UNIVERSIDAD AMAZÓNICA DE PANDO
ÁREA CIENCIAS ECONÓMICAS Y FINANCIERAS
CARRERA: CONTADURÍA PUBLICA
INFORME
Asignatura : Auditoria Interna
Docente : Lic. Laura P. Santos C
Universitarios :
-Jefferson Malala Rivero
-Mario Demetrio Roca Macupa
-Silvia Patricia Imopoco Medina
-Victor Escalante Crespo
-Vanessa Humaday Rodríguez
Nivel Académico : 7mo. Semestre
Cobija – Pando – Bolivia
PRINCIPIOS DE
CONTROL INTERNO
Resolución CGR-1/070/2000 Versión 2; Vigencia: 1/2001 Norma CI/08
PRINCIPIOS DE CONTROL INTERNO.
NATURALEZA DEL CONTROL INTERNO
El control interno gubernamental constituye un proceso integrado a todos los
procesos, técnicos y administrativos, que conforman el accionar de las organizaciones
públicas hacia el logro de sus objetivos específicos en concordancia con los planes
generales de gobierno.
El logro de objetivos implica hacerlo no sólo en términos de efectividad, sino con la
economicidad que optimice, razonablemente, la relación costo/beneficio y la calidad de los
productos y/o servicios.
El logro de objetivos debe complementarse con el reflejo transparente de los hechos
económicos derivados del accionar de las organizaciones públicas. En tal sentido, el control
interno procura preservar la confiabilidad de la información económica, financiera y
presupuestaria, que permita responder por la captación y la aplicación de los recursos
públicos, así como de la información de gestión.
La transparencia se enmarca, asimismo, en el cumplimiento de la legislación y
normatividad específica aplicables a las actividades de cada organización pública en
particular.
El control interno, lejos de ser un fin en sí mismo que interfiera el accionar de las
organizaciones, es un medio más para el logro de objetivos. Por lo tanto, debe entenderse
como un proceso que, bajo la responsabilidad indelegable de la dirección superior, es
ejecutado por ella misma y por todos y cada uno de los integrantes de la organización.
El marco integrado de control consta de cinco componentes interrelacionados, derivados
del estilo de la dirección, e integrados al proceso de gestión:
- Ambiente de control
- Evaluación de riesgos
- Actividades de control
- Información y comunicación
- Supervisión
En los procesos de control interno, el ambiente de control es un reflejo del espíritu ético
vigente en una entidad respecto del comportamiento de sus integrantes, la responsabilidad
con que asumen sus actividades y la importancia que le reconocen al control interno.
Sirve de base de los otros componentes, ya que es dentro del ambiente reinante que se
evalúan los riesgos y se definen las actividades de control tendientes a neutralizarlos.
Simultáneamente se capta la información relevante y se realizan las comunicaciones
pertinentes, dentro de un proceso supervisado y corregido de acuerdo con las
circunstancias.
Por otra parte, debe remarcarse el dinamismo propio del proceso de control interno. Así, la
evaluación de riesgos no sólo influye en las actividades de control, sino que puede también
poner de relieve la conveniencia de reconsiderar el manejo de la información y la
comunicación.
No se trata de un proceso en serie, en el que un componente incide exclusivamente sobre el
siguiente, sino que es interactivo multidireccional, en tanto cualquier componente puede
influir y de hecho lo hace, en cualquier otro.
En el campo de la gestión, las unidades operativas y cada agente de la organización
conforman secuencialmente un esquema orientado a los resultados que se buscan y la
matriz constituida por ese esquema es a su vez cruzada por los componentes del control
interno.
En suma, el control interno procura orientar las acciones, en forma sistemática, hacia
objetivos predeterminados, minimizando los riesgos y previniendo o detectando los desvíos
que alteren la coherencia entre acciones y objetivos.
Resolución CGR-1/070/2000 Versión 2; Vigencia: 1/2001 Norma CI/08
CALIDAD DEL CONTROL INTERNO
Los procesos de diseño, implantación, funcionamiento y seguimiento del control
interno de los entes públicos deben ajustarse a y orientarse hacia el concepto de
calidad.
Se entiende por calidad al conjunto de características del control interno, que le confieren la
aptitud para satisfacer las necesidades establecidas e implícitas.
Son necesidades establecidas las que coadyuvan al logro de los objetivos institucionales
minimizando los riesgos inherentes y son implícitas las vinculadas con la responsabilidad,
el aseguramiento de la calidad, la jerarquización de los controles y el desarrollo del criterio
y juicio profesional.
Dichas necesidades deben ser expresadas en términos de los requisitos cuantitativos y
cualitativos del control interno a fin de permitir tanto su ejecución como su examen. De
este modo, se debe asegurar que toda actividad de control interno conduzca a concluir sobre
la conformidad o no del cumplimiento de las referidas necesidades establecidas e
implícitas.
En el contexto indicado todas las actividades de control interno deben coadyuvar al
aseguramiento de la calidad. Para ello, su ejecución debe responder a reglas
predeterminadas y específicas y constituir una actividad conciente para el responsable de la
misma. Además, deben existir actividades de evaluación periódica e independiente, bajo la
responsabilidad de la dirección superior, para determinar si las actividades de control
vigentes permiten obtener la conformidad antes señalada; dicha evaluación debe
contemplar la verificación y validación de los controles. Ello implica confirmar mediante
examen y obtención de evidencia objetiva que los controles se ejecutan conforme a su
diseño (verificación) y que sus objetivos predeterminados se logran por cuanto operan
efectivamente (validación).
Para asegurar la calidad y efectividad del control interno, se requiere analizar los resultados
que generan las actividades de control para retroalimentar en forma continua a la dirección
superior, aportándole los elementos suficientes para la toma de decisiones correctivas de las
causas de los desvíos encontrados o, en su caso, redefinir la propia actividad de control.
Este proceso implica el uso de sistemas de comunicación eficientes.
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RESPONDABILIDAD
Es la obligación y la actitud de todo servidor público, con independencia de su
jerarquía dentro de una organización, de rendir cuentas por el destino de los recursos
públicos que le fueron confiados, del rendimiento de su gestión y de los resultados
logrados, no sólo por una responsabilidad conferida, resultante del cargo ocupado,
sino por la responsabilidad social asumida y convenida al aceptar un cargo público, lo
cual implica, ineludiblemente, brindar una total transparencia a los actos públicos y
sus efectos.
Esto significa disponer de información útil, oportuna y confiable de la gestión pública y de
sus resultados, para su análisis y evaluación por parte de los máximos ejecutivos de la
propia organización, de los que ejercen tuición y control gubernamental sobre ella y, dentro
del marco de la legislación vigente, la sociedad en su conjunto.
La transparencia es la característica esencial de la respondabilidad del sector público.
La respondabilidad, en los términos antes señalados, tiende a enfatizar la mejora
permanente de la gestión pública y sus resultados, en beneficio de la sociedad.
Resolución CGR-1/070/2000 Versión 2; JERARQUIA DE LOS CONTROLES
El control interno, por ser un proceso, se conforma por un encadenamiento de
acciones particulares de los recursos humanos en todos los niveles de las
organizaciones públicas que, además de sus interrelaciones funcionales, se articulan
en una relación de jerarquía en concordancia con dichos niveles.
La existencia efectiva del control interno presupone un marco de jerarquía superior,
constituido por la orientación y el enfoque de la dirección superior hacia el control. Esta
actitud pro control interno además de integrar el mismo, es una condición necesaria para
potenciarlo, contribuyendo a configurar un ambiente positivo de control, asegurado
mediante una jerarquía de controles (denominados directos), más abajo especificados.
Un segundo elemento es la propia estructura organizacional. En tanto esta resulte de un
análisis de las funciones y actividades necesarias para el logro de los objetivos
institucionales, tendrá sentido el quehacer diario de cada integrante de la organización.
Adicionalmente, el diseño de la estructura debe considerar la adecuada oposición de
intereses, que se logra a través de la relación entre los productores y usuarios internos de la
organización en el cumplimiento de las metas específicas que a cada uno les compete.
La conformación de la estructura debe considerar, asimismo, una división de los procesos
agrupándolos en operacionales y administrativos; de forma tal que los diferentes procesos
no concentren tareas que impliquen riesgos para el ambiente de control. Así, se procura
independizar la autorización, por ejemplo, de la prestación o contratación de un servicio,
del registro de la cuenta por cobrar o pagar, el movimiento financiero y su control posterior.
Dados los dos elementos de entidad superior antes descritos (orientación de la dirección
superior hacia el control y el diseño de la estructura organizacional para el logro de los
objetivos institucionales) se ubican luego una serie de controles que pueden agruparse en
dos grandes categorías con su respectivo orden jerárquico: los controles directos y los
controles generales.
Entre los controles directos se ubican los siguientes, en el orden jerárquico enumerado:
a) gerenciales, ejercidos por la dirección superior, que no participa en el
procesamiento de las transacciones, mediante los cuales reúne la evidencia del modo
en que monitorea las operaciones para evaluar permanentemente la gestión;
ejemplos típicos son la formulación y seguimiento de la programación de las
actividades y de su expresión monetaria, constituida por el presupuesto y los
informes de excepción;
b) independientes, ejercidos por integrantes de la organización o personas
independientes de ella, que no participan directamente del proceso de las
transacciones objeto de control; entre estos controles están las conciliaciones entre
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datos de distinta fuente de información, las confirmaciones solicitadas a terceros, los
recuentos físicos de bienes o valores y las revisiones selectivas practicadas por las
unidades de auditoría interna y los exámenes de auditoría externa; todos ellos
generan informes para la gerencia, en especial los de excepción;
c) de procesamiento, ejercidos por los propios ejecutores de las actividades
organizacionales y de los procesamientos de información incorporados a los mismos
procesos, para garantizar básicamente la adecuación de las operaciones y la
integridad y exactitud en la captación de los datos necesarios; la elaboración de
informes de recepción de bienes o servicios, el depósito íntegro de cobranzas y la
aprobación de la documentación de respaldo, previamente a cada desembolso, son
ejemplos de este tipo de controles.
Los controles generales comprenden los aspectos inherentes a la estructura organizacional,
el control por oposición de intereses, la segregación de funciones y la salvaguarda de
activos.
La jerarquía de los controles debe concebirse considerando la dimensión de la
organización, resultando necesario en las más pequeñas el accionar de los controles
gerenciales para contrarrestar los riesgos derivados de la imposibilidad práctica de alcanzar
íntegramente la segregación de funciones.
En la situación límite de estructuras mínimas (como las Alcaldías de provincia con
limitaciones estructurales), se torna imprescindible el desarrollo gerencial del máximo
ejecutivo y de sus colaboradores y, como reaseguro, se debe ejecutar el control externo
posterior que deberá considerar el marco de acción en que se ejecutaron las actividades
objeto del examen. En cambio, en organizaciones grandes se debería reforzar el recurso de
la rotación del personal entre los diferentes puestos, para minimizar el riesgo de
interferencias de relaciones interpersonales, que desvirtúen la segregación formal de
funciones, la oposición de intereses y la asignación de responsabilidades.
Los controles de salvaguarda de activos comprenden todas aquellas medidas destinadas al
resguardo y seguridad de los bienes, su existencia física y su estado de utilización,
abarcando también las relacionadas con niveles autorizados de acceso a los sistemas
informáticos y sus copias de seguridad y a los lugares de almacenamiento o archivo.
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CRITERIO Y JUICIO PERSONAL Y PROFESIONAL
En toda organización pública la existencia de un marco estratégico sistematizado y
normativo de las decisiones y operaciones debe entenderse en un sentido positivo. Estos
elementos no deben constituirse en interferencias para la dinámica del rendimiento, razón
por la cual la aplicación del criterio con base en el sentido común y el juicio personal y
profesional para la revisión permanente de las regulaciones, deben ser reconocidos cuando
resulten necesarios para el logro de los objetivos institucionales, bajo el concepto de
eficiencia.
La normatividad que regula las actividades de las diferentes unidades organizacionales es
necesaria para reducir la discrecionalidad individual, orientar la ejecución de las tareas y el
rumbo general de las instituciones. Sin embargo, la dirección superior debe estar conciente
de las deformaciones de la normatividad que, por el transcurso del tiempo, la resistencia al
cambio y la falta de actitudes de compromiso con la función y el servicio, burocratizan en
extremos negativos el accionar al transformarse en un fin en sí misma perjudicando la
calidad del servicio.
El contrapeso para este fenómeno organizacional en el sector público debe constituirlo un
ambiente de confianza y de respeto por las iniciativas individuales, impulsado por la
dirección superior. No existen normas perfectas que puedan entenderse como verdades
inalterables e inmutables, de modo que el espacio para el criterio y juicio personales debe
preservarse como un componente esencial del control interno, en tanto se orienten al mejor
cumplimiento de los objetivos en términos de eficiencia y calidad y no afecten
disposiciones legales de orden superior.
Resolución CGR-1/070/2000 Versión 2; Vigencia: 1/2001 Norma CI/08