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Colágeno

Este documento analiza si los suplementos de colágeno son efectivos para mejorar la salud de la piel, articulaciones u huesos. Explica que el colágeno ingerido se descompone en aminoácidos y no puede volver a formar colágeno en el cuerpo. Aunque algunos estudios muestran beneficios, la evidencia general no apoya el uso de suplementos de colágeno para mejorar la salud.

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Colágeno

Este documento analiza si los suplementos de colágeno son efectivos para mejorar la salud de la piel, articulaciones u huesos. Explica que el colágeno ingerido se descompone en aminoácidos y no puede volver a formar colágeno en el cuerpo. Aunque algunos estudios muestran beneficios, la evidencia general no apoya el uso de suplementos de colágeno para mejorar la salud.

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Salud

Las razones por las que tomar colágeno no sirve para nada
• SILVIA NIETO

Los suplementos de colágeno, carísimos, son uno de los bestsellers de la


parafarmacia. Increíble, porque, como explican los expertos consultados y dicta
la evidencia científica, el colágeno ingerido nunca llegará a la zona de tu cuerpo
que lo necesita. Te contamos por qué.

Busca "comprar colágeno" en Google. Encontrarás una oferta enorme. En


comprimidos, en polvo, en ampollas, solo o combinado con ácido hialurónico, a
un precio que oscila entre los 11 y 120 euros. "Rejuvenece tu piel", "fortalece tu
sistema nervioso", "regenera los tejidos", "cuida tus huesos y articulaciones",
gritan los 'claims' de los productos. Más. Vas al médico porque te duele un brazo
o una rodilla, y te 'receta' unos sobres de colágeno (que te cuestan más de 100
euros) para que te los tomes todos los días durante los próximos meses. Vamos,
que te planteas invertir en una fábrica de colágeno, con todo el negocio que se
ha montado en torno a este producto (unos 3.000 millones de euros al año
mueve en el mundo, nada menos) que, ¡vaya!, ahora resulta que no sirve
absolutamente para nada.
En efecto: PARA NADA. Da igual si te lo tomas en pastillas, en polvo o en
infusión. Lo dicen muchos expertos, entre ellos el investigador, divulgador y
profesor titular del departamento de Biotecnología en la Universidad Politécnica
de Valencia, José Miguel Mulet, autor, entre otros, del libro 'Qué es la vida
saludable' (ed. Destino). "El colágeno es una proteína hecha de
aminoácidos. Cuando la ingerimos, nuestro cuerpo la degrada en sus partes
más pequeñas, que ya no son colágeno", explica a Yo Dona. Y por supuesto,
esas piezas no van a volver a unirse para volver a formar otra vez colágeno
dentro de nuestro cuerpo. Eso no sería nutrición. Sería un MILAGRO.
La idea clave para que lo entendamos nos la da la endocrinóloga y
nutricionista Paloma Gil en su blog: comer un tipo de tejido (y las moléculas
de colágeno lo son) no produce la generación de ese tejido en nuestro
cuerpo. Si eso fuese cierto, los calvos comerían pelo y problema resuelto,
comenta la experta.

ESTÁ EN TODAS PARTES


Por otra parte, dice Mulet, hay mucho colágeno en nuestra alimentación, "en
un cocido, por ejemplo. ¿Y has visto a alguien comer cocido para generar
colágeno?". Porque resulta que hay muchos alimentos abundantes en colágeno,
especialmente las carnes, el pescado azul y los huevos... A estas alturas ya te
habrás preguntado con qué se fabrica el colágeno hidrolizado. Pues claro, con
tejidos biológicos animales: piel, huesos, escamas, espinas...
Entonces, ¿por qué aún algunos médicos se empeñan en 'recetar' a sus
pacientes colágeno que no sirve para nada y que cuesta un ojo de la cara? "Yo
diría que por tradición", opina Mulet, "por aquello de: 'de lo que se come se
cría'. Y también porque no es un medicamento, es un suplemento alimenticio y
daño no te va a hacer. Pero desde luego, no existe ninguna evidencia científica
que avale sus pretendidos efectos beneficiosos".
Qué hace tu colágeno por ti
Esta proteína es uno de los componentes más abundantes de nuestro cuerpo y
especialmente de nuestros huesos y piel (25%), músculos, tendones y
ligamentos. A la piel, el colágeno, en acción combinada con la elastina, le
proporciona elasticidad y firmeza. A partir de los 25 años empezamos a
producir menos del que necesitamos, así que entramos en déficit a un ritmo del
1% al año, se calcula. Si fumamos, comemos mal, tomamos el sol y nos
exponemos a la contaminación, el ritmo se acelera.
Por otra parte, el tejido conectivo empieza a fallar y, claro, el sistema músculo-
esquelético, a dar la lata. Para contrarrestarlo, lo mejor es una buena
alimentación combinada con ejercicio físico de impacto (correr, andar).

¿Y SI A MÍ ME FUNCIONA?
"Vale", puede pensar alguien, "pero a mí me fue de maravilla el colágeno que
me mandó el médico". Bien. Muchas felicidades. Tal vez lo que funcionó aquí fue
un efecto placebo de primera categoría, un cambio de hábitos asociado a la toma
de colágeno o, como ha explicado el reputado experto en nutrición
deportiva Brian Rigby, el mismísimo aumento en el consumo de proteínas que
supone tomar colágeno. Según Rigby, parece demostrado que el consumo de
proteínas mejora el estado de la piel (y por supuesto, de la musculatura). Y
el colágeno es proteína. Pero nos recuerda que ni siquiera está entre las
mejores, porque no contiene aminoácidos esenciales, que son los que
nuestro cuerpo no puede generar y debemos extraer de los alimentos. Así que
tal vez a nuestra piel le iría mejor otro tipo de proteínas que las del colágeno, ya
puestos.

FALTA REGULACIÓN
Llegados a este punto, la pregunta inevitable es: ¿y por qué, si no sirven para
nada, se permite que se sigan vendiendo suplementos de colágeno y
publicitándose como si fuesen una bicoca para la salud? ¿No habría que regular
el tema? "Sí, habría que regularlo, porque le están 'recetando' a la gente algo
que no sirve para lo que dice que sirve", opina Mulet, "y eso, de entrada, es
publicidad engañosa. El problema es que no existe demasiada presión social
para que los políticos actúen en esa dirección". Pues nada, a montar la
fábrica de colágeno se ha dicho.
Suplementos de colágeno: ¿funcionan realmente para las articulaciones,
la piel o la osteoporosis? Esto dicen los estudios

El colágeno forma parte del cuerpo. Es un grupo de proteínas de los tejidos


corporales como piel, cartílagos, tendones, huesos, uñas, dientes o cabellos. Lo
fabrican las células llamadas fibroblastos y forma lo que se conoce como tejido
conectivo, que es el que mantiene unidas distintas estructuras del cuerpo como
si fuese un pegamento de la piel y forma los tendones que unen los músculos a
los huesos.

El colágeno representa el 25% de la proteína corporal en adultos, siendo la


proteína más abundante del cuerpo humano. El problema es que el colágeno no
es una proteína eterna, es decir, con el paso de los años se pierde la
capacidad de síntesis y de regeneración, lo que explicaría por qué se pierde
elasticidad en la piel y por qué se gana en dolor articular.
En concreto, se calcula que se pierde un 1,5% de colágeno cada año a partir de
aproximadamente los 25 años, llegando a una pérdida del 35% a los 60 años.
Por motivos como estos existe un creciente interés por los suplementos de
colágeno, que son cada vez más populares, ya sea en forma de cápsulas,
polvos o batidos, utilizados con el fin de fortalecer las articulaciones y reducir las
arrugas.

Pero estos suplementos , ¿revierten la disminución de los niveles de colágeno


por sí solos?

Qué es el colágeno hidrolizado


Los suplementos de colágeno convierten el colágeno en moléculas de
aminoácidos, que funcionan como una especie de bloques de construcción,
sobre todo prolina, lisina y glicina, los más asimilables.
Lo que sucede con esto es que el suplemento en realidad está repleto de
aminoácidos, no de colágeno en su forma proteínica, lo que dificulta que estos
suplementos puedan convertirse después en colágeno de nuevo.
Los suplementos de colágeno generalmente se fabrican a partir de la piel, los
huesos y los tejidos sobrantes del ganado vacuno y porcino durante el
procesamiento de la carne.
Las proteínas sobrantes se convierten en gelatina y luego se descomponen en
polvo o cápsulas. Un problema de estos suplementos orales de colágeno es que
la proteína se digiere en el tracto gastrointestinal y se descompone, por tanto, se
absorbe muy poco.

A pesar de la extensa comercialización de colágeno hidrolizado, existe escasa


evidencia sobre su eficacia, seguridad y mecanismo de acción. En parte se
debe a la escasa regulación legal que existe sobre los suplementos.
Hay revisiones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que
no dan luz verde a ninguna solicitud que haga alegaciones de salud en los
suplementos que incorporen colágeno porque, dice, no hay pruebas.
¿Funcionan los suplementos de colágeno para la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad por la que los huesos pierden más
consistencia de la normal y se vuelven más quebradizos, algo relacionado no
solo a la pérdida de colágeno sino también de calcio.
Algunos estudios relacionan los suplementos de colágeno con la mejora de la
densidad ósea y, por tanto, sugieren su eficacia para prevenir la osteoporosis.
Pero son investigaciones, en la mayoría de los casos, pequeñas y con una gran
posibilidad de sesgo.
El colágeno, como otras proteínas que entran en el cuerpo, es degradado en el
estómago a nivel de aminoácidos para que el intestino las pueda absorber.
El sistema sí puede sintetizar las proteínas deseadas mediante los aminoácidos,
pero si los fibroblastos dejaron de fabricar colágeno, algo habitual con la
edad, no podrán sintetizar más por el hecho de que haya más aminoácidos a
nivel plasmático.
Por tanto, la suplementación con colágeno por sí sola no tendrá resultados a
menos que vaya acompañada de vitamina D, omega 3, minerales como
calcio, fósforo y magnesio.
En un metanálisis que combinó datos de cinco estudios clínicos los expertos
concluyeron que, a pesar de que los suplementos de colágeno apoyaron
movimiento de las articulaciones, no mejoraron la salud de estas ni la función
física.

Los suplementos de colágeno, ¿mejoran la calidad de la piel?


Otro de los beneficios asociados con estos suplementos es que retrasan el
envejecimiento de la piel, ayudando a mantenerla firme e hidratada porque
aporta elasticidad.
En este sentido, una alimentación rica en proteínas ya garantiza una buena
calidad de la piel, por tanto, la suplementación con colágeno solo estaría indicada
en el caso de dietas desequilibradas y solo durante cierto tiempo.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) sostiene que,
aunque hay varios estudios de laboratorio que demuestran que hay fórmulas de
colágeno que alcanzarían las células de la piel, todavía hay pocos estudios
clínicos planteados en humanos, algunos con debilidad metodológica, y las
fórmulas no están claramente definidas, ni las dosis ni el tiempo necesario.
Principales fuentes naturales de colágeno
Aunque el colágeno que se pierde es difícil de recuperar y la alimentación por sí
sola no ayuda a regenerarlo, sí podemos mantener una correcta fabricación
mediante la ingesta de aminoácidos, componentes de las proteínas.
Es importante ingerir alimentos ricos en proteínas saludables (legumbres, frutos
secos, carnes y pescados, huevos, etc.), vitamina C y vitamina A.
Una dieta variada que contemple estos alimentos, mezclada con una buena
dosis de verduras, unida a la práctica de ejercicio moderado y constante, puede
ayudar, más que los suplementos, a frenar la osteoporosis, además de tener una
buena salud cardiovascular porque ayuda a mantener los fibroblastos activos.

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