Introducción:
No se ha investigado mucho sobre cómo se formó la disciplina de las relaciones
internacionales como ciencia. Esto se debe a varias razones: la disciplina es
relativamente nueva, hay muchos problemas internacionales importantes que
enfrentar, no hay una teoría general aceptada por todos y hay muchas disputas
sobre la teoría y la metodología. Además, hay una creencia de que estudiar la historia
de esta disciplina no aportaría mucho porque es joven.
Sin embargo, los autores sugieren que entender la historia de cómo surgió esta
disciplina es crucial para entender sus problemas actuales y sus limitaciones en
comparación con otras disciplinas más establecidas. Aunque no pretenden hacer esa
historia en este trabajo, señalan que ya se han realizado importantes estudios sobre las
ideas teóricas relacionadas con los asuntos internacionales desde épocas antiguas por
filósofos, historiadores, y otros. Estos estudios son importantes para comprender las ideas
actuales sobre las relaciones internacionales.
Los autores también destacan que los estudios sobre sistemas internacionales a lo largo
de la historia son útiles para entender la sociedad internacional actual.
Además, explican que los cambios en la sociedad internacional y en el pensamiento
teórico están interconectados: las ideas teóricas cambian en respuesta a los cambios
en la sociedad, pero también son influenciadas por los avances en otras disciplinas
científicas. Esto lleva al desarrollo continuo de la ciencia y la disciplina de las relaciones
internacionales a lo largo del tiempo.
Las relaciones internacionales es como una lente que nos ayuda a entender cómo
los países interactúan entre sí. Antes, la gente hablaba de estas interacciones, pero
no como una ciencia. Solo más tarde, cuando los estados soberanos comenzaron a
tomar forma, surgieron disciplinas como el derecho internacional y la historia diplomática.
Estas disciplinas analizaban principalmente las interacciones entre países desde un punto
de vista legal o histórico. Sin embargo, fue solo en el siglo XX cuando las relaciones
internacionales se convirtieron en una disciplina propia, centrada en comprender todos los
aspectos de las interacciones internacionales de manera global.
Las relaciones internacionales se distinguen de otras disciplinas similares porque
tienen un enfoque global, tratando de entender toda la sociedad internacional en su
conjunto, en lugar de solo partes de ella. También se enfocan más en las relaciones
entre países que en los estados individuales como actores principales. En resumen, es
estudiar cómo funciona la sociedad internacional en su totalidad.
Imagina que estás viendo un gran rompecabezas llamado "sociedad internacional".
Este rompecabezas está compuesto por muchas piezas diferentes, como países,
culturas, economías y relaciones entre ellos. Ahora, algunas personas intentan
entender este rompecabezas desde un solo ángulo, como el punto de vista legal o
histórico. Pero eso es como mirar solo una parte del rompecabezas, como si solo vieras
una esquina. No obtendrías la imagen completa.
Por eso, este trabajo quiere señalar algo importante. Desde hace mucho tiempo,
especialmente desde la Edad Moderna, los países europeos han estado formando
un sistema de Estados que con el tiempo se ha vuelto global. Esto significa que las
interacciones entre los países afectan a todo el mundo. Entonces, necesitamos una
manera de entender todas estas interacciones de manera completa , como si
estuviéramos viendo todo el rompecabezas, no solo una parte. Para hacer esto,
necesitamos una disciplina que abarque todo, que examine no solo la ley
internacional o la historia diplomática, sino también la diplomacia misma . Estas son
herramientas clave para entender cómo funciona este complejo rompecabezas de la
sociedad internacional.
II. EL CAMINO HACIA UNA CIENCIA DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL
A)Consideraciones previas
Durante la Edad Moderna, hubo un cambio importante en la forma en que los países
interactuaban entre sí. Antes, en la época medieval, había un orden jerárquico definido,
pero esto cambió con la creación de los Estados soberanos. Estos Estados se
convirtieron en la principal unidad política y cambiaron la forma en que se pensaba sobre
la política y el derecho tanto dentro de los países como en las relaciones entre ellos.
La filosofía política de esa época influyó mucho en cómo se desarrollaron áreas como la
historia diplomática, el derecho internacional y la diplomacia, ya que proporcionó la base
teórica para entender los asuntos internacionales. La idea central era que el Estado se
convirtió en el punto focal de la política y el poder, reemplazando el antiguo orden
medieval.
Esto significaba que todo se empezó a ver desde la perspectiva del Estado. La
concentración y secularización del poder en el Estado se convirtió en un tema importante
en la política y la filosofía de esa época. El Estado soberano se convirtió en el centro
de atención tanto en la política interna como en las relaciones internacionales,
influenciando fuertemente cómo se entendían y abordaban los asuntos globales.
Las relaciones internacionales se ven afectadas por cómo pensamos acerca de los
Estados. El enfoque principal en el Estado influye mucho en cómo teorizamos sobre
las relaciones internacionales. Esto puede tener dos efectos:
• primero, puede que no explique adecuadamente lo que realmente sucede en el
mundo.
• segundo, puede servir para justificar el poder de los líderes y mantener un sistema
que permite la guerra como herramienta política, como se estableció en el tratado
de Westfalia.
El equilibrio de poder entre los Estados es crucial para mantener este sistema,
asegurando así su propia supervivencia. Muchos pensadores han centrado su
atención en el Estado, lo que ha llevado al desarrollo de la teoría política, pero esto
ha dejado poco espacio para desarrollar una teoría que se enfoque en la sociedad
internacional y las relaciones entre Estados desde una perspectiva más amplia.
Según Savigear, desde Maquiavelo hasta la Primera Guerra Mundial, los filósofos y
teóricos políticos han tratado las relaciones internacionales principalmente como una
extensión de las discusiones sobre el Estado. Por lo tanto, la teoría clásica de las
relaciones internacionales está estrechamente relacionada con la evolución de la filosofía
política y la historia del Estado.
Se dice que estas relaciones (RRII) son vistas como una consecuencia de cómo
están organizados los Estados, es decir, son influenciadas por la forma en que los
Estados funcionan.
En la teoría política, se considera que los Estados están organizados y mantienen el
orden a través de un pacto social entre sus ciudadanos. Sin embargo, en el ámbito
internacional, se considera que la sociedad está en un estado similar al que describía
Hobbes como "estado de naturaleza", es decir, en un estado de anarquía donde no
hay un gobierno central que mantenga el orden.
Para que exista una teoría de las relaciones internacionales separada de la teoría
política, se necesitaría encontrar un principio de orden alrededor del cual se pueda
estructurar esa teoría. Algunos autores han propuesto que este principio podría ser el
derecho natural, mientras que otros, la mayoría, lo han encontrado en el principio de
equilibrio que caracteriza el sistema europeo. Sin embargo, incluso la teoría del
equilibrio de poder sigue centrada en el Estado, ya que busca garantizar la
supervivencia y estabilidad de los Estados soberanos en el ámbito internacional.
Hasta principios del siglo XX, y salvo algunas excepciones, la teoría internacional
se ha visto principalmente como una extensión de la teoría política, sin reconocer
plenamente la naturaleza y los problemas específicos de la sociedad internacional
como una entidad independiente que no puede ser completamente comprendida
desde la perspectiva exclusiva del Estado.
Tres áreas importantes en el estudio de las relaciones internacionales: la historia
diplomática, el derecho internacional y la diplomacia. Se menciona que estas áreas
han sido influenciadas fuertemente por la teoría política, lo que ha limitado su potencial
como ciencias de la sociedad internacional.
Antes del siglo XX, estas disciplinas se centraban principalmente en la proyección del
Estado en el ámbito internacional. Esto se debe a que en ese tiempo, el Estado era visto
como la entidad principal en las relaciones internacionales y la teoría política enfatizaba
su importancia como la comunidad política ideal.
Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, hubo una mayor conciencia de
que la sociedad internacional era más compleja que simplemente la suma de las
relaciones entre Estados. Esto llevó al desarrollo de la ciencia de las relaciones
internacionales como una disciplina separada, que se ocupaba de estudiar la realidad de
esta sociedad internacional más amplia.
B) Historia internacional:
La idea básica es que la forma en que estudiamos la política entre países (lo que
llamamos relaciones internacionales) tiene sus raíces en el trabajo de los
historiadores, quienes fueron los primeros en observar y analizar cómo los países
interactuaban entre sí de manera objetiva. Esto quiere decir que, mucho antes de que
las relaciones internacionales se convirtieran en una disciplina o campo de estudio
por sí mismo, los historiadores ya estaban investigando cómo los países hacían
tratados, guerras, alianzas y todo tipo de interacciones.
Este enfoque comenzó a tomar forma durante la Edad Moderna, un período que empieza
aproximadamente en el siglo XV y se extiende hasta el siglo XVIII. Es importante porque
es cuando los estados modernos (países con gobiernos centrales y soberanía
sobre un territorio) empezaron a emerger. Los historiadores de esa época
comenzaron a prestar más atención a cómo estos estados interactuaban entre sí,
poniendo especial énfasis en la política y en los tratados o acuerdos que firmaban.
Una de las primeras maneras de hacer esto fue a través del estudio de los tratados
internacionales. Por ejemplo, en 1577, un tipo llamado Jean Tillet compiló una colección
de tratados, que si bien no se limitaba solo a los acuerdos entre países, sí marcó el inicio
de un interés serio en este tema. Esto abrió camino no solo al estudio de la historia
de los tratados, sino también al desarrollo de la historia diplomática, que se enfoca
en cómo los países manejan sus relaciones internacionales a través de la
diplomacia.
Al mismo tiempo, este interés creciente en las relaciones entre los estados ayudó a
desarrollar lo que hoy conocemos como derecho internacional, tanto como un
campo de estudio académico como un conjunto de leyes que rigen cómo los países
deben comportarse entre sí.
Los Tratados de Westfalia, firmados en 1648, marcan el inicio de lo que conocemos
como derecho internacional moderno. Antes de estos tratados, no había un sistema
tan estructurado para las relaciones entre los países. Los Tratados de Westfalia, de
alguna manera, establecieron las reglas básicas sobre cómo los países deberían
interactuar entre sí, respetando su soberanía y estableciendo fronteras más claras.
Desde entonces, los tratados (que son acuerdos formales entre países) se
convirtieron en una herramienta clave para la política internacional, y estudiarlos
era fundamental para entender cómo funcionaba este nuevo sistema internacional.
Al principio, la atención se centraba mucho en el aspecto legal de estos tratados:
qué decían, cómo se estructuraban, etc.
Pero con el tiempo, los historiadores y pensadores comenzaron a interesarse no solo
en los tratados en sí, sino también en por qué se firmaban. Comenzaron a mirar las
causas detrás de estos acuerdos, los factores políticos, económicos y sociales que
llevaban a los países a negociar y firmar tratados. Este cambio de enfoque se ve
especialmente en el siglo XVIII, con figuras como Mably, que empezaron a analizar
los tratados desde una perspectiva más amplia, intentando entender las leyes o
principios generales que guiaban la política internacional.
Así, la historia de los tratados se transformó. De ser simplemente el estudio de
documentos legales, pasó a incluir una comprensión más profunda de la política
internacional, de cómo y por qué los estados interactúan como lo hacen. Este cambio
ayudó a establecer las bases de lo que hoy consideramos relaciones
internacionales, que no solo mira los tratados, sino todo el contexto político,
económico, y social que rodea a estos acuerdos.
La Importancia de los Tratados
• Qué dijo Noradounghian: En esencia, él creía que los tratados internacionales no
son solo documentos o acuerdos entre países. Son una forma de entender la
historia y las relaciones internacionales. Cada tratado refleja el resultado de ciertos
eventos políticos, las relaciones entre países en un momento dado, o el comienzo
de un nuevo capítulo en estas relaciones. Es decir, son como las huellas que los
países dejan en su camino a través de la historia, mostrando cómo se han
relacionado unos con otros y cómo han evolucionado esas relaciones.
El Papel de los Tratados en la Historia
• Siglos XVIII y XIX: Durante estos siglos, estudiar los tratados se convirtió en algo
crucial para entender la política internacional y cómo esta iba cambiando. Los
tratados ayudaban a los historiadores y a los expertos en derecho
internacional a entender cómo funcionaban las relaciones entre los países
europeos, y cómo estos se organizaban en lo que se llamaba el sistema
europeo de Estados.
Desarrollo de la Diplomacia como Ciencia
• -Evolución: Al darse cuenta de la importancia de los tratados y de las
relaciones internacionales, empezó a desarrollarse la diplomacia como una
ciencia. Esto significa que la forma en que los países interactúan y crean
tratados comenzó a estudiarse de manera más sistemática y organizada.
Cambio en el Enfoque de los Estudios
• Del Derecho a la Historia y la Filosofía: Inicialmente, los estudios sobre tratados
tenían un enfoque muy legalista, pero con el tiempo, empezaron a mirar más allá
de los aspectos jurídicos. Comenzaron a interesarse por entender los problemas
internacionales desde una perspectiva más amplia, incluyendo la historia y la
filosofía, buscando entender las leyes que guían la evolución de las civilizaciones.
El Impacto de la Ilustración
• Fe en el Progreso: Este cambio de enfoque fue influenciado por la Ilustración, un
movimiento que creía firmemente en el progreso de la humanidad. Los pensadores
de esta época querían entender cómo avanzaban las civilizaciones, lo que llevó al
nacimiento de ideas sobre el progreso y la eventual decadencia de las sociedades,
incluyendo Europa.
Siglo XIX: La Era de la Historia Diplomática
• Avance hacia la Historia Diplomática: En el siglo XIX, la atención se desplazó
hacia la historia diplomática, que estudia la manera en que los países interactúan a
través de la diplomacia y los tratados. Este campo ganó importancia y comenzó
a eclipsar al estudio más legalista de los tratados, marcando un cambio hacia
el análisis de las acciones diplomáticas en sí mismas.
La historia diplomática es una parte de la historia general que se enfoca en cómo los
países se relacionan entre sí. Hay dos tipos principales de fuentes que usa: una son los
documentos oficiales como tratados y notas diplomáticas, y la otra incluye cosas más
personales, como cartas privadas o memorias de las personas involucradas.
La idea es que, originalmente, esta rama de la historia se concentraba mucho en los
documentos oficiales para entender las relaciones entre países. Pero con el tiempo, la
gente se dio cuenta de que las decisiones importantes entre naciones no solo dependen
de documentos y tratados, sino también de las personas que toman esas decisiones:
líderes de países, ministros, y otros funcionarios. Es decir, la historia diplomática también
pone mucha atención en cómo las personalidades y decisiones de estas personas
influyen en las relaciones internacionales.
Por eso, la historia diplomática terminó incluyendo todo tipo de información relacionada
con la política internacional, como las guerras, conferencias internacionales, y hasta
biografías de figuras importantes. Se volvió una especie de colección amplia que intenta
entender cómo y por qué los países interactúan de la manera en que lo hacen, aunque
inicialmente se centrara mucho en los aspectos formales de esas relaciones.
A finales del siglo XIX y principios del XX, esta disciplina creció mucho, pero también se
criticó porque algunos pensaban que se enfocaba demasiado en los detalles de las
políticas exteriores de los estados, sin considerar otros factores o actores internacionales
que estaban volviéndose importantes.
Aparte, en el siglo XIX, algunos teóricos empezaron a mirar las relaciones
internacionales desde una perspectiva más amplia, no solo viendo las acciones de
los estados, sino también cómo todo el sistema de países en Europa y las grandes
potencias cambiaban con el tiempo. Esto ayudó a desarrollar una comprensión más
profunda y teórica de las relaciones internacionales, más allá de solo los eventos y
tratados.
Imagina que estás viendo una serie que solo se enfoca en los líderes de un país,
sus decisiones y cómo estas afectan a otros países. Eso era básicamente lo que
hacían los historiadores con la historia diplomática: centrarse solo en lo que hacían
los gobiernos y sus relaciones internacionales. Pero resulta que, al igual que en una
serie donde solo ves a los líderes, te pierdes un montón de lo que pasa con el resto de los
personajes, que también tienen historias importantes y afectan el curso de los eventos.
Desde el siglo XIX, comenzaron a suceder muchas cosas que cambiaron profundamente
a las sociedades, como revoluciones, el surgimiento de nuevas naciones, y la lucha de
clases, pero muchos historiadores seguían pegados a la idea de que solo lo que hacían
los gobiernos importaba. A esto se sumó que, a finales de ese siglo, se puso de moda una
forma de estudiar la historia que decía que solo deberías confiar en documentos oficiales,
lo que dejaba aún más fuera del cuadro a los movimientos y fuerzas sociales que no
quedaban registrados en esos documentos.
No fue hasta que las bombas empezaron a caer en la Primera Guerra Mundial que
los historiadores no tuvieron más remedio que darse cuenta de que habían estado
ignorando un montón de cosas importantes. Vieron que el mundo era mucho más
complejo y que los gobiernos no eran los únicos actores relevantes. Empezaron a
aparecer nuevos enfoques que intentaban captar toda esa complejidad, mirando más allá
de los gobiernos y considerando a las sociedades en su conjunto, sus economías, sus
conflictos internos, y cómo todo eso influía en el escenario internacional.
Este cambio se aceleró gracias a unos tipos muy listos, como Marc Bloch, Lucien
Febvre y Fernand Braudel, quienes eran parte de una corriente llamada la escuela de
los Annales. Ellos dijeron: "Espera un momento, hay que ver también a las personas
comunes, las economías, las culturas, y cómo todo eso juega un papel en la
historia". Movieron el foco de atención de los individuos importantes a los movimientos y
estructuras sociales más amplias.
Así, la historia empezó a abrirse, considerando el impacto del marxismo, el
desarrollo de la sociología, y reconociendo que para entender nuestro mundo y
hacia dónde vamos, necesitamos mirar mucho más que solo lo que hacen los
gobiernos. Se convirtió en una historia mucho más rica y compleja, que intenta
capturar toda la gama de fuerzas humanas en juego.
Desde el siglo XX, la manera de estudiar la historia y, en particular, la historia de las
relaciones internacionales, ha cambiado mucho. Esto se debe a varios factores:
1. Innovaciones en las ciencias sociales: La forma en que vemos y estudiamos la
sociedad ha cambiado, y eso ha influido en cómo entendemos la historia.
2. Filosofía de la historia: Hubo autores, como Oswald Spengler y Arnold Toynbee,
que empezaron a mirar la historia desde una perspectiva más filosófica,
preguntándose por el sentido y la dirección de la evolución histórica. Toynbee, por
ejemplo, dejó de ver a los estados como los únicos protagonistas de la
historia internacional y empezó a considerar a la civilización como un punto
clave para entender las relaciones internacionales.
3. Historia diplomática a historia de relaciones internacionales : Antes, la historia
internacional se centraba mucho en los acuerdos y las negociaciones diplomáticas.
Sin embargo, con el tiempo, los historiadores empezaron a incluir otros
factores, como la economía, la demografía, y la psicología, para entender
mejor cómo se desarrollaban las relaciones entre países.
4. Relaciones internacionales como disciplina: En países como Estados Unidos y
Gran Bretaña, el estudio de las relaciones internacionales comenzó a ser
reconocido como una disciplina propia, vinculada a la ciencia política o a la historia.
Esto permitió desarrollar nuevos enfoques y métodos para estudiar cómo los
países interactúan entre sí.
5. Importancia de los factores no diplomáticos: Investigadores como Werner Naf y
Gastón Zeller destacaron la importancia de considerar aspectos como los cambios
sociales, la psicología, y la economía para entender los orígenes de conflictos
como la Primera Guerra Mundial. Esto ayudó a ampliar el campo de estudio
más allá de solo lo diplomático.
6. Nuevas tendencias en la investigación histórica: Personajes como Renouvin y
Duroselle promovieron la idea de que entender las relaciones internacionales
requiere mirar más allá de los gobiernos y las negociaciones. Propusieron
enfocarse en la historia de las relaciones entre los pueblos y las "fuerzas
profundas" que influyen en los eventos históricos, como los cambios
culturales y sociales.
Importancia de la historia en las relaciones internacionales: Los historiadores han
hecho contribuciones muy importantes al estudio de las relaciones internacionales, tanto
que algunos se preguntan si deberían ser ellos los principales encargados de su estudio.
Aunque la respuesta a esta pregunta es negativa, destaca el rol crucial que ha
tenido la historia en entender cómo los países interactúan entre sí.
Evolución hacia una disciplina autónoma: A lo largo del tiempo, la forma en que se
ha estudiado la historia de las relaciones entre países ha evolucionado.
Inicialmente, se enfocaba mucho en los tratados y en la diplomacia desde una
perspectiva que ponía al Estado en el centro de todo. Esto era un poco limitante
porque veía al mundo simplemente como una colección de países sin considerar la
complejidad de sus interacciones. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial,
comenzó a desarrollarse una visión más amplia y detallada de las relaciones
internacionales, marcando el inicio de esta área como una disciplina científica y
autónoma.
Limitaciones de la perspectiva histórica tradicional: Aunque la historia ha sido
fundamental para comprender las relaciones internacionales, su enfoque tradicional
centrado en el Estado tenía limitaciones. No capturaba completamente la complejidad
y la riqueza de las interacciones internacionales, ya que tendía a ver la sociedad
internacional simplemente como una suma de sus partes estatales, sin apreciar la
dinámica más amplia y diversa entre ellas.
El cambio hacia una comprensión más compleja: Después de la Primera Guerra
Mundial, se produjo un cambio tanto en el campo de la historia como en el del
derecho internacional. Este cambio implicaba una comprensión más compleja y
matizada de las relaciones internacionales, no solo como una serie de eventos o
tratados sino como un sistema dinámico y entrelazado de interacciones que
requería su propio campo de estudio. Esto llevó a que las relaciones internacionales se
convirtieran en una disciplina científica con su propia identidad, distinta de la historia de
las relaciones internacionales.
La relevancia actual de la historia en las relaciones internacionales: Entender el
papel de la historia ayuda no solo a comprender qué son las relaciones internacionales
como ciencia, sino también a identificar algunos de los desafíos conceptuales y
metodológicos que enfrenta su desarrollo. Además, reconocer la importancia de la
historia en este campo nos permite ver cómo el conocimiento histórico puede servir
como una herramienta para el futuro, permitiéndonos entender mejor las
contribuciones recientes en el estudio de las relaciones internacionales.
Derecho internacional
Imagina el derecho internacional como un árbol que ha estado creciendo desde hace
siglos. Este árbol no empezó a brotar de la noche a la mañana; tuvo sus semillas y raíces
mucho antes de que pudiéramos verlo como lo conocemos hoy. Aquí te explico cómo
comenzó todo y cómo se desarrolló hasta convertirse en un campo de estudio propio y
crucial para entender cómo se relacionan los países entre sí.
Antes de las Relaciones Internacionales: Antes de que existiera la disciplina de las
relaciones internacionales como la estudiamos ahora, ya había personas pensando y
escribiendo sobre cómo los países deberían interactuar entre ellos. Este pensamiento no
nació de la nada; se apoyaba mucho en la historia y, muy especialmente, en el derecho
internacional.
El Papel del Derecho Internacional: El derecho internacional se puede ver como el
conjunto de reglas que los países deben seguir en sus relaciones mutuas. Y aunque hoy
en día lo entendemos como una disciplina muy estructurada, sus orígenes se remontan a
siglos atrás, específicamente al siglo XVI y XVII. Esto lo convierte en una de las áreas
más antiguas de estudio en lo que respecta a las interacciones entre naciones. En
esos tiempos, algunas de las ideas más completas sobre cómo funcionaban las
relaciones entre países y cómo debería ser el sistema europeo de Estados
empezaron a tomar forma.
Inicio en la Edad Moderna: La consideración del derecho internacional como un
antecedente directo de las relaciones internacionales realmente comienza con la Edad
Moderna en Europa. Aunque en la Edad Media ya se discutían temas relacionados,
como el derecho de los pueblos (ius gentium) y la justicia en la guerra (bellum
iustum), fueron pensadores españoles como Francisco de Vitoria y Francisco
Suárez quienes empezaron a sistematizar estas ideas de manera más clara y
estructurada.
El Contexto de Cambio: Durante la Baja Edad Media y entrando en la Edad Moderna,
Europa experimentó cambios masivos en política, economía y sociedad. Surge el Estado
soberano como una entidad política independiente, capturando la atención de los que
estudiaban el derecho internacional. Los cambios en las relaciones dentro de Europa
y con el resto del mundo pusieron en el centro la necesidad de entender y organizar
cómo los países interactúan.
La Escuela Española y la Modernidad: La escuela española del derecho natural y de
gentes, especialmente con autores como Vitoria y Suárez, puso las bases de lo que hoy
entendemos como derecho internacional moderno. Aunque sus ideas aún se
mezclaban con la filosofía y la teología, fueron pioneros en abordar los retos que
planteaba la expansión europea y el encuentro con nuevas tierras y pueblos,
buscando integrar estos nuevos desarrollos en un marco comprensible y
coherente.
Hacia una Ciencia del Derecho Internacional: No fue hasta el siglo XVIII que el derecho
internacional comenzó a ser reconocido como una disciplina y teoría autónoma, separada
de otros campos del saber. Los pensadores de este tiempo empezaron a elaborar un
concepto moderno de derecho internacional, viéndolo no solo como un conjunto de
reglas, sino también como una manera de entender y filosofar sobre las relaciones
entre naciones, asentando así las bases para lo que sería más adelante la disciplina
de las relaciones internacionales.
El derecho internacional, también llamado derecho de gentes, comenzó como la
ciencia que trata sobre las relaciones entre diferentes países. Al principio, se centraba en
la idea de una comunidad internacional, es decir, un grupo social donde se aplican las
reglas internacionales. Se desarrolló como una teoría global que estudia estas relaciones.
Inicialmente, este derecho se basaba en ideas naturales y se preocupaba por la
sociedad internacional en su conjunto. Sin embargo, con el tiempo, las ideas
cambiaron. La idea de soberanía estatal, que da poder absoluto a los países, se
volvió más importante. Esto hizo que se abandonara gradualmente la idea de una
comunidad internacional en favor de un enfoque más centrado en los estados
individuales.
Los expertos en derecho internacional comenzaron a enfocarse más en la práctica
de los estados en lugar de en principios naturales. Esto llevó a una concepción más
formal del derecho internacional, donde los estados son vistos como fines en sí mismos y
el derecho internacional simplemente sirve a sus intereses. Esto hizo que se perdiera de
vista la idea de una sociedad internacional como algo más que la suma de los
estados.
Los defensores del derecho internacional basaron sus ideas en la concepción de
Hobbes de un estado de naturaleza entre los estados, donde no hay una autoridad
superior. A diferencia de los individuos, los estados no encuentran esta situación
intolerable y no ven la necesidad de un pacto social para regular sus relaciones.
En el siglo XIX el derecho internacional se centró principalmente en los Estados
soberanos y su papel en la sociedad internacional. Antes, se consideraba que la
sociedad internacional era el punto principal de estudio, pero ahora se ve más
como un sistema de relaciones entre Estados, cuyo objetivo es mantener el
equilibrio y la perpetuación de esos Estados.
El derecho internacional se convirtió en una ciencia autónoma, separada de la filosofía, la
teología y la diplomacia, y se consideró como un indicador del progreso de la civilización
europea. Se enfocó en problemas específicos de la sociedad internacional.
En este período, el derecho internacional alcanzó su máximo poder como ciencia de
la sociedad internacional. Se centró en el Estado como actor principal y se enseñó
ampliamente en las universidades europeas junto con la historia diplomática.
Sin embargo, se ignoraron las nuevas realidades sociales, económicas y políticas que
estaban emergiendo y afectando las relaciones internacionales y el propio derecho
internacional. Esto ocurrió mientras la sociología comenzaba a desarrollarse, lo que
marcó una era dorada para el derecho internacional desde 1648 hasta 1914, según
Dougherty y Plaltzgraff.
La sociedad internacional está cambiando y enfrentando nuevos problemas que las
disciplinas tradicionales, como la historia diplomática y el derecho internacional, no
pueden abordar completamente. Debido a estas limitaciones, surgen nuevas
corrientes dentro de estas disciplinas para estudiar la realidad internacional de
manera más efectiva. En el caso del derecho internacional, se desarrolla una
perspectiva sociológica para superar las deficiencias de los enfoques formales
anteriores.
Estos cambios conducen al surgimiento de una nueva disciplina llamada relaciones
internacionales, que aborda la realidad internacional en todos sus aspectos. Además,
tanto el derecho internacional público como la historia diplomática experimentan un
cambio hacia enfoques más sociológicos e históricos. Esta transformación se debe
a la necesidad de comprender adecuadamente la realidad internacional y a la
conciencia de las limitaciones de los enfoques anteriores.
El formalismo doctrinal del siglo XIX y principios del XX, basado en la estabilidad aparente
del sistema internacional, ya no es adecuado para comprender la complejidad de los
cambios y desafíos actuales. Se reconoce la necesidad de integrar aspectos morales,
sociales y políticos en el estudio del derecho internacional y la historia diplomática,
rompiendo con los enfoques exclusivamente formales del pasado. Algunos pioneros de
este cambio son Max Huber y Dietrich Schindler.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior posguerra, se intensificó un proceso
que llevó a la generalización del enfoque sociológico en el estudio del derecho
internacional. Esto significa que la forma en que se estudia el derecho internacional
comenzó a considerarlo no solo como un conjunto de reglas formales, sino también
como una estructura que está influenciada por factores sociales e históricos.
La ciencia del derecho internacional, a pesar de haber comenzado con un enfoque más
centrado en conceptos abstractos como el iusnaturalismo, evolucionó hacia la inclusión de
perspectivas sociológicas e históricas a partir del siglo XX. Sin embargo, a pesar de ser
considerada una ciencia que trata sobre la sociedad internacional, durante mucho
tiempo predominó una concepción individualista y formal, que veía a la sociedad
internacional como una simple suma de las acciones de los Estados.
Esta visión limitada del derecho internacional llevó a una teoría poco desarrollada
hasta principios del siglo XX. Se reconoció la necesidad de una nueva disciplina
científica que se enfocara en la sociedad internacional en todas sus dimensiones.
A pesar de esto, el derecho internacional, al haberse establecido como una ciencia
durante un largo período de tiempo, influyó significativamente en el surgimiento de
las relaciones internacionales como una disciplina científica por derecho propio.
Esto explicaría por qué en algunos países, donde la influencia del enfoque jurídico-
internacional sigue siendo fuerte, el desarrollo de los estudios de relaciones
internacionales ha sido más lento.
DIPLOMACIA
La historia internacional, el derecho internacional y la diplomacia han desempeñado roles
importantes en la sociedad internacional antes de que las relaciones internacionales se
convirtieran en una disciplina científica. La diplomacia, en particular, ha sido vista como
una ciencia de las relaciones entre Estados, aunque hay debates sobre si es un arte, una
ciencia o simplemente la ejecución de la política exterior de un Estado.
Durante los siglos XVIII y XIX, muchos internacionalistas consideraron la
diplomacia como una ciencia, lo que llevó a su desarrollo y aceptación. Esto nos
lleva a prestar atención a la diplomacia para comprender cómo surgieron las
relaciones internacionales como disciplina científica.
La base del desarrollo de la diplomacia como ciencia se encuentra en la configuración de
un sistema europeo de Estados, donde los Estados y la razón de Estado eran vistos como
el objetivo principal. Sin embargo, el establecimiento de embajadas permanentes y el
cuerpo diplomático durante los siglos XVI y XVII, junto con el aumento de las
relaciones intergubernamentales, proporcionaron una base sociológica y jurídica a
la diplomacia como ciencia.
Este sistema diplomático superó la visión individualista y el estado de naturaleza que
prevalecía en ese momento, permitiendo una perspectiva en la que el sistema europeo de
Estados se consideraba algo más que simplemente una colección de Estados
independientes.
La literatura diplomática trata sobre cómo los países se comunican y negocian entre sí,
especialmente a través de embajadas. Aunque inicialmente se enfocaba
principalmente en cuestiones específicas como la extraterritorialidad de las
embajadas, pronto se amplió para incluir consideraciones más generales sobre los
intereses comunes entre los Estados y cómo se pueden manejar mediante
negociaciones y entendimiento.
A partir del siglo XVII, la diplomacia comenzó a tener más autonomía dentro de los
gobiernos y se organizó en ministerios separados. Los diplomáticos también
empezaron a ser vistos como profesionales que necesitaban conocimientos
especializados en negociación. Esto llevó al concepto de un sistema diplomático que
engloba todas las relaciones diplomáticas.
La formación de diplomáticos también evolucionó, con la primera "escuela para
embajadores" fundada en 1712 en Francia, que se centraba en la historia de los tratados
y en el derecho internacional. La diplomacia se relaciona estrechamente con el
derecho internacional y la historia de los tratados, y la proliferación de obras en
estas áreas refleja la necesidad de comprender la diplomacia en desarrollo.
Además, los diplomáticos comenzaron a reconocerse como parte de un cuerpo
diplomático con intereses no solo de sus propios países, sino también del sistema
europeo en su conjunto.
Con el tiempo, la literatura diplomática se convirtió en más que simplemente guías para
embajadores o evidencia del derecho internacional, sino en una discusión sobre la
naturaleza única de la diplomacia como actividad política dentro del sistema europeo de
Estados.
A pesar de los cambios políticos, como la Revolución Francesa, que trajeron
nuevos valores a las relaciones internacionales, la diplomacia no decayó. Más bien,
el aumento de las relaciones políticas y comerciales entre los Estados, junto con la
estabilidad del sistema europeo de Estados, fortaleció el papel de la diplomacia.
Eventos como el Congreso de Viena y la creación de instituciones multilaterales también
contribuyeron a reforzar la diplomacia como ciencia de las relaciones internacionales.
El conde de Garden dijo que la diplomacia es como la ciencia de entender las relaciones
entre países y cómo satisfacer sus intereses sin pelear. La diplomacia se enfoca en
mantener la paz entre naciones y asegurar que cada país esté seguro y tranquilo. En el
pasado, la diplomacia se consideraba como la principal forma de entender las
relaciones internacionales, pero no abarcaba metas tan amplias y ambiciosas como
lo hace ahora.
A medida que el mundo se volvía más complicado, especialmente en el siglo XX,
surgieron nuevos factores que cambiaron la forma en que se veían las relaciones
internacionales. La diplomacia no pudo adaptarse completamente a estos cambios, y la
gente comenzó a darse cuenta de que se necesitaba un enfoque más amplio y científico
para entender y resolver los problemas internacionales. Esto condujo al desarrollo de las
relaciones internacionales como una disciplina separada.
Mientras tanto, la diplomacia se centró más en ejecutar la política exterior de los países a
través de la negociación pacífica. Aunque todavía es importante, ya no se ve como la
única forma de entender las relaciones internacionales. En cambio, las relaciones
internacionales como ciencia autónoma se centran en comprender y abordar los
complejos problemas que enfrenta la sociedad internacional en su conjunto.
LAS RELACIONES INTERNACIONALES COMO DISCIPLINA
CIENTÍFICA
Inicialmente, disciplinas como el derecho internacional, la historia diplomática y la
diplomacia eran fundamentales en comprender cómo los Estados interactuaban en el
ámbito internacional. Estas disciplinas se centraban principalmente en la proyección
del Estado en la esfera internacional, ya que coincidían con la consolidación del
Estado soberano como actor principal en las relaciones internacionales.
Sin embargo, a partir del siglo XX, estas disciplinas comenzaron a perder su
relevancia debido a la aparición de una nueva ciencia: las relaciones
internacionales. Esta nueva disciplina se desarrolló como respuesta a los cambios
significativos en la sociedad internacional, como el desarrollo tecnológico e
industrial, los movimientos sociales y políticos, la heterogeneidad de la sociedad
internacional, y los horrores de la Primera Guerra Mundial. Además, factores como la
influencia creciente de las grandes potencias, el papel de los factores ideológicos,
económicos y sociales en las relaciones internacionales, el surgimiento de organizaciones
internacionales, y la creciente interdependencia entre los Estados, contribuyeron a la
necesidad de una disciplina que abordara de manera global la problemática internacional.
Por qué el estudio científico de las relaciones internacionales se
desarrolló más tarde que otras disciplinas?
1. Antes de la Primera Guerra Mundial, la idea predominante era que la voluntad de
los Estados era lo más importante en las relaciones internacionales. Esta visión se
mantuvo incluso cuando hubo eventos que desafiaron el poder del Estado,
considerándolos como problemas temporales que los propios Estados podrían
resolver. Esta mentalidad retrasó el surgimiento de las relaciones internacionales
como una disciplina científica.
2. Las disciplinas establecidas como el derecho internacional, la historia diplomática
y la diplomacia tenían un papel dominante en la academia y la ciencia hasta que el
sistema internacional se vio afectado por la crisis de la Primera Guerra Mundial.
Solo entonces se empezó a cuestionar seriamente su autoridad. El marxismo fue
una de las pocas corrientes de pensamiento que desafiaron las perspectivas
tradicionales en el siglo XIX.
3. Antes de la Primera Guerra Mundial, el interés público en los asuntos
internacionales era escaso debido al secreto y elitismo con que los gobernantes
manejaban estos temas. Además, la democracia representativa estaba en sus
primeras etapas en la mayoría de los Estados europeos. Sin embargo, hubo
indicios en el siglo XIX de que se necesitaba una nueva ciencia para entender la
sociedad internacional.
4. Fue a principios del siglo XX cuando se vieron los primeros signos del surgimiento
de las relaciones internacionales como una disciplina científica. Instituciones como
la Carnegie Endowment for International Peace comenzaron a publicar revistas
especializadas en asuntos internacionales. También se publicaron obras teóricas
sobre relaciones internacionales, como "World Politics" de Paul Reinsch en 1900.
5. Después de la Primera Guerra Mundial, hubo un gran aumento en el interés por
las relaciones internacionales. Se crearon cátedras en Estados Unidos e
Inglaterra, y surgieron instituciones importantes dedicadas a la investigación en
este campo, como el Royal Institute of International Affairs en Londres y el Council
on Foreign Relations en Nueva York.
6. Los primeros estudiosos y profesores en el campo de las relaciones
internacionales provinieron de diversas áreas académicas, como el derecho
internacional, la historia, el gobierno y el servicio diplomático.
7. La Sociedad de Naciones y su proyecto de una sociedad internacional fueron
elementos clave en el desarrollo de los estudios internacionales en la década de
1920, lo que reflejó la influencia del enfoque jurídico-internacional en los primeros
años del estudio de las relaciones internacionales.
En los años veinte, dos enfoques principales dominaban los estudios internacionales. Uno
era descriptivo, centrado en los eventos internacionales actuales, liderado por la historia
diplomática. El otro era normativo, basado en el derecho internacional. En las
universidades estadounidenses, se ofrecían principalmente cursos sobre eventos
contemporáneos y sobre derecho e organización internacional, aunque con una
perspectiva más amplia que lo puramente legal.
Lo más destacado en esta época era el aumento de estudios que analizaban las
condiciones sociales, económicas, políticas e ideológicas detrás de los eventos y
problemas internacionales. La idea principal detrás de estos estudios era que el
análisis de las relaciones internacionales debía contribuir directamente a la paz y la
seguridad mundial.
A partir de 1919, los estudios internacionales comenzaron a cambiar significativamente.
Ya no se centraban únicamente en la perspectiva del Estado, que veía las relaciones
internacionales desde un punto de vista individualista y formal. En cambio, se empezó a
reconocer cada vez más la existencia de una sociedad internacional en la que los
Estados deben coexistir y donde existen intereses colectivos que deben ser
atendidos.
En la década de los veinte, se empezaron a notar los primeros cambios hacia una
nueva disciplina científica: las relaciones internacionales. Sin embargo, fue en la
década de los treinta cuando esta disciplina se consolidó, coincidiendo con nuevos
enfoques en el derecho internacional y la historia diplomática. La Primera Guerra Mundial
fue un factor importante en esta renovación, pero las conmociones políticas, económicas
e ideológicas de los años treinta también contribuyeron significativamente.
La visión formal y descriptiva fue cediendo paso gradualmente a una visión más
sociohistórica, que involucraba a disciplinas como la economía, la geografía, la sociología,
la ciencia política y la psicología. En este contexto, surgieron estudios y cursos en los
Estados Unidos con nombres como "Política Internacional" o "Relaciones
Internacionales", que intentaban integrar diferentes puntos de vista y datos de
diversas disciplinas.
Al mismo tiempo, el derecho internacional adoptó una perspectiva más sociológica
para superar sus limitaciones anteriores, y la historia diplomática comenzó a
transformarse en historia de las relaciones internacionales.
Este proceso de cambio se manifestó de manera diferente según el peso académico
que el derecho internacional y la historia diplomática tenían en cada país. En
general, la disciplina de las relaciones internacionales se desarrolló primero en aquellos
países donde estas disciplinas tradicionales tenían menos influencia, mientras que en
otros países el desarrollo fue más lento debido a la fuerte tradición académica existente.
Imagínate que desde finales de los años veinte, la gente que estudia cómo los
países se relacionan entre sí empezó a tener dos maneras muy diferentes de ver las
cosas.
• Por un lado, estaban los idealistas, que creían que se podía y se debía trabajar
para un mundo mejor y más pacífico.
•
• Por otro lado, estaban los realistas, que pensaban que el mundo es como es,
con conflictos y todo, y que lo importante era entenderlo sin intentar cambiarlo de
raíz.
Esta discusión marcó un antes y un después en cómo se estudian las relaciones
internacionales.
Los realistas, especialmente fuertes en la década de los treinta, influenciaron
mucho esta área, enfocándose en el poder como la clave para entender las
relaciones entre países. Esta perspectiva fue ganando terreno y ayudó a que las
relaciones internacionales se convirtieran en una disciplina científica propia,
distinta del derecho internacional y la historia diplomática.
Durante esos años, algunos expertos en Estados Unidos e Inglaterra ya notaban que solo
estudiar las leyes internacionales, las organizaciones, y la historia de las diplomacias no
era suficiente. Empezaron a ver que había que prestar atención a otros factores
como la seguridad, la expansión, el comercio, la diplomacia, la propaganda y hasta
la subversión.
La disciplina de las relaciones internacionales comenzó a tomar forma porque los
expertos querían entender la complejidad del mundo más allá de las leyes y las historias
de los tratados. Querían una visión completa que también considerara aspectos
como la economía, la sociedad, y los conflictos. Esta necesidad de entenderlo todo
llevó a que las relaciones internacionales evolucionaran de maneras distintas en
diferentes países, dependiendo de cómo era su sistema académico y de qué tan
abiertos estaban a mezclar diferentes áreas de estudio.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la forma en que estudiamos las relaciones
entre países cambió bastante. Antes de esto, la gente se enfocaba más en el
derecho internacional, la historia de cómo los países interactuaban, y la diplomacia
(la práctica de gestionar las relaciones internacionales). Pero luego, estos enfoques
empezaron a parecer insuficientes para entender el complejo mundo de las relaciones
entre países, especialmente con todos los cambios rápidos como la aparición de armas
nucleares, la formación de nuevas organizaciones internacionales, la creación de nuevos
países tras la descolonización, y cómo los países ricos y los países en desarrollo
interactuaban entre sí.
Entonces, después de la guerra, las relaciones internacionales empezaron a ser vistas
como una ciencia propia. Esto significa que empezaron a estudiar las relaciones entre
países de una manera más estructurada y sistemática, usando métodos y técnicas
de investigación de otras ciencias para entender mejor los problemas y encontrar
soluciones. Esto incluía mirar no solo la política y la economía, sino también
aspectos sociales, psicológicos, y más.
La idea era que para realmente entender cómo los países interactúan entre sí,
necesitamos mirar el panorama completo, no solo los acuerdos legales o los eventos
históricos. Las relaciones internacionales como disciplina tratan de hacer
justamente eso, ofreciendo una vista global y comprensiva de cómo funciona el
mundo a nivel internacional.
Aunque las relaciones internacionales han tomado prestado de muchas disciplinas
antiguas, como el derecho y la historia, el objetivo era crear algo nuevo que pudiera
abordar todos los aspectos de cómo los países se relacionan en el mundo moderno. Y
aunque todavía hay debates sobre cómo exactamente deberíamos hacer esto, el
punto es que las relaciones internacionales buscan entender y explicar la
complejidad de las interacciones globales de una manera que ninguna ciencia había
intentado antes.