Ritmo y equilibrio
Presto especial atención a la variedad de formas y tamaños y coloco los objetos de manera que
las líneas y los bordes creen un ritmo que guíe la mirada del espectador en torno a la imagen y
hacia el punto focal. Sergei Forostovskii
El equilibrio es una condición humana fundamental: requerimos un equilibrio físico para
permanecer erguidos y caminar; buscamos un equilibrio entre las muy diversas facetas de
nuestra vida personal y profesional... hasta el mundo lucha por establecer un equilibrio de
poder. El equilibrio es, de hecho, un bien extremadamente apreciado en nuestra cultura y no
es sorprendente, por tanto, que nuestra relación implícita e intuitiva con él nos haya
preparado para percibir su presencia (o su ausencia) en todo aquello que vemos, oímos,
olemos, saboreamos y tocamos.
En diseño, el equilibrio actúa como un catalizador de la forma: ancla y activa los elementos en
el espacio. ¿Nunca has notado cómo tu mirada se queda atrapada en un punto concreto
cuando observas un diseño todavía no resuelto? Esta discordancia suele deberse a que la
proporción y el emplazamiento de los elementos su relación entre ellos y con el espacio
negativo no funcionan porque o bien son demasiado grandes, o bien están demasiado
apretados, demasiado planos, mal alineados, etc.
Las relaciones de los elementos sobre la página recuerdan a las relaciones físicas. El equilibrio
visual surge cuando el peso de uno o más elementos se distribuye de manera uniforme o
proporcional en el espacio. Al igual que cuando colocamos los muebles de una habitación,
jugamos con la posición de los elementos del diseño hasta que encontramos un equilibrio
satisfactorio entre forma y espacio. Los objetos más grandes sirven de contrapunto a los más
pequeños, así como los oscuros a los más claros.
La estabilidad es inherente a un diseño simétrico, aquel que presenta los mismos elementos en
al menos dos lados separados por un eje común. Aun así, el equilibrio no tiene que ser
necesariamente estático. Un funambulista mantiene el equilibrio mientras atraviesa una
precaria línea en el espacio variando continuamente la disposición de su peso mientras se
mueve. Los diseñadores emplean el contraste entre tamaños, texturas, valores, colores y
formas para compensar o subrayar el peso de un objeto y lograr así el sentido dinámico del
equilibrio propio del acróbata.
El ritmo consiste en la repetición de un patrón regular y marcado: la percusión de una batería,
el tamborileo de la lluvia, el eco de unos pasos... El habla, la música y la danza usan el ritmo
para expresar la forma en el tiempo. Los diseñadores gráficos usan el ritmo en la construcción
de imágenes estáticas, así como en libros, en revistas y en gráficos en movimiento que poseen
duración y secuenciación. Aunque el diseño de patrones emplea por lo general repeticiones sin
interrupción, la mayoría de las formas del diseño gráfico busca ritmos que estén puntuados
por el cambio y la variación. El diseño de libros, por ejemplo, suele desplegar una variedad de
escalas y de valores tonales a lo largo de sus páginas, pero al mismo tiempo preserva una
unidad estructural subyacente.
El equilibrio y el ritmo trabajan juntos en pos de la creación de diseños que latan con vida,
dotados ambos de estabilidad y capacidad de sorpresa.
Simetría y asimetría
La simetría puede ser de izquierda a derecha, de arriba abajo, o de ambas clases. Muchos
organismos naturales tienen forma simétrica. La distribución uniforme del peso de brazos y
piernas contribuye a garantizar la fiabilidad motora de un animal; los árboles también
desarrollan una distribución equilibrada del peso en torno al tronco para erguirse; y los brazos
de una estrella de mar se proyectan desde su centro.
Con todo, la simetría no es el único medio para lograr el equilibrio. Los diseños asimétricos son
a menudo más activos que los simétricos, y los diseñadores crean aquí el equilibrio
introduciendo elementos que contrastan, colocándolos de manera que se contrarresten y
originando así composiciones que permiten a la mirada vagar por ellas al tiempo que
construyen una sensación general de estabilidad.
Ritmo y tiempo
Estamos familiarizados con el ritmo gracias al sonido. En música, un patrón subyacente varía a
lo largo del tiempo. Los patrones se superponen simultáneamente apoyándose unos a otros y
generando un contraste auditivo. En una mezcla de audio, los sonidos se amplifican o se
mitigan con el fin de crear un ritmo que se transforma y evoluciona durante el curso de una
pieza.
El diseñador gráfico emplea estructuras similares de forma visual. La repetición de elementos
como círculos, líneas y retículas crea ritmo, mientras que la variación de su tamaño o de su
intensidad suscita sorpresa. En animación, los diseñadores tienen que orquestar
simultáneamente los ritmos auditivos y visuales.
Repetición y variación
Desde los surcos fluidos que dibujan los campos de cultivo al mar de coches estacionados en
un aparcamiento, la repetición es un rasgo ubicuo del entorno humano. Al igual que la melodía
y la disonancia en la música, la repetición y la variación despiertan las yuxtaposiciones visuales
que anidan en la vida. La belleza nace de la mezcla de ambas.
Ritmo y progresión
El diseñador trabaja a menudo con contenidos distribuidos a lo largo de muchas páginas.
Como sucede con las composiciones de una sola página, un diseño secuencial debe estar
dotado de una coherencia general.
Las imágenes, la tipografía, las reglas, los campos cromáticos, etc., están dispuestos
deliberadamente con la intención de crear puntos focales y de guiar la mirada del lector a lo
largo de la pieza. La retícula contribuye a introducir orden en la progresión de las páginas.
Preservar siempre un ingrediente de sorpresa y de variación es esencial para mantener vivo el
interés del público.