SIEMPRE DI QUE SI
SEULGI
Frunzo el ceño mi cerebro en aquel momento ya siendo un
desastre, literal, siento que estoy echando humo.
-Ya no me entra más nada – dice entonces Jungkook a mi lado,
mi mirada cayendo sobre la suya.
-Estaba apunto de decir exactamente lo mismo – suspiro
cerrando el libro, ya no queriendo tenerlo a la vista – cinco horas
de estudio es mucho para mí.
-Imaginate yo – Jungkook ríe negando con la cabeza – la verdad
es la primera vez que realmente estudio.
-Los números son tu fuerte – murmuró bajando un poco la
mirada.
-¿Qué?
-Eres bueno en física y matemáticas, las únicas materias que
llevas con nota alta.
-¿Quieres comer algo?
Jungkook se levanta de la mesa caminando hacia la pequeña
cocina, sus ojos fijos en los míos mientras asiento hacia el.
-Pues sip – sonrió cruzando mis manos sobre la mesa – muero de
hambre.
-¿Qué quieres comer?
-Mmm… no se, tú eres el chef – sonrió tomando la liga de mi
mano comenzando a atar mi cabello en una coleta alta –
sorprendeme Jeon Jungkook.
Jungkook ríe, una de sus manos alborotando el cabello algo
largo, la tinta pintando sus manos, las cuales presume cada vez
que puede y de manera orgullosa.
-Muy bien Kang Seulgi.
Jungkook me da la espalda dispuesto a cocinar, una sonrisa boba
en mi cara, porque si, me gusta Jeon Jungkook desde hace un
buen tiempo, pero apenas hace una semana fue que
comentamos a hablar y todo debido a un proyecto que nos
asignaron a ambos para la universidad.
Y es que vamos, Jeon cautivó a todos desde el primer momento,
al principio solo lo veía como un chico normal, común y
corriente, luego lo vi alimentar a un gato callejero…
Y si, soy débil con los animales.
En ese momento no parecía el tipo rudo, mal hablado y mal
educado que siempre mostraba en la universidad…
Se veía humano y supongo que eso me gusto de el.
No era el típico fuck boy, es decir, si, muchas chicas rondan a su
alrededor (chicos también, si, así de atrayente es) pero el
simplemente…
No las acepta, no tiene amigos, ni novia…
La verdad es un gran misterio que me llamo la atención, pero
solo una semana me vasto y sobro para conocerlo realmente,
eso me gusto aún más que antes.
No tenía padres, creció en una casa de acogida y al cumplir la
mayoría de edad decidió irse y estar por su cuenta, vive en un
modesto departamento cerca de la universidad, solo tiene una
mini sala conectada a la cocina, un pequeño pasillo que lleva a
dos puertas, una es su habitación y la otra es el baño, la verdad,
es un buen lugar para un chico como el. Le gusta la cocina y ama
pintar su cuerpo con tinta, claro, todo lo tatuado tiene un
significado…
Miro su espalda, se mueve por la cocina con soltura mientras
tararea una canción, el sonido de su voz siendo cautivante.
Me sorprende que haya compartido todo conmigo, de entre
todas las personas…
Me lo contó todo a mi.
Aquel simple hecho me hace sentir afortunada, porque a igual
que el, no tengo amigos, mi única amiga vive al otro lado del
mundo y hace años que no nos vemos en persona, mis padres se
separaron hace dos años, mi vida rebotando en dos casa cada
dos semanas, pero últimamente estoy más con papá ya que mi
madre tiene un nuevo novio y no quiere que sepa que tiene una
hija.
Si, que cruel, pero vamos.
Al final, creo que es lo mejor, me gusta estar más con mi padre
que con mi madre, aunque mis tías por parte papá sean un asco
que las veces que me dirigen la palabra es solo para insultar el
“deporable y desastroso matrimonio fallido de mis padres”.
Según ellas estoy en duelo y por eso no soy muy sociable.
De verdad que sus palabras son solo fastidios, pero con el
tiempo…
Ya ni duelen y solo dan risa junto con pena, que sentimientos tan
contradictorios siento en esos momentos.
-¡Listo!
Jungkook me saca de mis pensamientos al poner un gran envase
sobre la mesa de manera ruidosa, mis ojos abriéndose como
platos al ver aquello…
-¿Qué es?
-No te diré – Jungkook sonríe sentándose ante mí en la pequeña
mesa – secreto de Jeon.
-¿Tengo que comer algo que no conozco?
-Si es decir… - Jungkook se acerca a mi rostro y juro que mi
corazón se detiene – eso hace la vida divertida ¿No crees?
-Ya, también asusta.
-A veces, es bueno probarlo.
-Siento que ya no estamos hablando de la comida.
-¿Tu hablas de la comida?
Niego con la cabeza tratando de apartar el ardor en mi cara, pero
este simplemente se hace más intenso, Jungkook sonríe
alejándose un poco de mi.
-Solo come, te gustara.
-Claro – digo tomando el tenedor en mis manos – todo lo que
Jungkook haga es una delicia.
-Me llego justo al corazón – Jungkook suspira llevando una de sus
manos hacia su pecho – atesorare con todo aquellas palabras.
-Mas te vale.
Me dispongo a comer, aquello que toca mi lengua y se desliza
por mí garganta siendo…
-WoW – sonrió mirando hacia Jungkook.
-¿Bien?
-Eres un ángel.
Jungkook ríe negando con la cabeza mientras extiende una
manos hacia mi rostro, sus dedos apartando algo de la comisura
de mis labios, mis ojos abriéndose como platos…
-Esto parece un típico cliché – suspiro frunciendo levemente el
ceño.
-Genial – Jungkook me mira, su mirada de pronto siendo suave,
delicada – porque lo estoy disfrutando.
Y en el momento que siento sus dedos tocar la piel del dorso de
mi mano sobre la mesa…
Si, es hermoso.
Una vez que terminamos de cenar, limpiamos la cocina mientras
hacemos un karaoke con mi celular, sorprendentemente el estilo
de Jungkook siendo un poco más de pop mientras que el mío es
más rock.
Que sorpresas trae la vida eh.
Conversamos un poco mientras terminamos, una vez que me
dispongo a tomar mis cosas para ir a casa miro la hora en el reloj
de mesa, mi mandíbula literal, cayendo abierta.
-Son las 2 de la mañana – murmuró un poco sorprendida,
Jungkook mirando tambien la hora.
-Ya es demasiado tarde…
-Si…
-¿No podrías quedarte?
Miro hacia el, sus ojos teniendo un leve brillo que me hace reír.
-No creo que sea buena idea.
-Pero es tarde y tu casa está bien retirada…
Resoplo llevando mi mirada hacia el reloj una vez más, es decir,
mi papá no está en casa porque tenía que ir a una reunión en
Busan hoy y Jungkook no sería capaz de hacerme algo…
También es tarde…
-Esta bien – digo aún algo dudosa, una sonrisa apareciendo en el
rostro de Jungkook.
-Genial, puedes dormir en la cama, hay un colchón y solo me
túmbare en el suelo, también puedes tomar de mis pijamas para
dormir más cómoda. ¿Te parece bien?
-Perfecto – sonrió hacia el ya sintiendo mis ojos pesar con
cansancio.
-Vamos.
******
Caigo en la cama tomando al instante las sábanas cubriendo mi
cuerpo, Jungkook apaga la luz solo la luz tenue de la luna
entrando por la ventana de la habitación.
-¿Estas cómoda?
-Como si fuera mi casa – escucho su risa una sonrisa formándose
en mis labios.
-Buenas noches Seul – escucho como se acuesta en el colchón en
el suelo, mi mirada fijandose en el techo mientras cierro los ojos.
-Buenas noches Kookie.
UNA HORA DESPUÉS…
Abro los ojos.
Frunzo el ceño aún sintiendo sueño pero…
Se siente extraño…
Miro por la habitación hasta acostumbrar mis ojos a la oscuridad,
en este momento sintiendo una mirada sobre mi…
Y en el momento que me encuentro con los ojos de Jungkook
ante la cama un grito ahogado escapa desde mi garganta
incorporándome al instante en la cama.
-¿Qué sucede?...
Es oscuro pero a pesar de eso noto que en la mirada de
Jungkook…
¿Hay miedo?
Noto como el cabello largo se pega a su rostro, su respiración
algo agitada, en ese momento sintiéndome algo asustada…
-Tengo hambre – dice de pronto, mi mente aún estando
confundida…
-¿Jung…?
-Quiero comer pollo… deberíamos de ir.
Ruedo los ojos enterrando la cara en la almohada una vez más,
demasiado cansada para aquello.
-Solo come cualquier cosa… son… - miro el reloj en la mesita de
noche – las tres de la madrugada…
-No – siento como me toma de un brazo de pronto, su mirada
desesperada sobre la mía – vamos, ahora.
Trago con fuerza teniendo algo de miedo.
En ese momento notando un ambiente tenso y pesado, haciendo
hasta difícil el respirar, con algo de miedo y sin entender nada
me levanto de la cama con cuidado, Jungkook sujeta mi mano
con fuerza mientras salimos de la habitación. Lo noto agitado
mientras toma dos abrigos, su celular y su billetera, ambos
saliendo de allí rápidamente.
Bajamos hasta la recepción del apartamento en ese momento
Jungkook mirando hacia mi, su mano sujetando con fuerza la mía
mientras veo como marca un número en su celular con su otra
mano.
-En realidad no tengo hambre – dice algo pálido, mi atención
puesta sobre el – cuando me desperté había alguien debajo de la
cama.
FIN