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EXPOSICIÓN

El documento describe el desarrollo embriológico del sistema endocrino, incluyendo la formación de las principales glándulas endocrinas como la hipófisis, la tiroides, las suprarrenales y el páncreas. También explica las interacciones del hipotálamo y la hipófisis en la regulación de otras glándulas endocrinas.

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EXPOSICIÓN

El documento describe el desarrollo embriológico del sistema endocrino, incluyendo la formación de las principales glándulas endocrinas como la hipófisis, la tiroides, las suprarrenales y el páncreas. También explica las interacciones del hipotálamo y la hipófisis en la regulación de otras glándulas endocrinas.

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SISTEMA ENDOCRINO

El Sistema Endocrino es el conjunto de órganos y tejidos del organismo que liberan un tipo de
sustancias llamado hormonas. Los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin conducto o
glándulas endocrinas, debido a que sus secreciones se liberan directamente en el torrente sanguíneo. Además,
hay varios órganos y tejidos que no son clasificados exclusivamente como glándulas endocrinas, pero contienen
células que secretan hormonas. Estos incluyen el hipotálamo, el timo, el páncreas, los ovarios, los testículos, los
riñones, el estómago, el hígado, el intestino delgado, la piel, el corazón, el tejido adiposo y la placenta. En
conjunto, todas las glándulas endocrinas y las células secretoras de hormonas constituyen el sistema endocrino.
DESARROLLO DEL SISTEMA ENDOCRINO
El desarrollo del sistema endocrino no es tan localizado como el desarrollo de otros aparatos o sistemas
porque, como ya se ha expuesto, los órganos endocrinos están distribuidos por todo el cuerpo.
Alrededor de 3 semanas después de la fertilización, la hipófisis (glándula pituitaria) comienza a
desarrollarse desde 2 regiones distintas del ectodermo. El lóbulo posterior de la hipófisis (neurohipófisis) deriva
de una protuberancia del ectodermo llamada brote neurohipofisario, localizado en el piso del hipotálamo. El
infundíbulo, también una protuberancia del brote neurohipofisario, conecta la neurohipófisis con el hipotálamo.
El lóbulo anterior de la hipófisis (adenohipófisis) deriva de una protuberancia de ectodermo del techo de la boca
llamada la bolsa hipofisaria (de Rathke). La bolsa crece hacia el brote neurohipofisario y al final pierde su
conexión con el techo de la boca.
Embriológicamente, el hipotálamo deriva de las paredes laterales del diencéfalo que están formadas por
dos placas alares, el surco hipotalámico divide estas placas en una región ventral y una dorsal, la región dorsal
da origen al tálamo y la porción ventral al hipotálamo. Esta porción ventral se diferencia en varias áreas
nucleares que controlan las funciones viscerales y la conducta emocional. El hipotálamo se desarrolla a partir
del prosencéfalo embrionario, en concreto el diencéfalo. Se reconoce a las 6 semanas de gestación.
La glándula tiroides se desarrolla durante la cuarta semana como una protuberancia medioventral de
endodermo, llamado el divertículo tiroideo, desde el piso de la faringe en el nivel del segundo par de bolsas
faríngeas. La protuberancia se proyecta hacia abajo y se diferencia en los lóbulos laterales derecho e izquierdo y
el istmo de la glándula.
Las glándulas paratiroides se desarrollan durante la cuarta semana del endodermo como
protuberancias desde las tercera y cuarta bolsasfaríngeas, las cuales ayudan a formar estructuras de la cabeza y
el cuello. La corteza suprarrenal y la médula suprarrenal se desarrollan durante la quinta semana y tienen
orígenes embriológicos completamente diferentes.
La corteza suprarrenal deriva de la misma región del mesodermo que da origen a las gónadas. Todos
los tejidos endocrinos que secretan hormonas esteroideas derivan del mesodermo. La médula suprarrenal deriva
del ectodermo de las células de la cresta neural que migran al polo superior del riñón. Recuerde que las células
de la cresta neural también dan origen a los ganglios simpáticos y otras estructuras del sistema nervioso
El páncreas se desarrolla durante las semanas quinta a séptima a partir de 2 protuberancias del
endodermo de la parte del intestino anterior que luego se transforma en el duodeno. Las 2 protuberancias
finalmente se fusionan para formar el páncreas.
Las gónadas se desarrollan a partir de las crestas gonadales, que se originan por el crecimiento del
mesodermo intermedio. Durante la quinta semana del desarrollo, las crestas gonadales aparecen como
abultamientos ubicados en sentido medial, respecto del mesonefros (riñón intermedio). Adyacentes a las crestas
gonadales, se encuentran los conductos mesonéfricos o de Wolf, que se convierten en estructuras del aparato
reproductor masculino. Un segundo par de conductos, los conductos paramesonéfricos o de Müller, se
desarrollan en sentido lateral a los conductos mesonéfricos y, finalmente, se convierten en estructuras del
aparato reproductor femenino. Ambos conductos se vacían en el seno urogenital.
La glándula pineal se origina durante la séptima semana como una protuberancia entre el tálamo y los
colículos del mesencéfalo desde el ectodermo asociado con el diencéfalo.
El timo se origina durante la quinta semana desde el endodermo de las terceras bolsas faríngeas.

GLANDULAS ENDOCRINAS
Las glándulas endocrinas son órganos sin ductos que secretan sus hormonas directamente al torrente
sanguíneo, mientras que las glándulas exocrinas liberan sus secreciones sobre la superficie interna o externa de
los tejidos cutáneos, la mucosa del estómago o el revestimiento de los conductos pancreáticos. Las glándulas
endocrinas incluyen la hipófisis, la tiroides, la paratiroides, las suprarrenales y la pineal. Las hormonas
secretadas por las glándulas endocrinas regulan el crecimiento, desarrollo y las funciones de muchos tejidos, y
coordinan los procesos metabólicos del organismo.
El hipotálamo y la hipófisis

Durante mucho tiempo, se consideró a la hipófisis (de hypóphysis = crecer por debajo) o glándula
pituitaria como la glándula endocrina “maestra” porque secreta varias hormonas que controlan otras glándulas
endocrinas. Hoy sabemos que la hipófisis tiene a su vez un maestro: el hipotálamo. Esta pequeña región del
cerebro debajo del tálamo es la conexión principal entre los sistemas nervioso y endocrino. Las células en el
hipotálamo sintetizan al menos 9 hormonas distintas, y la glándula hipófisis secreta 7. Juntas, estas 16 hormonas
juegan papeles importantes en la regulación.

El hipotálamo y la glándula hipófisis forman una unidad que ejerce control sobre la función de varias
glándulas endocrinas (tiroides, adrenales y gónadas), así como una amplia gama de actividades fisiológicas.
Esta unidad es altamente conservada a través de especies vertebradas y constituye un paradigma de las
interacciones neuroendocrino-cerebro-endocrinas. Las acciones e interacciones de los sistemas endocrino y
nervioso, por las que el sistema nervioso regula el sistema endocrino y la actividad endocrina modula la
actividad del sistema nervioso central, constituyen los principales mecanismos reguladores de prácticamente
todas las actividades fisiológicas.

Las células nerviosas y las células endocrinas, que se encuentran implicadas en la comunicación de
célula a célula, comparten ciertos rasgos característicos: la secreción de mensajeros químicos
(neurotransmisores u hormonas) y la actividad eléctrica. La comunicación de célula a célula puede ocurrir por
cuatro mecanismos:

1) comunicación autocrina a través de mensajeros que se difunden en el líquido intersticial y actúan


sobre las células que los segregan.
2) comunicación neural a través de uniones sinápticas.
3) comunicación paracrina a través de mensajeros que se difunden en el líquido intersticial y van a
las células-objetivo adyacentes (sin entrar en el torrente sanguíneo).
4) comunicación endocrina a través de las hormonas circulantes.
Los dos mecanismos principales de regulación neuronal de la función endocrina son la inervación
directa y la neuro-secreción (secreción neuronal de las hormonas). La médula suprarrenal, riñón, glándula
paratiroides e islotes pancreáticos son tejidos endocrinos que reciben inervación autónoma directa. Un ejemplo
de regulación de la neuro-secreción es la secreción hormonal de ciertos núcleos hipotalámicos en los vasos
hipofisarios portales, que regulan las células secretoras de hormonas del lóbulo anterior de la hipófisis. Otro
ejemplo de regulación neurosecretoria es el lóbulo posterior de la glándula hipófisis, que está formado por las
terminaciones de neuronas cuyos cuerpos celulares residen en núcleos hipotalámicos. Estas neuronas secretan
vasopresina y oxitocina en la circulación general.

El hipotálamo produce el factor liberador de la tirotropina. Cuando éste llega a la hipófisis, estimula la
producción de tirotropina. A su vez, esta hormona estimula la secreción de tiroxina en la tiroides. La tiroxina se
vierte en la sangre y es distribuida por todo el organismo. El aumento de la concentración de tiroxina en la
sangre inhibe la secreción de la tirotropina, es decir, la hormona estimulante producida por la hipófisis. La
tiroxina también es llevada por la sangre hasta el hipotálamo, donde ejerce su acción y hace que se reduzca la
producción del factor liberador de tirotropina.

EL HIPOTÁLAMO
El hipotálamo, que tiene forma de embudo aplanado, forma el piso y las paredes del tercer ventrículo del
encéfalo. Se extiende en sentido anterior al quiasma óptico, donde se unen los nervios ópticos y, en sentido
posterior, a un par de abultamientos, los cuerpos mamilares. Cada cuerpo mamilar contiene tres o cuatro
núcleos mamilares, su función primaria consiste en retransmitir señales del sistema límbico al tálamo. La
hipófisis está unida al hipotálamo por un tallo (infundíbulo) entre el quiasma óptico y los cuerpos mamilares. El
hipotálamo es el principal centro de control de los sistemas nerviosos endocrino y autónomo. Tiene un papel
fundamental en la regulación homeostática de casi todos los órganos del cuerpo.
El hipotálamo se divide en tres zonas: rostral o supraóptica, medial o tuberal y caudal o mamilar.
Contiene seis núcleos en total, los núcleos supraóptico y paraventricular se ubican en la parte rostral y sus
axones se proyectan a la neurohipófisis formando el tracto hipotalámico-hipofisario; los núcleos ventromedial,
dorsomedial y arcuato constituyen la zona medial y sus axones se dirigen a los capilares de la eminencia media
y, por último, los núcleos mamilares se ubican en la zona caudal o mamilar y su función endocrina es poco
conocida.
Núcleos hipotalámicos

Núcleo anterior Sed; termorregulación

Núcleo arqueado Regula el apetito; secreta hormonas que regulan la hipófisis


Núcleo dorsomedial Ira y otras emociones
Retransmite entre el sistema límbico y el tálamo; interviene en la memoria de largo
Núcleo mamilar
plazo
Produce oxitocina (interviene en el parto, la lactancia y el orgasmo); controla la
Núcleo paraventricular
hipófisis posterior
Funciona con la materia gris que rodea el acueducto del mesencéfalo en el control
Núcleo posterior
emocional, cardiovascular y del dolor
Núcleo preóptico Control hormonal de las funciones reproductoras

Núcleo supraquiasmático Reloj biológico; regula los ritmos circadianos y el ciclo reproductor femenino

Produce hormona antidiurética (relacionada con el equilibrio hidroelectrolítico);


Núcleo supraóptico
controla la hipófisis posterior

Núcleo ventromedial Centro de la saciedad (suprime el hambre)

Con una ubicación central en el encéfalo, el hipotálamo posee relaciones anatómicas con varias partes
importantes del sistema nervioso central:
 Anteriormente está delimitado por la comisura anterior y por la lámina terminal.
 Posteriormente se encuentra la sustancia perforada posterior, el pedúnculo cerebral y el acueducto
mesencefálico (de Silvio).
 Superiormente se encuentra el surco hipotalámico, el tálamo y el plexo coroideo del tercer ventrículo.
 Inferiormente encontramos al tallo hipofisario como una prolongación del infundíbulo y la hipófisis.

HORMONAS HIPOTALÁMICAS
Para comprender la fisiología del sistema hipotalámico-hipofisario se debe empezar con las hormonas
producidas en el hipotálamo. Hay ocho de ellas: seis para regular la adenohipófisis y dos que se almacenan en la
neurohipófisis y se liberan bajo pedido. Las primeras seis se describen como hormonas liberadoras si estimulan
a las células hipofisarias para secretar hormonas propias, u hormonas inhibidoras si suprimen la secreción
hipofisaria.
a. Hormonas hipotalámicas liberadoras
 Hormona liberadora de tirotropina (TRH). Es un tripeptido que cuando alcanza la hipófisis actúa
sobre las células adenohipofisiarias productoras de tirotropina (TSH) y prolactina (PRL).
 Hormona liberadora de la hormona luteinizante (LHRH). Llamada también, hormona liberadora de
gonadotropinas (GnRH), es un decapéptido que cuando alcanza la hipófisis, actúa sobre las células
adenohipofisiarias productoras de hormona luteinizante (LH) y foliculoestimulante (FSH).
 Hormona liberadora de la hormona del crecimiento (GHRH). Formada por 44 aminoácidos, cuando
alcanza la adenohipófisis estimula a las células productoras de somatotropina u hormona del crecimiento
(GH).
 Hormona liberadora de corticotropina (CRH). Formada por 41 aminoácidos, cuando alcanza la
adenohipófisis estimula la producción de la adrenocorticotropina (ACTH).
b. Hormonas hipotalámicas inhibidoras
 Hormona inhibidora de la hormona del crecimiento (GHIH) o somatostatina. Formada por 14
aminoácidos, cuando alcanza la adenohipófisis inhibe la producción de la hormona del crecimiento
(GH); además, inhibe la secreción de insulina y glucagón (hormonas producidas en el páncreas
endocrino).
 Hormona inhibidora de la prolactina (PIH). El principal factor es la dopamina, cuando alcanza la
adenohipófisis inhibe la producción de prolactina. El gamma-aminobutírico (GABA) y la somatostatina,
también inhiben la secreción de prolactina por la hipófisis.
Las otras dos hormonas hipotalámicas son la oxitocina y la vasopresina (hormona antidiurética). Se almacenan
en la neurohipófisis y se liberan de allí. La oxitocina proviene sobre todo de neuronas en los núcleos
paraventriculares derecho e izquierdo del hipotálamo, que reciben ese nombre porque caen en las paredes del
tercer ventrículo. La vasopresina proviene sobre todo de los núcleos supraópticos, reciben ese nombre por su
ubicación justo arriba del quiasma óptico. Cada núcleo también produce pequeñas cantidades de otras
hormonas. Es más conveniente tratar a la vasopresina y la oxitocina como hormonas de la neurohipófisis,
aunque no se sintetizan en el lóbulo posterior. Por lo tanto, se hablará de estas dos hormonas más adelante.

HIPÓFISIS
La glándula pituitaria también se conoce como hipófisis. Es una glándula pequeña, del tamaño de un guisante
(suele medir 1.3 cm); crece casi 50% más durante el embarazo. Algunas de sus hormonas afectan las funciones
de muchas glándulas endocrinas, como los testículos, ovarios, la corteza adrenal y la tiroides. Se encuentra en
una depresión del hueso esfenoidal debajo del hipotálamo del cerebro. Se divide en dos lóbulos, un lóbulo
pituitario anterior (adrenohipófisis), de mayor tamaño; y un lóbulo de menor tamaño, el lóbulo que conforma la
pituitaria posterior o neurohipófisis, con orígenes independientes y funciones separadas. Se encuentran juntas y
están tan unidas que se ven como una sola glándula.
La adenohipófisis constituye las tres cuartas partes anteriores de la hipófisis. Tiene dos partes: un lóbulo
anterior grande, también llamado parte distal, porque es más distal al tallo hipofisario, y una menos importante,
parte tuberal, que es una masa pequeña de células que recubre el tallo. En el feto también hay una parte
intermedia, una tira de tejido entre el lóbulo anterior y la neurohipófisis. Sin embargo, durante el desarrollo
subsecuente, la mayor parte de sus células se entremezcla con las del lóbulo anterior. Todo lo que queda de la
parte intermedia después del nacimiento es una zona rudimentaria estrecha con bolsillos epiteliales parecidos a
quistes, de función poco conocida.
La adenohipófisis no tiene conexión nerviosa con el hipotálamo, sino que está vinculada con él mediante un
complejo de vasos sanguíneos a los que se le denomina sistema portal hipofisario. Este sistema consta de una
red de capilares primarios en el hipotálamo, un grupo de pequeñas venas a las que se les denomina vénulas
portales, las cuales viajan hacia abajo por el tallo, y un complejo de capilares secundarios en la adenohipófisis.
La neurohipófisis constituye la cuarta parte posterior de la hipófisis. Tiene tres partes: la eminencia mediana,
una extensión del piso del encéfalo; el infundíbulo ya mencionado, y la parte más grande, el lóbulo posterior
(parte nerviosa). La neurohipófisis es, en realidad, tejido nervioso (fibras nerviosas y neuroglia); no se trata de
una verdadera glándula. Las fibras nerviosas surgen de ciertos cuerpos celulares en el hipotálamo, bajan al tallo
como un haz, la vía hipotálamo hipofisaria, y terminan en el lóbulo posterior. Las neuronas hipotalámicas
elaboran las hormonas, que descienden por las fibras nerviosas mediante flujo axoplásmico a la neurohipófisis.
Aquí son almacenadas en las terminaciones nerviosas hasta que una señal nerviosa que baja de los mismos
axones desencadena su liberación.

TIPOS DE CÉLULAS DEL LÓBULO ANTERIOR DE LA HIPÓFISIS Y SUS HORMONAS


Cinco tipos de células del lóbulo anterior de la hipófisis o adenohipófisis (somatotropas, tirotropas,
gonadotropas, lactotropas y corticotropas) secretan 7 hormonas
 Las somatotropas secretan hormona de crecimiento humano (hGH) o somatotropina (somato-, de
sómatos = cuerpo y -tropa, de trópos = giro, cambio). La hormona de crecimiento humano, a su vez,
estimula diversos tejidos para que secreten factores de crecimiento similares a la insulina, hormonas
que estimulan el crecimiento general del cuerpo y regulan aspectos del metabolismo.

 Las tirotropas secretan hormona tiroestimulante (TSH) o tirotropina (tiro- = relativo a la glándula
tiroides). La TSH controla las secreciones y otras actividades de la glándula tiroides.

 Las gonadotropas (gonado-, de gonée = simiente, generación) secretan 2 hormonas: la hormona


foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Tanto la FSH como la LH actúan sobre
las gónadas. Estimulan la secreción de estrógenos y progesterona y la maduración de los ovocitos en
los ovarios, y estimulan la producción de esperma y la secreción de testosterona en los testículos.

 Las lactotropas (lacto-, de lactis = leche) secretan prolactina (PRL), que inicia la producción de
leche en las glándulas mamarias.

 Las corticotropas secretan hormona adrenocorticotropa (ACTH) o corticotropina (cortico- =


corteza), que estimula a la corteza suprarrenal a secretar glucocorticoides como el cortisol. Algunas
hormonas corticotropas, remanentes de la pars intermedia, también secretan hormona
melanocitoestimulante (MSH).

a. SECRECIÓN DEL LÓBULO ANTERIOR DE LA HIPÓFISIS


El lóbulo de la pituitaria anterior produce siete hormonas, las cuales se describen a continuación:
Hormona del crecimiento (GH)
Estimula el metabolismo celular en la mayor parte de los tejidos del cuerpo, causando que las células se dividan
e incrementen su tamaño. Aumenta la síntesis proteica y la descomposición de grasas y carbohidratos. Estimula
el crecimiento de huesos y músculos. Las secreciones máximas de GH ocurren durante periodos de sueño,
ejercicio y ayuno. El crecimiento también está influenciado por la nutrición, la genética y las hormonas sexuales
durante la pubertad.
Hormona tiroestimulante (tirotrofina) o hormona estimuladora de la tiroides (TSH)
La hormona tiroestimulante o tirotrofina (TSH) estimula la síntesis y secreción de las 2 hormonas tiroideas,
triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), ambas producidas por la glándula tiroides. La hormona liberadora de
tirotrofina (TRH) del hipotálamo controla la secreción de TSH. La liberación de TRH, a su vez, depende de los
niveles sanguíneos de T3 y T4; los niveles altos de T3 y T4 inhiben la secreción de TRH por retroalimentación
negativa. No existe una hormona inhibidora de la tirotrofina. La liberación de TRH se explica luego en este
capítulo.
Hormona adrenocorticotrofa o hormona adrenocorticotrópica (ACTH)
Las células corticotropas secretan principalmente hormona adrenocorticotrofa o corticotrofina (ACTH). La
ACTH controla la producción y secreción de cortisol y otros glucocorticoides en la corteza (porción externa) de
las glándulas suprarrenales. La hormona liberadora de corticotrofina (CRH) del hipotálamo estimula la
secreción de ACTH en las células corticotróficas. Estímulos relacionados con el estrés, como glucosa sanguínea
baja o traumatismos, y la interleucina-1, una sustancia producida por los macrófagos, también estimulan la
liberación de ACTH. Los glucocorticoides inhiben la liberación de CRH y ACTH por retroalimentación
negativa.
Hormona melanocitoestimulante o hormona estimuladora de melanocitos (MSH)
La hormona melanocitoestimulante (MSH) aumenta la pigmentación de la piel en anfibios estimulando la
dispersión de los gránulos de melanina en los melanocitos. Su papel exacto en los seres humanos no se conoce,
pero la presencia de receptores de MSH en el cerebro sugiere que podría influir sobre la actividad cerebral. Hay
poca MSH circulante en los seres humanos. Sin embargo, la administración continua de MSH durante varios
días produce oscurecimiento de la piel. Niveles excesivos de hormona liberadora de corticotrofina (CRH)
pueden estimular la liberación de MSH; la dopamina inhibe la liberación de MSH.
Hormona foliculoestimulante (FSH)
En las mujeres, los ovarios son las dianas de la hormona foliculoestimulante (FSH). Cada mes la FSH inicia el
desarrollo de varios folículos ováricos y hace que las células secretoras que rodean al ovocito en desarrollo
comiencen a formar un saco. La FSH también estimula a las células foliculares a secretar estrógenos (hormonas
sexuales femeninas). En los hombres, la FSH estimula la producción de esperma en los testículos. La hormona
liberadora gonadotrófica (GnRH) del hipotálamo estimula la liberación de FSH. Los estrógenos en las mujeres y
la testosterona (la principal hormona masculina) en los hombres suprimen la liberación de GnRH y FSH por
medio de sistemas de retroalimentación negativa. No existe una hormona inhibidora de las gonadotrofinas.
Hormona luteinizante (LH)
En las mujeres, la hormona luteinizante (LH) desencadena la ovulación, la liberación de un ovocito secundario
(futuro óvulo) por un ovario. La LH estimula la formación de un cuerpo lúteo (estructura formada luego de la
ovulación) en el ovario y la secreción de proges terona (otra hormona sexual femenina) por el cuerpo lúteo.
Juntas, la FSH y la LH también estimulan la secreción de estrógenos por las células ováricas. Los estrógenos y
la progesterona preparan al útero para la implantación de un óvulo fertilizado y ayudan a preparar a las
glándulas mamarias para la secreción de leche. En los hombres, la LH estimula a las células testiculares a
secretar testosterona. La hormona liberadora de gonadotrofinas hipotalámica (GnRH) controla tanto la secreción
de LH como la de FSH.
Prolactina o hormona lactogénica (LTH)
La prolactina (PRL), junto con otras hormonas, inicia y mantiene la secreción de leche en las glándulas
mamarias. Por sí sola, la prolactina tiene un efecto débil. Sólo después de que las glándulas mamarias han sido
estimuladas por los estrógenos, la progesterona, los glucocorticoides, la hormona de crecimiento humano, la
tiroxina y la insulina, que ejercen efectos permisivos, la PRL provoca la secreción de leche. La eyección de la
leche de las glándulas mamarias depende de la hormona oxitocina, que se libera de la neurohipófisis. Juntas, la
secreción y eyección de leche constituyen la lactación o lactopoyesis. El hipotálamo secreta tanto la hormona
excitadora como la inhibidora que regulan la secreción de prolactina. La hormona inhibidora de la prolactina
(PIH), que es la dopamina, inhibe la liberación de prolactina de la adenohipófisis la mayor parte del tiempo.
Todos los meses, justo antes de que comience la menstruación, la secreción de PIH disminuye en la sangre y el
nivel de prolactina asciende, pero no lo suficiente como para estimular la producción de leche. La sensibilidad
mamaria justo antes de la menstruación puede deberse a la elevación de la prolactina. Cuando el ciclo menstrual
comienza nuevamente, la PIH se secreta otra vez y el nivel de prolactina cae. El nivel de prolactina se eleva
durante el embarazo, estimulado por la hormona liberadora de prolactina (PRH) del hipotálamo. La succión del
lactante produce una reducción en la secreción hipotalámica de PIH. La función de la prolactina en los hombres
no se conoce, pero su hipersecreción provoca disfunción eréctil (impotencia, la incapacidad para mantener una
erección). En las mujeres, la hipersecreción de prolactina causa galactorrea (lactancia inapropiada) y amenorrea
(ausencia de ciclos menstruales).

b. SECRECIÓN LÓBULO POSTERIOR DE LA HIPÓFISIS


Las dos hormonas del lóbulo posterior de la hipófisis (neurohipófisis) son la vasopresina y la oxitocina, se les
sintetiza en el hipotálamo. Luego se les transporta a la neurohipófisis y se les almacena hasta que se les libera
bajo pedido. Sus funciones son las siguientes:
 Hormona antidiurética (ADH)
Como su nombre lo indica, un antidiurético es una sustancia que disminuye la producción de orina. La ADH
hace que los riñones devuelvan más agua a la sangre, disminuyendo el volumen urinario. En ausencia de ADH,
la excreción de orina se incrementa más de 10 veces, de 1 a 2 litros normales hasta cerca de 20 litros por día. El
beber alcohol a menudo causa micción frecuente y copiosa porque el alcohol inhibe la secreción de ADH. La
ADH también disminuye la pérdida de agua a través del sudor y provoca contracción arteriolar, lo cual
incrementa la presión sanguínea. El otro nombre de esta hormona, vasopresina, refleja este efecto sobre la
presión sanguínea. La cantidad de ADH secretada varía con la presión osmótica sanguínea y el volumen
sanguíneo.
La secreción de ADH también puede alterarse por otros motivos. El dolor, el estrés, un traumatismo, la
ansiedad, la acetilcolina, la nicotina y los fármacos como la morfina, los tranquilizantes y algunos anestésicos
estimulan la secreción de ADH. El efecto deshidratante del alcohol, que ya fue mencionado, puede causar tanto
la sed como el dolor de cabeza típico de una resaca. La hiposecreción de ADH o receptores de ADH no
funcionantes causan diabetes insípida.
 Oxitocina (OT)
Durante y después del parto, la oxitocina afecta a 2 tejidos diana: el útero y las mamas de la madre.
Durante el parto, el estrechamiento del cuello del útero estimula la liberación de oxitocina que, a su vez,
estímula la contracción de las células del músculo liso en la pared del útero; luego del parto, estimula la
eyección de la leche (“bajada”) de las glándulas mamarias en respuesta al estímulo mecánico ejercido por la
succión del lactante. La función de la oxitocina en los hombres y en las mujeres no embarazadas no está clara.

SISTEMA PORTO-HIPOFISARIO
Las hormonas hipotalámicas llegan a la adenohipófisis a través de un sistema porta hipofisario. Por lo general,
la sangre circula desde el corazón a una arteria, a un capilar, a una vena y vuelve al corazón. En un sistema
porta, la sangre fluye desde una red capilar a una vena porta, y luego a una segunda red capilar sin pasar por el
corazón. El nombre del sistema porta indica la localización de la segunda red capilar. En el sistema porto-
hipofisario, la sangre fluye desde los capilares del hipotálamo a las venas portales que llevan la sangre a los
capilares del lóbulo anterior de la hipófisis.
Las arterias hipofisarias superiores, ramas de las arterias carótidas internas, llevan sangre al hipotálamo (Figura
11a). En la unión de la eminencia media del hipotálamo y el infundíbulo, estas arterias se dividen en una red
capilar que se llama plexo primario del sistema porto-hipofisario. Del plexo primario la sangre drena a las venas
porto-hipofisarias que pasan por debajo del infundíbulo. En la adenohipófisis, las venas porto-hipofisarias se
dividen nuevamente y forman otra red capilar llamada plexo secundario del sistema portohipofisario.
Cerca de la eminencia media y sobre el quiasma óptico hay cúmulos de neuronas especializadas, llamadas
células neurosecretoras (Figura 11b). Estas células sintetizan las hormonas liberadoras e inhibidoras
hipotalámicas en sus cuerpos celulares y almacenan las hormonas dentro de vesículas, que llegan a las
terminaciones axónicas por transporte axónico. Los impulsos nerviosos estimulan la exocitosis de las vesículas.
Las hormonas luego difunden al plexo primario del sistema porto-hipofisario. Rápidamente, las hormonas
hipotalámicas fluyen con la sangre a través de las venas portales hacia el plexo secundario.
Esta ruta directa les permite a las hormonas hipotalámicas actuar en forma inmediata sobre las células de la
adenohipófisis, antes de que se diluyan o destruyan en la circulación general. Las hormonas secretadas por las
células del lóbulo anterior de la hipófisis pasan a los capilares del plexo secundario, que drenan en las venas
hipofisarias anteriores y hacia la circulación general.

GLÁNDULA TIROIDES
La glándula tiroidea es el órgano endocrino más grande del organismo y se encarga de regular el metabolismo
de casi todas las células corporales. Además, desempeña un papel cardinal en el desarrollo de los sistemas
nervioso y esquelético. La glándula se sitúa delante de la tráquea, en la parte inferior del cuello, y se compone
de dos lóbulos unidos por un fragmento de tejido llamado istmo.
La glándula tiroides tiene forma de mariposa y está localizada justo debajo de la laringe. Está compuesta por los
lóbulos laterales derecho e izquierdo, uno a cada lado de la tráquea, conectados por un istmo (pasaje angosto)
anterior a la tráquea (Figura 12a). Casi el 50% de las glándulas tiroides tienen un tercer lóbulo pequeño,
llamado lóbulo piramidal, que se extiende hacia arriba desde el istmo. La tiroides pesa, en condiciones
normales, alrededor de 30 g.
Sacos esféricos microscópicos llamados folículos tiroideos (Figura 12b) forman la mayor parte de la glándula
tiroidea. La pared de cada folículo consiste principalmente en células llamadas células foliculares, la mayoría de
las cuales se extienden hacia la luz (espacio interno) del folículo. Una membrana basal recubre cada folículo.
Cuando las células foliculares están inactivas, su forma es achatada a escamosa, pero bajo la influencia de la
TSH comienzan a secretar y adoptan una forma entre cuboide y cilíndrica achatada.
VASCULARIZACIÓN SANGUÍNEA DE LAS GLÁNDULAS TIROIDES
La tiroides está muy vascularizada y recibe de 80 a 120mL de sangre por minuto. La irrigación de la tiroides
proviene de las arterias tiroideas superior e inferior.
 La arteria tiroidea superior es la primera rama de la carótida externa y desciende hasta la parte
superior del lóbulo lateral de la glándula. Al alcanzar la glándula, la arteria se divide en las ramas
anterior y posterior. La rama glandular posterior pasa a la cara posterior de la glándula.
 La arteria tiroidea inferior es una rama del tronco tirocervical, que nace de la primera porción de la
arteria subclavia, La arteria tiroidea inferior se divide en dos ramas, la inferior y la ascendente. La
ascendente irriga las glándulas paratiroideas.
SECRECIÓN DE LA GLÁNDULA TIROIDES
a. Hormonas tiroideas
 Triyodotirorina (T3). La actividad metabólica se debe principalmente a esta hormona que es la forma
más activa de hormona tiroidea.
 Tiroxina o tetrayodotironina (T4). T4 sólo ejerce actividad hormonal mínima. No obstante, la T4 tiene
una duración de acción mucho más prolongada y puede convertirse en T3 (en la mayoría de los tejidos),
por lo que actúa como reservorio o prohormona de T3. Es la forma menos activa de hormona tiroidea.
ACCIONES DE LAS HORMONAS TIROIDEAS
Debido a que la mayoría de las células del cuerpo tienen receptores para hormonas tiroideas, la T3 y la T4
ejercen sus efectos en todo el organismo.
1. Las hormonas tiroideas aumentan el índice metabólico basal (IMB) o metabolismo basal, o sea la tasa de
consumo de oxígeno en condiciones estándar o basales (despierto, en reposo y en ayunas), estimulando el uso
de oxígeno celular para producir ATP. Cuando el metabolismo basal aumenta, el metabolismo celular de
hidratos de carbono, lípidos y proteínas aumenta.
2. Un segundo efecto importante de las hormonas tiroideas es estimular la síntesis de bombas de sodio-potasio
adicionales (ATPasa Na+ /K+), las cuales emplean grandes cantidades de ATP para transportar continuamente
iones de sodio (Na+) desde el citosol hacia el líquido extracelular e iones de potasio (K+ ) desde el líquido
extracelular hacia el citosol. A medida que las células producen y usan más ATP, más calor se libera y la
temperatura corporal aumenta. Este fenómeno se llama efecto calorigénico. De esta manera, las hormonas
tiroideas juegan un papel importante en el mantenimiento de la temperatura corporal normal. Los mamíferos
normales pueden sobrevivir en temperaturas heladas, pero aquellos cuyas glándulas tiroideas han sido
extirpadas no pueden hacerlo.
3. En la regulación del metabolismo, las hormonas tiroideas estimulan la síntesis de proteínas y aumentan el
empleo de glucosa y ácidos grasos para la producción de ATP. También aumentan la lipólisis y aceleran la
excreción de colesterol, reduciendo así el nivel sanguíneo de éste.
4. Las hormonas tiroideas potencian algunas acciones de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) porque
regulan el incremento de los receptores beta (β). Por esta razón, los síntomas del hipertiroidismo incluyen
frecuencia cardíaca elevada, latidos más fuertes y aumento de la tensión arterial.
5. Juntos con la hormona de crecimiento humano y la insulina, las hormonas tiroideas aceleran el crecimiento
corporal, en particular el crecimiento del sistema nervioso y el sistema esquelético. Una deficiencia en las
hormonas tiroideas durante el desarrollo fetal, la infancia o la niñez causa retardo mental grave e impide el
crecimiento óseo.

CONTROL DE LA SECRECIÓN DE HORMONAS TIROIDEAS


La hormona liberadora de tirotrofina (TRH) del hipotálamo y la hormona tiroestimulante (TSH) (tirotrofina) de
la adenohipófisis estimulan la síntesis y liberación de hormonas tiroideas.
1. Los niveles sanguíneos bajos de T3 y T4 o el índice metabólico bajo estimulan al hipotálamo a secretar
TRH.
2. La TRH entra en las venas portales hipofisarias y fluye hacia la adenohipófisis, donde estimula a las
células tirotróficas a secretar TSH.
3. La TSH estimula virtualmente todos los aspectos de la actividad de la célula folicular tiroidea,
incluyendo la captación de yoduro, la síntesis y secreción hormonal y el crecimiento de las células
foliculares.
4. Las células foliculares tiroideas liberan T3 y T4 hacia la sangre hasta que el índice metabólico regresa a
la normalidad.
5. El nivel elevado de T3 inhibe la liberación de TRH y de TSH (inhibición por retroalimentación
negativa).

b. Calcitonina
La hormona producida por las células parafoliculares de la glándula tiroides (véase la Figura 8b) es la
calcitonina (CT). La calcitonina es una hormona peptídica que puede reducir el nivel de calcio en la sangre
inhibiendo la acción de los osteoclastos, las células que degradan la matriz extracelular ósea. Cuando su nivel
sanguíneo es alto, la calcitonina disminuye la cantidad de calcio y fosfatos sanguíneos inhibiendo la resorción
de hueso (degradación de la matriz extracelular del hueso) por los osteoclastos y acelerando la captación de
calcio y fosfatos hacia la matriz extracelular ósea.

GLÁNDULAS PARATIROIDES
Las paratiroides son cuatro glándulas pequeñas y con forma ovalada. Se ubican junto a los lóbulos de las
dos glándulas tiroides en el cuello. Cada glándula suele tener el tamaño de un guisante. Incluidas y rodeadas
parcialmente por la cara posterior de los lóbulos laterales de la glándula tiroides hay varias masas pequeñas y
redondeadas llamadas glándulas paratiroides (para- = al lado de). Cada una tiene una masa de alrededor de 40
mg (0,04 g) y miden 2-7 mm de longitud, 2-4 de ancho y 0,5 a 2 mm de espesor. En general, hay una glándula
paratiroides superior y una inferior adosadas a cada lóbulo tiroideo lateral, para un total de 4.
Desde el punto de vista microscópico, las glándulas paratiroides contienen 2 clases de células epiteliales.
Las células más numerosas, llamadas las células principales, producen hormona paratiroidea (PTH), también
llamada parathormona. Se desconoce la función del otro tipo de células, llamadas células oxífilas. No obstante,
su presencia claramente ayuda a identificar la glándula paratiroides en el análisis histopatológico debido a sus
características típicas de tinción. Además, en un cáncer de las glándulas paratiroides, las células oxífilas
secretan PTH.

VASCULARIZACIÓN DE LAS GLÁNDULAS PARATITOIDES


Como se mencionó anteriormente, las glándulas paratiroides son irrigadas por la arteria tiroidea inferior,
su drenaje venoso es realizado por el plexo venoso tiroideo y los ramos tiroideos de los ganglios simpáticos
cervicales son los encargados de su inervación.
SECRECIÓN HORMONAL DE LAS GLÁNDULAS PARATIROIDES
Las glándulas paratiroideas secretan hormona paratiroidea (PTH), que regula las concentraciones de
calcio en la sangre y los tejidos a través de sus efectos sobre los huesos, los riñones y el intestino. La hormona
paratiroidea es el regulador principal de los niveles de calcio (Ca2+), magnesio (Mg2+) e iones fosfato (HPO4
2–) en la sangre. La acción específica de la PTH es incrementar el número y la actividad de los osteoclastos. El
resultado es un aumento de la resorción ósea, que libera calcio iónico (Ca2+) y fosfatos (HPO4 2–) hacia la
sangre. La PTH también actúa sobre los riñones. Primero, disminuye la velocidad de pérdida del Ca2+ y el
Mg2+ de la sangre hacia la orina. Segundo, aumenta la pérdida de HPO4 2– desde la sangre hacia la orina.
Debido a que se pierde más HPO4 2– en la orina que el que se gana desde los huesos, la PTH disminuye el nivel
sanguíneo de HPO4 2– y aumenta los niveles sanguíneos de Ca2+ y Mg2+.
Un tercer efecto de la PTH en los riñones es el de promover la producción de la hormona calcitriol,
forma activa de la vitamina D. El calcitriol, también conocido como 1,25-dihidroxivitamina D3, incrementa la
velocidad de absorción de Ca2+, HPO4 2– y Mg2+ desde el tubo digestivo hacia la sangre. El nivel de calcio
sanguíneo controla en forma directa la secreción de calcitonina y hormona paratiroidea por una vía de
retroalimentación negativa que no involucra la hipófisis:
1. Un nivel más alto de lo normal de iones de calcio (Ca2+) en la sangre estimula a las células
parafoliculares de la glándula tiroides a liberar más calcitonina.
2. La calcitonina inhibe la actividad de los osteoclastos y así reduce el nivel de Ca2+ sanguíneo.
3. Un nivel de Ca2+ sanguíneo más bajo de lo normal estimula a las células principales de la
glándula paratiroides a liberar más PTH.
4. La PTH promueve la resorción de la matriz ósea extracelular, que libera Ca2+ hacia la sangre, y
disminuye la pérdida de Ca2+ en la orina, elevando el nivel de Ca2+ sanguíneo.
5. La PTH también estimula la síntesis renal de calcitriol, la forma activa de la vitamina D.
6. El calcitriol aumenta la absorción de Ca2+ de los alimentos en el tubo digestivo, que ayuda a
incrementar el nivel sanguíneo de Ca2+.

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