UPG
Universidad Privada del Guaira
Filial Salto del Guaira I
Materia: Enfermería del salud del adulto II.
Tema: Función Digestiva
Docente:
• Lic. Mirta Marlene Machuca Martínez
Alumna:
• Leandra Strassburger
Carrera:
1er año en Técnico Superior en Enfermería
2023
Introducción.
El aparato digestivo está formado por un conjunto de órganos cuya función
es el procesamiento y absorción de los alimentos.
Esto permite asimilar los nutrientes para un correcto funcionamiento de todo
el cuerpo.
También se encarga de eliminar los productos de desecho (restos
alimentarios, bacterias intestinales y células de descamación).
El sistema bilio-pancreático permite la digestión de los alimentos mediante la
secreción de enzimas a la luz intestinal.
El tubo digestivo se extiende desde la boca hasta el ano incluyendo el
esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso o también llamado
colon.
Qué es el aparato digestivo?
Se conoce como aparato digestivo al conjunto de órganos que se encargan
del proceso digestivo, es decir, la transformación de los alimentos para que
puedan ser absorbidos y utilizados por todas las células del organismo.
Además del ser humano, la mayor parte de los animales superiores cuentan
con un aparato digestivo que lleva a cabo esta función.
Durante la digestión o proceso digestivo, los distintos tipos de nutrientes que
se encuentran en los alimentos consumidos (hidratos de carbono, lípidos y
proteínas) se transforman en unidades más sencillas, gracias a las distintas
enzimas digestivas. En estas condiciones, las partes más elementales
aprovechables de los nutrientes pueden ser absorbidas y luego transportadas
por la sangre hasta todas las células del cuerpo, donde son utilizadas para
obtener energía y llevar a cabo todas las funciones indispensables para el
sostén y desarrollo de la vida.
El proceso funcional del aparato digestivo comprende todos los sucesos que
tienen lugar, desde el ingreso de la comida a la boca, hasta la expulsión de las
heces fecales (restos indigeribles) por el ano, pasando por la absorción de los
nutrientes a través de las paredes intestinales. Se trata de un proceso largo,
que implica un conjunto de mecanismos complejos, en los que intervienen
numerosos órganos y partes del cuerpo y que resulta indispensable para la
vida, dado que los seres humanos (como todos los animales) somos
heterótrofos, y por lo tanto sólo podemos incorporar la materia orgánica que
necesitamos a través de la alimentación.
Funciones del aparato digestivo
El aparato digestivo cumple con diversas funciones, pero las principales son
cuatro: transporte de alimentos, secreción de jugos digestivos, absorción de
nutrientes y excreción de heces.
Transporte de alimentos. Los alimentos ingresan en la boca, donde son
triturados por los dientes y humedecidos por la saliva, y se convierten
en el bolo alimenticio, que es empujado hacia el esófago con ayuda de
la lengua. Luego, a través de los movimientos peristálticos (un tipo de
movimiento muscular de contracción y relajación), los alimentos
continúan avanzando a través del tubo digestivo, pasando por el
estómago y llegando luego a los intestinos.
Secreción de jugos digestivos. A lo largo del tubo digestivo, los
alimentos van recibiendo secreciones provenientes de distintos
órganos, que permiten su digestión química. Ya en la boca las glándulas
salivales secretan una enzima que comienza la transformación de los
azúcares. El proceso de digestión química continúa en el estómago
(gracias a la presencia de los jugos gástricos allí secretados) y en la
primera porción del intestino delgado (duodeno), donde los alimentos
parcialmente digeridos son sometidos a la acción de la bilis y los jugos
intestinal y pancreático. Las enzimas y otras sustancias presentes en
todos los jugos digestivos permiten que los alimentos sean
completamente digeridos químicamente, es decir, sean reducidos a sus
mínimas unidades aprovechables.
Absorción de nutrientes. Una vez digeridos los alimentos (reducidos a
sus formas más simples), los nutrientes son absorbidos en el intestino
delgado, pasando luego a la sangre para ser distribuidos por el
organismo. Por su parte, el agua y algunas sales son absorbidas en el
intestino grueso.
Egestión de heces. Una vez extraídos los nutrientes de la comida, es
preciso expulsar el material de desecho (los restos indigeribles que no
fueron utilizados) fuera del cuerpo, lo que se hace a través del final del
tracto digestivo.
Órganos del aparato digestivo.
El aparato digestivo está formado por el tubo digestivo (que comienza en la
boca y termina en el ano y mide alrededor de once metros) y las glándulas
anexas (glándulas salivales, hígado y páncreas). A continuación, veamos
cuáles son los órganos que forman parte de este aparato y las funciones que
desempeñan.
Boca y glándulas salivales. La boca o cavidad oral es el lugar por donde
los alimentos ingresan al cuerpo. Este órgano contiene distintas
estructuras, como los dientes (que permiten la masticación) y la lengua
(que facilita la deglución). Además, en la boca se encuentran las
glándulas salivales que producen y secretan la saliva. Esta secreción
tiene múltiples funciones: humedece el alimento y además contiene
enzimas (que dan comienzo a la digestión química) y sustancias
bactericidas.
Faringe. Es una estructura con forma de tubo, que forma parte tanto
del aparato digestivo como del respiratorio: conecta a la boca con el
esófago (dejando pasar los alimentos por el tubo digestivo) y las fosas
nasales con la laringe (dejando pasar el aire hacia los pulmones). La
faringe presenta una estructura llamada epiglotis, que actúa como una
válvula separando las vías digestiva y respiratoria.
Esófago. Es un conducto muscular, que transporta la comida de la boca
al estómago, atravesando el cuello, el tórax y el abdomen, y pasa por
un agujero en el diafragma.
Estómago. En este órgano se acumula la comida. Las células que
forman el estómago secretan los jugos gástricos, compuestos
principalmente por pepsinógeno, un precursor enzimático, y ácido
clorhídrico (HCl). Esta sustancia le otorga acidez al medio permitiendo
la activación del pepsinógeno en pepsina (enzima digestiva que
degrada proteínas) y funcionando además como bactericida. Las
paredes internas del estómago están revestidas de una mucosa que las
protege de la acción del ácido.
Intestino delgado. Esta primera porción del intestino, que mide entre 6
y 7 metros de longitud, comienza en el duodeno y llega hasta a la
válvula ileocecal, donde se une con el intestino grueso. El intestino
delgado está repleto de vellosidades y es el lugar donde se terminan de
digerir los alimentos y se produce la absorción de los nutrientes. Este
órgano se divide en dos partes. La primera porción es el duodeno, que
mide entre 25-30 cm que y es donde se produce la secreción de jugo
intestinal y se reciben las secreciones del páncreas y el hígado. La
segunda porción es el yeyuno-íleon, donde se produce la absorción de
los nutrientes una vez que han sido digeridos.
Intestino grueso. Es el resto del intestino, que culmina en el recto y
mide entre 120 y 160 cm de longitud. Este órgano cumple con varias
funciones muy importantes para el organismo: es donde se forman las
heces fecales, pero también es la porción del aparato digestivo donde
se reabsorbe el agua y las sales. Además, el intestino grueso es hábitat
natural de bacterias que sintetizan vitaminas necesarias para el
organismo.
Páncreas. Esta glándula se encuentra en contacto con el intestino y
vierte en el duodeno su jugo pancreático, que contiene distintas
enzimas indispensables para la digestión. Por otra parte, el páncreas
también sintetiza y libera a la sangre hormonas que regulan el
metabolismo de los azúcares, como la insulina, que permite la entrada
de la glucosa a las células.
Hígado y vesícula biliar. El hígado constituye la mayor víscera del
cuerpo (pesa kilo y medio) y tiene múltiples y variadas funciones. Este
órgano produce la bilis, una sustancia necesaria para la digestión y la
absorción de las grasas (permite su emulsificación). La bilis se acumula
en la vesícula biliar y desde allí pasa al duodeno.
Ano. La abertura anal es por donde se expulsan hacia el exterior del
cuerpo humano las heces o materia fecal, mediante movimientos
controlados del esfínter anal.
Enfermedades del aparato digestivo
Existen diversas enfermedades del aparato digestivo. Algunas de las
principales y más frecuentes son:
Infecciones. Producto del ingreso al intestino de bacterias o virus que
provienen del agua o de alimentos contaminados. Pueden generar
diarrea, heces sanguinolentas o moco rectal, así como dolores
intestinales severos.
Parásitos. Los parásitos intestinales son frecuentes en poblaciones
rurales o en personas que viven en situación de pobreza y se
transmiten mediante los alimentos o las aguas contaminadas. Los
parásitos pueden luego migrar a otras regiones del cuerpo y perpetuar
el ciclo si no hay una correcta eliminación de las heces.
Indigestiones. El consumo de alimentos en mal estado o contaminados
con sustancias tóxicas o nocivas puede generar una reacción intestinal
muy semejante a las reacciones alérgicas, con cólicos y usualmente
diarrea.
Gastritis y úlceras. La acción de los jugos gástricos y el constante
consumo de irritantes (alcohol, cigarrillo, cítricos, etc.) puede llevar al
enrojecimiento e inflamación de la mucosa estomacal (gastritis) y, en
casos más severos, a úlceras y llagas internas.
Cáncer. El cáncer de duodeno, de colon, de hígado o de páncreas son
formas conocidas y agresivas de tumoraciones malignas, asociadas a
ciertos hábitos de alimentación y que también tienen un elevado
componente hereditario.
Examen físico del sistema digestivo
La patología gastrointestinal ocupa un lugar destacado entre las principales
quejas que refieren los pacientes que se presentan tanto en entornos
ambulatorios como de emergencia. La obtención de detalles históricos
adecuados ayudará al médico a delimitar la patología a una parte particular
del sistema digestivo. Una vez que se completa la historia, se realiza el
examen clínico para confirmar o descartar cualquier diagnóstico. El examen
sigue las reglas de inspección, palpación, percusión y auscultación.
La exposición adecuada del paciente para un examen abdominal debe
permitir la visibilidad desde la línea del pezón hasta la mitad del muslo.
Inspeccione el abdomen en busca de:
Distensión (simétrica o asimétrica)
Venas superficiales distendidas (caput medusae)
Estrías
Decoloración cutánea
Perístasis visible
Durante la inspección, pida también al paciente que se cubra la boca y tosa
mientras el examinador observa la pared abdominal. Un impulso de tos
visible (distensión localizada de la pared abdominal debido a la presión
intraabdominal elevada por la tos) sugiere que hay una hernia en ese sitio.
Se debe realizar una palpación para evaluar cualquier masa y para determinar
la textura de la superficie del hígado. El examinador también puede
determinar si hay un agrandamiento de los riñones o el bazo en este
momento. La cavidad abdominal tiene el potencial de almacenar un gran
volumen de líquido intersticial. Se pueden detectar grandes volúmenes de
líquido durante la palpación provocando un frémito de líquido. Se pueden
captar volúmenes más pequeños durante la percusión con la técnica de
matidez cambiante. La percusión también ayuda al examinador a confirmar el
tamaño (sí están agrandados) y la ubicación del hígado y el bazo. Asegúrese
de auscultar el abdomen para detectar ruidos y soplos intestinales. El examen
abdominal se concluye con un examen digital rectal y genital.
Conclusión
Extendiéndose desde la boca hasta el ano, el tubo digestivo es uno de los
sistemas más grandes del cuerpo humano. Contiene órganos que regulan la
ingesta de alimentos, su digestión y la absorción de la materia útil que estos
contienen. Además de esto, el sistema digestivo también elimina los
productos de desecho de los alimentos y de varios procesos metabólicos
endógenos.
En pocas palabras, el tracto digestivo tiene la gran responsabilidad de
transformar grandes trozos de alimento en sus micro-moléculas
constituyentes que posteriormente, se utilizarán para construir y reparar el
cuerpo.