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Resumen La Escuela para El Siglo XXI

El documento discute los cambios necesarios en la educación para preparar a los estudiantes para vivir en una sociedad en constante cambio. Propone tres revoluciones educativas: establecer instituciones educativas, extender la educación a todos y enseñar de manera efectiva mediante el aprendizaje activo. También aboga por una escuela democrática que fomente la autonomía, la participación y la resolución colaborativa de conflictos.

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Resumen La Escuela para El Siglo XXI

El documento discute los cambios necesarios en la educación para preparar a los estudiantes para vivir en una sociedad en constante cambio. Propone tres revoluciones educativas: establecer instituciones educativas, extender la educación a todos y enseñar de manera efectiva mediante el aprendizaje activo. También aboga por una escuela democrática que fomente la autonomía, la participación y la resolución colaborativa de conflictos.

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Resumen: La escuela para el siglo XXI

Juan Delval

Introducción

Se plantea la necesidad de reflexionar sobre la educación en el siglo XXI, destacando la


discrepancia entre la velocidad de los cambios sociales y la adaptación de las instituciones
educativas.

Entre los cambios que se están produciendo podemos mencionar: La democracia es la forma de
gobierno más deseable, sociedades más pluralistas (diversas y con mayor movilidad) y el gran
desarrollo de los medios de comunicación. Antes la escuela tenía las funciones de transmitir
información y valores, pero ahora los medios de comunicación también cumplen con esa función y
muchas veces con mayor eficacia. Sin embargo, los centros educativos han cambiado poco:
alumnos sentados en bancos, un maestro delante de un pizarrón explicando, y los alumnos
escribiendo en sus cuadernos y tratando de memorizar.

¿Qué cambios debemos introducir en la escuela para que los prepare para vivir en una sociedad
tan cambiante?

Las Revoluciones Educativas

- La primera revolución educativa fue el establecimiento de unas instituciones


específicamente dedicadas a transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento que
habían alcanzado las generaciones anteriores. Este invento se produce en sociedades de tipo
esclavistas (Egipto, Mesopotamia y más tarde en Grecia); no obstante, constituyó un
progreso enorme que abrió la puerta a la transmisión sistemática y directa de la cultura, y a
su mejor preservación.
- La segunda revolución consistió en extenderla no sólo a un grupo selecto. Es una idea que
empieza a defenderse en siglo XVII, en sociedades en las que se empieza a hablar de
derechos humanos, de derechos universales, que se formularán explícitamente en las
revoluciones francesa y norteamericana.
Jan Amos Comenius, educador centro-europeo, propuso la idea revolucionaria de enseñar
"todo a todos", incluyendo a las mujeres. Su influencia en la historia de la educación fue
gigantesca al popularizar el uso de ilustraciones en libros de texto.
A finales del siglo XVIII, Prusia estableció un sistema estatal de escuelas y a finales del siglo
XIX, se hablaba cada vez más de una educación para todos, pero su implementación ha
llevado muchos años. Todavía muchos países no han logrado escolarizar a todos sus niños y
jóvenes.

Los progresos

En la actualidad, podemos ver que hay enormes progresos, ya que se reconoce que el nivel
educativo influye en el desarrollo económico y social de un país. Estudios demuestran la conexión
directa entre el aumento de la escolaridad y la renta per cápita. Además, mayor educación suele
garantizar mejores perspectivas laborales desde el punto de vista individual.
Entonces, la prolongación de la escolaridad es un hecho característico de nuestro tiempo: como la
escolaridad obligatoria, que se tiende a ampliar para abajo en la educación preescolar y también
para arriba se sigue extendiendo con licenciatura, maestría, doctorado, etc.

Algunas dificultades

- El escaso aprendizaje de los contenidos que se transmiten en la escuela o el aumento


excesivo de contenidos escolares. Cada vez que hay un asunto que tiene importancia social
se intenta introducirlo en la escuela.
- La violencia en las escuelas y el maltrato entre iguales, la pérdida del prestigio del profesor,
el abandono escolar, entre otros.

¿Estamos proporcionando una educación realmente democrática? Las escuelas, originadas en


sociedades no democráticas, han funcionado históricamente bajo un modelo autoritario. Aunque
la función educativa es la socialización de la generación joven, surge una contradicción entre el
modelo de educación actual y la aspiración a una sociedad democrática. Se busca transformar las
escuelas en instituciones democráticas que preparen a los individuos como ciudadanos y no como
súbditos, adaptándolos a una sociedad en constante cambio. La educación no solo debe transmitir
conocimientos, sino también enseñar a aprender y adaptarse a situaciones cambiantes.

Las reformas educativas

Ahora cuando se habla de reformas educativas, casi siempre, en casi todos los países aparecen dos
temas constantes que las inspiran: proporcionar una educación de calidad y una educación que
contribuya a formar ciudadanos conscientes y responsables.

Uno de los problemas en las escuelas es que muchos alumnos aprenden poco, olvidan
rápidamente y tienen dificultades para aplicar los conocimientos en situaciones concretas.
Entonces, la tercera revolución necesaria es una escuela democrática que enseñe de manera
efectiva y fomente el aprendizaje activo, la resolución de problemas y la adaptabilidad. Aunque
la escuela nueva en el siglo XX propuso principios que siguen vigentes (la escuela tiene que
preparar para la vida, que se aprende haciendo y no sólo leyendo o escuchando, y que el centro de
la escuela debe ser el alumno), las escuelas actuales aún no los aplican completamente.

Los ideales de la escuela que necesitamos son proporcionar educación a todos los niños y niñas
durante muchos años, satisfaciendo sus necesidades materiales. La escuela debería formar
individuos felices, desarrollados armoniosamente, capaces de ser adultos productivos y
ciudadanos cooperativos. Los objetivos incluyen dotarlos de conocimientos para integrarse en la
sociedad de manera efectiva, participar activamente en la vida colectiva y contribuir a un mundo
más justo y libre, libre de agresiones individuales, grupales o gubernamentales.

La felicidad

El primer objetivo que nos deberíamos plantear en la educación es la felicidad. Ser feliz es
encontrar un equilibrio entre nuestras expectativas y la realidad, las expectativas de toda la
humanidad, siendo universalistas. Siguiendo el camino de Kant, que nos propuso que tenemos que
actuar de tal manera que nuestra norma de conducta pueda convertirse en norma universal. Por
eso, la solidaridad es un componente fundamental de la felicidad.
Autonomía

Junto a la felicidad debemos considerar la autonomía, como uno de los fines de la escuela. La
autonomía es la capacidad de pensar, de decidir, actuar por uno mismo, de acuerdo con las propias
convicciones sin verse aplastado por el peso de la autoridad o el de la tradición. Hay dos aspectos
principales en la autonomía: la autonomía intelectual, que consiste en ser capaz de pensar sobre
las cosas en el ámbito de la naturaleza o de la sociedad, analizando los problemas en toda su
complejidad con independencia de juicio, pero teniendo en cuenta las opiniones de los otros. Y la
autonomía moral: que radica en actuar y evaluar las propias acciones y la de otros a los problemas
de la libertad, justicia, el bienestar y los derechos de los demás, con independencia de juicio.

Por lo tanto, el objetivo en la educación es formar individuos felices, colaborativos, participativos


en la vida social, críticos ante la corrupción y el poder, no alienados en el trabajo ni influenciados
ciegamente por los medios de comunicación. Que sean individuos autónomos, con ideas propias,
capaces de comprender la sociedad y la naturaleza, disfrutando del arte, la cultura, la belleza y la
convivencia.

Cambios Necesarios

¿Cómo se hace? ¿Cómo podemos llegar hacia una escuela que cumpla esas funciones?

1. La organización Social de la Escuela: es fundamental conseguir la participación de los


alumnos en la gestión de los centros y de las aulas. Eso nos llevaría a el paso de la
heteronomía a la autonomía. La transformación de la heteronomía a la autonomía según
Durkheim, a través de la autoridad del profesor, es cuestionada por Piaget, quien sugiere que
la autonomía también proviene de las relaciones con los compañeros. En una escuela ideal,
las normas se negociarían entre todos. La preparación para la vida democrática requiere una
autoridad compartida y participación activa. Los maestros no pueden fomentar la autonomía
sin tenerla, y la autonomía de los profesores y las escuelas debe ser promovida. Los sistemas
centralistas no favorecen la autonomía ni la democracia. La escuela debe enfocarse en el
trabajo cooperativo y gestionar conflictos de manera efectiva.

Los conflictos

Los conflictos diarios en las escuelas, como la falta de atención, el acoso entre compañeros, el
robo y comportamientos disruptivos, a menudo son evitados por los profesores que buscan
mantener el orden de manera autoritaria. Sin embargo, los conflictos son inevitables en la
vida social y pueden surgir en momentos no supervisados. Es crucial que los profesores
presten atención a estos conflictos, no tratando de ocultarlos, sino haciéndolos explícitos y
convirtiéndolos en objeto de reflexión, fomentando un enfoque más democrático y
participativo en la gestión de estos problemas en la escuela para promover el desarrollo
moral. ¿Por qué se ha producido esto?, ¿por qué un alumno se comporta de una determinada
manera?, ¿por qué realiza actividades que podemos considerar antisociales, que dañan el
funcionamiento del grupo y dificultan el trabajo de los otros?

2. Los contenidos
Los contenidos escolares deberían tener como objeto primordial la vida en su conjunto, y se
debería tratar de todo lo que afecta a los individuos. Tenemos que fomentar la pasión por
conocer, la curiosidad, que todos los niños y niñas manifiestan en algún momento de su vida,
y que la escuela termina por apagar.
En la enseñanza, a menudo se presenta el conocimiento como algo estático y teórico,
desconectado de problemas prácticos. Esto lleva a que los alumnos perciban el aprendizaje
como algo sin utilidad en la vida cotidiana. Se propone cambiar este enfoque, partiendo de
problemas concretos que afectan a las personas y llevando a los alumnos hacia la teoría,
fomentando una actitud de investigación y análisis en relación con la ciencia y la cultura. La
escuela debería centrarse en enseñar a analizar problemas y promover la actitud de interrogar
la naturaleza y la sociedad, en línea con la tradición de la ciencia moderna desde el siglo XVII.

Los contenidos escolares para una educación democrática


La educación democrática implica no solo contenidos específicos, sino también un cambio en
la forma de funcionamiento de las instituciones escolares. La enseñanza actual de ciencias
sociales se considera inadecuada para preparar para la participación en una sociedad
democrática, ya que los programas carecen de conexión con la vida cotidiana y su orientación
predominante hacia la historia y la geografía puede resultar poco efectiva. La comprensión del
tiempo histórico es difícil para niños más jóvenes, y se sugiere que la enseñanza de ciencias
sociales debería basarse en las ideas personales de los niños, según investigaciones sobre
cómo forman sus representaciones del mundo social.

La escuela como objeto de análisis


Los contenidos de ciencias sociales a menudo son memorísticos y carecen de relevancia para
la vida cotidiana. Se sugiere que la educación democrática debe comenzar reflexionando
sobre el funcionamiento de la escuela, que comparte características con otras instituciones
sociales. En lugar de empezar con temas abstractos como la Constitución, se propone enseñar
a los alumnos a analizar y reflexionar sobre los fenómenos dentro de la escuela, estableciendo
paralelismos con los procesos políticos. Esto proporcionaría una base más significativa para
comprender el funcionamiento político y la historia.

3. Las relaciones con la comunidad


Esto es algo que tendríamos que modificar para que la escuela se convierta en un centro de
cultura, de conocimiento, en un lugar de intercambio, en un centro social abierto a toda la
comunidad en que está inserta. Deberíamos tener escuelas mucho más vinculadas al entorno
en donde están situadas, con los habitantes que viven alrededor de ellas, de tal manera que la
escuela no fuera un espacio restringido a los niños, sino que estuviera abierto también a los
adultos.
Por supuesto, también hay que sacar a los alumnos, en la medida de lo posible, fuera de la
escuela para que, como ya se hace en muchas, visiten instituciones, fábricas, museos, y entren
en contacto sistemáticamente, guiados por el profesor, con la vida social. En definitiva, hay
que traer la sociedad hacia la escuela y llevar la escuela hacia la sociedad.
El papel de profesor

Para empezar, el profesor debe tener conciencia de que él no enseña, sino que facilita situaciones
para que los alumnos aprendan por sí mismos. Debe ser un modelo a seguir, un árbitro que aplica
las normas y va poco a poco transfiriéndolas a la autoridad del colectivo. Además, tiene que ser un
animador social, en el sentido de que crea situaciones de aprendizaje. Tenemos que promover
entonces la autonomía en todos sus aspectos, en los Estados, en los centros de enseñanza, en los
profesores, y prioritariamente en los alumnos. El que no desempeña bien sus funciones tiene que
ser responsable de ello y atenerse a que se tomen medidas respecto a las deficiencias en su
trabajo.

Los obstáculos

No es la escuela el lugar desde el que podamos cambiar la sociedad, aunque a la larga puede
contribuir a ello. Se pueden promover modificaciones, hay cambios que se pueden introducir, y
que facilitarán que en el futuro la sociedad cambie, pero la escuela es una parte de la sociedad y,
por tanto, dependiente de ella.

¿Cuáles son los obstáculos que se oponen a que tengamos una escuela en verdad democrática? Lo
primero son las propias deficiencias del sistema democrático. La democracia, lo sabemos, no es
un estado en que se encuentre una sociedad, sino que es un camino, un proceso y no podemos
decir que ninguna sociedad sea perfectamente democrática.

El segundo punto es la independencia del poder económico, especialmente de las grandes


empresas transnacionales, representa un desafío para la democracia, ya que opera de manera
poco regulada y al margen del control ciudadano. El neoliberalismo aboga por la autonomía
empresarial sin someterse al poder político democrático. Norberto Bobbio destaca que la
democracia debe extenderse más allá de las instituciones políticas, abarcando también la
economía, escuelas, sindicatos y otros ámbitos, con la participación ciudadana en la toma de
decisiones y control en todos los niveles.

Como tercer punto se debe mencionar a los medios de comunicación, especialmente, la


televisión, son obstáculos graves para el funcionamiento democrático, donde promueven valores
de manera más atractiva que la escuela, es decir, si le damos a elegir a un chico entre ir a la escuela
o ver la televisión, hay pocas dudas de que se quedará viendo la televisión, y no irá a la escuela. La
diferencia esencial es que la televisión no facilita el reflexionar sobre lo que se está haciendo, el
pensamiento reflexivo; más bien lo inhibe, y ésa es la tarea que tiene que realizar la escuela. Uno
de sus objetivos debería ser ayudar a desentrañar las características de los mensajes televisivos, a
deconstruir la televisión.

Finalmente, mencionar dos obstáculos nacionalismo y el deporte para el pensamiento autónomo.


El nacionalismo es un arma manipulada desde el poder, y el deporte, como espectáculo, puede
generar fanatismo y violencia.

Aunque la tarea de cambios educativos es grande, experiencias valiosas muestran caminos


posibles. Los cambios deben ser globales y abordar diversos aspectos de la escuela como
institución social. Es una tarea compleja pero importante para los educadores, y a pesar de los
desafíos, se sigue avanzando.

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