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El documento trata sobre la inteligencia emocional y la educación emocional. Define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer las propias emociones y las de los demás, y actuar sobre ellas. La educación emocional tiene como objetivo desarrollar las competencias emocionales a través de un proceso educativo continuo.

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El documento trata sobre la inteligencia emocional y la educación emocional. Define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer las propias emociones y las de los demás, y actuar sobre ellas. La educación emocional tiene como objetivo desarrollar las competencias emocionales a través de un proceso educativo continuo.

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2.2.

Inteligencia emocional

Siendo numerosos los autores que tratan el tema (Gallego Gil y Gallego Alarcón, 2004;
Gardner, 1995; Salovery y Mayer; Goleman, 1995), es difícil llegar a una definición unánime del
concepto de inteligencia emocional; en lo que sí están de acuerdo todos es en dos cosas: 1) La
base de la inteligencia emocional es reconocer, comprender y actuar sobre las emociones; y 2)
Se puede desarrollar durante toda la vida. Goleman es el autor del libro Inteligencia Emocional
(1995) dando a este tema un empujón muy importante. Defiende que la inteligencia emocional
está constituida por cinco competencias: • Conocimiento de las propias emociones: reconocer
un sentimiento en el momento en que aparece. • Capacidad de controlar las emociones:
controlar y adecuar los sentimientos al momento. • Capacidad de motivarse uno mismo:
encaminar las emociones y la motivación hacia los propios objetivos. • Reconocimiento de las
emociones ajenas: empatía. Se basa en el conocimiento de las propias emociones para poder
captarlas en los demás. • Control de las relaciones: capacidad de relacionarse con las
emociones ajenas, interactuar de forma efectiva con los demás. Goleman (1998) define la
inteligencia emocional de la siguiente manera: “capacidad de reconocer nuestros propios
sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las
relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos”. 2.3. Competencias
emocionales El contenido del siguiente apartado está sacado del artículo “Las competencias
emocionales” de R. Bisquerra y N. Pérez (2007). 37A la hora de definir el concepto de
competencia emocional no hay un acuerdo unánime entre los autores; por lo tanto definiré la
competencia emocional tal y como lo hace el GROP (Grup de Recerca en Orientació
Psicopedagógica) en el que toman parte los autores del artículo antes citado. Las competencias
emocionales son: “El conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes
necesarias para comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos
emocionales.” Así, se entiende que las competencias emocionales favorecen los procesos de
aprendizaje, las relaciones interpersonales, la solución de problemas,… Se agrupan en cinco
bloques diferentes que profundizaremos a continuación: conciencia emocional, regulación
emocional, autonomía emocional, competencia social y competencias para la vida y el
bienestar. 2.3.1. Conciencia emocional Esta competencia es la capacidad para tomar
conciencia de las emociones de uno mismo y de las de los demás. Reconocerlas en el momento
en el que ocurren y ser consciente de la situación. Para ello es imprescindible: percibir,
identificar y etiquetar las propias emociones; tener un vocabulario amplio para poder
nombrarlas; e implicarse empáticamente con los demás para identificar y comprender sus
emociones. Esta capacidad es imprescindible para el desarrollo de las siguientes habilidades.
2.3.2. Regulación emocional Como dicen Redorta, Obiols y Bisquerra (2006), regular las
emociones consiste en canalizarlas de forma adecuada con el objetivo de aumentar las
posibilidades de supervivencia y bienestar. Las emociones negativas se pueden regular de dos
formas: centrándonos en el problema, es decir, solucionando el problema; o centrándonos en
la emoción, cambiando el punto de vista de ver el problema. Además, haciendo una evaluación
adecuada de la 38situación, se pueden minimizar los efectos negativos y potenciar la
perspectiva positiva. Para llevar a cabo la regulación emocional es necesario el
autoconocimiento y el autocontrol. Hay que aclarar que el control no quiere decir que las
emociones tengan que ser reprimidas, el autocontrol consiste en expresar las emociones de
forma adecuada, a la persona adecuada y en el lugar y momento precisos. Se trata de dirigir
los impulsos hacia lo que racionalmente se quiere conseguir; sólo así se obtiene el equilibrio
idóneo entre razón y emoción. Redorta, Obiols y Bisquerra (2006) definen dos tipos de
estrategias para la regulación emocional: internas y externas. En las internas se pueden
encontrar las siguientes: relajación, cambiar de forma de pensar, afrontar el conflicto de forma
diferente, usar la respiración adecuadamente, meditación, entrenamiento asertivo, buscar
información, distracción, nutrición, ejercicio físico,… Por lo que respecta a las estrategias
externas se pueden encontrar el tratamiento farmacológico, el apoyo profesional y el apoyo
social. Como hemos podido comprobar, hay una cantidad de técnicas para la regulación
emocional. El objetivo de éstas es que las situaciones emocionales que sean difíciles de
controlar no desborden al individuo. También hay que tener en cuenta que cada persona y
situación es diferente, de manera que cada persona tiene que buscar qué técnica le va mejor
en cada momento. 2.3.3. Autonomía emocional Es un concepto relacionado con la autogestión
personal. En esta se incluyen los siguientes elementos: • Autoestima: tener una imagen
positiva y estar satisfecho de sí mismo. • Automotivación: capacidad de automotivarse e
implicarse en actividades diversas de las vida (personales, sociales, profesionales…). • Actitud
positiva: capacidad de adoptar una actitud positiva ante la vida. Sentirse que se es constructivo
con uno mismo y con las sociedad, optimismo, intención de ser justo y bueno,… 39•
Responsabilidad: implicarse en comportamientos seguros, saludables y éticos y asumir la
responsabilidad de las propias decisiones. • Auto-eficacia emocional: aceptar la propia
experiencia emocional y capacidad de sentirse como uno desea. • Análisis crítico de normas
sociales: evaluar críticamente los mensajes sociales y culturales. • Resilencia: capacidad para
afrontar las situaciones adversas que la vida pueda deparar. 2.3.4. Competencia social Consiste
en mantener buenas relaciones con los demás. Para ello es necesario: controlar las habilidades
sociales básicas (escuchar, actitud dialogante…); respetar a las personas (aceptar y valorar sus
derechos); mantener una comunicación receptiva (atender a los demás con comunicación
verbal y no verbal); practicar la comunicación expresiva (expresar con claridad); compartir
emociones; tener comportamiento pro-social y de cooperación; asertividad (comportarse
equilibradamente, entre la agresividad y la pasividad); tener la capacidad para solucionar
conflictos; y saber gestionar situaciones emocionales (regular las emociones en los demás).
2.3.5. Competencias para la vida y el bienestar. Sirven para tener comportamientos apropiados
y responsables para afrontar la vida. De este modo, cabe organizarse la vida de forma sana y
equilibrada proporcionando satisfacción y bienestar. Dentro de estas competencias se
encuentran las siguientes: fijar objetivos positivos y realistas; tomar decisiones con
responsabilidad; saber buscar ayuda y recursos; formar parte de una ciudadanía activa,
responsable y crítica; saber disfrutar del bienestar subjetivo; y fluir (generar experiencias
óptimas). 402.4. Educación emocional 2.4.1. Concepto Después de haber definido y clarificado
diferentes conceptos que forman parte de la educación emocional, nos sumergiremos
profundamente en este tema. Para ello, y basándonos en el artículo antes mencionado “Las
competencias emocionales” de R. Bisquerra y N. Pérez (2007), primero diferenciaremos y
relacionaremos los conceptos educación emocional, inteligencia emocional y competencia
emocional: INTELIGENCIA EMOCIONAL debate en la psicología importancia al EDUCACIÓN
EMOCIONAL objetivo desarrollo de las COMPETENCIAS EMOCIONALES esenciales en el
DESARROLLO INTEGRAL de la persona proceso educativo continuo permanente El concepto de
Inteligencia Emocional, lo hemos trabajado en otro apartado; y, de todas maneras, es un
concepto que todavía está en debate y no hay una definición unánime. Es una categoría que se
tiene que trabajar, sobre todo, en el ámbito de la psicología. Lo que sí sabemos es que la
inteligencia emocional da mucha importancia al desarrollo de las competencias emocionales.
Éstas dan especial relieve a la interacción que se establece entre la persona y el ambiente,
destacando aprendizaje y desarrollo. La educación emocional considera que la inteligencia
emocional es algo que se puede aprender y, por lo tanto, enseñar; lo cual, se debe tratar como
un proceso educativo, continuo y permanente que tiene como objetivo el desarrollo de las
competencias emocionales como camino para el desarrollo integral de la persona. 41Habiendo
trabajado estos tres conceptos, veamos cómo define Bisquerra (2000) el concepto de
educación emocional que es lo que nos concierne en este apartado: “Proceso educativo,
continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento
indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del
desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y
habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los
retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el
bienestar personal y social.” Es una definición larga, así que vamos a descomponerla en cuatro
apartados: • “Proceso educativo, continuo y permanente…”: debe estar presente tanto en el
currículum académico como en la formación personal que dura toda la vida. La educación
emocional tiene un ciclo vital, nunca se debe terminar. • “…pretende potenciar el desarrollo
emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos
los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral…”: para lograr una
personalidad integral hacen falta el desarrollo cognitivo y el emocional. Éste último, que es el
que pretende potenciar la educación emocional, es esencial para el desarrollo cognitivo. Uno
no se puede desenvolver de manera adecuada sin el otro. • “…Para ello se propone el
desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al
individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana…”: la educación
emocional propone potenciar las competencias emocionales para ponerlas en práctica y
usarlas como técnica para afrontar lo que trae el día a día. • “…Todo ello tiene como finalidad
aumentar el bienestar personal y social.": el objetivo básico de la educación emocional es el
bienestar personal que conlleva al bienestar social. 42 43 En definitiva, la educación emocional
pretende introducir, de forma sistemática, las competencias emocionales en los procesos
educativos. 2.4.2. Objetivos y beneficios de la Educación Emocional A continuación veamos
en una tabla los objetivos y los resultados de la educación emocional que especifica Bisquerra
(2000): Objetivos generales Objetivos específicos - Adquirir un mejor conocimiento de las
propias emociones. - Identificar las emociones de los demás. - Desarrollar la habilidad de
controlar las propias emociones. - Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones
negativas. - Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas. - Desarrollar una mayor
competencia emocional. - Desarrollar la habilidad de automotivarse. - Adoptar una actitud
positiva ante la vida. - Aprender a fluir. - Desarrollar la capacidad para controlar el estrés, la
ansiedad y los estados depresivos. - Tomar conciencia de los factores que inducen al bienestar
subjetivo. - Potenciar la capacidad para ser feliz. - Desarrollar el sentido del humor. -
Desarrollar la capacidad para diferir recompensas inmediatas a favor de otras de mayor nivel
pero a largo plazo. - Desarrollar la resistencia a la frustración. Resultados - Aumento de las
habilidades sociales y de las relaciones interpersonales satisfactorias. - Disminución de
pensamientos autodestructivos, mejora de la autoestima. - Disminución en el índice de
violencia agresiones. - Menor conducta antisocial o socialmente desordenada. - Menor
número de expulsiones de clase. - Mejora del rendimiento académico. - Disminución en la
iniciación en el consumo de drogas. - Mejor adaptación escolar, social y familiar. - Disminución
de la tristeza y sintomatología depresiva. - Disminución de la ansiedad y el estrés. -
Disminución de los desórdenes relacionados con la comida. Los beneficios de la educación
emocional son cuantiosos. En el contexto de la escuela aporta un clima emocional positivo que
conlleva a una vinculación emocional con el centro, una buena predisposición para el
aprendizaje y una disminución de comportamientos destructivos. Así se puede decir que la
educación emocional actúa como prevención de la violencia, estrés, conflictos, depresión...
Todos estos beneficios tienen como consecuencia un mejor rendimiento académico Como
vemos, la educación emocional sólo tiene consecuencias positivas en el individuo y en la
sociedad; esto nos da más razones para intervenir con este tema en la escuela desde el día en
el que los niños llegan a ella. 44

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