Mayas: conjunto de pueblos precolombinos que gobernaron Mesoamérica durante 18
siglos, desde la Época Preclásica (2000 a.C. – 250 d. C.) del continente, hasta la
Época Posclásica (900-1527 d. C.), cuando se produjo la Conquista de América.
Aunque los orígenes de la cultura maya siguen siendo poco claros, se cree que surgió
cuando los cazadores-recolectores abandonaron sus hábitos nómadas y crearon
asentamientos más estables. Los primeros pobladores procedían de Sudamérica. La
cultura maya fue una civilización mesoamericana que se desarrolló en lo que
actualmente comprenden los territorios de Guatemala y México (en la península de
Yucatán, Chiapas y Tabasco) principalmente, así como en Belice, y la parte
occidental de Honduras y El Salvador, abarcando más de 300 000 km².
Además de la agricultura, los mayas practicaban la caza, sobre todo de jaguares,
venados, conejos, monos, tortugas y tapires, y la pesca, donde existía conocimiento
para secar y ahumar los peces para poder llevarlos hacia el interior. La economía se
basaba en la agricultura, principalmente de maíz, frijoles y tubérculos. Sus técnicas
de irrigación del suelo eran muy avanzadas para la época. Practicaban el comercio de
mercancías con pueblos vecinos y en el interior del imperio.
Las tradiciones más populares de los mayas fueron:
Práctica de sacrificios.
Adoración a los cenotes.
Juego de la pelota.
Hanal Pixan.
Ceremonia de Pau Puul.
Ceremonia de Sac Ha.
Ceremonia Maya o Xuculem.
Los mayas lograron fijar con exactitud matemática la duración del año solar, el ciclo
de Venus, los períodos lunares y los ciclos de diferentes estrellas o constelaciones.
Los mayas eran politeístas. Es decir, adoraban a diferentes dioses relacionados con la
naturaleza. Sus principales deidades fueron Hunab Ku e Itzamná. Aunque también
tenían otros dioses en representación de la lluvia, el viento, la muerte, la guerra, etc.
La vida cotidiana de los mayas consistía en religión porque eran espirituales. Los
mayas tenían muchos dioses y quería ser mas como los dioses y reyes. Los nobles
tenían todo de la ropa elegante, joyería cara, y plumas brillantes por tocados.
La
sociedad constructora de pirámides reinó
en gran parte de América Central hasta su ocaso. Hoy, sus descendientes mantienen
vivas muchas tradiciones de esta antigua civilización. Aunque los orígenes de la
cultura maya siguen siendo poco claros, se cree que surgió entre el 7000 y el 2000
a.C., cuando los cazadores-recolectores abandonaron sus hábitos nómadas y crearon
asentamientos más estables. Análisis recientes sugieren que esos primeros pobladores
procedían de Sudamérica y que probablemente desarrollaron su alimento básico, el
maíz, hacia el año 4000 a.C.
El cultivo del maíz cambió radicalmente la trayectoria de los mayas e impulsó la
expansión de su sociedad y su cultura. Los mayas también cultivaron otras verduras
importantes como la calabaza, la yuca y las judías (también llamada habichuela o
frijol). los mayas se desarrollaron junto a la vecina civilización olmeca, considerada
por algunos como una de las sociedades más influyentes de la antigüedad, e
intercambiaron ideas con ella. Los investigadores creen que fue entonces cuando los
mayas adoptaron los complejos rituales por los que se harían famosos. Al igual que
los olmecas, los mayas pronto se centraron en la construcción de ciudades alrededor
de sus áreas rituales. Estos avances en la agricultura y el desarrollo urbano se
conocen ahora como el período preclásico de los mayas, entre el 1500 y el 200 a.C.
A medida que los mayas fueron construyendo su sociedad, sentaron las bases de
complejas redes de comercio, técnicas avanzadas de irrigación, purificación del agua
y agricultura, guerra, deportes, escritura y un complejo calendario. El intrincado
calendario incluía tres sistemas de datación: uno para los dioses, otro para la vida
civil y un tercer calendario astronómico conocido como la Cuenta Larga.
Durante el periodo clásico (200-900 d.C.), la civilización maya alcanzó su máximo
esplendor. También lo hizo su arquitectura: los mayas perfeccionaron sus templos
piramidales y sus grandes edificios que parecen ser palacios, aunque no está claro si
se utilizaban realmente como residencias de la élite o si cumplían alguna otra
función. Entre las ciudades mayas más importantes estaban Palenque, Chichén Itzá,
Tikal, Copán y Calakmul. La arquitectura y el arte mayas reflejaban creencias
religiosas muy arraigadas. Los mayas abrazaron la creencia de K'uh y k'uhul: que la
divinidad podía encontrarse en todas las cosas, incluso en los objetos inanimados.
Una vez más, el maíz era vital para estas creencias: Entre los dioses mayas más
importantes estaba Hun Hunahpu, el dios del maíz, y la tradición maya sostenía que
las deidades crearon a los humanos primero de barro, luego de madera y después de
maíz. Los mayas adoraban a sus dioses con una variedad de rituales. Entre ellos se
encontraban los sacrificios humanos y las sangrías, costumbres que capturan la
imaginación moderna. El deporte maya del pitz, precursor del fútbol, tenía sus
propias implicaciones rituales: los investigadores creen que a veces se sacrificaba a
los perdedores del juego en reconocimiento a los dioses mayas del sol y de la luna, de
los que se dice que jugaban al mismo juego en el mito de la creación maya, el Popol
Vuh
Aunque algunas ciudades del norte continuaron floreciendo, la mayoría de los centros
mayas comenzaron a colapsarse durante los siglos IX y X d.C. Las relaciones entre
ciudades se agriaron, las guerras aumentaron, el comercio disminuyó y la tasa de
mortalidad aumentó.
Las teorías sobre la desaparición de la civilización varían. Una hipótesis, respaldada
por simulaciones climáticas, es que una larga sequía (combinada con técnicas
agrícolas de tala y quema que destruyeron los bosques de los que dependían los
mayas) fue lo que llevó el desastre a sus puertas. Aunque el pueblo maya persistió, la
caída de la civilización maya dejó a los que se quedaron vulnerables a las presiones
de la colonización europea que comenzó en el siglo XVI. Cuando España conquistó
por completo a los mayas alrededor de 1524, la mayoría de las ciudades más
importantes de los mayas ya habían sido abandonadas.
No fue hasta la década de 1840 que los mayas fueron "redescubiertos" por
exploradores e investigadores intrigados por los indicios de la civilización que habían
dejado atrás. El abogado y diplomático estadounidense John Lloyd Stephens y el
artista y arquitecto inglés Frederick Catherwood dirigieron una serie de expediciones
arqueológicas a Centroamérica, donde cartografiaron y documentaron los
yacimientos mayas. Hoy en día, el campo de la arqueología maya está floreciendo, y
las excavaciones modernas han revelado desde ruinas hasta reliquias religiosas en la
selva que una vez los reclamó. Los estudiosos siguen intentando descubrir más sobre
los mayas, su ambicioso ascenso y su misteriosa caída.
Aunque las reliquias arqueológicas sean lo único que queda de su pasado, los mayas
siguen existiendo en el presente. Más de 6 millones de descendientes mayas viven en
la actual América Central, donde aún se hablan más de 30 lenguas derivadas del
antiguo maya. Estos descendientes también mantienen vivas muchas de las
tradiciones agrícolas, religiosas y de gestión de la tierra de los mayas, un signo de la
resistencia de su cultura frente a siglos de desafíos y cambios.
Me pareció un tema interesante porque al leer me di cuenta que las civilizaciones de
antes no tenían las facilidades como las que hoy tenemos y a pesar de eso realizaron
grandes descubrimientos y el instinto de supervivencia logro que pudieran realizar
alimento. También me di cuenta, que ellos eran muy activos pues siempre buscaban
la manera de llevar sustento a sus familias por lo que se mantenían trabajando,
haciendo artesanías.
Algo que me llamo mucho la atención fue que no habla de enfermedades ni
padecimientos a pesar de que tenían una alimentación no muy variada los mantenía
sanos y activos. A diferencia de que hoy que contamos con mayores alimentos sanos
la gente no tiene buenos hábitos y en su mayoría padecen de enfermedades que poco
a poco están acabando con su salud.
No sólo se les reconoce por su emblemática arquitectura o por su calendario, sino
también por su escritura jeroglífica compuesta por más de 700 signos y por su
escultura religiosa, entre otros aspectos, que la han hecho distinta a otras sociedades
del mundo.
Realizaron grandes aportaciones a la arquitectura, astronomía, medicina y
matemáticas. Su legado e historia han inspirado un sinfín de investigaciones para
descifrar cómo vivían y por qué abandonaron sus esplendorosas ciudades.
Su arte, sabiduría y conocimientos han hecho historia.