UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS
CENTRO UNIVERSITARIO REGIONAL DEL LITORAL PACIFICO
CALIDAD DE AGUA (ICA 102)
ING. DENNIS MARLON ALVARENGA SANDOVAL
EVALUACION DE NITROGENOS EN ACUACULTURA
DIEGO JOEL GARCIA ORDOÑEZ (20222330110)
4 DE MARZO 2024
El exceso de suministro de nitrógeno en estanques de cultivo o cuerpos de agua costeros
conlleva a la acumulación de compuestos nitrogenados como amonio, nitritos y nitratos, los
cuales son tóxicos para la biota acuática. El amonio es particularmente preocupante debido a
su alta toxicidad y presencia frecuente en aguas residuales domésticas, industriales y de
acuicultura. Además de la producción natural en el metabolismo acuático, el amonio se libera a
través de efluentes municipales, industriales y actividades agrícolas. Los nitratos y nitritos
también están presentes en aguas marinas y continentales debido a procesos naturales y
actividades humanas como la agricultura. La mayoría de la investigación sobre la toxicidad de
estos compuestos se ha centrado en los peces, pero también se ha extendido a crustáceos
como los camarones, que son relevantes en la acuicultura.
La toxicidad del amonio se atribuye principalmente a su forma no ionizada (NH3), mientras que
la forma ionizada (NH4+) se considera menos tóxica. Sin embargo, los métodos tradicionales de
análisis no permiten medir estas especies por separado, lo que dificulta la evaluación de la
toxicidad. La proporción de NH3 y NH4+ depende del pH, temperatura y fuerza iónica del agua,
lo que complica aún más su evaluación. Estos factores deben considerarse al calcular la
toxicidad del amonio en entornos acuáticos.
La toxicidad del amonio no ionizado en entornos acuáticos está determinada por varios
factores, entre los que se incluyen el pH, la temperatura, la salinidad y la concentración total de
amonio en el agua. Los estudios sobre este tema han revelado que, en aguas dulces, el
equilibrio químico favorece la forma ionizada del amonio en condiciones de pH comunes (6.5-
9.0). Sin embargo, en pH elevados (>9.0), la forma no ionizada se vuelve predominante y más
tóxica.
La toxicidad del amonio no ionizado también está relacionada con la actividad metabólica de
los organismos expuestos, siendo más pronunciada en condiciones de pH y temperatura
elevadas. Además, los riesgos asociados con altos niveles de amonio no ionizado son mayores
en aguas con una capacidad tampón deficiente. Esto es especialmente relevante hacia el final
del día cuando el equilibrio entre la respiración y la fotosíntesis puede causar fluctuaciones
significativas en el pH del agua.
En los crustáceos, estudios posteriores como el de Dall, han sugerido que las glándulas
antenales tienen su importancia en la regulación iónica y solo excretan pequeñas cantidades de
sustancias nitrogenadas, sin embargo, factores como la dieta, heridas, muda, entorno,
salinidad, temperatura y proximidad con otros animales pueden influir en la cantidad de
amonio excretado. En términos de la influencia de la salinidad y la temperatura, se ha
observado que un aumento en la tasa de excreción de amonio se produce al transferir
crustáceos a un medio diluido, lo que puede deberse al intercambio de iones NH4+ por Na+ del
medio o a un aumento en el catabolismo de aminoácidos u otros compuestos nitrogenados
involucrados en la regulación osmótica. Además, la tasa de excreción de amonio tiende a
aumentar con el incremento de la temperatura, aunque la relación exacta puede variar según
la especie y el rango de temperatura considerado.
La toxicidad del amonio en camarones y otros crustáceos puede tener diversos efectos a nivel
celular, fisiológico y metabólico, el NH3 es más tóxica y puede afectar negativamente la función
de las enzimas, la estabilidad de las membranas celulares y la capacidad de osmorregulación
de los organismos. Además, altas concentraciones de amonio pueden reducir la tasa de
crecimiento, afectar la excreción de nitrógeno y perturbar el equilibrio iónico en la hemolinfa.
La cantidad de amonio excretada por los camarones está influenciada por varios factores,
incluyendo la cantidad de proteína en su dieta, la salinidad y la temperatura del agua, el ciclo
de muda y el control neuro-endocrino. Por lo tanto, es importante controlar los niveles de
amonio en los sistemas de cultivo para evitar efectos adversos en la salud y el crecimiento de
los camarones.
Los nitritos pueden afectar la capacidad de transporte de oxígeno en los crustáceos al
reaccionar con la hemocianina, una proteína transportadora de oxígeno presente en la
hemolinfa. Esta reacción puede reducir la capacidad de la hemocianina para unirse al oxígeno,
lo que aumenta la presión parcial de oxígeno en la hemolinfa.
En cuanto a los nitratos, aunque son menos tóxicos que los nitritos, pueden acumularse en
sistemas de cultivo cerrados o semicerrados. La presencia excesiva de nitratos puede afectar la
osmorregulación y posiblemente el transporte de oxígeno en los crustáceos. La acumulación de
nitratos puede ser especialmente preocupante en sistemas de cultivo donde se utilizan
microalgas como fuente de alimento, ya que los nitratos son la principal fuente de nitrógeno en
muchos medios de cultivo de microalgas.