Osiris: Dios Egipcio de la Fertilidad y Muerte
Osiris: Dios Egipcio de la Fertilidad y Muerte
Las primeras representaciones de Osiris se remontan al siglo xxv a. C. y su culto duró hasta el siglo vi d. C.,
cuando el templo de Isis en la isla de File, el último existente en Egipto, fue clausurado en torno al año 530
por orden del emperador Justiniano.1
Introducción
Etimología
El teónimo Osiris es la transliteración al alfabeto latino del griego antiguo
Ὄσιρις,2 que a su vez proviene del antiguo egipcio Wsjr, transcrito de
numerosas formas, según los autores, como Asar, Asari, Aser, Asir, Wesir, Osiris
en jeroglífico
Usur o Usir, ya que se desconoce la pronunciación original egipcia pues la
escritura jeroglífica no contiene vocales.3 Numerosos egiptólogos han Wsjr
intentado dar sentido al nombre.4 En 1980 el galés John Gwyn Griffiths
propuso que Wsjr deriva de Wser y significa «el Poderoso». En 1987 la alemana Wolfhart Westendorf
propuso la etimología Waset-jret: «el que lleva el ojo». En 1985 David Lorton planteó la hipótesis de que
Wsjr es una palabra compuesta derivada del morfema set asociado con jret y set-jret significa «la actividad
ritual».5 Según la visión egipcia, las fuerzas destructivas están en perpetua lucha contra las fuerzas
positivas; frente a esto, Seth se opone a su hermano Osiris, símbolo de la tierra fértil y abastecedora
Primeros testimonios
Osiris es una de las principales deidades del panteón egipcio. Sin
embargo, los orígenes de su culto son todavía muy poco conocidos.
Las primeras referencias de Osiris de las que se tiene constancia se
remontan al siglo xxv a. C. y se sitúan a finales de la IV o
principios de la dinastía V de Egipto. Su nombre Osiris se identifica
por primera vez en una formulación de ofrenda dirigida a Osiris y
Anubis por una probable hija de Kefrén, Hemetre, hija real y
sacerdotisa de Hathor, que murió bajo el reinado del faraón
Shepseskaf, el último gobernante de la dinastía IV; la inscripción
aparece en el dintel de la entrada de su tumba en Guiza.6
Puerta falsa de la tumba del sumo
La primera representación de Osiris es incompleta, ya que aparece sacerdote de Ptah Ptahshepses
en un fragmento del templo alto del faraón Dyedkara Isesi; el dios (Museo Británico).
aparece como una figura masculina con una larga peluca divina.7
Otro de los testimonios arqueológicos más antiguos es una inscripción en la que figura el nombre de Osiris
en el dintel de la tumba del sumo sacerdote de Ptah Ptahchepses, que murió bajo el reinado del faraón
Nyuserra. Descubierto en Saqqara, la gran necrópolis de Menfis, el dintel se conserva en el Museo
Británico de Londres.8
Los Textos de las Pirámides, que contienen letanías y encantamientos recitados durante las ceremonias
funerarias reales, grabados en las paredes de las cámaras funerarias del faraón Unis, último miembro de la
dinastía V, no permiten asegurar dónde y cuándo apareció el culto a Osiris, sin embargo, el Capítulo 219
hace referencia a diversos lugares de culto ubicados en varias ciudades del valle del Nilo, incluidas
Heliópolis, Busiris, Buto, Menfis y Hermópolis Magna. Sorprendentemente Abidos no se menciona en esta
lista.9 El culto a Osiris fue introducido en esta ciudad durante la dinastía V y era el lugar de peregrinación
osírica más importante del Imperio Medio de Egipto; los Textos de las Pirámides mencionan que el cuerpo
del dios asesinado fue encontrado cerca de las orillas del Nilo en Nedit (o Gehesti), un territorio cerca de
Abidos.10
Arquetipos y asociaciones
Según el egiptólogo francés Bernard Mathieu, la aparición de este dios fue el resultado de una decisión real,
porque su culto se extendió rápidamente por todo Egipto durante los inicios de la dinastía V.11 Su nombre
es un juego gráfico voluntario basado en el jeroglífico que representa el trono; desde el principio, Osiris
estuvo unido a la diosa Isis, que se simboliza con un trono. Osiris es el señor de los funerales y juez de los
difuntos. Su representación es antropomorfa, muy alejada de las formas animales que adoptan otras
deidades del período predinástico (bóvidos, cocodrilos, halcones).12 El dogma de Osiris fue desarrollado
por el clero de Heliópolis bajo el control del poder monárquico, que fue el encargado de difundirlo por todo
el país, probablemente para afianzar su influencia en los grandes templos como los de Busiris, Abidos o
Heracleópolis Magna.13
Osiris se relaciona con otras deidades. En Busiris, en el Bajo
Egipto, asumió los atributos de Andyety, el dios guardián de esta
localidad desde la prehistoria;14 la representación de este dios
pastor se caracteriza por sus dos altas plumas en la cabeza,
sostenidas por una larga cinta, con el cetro de Heka y el flagelo de
Nekhekh en la mano.15 También se asimila al dios funerario Socar,
que vela por la necrópolis menfita; este dios se representa con un
cuerpo de hombre, en ocasiones envuelto en un sudario, con la
cabeza de un halcón y muy a menudo sin ningún signo distintivo.
En ocasiones se le representa como un halcón momificado.16 En el
Alto Egipto se implantó más particularmente en el nomo de La El dios Upuaut (Museo del Louvre).
Gran Tierra, una región que rodea la ciudad de Tinis, la capital más
antigua del antiguo Egipto;17 todavía no se conoce con certeza la
localización de esta antigua ciudad. Se tiene constancia de que Osiris estaba más cerca del dios Onuris,18
representado como un hombre con barba que lleva un tocado de cuatro grandes plumas; Onuris, en su
aspecto funerario, lleva el epíteto Khentamenti, el «Señor de Occidente», en referencia a Occidente como el
más allá.19 La necrópolis tinita estaba situada en Abidos, donde Osiris asimiló a Jentiamentiu, el «Señor de
los occidentales», una deidad funeraria cercana a Upuaut y representada en la forma de un perro negro.
Representaciones
Estaba íntimamente ligado a la monarquía egipcia y se le veía como un rey muerto y luego deificado y sus
atributos son, por tanto, los de los faraones. Aunque estaba considerado un gobernante de todo Egipto, sus
representaciones lo muestran solo con la corona blanca Hedjet, un símbolo del Alto Egipto; esta corona
tiene la forma de un gorro alto que se estrecha hacia arriba y termina en una protuberancia, aunque con
Osiris tradicionalmente solía complementarse con dos grandes plumas laterales, probablemente de avestruz,
y que se conoce como corona Atef. Sus otros símbolos reales son el cetro de Heka y el flagelo de Nekhekh
que sostiene con las manos cruzadas sobre el pecho. Al ser un dios muerto, sus representaciones lo
muestran como un cuerpo momificado en posturas diversas: acostado en su lecho funerario, sentado en el
trono o de pie como un ser que ha vencido a la muerte.20
Epítetos
Osiris es un dios complejo cuya presencia se manifiesta en todo el territorio
egipcio. Integra múltiples facetas; sus funciones como dios funerario son
bien conocidas, pero también es una divinidad que vela por el buen
funcionamiento del universo. Su acción beneficiosa se manifiesta en la
aparición de las estrellas o en el ciclo estacional de la vegetación.21 Por
ello, Osiris se presenta a sus devotos bajo una gran variedad de nombres. Ya
desde sus inicios fue investido con el epíteto «El que tiene muchos
nombres» (ash renou). Esta acumulación de epítetos y nombres se puede
ver en el capítulo 142 del Libro de los muertos. Este texto permite a los
difuntos acceder a la vida eterna a semejanza de Osiris; para ello, el difunto
enumera una lista de ciento quince epítetos ligados al nombre de Osiris,
cuantos más nombres enumeren los fieles, más reconocerán y aceptarán el
poder de la divinidad invocada.22 En el texto se citan sin un orden
concreto distintas funciones del dios y las diferentes ciudades donde está
presente su culto:23
Mitología
Isis
Isis estaba considerada por los antiguos egipcios como su esposa y en este
papel su culto fue muy popular, especialmente durante el periodo tardío de
Egipto. Sin embargo, cuando el culto a los dioses egipcios comenzó a
declinar en su país de origen, la veneración de Isis, la viuda doliente que
salvó de la muerte a los iniciados, continuó fuera de las fronteras de Egipto,
en Grecia (Atenas, Delfos, Corinto), península itálica (Roma y Pompeya) o
en Germania (Mogontiacum). Osiris (o su forma grecorromana Serapis)
siempre estuvo vinculado a ella, pero la esposa eclipsó al marido en los
corazones de los devotos.28
Su hermana es su protección, / la que expulsa a los enemigos, / la que reprime las acciones de
los que alteran, / por medio del poder de su palabra, / La de lengua hábil, cuyas palabras no se
equivocan, / De eficaz Mandato, / Poderosa Isis, protectora de su hermano, / Que le buscó sin
fatiga, / que vagó por la tierra lamentándose, / no cesando hasta que lo encontró. / Hizo una
sombra con su plumaje, / produjo el aliento con sus alas, / Y exultante de alegría se unió a su
hermano. / Alejó la fatiga de aquel de corazón cansado, / recibió la semilla y concibió al
heredero. / Crio al niño en soledad, / sin que su morada fuera conocida. / Lo presentó, una vez
que su brazo se hizo fuerte, / a la Gran Sala de Geb.
Gran Himno a Osiris (estela C286 del Museo del Louvre)29 30
Neftis
En su tratado, Plutarco dice que Osiris, por error, fue infiel a Isis con su
hermana gemela Neftis, la esposa de Seth; de esta relación adúltera nació
Anubis, el dios con cabeza de perro.31 Un párrafo del papiro de Brooklyn
(dinastía XXVI) menciona que en la ciudad de Letópolis se encuentra una
estatua que representa a Neftis con la forma de la leona Sejmet abrazando a
la momia de Osiris,32 una actitud que es más la de una esposa que la de
una amante, hecho que parece confirmarse por dos imágenes del Templo de
Edfu donde Neftis aparece con el nombre de Onnophret, denominación
hace de Neftis la contraparte femenina de Osiris en su papel de Ounennéfer
(la existencia perfecta). En una imagen Neftis protege la momia de Osiris
tras devolverle la cabeza y la vida; además, el nombre de la diosa está
escrito en un cartucho, lo que la convierte en una esposa legítima.33 Isis Representación de Neftis
debe entonces considerarse como la esposa terrenal de Osiris y Neftis como alada tallada en el sarcófago
su esposa eterna, la que lo acompaña en la otra vida. Plutarco escribe sobre de Ramsés III, dinastía XX
(Museo del Louvre).
las dos hermanas de Osiris: «Neftis, de hecho, designa lo que está bajo
tierra y lo que no vemos; Isis, por el contrario, lo que está en la tierra y lo
que vemos.»34 Neftis era la niñera del joven Horus y lo protegió de la furia de Seth escondiéndolo en los
pantanos de Khemmis; por esta protección y para escapar de la venganza de Seth, obtuvo el favor de estar
con Osiris en el inframundo:
Recuerda lo que hice por ti, hija (mía): Seth, lo mantuve alejado de ti, yo era la niñera que te
llevaba en brazos y te daba leche. ¡Te salvaste en Khemnis, porque me negué a reconocer el
rostro de Seth por ti! ¡Dame solo una hora para que pueda ver a Osiris por lo que hice por ti!
Extracto del Papiro de Imhotep.35
Osiris rey
La Enéada de los dioses de Heliópolis estaba considerada por los antiguos egipcios como la primera
dinastía de sus gobernantes. Después de crear Egipto, Atum-Ra gobernó el país, luego fue reemplazado por
Shu y posteriormente por Geb. Este último, viendo los méritos de Osiris, le cedió el trono:
[Osiris] establece con firmeza el orden en todo Egipto. Pone al hijo en el trono de su padre,
alabado de su padre Geb, amado de su madre Nut […] heredero de Geb por la realeza de la
Doble Patria. Al ver su perfección, ordenó que guiara al país hacia un destino dichoso.
Himno a Osiris del Imperio Nuevo (estela C286 del Louvre).36
Una imagen del Templo de Dendera grabada en el siglo i a. C. nos indica
que Osiris, al igual que los faraones humanos, tenía una titulatura real
compuesta por cinco nombres y basada en un juego de palabras
teológico37
Entonces Osiris tuvo un dolor de cabeza, debido al calor de la corona Atef, que estaba sobre su
cabeza (el primer día que la había puesto sobre su cabeza) para que los dioses le temieran.
Cuando Ra volvió en paz a Heracleópolis para ver a Osiris, lo encontró sentado en su casa, con
la cabeza hinchada a causa del calor de la corona. Entonces Ra derramó esta sangre y el icor de
este absceso, y se hicieron un charco. Entonces Ra le dijo a Osiris: «Mira, has formado un
estanque con la sangre e icor que ha fluido de tu cabeza.» —De ahí este estanque sagrado en
Heracleópolis.
Extracto del capítulo 175 del Libro de los muertos.38
Asesinato y resurrección
Relato de Plutarco
La versión más reciente del mito es la ofrecida por Plutarco. Este
filósofo griego muestra a Osiris e Isis como soberanos benefactores.
Osiris enseñó a los humanos los fundamentos de la agricultura y la
pesca, mientras que Isis les enseñó a tejer y la medicina. En ese
tiempo, Seth gobernaba en tierras desérticas y hostiles, así como en
tierras extranjeras. Celoso de su hermano, Seth planeó el asesinato
de Osiris para hacerse con el trono de Egipto que él codiciaba.
Durante un banquete en honor de Osiris, Seth ofreció a los
asistentes un magnífico cofre, prometiendo dárselo al que fuera Isis transformada en milano se une a
capaz de introducirse en él. Ninguno de los que lo intentaron lo la momia de Osiris. Relieve del
conseguía y, cuando Osiris sin sospechar que era una trampa logró templo de Seti I, dinastía XIX.
introducirse, Seth cerró y selló el cofre, mientras sus cómplices
ahuyentaban a los invitados y mantenían alejada a Isis. Entonces
Seth arrojó el cofre al Nilo, que llegó hasta el mar Mediterráneo. Osiris se ahogó y Seth aprovechó el
asesinato para establecer su dominio sobre Egipto. Isis, la afligida viuda, buscó el cuerpo de su marido por
todo Egipto y lo encontró en Biblos, Líbano; trajo los restos del rey asesinado a Egipto y se refugió en las
marismas del delta del Nilo. Durante una cacería nocturna en los pantanos, Seth encontró el cuerpo de su
odiado hermano. Se enfureció y cortó el cadáver en catorce pedazos y los esparció por todo Egipto. Con la
ayuda de algunos seguidores como Tot, Neftis y Anubis, Isis encontró las partes del dios, excepto su pene,
que tuvo que reconstruir con magia pues había sido devorado por un lepidoto, un fagro y un oxirrinco.52
Tras reconstituir el cuerpo, lo embalsamó con la ayuda de Anubis envolviéndolo en tiras de lino. Con la
ayuda de su hermana Neftis, Isis agita sus alas sobre el cuerpo inerte dando fuertes gritos para infundir vida
a Osiris con sus poderes mágicos. Resucitado, Osiris no regresó a la tierra, sino que ahora reina sobre el
mundo de los muertos. Así, el renacimiento de Osiris anuncia todas las formas posibles de renovación, ya
sea en la vegetación o en los seres humanos. Transformada en milano, Isis pudo ser fertilizada; de esta
unión nació Horus Niño (Harpócrates), a quien su madre escondió en los matorrales de papiros del delta
para protegerlo de su tío Seth.53 54
Después del Imperio Nuevo, el pilar Dyed se vuelve antropomórfico y sus representaciones eran similares a
las de Osiris. En los relieves del templo funerario de Seti I, el pilar, como un Osiris resucitado, renace y
vuelve a la vida después de haber sido rehecho por el faraón Ramsés II. Allí, el rito de la erección del pilar
Djed tiene como fin devolver la vida al dios Osiris. El pilar Dyed tiene dos ojos Udyat, diferentes coronas
(incluida una con dos plumas de avestruz) y está cubierta con el taparrabos real. En la escritura jeroglífica,
el Dyed es el signo de la estabilidad. En el ritual de Abidos, esta noción de estabilidad se refiere a la
cohesión necesaria de las Dos Tierras formado por la unión del Alto y Bajo Egipto.57
Divinidad cósmica
Osiris y la Duat
Duat
La Duat es un lugar mítico que no tiene una ubicación geográfica precisa. En ocasiones se sitúa en el cielo,
pero otras en la tierra. Los egiptólogos traducen el término como infierno o estancia de los muertos o
inframundo, aunque no tiene una correspondencia exacta con estos dos conceptos. En egipcio antiguo la
raíz de la palabra duat se aproxima al verbo duâ 'orar, adorar', aunque la palabra duat, bajo otra acepción,
también puede significar 'alabanza, himno, adoración', pero también 'amanecer, mañana y aurora'. El
planeta Venus es el duâu netjer 'dios de la mañana' o simplemente Duat. La región de Duat podría ser
entonces un punto de encuentro donde los vivos y los muertos pueden alabar la reaparición de la luz cuando
las tinieblas de la noche desaparecen ante el renacimiento del sol al amanecer.58
Regeneración nocturna
En el Imperio Nuevo aparece un nuevo tipo de literatura funeraria: los «Libros de lo que hay en la Duat».
Estas obras están destinadas a personalidades de la realeza y aparecen en las paredes de sus tumbas,
cenotafios o sarcófagos.
El dios Nun parece surgir de las aguas primordiales. Alza la barca solar con
sus dos largos brazos. A bordo, el escarabajo Jepri (símbolo del
renacimiento) sostiene el disco solar. A ambos lados del escarabajo, las
Última secuencia del Libro
diosas Isis y Neftis parecen dar la bienvenida o impulsar el sol renacido.
de las Puertas del sarcófago Neftis es recibida en los brazos de Nut, la diosa del cielo. Representada al
del faraón Seti I conservado revés, la diosa está de pie sobre la cabeza de Osiris, cuyo cuerpo forma un
en el Museo Soane de bucle que contiene la Duat. La nota dice: «Es Nut quien recibe a Ra».60
Londres.
Como la serpiente uróboros, que se muerde la cola, Osiris está envuelto en
sí mismo. Su cuerpo forma un círculo y la nota dice: «Es Osiris quien
circunda la Duat». Esta representación del dios es una forma de mostrar que el tiempo es cíclico. El círculo
simboliza la perfección y el movimiento. Este retorno permanente de las cosas y de los acontecimientos es
una sucesión de regeneraciones. Osiris y Nut están representados en forma invertida para mostrar que la
Duat no está sujeta a las mismas reglas que el universo ordenado, y el sol viaja de oeste a este. Cuando el
sol entra, solo puede emerger. Por la tarde, el sol entra en occidente. Se regenera durante su paso por la
Duat. Este mundo de noche y muerte está gobernado por Osiris. Después de pasar por doce regiones y doce
portales, el sol vuelve a aparecer al amanecer cuando sale del horizonte oriental. Esta salida del mundo
subterráneo está simbolizada por el segundo sol que se encuentra en la proa del barco solar. El cielo que
atraviesa Nut se encuentra entre la Duat y el universo ordenado. Es el vínculo entre los dos mundos.61
Osiris Orión
Los egipcios llamaban Sah a la constelación de Orión. Personificado como un
hombre que ostentaba la corona blanca del Alto Egipto, Sah se consideraba el
soberano de las estrellas a las que ordenaba su travesía por el cielo nocturno. Sah-Orión
en jeroglífico
Sah es el alma-Ba de Osiris o el propio Osiris según diversas tradiciones.65
Sȝḥ
Varios capítulos de los Textos de los sarcófagos están dedicados a esta
constelación (469, 470, 689, 1017).66 El capítulo 227 permite al difunto
transformarse en el sucesor de Osiris. El difunto, después de haber afirmado que es Osiris, continúa
diciendo:
Soy Orión, el que llegó a la Doble Patria, el que navega ante el marco del cielo [las estrellas]
en el cuerpo de su madre Nut; ella estaba encinta conmigo según su deseo, y dio a luz alegría a
mi corazón.
Extracto del capítulo 227 de los Textos de los sarcófagos.67
Osiris el engendrador
Los capítulos 366 y 593 de los Textos de las Pirámides, de redacción muy similar, relatan el nacimiento y la
concepción de Horus. Los padres parecen ser Osiris e Isis:68
Tu hermana Isis vino a ti, feliz con tu amor. Después de que la sentaras en tu falo, tu semilla
brotó en ella.
Capítulo 366 de los Textos de las Pirámides.
El resto del texto tiene una dimensión astral porque el fruto de esta
unión es Hor-imy-Sopedet, es decir, «Horus en la constelación del
Can Mayor». Osiris, asimilado a la constelación de Orión, transmite
su esencia estelar a Horus, es decir, la estrella Sirio a través de Isis,
la constelación del Can Mayor:69
Divinidad funeraria
Sin impresionarse, Ra se burla del poder de Osiris diciendo que con o sin él, la cebada y la espelta seguirían
existiendo. Enfadado, Osiris amenazó a los dioses de la Enéada. Por temor a una epidemia, los dioses
dictaron una sentencia definitiva a favor de Horus, argumentando que la buena salud de la creación
depende de Osiris, pues alimenta a los dioses y a los hombres como dios de la abundancia, pero si lo desea
puede liberar un ejército de demonios contra sus enemigos y los impíos para acortar la alegre vida terrenal
de los seres vivos:
Es realmente perfecto, realmente perfecto, todo lo que has creado, ¡oh creador de la Enéada!
Pero nos aseguramos de que la justicia desapareciera en el inframundo. Así que considera la
situación, tú. Este país en el que me encuentro está lleno de mensajeros con rostros feroces,
que no temen a ningún dios ni (ninguna) diosa. Si los hiciera salir, me devolverían el corazón
de todos aquellos que han cometido actos viles, pero manifestándose aquí, en mi compañía. ¿Y
por qué paso mi vida aquí, en paz en occidente (el mundo subterráneo), mientras todos estáis
ahí fuera? ¿Quién es más fuerte que yo? Pero mira, ellos inventaron la mentira. Y cuando Ptah
[…] creó el cielo, ¿no dijo a las estrellas que había en él: «¿Te acostarás en Occidente todas las
noches, donde reside el rey Osiris? Entonces, los dioses, los nobles y la gente también se
acostarán en el lugar donde tú estás» —eso es lo que me dijo.
Las contiendas entre Horus y Seth.73
Osiris Ounennéfer
Los antiguos egipcios no veían la muerte como algo natural. Al identificar a todos los muertos con Osiris, el
dios asesinado, concebían la muerte como el cruce de un umbral entre el mundo terrestre y el más allá. La
muerte es una crisis temporal que puede resolverse por medio del ritual funerario. El juicio de Osiris
simboliza este paso crucial porque solo los moralmente puros pueden celebrar los ritos, solo el que está sin
pecado comparece ante el tribunal de Osiris.74 Esta pureza se ha destacado desde el Imperio Antiguo de
Egipto en los textos de tumbas y mastabas. Los dioses, por intercesión del rey, otorgan a los siervos de la
monarquía el estatus de Imakhu (poseedor de la tumba), pero solo se puede reclamar este privilegio si se ha
respetado y aplicado la Maat. Osiris, bajo el nombre de Ounennéfer (Existencia perfecta), es un modelo a
seguir, ya que su vida ejemplar le ha llevado a ejercer la soberanía en la tierra y en la otra vida:
En el Imperio Nuevo el juicio de los muertos adquiere su forma definitiva tal como aparece en el Libro de
los muertos (cap. 125). La comparecencia ante Osiris y sus cuarenta y dos asesores se parece más a una
prueba que a un procedimiento judicial. El difunto sabe de antemano de lo que se le culpa y se defiende
negando en su totalidad dos listas de pecados. La primera lista de cuarenta faltas se niega ante Osiris, luego
una segunda lista de cuarenta y dos faltas se niega ante los cuarenta y dos asesores que simbolizan todo el
territorio egipcio. Estas leyes condicionaban el acceso al mundo del más allá. Pero el capítulo 125 es más
que una fórmula mágica para purificar al difunto. Los egipcios no solo confiaban en el poder de la magia
para salvar su alma-Ba,76 su presencia tras la muerte ante Osiris estaba acompañada, durante su vida
terrenal, por una vida inspirada en las leyes del Maat:
Soy un noble que se ha encomendado a sí mismo al Maat,
que se ha inspirado en las leyes de la sala de los dos Maat,
pues pretendía llegar a la necrópolis sin que la más mínima
bajeza se asociara con mi nombre, no he hecho ningún daño
a los hombres, ni nada que sus dioses desaprueben.
Estela funeraria de Baki, siglo XIV a. C.77 78
De Osiris-Apis a Serapis
El toro Apis (Hapi en egipcio) simboliza el ciclo de un animal joven
Ani ante Osiris, juez del más allá.
que sucede a un anciano que acaba de morir por causas naturales.
Papiro de Ani, dinastía XIX.
En cuanto moría un toro, los sacerdotes buscaban otro que se
pareciera a él y lo entronizaban. La sucesión de los Apis está
documentada desde Amenofis III hasta finales de la dinastía ptolemaica, pero probablemente duró hasta el
siglo iv d. C. Apis transmite dos imágenes teológicas: la sucesión monárquica y el renacimiento de Osiris.
Apis se representa como un toro vivo y que camina, como un animal muerto y momificado y como un
humano con cabeza de toro. El Apis muerto se convierte en un Osiris con el nombre de Osiris-Apis (en
egipcio Osor-Hapi).79
En el periodo tardío de Egipto se desarrolló dentro de los límites de la ciudad de Menfis un culto en honor a
este animal muerto. El culto se practicaba en los círculos egipcios, pero también entre los colonos griegos
que vivían en Menfis. Un papiro en griego menciona al dios Oserapis ya en el siglo iv a. C.80 Cuando la
dinastía ptolemaica se estableció en Egipto, instituyó el culto a Serapis en Alejandría. Esta deidad asume las
funciones funerarias y agrarias del dios Osiris, pero sus representaciones son las de un dios griego, un
hombre barbudo de pelo rizado coronado con modius (símbolo de fertilidad) o con la corona Atef
(característica de Osiris).81
Divinidad de la vegetación
¡Oh Primordial de todo la Doble Patria! Alimento y comida ante la Enéada, aj perfecto entre
los akhu (muertos bendecidos) para los cuales el Nun extiende sus aguas […] Las plantas
crecen según su deseo y para él la tierra productiva origina constantemente alimento […]
[Geb] ha puesto bajo su mano esta tierra, su agua y su viento, su hierba y todos sus rebaños,
todo lo que vuela y todo lo que se posa, sus reptiles y sus animales del desierto, (todo esto)
ofrecido al hijo de Nut: ¡y la Doble Patria se regocija! […] lo que rodea el disco solar está
sujeto a sus designios; (del mismo modo) el viento del norte, el río, las olas, el árbol frutal y
todo lo que crece. Neper es el que da toda la vegetación, la comida del suelo. Crea saciedad y
la proporciona a todos los países. Cada ser es feliz, cada corazón es feliz.
Gran Himno a Osiris, Imperio Nuevo. Estela del Louvre C286.85
En el primer capítulo del Libro de los muertos, se dice que el difunto se presenta a sí mismo como sacerdote
del culto de Osiris, con la esperanza de beneficiarse de los ritos funerarios iniciados para el dios
desmembrado. El difunto enumera a continuación algunas ciudades donde, durante su vida, honró a Osiris.
La participación en los ritos de estos lugares sagrados ayuda a ganar el favor de los dioses. En la otra vida,
los dioses solo se preocupan por aquellos que los han honrado. Participar en los ritos relacionados con el
embalsamamiento de Osiris durante su vida le permite, una vez fallecido, contemplar al dios y sobrevivir en
su reino:90
Estoy con Horus, como protector de este hombro izquierdo de Osiris que está en Letópolis;
voy y vengo, como una llama, el día de expulsar a los rebeldes de Letópolis.
Estoy con Horus el día de la celebración de las fiestas de Osiris y la preparación de ofrendas
para Ra, en la fiesta del sexto día del mes y en la fiesta en Heliópolis.
Soy el Sacerdote-Ubab en Busiris, y exalto al que está en el túmulo.
Soy el profeta de Abidos, el día que la tierra se alza.
Soy el que ve los misterios en Menfis.
Soy el que lee el ceremonial del Carnero que está en Mendes.
Extracto del capítulo 1 del Libro de los muertos.91
Falo de Mendes
En su versión del mito de Osiris Plutarco relata que la diosa Isis
encontró todos los miembros dispersos excepto el falo, que
había sido devorado por unos peces de río y, para reemplazarlo, Banebdjed
en jeroglífico
creó uno con su magia.92 Sin embargo, la ciudad de Mendes bȝ-nb-ḏd
cuenta con una tradición mítica distinta y se dice que conserva
como reliquia el falo unido a la columna vertebral del dios.
Estos dos miembros constituyen una única reliquia porque los egipcios (y los griegos después de ellos)
creían que la médula ósea descendía de la columna vertebral a los testículos y se expulsaba por el pene en
forma de esperma.93 Posteriormente el pilar Dyed se asimiló a esta reliquia (la ciudad de Mendes en
egipcio era Djedet o Perbanebdjedou); el dios de Mendes fue desde los inicios del Egipto faraónico el
carnero Banebdyedet.94
También se dice que hay una pequeña isla cerca de File, inexplorado por el hombre y muy
inaccesible; las aves nunca se posan allí, y los peces no se acercan a ella. Sin embargo, en una
época determinada, los sacerdotes cruzan las aguas para hacer sacrificios por los muertos,
colocan coronas sobre la tumba que allí se encuentra situada a la sombre de un árbol llamado
méthida cuya altura supera a la de todos los olivos.
Plutarco, Sobre Isis y Osiris.97
La estatua de la diosa se sacaba en procesión cada diez días desde su templo en File hasta Bigeh en barco.
Isis realizaba, a través de sus sacerdotes, actos rituales como libaciones de leche para Osiris, con el fin de
reavivar su vigor. Los rituales se convierten en el alma-Ba de Osiris para unirse a su cuerpo y despertar a la
momia que duerme en Abatos. Además de estos rituales cada diez días, los momentos más destacados del
año son las estancias de Isis y Harendotes en la tumba el decimotercer día del mes de Epep y los rituales de
regeneración del mes de Koiahk.98
Osiris y Abidos
Necrópolis real
En la antigüedad el dios funerario de Abidos era el cánido Jentiamentiu «el que preside a los occidentales»
(los difuntos), venerado desde finales del período predinástico.104 Aunque el culto a Osiris se implantó en
la ciudad durante la dinastía V, no se extendió hasta el primer periodo intermedio, lo que originó la fusión
de las dos deidades funerarias durante la dinastía XI, cuando el rey Intef II puso Abidos bajo su autoridad.
En ese momento Osiris sustituyó completamente a Jentiamentiu, que pasó a ser simplemente un nombre
Osiris.105 En el Imperio Medio la ciudad de Abidos se convirtió en el principal lugar de culto de Osiris.
Sin embargo, su apogeo fue durante la dinastía XIX, cuando los faraones Seti I y Ramsés II emprendieron
grandes obras en la ciudad.
El prestigio de la necrópolis de Abidos (Umm el-Qaab) ya venía de antiguo; allí se encuentran las tumbas o
cenotafios de los primeros reyes egipcios. Los trabajos arqueológicos han descubierto tumbas reales que se
remontan al periodo protodinástico de Egipto (Horus Escorpión I); también se han encontrado evidencias de
las dos dinastías tinitas (dinastías I y II). Posteriormente la necrópolis real se trasladó más al norte, a Menfis
(Saqqara). Abidos se convirtió entonces en el lugar semimítico de los orígenes de la realeza.106 La tumba
del faraón Dyer, construida alrededor del año 3000 a. C., fue identificada por los creyentes del Imperio
Medio (mil años después) como la del dios Osiris.107 En el Imperio Nuevo esta tumba se convirtió en un
lugar de peregrinación.104
Plano de la necrópolis Vista de la necrópolis Estela del faraón
de los faraones tinitas. de Umm el-Qaab. Dyer.
Cabeza
La fama de Abidos durante el Imperio Medio se debía sobre todo por ser la depositaria de una reliquia de
Osiris confiada por los dioses, que habían encontrado su cabeza cerca de la necrópolis:
El día 19 del cuarto mes de primavera, es el día en que se encontró la cabeza en Gebel del
Oeste. Anubis, Tot e Isis habían llegado a la necrópolis; un pájaro-qebeq y un lobo la velaban.
Tot levantó la cabeza y encontró un escarabajo bajo ella. Luego la hizo descansar en la
necrópolis de Abidos hasta nuestros días. Llamamos a Abidos: la ciudad del escarabajo, por
ello. El pájaro-qebeq es Horus, señor de Letópolis. El lobo es Anubis.
Papiro Jumilhac.108
Festividades en su honor
Los templos egipcios eran lugares vedados al público profano. La estatua del dios permanecía oculta
durante todo el año en el naos (o santo de los santos) del edificio religioso. Sin embargo, el dios
abandonaba anualmente el templo. Esta salida sirvió de pretexto para una gran celebración en la que,
durante algunos momentos destacados, todos podían participar. En Abidos, esta salida se realizaba a
principios de año, al comienzo de la temporada de crecidas del río. La estatua del dios Osiris llevada en una
barca salía de su templo para ir con gran pompa a su tumba situada en un lugar llamado Ro-Peker, donde se
conmemoraba su muerte y su triunfo sobre sus enemigos. Después, la estatua volvía a su templo.110 Las
festividades de Osiris en Abidos se inspiran en los rituales funerarios reales menfitas de los templos de las
pirámides celebrados en honor de los faraones fallecidos del Imperio Antiguo, trasladados en el plan divino
y repetidos anualmente para Osiris.111
La procesión de Upuaut, «el que abre los caminos». La divinidad es aquí una manifestación
de Horus que lucha en nombre de su padre Osiris contra sus enemigos partidarios de Seth.
Los enemigos son aplastados simbólicamente durante un ritual mágico donde las estatuillas
de cera y los jarrones que los representan son golpeados y luego destruidos.113
Yo «interpreté» la salida de «el que abre los caminos», cuando avanzó para vengar a su padre;
expulsé a los enemigos de la barca de Neshmet, repelí a los enemigos de Osiris. Luego
«interpreté» una gran salida, mientras Tot se encargaba de la navegación.
Estela de Ikhernofret.114
La procesión de la barca Neshmet. La gran procesión del funeral del dios Osiris. La estatua
del dios, en su barca, sale del templo en dirección a la necrópolis. Este ritual sagrado era
tan importante que incluso los difuntos deseaban participar. La fórmula mágica 138 del Libro
de los muertos permite así asistir después de la muerte.115
Había equipado la barca (llamada) «La que aparece en gloria gracias a la Verdad-Justicia» con
una hermosa capilla y, habiendo arreglado sus hermosas coronas, aquí está el dios que avanza
hacia Peker, limpié el sendero que conduce a su tumba frente a Peker.
Estela de Ikhernofret.114
La fiesta de Haker, la noche de Horus el combatiente. Esta noche corresponde con el culto
fúnebre a la noche del juicio de los muertos cuando se ritualiza durante las vigilias
nocturnas.116
Vengué a Ounennéfer (Osiris), en aquel famoso día del Gran Combate, y vencí a todos sus
enemigos a las orillas de Nedyt.
Estela de Ikhernofret.114
La procesión al templo de Osiris. Este es el último acto de la fiesta con el regreso triunfal de
la estatua del dios Osiris a su templo, legitimado y resucitado.117
Le hice avanzar hacia el interior de la barca (llamada) «la Grande» y para que esta llevara su
belleza. Me regocijé en el corazón de las colinas del desierto occidental, creé alegría en estas
colinas, cuando «ellos» vieron la belleza de la barca de Neshmet, mientras abordé a Abidos, (la
barca) que trajo de vuelta a su palacio a Osiris, el señor de la ciudad. Seguí al dios a su casa,
lo hice purificarse y volver a unirse a su trono…
Estela de Ikhernofret.114
Estelas votivas
En el Imperio Medio el faraón Sesostris III, de la dinastía XII promovió el culto de Osiris en Abidos
renovando el material de culto, construyendo un templo para Osiris y un complejo funerario piramidal para
él mismo.118 Al mismo tiempo, un gran número de particulares pudientes, impulsados por su devoción a
Osiris, hicieron construir capillas-cenotafio s en la «Terraza del Gran Dios», cerca del templo de Osiris.
Estos edificios están construidos con ladrillos de barro y rodeados por un recinto rectangular. Algunas
capillas tenían una sala abovedada donde se encontraba la estatua del difunto con estelas votivas incrustadas
en las paredes interiores y otros estaban adornados con estelas fijadas a las paredes exteriores. El elemento
principal de estas construcciones eran estelas que conmemoraban la memoria del difunto y de su
familia.119 Estos hallazgos arqueológicos en la actualidad están repartidos en museos de todo el mundo.
En 1973 se inventariaron 1120 estelas de la dinastía VI a la XIV; 961 de ellas invocan a Osiris.120 A
finales de la dinastía XII y en la dinastía XIII estas estelas ya no eran privilegio exclusivo de los altos
funcionarios. Las personas de medios modestos ponen estelas en capillas más pequeñas o las colocan en el
monumento de un individuo más rico. La estela del arpista Neferhotep fue colocada por su amigo
Nebsoumenou, un transportista de ladrillos, en la capilla de Iki, superior de los sacerdotes.121 Esta práctica
funeraria continuó en el Imperio Nuevo y durante el periodo tardío de Egipto.
Véase también
Teología heliopolitana
Aaru
Referencias
egipcios» ([Link]
1. Fage y Oliver, 1975, p. 448 m/wp-content/uploads/2014/06/transcripcio
2. Liddell, H. G.; Scott, R. (1940). «Ὄσιρις». A n_josep_padro.pdf). Aula Orientalis (5):
Greek–English Lexicon. Oxford: Clarendon 107-124. ISSN 0212-5730 ([Link]
Press. source/issn/0212-5730).
3. Padró, Josep (1987). «La transcripción 4. «Per-Wesir» ([Link]
castellana de los nombres propios m/[Link]). Sesh Kemet
Egyptian Scribe. Consultado el 11 de 38. Barguet, 1967, p. 162
agosto de 2019. 39. Plutarco, 2001, p. 56 : § 13
5. Mathieu, 2010, p. 79 : Les origines d'Osiris 40. Mathieu, 2010, pp. 82, 85-87
6. Mathieu, 2010 41. Assmann, 1999, pp. 32-34
7. Forgeau, 2010, p. 17 42. Assmann, 1999, pp. 37-42
8. Mathieu, 2010, p. 77; Roccati, 1982, 43. Assmann, 1999, pp. 42-51
pp. 105-107
44. Assmann, 1999, pp. 52-56
9. Mathieu, 2010, p. 91
45. Dunand y Zivie-Coche, 2006, p. 86
10. Mathieu, 2010, p. 97
46. Vernus y Yoyotte, 1998, p. 49
11. Mathieu, 2010, p. 78
47. Mathieu, 2010, p. 86
12. Mathieu, 2010, pp. 79-80
48. Vernus, 2001, p. 78
13. Mathieu, 2010, pp. 88-92
49. Carrier, 2009/2010, Tomo VI : Anexo C:
14. Damiano-Appia, 1999, p. 74 situación actual de los textos comparados,
15. Damiano-Appia, 1999, p. 50 Spruch 670, pp. 4342-4343
16. Maruéjol, 2011, p. 49 50. Carrier, 2009/2010, Tomo II, p. 489-491:
17. Damiano-Appia, 1999, p. 258 Spruch 670, § 1972-1978d
18. Damiano-Appia, 1999, p. 207 51. Carrier, 2009/2010, Tomo II, p. 491-493:
19. Damiano-Appia, 1999, p. 152 Spruch 670, § 1979a-1986b
20. Rachet, 1998, pp. 192-193 52. Padró, J. (2014). «Set, Tueris y Osiris:
Notas sobre la historia del nomo
21. Rachet, 1996, pp. 13-17
oxirrinquita» ([Link]
22. Barguet, 1967, p. 170 caciones/34/03/[Link]). Miscelánea
23. Fragmento de Laurent, A. (2003). El libro de Estudios en homenaje a Guillermo
egipcio de los muertos. Astri. pp. 285-286. Fatás Cabeza. Institución Fernando el
ISBN 9788446909347. Católico. pp. 560-568. ISBN 978-84-9911-302-9.
24. Plutarco, 2001, pp. 52-55 (§ 12) 53. Plutarco, 2001, pp. 69-72 : § 18
25. Carrier, 2009/2010, Tomo I, pp. 79-81 : 54. Maruéjol, 2011, pp. 46-47
Spruch 219, § 167a-171d 55. Damiano-Appia, 1999, p. 96
26. Barguet, 1986, pp. 463-474 : Spell 75 a 83 56. Barguet, 1967, p. 224.
27. Carrier, 2009/2010, Tomo I, pp. 81-83 : 57. Franco, 1999, p. 202
Spruch 219, § 172a-176c
58. Damiano-Appia, 1999, p. 98
28. Dunand, 2000
59. Hornung, 2007, pp. 63, 67, 92, 104.
29. López, Francisco (2003). «Gran Himno a
60. Calmettes, 2005, p. 48
Osiris – Estela de Amenmose, Louvre C
286» ([Link] 61. Calmettes, 2005, pp. 48-49, 52
5172542/[Link] 62. Hornung, 1986, pp. 143-147
6). [Link]. Archivado desde el 63. Hornung, 1986, pp. 147-149
original ([Link] 64. Barguet, 1967, p. 261
6) el 25 de noviembre de 2017. Consultado
el 27 de septiembre de 2019. 65. Jacq, 1986, pp. 245-246, § 278 Orion, Saḥ
30. Barucq y Daumas, 1980, pp. 94-93 66. Barguet, 1986, pp. 493-500
31. Plutarco, 2001, p. 61 : § 14, p. 179 : § 59 y 67. Barguet, 1986, p. 545
p. 141 : § 44 68. Forgeau, 2010, p. 45
32. Meeks, 2008, p. 17 69. Forgeau, 2010, p. 46
33. Meeks, 2008, p. 227 70. Forgeau, 2010, pp. 46-48
34. Plutarco, 2001, p. 171 : § 44 71. Lalouette, 1994, Tomo II, p. 282, nota 117
35. Meeks, 2008, p. 229 72. Lalouette, 1994, Tomo II, p. 92-102
36. Barucq y Daumas, 1980, pp. 93-94 73. Lalouette, 1994, Tomo II, p. 102-103
37. Yoyotte, 1977, pp. 145-149 74. Assmann, 2001, pp. 130-131
75. Roccati, 1982, pp. 144-145 99. Jámblico, 1993, pp. 174-177: Cap. VI, 5-7
76. Assmann, 2001, pp. 133-134 100. Jámblico, 1993, pp. 127-128: Cap. IV, 1
77. Assmann, 2001, p. 134 101. Lalouette, 1994, Tomo II, p. 102-103
78. Varille, 1954, pp. 129-135 102. Lexa, 1924, Tomo II, p. 45
79. Devauchelle, 2010, pp. 49-62 103. Lexa, 1924, Traducción adaptada del Tomo
80. Dunand y Zivie-Coche, 2006, p. 286 II, p. 49-50, § IV.—120/5-122/10
81. Dunand y Zivie-Coche, 2006, p. 287 104. Maruéjol, 2011, p. 47
82. Plutarco, 2001, pp. 189-191 : § 65 y nota 1 105. Dunand y Zivie-Coche, 2006, p. 257
p. 191 106. Assmann, 2001, p. 450
83. Franco, 1996, p. 193 107. Museo Británico, 1995, p. 68
84. Franco, 1996, p. 195 108. Coulon, 2005, p. 27: cita
85. Barucq y Daumas, 1980, pp. 92, 94, 96 109. Coulon, 2005, p. 31: citando a Cauville,
86. Maruéjol, 2011, p. 48 Dendera X.36, 12-15
87. Yoyotte, 2010, pp. 36-37 110. Dunand y Zivie-Coche, 2006, p. 163
88. Franco, 1996, pp. 204-206 111. Assmann, 2001, p. 350
89. Plutarco, 2001, pp. 69-72: § 18 112. Lalouette, 1994, Tomo I, p. 173-175
90. Assmann, 2001, pp. 314-315 113. Assmann, 2001, p. 347
91. Barguet, 1967, pp. 38-39 114. Lalouette, 1994, Tomo I, p. 175
92. Plutarco, 2001, pp. 71-72: § 18 115. Assmann, 2001, p. 348
93. Yoyotte, 1962, pp. 143-146 116. Assmann, 2001, pp. 348-349
94. Meeks, 2008, pp. 262-265 117. Assmann, 2001, p. 349
95. Assmann, 2001, pp. 514-529 118. Tallet, 2005, pp. 90-98, 240-246
96. Kockelmann, 2010/2011, pp. 31-32 119. Tallet, 2005, pp. 216, 218
97. Plutarco, 2001, p. 78 : § 20 120. Forgeau, 2010, p. 104
98. Kockelmann, 2010/2011, pp. 33-34 121. Tallet, 2005, pp. 217, 219
Bibliografía
Altenmüller, Hartwig (1995-1996), «Le Barguet, Paul (1967), Le Livre des Morts
maître du tombeau en tant qu'Horus fils des Anciens Égyptiens, París: Éditions du
d'Osiris. Réflexions sur le sens de la Cerf, ISBN 2204013544.
décoration murale des tombeaux de Barguet, Paul (1986), Textes des
l'Ancien Empire en Égypte (2500-2100 av. Sarcophages égyptiens du Moyen Empire,
J.-C.)» ([Link] París: Le Cerf, ISBN 2204023329.
opylaeumdok/1606/1/Altenmueller_Le_mait Barucq, André; Daumas, François (1980),
re_du_tombeau_1995.pdf), ANKH (4/5):
Hymnes et prières de l'Égypte ancienne,
196-213.
París: Le Cerf, ISBN 2204013374.
Assmann, Jan (1999), Maât, l'Égypte
Calmettes, Marie-Astrid (2005), «La
pharaonique et l'idée de justice sociale,
dernière scène du Livre des Portes»,
Fuveau: Éditions La Maison de Vie, Égypte, Afrique et Orient (Aviñón) (39): 47-
ISBN 2909816346.
58, ISSN 1276-9223 ([Link]
Assmann, Jan (2001), Mort et au-delà dans e/issn/1276-9223).
l'Égypte ancienne, Mónaco: Éditions du Carrier, Claude (2009/2010), Textes des
Rocher.
Pyramides de l'Égypte ancienne, París:
Bonnefoy, Yves (1999), Dictionnaire des Cybèle, ISBN 9782915840100.
mythologies : et des religions des sociétés
Chassinat, Émile (1966), Le mystère
traditionnelles et du monde antique, París:
d'Osiris au mois de Khoiak, El Cairo: Institut
Flammarion, ISBN 2702828825. français d'archéologie orientale.
Coulon, Laurent (2005), «Les reliques Jámblico (1993), Les Mystères d'Égypte
d'Osiris en Égypte ancienne», Studia (Edouard Des Places, trad.), París: Les
Religiosa Helvetica Jahrbuch (Berna), Belles Lettres, ISBN 2251470018.
ISBN 3039105922. Kockelmann, Holger (2010/2011),
Coulon, Laurent, ed. (2010), Le culte «L'Abaton, tombe et lieu de culte sur la
d'Osiris au [Link] millénaire av. J.-C. ([Link] première cataracte», Égypte, Afrique et
[Link]/sites/[Link]/file Orient (Aviñón) (60): 31-44, ISSN 1276-9223 (h
s/annuaire-du-personnel/coulon-laurent/20 ttps://[Link]/resource/issn/1276-9223).
10_Coulon_Bietud153.pdf), BiEtud (153), Lalouette, Claire (1994), Textes sacrés et
El Cairo: Table ronde Internationale-Lyon- textes profanes de l'ancienne Égypte,
2005. Institut français d'archéologie París: Gallimard, ISBN 2070711765.
orientale, ISBN 9782724705713. Lexa, François (1924), La Magie dans
Damiano-Appia, Maurizio (1999), l'Égypte Antique, París: Librairie orientaliste
Dictionnaire encyclopédique de l'Ancienne Paul Geuthner.
Égypte et des civilisations nubiennes, Maruéjol, Florence (2011), Égypte antique :
París: Gründ, ISBN 2700021436. Mystères des pharaons et vie quotidienne,
Devauchelle, Didier (2010), «Osiris, Apis, París: Éditions Chronique, ISBN 978-2-918978-
Sarapis et les autres. Remarques sur les 09-1.
Osiris memphites au Ier millénaire», BiEtud Mathieu, Bernard (2010), «Mais qui est
(Institut français d'archéologie orientale) donc Osiris ? Ou la politique sous le linceul
(153): 49-62. de la religion» ([Link]
Dunand, Françoise (2000), Isis, mère des [Link]/revue/2010/6/Mathieu_ENIM-3_p77-10
dieux, París: Errance, ISBN 2-87772-184-1. [Link]), ENIM 3 (Montpellier): 77-107.
Dunand, Françoise; Zivie-Coche, Meeks, Dimitri (2008), Mythes et légendes
Christiane (2006), Hommes et Dieux en du Delta d'après le papyrus Brooklyn
Égypte, París: Éditions Cybèle, ISBN 2- 47.218.84, El Cairo: Institut français
915840-024. d'archéologie orientale, ISBN 9782724704273.
Fage, J. D.; Oliver, Roland Anthony (1975), Midant-Reynes, Béatrix (2003), Aux
The Cambridge History of Africa ([Link] Origines de l'Égypte, París: Fayard, ISBN 2-
[Link]/books?id=ZTNTz3POoZUC& 7028-8447-4.
pg=PA448) 2, Cambridge University Press, Museo Británico (1995), Le Livre de
ISBN 9780521215923.
l'Ancienne Égypte, París: Éditions du Félin.
Forgeau, Annie (2010), Horus-fils-d'Isis. La Plutarco (2001), Isis et Osiris (Mario
jeunesse d'un dieu, El Cairo: Institut Meunier, trad.), París: Guy Trédaniel,
français d'archéologie orientale, ISBN 2857070454.
ISBN 9782724705171.
Franco, Isabelle (1996), Mythes et dieux. Le
souffle du soleil, París: Pygmalion,
ISBN 2857044763.
Franco, Isabelle (1999), Nouveau
Dictionnaire de Mythologie égyptienne,
París: Pygmalion, ISBN 2857045832.
Hornung, Erik (1986), Les dieux de
l'Égypte. Le Un et le Multiple, París: Le
Rocher, ISBN 2268018938.
Hornung, Erik (2007), Les Textes de l'au-
delà dans l'Égypte ancienne, París: Le
Rocher, ISBN 9782268063447.
Jacq, Christian (1986), Le Voyage dans
l'autre monde selon l'Égypte ancienne,
París: Le Rocher, ISBN 2702812589.
Plutarco: Moralia, V, 26: Sobre Isis y Osiris Tallet, Pierre (2005), Sésostris III et la fin de
(Περί Ίσιδος και Οσίριδος - De Iside et la XIIe dynastie, París: Pygmalion,
Osiride). ISBN 2857048513.
Traducción al inglés de Frank Cole Varille, Alexandre (1954), «La stèle du
Babbitt, publicado en 1936: texto (http:// mystique Béky (nº 156 du Musée de Turin)
[Link]/hopper/text?doc [avec 1 planche]» ([Link]
=Perseus:text:2008.01.0239) en el et/bifao/054/08/), BIFAO (El Cairo) (54):
Proyecto Perseus. 129-135.
Traducción al inglés de William W. Vernus, Pascal; Yoyotte, Jean (1998),
Goodwin, clasicista estadounidense, Dictionnaire des Pharaons, Éditions
profesor de la Universidad Harvard, Noêsis, ISBN 2702820018.
publicado en 1874: texto ([Link]
Vernus, Pascal (2001), Sagesses de
[Link]/hopper/text?doc=Perseu
l'Égypte pharaonique, París: Imprimerie
s:text:2008.01.0240) en el Proyecto
Nationale Éditions, ISBN 2743303328.
Perseus.
Volokhine, Youri (2008), «Tristesse rituelle
Texto ([Link]
et lamentations funéraires en Égypte
per/text?doc=Perseus:text:2008.01.023
ancienne» ([Link]
8) griego fijado por Gregorius N.
rhr/pdf/6043), Revue de l'histoire des
Bernardakis, filólogo y paleógrafo
religions (2): 163-197, doi:10.4000/rhr.6043 (http
griego, publicado en 1889.
s://[Link]/10.4000%2Frhr.6043).
Nagy, Gregory: Comments on
Wild, Henri (1960), «Statue d'un noble
Plutarch’s Essay "On Isis and Osiris"
(Comentarios de Sobre Isis y Osiris, de mendésien du règne de Psammétique Ier
Plutarco), 1999: texto ([Link] aux musées de Palerme et du Caire [avec
cinq planches]» ([Link]
[Link]/CHS/article/display/5594)
bifao/060/07/), BIFAO (El Cairo) (60): 43-67.
Archivado ([Link]
20190803060845/[Link] Yoyotte, Jean (1962), «Les os et la
u/CHS/article/display/5594) el 3 de semence masculine. À propos d'une
agosto de 2019 en Wayback Machine., théorie physiologique égyptienne» (https://
en inglés, en el sitio ([Link] [Link]/bifao/061/12/), BIFAO
edu) del Centro de Estudios Helénicos. (El Cairo) (61): 143-146.
(Para las citas: ver ([Link] Yoyotte, Jean (1977), «Une notice
[Link]:Nagy.Comments_on_Isis_and_Osiri biographique du roi Osiris» ([Link]
s.1999-)) [Link]/bifao/077/14/), BIFAO (El Cairo)
Rachet, Guy (1996), Le Livre des Morts des (77): 145-149.
Anciens Égyptiens, Mónaco: Éditions du Yoyotte, Jean (2010), «Osiris dans la région
Rocher, ISBN 2268021904. d'Alexandrie», BiEtud (153): 36-37.
Guy, Rachet (1998), Dictionnaire de la Zeidler, Jürgen (2000), «Zur Etymologie
civilisation égyptienne, París: Larousse- des Gottesnamens Osiris», Studien zur
Bordas, ISBN 2702815588. Altägyptischen Kultur (en alemán) (Helmut
Roccati, Alessandro (1982), La littérature Buske Verlag GmbH) 28: 309-316,
historique sous l'Ancien Empire égyptien, JSTOR 25152830 ([Link]
París: Le Cerf, ISBN 2204018953. 830).
Bibliografía adicional
Bulletin de l’Institut français d’archéologie orientale (BIFAO) (El Cairo: IFAO).
Cashford, Jules (2010). El mito de Osiris. Los Misterios de Abidos ([Link]
web/docs/42_-_mito_de_osiris_issuu). Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-937247-5-7.
Frazer, James George (2006). La rama dorada. México: Fondo de Cultura Económica.
ISBN 978-968-16-0122-5.
Enlaces externos
Gran Diccionario de Mitología Egipcia ([Link]
[Link]) Archivado ([Link]
2/[Link] el
11 de julio de 2016 en Wayback Machine., Elisa Castel, en [Link]
La historia de Osiris ([Link]
464), Francisco López, en [Link]
El panteón egipcio: Osiris ([Link] Rosa
Thode, en [Link]
Obtenido de «[Link]