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Don Fausto: Reflexiones de un Anciano

El documento presenta una conversación entre Don Fausto, un anciano político, y Juan Sombra, un extraño visitante. Don Fausto recuerda su pasado y a su esposa fallecida. Margarita, una joven que lo cuida, conversa con la dueña de casa sobre sus deseos.

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  • Margarita,
  • carnaval,
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  • ciencia y fe,
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  • tradición,
  • diálogo
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Don Fausto: Reflexiones de un Anciano

El documento presenta una conversación entre Don Fausto, un anciano político, y Juan Sombra, un extraño visitante. Don Fausto recuerda su pasado y a su esposa fallecida. Margarita, una joven que lo cuida, conversa con la dueña de casa sobre sus deseos.

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DON FAUSTO

ORIGINAL DE PEDRO ORGAMBIDE CON ADAPTACIONES DE DUDOSO

TALENTO A CARGO DE UN OSCURO DRAMATURGO DE PROVINCIA

PRÓLOGO

Juan Sombra: Mi nombre muy poco importa, yo nada soy, solo espejo del que me
llama y me nombra. Me dicen Juan Sombra, vengo de muy lejos para contar la historia
de aquel que se vuelve viejo.

TRIBULACIONES DE DON FAUSTO

Juan Sombra: Mi carta de recomendación Don Fausto.

Don Fausto: ¿De dónde me dijo que era?

Juan Sombra: Del Tuyú

Don Fausto: ¿Cómo Santos Vega?

Juan Sombra: O el otro.

DF: ¿El diablo?

JS: Si quiere llamarlo así.

DF: ¿Y cómo lo voy a llamar?

JS: El tiene muchos nombres, y muchas caras también. Unos lo llaman Mandinga, otros
Lucifer y algunos lo llaman Ángel, porque es un ángel caído no lo olvide.

DF: Habla como si lo conociera.

JS: ¿Quién no?

DF: Acá dice que usted es hombre de coraje, que anduvo en algunos entreveros.

JS: Así es.

DF: ¿Cuál es su nombre amigo?

JS: Juan Sombra, aunque algún insolente me llamó Galerudo.

DF: No me suena a nombre de cristiano Juan Sombra.

JS: Quizá no lo sea… ¿Pero que importa un nombre cuando hay voluntad de servir?

DF: Ahí le doy la razón. Juan Sombra entonces.


JS: Su servidor Don Fausto. (Se dan la mano) Su reputación política es importante.

DF: Eso es parte del pasado amigo.

JS: ¿Pasado? Habla con desesperanza, sin embargo muchos lo ven como referente.

DF: Como viejo nomás, como anciano consejero.

JS: Un hombre como usted, político, amante de las ciencias, es una mezcla difícil de
encontrar.

DF: Hay aficionados a todo.

JS: Pero usted Don Fausto ha podido unir extremos irreconciliables, ¿quién como usted
puede hablar de las cosas conociéndoles hasta el caracú? (mirando alrededor enumera)
Un telescopio para observar el comportamiento del universo y un microscopio para
estudiar la partícula más pequeña. ¡Qué interesante Don Fausto!

DF: Habla como si me conociera

JS: He oído mucho de usted. De sus estudios científicos, de su interés para comprender
al hombre, de este país . ¿Qué está leyendo ahora?

DF: Nada, asuntos del universo, de puro agrandado nomás. Como los huesos poco me
dejan mover, con los libros puedo volar. Sin tiempo y sin edad.

JS: A lo mejor no hay tiempo… ¿quién le dice?

DF: Déjese de joder hombre ¿cómo no hay tiempo? Uno lo siente en su propia carne y
lo peor es darse cuenta que se nació para morir cuando es demasiado tarde. Pero la vida
es eso distraer a la muerte ¿no?

JS: ¡Que interesante!

DF: A veces miro el almanaque y me pregunto- ¿Qué estoy haciendo acá?

JS: (Ríe) Ja, Ja

DF: Y me enredo en pensamientos, en imágenes del pasado, y salgo a la galería a ver si


veo a mi madre, a mi esposa…y la lentitud de mis piernas me recuerda este presente de
hombre vetusto que soy. Y los recuerdos de familia de amor de la política se
transforman en frustración en un instante y quisiera...

JS: El pasado…el amor… la política

DF: Pero no están… (Ríe) Ni siquiera se porque le cuento todas estas cosas

JS: Porque es mas fácil hablar con un desconocido que confesarse con el cura de la
parroquia.
DF: Será. ¿Hace mucho que no piso una iglesia y usted?

JS: Ni le cuento.

(Se oye el vals, Fausto se muestra confundido, recorre la casa en busca del origen de la
música)

JS: Se siente bien don Fausto

DUO DE AMOR AUSENTE

DF: Si solo que… ¿oye?, ese es el vals que bailábamos con….

(Entran los bailarines, cambio de luz en el ambiente como de ensoñación, entre ellos ha
ingresado Felicitas, esposa de Fausto)

DF: ¿Felicitas?... (La toma de la mano la lleva al centro)

Felicitas: Mucho gusto Felicitas Arredondo

DF: ¿Me concede esta pieza?

(Bailan)

DF: Te extraño mucho Felicitas.

Felicitas: Es hora que dejes de soñarme.

DF: ¿Porqué?, ¿porqué?

Felicitas: Yo… ya no existo, mi amor. Quiero dormir en paz

DF: No... Quedate conmigo, iremos a pasear al rosedal. A las plazas, los domingos la
pueblada hace retretas con orquestas típicas

Felicitas: No puedo Fausto, no sueñes más hace daño

DF: Podemos ir a las tiendas ir del brazo por las calles, arrojar monedas en las
fuentes…

Felicitas: Eso hacíamos cuando éramos novios

DF: Soy tu novio

Felicitas: Mi deudo, se dice deudo al que se queda del lado de la vida.

DF: ¿Qué?

(La música se rompe se enrarece el clima como de ultratumba y los bailarines son como
absorbidos por las cortinas hasta desaparecer).
Felicitas: Es tarde Fausto debo irme. Adiós mi amor. Te ruego que me olvides

DF: (Intenta retenerla y se queda con su vestido en las manos) No, Feliciiiitaaas!

(Todo vuelve a la aparente normalidad)

JS: ¿Se siente bien don Fausto? (Ha caído al piso y JS le ayuda a levantarse)

DF: (Solloza) Si es solo que… Maldita vejez, maldita perra… ¡Dios mío que hizo de
mi! ¡Maldita, mil veces maldita!

JS: Se enfría el corazón y los huesos se rompen.

DF: Y pensar que alguna vez, trepé árboles, robe frutas y besos de mujeres

JS: Besos de mujeres, ¡que interesante don Fausto! La vejez lo ha convertido en un


almacén de recuerdos.

DF: ¡No, este no soy yo, el de las arrugas miserables!... ¡Felicitas, deciles a todos quien
era yo!

JS: Calma Don Fausto va a quedar atrapado en un sueño.

(Entra Margarita)

Margarita: Me llamaba Don Fausto.

DF: No hija

Margarita: Oí voces

DF: hablaba con mi sombra

JS: Gracias Don Fausto, es bueno sentirme parte suyo.

Margarita: Es hora de su aseo.

JS: No lo demore por mi culpa

Margarita: Que gracioso Don Fausto nadie habla con su sombra a menos que este loco.

(JS ríe)

DF: Es verdad

Margarita: Un buen chiste, por poco me lo creí. Me dio un poco de miedo…como las
mascaritas de carnaval, que dan risa y miedo ¿vio?

JS: Como los locos


Margarita: Como los locos

DF: Pronto llegara el carnaval. ¿Vas a ir a los bailes?

Margarita: Si el señor me da permiso claro que si. Doña Prudencia me va a


acompañar… no quiere dejarme sola.

DF: Hace bien, Ella te crió como una madre, sabe lo que es bueno para vos. Dios mío
yo ahora tendría una hija de tu edad

Margarita: Si ya sabía, me lo contó Doña Prudencia. Murió cuando la peste ¿no es


cierto?

DF: Maldita peste se llevo lo que mas quería.

Margarita: ¡Pobre Don Fausto!

DF: Estoy bien hija.

Margarita: ¿En serio que está bien?

DF: Te lo aseguro

Margarita: Entonces me voy tranquila. Después le traigo los remedios.

(Sale Margarita)

JS: ¡Que perfume deja esa muchacha!

DF: Como de agua florida de carnaval.

JS: Una ráfaga de jazmines cuando pasa que inquieta los pensamientos de un anciano.

DF: Que Dios me libre de tu tentación Margarita

JS: Vaya, corra detrás de su juventud perdida.

DF: No, no debo contrariar el tiempo, lo que pasó pasó.

JS: El deseo de las noches encendidas, las amantes los bailongos feroces.

DF: Eso pasó. Sombra, soy apenas el resplandor de un fuego que se apagó hace rato.

PRUDENCIA Y MARGARITA

(Se oye un trueno que anuncia lluvia, entran Margarita y Prudencia con ropa. Margarita
juega y canta, con ella es los bailarines a realizar la misma tarea)
Prudencia: ¡Chica loca , un poco de juicio! Vo pensa en el baile y la jarana nomas! Es
hora de sentar cabeza ya, de casoriarte, de pensar en un buen partido y no en todos esos
mamarrachos que te arrastran el ala….

Mar: ¿Lo dice por el lechero o por Juancito el de los pavos?, ¿por quien?... Ah, ya se
por el vigilante Rupertino…¡pero si a ese ni la hora le doy! ¿Qué se cree? Sabe Doña
Prudencia, me gustaría encontrar un muchacho lindo y verseador.

Pru: ¡Un poeta, Dios te libre hija mía!

Mar: O un payasito como los del circo de los Podestá.

Pru: Callate queré y dobla bien esa tela que no terminamo más y hay mucho que hacer
todavía

Mar: Sabe Doña, compré un frasco para el amor, un tónico muy bueno

Pru: ¡Si serás sonsa! A vo te vieron la cara. Vo no necesitas tónicos sino novio. Un
muchacho decente…

Mar: ¿Eso vio? ¡Por suerte vienen los carnavales!

Pru: ¡Que muchacha esta!

Mar: Me preocupa Don Fausto. Hace días que perdió el apetito. ¿Estará enfermo el
hombre?

Pru: No, es viejo nomás. Los viejos comen poco, y duermen poco también

Mar: Es cierto lo veo caminar por su pieza. Veo su sombra por la ventana a cualquier
hora

Pru: Se levanta para mear, los viejos mean mucho.

Mar: ¡Me está haciendo pensar inconveniencias!

Pru: ¿Acaso pensas otra cosa vos?

Mar: Es que debe ser lindo estar con un hombre…y que me bese…que me acaricie…
Ay de solo pensarlo se me enciende la piel…¿No será una enfermedad lo que yo tengo?.

Pru: ¡Andá a refrescarte a la pileta! ¿Qué enfermedad vas a tener vos?

Mar: Es que a veces me parece que vivo en pecado. Cuando estoy en la tina y me pesan
los pechos en las manos y me vienen ganas de acariciarme toda. ¿Usted sintió eso
alguna vez?

Pru: ¡Hace tanto que ya no me acuerdo!

Mar: ¿No es cosa del diablo?


Pru: ¡No lo se!

Mar: Nunca se lo dije al cura

Pru: Ni falta que hace.

Mar: Es que últimamente es mas seguido y mas grande la sensación y la tentación de…

Pru: Dejate de pensar macanas y apurate con eso que hay un montón de cosas que
hacer.

(Sale Prudencia y la servidumbre. Se oyen ladridos)

MARGARITA Y DIEGO

(Entra Diego)

Diego: Una flor para otra flor, como decía el poeta ingles

Margarita: ¿De dónde salió usted mocito?

Diego: De ahí enfrente, yo soy el nuevo vecino. Me llamo Diego, ¿Y usted?

Margarita: Margarita. ¿Quién le dio permiso para entrar a esta casa?

Diego: No se enoje, estaba la puerta abierta, apareció su figura y no me pude resistir,


desde el otro día que la vi ando feliz de la vida

Margarita: Mentiroso, mire si le voy a creer.

Diego: Créalo…yo no acostumbro a mentir…

Margarita: ¿De dónde me dijo que era?

Diego: De ahí enfrente. Trabajo en la escribanía.

Margarita: ¿De escribano?

Diego: No, de escribiente. Aunque ambiciono otras cosas…

Margarita. ¿No me diga?

Diego: La política me tira, Pero no esta de hoy en día de patrones, mandamases y


rufianes que nos explotan a todos como si fuéramos parte de su servidumbre.

Margarita: ¿Y cuál otra si es que hay otra?

Diego: La que busca la igualdad, la justicia… la que nos mide parejos al hombre y la
mujer
Margarita: ¿Y qué política es ésta, si se puede saber?

Diego: ¡La libertaria muchacha!

Margarita: Dios me libre, vine a encontrar un hereje. Salga inmediatamente de esta


casa.

Diego: Perdóneme no quise asustarla…

Margarita: Ya lo hizo, si lo agarra mi patrón aquí hablando con migo lo hecha a


patadas y a mi ni le cuento.

Diego: Si se atreve

Margarita: Salga de acá, mozo de una vez y vaya con su política a otra parte…

Diego: Entonces ¿no me va a dar un beso?

Margarita: Salga le digo de un vez atrevido

(Salen, ella empujándolo)

LAS CARTAS SOBRE LA MESA

(Se ve en la transparencia la imagen de un meeting político, y se oye un discurso en off)

DF: “Compatriotas” es para mi un honor estar con ustedes una vez mas para agradecer
el apoyo que me brindaron en las últimas elecciones en las que hemos podido ratificar la
continuidad del rumbo elegido. Cuando el pueblo se identifica con sus representantes, es
cuando se concretan las empresas comunes a todos, y cuando el honor y la dignidad de
esos hombres está en juego es cuando ellos se engrandecen frente a las adversidades
para llevar sus objetivos…

DF: Compatriotas es para mi un honor estar con ustedes….cuando el pueblo se


identifica…..y cuando el honor y la dignidad de esos hombres…El honor...¿Qué es eso?
Hace tanto que no decía esa palabra…honor, dignidad... siempre decía esas cosas en mis
discursos (Grita en dirección del meeting) Pero uno se olvida las palabras… se olvida de
todo y quién puede culparlo. ¡Quién puede culpar a un viejo que ha perdido la memoria!

JS: Yo…aquí tengo las palabras que le faltaban a su discurso…mire, muchas palabras,
palabras de la política. Brillantes, falsas seductoras, putas. No hace falta que se las
aprenda todas…mire esta, transparencia… ¿no es buena? ¿No es grandioso tener
palabras que digan lo contrario de lo que se piensa?

DF: Es diabólico...

JS: Por eso estoy aquí, para ayudarlo, para que no pierda el tren, para que no lo tiren al
basurero de la historia.

DF: ¿Quién quiere hacer eso?


JS: Los jóvenes, Don Fausto. Son implacables. Caníbales, se sientan en el festín del
mundo para devorar a sus mayores. Siempre fue así.

DF: No, antes la gente esperaba mis palabras, era otro tiempo, había patria. Y alguien
como yo de buena familia, tenía asegurado su lugar, su casa, sus campos, su sillón en el
congreso. Las palabras tenían valor, uno confiaba en las palabras…y los pobres también
no como ahora. Y los jóvenes escuchaban las palabras de sus mayores y se descubrían
las cabezas a su paso. Hasta los payadores de las fiestas de comité tenían palabra.

JS: ¿Betinotti?

DF: No, ese era de los otros

JS: ¿Gabino Ezeiza?

DF: ¡Siempre me llevó la contraria!

JS: ¿Diego?

DF: No lo conozco, ¿quién es ese?

JS: Un joven, un ladino que quiere robarle lo que es suyo.

DF: ¿Qué?

JS: Ronda su propiedad, le espía la servidumbre, endulza los oídos de las mujeres de la
casa y politiquea en los arrabales con ideas revolucionarias.

DF: No entiendo

JS: He visto el deseo en sus ojos Don Fausto, le gusta Margarita

DF: ¿Qué dice? Es una muchacha, le tengo estima, nada más.

JS: ¿Estima? Ja, ja, arde Don Fausto cuando la mira.

DF: Está tratando de…

JS: Abrirle los ojos…de advertirle que le están faltando el respeto de prevenirlo de un
ladrón. Vaya por esa mujer antes que se la quiten.

DF: ¿Quién me dijo que era ese?

JS: Un tal Diego, un joven, un revoltoso, un imberbe que perturba el orden que usted
defiende. Imagínelo cortejando a Margarita con palabras de amor.

DF: ¡Margarita!

JS: ¡Juéguese Don Fausto, vaya por la mujer que lo enloquece!


DF: ¿Con qué? ¿Con palabras? Sin cuerpo, con estas piernas que apenas me responden.

JS: Tiene razón, un remanente del ocaso, un cuerpo con invierno en la carne, eso es
usted, un anciano.

DF: Soy un hombre

JS: Un despojo de hombre….mirando escapar su ilusión.

DF: ¡Maldito!

JS: Sombra, Juan Sombra, no me obligue a ser el otro, el malo.

DF: ¿Qué quiere?

JS: ¡Firme!, y le devuelvo todos los años que le robo el almanaque

DF: Cretino, quiere mi alma

JS: Tanto como usted quiere a Margarita.

DF: (Perturbado) Margarita, ¿dónde estás?

JS: Quizás con el imberbe.

DF: ¡Nunca!

JS: Se infiltraron en la patria, ahora en su vida

DF: ¡Carajo! ¡Mal nacido! No respetan nada, ni la tradición, ni la propiedad.

DF: Mátelo entonces, no dejen que le roben lo que es suyo.

(Entra la Madre, gritando desde lejos en sillas de ruedas guiada por un fantasma)

CONVERSACIONES CON MAMA

Madre: ¡Fausto!

DF: Si, madre

Madre: Oí que estabas diciendo malas palabras, los chicos de buena familia no hablan
así. Ya te lo dije…

DF: Ya no soy un chico mamá. Hace mucho que dejé de serlo.

Madre: Que lástima me gustaba llevarte a las tiendas

DF: Eso ocurrió hace mucho mamá, ahora soy un viejo. Se me fue la vida.
Madre: Si hijo pasa muy rápido. No te pongas triste, repite con migo los versos que
recitabas de niño

DF: Odio esos versos madre, no quiero oírlos.

Madre: Antes te gustaban…

DF: Cuando mi padre me escuchaba decía que era un maricón.

Madre: Tu padre nunca entendió nada.

DF: No me importa lo que sucedió entre ustedes, madre.

Madre: ¡Insensible! ¡Sos el baldón de la familia! ¡Dios te va a castigar!

DF: Si es que existe.

(Juan Sombra está en escena y empieza a marcar una danza que se convierte en un
frenético zapateo)

Madre: Si existe el diablo, existe Dios, como decía tu padre, causa y efecto. Tu padre
tan liberal, tan positivista, mientras te hablaba de Darwin y los otros gringos yo te
llevaba a la iglesia para contrarrestar esos disparates.

DF: Buscaba la armonía, cuando me obligaban a castigar a los animales pensaba en el


martirio de los santos.

Madre: ¡Hereje!

DF: ¡Puta!

Madre: ¡Qué! No hables así de tu madre. ¡Te voy a poner en penitencia!

DF: Ya no soy un niño mamá, ¡soy un viejo!

Madre: ¿Tan pronto?.

EL REMEDIO

(DF se encuentra perturbado)

JS: Es hora de tomar el remedio Don Fausto

Margarita: Es hora de tomar el remedio Don Fausto

DF: Margarita, no quiero estas zonzeras

Margarita: Las recetó el doctor. Tiene que tomarlas.

DF: No hay remedio para la soledad, llévate eso.


Margarita: Yo no se nada de eso…pero me parece mejor estar solo que mal
acompañado. Tome el remedio Don Fausto

DF: Solo y enfermo

Margarita: Tómelos por favor.

DF: Hay cosas que no se pueden curar Margarita

Margarita: A los ricos, en verdad no los entiendo, tienen todo y se quejan de nada.

DF: Con plata no podes comprar tiempo Margarita.

Margarita: Vamos, tome el remedio.

(Irrumpe Juan sombra Manipulando el tiempo)

JS: Que se detenga el tiempo. ¿Quién puede acusar al demonio de las flaquezas de la
carne? Un instante puede cambiar el rumbo de una vida, si el loco azar la puso en mis
manos.

(Entran los fantasmas y manipularan los cuerpos como si fueran títeres)

JS: Tome el remedio Don Fausto pero antes deje que agregue unas gotas de delirio, de
ardor, de juventud y de ilusión

(Salen los fantasmas)

Margarita: ¿Se siente mejor?

DF: Mucho mejor Margarita

Margarita: Entonces, si no me necesita, me retiro.

DF: Margarita…

Margarita: Si

DF: No nada, anda nomás.

(El Padre ha ingresado y ve el final de la escena)

EL PADRE DE FAUSTO

Padre: ¡Agarrá esa hembra si te gusta!

DF: ¿Padre es usted?

Padre: ¡Claro que soy yo!, Haceme caso , metete en la cama de esa china
DF: Eso era lo que hacía usted cuando era el hombre de esta casa, y mi madre lloraba
por eso. La hacía sufrir

Padre: No perdoné a ninguna

DF: Ella sufría.

Padre: Cosas de mujeres, que te importa a vos, acaso no ¿te enseñé a ser hombre?,
¿quién te llevo al quilombo?

DF: ¡Usted! Me acuerdo bien, sufrí mucho esa noche. Y no pude pero le mentí.

Padre: Siempre fuiste medio raro vos. Un hombre no anda con tantas vueltas, toma lo
que es suyo

DF: Margarita no es mía.

Padre: Está en tu casa, en nuestra casa, por eso es tuya.

DF: No…no estoy seguro

Padre: No aprendiste nada en todos estos años. Esos gringos que vienen en los barcos
se van a apoderar de todo lo que te pertenece. O tomás lo que es tuyo o te lo quitan…

DF: Padre, hay un sujeto que anda detrás de Margarita. Me lo dijo un amigo. ¡Voy a
matarlo!

Padre: ¡Ahora sos de los míos! ¿Quién es el guacho ese?

DF: Un libertario, un joven, uno de la vereda de enfrente…

(Se ve en la transparencia la imagen de un hombre diciendo un discurso)

¿Diego?: “…igualdad es lo que buscamos, que se acaben los privilegios para los que
tienen plata y el resto pasa hambre con empleos de mala muerte…

Padre: Bajalo sin asco, ¡hace patria carajo!

Madre: ¡Faustooo!

Padre: ¿Tu madre viene por aquí?

DF: Algunas veces, creo que lo está esperando.

Padre: Entonces me voy con ella, tengo que decirle que me mataron, que no me espere,
que no voy a regresar.

DF: Padre…Padre (Sale tras el).

HABLANDO DEL DIABLO


(Sombra hace un caminito con flores que luego recogerá Margarita)

JS: Vaya Don Fausto un momento detrás de los recuerdos, mientras un servidor le
procura el remedio. Si el amor llega, si este toca a su puerta. Nadie le diga que no, tenga
la edad que tenga.

Margarita: (Entra ve las flores en el piso) Que raro y que hermoso…

Pru: ¡Eso no me gusta nada che!

Mar: ¿Por qué Doña Prudencia?

Pru: ¡No me gusta la forma en la que te mira el viejo!

Mar: Hay qué tiene, pone cara de cordero degollado.

Pru: ¿Y estas flores?

Margarita: No se, estaban acá.

Pru: Si serás sonsa, te esta cortejando, puede ser una treta de viejo zorro

Margarita: Qué dice Doña Prudencia, ¡podría ser mi padre!

Pru: Por las dudas no te confíes con los patrones.

JS: (Off) ¡Remedios para el amor , quitapenas para el olvido!

Margarita: ¡Ahí está , ahí está el vendedor de tónicos para el amor!

Diego: ¡Farsante!, ¡embaucador!, Miserable!

Margarita: ¿Qué son esos gritos?

Diego: ¿Donde está? Lo vi entrar.

Margarita: ¿A quién?

Diego: A ese cretino que se aprovecha de la ignorancia de la gente. Vende brebajes para
el amor

Margarita: Ya se. Yo le compré uno el otro día, tiene gusto a jarabe de flores.

Diego: Perdóneme Margarita pero me parece una zonzera lo que hizo

Margarita: ¿Me esta diciendo zonza?

Diego: Solo quise advertirla del engaño


Margarita: Serán zonzeras de pobre en todo caso, ganas de ganar la lotería o de que
llegue el amor.

Diego: El amor no se compra, viene nomás y a veces se queda para siempre.

Margarita: Dios lo oiga

Diego: Con que me oiga usted es suficiente. (Salen)

VISPERAS

(Se construye una escena en la noche en la que todos quieren probar el elixir del amor)

JS: Que importa del modo que llega, que importa si el Diablo lo trae. El amor en gotas
se reparte, para que los jóvenes entren en celo y los viejos hagan su parte, todos abren
sus bocas, todos sacan sus lenguas y hasta los fantasmas se convocan para probar el
remedio que les quita las penas… ¿Débil la carne?..Jajajaja… ¿y el Alma? (Se escuhan
efectos como de golpes de ventanas por el viento)

Prudencia: (Entra con una vela) Santo Dios. ¡Qué es todo este alboroto!. Se me hacía
que era usted el rondaba por la casa.

JS: Fíjese que me he peleado con el sueño y las noches se me han vuelto largas.

Prudencia: Los que no pueden dormir tienen la conciencia sucia

JS: Entonces vaya a acostarse no querrá que piense de usted…

Prudencia: Yo la tengo bien limpia pícaro.

JS: Entonces, buenas noches.

Prudencia: ¿Buenas?, ¡nada bueno puede venir de usted!

JS: No me condene, ya estoy condenado…

(Prudencia sale)

JS: Prudencia…Prudencia

(JS va a buscar los floretes para practicar esgrima juega hace fintas, cambia la
iluminación, entra don Fausto)

JS: Buenos días Don Fausto, ¿pasó buenas noches?

DF: Tan buena que me parece inmerecida

JS: Pura modestia, ¡disfrute lo que tiene!

DF: Solo me falta tiempo.


JS: Es lo que a mi me sobra. Pero tengo que confesarle que si no fuera por estas
aventuras, la eternidad sería tediosa. Envidio al mortal que vive en el riesgo, en la
finitud.

DF: Puede ser pero a mi se me ha hecho corto el viaje.

JS: No se apene Don Fausto

DF: Pena es la del hombre que envejece sin saber en verdad lo que vivió. Esa es la peor
condena.

(Cambia la luz, con un efecto de sonido y entran los personajes)

Padre: ¿Qué estas tejiendo, mujer?

Madre: Escarpines para el que va a llegar.

Margarita: ¡Mire que había sido atrevido usted!

Diego: Solo le robé un beso…

Padre: Quiero que se llame Fausto como mi padre.

Madre: Será Fausto entonces…

Margarita: Pero me dejo ardiendo los labios. Y…lo demás también…¡Dios mío! ¡Qué
dije!

Diego: Lo que siente.

Padre: Nombre de hombre

Madre: Si, Dios quiera que sea feliz.

Margarita: Yo no hablo así, no soy una perdida.

Diego: Lo se, no se avergüence.

Padre: Antes nadie se preguntaba esas cosas

Madre: Tengo miedo por él, miedo a que sufra.

Margarita: ¿Cómo no? me siento una indecente. Y…no está bien, la culpa es mía…o
del diablo

Diego: El diablo no existe Margarita….

Padre: Los hombres nacen para sufrir. Es la ley de la vida. Nadie se salva.
JS: Pero no hay que distraerse, Don Fausto. Ni el amor, ni en la política. Siempre hay
jóvenes que quieren ocupar el lugar de otros. ¡Quieren el poder!

(A sus espaldas han aparecido 3 jóvenes con florete)

DF: ¡Logreros! ¡Turros!. ¡Hacen cualquier cosa para trepar! ¡Así son los jóvenes de
ahora! ¡Cuanto más tienen más quieren! Los conozco bien, los veo pasearse en los
pasillos del congreso dispuestos a clavarnos el puñal. Yo no voy a hacer como otros que
se deshacen elogios a la juventud. No señor si quieren mi lugar, que se lo ganen, ¡que lo
peleen carajo!

JS: Calma don Fausto no pierda el tiempo peleando con fantasmas habiendo uno de
carne y hueso para darle un buen escarmiento

DF: ¿Le parece?

JS: ¿Por qué no? Para que no anden diciendo por ahí que no tiene agallas

DF: ¿Eso dicen?

JS: O lo piensan. No permita que le falten el respeto.

CANDOMBE DE AMOR Y CELOS

(Entra Diego alentando a la muchedumbre)

Diego: ¡Vengan, vengan hermanos! Incendien la noche, Banguelas, mozambiques,


vengan al carnaval. Esta es la fiesta de los pobres, de los hambrientos, de los que nada
tiene que perder.

(Simultáneamente se desarrolla una escena en la que Margarita baila sobre una tarima
ambulante)

Margarita: ¡Que hermoso carnaval! ¡Con todos los candomberos en la calle!

Prudencia: ¡Cuidado muchacha!

Margarita: Quiero bailar, bailar. Necesito bailar

Prudencia: ¡Cuidado muchacha el diablo anda suelto!

Margarita: El diablo no existe, cuando el pueblo está en la calle no hay que temer

Diego: Baila Margarita, baila hasta que el fuego brote de tu piel, que la fiesta de los
pobres es el verdadero juicio final.

(Se detiene la música y surca un viento el escenario, el diablo como el rey momo, sobre
zancos, anima la fiesta. Fausto se queda mirando la escena)
JS: Perro amarillo de los celos

Celos que devoran las entrañas.

Celos que enferman el corazón.

Celos perros…

Celos de los viejos en celo.

Vas a morirte Fausto de los celos.

DF: Quiero su brebaje Juan Sombra. Mi alma por ello, lo que sea…Maldito sea quiero
la juventud por un instante, Mandinga, Belcebú.

JS: (Despliega un enorme papel) Lea primero.

DF: No tengo tiempo, el tiempo se me va entre las manos

JS: Que no se diga después que apuro a mis clientes.

(Fausto firma y se desata un baile dionisíaco, in crescendo, luego silencio, queda


Margarita y Fausto sobre la tarima y todo alrededor se mueve cámara lenta)

DF: Algo pasó en la calle del candombe. Hice un juramento creo… fue como un sueño.

Margarita: Bailó muy bien Don Fausto, como un guapo de los corrales, como un
matarife.

DF: Alguien suelta las lenguas esta noche pilla.

Margarita: Es el calor del aire

DF: Es el deseo Margarita.

Margarita: Es el pecado…

DF: Es tu cuerpo…

Margarita: No quiero oír.

DF: Oye Margarita, oye mis manos en tu talle.

Margarita: Don Fausto… ¡no!

DF: Toda la noche, toda la vida, mi alma por un momento como este.

Margarita: Ay, no se quien soy.

DF: ¡Mi hembra! ¡Mía!


(Escena cubierta de telas, clímax, música enrarece el ámbito demoníaco. Éxtasis, suelta
de palomas)

JS: (Off) Es locura el deseo, desordena el sentido. Es obsceno. Es inocente el deseo


como las bestias en celo. Arde en los cuerpos, vibra en las lenguas, exalta, gime,
ahoga…El deseo.

(Toda la acción ha transcurrido sobre la tarima que ha quedado convertida en una cama,
los bailarines la desplazarán hasta el rincón de Fausto en la casa)

AIRE DE FAMILIA

(Fausto se levanta y mira por telescopio y microscopio, Margarita se pone el vestido de


Felicitas).

Diego: ¡Déjeme pasar!

JS: ¡No puede Hombre! La gente esta durmiendo todavía.

Pru: ¿Qué pasa aquí?

JS: Es este insolente que quiere ver a Margarita

Diego: ¿Dónde está doña Prudencia?, ¡Lámela!.

Pru: No puedo hijo

Diego: ¿Pero por qué?.

Pru: Menos averigua Dios y perdona.

JS: ¡Váyase mozo!

Diego: ¿Y usted quién es para echarme? Debe ser el guardaespaldas de don Fausto.
Ahora lo reconozco.

JS: ¡Váyase mozo!, no tengo nada contra usted.

Diego: Pero yo si, cobarde.

JS: No me obligue a usarlo. Si no se va, llamo a la policía

Diego: Así son ustedes. Los que mandan, la razón del cuchillo y del revólver. Y de la
plata, claro para pagar esbirros. Cobardes, soberbios y en el fondo unos pobres diablos-

JS: ¡Cuidado con lo que dice!

Diego: Pobre Diablo. Lo digo y se me hiela la sangre. La misma sensación tuve anoche
al tenerlo cerca
JS: A lo mejor era yo

Diego: ¡Vaya al carajo! Venga a pelear si es hombre.

Pru: ¡Quietos que la casa no es un reñidero!...Fuera muchacho!

Diego: Nos volveremos a ver

JS: Cuando quiera y donde quiera mozo. (Sale Diego)

TRANSFORMACIONES

(Se pasea Margarita por la casa)

Prudencia: ¿Qué te pasa a vos te disfrazaste para el carnaval? ¡Sacate ese vestido!

Margarita: Fausto me dijo que me lo pusiera.

Prudencia: ¿Fausto?, ¡Don Fausto será!

Margarita: El quiere que lo llame así, Fausto.

Sombra: Por su nombre

Margarita: …y no quiere que trabaje más en las tareas de la casa

Prudencia: ¿Pero qué te pasa a vos, te me han cambiado?

Sombra: A lo mejor…

Prudencia: ¿Qué te pasa m’hija?

Margarita: Desde hoy las cosas van a cambiar en esta casa. Hay que ponerla en orden.

JS: Como buena argentina, pronto olvidará su origen

Prudencia: ¡Esto es obra suya Mandinga!

JS: No me llame así. Así me llaman en los ranchos.

Prudencia: ¡Maldito demonio! (Corre tras Margarita) ¡Margarita…Margarita!

JS: ¡Uuuh!, Jajaja.

(Entra Fausto)

DF: ¡Nuevos brío!

JS: Me alegra verlo así Don Fausto (Le da un sable y entablan juego de espadas)
DF: ¡Un tigre salta dentro mío! Vea,… vigor en el corazón, acero en los músculos,
cristal en la piel.

JS: Pasos leves…movimientos rápidos.

DF: Y ansiedad Sombra… y otro latido…

JS: ¡Hombres así necesita este país, alegres!

DF: Que sus garras me ayuden a destrozar al enemigo. A esos jóvenes que disputan mi
lugar en la tierra. Soy joven, de huesos fuertes, sin dolores. ¡Que se arremanguen en el
comité y en los pasillos del congreso, porque voy buscando mi destino!

JS: ¡Muy bien Don Fausto, es otro, joven, ganador, un hombre capaz de enfrentar a los
más fuertes, olvídese de los libros y de los misterios del mundo, luche y gane su lugar!

DF: No se, todavía la duda tiene un lugar en mi cabeza, me siento extraño.

JS: Los fuertes no dudan

(El Padre ha entrado y está sentado en el sillón de Fausto)

Padre: (Aplaude)

DF: ¿Era esto lo que querías, padre?

Padre: ¡Payaso!, te disfrazaste de mí. Y del padre de mi padre. No sos un guerrero.


Nunca mataste un hombre.

(La escena sigue igual hasta el final)

FAUSTO Y SUS MUJERES

(Inicia la escena con la entrada de la madre pag 47.)

Madre: Fausto, ¿dónde está tu padre?

(La escena sigue igual hasta la pag 48 donde el texto dice:)

DF: Estoy solo Juan Sombra

JS: No Fausto, estoy yo y sus mujeres.

(La tarima se dispone como un teatrito donde se encuentran Felicitas y Margarita Fausto
está sentado en su sillón como un espectador)

Felicitas: (A Margarita) Qué hace usted en mi casa, qué hace en la cama con mi marido,
envuelta en mis sábanas, usando mis vestidos…
Margarita: El está vivo todavía.

Felicitas: ¡Nunca lo tendrás!, ¡Es mío! Tengo todos los papeles, de nacimiento, de
casamiento de defunción…¡Soy la señora de la casa!

Margarita: Yo soy la señora…

Felicitas: ¡Indecente! Queriendo ocupar mi lugar, imitando buenos modales para


semejarse a una dama de sociedad. Despertá de ese sueño absurdo de Cenicienta.

Margarita: Para que voy a despertar. Me gusta este sueño. Aprendo buenos modales,
lindas palabras. Aprendo de mi amo y señor. Ahora me va a presentar como su dama en
las fiestas patrióticas.

Felicitas: ¡Meretriz! …Fausto, decíle a la sirvienta quien soy.

Margarita: Soy la fulana de tal…

Felicitas: ¡Soy tu esposa, decíle!

Margarita: Soy la duquesa del Alba…

Felicitas: ¡Fausto!

Margarita: (Gira y ríe) Soy la que soy y no soy, como narciso en el agua.

Felicitas: Por mi memoria, Fausto.

Fausto: ¡Basta! ¡Es intolerable vivir entre fantasmas! ¡Basta de reproches! ¡Huyan de
una vez! ¡Vuelvan a la sombras!

(Margarita gira y ríe con locura)

(Entra Diego seguido de Prudencia)

Prudencia: Espere no puede entrar

Diego: ¡Déjeme pasar!

Prudencia: Intruso, no sea atrevido.

Diego: (Mirando a Margarita) Margarita… ¿de qué te disfrazaste?

Margarita: De señora de la casa. Don Fausto permitió que me pusiera el vestido de su


mujer.

Diego: Despertá Margarita no es tu vestido, no es tu casa.

Margarita: No…pero él insistió y es tan lindo sentir…


Diego: Despertá de una vez, no es tu dueño.

Margarita: No se estoy confundida ahora.

Diego: Vine a buscarte Margarita.

Margarita: Debo pedir permiso…

Diego: No sos su sierva, ese tiempo se acabó. Se terminó el dominio insolente del
patronato de estancia y de los testaferros de la oligarquía.

DF: ¿Quién carajo ofende mi casa?

Diego: ¿Casa?, guarida del Diablo.

JS: Deje que termine mi trabajo Don Fausto, deje que mate al imberbe

DF: No necesito laderos. Me basto solo para callar a este infeliz.

Diego: ¿Me habla a mí?

DF: A usted. Haga el favor, deje a esa mujer que es mía

Diego: Nadie es dueño de nadie, la propiedad es un robo.

DF: ¡Deje a esa Mujer!

Diego: Venga a buscarla.

JS: ¡Mate al intruso de una vez! Defienda lo que es suyo, es su oportunidad Don
Fausto. Los jóvenes son peligrosos, son los que perturbaron la Argentina no lo olvide.

(Se desata una lucha con espadas hasta que Fausto desarma a Diego, en el momento que
lo va a matar se detiene súbitamente y deja caer la espada. Suena una música con
efectos que produce confusión y los fantasmas corren sujetándose la cabeza como
atormentados hasta desaparecer. Mientras Margarita y Diego han huido. Silencio,
apagón, luego cenital sobre Fausto que está sentado en el sillón, música otoñal)

(Pausa)

DF: ¿Qué ocurrió?

JS: Un desliz divino, una yapa de humanidad tardía. Usted debía matar al muchacho y
quedarse con la mujer. Estaba escrito. Pero usted Don Fausto no tiene madera de guapo
no ve más allá de sus ojos.

DF: No tuve fuerzas… ni ganas…

JS: No le dio el cuero, qué va a hacer. Descanse don Fausto en la nuevas generaciones,
aún no tengo negocios con el futuro.
DF: ¿Todavía me queda el infierno?

JS: Ni siquiera eso. No hay contrato, está libre. Haga lo que quiera con su vejez tiene
una eternidad para decidirlo.

DF: Es que no se que hacer.

JS: Ese es su infierno.

(Juan Sombra sale, sobre el fondo se proyecta la imagen de Margarita y Diego en la


transparencia)

FINALE

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