San Jose
San Jose
show pero, sin lugar a dudas, están escri- al haber convertido su vocación humana
biendo hoy los acontecimientos decisivos de amor doméstico en la oblación sobrehu-
de nuestra historia: médicos, enfermeros y mana de sí mismo, de su corazón y de toda
enfermeras, encargados de reponer los pro- capacidad en el amor puesto al servicio del
ductos en los supermercados, limpiadoras, Mesías nacido en su casa»[8].
cuidadoras, transportistas, fuerzas de segu- Por su papel en la historia de la salva-
ridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y ción, san José es un padre que siempre ha
tantos pero tantos otros que comprendie- sido amado por el pueblo cristiano, como lo
ron que nadie se salva solo. […] Cuánta gente demuestra el hecho de que se le han dedi-
cada día demuestra paciencia e infunde es- cado numerosas iglesias en todo el mundo;
peranza, cuidándose de no sembrar pánico que muchos institutos religiosos, herman-
sino corresponsabilidad. Cuántos padres, dades y grupos eclesiales se inspiran en su
madres, abuelos y abuelas, docentes mues- espiritualidad y llevan su nombre; y que
tran a nuestros niños, con gestos pequeños desde hace siglos se celebran en su honor
y cotidianos, cómo enfrentar y transitar diversas representaciones sagradas. Mu-
una crisis readaptando rutinas, levantando chos santos y santas le tuvieron una gran
miradas e impulsando la oración. Cuántas devoción, entre ellos Teresa de Ávila, quien
personas rezan, ofrecen e interceden por el lo tomó como abogado e intercesor, enco-
bien de todos»[6]. Todos pueden encontrar mendándose mucho a él y recibiendo todas
en san José —el hombre que pasa desaper- las gracias que le pedía. Alentada por su ex-
cibido, el hombre de la presencia diaria, dis- periencia, la santa persuadía a otros para
creta y oculta— un intercesor, un apoyo y que le fueran devotos[9].
una guía en tiempos de dificultad.
San José nos recuerda que todos los
que están aparentemente ocultos o
en “segunda línea” tienen un prota-
gonismo sin igual en la historia de
la salvación. A todos ellos va dirigi-
da una palabra de reconocimiento y
de gratitud.
1. Padre amado
La grandeza de san José consiste
en el hecho de que fue el esposo de
María y el padre de Jesús. En cuan-
to tal, «entró en el servicio de toda la econo- En todos los libros de oraciones se en-
mía de la encarnación», como dice san Juan cuentra alguna oración a san José. Invoca-
Crisóstomo[7]. ciones particulares que le son dirigidas to-
San Pablo VI observa que su paternidad dos los miércoles y especialmente durante
se manifestó concretamente «al haber he- todo el mes de marzo, tradicionalmente de-
cho de su vida un servicio, un sacrificio al dicado a él[10].
misterio de la Encarnación y a la misión re- La confianza del pueblo en san José se
dentora que le está unida; al haber utilizado resume en la expresión “Ite ad Ioseph”,
la autoridad legal, que le correspondía en la que hace referencia al tiempo de hambru-
Sagrada Familia, para hacer de ella un don na en Egipto, cuando la gente le pedía pan
total de sí mismo, de su vida, de su trabajo; al faraón y él les respondía: «Vayan donde
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tuar incluso a través de nuestros miedos, de haberle informado que los que intentaban
nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. matar al niño habían muerto, le ordenó que
Y nos enseña que, en medio de las tormen- se levantara, que tomase consigo al niño y a
tas de la vida, no debemos tener miedo de su madre y que volviera a la tierra de Israel
ceder a Dios el timón de nuestra barca. A (cf. Mt 2,19-20), él una vez más obedeció sin
veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo vacilar: «Se levantó, tomó al niño y a su ma-
control, pero Él tiene siempre una mirada dre y entró en la tierra de Israel» (Mt 2,21).
más amplia. Pero durante el viaje de regreso, «al ente-
rarse de que Arquelao reinaba en Judea en
lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de
3. Padre en la obediencia ir allí y, avisado en sueños —y es la cuarta
vez que sucedió—, se retiró a la región de
Así como Dios hizo con María cuando le Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado
manifestó su plan de salvación, también a Nazaret» (Mt 2,22-23).
José le reveló sus designios y lo hizo a tra- El evangelista Lucas, por su parte, relató
vés de sueños que, en la Biblia, como en to- que José afrontó el largo e incómodo viaje
dos los pueblos antiguos, eran considerados de Nazaret a Belén, según la ley del censo
uno de los medios por los que Dios manifes- del emperador César Augusto, para em-
taba su voluntad[13]. padronarse en su ciudad de origen. Y fue
José estaba muy angustiado por el em- precisamente en esta circunstancia que
barazo incomprensible de María; no quería Jesús nació y fue asentado en el censo del
«denunciarla públicamente»[14], pero deci- Imperio, como todos los demás niños (cf. Lc
dió «romper su compromiso en secreto» (Mt 2,1-7).
1,19). En el primer sueño el ángel lo ayudó a San Lucas, en particular, se preocupó de
resolver su grave dilema: «No temas aceptar resaltar que los padres de Jesús observaban
a María, tu mujer, porque lo engendrado en todas las prescripciones de la ley: los ritos de
ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz la circuncisión de Jesús, de la purificación de
un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, María después del parto, de la presentación
porque él salvará a su pueblo de sus peca- del primogénito a Dios (cf. 2,21-24)[15].
dos» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmedia- En cada circunstancia de su vida, José
ta: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo supo pronunciar su “fiat”, como María en la
que el ángel del Señor le había mandado» Anunciación y Jesús en Getsemaní.
(Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama José, en su papel de cabeza de familia,
y salvó a María. enseñó a Jesús a ser sumiso a sus padres,
En el segundo sueño el ángel ordenó a
José: «Levántate, toma contigo al niño y a
su madre, y huye a Egipto; quédate allí has-
ta que te diga, porque Herodes va a buscar
al niño para matarlo» (Mt 2,13). José no dudó
en obedecer, sin cuestionarse acerca de las
dificultades que podía encontrar: «Se levan-
tó, tomó de noche al niño y a su madre, y se
fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte
de Herodes» (Mt 2,14-15).
En Egipto, José esperó con confianza y
paciencia el aviso prometido por el ángel
para regresar a su país. Y cuando en un ter-
cer sueño el mensajero divino, después de
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según el mandamiento de Dios (cf. Ex 20,12). razonamientos para dar paso a lo que acon-
En la vida oculta de Nazaret, bajo la guía tece y, por más misterioso que le parezca,
de José, Jesús aprendió a hacer la voluntad lo acoge, asume la responsabilidad y se re-
del Padre. Dicha voluntad se transformó en concilia con su propia historia. Si no nos re-
su alimento diario (cf. Jn 4,34). Incluso en conciliamos con nuestra historia, ni siquie-
el momento más difícil de su vida, que fue ra podremos dar el paso siguiente, porque
en Getsemaní, prefirió hacer la voluntad siempre seremos prisioneros de nuestras
del Padre y no la suya expectativas y de las con-
propia[16] y se hizo «obe- siguientes decepciones.
diente hasta la muerte La vida espiritual
[…] de cruz» (Flp 2,8). Por de José no nos muestra
ello, el autor de la Carta una vía que explica, sino
a los Hebreos concluye una vía que acoge. Sólo a
que Jesús «aprendió su- partir de esta acogida, de
friendo a obedecer» (5,8). esta reconciliación, pode-
Todos estos aconte- mos también intuir una
cimientos muestran que historia más grande, un
José «ha sido llamado significado más profun-
por Dios para servir di- do. Parecen hacerse eco
rectamente a la persona las ardientes palabras de
y a la misión de Jesús Job que, ante la invita-
mediante el ejercicio de ción de su esposa a rebe-
su paternidad; de este larse contra todo el mal
modo él coopera en la que le sucedía, respondió:
plenitud de los tiempos «Si aceptamos de Dios los
en el gran misterio de la bienes, ¿no vamos a acep-
redención y es verdaderamente “ministro tar los males?» (Jb 2,10).
de la salvación”»[17]. José no es un hombre que se resigna pa-
sivamente. Es un protagonista valiente y
fuerte. La acogida es un modo por el que se
4. Padre en la acogida manifiesta en nuestra vida el don de la for-
taleza que nos viene del Espíritu Santo. Sólo
José acogió a María sin poner condicio- el Señor puede darnos la fuerza para acoger
nes previas. Confió en las palabras del án- la vida tal como es, para hacer sitio incluso
gel. «La nobleza de su corazón le hace supe- a esa parte contradictoria, inesperada y de-
ditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, cepcionante de la existencia.
en este mundo donde la violencia psicológi- La venida de Jesús en medio de nosotros
ca, verbal y física sobre la mujer es paten- es un regalo del Padre, para que cada uno
te, José se presenta como figura de varón pueda reconciliarse con la carne de su pro-
respetuoso, delicado que, aun no teniendo pia historia, aunque no la comprenda del
toda la información, se decide por la fama, todo.
dignidad y vida de María. Y, en su duda de Como Dios dijo a nuestro santo: «José,
cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar hijo de David, no temas» (Mt 1,20), parece
iluminando su juicio»[18]. repetirnos también a nosotros: “¡No tengan
Muchas veces ocurren hechos en nues- miedo!”. Tenemos que dejar de lado nuestra
tra vida cuyo significado no entendemos. ira y decepción, y hacer espacio —sin nin-
Nuestra primera reacción es a menudo de guna resignación mundana y con una forta-
decepción y rebelión. José deja de lado sus leza llena de esperanza— a lo que no hemos
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la noche organizó la huida a Egipto (cf. Mt familias, como muchos de nuestros herma-
2,13-14). nos y hermanas migrantes que incluso hoy
De una lectura superficial de estos re- arriesgan sus vidas forzados por las adver-
latos se tiene siempre la impresión de que sidades y el hambre. A este respecto, creo
el mundo esté a merced de los fuertes y que san José sea realmente un santo patro-
de los poderosos, pero la “buena noticia” no especial para todos aquellos que tienen
del Evangelio consiste en mostrar cómo, a que dejar su tierra a causa de la guerra, el
pesar de la arrogancia y la violencia de los odio, la persecución y la miseria.
gobernantes terrenales, Dios siempre en- Al final de cada relato en el que José es
cuentra un camino para cumplir su plan el protagonista, el Evangelio señala que
de salvación. Incluso nuestra vida parece a él se levantó, tomó al Niño y a su madre e
veces que está en manos de fuerzas supe- hizo lo que Dios le había mandado (cf. Mt
riores, pero el Evangelio nos dice que Dios 1,24; 2,14.21). De hecho, Jesús y María, su ma-
siempre logra salvar lo que es importante, dre, son el tesoro más preciado de nuestra
con la condición de que tengamos la misma fe[21].
valentía creativa del carpintero de Nazaret, En el plan de salvación no se puede se-
que sabía transformar un problema en una parar al Hijo de la Madre, de aquella que
oportunidad, anteponiendo siempre la con- «avanzó en la peregrinación de la fe y man-
fianza en la Providencia. tuvo fielmente su unión con su Hijo hasta
Si a veces pareciera que Dios no nos ayu- la cruz»[22].
da, no significa que nos haya abandonado, Debemos preguntarnos siempre si esta-
sino que confía en nosotros, en lo que pode- mos protegiendo con todas nuestras fuerzas
mos planear, inventar, encontrar. a Jesús y María, que están misteriosamen-
Es la misma valentía creativa que mos- te confiados a nuestra responsabilidad, a
traron los amigos del paralítico que, para nuestro cuidado, a nuestra custodia. El Hijo
presentarlo a Jesús, lo bajaron del techo (cf. del Todopoderoso viene al mundo asumien-
Lc 5,17-26). La dificultad no detuvo la auda- do una condición de gran debilidad. Nece-
cia y la obstinación de esos amigos. Ellos sita de José para ser defendido, protegido,
estaban convencidos de que Jesús podía cuidado, criado. Dios confía en este hombre,
curar al enfermo y «como no pudieron in- del mismo modo que lo hace María, que en-
troducirlo por causa de la multitud, subie- cuentra en José no sólo al que quiere salvar
ron a lo alto de la casa y lo hicieron bajar en su vida, sino al que siempre velará por ella
la camilla a través de las tejas, y lo colocaron y por el Niño. En este sentido, san José no
en medio de la gente frente a Jesús. Jesús, al puede dejar de ser el Custodio de la Iglesia,
ver la fe de ellos, le dijo al paralítico: “¡Hom- porque la Iglesia es la extensión del Cuerpo
bre, tus pecados quedan perdonados!”» (vv. de Cristo en la historia, y al mismo tiempo
19-20). Jesús reconoció la fe creativa con la en la maternidad de la Iglesia se manifies-
que esos hombres trataron de traerle a su ta la maternidad de María[23]. José, a la vez
amigo enfermo. que continúa protegiendo a la Iglesia, sigue
El Evangelio no da ninguna información amparando al Niño y a su madre, y nosotros
sobre el tiempo en que María, José y el Niño también, amando a la Iglesia, continuamos
permanecieron en Egipto. Sin embargo, lo amando al Niño y a su madre.
que es cierto es que habrán tenido necesi- Este Niño es el que dirá: «Les aseguro
dad de comer, de encontrar una casa, un tra- que siempre que ustedes lo hicieron con
bajo. No hace falta mucha imaginación para uno de estos mis hermanos más pequeños,
llenar el silencio del Evangelio a este res- conmigo lo hicieron» (Mt 25,40). Así, cada
pecto. La Sagrada Familia tuvo que afrontar persona necesitada, cada pobre, cada perso-
problemas concretos como todas las demás na que sufre, cada moribundo, cada extran-
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jero, cada prisionero, cada enfermo son “el él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la
Niño” que José sigue custodiando. Por eso alegría de lo que significa comer el pan que
se invoca a san José como protector de los es fruto del propio trabajo.
indigentes, los necesitados, los exiliados, En nuestra época actual, en la que el tra-
los afligidos, los pobres, los moribundos. bajo parece haber vuelto a representar una
Y es por lo mismo que la Iglesia no puede urgente cuestión social y el desempleo al-
dejar de amar a los más pequeños, porque canza a veces niveles impresionantes, aun
Jesús ha puesto en ellos su preferencia, se en aquellas naciones en las que durante dé-
identifica personalmente con ellos. De José cadas se ha experimentado un cierto bien-
debemos aprender el mismo cuidado y res- estar, es necesario, con una conciencia reno-
ponsabilidad: amar al Niño y a su madre; vada, comprender el significado del trabajo
amar los sacramentos y la caridad; amar a la que da dignidad y del que nuestro santo es
Iglesia y a los pobres. En cada una de estas un patrono ejemplar.
realidades está siempre el Niño y su madre. El trabajo se convierte en participación
en la obra misma de la salvación, en oportu-
nidad para acelerar el advenimiento del Rei-
6. Padre trabajador no, para desarrollar las propias potenciali-
dades y cualidades, poniéndolas al servicio
Un aspecto que caracteriza a san José de la sociedad y de la comunión. El trabajo
y que se ha destacado desde la época de la se convierte en ocasión de realización no
primera Encíclica social, la Rerum novarum sólo para uno mismo, sino sobre todo para
de León XIII, es su relación con el trabajo. ese núcleo original de la sociedad que es la
San José era familia. Una familia que carece de trabajo
está más expuesta a dificultades, tensiones,
fracturas e incluso a la desesperada y des-
esperante tentación de la disolución.
¿Cómo podríamos hablar de digni-
dad humana sin comprometer-
nos para que todos y cada uno
tengan la posibilidad de un
sustento digno?
La persona que traba-
ja, cualquiera que sea su
tarea, colabora con Dios
mismo, se convierte un
poco en creador del mun-
do que nos rodea. La crisis
de nuestro tiempo, que es
una crisis económica, so-
cial, cultural y espiritual,
puede representar para
todos un llamado a re-
descubrir el significado,
la importancia y la ne-
cesidad del trabajo para
dar lugar a una nueva
un carpintero que trabajaba honestamente “normalidad” en la que nadie quede excluido.
para asegurar el sustento de su familia. De La obra de san José nos recuerda que el mis-
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