ANTECEDENTES FILOSÓFICOS CLÁSICOS.
Filosofía Presocrática o Etapa Cosmológica.
La filosofía presocrática reúne una serie de doctrinas concebidas por un
grupo de pensadores griegos, anteriores a Sócrates, que estaban
preocupados por comprender y descifrar el origen natural de todo
aquello que les rodeaba.
En este sentido, el término filosofía presocrática se emplea como una
clasificación cronológica de los pensadores que siguieron las tendencias de los
filósofos de los siglos VI y V a.C, previa a la restructuración del pensamiento
filosófico que presentó Sócrates posteriormente.
Los presocráticos más destacados fueron Tales de Mileto, Pitágoras,
Anaximandro, Anaxímedes, Heráclito, Protágoras, entre otros que, incluso,
fueron contemporáneos o posteriores a Sócrates, como Demócrito, y que
continuaron con la misma tendencia de pensamiento presocráticos.
La filosofía presocrática se caracteriza en que los pensadores griegos
comenzaron a desarrollar una serie de reflexiones racionales o logos, acerca
de cuál era el principio de las cosas.
Es decir, la filosofía presocrática nace de la crítica y de la curiosidad de un
grupo de individuos que se preocupó por conocer mejor la naturaleza y sus
fenómenos, así como, el origen de las cosas materiales no hechas por el
hombre, pero no desde la mitología sino desde el pensamiento reflexivo y
racional.
Por tanto, la filosofía presocrática surgió como una especulación libre y no
se basó en una serie de textos sagrados, por ello se le reconoce como la
etapa de la cosmología.
Los fundamentos de la filosofía presocrática fueron concebidos tanto por
filósofos, cosmólogos, matemáticos, físicos y demás sabios de ese momento
histórico y social en particular.
Lamentablemente, las obras de los presocráticos se han hallado de manera
fragmentada en citas o menciones que han hecho otros autores posteriores en
fuentes secundarias. Por esta razón no se cuenta con un registro completo de
las obras y doctrinas filosóficas presocráticas.
Tales de Mileto es considero como el principal filósofo presocrático. Fue un
matemático, físico y legislador griego, quien partió del pensamiento racional y
reflexivo para responder sus dudas acerca del origen de todas las cosas.
Dichas reflexiones lo impulsaron a determinar que todo se originaba a partir
del agua.
A Tales de Mileto le siguieron otros filósofos como Anaxímenes, quien
afirmaba que el origen de las cosas era el aire. Para Heráclito era el fuego, y
para Anaximandro era el apeirón o lo infinito.
Sin embargo, a pesar de sus diferentes hipótesis todos coincidían en creer en la
existencia de un principio u origen único de la naturaleza y de las cosas
materiales, excepto de aquello que era creado por el ser humano.
Las principales características de la filosofía presocrática son las siguientes:
Los filósofos presocráticos iniciaron el llamado paso del mito al logos,
es decir, iniciaron el pensamiento racional.
Es una filosofía que busca conocer cuál es el origen de la naturaleza y
sus fenómenos, así como, de todo aquello que no es hecho por la mano
del hombre.
En algunos filósofos presocráticos se puede apreciar la influencia del
pensamiento oriental, fundamentalmente de Egipto y Persia.
Los filósofos presocráticos desarrollaron la cosmología explicada a
partir de la naturaleza (physis) y el cosmos.
Buscaban una verdadera teoría que explique sus dudas.
Los filósofos presocráticos vivían, principalmente, en las poblaciones
griegas ubicadas en Asia Menor, por ejemplo, Jonia.
La filosofía presocrática se divide en 2 grandes escuelas:
las escuelas monistas (siglo VI a.C.): siendo sus representantes más
importantes Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras,
Heráclito de Éfeso, Jenófanes, Parménides y Zenón de Elea.
las escuelas pluralistas (siglo V a.C.): en las cuales se destacan
Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.
Se inicia la construcción de la Filosofía.
Filosofía es un conjunto de razonamientos lógicos y metódicos sobre
conceptos abstractos que tratan de explicar las causas y fines de la verdad, la
realidad, las experiencias y nuestra existencia.
La palabra filosofía deriva del griego φιλοσοφία y del latín philosophia, que al
parecer fue acuñada por Pitágoras en la Antigua Grecia, y significa 'amor por
la sabiduría' o 'amigo de la sabiduría'. Con este término también se nombran
las teorías y sistemas de pensamiento desarrollados por uno o más autores
dentro de este campo.
La filosofía se originó paralelamente tanto en Occidente como en Oriente. Sin
embargo, presentan diferencias en los métodos de pensamiento y percepción
del mundo, del ser humano y de la verdad.
La filosofía se caracteriza por abarcar diversas áreas de estudio, enfatizar el
pensamiento crítico, buscar respuestas lógicas a diversas preguntas y no
aceptar verdades absolutas.
A partir de la filosofía han surgido innumerables conocimientos de carácter
humanista y científico. Entre estos destacan sus principales ramas de estudio
como la metafísica, la epistemología o la lógica.
Características de la filosofía
Es universal: se preocupa por construir un pensamiento común,
valiéndose de diversos conocimientos, para que todas las personas
puedan entender la realidad en la que viven.
Abarca diferentes áreas de estudio: de esta manera busca establecer
las bases del conocimiento humano.
No es absoluta: acepta la crítica y discusión de los argumentos
seleccionados para acercarse a la verdad de todas las cosas.
Incentiva el saber crítico: en la búsqueda de la verdad, se replantea y
vuelve a analizar las bases y los argumentos de los conocimientos
existentes.
Es metódica: otorga gran importancia a la metodología a aplicar
cuando se realiza un razonamiento lógico en la búsqueda del
conocimiento.
Es sistemática: organiza de forma lógica y coherente los conocimientos
o verdades que se tienen sobre un tema en particular.
Etapa Antropológica.
Durante la segunda mitad del período clásico de la Antigua Grecia, surgen los
sofistas y Sócrates (470 - 399 a.C.), este último discípulo de Anaxágoras.
Este período se caracteriza por sus intensos debates en la percepción del
conocimiento centrado en el hombre en vez de la naturaleza.
Los sofistas enseñan a usar la retórica para convencer y persuadir, ya que,
todo es relativo y depende de la argumentación. Sus representantes más
destacados fueron:
Protágoras: a quién se le atribuye la frase “el hombre es la medida de
todas las cosas”. Fue consultor del rey Pericles y creía en que todo debe
ser socialmente útil.
Gorgias: afirmaba que todo es falso.
Antístenes: alumno de Sócrates, funda la escuela cínica. Fue maestro de
Diógenes de Sinope, un destacado cínico.
Por otro lado, Sócrates no concordaba con los sofistas y afirmaba que los
conceptos como el bien, el mal y la justicia eran absolutos, llegando hasta
ellos por un proceso que se conoce como el “método socrático” que consiste
en 2 pasos: la ironía y la mayéutica.
Este proceso ayudaría a exponer las contradicciones y generar un argumento
inductivo a través del diálogo. Sócrates enseñaba que la vida sin preguntas es
una vida de ignorancia y sin moralidad.
Discípulos de Sócrates
La evolución de la filosofía griega toma como base las enseñanzas de Sócrates
a través de su discípulo: Platón (427-347 a.C.). Platón funda después de la
muerte de Sócrates en 387 a.C. la Academia, institución donde se formaría
Aristóteles.
Platón considera que lo único eterno e inmutable es el mundo de las ideas,
teniendo en cuenta la existencia de 2 mundos: el mundo sensible, de los
sentidos, y el inteligible, el de las ideas. Utiliza el “mito de la caverna” para
explicar cómo nuestros sentidos nos engañan y ocultan la verdad. Esto se
conoce también como el idealismo platónico. Platón formaliza la idea del
mundo trascendente, el cual está más allá de nuestro mundo físico y limitado
por lo material.
Etapa Ontológica.
Aristóteles es el padre del pensamiento ontológico, pero Aristóteles parece
también el padre de muchas otras tantas cosas: la psicología, la biología, la
zoología, la lógica.
Aristóteles ha pasado a la historia, entre otras cosas, como el primer
sistematizador de la lógica. De hecho, sus propuestas en este campo, junto a
las aportaciones de los estoicos, han constituido prácticamente toda la lógica
hasta el siglo XIX.
Las obras de lógica de Aristóteles (Categorías, Sobre la interpretación,
Primeros analíticos, Analíticos posteriores y Tópicos) fueron agrupadas en un
conjunto llamado Organon, que los filósofos interpretaron tradicionalmente
como una propedéutica, una preparación para la filosofía.
Con ello pretendían recalcar que el conocimiento de las leyes del
razonamiento era fundamental, un paso previo, para cualquier ulterior estudio,
y que debía estar en posesión de tal conocimiento quienes quisiesen adentrarse
en el terreno de la filosofía.
A diferencia de la moderna lógica formal, la lógica aristotélica parte del
supuesto de que las formas de pensamiento reproducen lo que ocurre en la
realidad, o sea, que las cosas extramentales existen tal como son pensadas por
la mente, por lo que las categorías de la mente son categorías objetivas,
categorías de la realidad.
De ese modo las categorías del pensamiento adquieren un sentido ontológico y
ese carácter propedéutico que ha señalado la tradición filosófica.
La lógica aristotélica se ocupa del estudio de los conceptos, dedicando
especial atención a los predicables, y de las categorías (o predicamentos), que
se completa con el análisis de los juicios y de las formas de razonamiento,
prestando especial atención a los razonamientos deductivos categóricos o
silogismos, como formas de demostración especialmente adecuadas al
conocimiento científico.
El último representante de la filosofía griega como tal es el discípulo de
Platón, Aristóteles (384 - 322 a.C). Fue maestro de Alejandro Magno desde
343 a.C. y en 353 a.C. funda el Liceo. Aristóteles se diferencia de Platón por
incorporar ideas más naturalistas llegando a la conclusión de que
dependemos de los sentidos y de la experiencia para aprender. Esto se
conoce también como intelectualismo.
Etapa Helenística.
Además, Aristóteles acuña el término eudaimonía que significa felicidad, que
la consideraba la finalidad de todo ser humano.
Otros discípulos de Sócrates fundaron escuelas de pensamiento de la filosofía
griega que también afirmaban que el fin último del hombre era alcanzar la
felicidad. Entre ellas, podemos mencionar:
La escuela cínica: fundada por Antístenes, desprecia las convenciones
sociales y lo material. Luchan por no ser esclavos de los placeres y
creen en la vida sin objetivos.
La escuela jardín: fundada por Epicuro en 306 a.C. afirma que se llega
a la felicidad mediante la ausencia de preocupaciones, sin miedo a la
muerte y a través del placer regido por la prudencia.
La escuela estoica: fundada por Zenón de Citio e influenciado por los
cínicos, afirma que la felicidad se encuentra a través de la aceptación
del destino y el deber.
La escuela escéptica: Pirrón de Elis es influenciado por los estoicos y
afirma que la verdad no existe y la felicidad se encuentra en la
abstención del juicio siendo la apatía lo ideal.
Edad Media
Qué es Filosofía medieval:
La filosofía medieval es todo el conjunto de corrientes de pensamiento y
tratados filosóficos que se desarrollaron desde la caída del Imperio romano
(530 d. de C.) hasta el Renacimiento (siglos XV y XVI).
La principal búsqueda de la filosofía medieval era la cohesión de las creencias
heredadas de la filosofía clásica con los dogmas del cristianismo, aunque
también hubo aportes muy importantes de las creencias judías e islámicas.
Temas de la filosofía medieval
Al intentar conciliar diferentes creencias religiosas con la filosofía, resultó
natural que se intentara buscar respuestas a interrogantes como la naturaleza
de Dios, la relación entre la fe y la razón, así como la compatibilidad entre el
libre albedrío y la omnisciencia de la divinidad, entre otros temas, como la
causalidad y los límites del conocimiento.
Sin embargo, para la filosofía medieval, fue complejo conciliar temas como la
encarnación o la naturaleza de la trinidad, que son la base de la teología
cristiana.
El problema de los universales
En la filosofía medieval, se heredó una visión aristotélica del problema de los
universales, al plantearse que los universales (lo abstracto, el mundo de las
ideas) existe, pero no separado de lo particular (lo concreto, las cosas, los
individuos), lo que también fue conocido como “realismo moderado”.
Sin embargo, durante el período escolástico, la resolución de este problema
volvió a la palestra con el nominalismo, que planteaba que los universales
simplemente no existían.
Existencia de Dios
La mayor parte de la filosofía medieval estaba dedicada a demostrar la
existencia de Dios como un ser, entidad o verdad suprema. Para ello, se
recurrió a textos sagrados, a la lógica aristotélica y al argumento ontológico
como principales métodos para hallar respuestas.
Lógica aristotélica
Siendo Aristóteles un defensor de la lógica como método para aproximarse a
las ciencias y a la filosofía, fue muy natural para los filósofos medievales
plantear la lógica aristotélica clásica como una vía legítima para responder a
las inquietudes que la época planteaba.
Según este método, el aprendizaje de ciertos conjuntos de silogismos permitía
conectar un sujeto y un objeto de manera correcta, por tanto, sería una
herramienta útil para generar conocimiento.
Características de la filosofía medieval
La filosofía medieval estuvo fuertemente marcada por planteamientos de
orden divino. La Biblia, entonces, se convirtió en la principal fuente de
respuestas a esas inquietudes. Sin embargo, los libros sagrados del Islam y el
judaísmo también jugaron un papel esencial en la interpretación de cuestiones
religiosas.
Más que la generación de conocimiento nuevo, la filosofía medieval se
encargó de rescatar, reinterpretar y aplicar planteamientos filosóficos clásicos.
El surgimiento del neoplatonismo, que plantea la existencia del Uno o Dios
sobre todas las cosas, y la introducción de la lógica aristotélica en las entonces
nacientes universidades, dan cuenta de ello.
Etapas de la filosofía medieval
Existen dos grandes períodos de la filosofía medieval: la patrística y la
escolástica.
Patrística
La patrística es la fase en la historia de la organización y la teología cristiana
que abarca desde el fin del cristianismo primitivo, con la consolidación del
canon neotestamentario, hasta alrededor del siglo VIII. Además de la
elucidación progresiva del dogma cristiano, la patrística se ocupó sobre todo
de la apología o defensa del cristianismo frente a las religiones paganas
primero y las sucesivas interpretaciones heterodoxas que darían lugar a las
herejías.
El cristianismo es difundido masivamente por varios profetas, tomando fuerza
entre la población y desplazando a las religiones politeístas.
Su nombre deriva de los padres de la Iglesia, los teólogos cuya interpretación
dominaría la historia del dogma. La influencia apologética se debió entre otras
cosas al ataque hostil, y por penetrar en los datos de la revelación, el de
formarse una imagen totalizadora del mundo y de la vida humana a la luz de la
fe. El progreso de lo implícito a lo explicito fue un progreso en la ciencia
teológica; en el proceso de argumentación y definición se emplearon
conceptos y categorías tomados de la filosofía. La filosofía imperante era el
platonismo, neoplatonismo (con toque estoico).
Cristianismo y filosofía.
La filosofía cristiana será el resultado de un intento de síntesis entre los dos
supuestos fundamentales de la tradición filosófica pagana, (la inteligibilidad
natural del mundo y la razón como facultad principal del conocimiento), y las
verdades reveladas por la nueva religión.
No se debe olvidar que el cristianismo no es una filosofía, porque los
conocimientos que aportan provienen de una autoridad fuera de la razón
humana. Además, según avanza el Imperio Romano el saber filosófico
tradicional se teñía de aptitudes y conceptos religiosos.
Podemos hablar de filosofía cristiana desde el momento en que algunos
cristianos utilizaron la filosofía griega con fines apologéticos que favorecieran
la difusión de la nueva religión.
Esos primeros cristianos son los llamados Padres de la Iglesia, y así la
primera filosofía cristiana se llama patrística.
La revelación cristiana es la culminación natural del saber filosófico. Este
principio provocará que los filósofos descubran un nuevo campo de reflexión,
nuevos temas, por ejemplo la creación, la contingencia del mundo, la
espiritualidad del hombre humano.
Escolástica
En esta etapa, que abarca desde el siglo XI hasta el XVI, se intenta explicar la
revelación cristiana a través de la razón. Surge como consecuencia de la
creación de las primeras universidades y la necesidad de aplicar el método
científico aristotélico para dar respuesta a planteamientos religiosos o
sobrenaturales.
Santo Tomás de Aquino fue uno de los principales exponentes de la etapa
escolástica al introducir la lógica aristotélica en el pensamiento cristiano.
Renacimiento
El Renacimiento fue un amplio e importante movimiento cultural producido
en Europa en los siglos XV y XVII. Sirvió de transición entre el Medioevo y
la Edad Moderna, trayendo consigo una profunda renovación del pensamiento,
las artes y las ciencias.
El Renacimiento se caracterizó por el retorno a las raíces grecolatinas
clásicas de Occidente, lo cual significó una revalorización de sus mitos, sus
discursos y su filosofía, luego de siglos de pensamiento dogmático religioso.
Su nombre le fue otorgado en el siglo XIX, por el historiador francés Jules
Michelet (1798-1874) en 1855, rescatando el término que usó por primera vez
el escritor y arquitecto italiano Giorgio Vasari (1511-1574).
El Renacimiento no fue un movimiento homogéneo, ni unitario, desde el
punto de vista cronológico o geográfico. De hecho, surgió de manera
desordenada en Europa y se transmitió luego a las recientes colonias europeas
en América.
Por otro lado, los cambios políticos y sociales que trajo esta época fueron
de importancia en todo Occidente: el fin del pensamiento religioso medieval
y del sistema feudal aristocrático, el surgimiento de las culturas burguesas y el
inicio, algo después, del capitalismo.
Muchos de los grandes artistas y pensadores occidentales a los que rendimos
culto hoy en día formaron en su momento parte del Renacimiento, y algunas
de sus obras constituyen hoy en día íconos de la cultura moderna Occidental.
De alguna forma, el mundo que hoy conocemos comenzó a construirse con el
Renacimiento.
A grandes rasgos, el Renacimiento se caracterizó por:
El “retorno a la Antigüedad”, o sea, la recuperación de la tradición
filosófica, artística y política de la Grecia y la Roma clásicas, que
durante siglos el cristianismo había tenido por pagana.
El rechazo al dogmatismo cristiano y el inicio de una nueva relación
con la naturaleza, mediada por la ciencia. Esto a la larga condujo al
nacimiento del humanismo, que reemplazó a la fe por la razón como
valor supremo, y en lugar de Dios puso al ser humano como centro del
universo.
Las artes fueron patrocinadas por las altas clases sociales (ya no
sólo por la Iglesia) a través del mecenazgo. Esto financió una
importante cantidad de artistas de la época, y les permitió incursionar en
obras de arte de temática no religiosa o no cristiana.
Se promovieron y realizaron nuevos descubrimientos científicos,
nuevos proyectos de medición y nuevas deducciones, entre las que
destaca la sustitución del modelo geocéntrico del universo (aristotélico)
por el heliocéntrico (copernicano).
El Racionalismo.
El racionalismo es un movimiento filosófico que promueve a la razón como
principal facultad de conocimiento. Surgió en la Edad Moderna,
específicamente en la Europa de los siglos XVII y XVIII, y se lo suele
considerar como el movimiento contrario al empirismo, para el que la
sensibilidad primaba por sobre la razón.
El racionalismo defiende la idea de que el conocimiento humano proviene de
la razón y de nuestra capacidad para razonar. Esto constituyó en sí mismo un
cambio de pensamiento sustancial respecto a la Edad Media, tiempo en el que
la fe religiosa cumplía ese rol.
El racionalismo surgió a partir de ciertos cambios culturales que se dieron en
Occidente durante el Renacimiento y el fin de la Edad Media.
Estos cambios tuvieron que ver con el surgimiento de distintas
interpretaciones de los libros sagrados de las religiones monoteístas,
especialmente con el cristianismo y el judaísmo.
Comenzó a cuestionarse la idea de la verdad divina como criterio de verdad
para las ciencias. Sin embargo, es posible rastrear los antecedentes del
racionalismo en la Antigua Grecia, en las teorías de pensadores como Platón y
Aristóteles.
Tradicionalmente se considera a René Descartes (1596-1650) como fundador
de esta corriente. Su célebre expresión pienso, luego existo, conocida como el
cogito cartesiano, representa cabalmente los postulados metafísicos del
racionalismo.
René Descartes:
Su método filosófico y científico, que expone en Reglas para la dirección de
la mente (1628) y más explícitamente en su Discurso del método (1637),
establece una clara ruptura con la escolástica que se enseñaba en las
universidades. Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del
método únicamente propone cuatro normas— y pretende romper con los
interminables razonamientos escolásticos. Toma como modelo el método
matemático, en un intento de acabar con el silogismo aristotélico empleado
durante toda la Edad Media. Muchos elementos de la filosofía de Descartes
tienen precedentes en el aristotelismo tardío, el neoestoicismo del siglo XVI o
en filósofos medievales.
Su declaración filosófica más conocida es "Pienso, luego existo",6 que se
encuentra en Discurso del método (1637) y en Principios de la Filosofía
(1644), fue un elemento esencial del racionalismo occidental, contraria a la
escuela empirista inglesa, y formuló el conocido como «método cartesiano»,
pero del cogito ya existían formulaciones anteriores, alguna tan exacta a la
suya como la de Gómez Pereira7 en 1554, y del Método consta la formulación
previa que del mismo hizo Francisco Sánchez en 1576.8 Todo ello con
antecedentes en Agustín de Hipona9 y Avicena,10 por lo que ya en su siglo fue
acusado de plagio, entre otros por Pierre Daniel Huet.11
Su filosofía natural rechaza cualquier apelación a los fines finales, divinos o
naturales, al explicar los fenómenos naturales en términos mecánicos.
Baruch Spinoza:
fue un gran filósofo holandés, materialista y ateo. Refutaba a dios como
creador de la Naturaleza, considerando, que la propia Naturaleza es dios. Al
llamar a la Naturaleza dios, Spinoza quiso significar que la Naturaleza es la
causa de sí misma, que ella misma lleva implícita la causa de su propia
existencia y de la de todos los objetos. Sometiendo a una crítica severa el
dualismo de Descartes (ver), Spinoza creó un grandioso sistema monista, en el
que la extensión y el pensamiento son declarados atributos (propiedades
esenciales) de la sustancia única, la Naturaleza. Spinoza concebía el
movimiento como un desplazamiento mecánico del cuerpo en el espacio y no
lo consideraba como un atributo de la sustancia, atribuyéndolo sólo a los
objetos individuales. De ello resultó que según la filosofía de Spinoza
solamente los objetos individuales cambian, pero la Naturaleza en su conjunto
permanece siempre inmutable.
El empirismo.
Es una corriente filosófica que concibe que el conocimiento se consigue
principalmente a través de la experiencia. De tal forma que los sentidos se
anteponen a la razón. Es por esta razón que este pensamiento se ve enfrentado
al racionalismo. El concepto proviene de la palabra latina experientia,
proveniente a su vez de la palabra griega έμπειρία, que se traduce como
experiencia. El pensamiento empirista tuvo influencia en la psicología, la
lógica, la lingüística, la estética, la ciencia cognitiva, la epistemología y la
filosofía.
El empirismo puede encontrarse como una corriente filosófica desde la
Antigüedad. Igualmente, el empirismo puede hallarse en las ideas
preconcebidas de Epicuro, según la cual el conocimiento proviene de las
sensaciones. Sin embargo, el ejemplo más claro puede encontrarse en
Aristóteles, quien concebía la mente humana como una tabla rasa que es
llenada con la experiencia.
No obstante, se conoce a Francis Bacon como el padre del empirismo
moderno. Este pensador renacentista afirmaba que el conocimiento descendía
de los objetos propios de la naturaleza, a los cuales veíamos a través de
nuestras interpretaciones.
David Humme.
A diferencia de los racionalistas, Hume afirma que la única fuente de
conocimiento es la experiencia, al mismo tiempo origen y límite de todo
saber. Así, el filósofo negará la existencia de ideas innatas (entendidas como
contenidos mentales). No hay, dice Hume, ideas fuera de la experiencia.
La mente es como un papel en blanco, todo lo que contiene procede de la
experiencia, a la que forma un conjunto de impresiones, que, no han de
identificarse con las cosas.
El punto de partida de David Hume será el estudio de la conciencia humana,
dejando de lado el análisis de Dios o del mundo, cuestiones centrales en la
filosofía antigua y medieval. Y esta es precisamente la principal característica
de la filosofía moderna: el sujeto será la base de toda reflexión filosófica.
Las ideas, dice Hume, se combinan a partir de unas leyes naturales concretas:
la ley de semejanza, la de contigüidad espacio temporal, y la de causalidad
(causa y efecto). Gracias a estos principios es posible la asociación de ideas
por la imaginación y a esto se debe la gran cantidad y variedad de estas.
John Locke.
Locke (1632-1704) es una de las principales figuras del empirismo,
movimiento filosófico que defiende que el conocimiento humano parte de la
experiencia. El empirismo sería el germen de la revolución científica. “Ningún
conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”.
Es también uno de los padres del liberalismo político, que establece que la
soberanía no está en manos del rey, sino de la sociedad. Defiende la
separación del poder legislativo y ejecutivo (monarca y parlamento), así como
la libertad religiosa y la primacía de los derechos del individuo sobre los del
colectivo.
Locke desempeñó un papel fundamental en el debate sobre de qué manera
logra adquirir conocimiento el ser humano, en un momento en que el
conocimiento que este poseía sobre el mundo se expandía a un ritmo sin
precedentes. Filósofos anteriores, principalmente algunos pensadores
escolásticos medievales como santo Tomás de Aquino, habían concluido que
algunos aspectos de la realidad superaban el alcance de la mente humana. Sin
embargo, Locke llevó esa postura todavía más lejos y quiso determinar los
límites exactos de lo que es cognoscible mediante un análisis detallado de las
facultades mentales del ser humano.
Locke estaba en desacuerdo con la creencia de que el ser humano posea
ningún tipo de conocimiento innato. Parte de la idea de que, cuando nacemos,
nuestra mente es una tabula rasa.
La interconexión entre racionalismo y empirismo.
Immanuel Kant.
Immanuel Kant sostenía que podemos conocer la apariencia de las cosas, pero
no su esencia porque el entendimiento es limitado.
Hay un acuerdo generalizado en considerar a Immanuel Kant como el padre
de la filosofía moderna.
Kant intentaba superar el callejón sin salida al que llevaba el empirismo de
Locke y Hume, que, al afirmar la experiencia sensible y particular como única
fuente de conocimiento, hacía imposible la existencia de leyes de carácter
objetivo y universal. También se daba cuenta de las limitaciones del
racionalismo cartesiano, que sacaba sus conclusiones de una razón innata al
margen de la observación empírica.
Por tanto, el gran reto que se plantea Kant es dar una estructura inteligible a
los hechos “singulares y amorfos” que existen fuera del sujeto. Ello sólo será
posible si nuestro entendimiento es capaz de formular juicios sintéticos a
priori, que, a partir de la observación, tengan validez universal.
Kant construye todo su edificio conceptual sobre la base de estos juicios
sintéticos a priori, En filosofía, se denomina juicio sintético a priori a aquel en
donde el predicado no está incluido en la noción de sujeto, es decir que dentro
del juicio o frase no se encuentra implícita la definición. Por último, cabe
resaltar que este juicio parte de la experiencia pura mas no dé la razón. Como
ejemplo, tenemos: Un todo es mayor que sus partes": es analítico y es a priori;
por lo tanto, es estrictamente universal y necesario.
Estos son necesarios y objetivos. Son objetivos porque son formulados a partir
de la experiencia y son necesarios porque son de validez universal. Pero, a
diferencia de Aristóteles o Leibniz, quien confiere esa universalidad al
conocimiento es el sujeto y no el mundo externo.
Esto es esencial porque la estructura inteligible de la realidad reside en las
formas y las categorías del conocimiento que son inherentes al sujeto, que es
quien proporciona el sentido a una naturaleza externa, amorfa y caótica. Por
ello, el pensamiento de Kant es una filosofía del sujeto y el conocimiento es
“trascendental” en la medida que va más allá de la percepción.