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Valores para una convivencia armoniosa

El documento habla sobre los valores más importantes como la responsabilidad, empatía, respeto y tolerancia. Explica que los valores nos guían y permiten convivir de forma sana. También menciona que los valores son enseñados principalmente por los padres.

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Julietha Morales
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Valores para una convivencia armoniosa

El documento habla sobre los valores más importantes como la responsabilidad, empatía, respeto y tolerancia. Explica que los valores nos guían y permiten convivir de forma sana. También menciona que los valores son enseñados principalmente por los padres.

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UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE

HONDURAS
 ALUMNA:
 202110040153

 CATEDRÁTICO: RENATO BALTAZAR CHAMORRO SEQUEIRA.

 ASIGNACIÓN: ENSAYO SOBRE LOS VALORES QUE ME HACEN MEJOR


PERSONA.

 FECHA: 4 DE MARZO DEL 2024

 LUGAR: SAN PEDRO SULA

 CLASE MODALIDAD ZOOM

ETICA PROFESIONAL
Los valores son aquellas
cualidades que nos definen y
caracterizan como personas, estos
están presentes a lo largo de
nuestras vidas, pues son
inculcados por nuestros padres,
permanecen y deciden nuestro
modo de actuar. Contar y
ejercer los valores es de gran
importancia ya que sin estos es
imposible convivir de manera sana
con las demás personas
que rodean nuestro entorno, para
mí los valores más importantes con
los que debemos contar
son:
“VALORES QUE ME HACEN MEJOR PERSONA”
Los valores son aquellas cualidades que nos definen y caracterizan como personas, estos están presentes a lo
largo de nuestras vidas, pues son inculcados por nuestros padres como base, se fortalecen a medida vamos
creciendo y permanecen y deciden nuestro modo de actuar. Los valores son nuestra guía. Son la base para dar los
pasos más simples y sencillos, y a la vez firmes y profundos, que afirman la vida. Nos permiten distinguir el camino
correcto, verdadero y adecuado, del incorrecto, falso e inadecuado y así, por medio de nuestro desarrollo personal y
social, podemos tener la capacidad de elegir lo correcto.
Cuando nuestras decisiones están guiadas por los valores, encontramos paz en nuestro interior y generamos
armonía a nuestro alrededor. Cuando tomamos conciencia de nuestros valores y nos tomamos el tiempo para
aplicarlos, nuestra vida compartida puede cambiar profundamente. Contar y ejercer los valores es de gran
importancia ya que sin estos es imposible convivir de manera sana con las demás personas que rodean nuestro
entorno.
La familia representa el ámbito primordial en el que el niño aprende e incorpora los valores que permanecerán
muy arraigados durante toda su vida. En muchos casos los padres no logran ser lo suficientemente conscientes del
impacto que tienen sus pequeñas acciones o gestos, en la transmisión de los valores hacia sus hijos.
Nuestros padres y aquellas personas que se encuentren a nuestro alrededor en nuestros primeros años de vida
serán los responsables de la formación que tengamos respecto a lo que le daremos valor y de igual manera se irá
formando nuestro marco de referencia para cada una de las acciones que vayamos viviendo. Actualmente nos
enfrentamos a cambios drásticos dentro del núcleo familiar, cambios a nivel social, político y económico, los cuales
han modificado los valores esenciales de la familia y con esto la formación integral de sus miembros.
La escuela y las demás instituciones de la sociedad también inculcan muchos valores que condicionan el carácter
del individuo, desde su infancia. La humildad, fortaleza, lealtad, honradez y bondad son solo algunos de los valores
que se aprenden desde la infancia.
¿Para qué sirven los valores?
Dan rumbo a la vida. Cuando sabemos qué nos importa, tenemos una dirección clara hacia la que ir y qué camino
tomar.
Nos hace sentir bien. Si vivir según nuestros valores te generan bienestar, cuando no estamos bien, solo tenemos
que revisar si estamos cumpliendo con ellos.
Facilitan conseguir objetivos. A la hora de fijarnos metas, tenemos que preguntarnos cómo ese objetivo afectará
nuestra escala de valores, aquello que consideramos más importantes. Eso ayudará a validar algunos de nuestros
objetivos, así como a replantearnos algunos y descartar otros.
Cada persona, de acuerdo a sus experiencias construye un sentido propio de los valores. Aunque a todos nos
enseñen que, por ejemplo, la honestidad es algo deseable. Y, aunque todos lo aceptemos como cierto, la
interpretación que haremos de este valor y el sentido que le encontraremos en nuestra vida, será diferente para cada
uno de nosotros.
Para mí los valores que me hacen mejor persona y que considero que todos debemos tener son:
Responsabilidad: significa responder, dar respuesta al llamado de otro. Tiene que ver con cumplir con las
obligaciones personales, familiares, laborales y ciudadanas; con rendir cuentas; con obedecer a la propia conciencia,
a las autoridades y a Dios. Ser responsable me hace mejor persona porque tengo que asumir las consecuencias de
mis decisiones y acciones. Una persona responsable es aquella que, respondiendo al llamado de su conciencia, de
Dios o de sus semejantes, cumple integralmente las obligaciones que se derivan de sus propios talentos y
capacidades y del puesto que ocupa en el espacio social en que se desarrolla.
Empatía: Existe un principio en muchas culturas y religiones que dice: “Trata a los demás como te gustaría que te
trataran a ti”. Esta es la ejemplificación más clara de la empatía: la cualidad de ser capaz de ponernos en la piel de
otro ser humano y comprender las razones de quienes nos rodean. Si lo conceptualizamos, la empatía es el esfuerzo
que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las
circunstancias que los afectan en un momento determinado.
La empatía para mí, es un valor indispensable en todos los aspectos de mi vida, sin él, sería muy difícil enriquecer
las relaciones interpersonales; quien se preocupa por vivir este valor, cultiva simultáneamente entre otros: confianza,
amistad, comprensión, generosidad, respeto y comunicación. El ritmo de vida actual nos brinda pocas oportunidades
de servir a los demás, de conocerlos y de tratarlos como es debido, la empatía se convierte en esa pieza
fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.
Respeto: El valor del respeto es importante pues nos permite convivir de forma pacífica con las demás personas
a pesar de nuestras diferencias, el respeto nos permite expresarnos libremente, sin tener que dañar la libertad de las
otras personas. Siendo la capacidad de reconocer y valorar a a todas las personas. Sin respeto por nosotros mismos
o por los demás es imposible poner en práctica valores como la libertad, la justicia, la honestidad, la empatía, la
solidaridad, etc.
Respetar me hace ser tolerante con quien no piensa igual que yo, con quien no comparte mis mismos intereses,
con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y maneras de ser o
de vivir es un valor supremo y motor en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a garantizar una
convivencia armoniosa y saludable.
Tolerancia: se basa en el respeto hacia los demás o hacia lo que es diferente a lo propio. Este respeto a los
demás implica respetar las ideas, prácticas o creencias, aunque choquen con las propias. Es un valor muy
importante que se debe inculcar en las personas desde su infancia para poder vivir en sociedad. La tolerancia nos
ayuda a desenvolvernos dentro de la sociedad, aceptando los diferentes pensamientos y formas de ser de las demás
personas, la tolerancia permite que exista respeto entre las personas aun cuando piensan de diferente forma.
Con la tolerancia tengo que aceptar y abrazar la diferencia, apreciar la diversidad, no tener miedo, respetar a los
que no son o no piensan como nosotros, considerándolos como iguales, saber escuchar, ayudar y empatizar. Si
somos tolerantes, seremos más cultos, más inteligentes y más humanos, seremos esponjas dispuestas a absorber
conocimientos, experiencias y sentimientos de otras personas, siempre abiertos a nuevos aprendizajes.
Honestidad: No siempre se puede decir la verdad, pero ser decente, razonable y no tratar de mentir te convierten
en una mejor persona, la honestidad permite que como seres humanos que cometemos errores, los admitamos,
aprendamos de ellos y emendemos si es posible.
La importancia de los valores generalizados en la sociedad radica en el bienestar común para alcanzar una
convivencia sana y armoniosa. La ley es una herramienta válida para asegurar una convivencia en paz. Pero si se la
analiza a los fines sociales, no resultaría muy estable o justa, solo establece un orden. Los valores representan
emociones o aspectos mucho más fuertes que las legislaciones que mantienen un orden social. Los valores
representan algo más grande y universal: son el fundamento básico del respeto entre los seres vivos, de la empatía y
el amor.
Todos estos valores que son positivos son grandes cualidades que poseemos, pero al igual que estos valores
positivos también nos encontramos con valores negativos o antivalores que nos degradan y nos deshumanizan
como, por ejemplo: odio, deshonestidad, intolerancia, traición, egoísmo, envidia, irresponsabilidad, injusticia, etc.
En conclusión, para cultivar los valores, se requiere la práctica continua de estos en la vida cotidiana.
Independientemente de las situaciones que enfrentemos, se debe practicar y vivir los valores como la base de la
sana convivencia. Los valores en la vida cotidiana se transmiten gradual y constantemente mediante una gran
cantidad de eventos que suceden a diario, en los cuales todos somos protagónicos, y en donde se requiere nuestras
acciones visibles, como por ejemplo, el observar una dama detener su vehículo en un solo de tránsito vehicular para
salvarle la vida a un perro, ante un sin números de personas; eso nunca se olvida, esas son las llamadas héroes en
silencio, dignas de admirar, al punto de inspirarnos para hacer el bien por los demás.
Los valores son fuente de satisfacción y plenitud y nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos,
personales o colectivos. Porque reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.

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