wari y especialmente los Tiahuanacos, que provenían del Lago
Titicaca. Surgió así mismo de las aguas y creó el universo: dio origen al sol, la
luna, las estrellas, el tiempo (ordenando al sol que se desplazase sobre el cielo),
la civilización misma y todas las demás cosas.
El culto al dios supuso un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba
destinado solo a la nobleza. Huiracocha, al igual que otros dioses, fue un dios
nómada y tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una especie de pájaro mago,
sabedor de la actualidad y del futuro. Este pájaro mago, no es otro que el
Corikente de las tradiciones orales, el picaflor de oro, mensajero de los dioses,
cuyas plumas servían para la mascaipacha o corona imperial del inca. Huiracocha es
representado con dos varas, que al parecer eran realmente estólicas
(propulsalanzas) o warak'as (hondas gigantes andinas).

Inti (Sol)

Inti, «El Dios Sol».


Era el dios Sol y dios supremo, el cual ejercía la soberanía de la actualidad en el
plano divino (Hanan Pacha). Igualmente era hijo del dios Sol del mundo antiguo
(Ñawpa Pacha) y reinaba sobre el ser humano en el mundo actual (Kay Pacha). Inti
era la divinidad popular más importante del imperio incaico, adorado en varios
santuarios. Se le entregaban ofrendas de oro, plata y ganado, así como las llamadas
Vírgenes del Sol. También se le hacían ofrendas humanas en el mes de los Capac
Hucha, la cual muchas veces consistía en reos de muerte, como dios más importante.

Mama Quilla (Luna)

Era la madre Luna y esposa de Inti. Madre del firmamento, de ella se tenía una
estatua en el Templo del Sol, en el que una Orden de Sacerdotisas le rendía culto.
En contraposición a los incas, los antiguos moche consideraban a la Luna la deidad
principal.

Illapa (trinidad del rayo, trueno y relámpago)

Era el dios de los fenómenos atmosféricos y la guerra. Descrito como un poderoso e


imponente hombre de lucidas vestiduras y dueño de una maqana (maza) dorada y una
huaraca (honda). Dichas armas representan su dominio absoluto sobre el clima y el
poder bélico celeste. Los incas lo veneraban a tal grado que era considerado el
tercer dios más influyente dentro del panteón incaico. El dios Illapa era solamente
superado por el culto consagrado a Huiracocha y a Inti.

Pacha Mama

Llamada también Madre Tierra ya que era la encargada de propiciar la fertilidad en


los campos. Se le tributaban ofrendas o pagos.

Pachacámac

El culto hacia él fue preponderante en la Costa Central del imperio incaico y su


influencia era tal que fue comúnmente considerado una reedición de Viracocha. Al
igual que otros dioses andinos, Pachacámac es un dios poseedor de múltiples
atribuciones; no obstante, suele ser conocido bajo el título de "dios de los
temblores". Aparentemente, su culto tuvo una suerte de sincretismo con el actual
Señor de los Milagros, el cual tiene rasgos de este antiguo dios pagano según la
historiadora María Rostworowski.

Kon

Era el dios del viento y la lluvia. Se menciona que vino desde el Norte,
apareciendo por primera vez en el mar. Kon era originalmente una deidad de la costa
peruana, específicamente de la cultura Paracas y Nazca. Posteriormente, los incas
más tarde lo incluirían a su panteón.
Chaska Qoyllur

Era la personificación del planeta Venus. Los incas la establecieron como la diosa
de la belleza, autora de las flores y protectora de las doncellas. La diosa Chaska
era descrita como una bella mujer celestial de extensa cabellera rizada. Fue el
hecho de ser la estrella más hermosa de todas lo que hizo que el Sol la considerase
su paje.

Mama Cocha

Madre del Mar, a quien se le rendía culto para calmar las aguas bravas y para la
buena pesca. Era la madre que representaba todo lo que era femenino.

Kuychi

Era la personificación del arcoíris. Su figura tenía múltiples interpretaciones;


sin embargo, su presencia estaba mayormente considerada como un mal presagio, pues
estaba asociado con la muerte y las enfermedades.

Supay

Originalmente, Supay era el dios de la muerte y regente del Uku Pacha (mundo
interior) dentro de la mitología incaica. Al igual que otros dioses andinos, Supay
era un dios ambivalente, ya que podía ser tanto una deidad malevolente como una
benevolente. Posteriormente, tras la conquista del imperio incaico, el concepto de
Supay fue tergiversado para relegarlo como el demonio.

Dioses menores y/o de culto regional


Aparte del gran Huiracocha y el culto a los dioses generales del panteón incaico,
la población común tenía su propio panteón de dioses regionales y/o menores. De
manera semejante a los romanos, los incas autorizaron que las religiones
pertenecientes a las culturas integradas dentro del imperio se mantuviesen. Esto se
efectuaba bajo la siguiente condición: aceptar la hegemonía del culto solar por
encima de sus costumbres y/o tradiciones anteriores.43 Muchos de estos elementos
culturales fueron integrados de una u otra forma dentro de la mitología incaica.
Por nombrar un ejemplo, se tiene al dios Illapa, cuyo culto fue forjado para poder
oficializar a otros dioses atmosféricos dentro del panteón incaico.44 A pesar de
ello, el culto hacia estas divinidades permaneció mayormente dentro de su región
respectiva:45

Amaru era una deidad serpiente o dragón a menudo representada como una serpiente
alada, con ojos cristalinos, hocico rojizo, cabeza de llama, cuernos de taruka y
cola de pez. Dependiendo de las variaciones del Amaru, ya sea en las diversas
características animales, nombres o tonalidad de su piel según cuenta la leyenda,
siempre estuvo presente la forma ofídica del Amaru. En la mitología inca, el Amaru
era símbolo de sabiduría, por lo que se colocaba la imagen de dicho ser totémico en
los niños de las Casas del Saber “Yachaywasikuna”. El Amaru está asociado a la
economía del agua, que riega las tierras agrícolas, simbolizando la vitalidad del
agua que permite la existencia del pueblo aimara. Así la deidad Amaru simboliza el
agua que corre por los canales de riego, ríos y manantiales y que hace posible que
las semillas del cultivo se transformen en hortalizas. El Amaru es un ser mítico
que también está relacionado con el inframundo, la tierra y los terremotos. A pesar
de que los Amarus son deidades benefactoras, los Amarus suelen tener un
comportamiento hostil hacia los humanos.
Apu era un dios o espíritu de las montañas. Todas las montañas importantes tienen
su propio Apu, y algunas de ellas reciben sacrificios para resaltar ciertos
aspectos de su ser. A algunas rocas y cuevas también se les atribuye el mérito de
tener su propio Apu.46 Los principales ‘Apus’ incas eran los de Salkantay y
Ausangate.
Los Auquis asumían la vigilancia de cada poblado.
Axo Mama (también conocida como: Acsumama o Ajomama) su nombre proviene del quechua
y significa "madre de las papas". Axo Mama es la diosa de las papas en la mitología
incaica. Es una de las hijas de Pachamama, la madre Tierra. Las papas forman una
parte vital del suministro de alimentos de los incas, y la mayoría de las aldeas
tendrían una papa de forma particular para adorar y pedir una buena cosecha.
Cahuillaca era una diosa virgen mencionada en el manuscrito de Huarochirí. Se dice
que ella comió una fruta, que en realidad se encontraba con el simiente del dios
Cuniraya. Esto provocó que la diosa quedase encinta. Cuando Cahuillaca dio a luz,
hizo una reunión con los dioses de la región y exigió que el padre diera un paso al
frente. Nadie lo hizo, así que puso al bebé en el suelo y este se arrastró hacia
Cuniraya. Cahuillaca despreciaba a Cuniraya y, al enterarse de que él era el padre,
se avergonzó tanto que corrió hacia las costas del Perú. Más concretamente,
Cahuillaca tenía al mar como lugar de destino. Ya en dicho lugar, ella se
transformó a sí misma y a su hijo en islas, que actualmente se conocen como las
Islas Pachacámac.
Catequil (también conocido como: Apocatequil o Apu Catequil) era el dios pre-inca
del rayo, el día y el bien. Su culto se extendió desde Quito hasta el Cusco.
Variante regional del dios Illapa.
Chaupiñamca (también como: Chawpi Ñamka) es una divinidad considerada la
contraparte femenina del dios Paryaqaqa. Al igual que este último, Chaupiñamca
tenía cinco hermanas, siendo ella la mayor de las hermanas Ñamca. Es representada
como una piedra yerta de cinco alas.
Chuquisuso y Capyama eran diosas guardianas de las bocatomas de las acequias que
regaban las tierras de cultivo, o como Manañamca vigilante de las lagunas.
Coyllur es una divinidad celeste, cuyo nombre proviene del quechua y significa
literalmente "estrella". Coyllur es la diosa de todas las estrellas dentro del
panteón incaico.
Cuniraya Huiracocha (también conocido como: Cuniraya) era el fruto de la fusión o
sincretismo entre una huaca local y el dios creador Huiracocha. Al igual que otros
dioses y/o huacas, este dios se hallaba prendado de una hermosa diosa llamada
Cahuillaca. En aquel momento, Cahuillaca era una diosa virgen; no obstante, el
sagaz Cuniraya insertó su simiente en una fruta y la dejó caer cerca de la anhelada
doncella. Al ver la apetitosa fruta, Cahuillaca comió la fruta y quedó encinta.
Copacati (también conocida como: Kopacati o Kopakati) era la diosa pre-inca de los
lagos y la lluvia.
Ekeko era un dios del hogar y la riqueza. Los antiguos hacían muñecos que lo
representaban y colocaban una versión en miniatura de sus deseos en el muñeco; se
creía que esto hacía que el usuario recibiera lo que deseaba.
Huamancantac (también conocido como: Guamancantac) era el dios costero del guano. A
raíz de esto, él era comúnmente llamado como el "señor del guano". Estaba asociado
a las aves guaneras y, a su vez, era representado como un ídolo o huaca. Las
poblaciones costeras le rendían culto con el propósito de que la deidad les
permitiese extraer el guano para su uso en la agricultura y la pesca.
Huallallo Carhuincho (también conocido como: Wallallo, Wallallu Karwinchu o Qalalu
Karwancho) era el dios del fuego, los volcanes y la sequedad de los pueblos yungas,
más concretamente, de los Huancas. Huallallo es considerado el némesis y/o deidad
antagónica de Paryaqaqa, el dios del agua, los vientos y las lluvias torrenciales.
Huari (también conocido como: Guari) era el dios principal de la cultura chavín.
Tiempo después de la caída de los Chavín, la etnia Huari continuó rindiendo culto a
esta deidad a tal grado de establecerlo como su dios creador y principal. Para
ellos, Huari fue el dios gigante del Sol, el agua y la agricultura.
Huaytapallana era un dios que tuvo un rol importante durante las épocas de sequía.
En otras leyendas, Huaytapallana era una mujer de cautivadora belleza, ella era la
hija de Huallallo Carhuincho. Huaytapallana se enamoró del joven Amaru, el hijo de
Paryaqaqa. Ambos padres tenían una enemistad mutua antes de este evento, enemistad
que le llevó a Huallallo matar a Amaru. Paryaqaqa, entristecido por la muerte de su
hijo, envió una poderosa inundación que ahogó a Huaytapallana. Ambos dioses, ya muy
encolerizados, tuvieron un violento combate que arrasó con todo lo que había a su
paso. Cuando la batalla terminó, Paryaqaqa fue el vencedor. El derrotado Huallallo,
muy enojado, se convirtió en devorador de hombres, pues este culpa a estos de su
miseria. Huiracocha, viendo estas atrocidades, castigó a Huallallo y a Paryaqaqa
por sus crueldades convirtiéndolos a ambos en enormes nevados.
Hurkaway era una divinidad ctónica que representaba todo lo que estaba bajo la
Tierra. Se la representaba como una serpiente guardiana que asechaba en el Uku
Pacha. Otra representación que tiene Hurkaway es la de una mujer con
características de serpiente. Se cree que esta divinidad es en realidad Urcaguary,
la divinidad inca de los metales y los tesoros.
Kolash fue el dios de las aves y sus trinos. Kolash nació como un pájaro para
después convertirse en humano, similar al dios Paryaqaqa. Kolash expresa la esencia
de todas las cosas.
Mallko era conocido como el primer hijo del dios Sol (Huiracocha o Inti) en el mito
de Vichama. Esto establecía a Mallko como hermano de Vichama y medio hermano de
Pachacámac y Kon. Cuando Pachacámac despedaza su cuerpo para crear los alimentos,
de los restos del ombligo y cordón umbilical de Mallko, el dios Sol crea otro nuevo
niño. Este nuevo niño sería conocido como Vichama. En otras representaciones,
Mallko era el dios inca de la ley.
Mallku (espíritus de las montañas) era una deidad que representa el espíritu y la
fuerza de las montañas.
Mama Allpa era una diosa de la fertilidad representada con múltiples senos.
Mamacoca era la diosa de las hojas de coca, la felicidad y el bienestar.
Mama Nina (Madre del Fuego) era la diosa de la luz, el fuego, los volcanes.
Mama Quinoa era la diosa de los granos de quinoa.
Mama Rayhuana era diosa de la flora y fauna, fuente de energía y fecundidad.
Asimismo, bajo la protección de esta diosa se hallaban vastos territorios
cultivados de papa, maíz, ollucos, mashua y quinua.
Mama Sara (también como: Sara Mama) su nombre proviene del quechua y se traduce
como "madre del maíz". Mama Sara era la diosa del grano. Se la asociaba con el maíz
que crecía en múltiplos, los cuales son casos particulares. Estas peculiares
plantas a veces iban vestidas como muñecas de Mama Sara. También se la asoció con
los sauces.
Kuka Manka (constelación de la copa de la coca) era una constelación que cuidaba de
las hierbas mágicas.
Sara Manka (constelación de la copa de maíz) era una constelación que cuidaba de
los alimentos vegetales.
Mama Wayra (Madre de los Vientos) era la diosa del aire y del viento, protectora de
las aves. Era considerada como una diosa purificadora.
Manañamca era una divinidad maligna femenina, consorte de Huallallo Carhuincho. Al
igual que su pareja, Manañamca se dispuso a enfrentar a Paryaqaqa; no obstante,
este último la derrota y la arroja hacia el mar.
Mirahuato y Llacsahuato eran diosas hermanas de la diosa Chaupiñamca. Al igual que
las otras, ambas diosas estaban asociadas a la fertilidad y la alimentación.
Paryaqaqa (en ortografía moderna quechua: Parya Qaqa) era el dios del agua en la
mitología preincaica, proveniente de la etnia de los Yauyos para ser más precisos.
Era un dios de las tormentas y considerado un dios creador. Nació halcón al igual
que sus cinco hermanos para luego convertirse en Kolash (humano proveniente del
nido). Posteriormente, fue adoptado por los incas a su panteón. Pariacaca es
considerado variante regional del dios Illapa.
Paricia era un dios que envió una inundación para matar a los humanos que no lo
respetaban adecuadamente. Posiblemente otro nombre para Paryaqaqa.
Pikiru (también conocido como: Piguerao) era el dios de la noche y el mal. Él,
junto a su hermano Catequil, fueron dioses gemelos tutelares.
Pusikaqcha (también como: Pusikajcha, Pusikakcha o Pusicakha) fue un antiguo dios
creador venerado por los diversos pueblos aimaras ubicados en el altiplano.
Posiblemente, el dios Pusikaqcha era un equivalente y/o nombre alterno de los
dioses Huiracocha e Illapa.
Qhaxra-kamayuq fue una deidad guardiana que se esforzaba por evitar que los
ladrones entraran en la casa.
Qhoa (también conocido como: Chuqui Chinchay) era un dios cuya forma era la de un
colosal felino quimérico, es decir, reunía múltiples atributos de otros animales.
Esta divinidad encarna diversos astros y fenómenos atmosféricos.
Rímac y Chaclla fueron dos dioses hermanos quienes se inmolaron para acabar con una
sequía que azotaba la costa en la antigüedad. Rímac se convirtió en un río y
Chaclla se volvió la lluvia.
Rucanacoto (también conocido como: Runacoto) es una divinidad asociada a la
virilidad masculina, pues a él acudían las personas con el miembro viril corto con
el propósito de que la divinidad se los hiciera crecer.
Temenduare y Arikute fueron dioses hermanos que, con sus enfrentamientos,
originaron un diluvio. Esto a raíz de conjurar a un ser bestial provisto de cien
patas de agua. Se piensa que Temenduare y Arikute son otros nombres de los dioses
Vichama y Mallko.
Tunupa era una deidad altiplánica. Según los mitos del Collasuyo, Tunupa puso orden
en el mundo y muchas veces se le confunde con Ticsi Huiracocha. Tunupa estaba
acompañado de Tarapacá y Taguapacá, quienes le ayudaban a ordenar el mundo, se le
identificaba con los volcanes y los rayos, a los cuales él gobernaba. También tenía
poder sobre el agua y ordenaba los aluviones.
Tulumanya (también conocido como: Turumanyay) fue el primer arcoíris (arcoíris de
los antiguos), de cuyo pecho nace el Amaru por orden del dios Huiracocha.
Urcaguary (también como: Urcaguari o Urkawari) era la divinidad ctónica de los
metales, las joyas y otros objetos subterráneos de gran valor. Su género es
ambiguo, por lo que Urcaguary puede ser tanto una divinidad femenina o masculina.
Se cree que Urcaguary vive debajo de las montañas, es decir, en lugares que
componen al Uku Pacha. Son precisamente estos lugares donde esta divinidad reside,
protegiendo abundantes tesoros y piedras preciosas de gente malvada y codiciosa que
ose robárselos. Se le representaba con cuerpo de serpiente y cabeza de taruka. Su
cola de serpiente estaba provista de cuantiosas cadenas de oro y piedras preciosas.
Se cree que su cabeza de taruka se debe a su forma de pensar.
Urpihuachac (también como: Urpayhuachac, Urpi Wachaq o Urpihuachay) era la diosa
creadora de los peces y las aves. Es descrita como una mujer con rasgos de ave y
pez. Originalmente pertenecía a la cultura chincha y más tarde, adoptada por los
incas a su panteón como la esposa del dios Pachacámac en algunas leyendas.
Urcuchillay era el dios inca del ganado y los animales. Era venerado principalmente
por los pastores incas. Esto a raíz de que, gracias a esta deidad, los animales
eran resguardados y se ampliaba la multiplicación de los mismos. Respecto a su
representación, Urcuchillay estaba identificado con la constelación de Lira.
Asimismo, Urcuchillay también es representado como una llama de múltiples colores.
Vichama (también conocido como: Huichama o Atipa) era el hijo del dios Sol
(Huiracocha o Inti)[cita requerida] en el mito de Vichama. Esto establecía a
Vichama como hermano de Mallko y medio hermano de Pachacámac y Kon. Vichama fue
creado por el dios Sol a partir de los restos del ombligo y cordón umbilical de su
hermano Mallko, el cual fue despedazado por la furia de Pachacámac. En dicho mito,
Vichama es una divinidad vinculada con la muerte, la venganza, y en menor medida,
con la guerra.
Wasikamayuq era el dios tutelar del hogar. Wasikamayuq era apoyado por otras
deidades como el Qhaxra-kamayuq, ambos aseguraban la seguridad en los hogares.
Yana Raman (también conocido como: Libiac Cancharco, Libiac Binac Vilca o
simplemente Libiac) era un dios pre-inca del rayo. Considerado el creador por la
etnia de los Yaros o Llacuaces. Una vez los Yaros fueron anexados por los Incas al
Tahuantinsuyo, su divinidad principal pasó a reconvertirse en el dios Illapa.
Yanañamca y Tutañamca son los dioses gemelos de la oscuridad y la noche. Reinaban
el mundo al principio de los tiempos, antes de que los dioses se ocuparan de la
Tierra. Huiracocha envía a Huallallo Carhuincho, dios del fuego, para que los venza
y, a la vez, ilumine la Tierra, aunque este último se quedara aprovechándose de
ella y devorándose a sus fieles.
Cultura material e inmaterial

Vista panorámica de Machu Picchu


Arquitectura
Artículo principal: Arquitectura incaica

Acllahuasi en Pachacámac.

Fortaleza de Sacsayhuamán.
Se desarrolló bajo las exigencias de la nobleza cuzqueña, que interesada por
afirmar su poder, levantó gigantescas construcciones líticas, imponiendo reverencia
y asombro en las comunidades, cuyo trabajo colectivo, sujeto a la explotación
estatal (mita) hizo posible tales edificaciones a lo largo del Tahuantinsuyo,
especialmente en su centro de poder: Cuzco.

Su arquitectura se caracterizaba por su solidez, sencillez y simetría. En la etapa


imperial, sus puertas y ventanas eran siempre de forma trapezoidal símbolo formal
de los incas en sus llactas o bases urbanas administrativas. Se utilizaron diversas
técnicas para las construcciones: maquetas de cerámica, instrumentos como el nivel
de cuerda, arcilla especial para desplazar los bloques de granito tallados o
también cantos rodados y planos inclinados para ascender las piedras de varias
toneladas a gran altura (se rellenaba de tierra desde el piso de terreno hasta la
altura donde debía ser colocada la piedra exactamente); también se evidencia el uso
de espigas y cajas para hacer sólida la construcción, uniendo las piedras
perfectamente sin utilizar ningún tipo de argamasa.

Comúnmente se clasifica a la arquitectura, de acuerdo a su finalidad, en los


siguientes tipos:

Formas arquitectónicas incaicas


Kanchas
Kallankas
Ushnu
Tambos
El Acllahuasi
Centros administrativos provinciales
Conforme se iba expandiendo el imperio, se fueron construyendo centros provinciales
desde los cuales se administraban las diferentes regiones conquistadas. La
planificación estatal implicaba el uso de maquetas de barro en las que se
representaba desde valles enteros hasta un edificio, antes de empezar a
construirlo. En la costa, la piedra usualmente era sustituida por el tapial o el
adobe.

Tambo Colorado
Huánuco Pampa
Tomebamba
Cajamarca
Quito
Shincal
Batungasta
Lumbra
Los Huacos-Hualmay
La Paya-Guitián
Paria Vieja
Uma Porco
Cochabamba
Pumpu
Aypate
Curamba
Armatambo
Santiago de Chile
Farfán
La Viña
Moqi
Sama La Antigua
Cabeza de Vaca
Huacones-Vilcahuasi
Construcciones de carácter religioso
Vilcashuamán
Coricancha en Quenqo
Inticancha
Tambomachay (Fuentes de agua)
Construcciones militares y conmemorativas
Dada la dominación y explotación de la nobleza cuzqueña sobre las otras naciones,
los incas debieron siempre afirmar su supremacía con la presencia militar, para
ello edificaron fortalezas

Incahuasi
Sacsayhuamán
Puka
Pisaq
Arquitectura de élite
Ollantaytambo
Pucará
Machu Picchu
Cerámica
Artículo principal: Cerámica incaica

Aríbalo Inca o Urpu, estilo Inca Imperial.


Alfarería: Fueron trabajos de carácter utilitario y con fines ceremoniales. Estas
se distinguen por ser policromas, precocidas de superficie pulida y sin mayor
lucimiento ni matices vivos. Destacan, en especial:

Los urpu o aríbalos: En su mayoría, cántaros o vasijas para la elaboración de


chicha; de base cónica y cuerpo ensanchado para evitar la descomposición rápida del
líquido.
Los platos de asa: platos redondeados y dotados de asas, muchas veces decorados con
una cabeza de animal. También hacían vasos de madera, los keros. Con fondo oscuro y
dibujos de rostros humanos y de camélidos.
Textilería
Artículo principal: Textilería incaica

Uncu o poncho incaico. Representación con más de 150 diseños geométricos o tocapus.

Tocapus de los Incas.


El arte textil en el Perú tuvo sus antecedentes en Huaca Prieta. Alcanzó su máximo
desarrollo con los paracas y luego con los chancay. Durante el clasismo andino
finalizado con los incas. Los vestidos hechos de tejidos de diferentes cualidades
fueron expresión de las diferencias sociales.

Tenemos, por ejemplo:

Tejidos de abasca: mantos de uncuchas (ponchitos) de los hatun runas, hechos de


lana de camélidos, teñidos en blanco, pardo y negro
Tejidos de cumbi o cumpi: prendas de vestir finísimas, de lana de vicuña,
entrelazadas con pelos de murciélago, con finos bordados multicolores y figuras
geométricas denominadas tokapus, que según William Burns fue un sistema de
escritura paralelo a las quillca, dibujos en las paredes.
Estos cumbi se adornaban con plumas placas de metales preciosos y chaquiras,
conchitas de colores como cuentecillas, etcétera. Su confección estaba a cargo de
las acllas en los acllahuasi o talleres textiles. Los cumbi solo eran usados por la
nobleza

Escultura
Artículo principal: Escultura incaica

Cabeza inca de piedra con llauto y mascapaicha. Se cree que es una representación
del gobernante Inca Viracocha.47 Museo de América de Madrid.
Los trabajos realizados en piedra constituyen el otro gran conjunto de
realizaciones incaicas que merece la pena destacar. Suele limitarse a
representaciones zoomorfas de auquénidos, llamas, vicuñas y alpacas, y fitomorfas,
mazorcas de maíz, que son conocidas como conopas y a numerosos cuencos y
recipientes llamados popularmente morteros. Entroncados en las tradiciones
artísticas andinas, los incas supieron imprimir un carácter propio y original a sus
obras que se basó en una simplificación de las formas por medio de volúmenes
geométricos sencillos y una esquematización de los motivos decorativos muy próxima
a una concepción estética geometrizante y cubista. El arte incaico se caracterizó
por la sobriedad, la geometría y la síntesis, tendiendo más a lo práctico y
funcional que a lo formal.

Pintura
Artículo principal: Pintura incaica
La pintura como expresión estética se manifestó en murales y mantos. Bonavía señala
la diferencia entre paredes pintadas de uno o varios colores y los murales con
diseños o motivos representando escenas diversas.

Los murales pintados se aplicaban sobre paredes enlucidas con barro empleando
pintura al templo, técnica diferente a utilizada para las pinturas rupestres. Hacia
el Horizonte Temprano, la pintura era aplicada directamente sobre la pared
enlucida, mientras que durante el Período Intermedio Temprano' se cubría el muro
enlucido con pintura blanca para luego aplicarle el dibujo deseado. Otro medio
usado en la misma época consistía en trazar motivos incisos sobre el barro húmedo
para luego rellenarlo con pintura.

En la época moche se usó pinturas murales y de alto relieve de barro como los
descubiertos en la Huaca de la Luna y en la Huaca del Brujo, en departamento de La
Libertad, a unos 5 km al sur de Trujillo.

La técnica y el uso de mantos pintados sobre telas de algodón llano era costumbre
de toda la costa, con mayor énfasis en el norte. Todavía por los años de 1570 a
1577 existían artistas especializados en el arte de pintar mantos que ejercían su
oficio trasladándose de un lugar u otro. En aquel tiempo estos artesanos pedían
licencia ante el oidor para usar de su arte e ir libremente por los valles sin ser
estorbados.

En los museos y colecciones privadas se pueden apreciar estos mantos, empleados


quizá para cubrir paredes desnudas o servir de vestimenta a los señores
importantes.

Otro renglón dentro del arte pictórico fue la realización de una suerte de mapas
pintados que representaban un lugar o una región. El cronista Betanzos cuenta que
después de la derrota de los chancas infligida por el príncipe Cusi Yupanqui, los
dignatarios cuzqueños se presentaron ante él para ofrecerle la borla y lo
encontraron pintando los cambios que pensaba introducir en el Cuzco.

Esta noticia no sería suficiente para confirmar tal práctica si no fuese apoyada
por otra referencia la afirmación en el juicio sostenido por las etnias de Canta y
de Chaclla en 1558-1570. Uno de los litigantes presentó allí ante la Real Audiencia
de los Reyes los dibujos de su valle indicando sus reclamos territoriales, mientras
los segundos exhibieron una maqueta de barro de todo el valle. Sarmiento de Gamboa
decía que al conquistar un valle se hacía una maqueta y se le presentaba al Inca,
quién delante de los encargados de ejecutar los cambios se informaba de sus deseos.

Arte plumario
Las prendas de plumería manifiestan un gusto estético por el color y se usaron en
mantas camisas, abanicos y sombrillas para preservar del Sol a los personajes
conducidos en andas. Los brillantes tonos de las plumas empleadas señalan un origen
selvático con lo cual concluimos que debió existir un trueque a lo largo y ancho
del país entre la selva, la sierra y la costa.

El cronista Santa Cruz Pachacuti cuenta que para los grandes acontecimientos, como
el matrimonio de Huayna Cápac con su hermana el día que recibió la borla o
mascaipacha insignia del poder, se recubrieron los techos de paja de los palacios y
los templos del Cuzco con las más vistosas mantas confeccionadas con plumas
multicolores. El espectáculo debió ser magnífico y sobrecogedor pues los brillantes
colores de las techumbres contrarrestaban con la sobriedad de las piedras y las
cenefas de oro de los muros palaciegos.

Orfebrería y metalurgia
El área andina de Perú, Bolivia y Ecuador fue la cuna de la metalurgia a nivel
sudamericano y surgió sin ninguna influencia proveniente del Viejo Mundo.

Existieron dos centros metalúrgicos uno en la zona del altiplano peruano-boliviano


y otro en la costa norte en la región Mochica-Lambayeque. De estos dos lugares se
difundieron los conocimientos al sur, hacia Chile y Argentina, y al norte, a
Colombia y Panamá para llegar posteriormente a las costas occidentales de México.

La metalurgia en los Andes tiene una gran antigüedad y sus artífices lograron las
más variadas técnicas y aleaciones.

En toda la costa existieron expertos plateros y durante al apogeo incaico sus


gobernantes establecieron mitimaes en el Cuzco para la producción de objetos
suntuarios. Diversos documentos nombran a estos grupos provenientes de Chimú,
Pachacámac, Ica y Chincha. Es probable que sus obras siguiesen los gustos estéticos
incaicos. Sabemos del establecimiento en Zurite, cerca del Cuzco de unos yanas
plateros de Huayna Cápac, provenientes de Huancavilca (actual Ecuador) que residían
en tierras del soberano y cuya obligación era fabricar objetos para el Inca.

La numerosa presencia en el Cuzco de plateros indígenas fue aprovechada


posteriormente por los oidores, corregidores y encomenderos para la confección de
vajillas personales de oro y plata, burlando la obligación del quinto del rey. Por
ese motivo, son escasas las piezas de plata del siglo xvi en el Perú que tengan
punzones.

Para la creación de armamento se utilizaba cobre y aleaciones de esta; como el


bronce, sobre todo para la elaboración de cuchillos ceremoniales y hachas para la
nobleza, también se cree que utilizaron platino y hierro aunque solo para la
elaboración de pequeños ornamentos.

Música
Artículo principal: Música incaica

La quena, es tal vez (junto con la zampoña) el instrumento más representativo de la


música inca.
Los incas contaron con varios instrumentos musicales de viento y percusión entre
los que se encuentran: la quena, la tinya o Wankar, el calabacín, la zampoña y la
baqueta. La música desempeñaba un papel importante en distintas ocasiones. Se sabe
que había música amorosa, guerrera, fúnebre y agrícola. La música incaica se
componía de cinco notas musicales.
Una característica fue la ejecución de música durante las labores agrícolas en
tierras del Estado, con lo cual convertían las duras faenas del campo en amenas
reuniones.

Los instrumentos musicales empleados en las manifestaciones corporales eran


diversos según las danzas a interpretar, los integrantes, las regiones o los
motivos de las celebraciones.

Las flautas eran uno de los instrumentos más populares. Las quenas por lo general,
eran confeccionadas con huesos humanos mientras que otras flautas eran de arcilla,
plata o, las más comunes, de carrizos.

Entre ellas destacan los sikus de caña y de cada instrumento está dividido en dos
mitades con tonos complementarios y tocados por un par de instrumentos. Para formar
una melodía es necesario que ambos instrumentos toquen alternadamente cuando les
corresponde y además en forma simultánea con los demás registros.

Las antaras o flautas de Pan eran hechas de cerámica de nueve tubos acodados, las
de carrizos se mantenían unidas por finas soguillas.

En cuanto a las trompetas halladas en las tumbas de la costa, pertenecían a uno de


los tributos de los señores yungas. Con frecuencia se encuentran quebradas ya que
su destrucción forma parte del ritual funerario.

El caracol marino o Strombus se representó desde la época de Chavín de Huantar y en


quechua se le dice huayllaquepa. La voz pututu con el cual se le llama actualmente
proviene del Caribe y fue traída por los españoles a la par que las palabras maíz,
chicha y ají, entre otras. Es una adaptación de fututo por no existir en el quechua
la letra "f".

Un instrumento musical básico fue el tambor. Dicho instrumento podía ser de


diversos tamaños y sonidos, y se utilizaba para marcar el ritmo en las danzas y
bailes colectivos. Los había pequeños, ilustrados por Guamán Poma, que eran tocados
por mujeres; grandes, que eran confeccionados con piel de puma u otorongo y
llamados poma tinya y finalmente, los runa tinya, confeccionados con piel humana.

El compás se marcaba también con cascabeles de plata o racimos de semillas que se


ataban a las piernas de los danzantes. En la cultura moche, los grandes señores o
los dioses usaban atados a sus cinturas grandes sonajas de oro, como las del Señor
de Sipán.

Entre los grupos campesinos y en ciertas festividades y/o celebraciones soplaban en


las cabezas secas de venados como si fuesen flautas y marcaban con ellas los pasos
de los danzantes.

Literatura
Artículo principal: Literatura incaica
Antes de la conquista española existía una rica y variada literatura oral en el
área del Imperio inca. Algunas muestras de poesía religiosa, narraciones y leyendas
quechuas han llegado a nosotros gracias a que fueron transcritas por cronistas como
Cristóbal de Molina, el Cuzqueño, autor de Fábulas y ritos de los incas (1575);
Santa Cruz Pachacuti, indígena evangelizado defensor de la Corona española, que
escribió la Relación de antigüedades de este reino del Perú (1613), donde describe
la religión y filosofía quechuas y recoge en lengua quechua algunos poemas de la
tradición oral; el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616); y Felipe Guamán Poma de
Ayala cuya obra Nueva crónica y buen gobierno permite reconstruir buena parte de la
historia y genealogía de los incas, así como numerosos aspectos de la sociedad
peruana posterior a la conquista.
Gracias a ellos y a otros cronistas del siglo xvii, una parte de este legado
pervivió y es una fuente viva para la literatura posterior. Esa labor fue
continuada mucho después por antropólogos, historiadores e investigadores modernos
y contemporáneos. Uno de los más influyentes es José María Arguedas, importante
también por su obra novelística, que subraya la importancia del carácter bilingüe y
multicultural del Perú.

Lenguas del imperio


Artículos principales: Lenguas quechuas y Lenguas preincaicas.

Lenguas preincaicas en el siglo xvi.


El Imperio incaico era un estado multicultural y plurilingüístico, que englobaba
algunas de las regiones de altísima diversidad cultural y lingüística como son el
norte de Perú, Ecuador y en menor medida el este de Bolivia. Algunas lenguas fueron
ampliamente usadas junto con las lenguas quechuas. Entre las lenguas más
importantes destacan algunas que estuvieron asociadas a reinos preincaicos de
importancia. Una lista no extensiva de lenguas regionalmente importantes es:

Idioma puquina, alrededor del lago Titicaca.


Idioma aimara, alrededor del lago Titicaca y en regiones circundantes.
Idioma mochica, en el noroeste de Perú y la costa norte.
Idioma quingnam, en la costa central de Perú.
Idioma chacha, en el territorio dominado por los chachapoyas.
Idioma cacán, en el sur del imperio.
Ciencia y tecnología
Tecnología militar
Los incas eran hábiles forjadores de metal, construyeron armas de bronce y objetos
domésticos. Construyeron hachas y mazas para el contacto cuerpo a cuerpo y entre
otros objetos militares también armas arrojadizas como arcos y flechas, usando
también hondas llamadas huaracas. Son conocidas las mazas con cabeza de forma
estrellada con un orificio al centro a fin de colocarla en un palo.

Descubrimientos
Según el historiador José Antonio del Busto con la expedición marítima llevada a
cabo por Túpac Yupanqui, los incas habrían descubierto Oceanía, habiendo llegado a
Mangareva e isla de Pascua.[cita requerida]

Astronomía
En la astronomía incaica destacó el Sol, y su culto, parece ser una constante en
las culturas de la antigüedad, sin duda por el rol que el astro rey cumple en el
"calendario agrícola". Los incas adoraban al Sol fundamentalmente para que les
proporcionara abundantes cosechas. Era una fuerza dominante y un símbolo de
prestigio y poder.

En el Perú el culto al Sol se oficializó debido a las conquistas incaicas. Estos,


que adoraban al Sol al extremo de afirmar que los gobernantes eran sus hijos,
llevaban su religión a todos los pueblos que iban sometiendo por medio de la
guerra.

El Sol ("Inti", en quechua), al que acostumbran representar por un gran disco de


oro circundado de rayos, era adorado en templos cubiertos totalmente de oro, como
lo era el Coricancha o "patio de oro" en la ciudad del Cuzco. También se afirmaba
que el maíz eran las lágrimas del Sol debido al color dorado que tiene el maíz
seco. Por lo tanto se ofrendaba al Sol la bebida que se elaboraba con el maíz: la
chicha.

El culto al Sol tenía su apoteosis en la Fiesta del Sol ("Inti Raymi" en quechua)
que hasta ahora se reproduce, todos los 24 de junio, en la ciudad del Cuzco.
Algunos cronistas afirman que los incas podían predecir los eclipses.

El uso de la astronomía, como en muchas culturas de la época, tuvo un alcance


agrícola desarrollado. Los incas eran capaces de separar las estaciones por épocas
de sembrado y cosecha para cada tipo de producto. Se logró esta herramienta
mediante la utilización de edificaciones de piedra (entre los que se encontraban
los templos anteriormente mencionados) alineadas con los ejes cardinales, el norte
era la guía referencial utilizada.

Medicina
La medicina que se practicó en el incanato, estaba íntimamente ligada a la magia y
la religión. Todas las enfermedades se suponían provocadas por el desprendimiento
del espíritu del cuerpo, a causa de un maleficio, un susto o un pecado. Los
curanderos incaicos, llegaron a realizar intervenciones quirúrgicas, como
trepanaciones craneanas (practicadas anteriormente por la cultura Paracas), con el
propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el
cráneo, luego de accidentes o enfrentamientos bélicos. Uno de los instrumentos
utilizados en la cirugía incaica, fue el "Tumi" o cuchillo de metal en forma de
"T". Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se sabe
que también conocieron el uso de las vendas.

Los médicos kallawayas, tradicionales en la región andina, han conservado una


detallada clasificación antigua de las plantas y animales,48 que se considera
proceden de la época. Estos kallawayas conocían la quina, una planta altamente
efectiva contra la malaria.

Agrotecnia

Andenes en el Valle Sagrado de los Incas, en proximidad de Písac, Cuzco.


Se estima que los incas cultivaron cerca de setenta especies vegetales, entre
ellas, papas (Solanum tuberosum y otras), camotes (Ipomoea batatas), maíz (Zea
mays), ajíes, algodón (Gossypium barbadense), tomate, maní ( Arachis hypogaea), oca
(Oxalis tuberosa) y quinua (Chenopodium quinoa).

Las principales técnicas agrícolas, en cuanto a la disposición de tierras fueron:

Andenes o terrazas, para evitar la erosión y aprovechar las laderas y cerros.


Waru waru, técnica en la que se araban surcos alrededor de los cultivos y se les
llenaba de agua para crear un microclima más estable que el ambiente.
Pozas secas que se llenaban en época de lluvias. Era muy empleado en la costa. Se
les llamaba simplemente lagunas (qucha).
También se resalta su técnica de mejoramiento de especies. Supieron de la mayor
influencia de la temperatura del suelo que la del aire sobre las plantas, como lo
atestigua el laboratorio de Moray.

La ganadería, en cambio, fue menos favorecida. Esto se debió a la escasa fauna


andina. Utilizaron llamas como bestias de carga y alpacas como fuente de alimentos
y vestimenta. La vicuña fue también muy apreciada. Se crio también el cuy (Cavia
porcellus), hasta hoy uno de los principales potajes de la gastronomía andina.

Matemática y escritura
Véanse también: Matemática incaica y Escritura incaica.

Quipukamayuq con su quipu y una yupana, los principales instrumentos que usaron los
incas en matemáticas.
Los contenidos o conceptos matemáticos fueron aplicados por los Incas,
principalmente, en el cálculo de resultados y cantidades de la Economía. Si bien en
el incario se desarrollaron importantes sistemas de medición, son más conocidos los
quipus y yupanas, que representan la importante presencia matemática en la
administración incaica. Los quipus eran sistemas mnemotécnicos que consistían en
tiras anudadas; solo se anudaban los resultados de las operaciones matemáticas
realizadas anteriormente en los ábacos o yupana.

Los cronistas españoles narran que los khipu kamayuqkuna leían en los nudos de los
quipus la historia de los incas, relatando nacimientos, guerras, conquistas,
nombres de los nobles y tiempos de tales eventos. «Son quipos unos memoriales o
registros hechos de ramales, en que diversos nudos y diversos colores significan
diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los
libros pueden decir de historias, y leyes, y ceremonias y cuentas de negocios, todo
eso suplen los quipos tan puntualmente, que admiran».49 La escritura que subyace
bajo los quipus aún no ha sido descifrada. Existe en la actualidad un estudio sobre
la posible escritura incaica, del inglés William Burns, que considera que fue de
carácter alfanumérico representado con figuras geométricas en telares y en dibujos
del cronista Felipe Guamán Poma de Ayala que se habría originado en la época del
gobernante Pachacútec.

Por otra parte, algunos clérigos y cronistas españoles, de los siglos XVI y XVII,
(como Fernando de Montesinos50o Diego González Holguín) relataron que en tiempos
pre-incas si pudo haber existido un sistema de escritura alfabética, llamada
Qquelcca (que en quechua significa escribir o dibujar), pero que, en tiempos del
inca Pachacuti se dio su prohibición, con amenaza de pena de muerte, con el fin de
usarse los quipus en su lugar.51 Según la tradición oral, se debió a que un oráculo
le reveló que el uso de escritura solo provocaba desastres naturales y que ya había
pasado 4 siglos antes que el uso de escritura había coincidido con la invasión de
pueblos bárbaros (provenientes del actual Brasil y Colombia), en donde había
fallecido el soberano de ese entonces en la defensa del Cusco, ciudad que quedaría
casi deshabitada y en una decadencia tal que los amautas habían olvidado como
practicar la escritura, y no querían volver a usar las letras por miedo a traer
nuevas tragedias.52

"Tupac Cauri mandó por ley que, so pena de la vida, ninguno tratase de quilcas, que
eran pergaminos y ciertas hojas de árboles en que escribían, ni usasen de ninguna
manera de letras. Y porque tiempos después un sabio amauta invento unos caracteres,
lo quemaron vivo".
Montesinos, XVII

Interpretación propuesta para algunos símbolos de los tocapus


La antropóloga estadounidense, Gail Silverman, tras 50 años de investigaciones
(apelando a datos etnográficos recogidos entre 1979 y 1991, junto a los relatos de
los cronistas como Santa Cruz Pachacuti), publicaría el libro “Quillca: La
escritura de los Incas” en 2023, en el que se concluyó que los incas si habrían
poseído una forma de escritura pictográfica (generando la confusión de que no
tuvieran escritura, porque está no poseería caracteres, o cifras o figurillas), y
que para descifrarlo se tiene que decodificar las formas geométricas de los Tocapus
(que podrían ser tanto símbolos heráldicos, como también fonemas gráficos), puesto
que los incas habrían usado formas geométricas para fijar sus conocimientos y
palabras. La razón de que se perdiera la memoria de la escritura prehispánica del
quechua habría sido por el incendio del Quipucancha (universidad incaica donde se
guardaban y formaba a los intérpretes de los quipus).53 54
“…sintiéndose (Huaina Capac) cerca de la muerte hizo su testamento como entre ellos
era costumbre, y en una larga vara, a manera de báculo, fue poniendo rayas de
distintos colores en que se conocía y entendía su última y postrera voluntad”
Santa Cruz Pachacuti, 1530
Véase también
Ver el portal sobre Imperio incaico Portal:Imperio incaico. Contenido relacionado
con Imperio incaico.
Historia del Perú
Ejército incaico
Aillu
Antiguo Perú
América precolombina
Guerra civil incaica
Expansión del Imperio incaico
Caminos incaicos
Pisos ecológicos
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Incas. Biblioteca Imprescindibles Peruanos. Perú: Empresa Editora El Comercio S. A.
- Producciones Cantabria S.A.C. p. 25. ISBN 978-612-4069-47-5. «... así aparecen
como productos del siglo xx elementos como la famosa bandera del Tahuantinsuyu y la
celebración del Inti Raymi, que realmente no encuentran asidero en ninguna fuente
prehispánica o colonial temprana. La fiesta más importante de los incas se sabe que
fue el Cápac Raymi, que se celebraba alrededor del solsticio de diciembre; mientras
que el arco iris, si bien fue un elemento alegórico típico de los incas, no fue
utilizado en forma de bandera bajo ninguna circunstancia.»
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