EXPOSICIÓN
EXPOSICIÓN
El Sistema Endocrino es el conjunto de órganos y tejidos del organismo que liberan un tipo de
sustancias llamado hormonas. Los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin conducto o
glándulas endocrinas, debido a que sus secreciones se liberan directamente en el torrente sanguíneo. Además,
hay varios órganos y tejidos que no son clasificados exclusivamente como glándulas endocrinas, pero contienen
células que secretan hormonas. Estos incluyen el hipotálamo, el timo, el páncreas, los ovarios, los testículos, los
riñones, el estómago, el hígado, el intestino delgado, la piel, el corazón, el tejido adiposo y la placenta. En
conjunto, todas las glándulas endocrinas y las células secretoras de hormonas constituyen el sistema endocrino.
DESARROLLO DEL SISTEMA ENDOCRINO
El desarrollo del sistema endocrino no es tan localizado como el desarrollo de otros aparatos o sistemas
porque, como ya se ha expuesto, los órganos endocrinos están distribuidos por todo el cuerpo.
Alrededor de 3 semanas después de la fertilización, la hipófisis (glándula pituitaria) comienza a
desarrollarse desde 2 regiones distintas del ectodermo. El lóbulo posterior de la hipófisis (neurohipófisis) deriva
de una protuberancia del ectodermo llamada brote neurohipofisario, localizado en el piso del hipotálamo. El
infundíbulo, también una protuberancia del brote neurohipofisario, conecta la neurohipófisis con el hipotálamo.
El lóbulo anterior de la hipófisis (adenohipófisis) deriva de una protuberancia de ectodermo del techo de la boca
llamada la bolsa hipofisaria (de Rathke). La bolsa crece hacia el brote neurohipofisario y al final pierde su
conexión con el techo de la boca.
Embriológicamente, el hipotálamo deriva de las paredes laterales del diencéfalo que están formadas por
dos placas alares, el surco hipotalámico divide estas placas en una región ventral y una dorsal, la región dorsal
da origen al tálamo y la porción ventral al hipotálamo. Esta porción ventral se diferencia en varias áreas
nucleares que controlan las funciones viscerales y la conducta emocional. El hipotálamo se desarrolla a partir
del prosencéfalo embrionario, en concreto el diencéfalo. Se reconoce a las 6 semanas de gestación.
La glándula tiroides se desarrolla durante la cuarta semana como una protuberancia medioventral de
endodermo, llamado el divertículo tiroideo, desde el piso de la faringe en el nivel del segundo par de bolsas
faríngeas. La protuberancia se proyecta hacia abajo y se diferencia en los lóbulos laterales derecho e izquierdo y
el istmo de la glándula.
Las glándulas paratiroides se desarrollan durante la cuarta semana del endodermo como
protuberancias desde las tercera y cuarta bolsasfaríngeas, las cuales ayudan a formar estructuras de la cabeza y
el cuello. La corteza suprarrenal y la médula suprarrenal se desarrollan durante la quinta semana y tienen
orígenes embriológicos completamente diferentes.
La corteza suprarrenal deriva de la misma región del mesodermo que da origen a las gónadas. Todos
los tejidos endocrinos que secretan hormonas esteroideas derivan del mesodermo. La médula suprarrenal deriva
del ectodermo de las células de la cresta neural que migran al polo superior del riñón. Recuerde que las células
de la cresta neural también dan origen a los ganglios simpáticos y otras estructuras del sistema nervioso
El páncreas se desarrolla durante las semanas quinta a séptima a partir de 2 protuberancias del
endodermo de la parte del intestino anterior que luego se transforma en el duodeno. Las 2 protuberancias
finalmente se fusionan para formar el páncreas.
Las gónadas se desarrollan a partir de las crestas gonadales, que se originan por el crecimiento del
mesodermo intermedio. Durante la quinta semana del desarrollo, las crestas gonadales aparecen como
abultamientos ubicados en sentido medial, respecto del mesonefros (riñón intermedio). Adyacentes a las crestas
gonadales, se encuentran los conductos mesonéfricos o de Wolf, que se convierten en estructuras del aparato
reproductor masculino. Un segundo par de conductos, los conductos paramesonéfricos o de Müller, se
desarrollan en sentido lateral a los conductos mesonéfricos y, finalmente, se convierten en estructuras del
aparato reproductor femenino. Ambos conductos se vacían en el seno urogenital.
La glándula pineal se origina durante la séptima semana como una protuberancia entre el tálamo y los
colículos del mesencéfalo desde el ectodermo asociado con el diencéfalo.
El timo se origina durante la quinta semana desde el endodermo de las terceras bolsas faríngeas.
GLANDULAS ENDOCRINAS
Las glándulas endocrinas son órganos sin ductos que secretan sus hormonas directamente al torrente
sanguíneo, mientras que las glándulas exocrinas liberan sus secreciones sobre la superficie interna o externa de
los tejidos cutáneos, la mucosa del estómago o el revestimiento de los conductos pancreáticos. Las glándulas
endocrinas incluyen la hipófisis, la tiroides, la paratiroides, las suprarrenales y la pineal. Las hormonas
secretadas por las glándulas endocrinas regulan el crecimiento, desarrollo y las funciones de muchos tejidos, y
coordinan los procesos metabólicos del organismo.
El hipotálamo y la hipófisis
Durante mucho tiempo, se consideró a la hipófisis (de hypóphysis = crecer por debajo) o glándula
pituitaria como la glándula endocrina “maestra” porque secreta varias hormonas que controlan otras glándulas
endocrinas. Hoy sabemos que la hipófisis tiene a su vez un maestro: el hipotálamo. Esta pequeña región del
cerebro debajo del tálamo es la conexión principal entre los sistemas nervioso y endocrino. Las células en el
hipotálamo sintetizan al menos 9 hormonas distintas, y la glándula hipófisis secreta 7. Juntas, estas 16 hormonas
juegan papeles importantes en la regulación.
El hipotálamo y la glándula hipófisis forman una unidad que ejerce control sobre la función de varias
glándulas endocrinas (tiroides, adrenales y gónadas), así como una amplia gama de actividades fisiológicas.
Esta unidad es altamente conservada a través de especies vertebradas y constituye un paradigma de las
interacciones neuroendocrino-cerebro-endocrinas. Las acciones e interacciones de los sistemas endocrino y
nervioso, por las que el sistema nervioso regula el sistema endocrino y la actividad endocrina modula la
actividad del sistema nervioso central, constituyen los principales mecanismos reguladores de prácticamente
todas las actividades fisiológicas.
Las células nerviosas y las células endocrinas, que se encuentran implicadas en la comunicación de
célula a célula, comparten ciertos rasgos característicos: la secreción de mensajeros químicos
(neurotransmisores u hormonas) y la actividad eléctrica. La comunicación de célula a célula puede ocurrir por
cuatro mecanismos:
El hipotálamo produce el factor liberador de la tirotropina. Cuando éste llega a la hipófisis, estimula la
producción de tirotropina. A su vez, esta hormona estimula la secreción de tiroxina en la tiroides. La tiroxina se
vierte en la sangre y es distribuida por todo el organismo. El aumento de la concentración de tiroxina en la
sangre inhibe la secreción de la tirotropina, es decir, la hormona estimulante producida por la hipófisis. La
tiroxina también es llevada por la sangre hasta el hipotálamo, donde ejerce su acción y hace que se reduzca la
producción del factor liberador de tirotropina.
EL HIPOTÁLAMO
El hipotálamo, que tiene forma de embudo aplanado, forma el piso y las paredes del tercer ventrículo del
encéfalo. Se extiende en sentido anterior al quiasma óptico, donde se unen los nervios ópticos y, en sentido
posterior, a un par de abultamientos, los cuerpos mamilares. Cada cuerpo mamilar contiene tres o cuatro
núcleos mamilares, su función primaria consiste en retransmitir señales del sistema límbico al tálamo. La
hipófisis está unida al hipotálamo por un tallo (infundíbulo) entre el quiasma óptico y los cuerpos mamilares. El
hipotálamo es el principal centro de control de los sistemas nerviosos endocrino y autónomo. Tiene un papel
fundamental en la regulación homeostática de casi todos los órganos del cuerpo.
El hipotálamo se divide en tres zonas: rostral o supraóptica, medial o tuberal y caudal o mamilar.
Contiene seis núcleos en total, los núcleos supraóptico y paraventricular se ubican en la parte rostral y sus
axones se proyectan a la neurohipófisis formando el tracto hipotalámico-hipofisario; los núcleos ventromedial,
dorsomedial y arcuato constituyen la zona medial y sus axones se dirigen a los capilares de la eminencia media
y, por último, los núcleos mamilares se ubican en la zona caudal o mamilar y su función endocrina es poco
conocida.
Núcleos hipotalámicos
Núcleo supraquiasmático Reloj biológico; regula los ritmos circadianos y el ciclo reproductor femenino
Con una ubicación central en el encéfalo, el hipotálamo posee relaciones anatómicas con varias partes
importantes del sistema nervioso central:
Anteriormente está delimitado por la comisura anterior y por la lámina terminal.
Posteriormente se encuentra la sustancia perforada posterior, el pedúnculo cerebral y el acueducto
mesencefálico (de Silvio).
Superiormente se encuentra el surco hipotalámico, el tálamo y el plexo coroideo del tercer ventrículo.
Inferiormente encontramos al tallo hipofisario como una prolongación del infundíbulo y la hipófisis.
HORMONAS HIPOTALÁMICAS
Para comprender la fisiología del sistema hipotalámico-hipofisario se debe empezar con las hormonas
producidas en el hipotálamo. Hay ocho de ellas: seis para regular la adenohipófisis y dos que se almacenan en la
neurohipófisis y se liberan bajo pedido. Las primeras seis se describen como hormonas liberadoras si estimulan
a las células hipofisarias para secretar hormonas propias, u hormonas inhibidoras si suprimen la secreción
hipofisaria.
a. Hormonas hipotalámicas liberadoras
Hormona liberadora de tirotropina (TRH). Es un tripeptido que cuando alcanza la hipófisis actúa
sobre las células adenohipofisiarias productoras de tirotropina (TSH) y prolactina (PRL).
Hormona liberadora de la hormona luteinizante (LHRH). Llamada también, hormona liberadora de
gonadotropinas (GnRH), es un decapéptido que cuando alcanza la hipófisis, actúa sobre las células
adenohipofisiarias productoras de hormona luteinizante (LH) y foliculoestimulante (FSH).
Hormona liberadora de la hormona del crecimiento (GHRH). Formada por 44 aminoácidos, cuando
alcanza la adenohipófisis estimula a las células productoras de somatotropina u hormona del crecimiento
(GH).
Hormona liberadora de corticotropina (CRH). Formada por 41 aminoácidos, cuando alcanza la
adenohipófisis estimula la producción de la adrenocorticotropina (ACTH).
b. Hormonas hipotalámicas inhibidoras
Hormona inhibidora de la hormona del crecimiento (GHIH) o somatostatina. Formada por 14
aminoácidos, cuando alcanza la adenohipófisis inhibe la producción de la hormona del crecimiento
(GH); además, inhibe la secreción de insulina y glucagón (hormonas producidas en el páncreas
endocrino).
Hormona inhibidora de la prolactina (PIH). El principal factor es la dopamina, cuando alcanza la
adenohipófisis inhibe la producción de prolactina. El gamma-aminobutírico (GABA) y la somatostatina,
también inhiben la secreción de prolactina por la hipófisis.
Las otras dos hormonas hipotalámicas son la oxitocina y la vasopresina (hormona antidiurética). Se almacenan
en la neurohipófisis y se liberan de allí. La oxitocina proviene sobre todo de neuronas en los núcleos
paraventriculares derecho e izquierdo del hipotálamo, que reciben ese nombre porque caen en las paredes del
tercer ventrículo. La vasopresina proviene sobre todo de los núcleos supraópticos, reciben ese nombre por su
ubicación justo arriba del quiasma óptico. Cada núcleo también produce pequeñas cantidades de otras
hormonas. Es más conveniente tratar a la vasopresina y la oxitocina como hormonas de la neurohipófisis,
aunque no se sintetizan en el lóbulo posterior. Por lo tanto, se hablará de estas dos hormonas más adelante.
HIPÓFISIS
La glándula pituitaria también se conoce como hipófisis. Es una glándula pequeña, del tamaño de un guisante
(suele medir 1.3 cm); crece casi 50% más durante el embarazo. Algunas de sus hormonas afectan las funciones
de muchas glándulas endocrinas, como los testículos, ovarios, la corteza adrenal y la tiroides. Se encuentra en
una depresión del hueso esfenoidal debajo del hipotálamo del cerebro. Se divide en dos lóbulos, un lóbulo
pituitario anterior (adrenohipófisis), de mayor tamaño; y un lóbulo de menor tamaño, el lóbulo que conforma la
pituitaria posterior o neurohipófisis, con orígenes independientes y funciones separadas. Se encuentran juntas y
están tan unidas que se ven como una sola glándula.
La adenohipófisis constituye las tres cuartas partes anteriores de la hipófisis. Tiene dos partes: un lóbulo
anterior grande, también llamado parte distal, porque es más distal al tallo hipofisario, y una menos importante,
parte tuberal, que es una masa pequeña de células que recubre el tallo. En el feto también hay una parte
intermedia, una tira de tejido entre el lóbulo anterior y la neurohipófisis. Sin embargo, durante el desarrollo
subsecuente, la mayor parte de sus células se entremezcla con las del lóbulo anterior. Todo lo que queda de la
parte intermedia después del nacimiento es una zona rudimentaria estrecha con bolsillos epiteliales parecidos a
quistes, de función poco conocida.
La adenohipófisis no tiene conexión nerviosa con el hipotálamo, sino que está vinculada con él mediante un
complejo de vasos sanguíneos a los que se le denomina sistema portal hipofisario. Este sistema consta de una
red de capilares primarios en el hipotálamo, un grupo de pequeñas venas a las que se les denomina vénulas
portales, las cuales viajan hacia abajo por el tallo, y un complejo de capilares secundarios en la adenohipófisis.
La neurohipófisis constituye la cuarta parte posterior de la hipófisis. Tiene tres partes: la eminencia mediana,
una extensión del piso del encéfalo; el infundíbulo ya mencionado, y la parte más grande, el lóbulo posterior
(parte nerviosa). La neurohipófisis es, en realidad, tejido nervioso (fibras nerviosas y neuroglia); no se trata de
una verdadera glándula. Las fibras nerviosas surgen de ciertos cuerpos celulares en el hipotálamo, bajan al tallo
como un haz, la vía hipotálamo hipofisaria, y terminan en el lóbulo posterior. Las neuronas hipotalámicas
elaboran las hormonas, que descienden por las fibras nerviosas mediante flujo axoplásmico a la neurohipófisis.
Aquí son almacenadas en las terminaciones nerviosas hasta que una señal nerviosa que baja de los mismos
axones desencadena su liberación.
Las tirotropas secretan hormona tiroestimulante (TSH) o tirotropina (tiro- = relativo a la glándula
tiroides). La TSH controla las secreciones y otras actividades de la glándula tiroides.
Las lactotropas (lacto-, de lactis = leche) secretan prolactina (PRL), que inicia la producción de
leche en las glándulas mamarias.
SISTEMA PORTO-HIPOFISARIO
Las hormonas hipotalámicas llegan a la adenohipófisis a través de un sistema porta hipofisario. Por lo general,
la sangre circula desde el corazón a una arteria, a un capilar, a una vena y vuelve al corazón. En un sistema
porta, la sangre fluye desde una red capilar a una vena porta, y luego a una segunda red capilar sin pasar por el
corazón. El nombre del sistema porta indica la localización de la segunda red capilar. En el sistema porto-
hipofisario, la sangre fluye desde los capilares del hipotálamo a las venas portales que llevan la sangre a los
capilares del lóbulo anterior de la hipófisis.
Las arterias hipofisarias superiores, ramas de las arterias carótidas internas, llevan sangre al hipotálamo (Figura
11a). En la unión de la eminencia media del hipotálamo y el infundíbulo, estas arterias se dividen en una red
capilar que se llama plexo primario del sistema porto-hipofisario. Del plexo primario la sangre drena a las venas
porto-hipofisarias que pasan por debajo del infundíbulo. En la adenohipófisis, las venas porto-hipofisarias se
dividen nuevamente y forman otra red capilar llamada plexo secundario del sistema portohipofisario.
Cerca de la eminencia media y sobre el quiasma óptico hay cúmulos de neuronas especializadas, llamadas
células neurosecretoras (Figura 11b). Estas células sintetizan las hormonas liberadoras e inhibidoras
hipotalámicas en sus cuerpos celulares y almacenan las hormonas dentro de vesículas, que llegan a las
terminaciones axónicas por transporte axónico. Los impulsos nerviosos estimulan la exocitosis de las vesículas.
Las hormonas luego difunden al plexo primario del sistema porto-hipofisario. Rápidamente, las hormonas
hipotalámicas fluyen con la sangre a través de las venas portales hacia el plexo secundario.
Esta ruta directa les permite a las hormonas hipotalámicas actuar en forma inmediata sobre las células de la
adenohipófisis, antes de que se diluyan o destruyan en la circulación general. Las hormonas secretadas por las
células del lóbulo anterior de la hipófisis pasan a los capilares del plexo secundario, que drenan en las venas
hipofisarias anteriores y hacia la circulación general.
GLÁNDULA TIROIDES
La glándula tiroidea es el órgano endocrino más grande del organismo y se encarga de regular el metabolismo
de casi todas las células corporales. Además, desempeña un papel cardinal en el desarrollo de los sistemas
nervioso y esquelético. La glándula se sitúa delante de la tráquea, en la parte inferior del cuello, y se compone
de dos lóbulos unidos por un fragmento de tejido llamado istmo.
La glándula tiroides tiene forma de mariposa y está localizada justo debajo de la laringe. Está compuesta por los
lóbulos laterales derecho e izquierdo, uno a cada lado de la tráquea, conectados por un istmo (pasaje angosto)
anterior a la tráquea (Figura 12a). Casi el 50% de las glándulas tiroides tienen un tercer lóbulo pequeño,
llamado lóbulo piramidal, que se extiende hacia arriba desde el istmo. La tiroides pesa, en condiciones
normales, alrededor de 30 g.
Sacos esféricos microscópicos llamados folículos tiroideos (Figura 12b) forman la mayor parte de la glándula
tiroidea. La pared de cada folículo consiste principalmente en células llamadas células foliculares, la mayoría de
las cuales se extienden hacia la luz (espacio interno) del folículo. Una membrana basal recubre cada folículo.
Cuando las células foliculares están inactivas, su forma es achatada a escamosa, pero bajo la influencia de la
TSH comienzan a secretar y adoptan una forma entre cuboide y cilíndrica achatada.
VASCULARIZACIÓN SANGUÍNEA DE LAS GLÁNDULAS TIROIDES
La tiroides está muy vascularizada y recibe de 80 a 120mL de sangre por minuto. La irrigación de la tiroides
proviene de las arterias tiroideas superior e inferior.
La arteria tiroidea superior es la primera rama de la carótida externa y desciende hasta la parte
superior del lóbulo lateral de la glándula. Al alcanzar la glándula, la arteria se divide en las ramas
anterior y posterior. La rama glandular posterior pasa a la cara posterior de la glándula.
La arteria tiroidea inferior es una rama del tronco tirocervical, que nace de la primera porción de la
arteria subclavia, La arteria tiroidea inferior se divide en dos ramas, la inferior y la ascendente. La
ascendente irriga las glándulas paratiroideas.
SECRECIÓN DE LA GLÁNDULA TIROIDES
a. Hormonas tiroideas
Triyodotirorina (T3). La actividad metabólica se debe principalmente a esta hormona que es la forma
más activa de hormona tiroidea.
Tiroxina o tetrayodotironina (T4). T4 sólo ejerce actividad hormonal mínima. No obstante, la T4 tiene
una duración de acción mucho más prolongada y puede convertirse en T3 (en la mayoría de los tejidos),
por lo que actúa como reservorio o prohormona de T3. Es la forma menos activa de hormona tiroidea.
ACCIONES DE LAS HORMONAS TIROIDEAS
Debido a que la mayoría de las células del cuerpo tienen receptores para hormonas tiroideas, la T3 y la T4
ejercen sus efectos en todo el organismo.
1. Las hormonas tiroideas aumentan el índice metabólico basal (IMB) o metabolismo basal, o sea la tasa de
consumo de oxígeno en condiciones estándar o basales (despierto, en reposo y en ayunas), estimulando el uso
de oxígeno celular para producir ATP. Cuando el metabolismo basal aumenta, el metabolismo celular de
hidratos de carbono, lípidos y proteínas aumenta.
2. Un segundo efecto importante de las hormonas tiroideas es estimular la síntesis de bombas de sodio-potasio
adicionales (ATPasa Na+ /K+), las cuales emplean grandes cantidades de ATP para transportar continuamente
iones de sodio (Na+) desde el citosol hacia el líquido extracelular e iones de potasio (K+ ) desde el líquido
extracelular hacia el citosol. A medida que las células producen y usan más ATP, más calor se libera y la
temperatura corporal aumenta. Este fenómeno se llama efecto calorigénico. De esta manera, las hormonas
tiroideas juegan un papel importante en el mantenimiento de la temperatura corporal normal. Los mamíferos
normales pueden sobrevivir en temperaturas heladas, pero aquellos cuyas glándulas tiroideas han sido
extirpadas no pueden hacerlo.
3. En la regulación del metabolismo, las hormonas tiroideas estimulan la síntesis de proteínas y aumentan el
empleo de glucosa y ácidos grasos para la producción de ATP. También aumentan la lipólisis y aceleran la
excreción de colesterol, reduciendo así el nivel sanguíneo de éste.
4. Las hormonas tiroideas potencian algunas acciones de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) porque
regulan el incremento de los receptores beta (β). Por esta razón, los síntomas del hipertiroidismo incluyen
frecuencia cardíaca elevada, latidos más fuertes y aumento de la tensión arterial.
5. Juntos con la hormona de crecimiento humano y la insulina, las hormonas tiroideas aceleran el crecimiento
corporal, en particular el crecimiento del sistema nervioso y el sistema esquelético. Una deficiencia en las
hormonas tiroideas durante el desarrollo fetal, la infancia o la niñez causa retardo mental grave e impide el
crecimiento óseo.
b. Calcitonina
La hormona producida por las células parafoliculares de la glándula tiroides (véase la Figura 8b) es la
calcitonina (CT). La calcitonina es una hormona peptídica que puede reducir el nivel de calcio en la sangre
inhibiendo la acción de los osteoclastos, las células que degradan la matriz extracelular ósea. Cuando su nivel
sanguíneo es alto, la calcitonina disminuye la cantidad de calcio y fosfatos sanguíneos inhibiendo la resorción
de hueso (degradación de la matriz extracelular del hueso) por los osteoclastos y acelerando la captación de
calcio y fosfatos hacia la matriz extracelular ósea.
GLÁNDULAS PARATIROIDES
Las paratiroides son cuatro glándulas pequeñas y con forma ovalada. Se ubican junto a los lóbulos de las
dos glándulas tiroides en el cuello. Cada glándula suele tener el tamaño de un guisante. Incluidas y rodeadas
parcialmente por la cara posterior de los lóbulos laterales de la glándula tiroides hay varias masas pequeñas y
redondeadas llamadas glándulas paratiroides (para- = al lado de). Cada una tiene una masa de alrededor de 40
mg (0,04 g) y miden 2-7 mm de longitud, 2-4 de ancho y 0,5 a 2 mm de espesor. En general, hay una glándula
paratiroides superior y una inferior adosadas a cada lóbulo tiroideo lateral, para un total de 4.
Desde el punto de vista microscópico, las glándulas paratiroides contienen 2 clases de células epiteliales.
Las células más numerosas, llamadas las células principales, producen hormona paratiroidea (PTH), también
llamada parathormona. Se desconoce la función del otro tipo de células, llamadas células oxífilas. No obstante,
su presencia claramente ayuda a identificar la glándula paratiroides en el análisis histopatológico debido a sus
características típicas de tinción. Además, en un cáncer de las glándulas paratiroides, las células oxífilas
secretan PTH.