INTRODUCCIÓN:
La apendicitis es la patología quirúrgica abdominal más común en el mundo
y representa la principal causa de cirugía abdominal de urgencia, esto es debido a
la inflamación aguda del apéndice vermiforme, que al acumularse en él diferentes
sustancias provocan una obstrucción de la luz apendicular cecal y que de no
tratarse a tiempo puede originar la perforación con la consiguiente peritonitis.
Aunque la apendicitis probablemente sea una afección tan vieja como el
hombre, el apéndice, solo era observado como un órgano vestigio sin una
función reconocida, afirmación recientemente desmentida por resultados de
estudios científicos donde se demostró la existencia de una capa de bacterias
beneficiosas en el apéndice que viven en nuestro intestino y nos ayudan a extraer
nutrientes y energía de los alimentos, dichas bacterias listas para repoblar el
intestino si las perdemos, por ejemplo en caso de diarrea.
Sin embargo, al presentarse la inflamación de este órgano y en
consecuencia una apendicitis se debe observar su sintomatología siendo el más
predominante el dolor abdominal, requiriéndose un examen físico que se explicará
de forma más amplia de modo que se use como método de descarte en su caso,
sin dejar de lado la utilización estudios imagenológicos para su diagnóstico
certero. El tratamiento de la apendicitis aguda es mediante cirugía con abordaje
laparoscópico o abierto, y lo mas importante en todo caso es actuar con rapidez
frente a esta afección para evitar una inflamación mayor que suele en muchos
casos desembocar en una sepsis o infección generalizada grave e incluso pudiera
provocar la muerte.
APENDICITIS
Principalmente se debe saber que el apéndice es un órgano de estructura
tubular, flexible, se encuentra situado en la zona baja derecha del abdomen y que
forma parte del aparato digestivo, concretamente del intestino grueso, en la parte
inferior del ciego (Fig. 1), donde convergen las 3 tenias del colon. Tiene un orificio
que se abre hacia la luz del ciego. Puede llegar a medir de 2,5 a 23cm de largo
(longitud media 7 – 8cm), 6-8 mm de ancho. La luz mide entre 1 a 3 mm. Está
irrigado por la arteria apendicular, rama de la ileocólica. La base del apéndice
permanece fija con respecto al ciego, sin embargo, la punta puede variar de
posición. La posición más frecuente es la retrocecal (65%), seguida por la pélvica
(30%) y en los últimos puestos la preileal (2%) y retroileal (1%) (Fig. 2).
Fig. 1 ubicación de la apéndice 2. Posiciones de la apéndice.
Este órgano tiene un fondo ciego (que no tiene salida), por lo que pueden
acumularse en él diferentes sustancias que provoquen su dilatación e inflamación.
Esto produce un cuadro doloroso que se denomina apendicitis (inflamación del
apéndice). En definitiva, la Apendicitis constituye un proceso inflamatorio agudo
iniciado por la obstrucción de la luz apendicular cecal y que, librado a su evolución
espontánea, puede originar la perforación con la consiguiente peritonitis. La
apendicitis aguda es la causa más frecuente de dolor abdominal y cirugía
abdominal de urgencia en el mundo, con una prevalencia estimada durante la vida
del 7-8% y aproximadamente 7 % de la población general sufre apendicitis en el
curso de su vida. Según las estadísticas mundiales, es la causa principal del
abdomen agudo quirúrgico, pues más del 50% corresponden a apendicitis aguda,
y es responsable de las 2/3 partes de las laparotomías practicadas.
HISTORIA
El apéndice fue descrito originalmente por Berengario DaCarpi en el año
1521, aunque se observó claramente en las descripciones de anatomía de
Leonardo Da Vinci, hechas en 1492, pero fueron publicadas en el siglo 18.
También se encuentran en ilustraciones de Andreas Vesalius en su libro “De
Humani Corporis Fabrica” publicado en 1543.
La inflamación aguda del apéndice vermiforme es probablemente tan vieja
como el hombre. En momias egipcias de la era Bizantina se observaron
adhesiones en el cuadrante inferior derecho, sugestivas de apéndices antiguas. Si
bien se ha adjudicado su descripción a Jean Fernel y Von Hilden, fue Lorenz
Heister discípulo de Hermann Boerhaave quien describió una apéndice perforada
con absceso en 1711. La descripción de un fecalito dentro de una apéndice
perforada fue publicada por James Parkinson en el año 1812. En 1824, Louyer-
Villermay describió la apéndice gangrenosa en un artículo presentado ante la Real
Academia de Medicina de Paris y así estimuló el interés de Francois Melier,
médico parisino, quien en 1827 propuso la remoción del apéndice como
tratamiento de esta entidad.
En el primer volumen del libro “Elementos de medicina práctica” publicado
en 1839, los doctores Richard Bright y Thomas Addison del Guy´s Hospital,
describieron la sintomatología de la apéndice y establecieron que la apéndice
provoca la mayoría de los procesos inflamatorios de la fosa ilíaca derecha. La
apendicitis fue reconocida como entidad clínica y anatomopatológica por Reginald
Heber Fitz por primera vez en 1886 cuando presentó su conferencia titulada
“Perforating inflammation of the vermiform appendix; with special reference to its
early diagnosis and treatment”. En este escrito, Fitz enfatizó que el origen de la
mayoría de los procesos inflamatorios de la fosa ilíaca derecha están en el
apéndice, este escribe con claridad el cuadro clínico y lo más sorprendente es que
propone la cirugía temprana como tratamiento, siendo además el primero que
utilizó el término apendicitis.
Sin embargo, la primera vez que se removió el apéndice quirúrgicamente fue en
1735 por el Dr. Claudius Amyand fundador del St. George´s Hospital y cirujano del
Westminster Hospital de Londres.
A través de la historia, los médicos se han dedicado a encontrar pistas que
conduzcan a un diagnóstico correcto en el caso de una patología tan común como
la apendicitis.
FISIOLOGÍA
Durante muchos años, erróneamente se consideraba al apéndice
como un órgano vestigio sin una función reconocida. Ahora en el siglo
XXI, los científicos han estado descubriendo que está lejos de ser un pedacito
sobrante, se reconoce bien que el apéndice es un órgano inmunitario que
activamente participa en la secreción de inmunoglobulinas, sobre todo
inmunoglobulina A. En 2007, un equipo del Duke University Medical Center hizo
un gran avance cuando descubrieron que el apéndice tenía una rica biopelícula.
Es una capa de bacterias beneficiosas de las que viven en nuestro intestino
y nos ayudan a extraer nutrientes y energía de los alimentos. Además, cuando
digieren la fibra, producen ácidos grasos de cadena corta que pueden cruzar al
torrente sanguíneo y al cerebro para protegerlo. El misterioso y desdeñado órgano
era entonces como un reservorio de esas bacterias, listas para repoblar el
intestino si las perdemos, como cuando nos da diarrea o tomamos antibióticos.
Entonces, aquel que fue considerado como un órgano innecesario se ha
convertido en foco de varios estudios cuyo objetivo es comprender mejor su
función. Uno de ellos, publicado en julio de 2021 por investigadores del Inserm y el
Museo Francés de Historia Natural e inspirado por ese gran árbol genealógico del
equipo de Smith, analizó datos en 258 especies de mamíferos y encontró que la
presencia del apéndice se correlaciona con una mayor longevidad
Sin embargo, si se extrae el apéndice, su ausencia no ocasiona ningún daño,
anomalía o deficiencia al organismo, siendo este uno de los órganos del cuerpo
humano sin el cual se puede sobrevivir.
SÍNTOMAS DE UNA APENDICITIS
El dolor abdominal es el síntoma más común y se presenta en casi todos
los casos confirmados de apendicitis. La presentación clínica de la
apendicitis aguda se describe como una constelación de los siguientes síntomas
clásicos:
- Dolor abdominal en el CID.
- Anorexia.
- Náuseas y vómitos.
En la presentación clásica, el paciente describe la aparición del dolor
abdominal como primer síntoma. El dolor es típicamente de naturaleza
periumbilical con migración posterior al cuadrante inferior derecho a medida que
avanza la inflamación.
En muchos pacientes, las características iniciales son atípicas o
inespecíficas y pueden incluir:
- Indigestión.
- Flatulencias.
- Irregularidad intestinal.
- Diarrea.
- Malestar generalizado.
También puede haber un aumento de la temperatura, normalmente una
febrícula de unos 37º, pero no necesariamente fiebre por encima de los
38º. Escalofríos y temblores son otros síntomas que pueden alertar de una
apendicitis. Los síntomas de la apendicitis varían según la localización
anatómica de la punta del apéndice.
DIAGNÓSTICO DE LA APENDICITIS
Para realizar el diagnóstico, se pueden utilizar diversas pruebas o observar por
medio de diferentes signos. Debido a que los pacientes con apendicitis prefieren
colocarse en posición supina, con los muslos, en especial el derecho, hacia arriba
porque cualquier movimiento acentúa el dolor. Si se les pide que se muevan, lo
hacen con lentitud y cautela. Los signos físicos habituales a observar son:
- Signo de McBurney: Dolor localizado a unos 3.5 a 5 cm de la línea imaginaria
que une la espina iliaca antero superior con el ombligo (Fig. 3).
- Signo de Blumberg: dolor a la descompresión al retirar la mano después de una
palpación profunda y sostenida en el punto anterior.
- Signo de Rovsing: dolor en el flanco derecho y FID provocado por la palpación
profunda en el flanco izquierdo y la fosa iliaca izquierda; es causado por el
desplazamiento de gas desde el lado izquierdo hacia el derecho con la
consiguiente distensión del apéndice inflamado (Fig. 4).
- Signo del Psoas: está presente cuando el apéndice contacta el músculo psoas,
resultando positivo cuando el paciente experimenta dolor a la contracción del
músculo provocada por la resistencia a la flexión activa o extensión pasiva del
miembro inferior derecho.
- Signo del obturador: Presente cuando el apéndice inflamado se encuentra en
contacto con el músculo obturador interno en la pelvis, es positivo al presentar
dolor en hipogastrio cuando se logra la rotación interna y pasiva del muslo
derecho flexionado. Fig (05)
Fig. 3 Fig. 4 Fig.5
El examen físico puede ser poco revelador en las primeras etapas de la
apendicitis, ya que los órganos viscerales no están inervados con las fibras
somáticas del dolor. Sin embargo, a medida que avanza la inflamación,
la afectación del peritoneo parietal suprayacente causa dolor a la palpación
localizado en el CID y puede detectarse en la exploración abdominal. El tacto
rectal, aunque se recomienda a menudo, no ha demostrado proporcionar
información diagnóstica adicional en los casos de apendicitis.
Es por lo que se deben realizar estudios complementarios como pruebas de
laboratorio donde la evaluación de laboratorio en los pacientes con sospecha de
apendicitis aguda debe incluir:
- Recuento de leucocitos con diferencial.
- PCR.
- Prueba de embarazo en suero en mujeres en edad fértil.
La sensibilidad de los dos primeros estudios mejora
sustancialmente en combinación. Sin embargo, ningún recuento de
leucocitos o niveles de PCR puede confirmar o excluir de forma segura y
suficiente el diagnóstico de sospecha de apendicitis aguda
A su vez el TAC abdominopélvico se recomienda como prueba
preferida en la evaluación por imágenes de la sospecha de apendicitis en adultos.
Las características de imagen de la apendicitis aguda en el TAC abdominopélvico
son:
- Espesor agrandado de la doble pared apendicular (>6 mm).
- Engrosamiento de la pared apendicular (> 2 mm).
- Varado de grasa periapendicular.
- Realce de la pared apendicular.
- Apendicolito (visto en una minoría de pacientes).
Un resultado positivo del TAC indica que debe iniciarse el tratamiento
de la apendicitis, mientras que un resultado negativo indica que se ha
visualizado un apéndice normal y que es muy poco probable que se diagnostique
apendicitis. Un resultado no diagnóstico no descarta la apendicitis y
justifica una evaluación continua.
Por último, una ecografía abdominal enfocada en el CID es el examen
preferido en niños y mujeres embarazadas y se recomienda sobre el TAC en estas
poblaciones. En otras poblaciones, la ecografía representa una alternativa al TAC
si este último no está disponible (p ej., dentro de tres horas).
Las características de imagen de la apendicitis aguda en la ecografía
incluyen:
- Apéndice no comprimible con un diámetro de espesor de doble pared de
> 6 mm.
- Dolor focal sobre el apéndice en compresión.
- Apendicolito.
- Mayor ecogenicidad de la grasa periapendicular inflamada.
- Líquido en el CID.
Dado así, un resultado ecográfico positivo indica que se debe iniciar el
tratamiento de al apendicitis, mientras que un resultado negativo indica
que se ha visualizado un apéndice normal y que es muy poco probable que se
diagnostique apendicitis. El resultado no diagnóstico, similar al TAC, no
descarta apendicitis y justifica estudio continuo.
ETAPAS DE LA APENDICITIS
Basándose en los hallazgos histológicos y en la apariencia macroscópica se
pueden diferenciar varias etapas o estadios en la apendicitis (Fig. 6):
Etapa 1. Apendicitis simple o catarral: cuando se obstruye la luz del
apéndice el moco que segrega, como segrega cualquier parte del intestino,
no puede fluir libremente y comienza a acumularse en su interior. Esto hace
que las bacterias que forman parte de la flora intestinal se multipliquen en
exceso y comience el proceso inflamatorio. En esta etapa el apéndice tiene
un aspecto exterior normal y sólo se puede identificar la inflamación al
microscopio (Fig. 7.A).
Etapa 2. Apendicitis flemonosa o fibrinosa: poco a poco el apéndice se
distiende al aumentar su presión interior. Llega un momento que la presión
es tanta que la sangre no puede irrigar correctamente el apéndice. El
aspecto del apéndice es inflamatorio: rojo y agrandado (Fig. 7.B).
Etapa 3. Apendicitis gangrenosa: las paredes del apéndice se van
debilitando, tanto por la falta de riego sanguíneo, como por el aumento de la
presión interna. Hay partes que empiezan a necrosarse y se vuelven de
color negro pudiendo segregar pus (Fig. 7.C).
Etapa 4. Apendicitis perforada: finalmente las paredes se rompen y se
libera todo el pus y las heces hacia el interior de la cavidad abdominal,
dando lugar a una peritonitis (Fig. 7. D).
FIG. . Vista interior de apéndice en sus etapas
FIG. 6. Vista exterior de apéndice en sus etapas. A. simple o catarral. B. flemonosa. C. gangrenosa. D. perforada
Todas estas etapas ocurren en el transcurso de 24-36 horas desde el inicio
del proceso en los adultos. En los niños pequeños la progresión de la enfermedad
es generalmente tan rápida que el primero de los tres estadios patológicos suele
darse antes de que se produzca la consulta médica.
TRATAMIENTO DE LA APENDICITIS
La cirugía es el tratamiento de elección en las primeras 48 horas de iniciado
el cuadro. La operación de apendicitis se puede realizar mediante pequeñas
incisiones por laparoscopia, o bien abriendo el abdomen por el método
tradicional, laparotomía. El cirujano decidirá el tipo de operación en función del
grado de inflamación del apéndice y la urgencia.
En este caso, si el médico detecta la presencia de un absceso (acumulación de
pus), puede prescribir primero un tratamiento con antibióticos, para unos días
después proceder a la intervención quirúrgica. Los analgésicos y
antiinflamatorios debe pautarlos siempre el médico en Urgencias, ya que
podrían entorpecer el diagnóstico. Estos tratamientos se pueden clasificar como:
A. TRATAMIENTO APENDICITIS NO PERFORADA
1. Apendicectomía oportuna, abierta o laparoscópica
- Se recomienda que la cirugía se realice dentro de las 12 horas.
- Los pacientes deberán recibir hidratación endovenosa, analgésicos y
antibióticos en la espera para la cirugía. En el caso de que presente
anomalías hidroelectrolíticas es necesaria corregirlas.
- Los ATB se deben administrar 60 minutos antes de la cirugía, estos van a
prevenir una infección o un absceso intra-abdominal. Se administra una
sola dosis preoperatoria. Se recomiendan las siguientes opciones: ✓
Cefoxitina 2g EV o Cefotetan 2g EV ✓ Cefazolin 2g (si < 120Kg) o 3g (si
>120kg) + Metronidazol 500mg EV ✓ Si alergia a penicilina o
cefalosporinas: Clindamicina + ciprofloxacino, levofloxacino, gentamicina o
aztreonam.
- Los antibióticos post operatorios no son necesarios.
¿ABIERTA O LAPAROSCÓPICA?
a) Apendicectomía laparoscópica: Menos infecciones, menos dolor en primer día
post operatorio, menos estancia hospitalaria
b) Apendicectomía abierta: Menos incidencia de abscesos intraabdominales,
menos tiempo operatorio
B. TRATAMIENTO APENDICITIS PERFORADA
Esta depende de la estabilidad del paciente:
1. Paciente inestable: Apendicectomía inmediata.
2. Paciente estable: Los pacientes deberán ser rehidratados vía endovenosa,
colocar antibióticos, corregir las anomalías electrolíticas. Se debe examinar al
paciente para determina la presencia de un absceso, flemón o fístula
enterocutanea. Los ATB que se deben de administrar serán de amplio
espectro. Se debe cubrir gérmenes gran negativos y anaerobios.
Cabe destacar que la apendicitis debe ser tratada lo antes posible pues es una
patología muy dolorosa e incapacitante, en la que el paciente apenas puede
moverse por el intenso dolor. Pero es que, además, si no se actúa con rapidez, el
apéndice puede perforarse o romperse provocando una inflamación mayor y una
diseminación de la infección. Esto suele desembocar en una sepsis o infección
generalizada, que puede ser muy grave e incluso provocar la muerte si no hay una
rápida actuación médica.
CONCLUSIÓN
Martin, R. Acute appendicitis in
adults: Clinical manifestations and
differential diagnosis.
Ahora que hemos visto todo lo anterior podemos observar que la apéndice
a pesar de ser un órgano tan pequeño puede proveer al ser humano de muchos
beneficios, demostrados científicamente en descubrimientos recientes, y su vez
ser una problemática al caer un en proceso de inflamación por obstrucción, o bien
llamado apendicitis aguda, problemática que se amplifica debido a muchos
factores como su ubicación o posición anatómica, sus múltiples síntomas típicos e
inespecíficos, su rápido desborde, y poco conocimiento de nuevas técnicas para
su tratamiento.
Es importante destacar que el principal síntoma de la apendicitis aguda es
el dolor abdominal. De manera característica, al inicio el dolor se centra de modo
difuso en el epigastrio bajo o en el área umbilical, es moderadamente intenso y
constante así que ante una sospecha de apendicitis se deben seguir primero los
exámenes físicos presionando la fosa ilíaca derecha con todos los dedos de la
mano y soltarla bruscamente, para observar si aparece dolor de ser positivo
significaría que hay una apendicitis en proceso debiendo realizar otros estudios
laboratorios como el recuento de leucocitos o niveles de PCR sin que estos
estudios sean aislados se demuestra como prueba preferida la evaluación por
imágenes y una evaluación continua.
No obstante en caso de confirmación de apendicitis aguda es importante
identificar en que etapa donde ella se encuentra, denotando que si el apéndice
tiene un aspecto exterior normal y sólo se puede identificar la inflamación se
encontraría en su fase inicial, por el contrario si se observam partes que empiezan
a necrosarse y se vuelven de color negro pudiendo segregar pus ya se encontraría
en su etapa gagrenosa, es entonces cuando la apendicitis puede ser una
enfermedad grave si no se recibe tratamiento quirúrgico oportuno en consecuencia
las paredes se rompen y se libera todo el pus y las heces hacia el interior de la
cavidad abdominal que daría lugar a una peritonitis.
Por lo tanto, si bien el cirujano debe decidir el tipo de operación en función
del grado de inflamación del apéndice y la urgencia; el diagnóstico diferencial
depende de cuatro factores principales: localización anatómica del apéndice
inflamado, etapa del proceso, edad del paciente y sexo del enfermo, prevaleciendo
de todos ellos como mas importante o determinante el reconocimiento temprano
de una apendicitis en proceso para su efectivo tratamiento.
Siendo entonces importante que al ser una enfermedad tan común en la
población, cada persona sepa reconocerlo y así ser de ayuda preventiva a las
personas que le rodean.
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