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JUEVES SANTO
HORA SANTA
Introducción
Guía: Jesús ha vivido unos momentos intensos. Los discípulos quieren descansar,
pero no le dejan solo. Esta tarde nuestra iglesia, nuestros grupos eran el Cenáculo.
Jesús repetía sus palabras y sus signos… Fueron tantos y tan densos que queremos
recordarlos, volver a meditarlos. Esta noche todos nosotros somos Getsemaní. Cristo
está aquí. Y nosotros también para adorar y agradecer su entrega en el Pan y el Vino
nuevos y para iniciar el misterio pascual de su muerte y resurrección. (Canto)
PRIMER MOMENTO
Guía: En tu noche de entrega, en tu noche de soledad, en tu hora difícil, en tu lucha
y agonía. R. Nosotros queremos rezar contigo.
Guía: Cuando todos te abandonan, cuando Judas te traiciona, cuando el Sanedrín
prepara tu condena. R. Nosotros queremos estar contigo.
Guía: Cuando los discípulos duermen. R. Nosotros queremos velar contigo.
Guía: Cuando los soldados te prenden. R. Nosotros queremos defenderte.
Guía: Cuando Pedro te niega tres veces. R. Nosotros queremos confesarte.
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.
Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:
Todos vais a caer, como está escrito: <<Heriré al pastor y se dispersarán las
ovejas.>> Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea. Pedro replicó:
aunque todos caigan, yo no. Jesús le contestó: Te aseguro, que tú hoy, esta noche,
antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres. Pero él insistía: Aunque
tenga que morir contigo, no te negaré. Y los demás decían lo mismo. Fueron a una
finca, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí mientras voy a
orar. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les
dijo: Me muero de tristeza: quedaos aquí velando. Palabra del Señor.
Un momento de silencio para reflexionar. (Canto)
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Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te busque, sino que tú me buscas en todos los caminos.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te llame por tu nombre, sino que tú tienes el mío tatuado en la palma de
tus manos.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te grite cuando no tengo ni palabra, sino que tú gimes en mí con tu grito.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo tenga proyectos para ti, sino que tú me invitas a caminar contigo hacia el
futuro.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te comprenda, sino que tú me comprendes en mi último secreto.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo hable de ti con sabiduría, sino que tú vives en mí y te expresas a tu manera.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te guarde en mi caja de seguridad, sino que yo soy una esponja en el fondo
de tu océano.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que tú me amas con
todo tú corazón y todas tus fuerzas.
Guía: Lo más importante no es…
R. Que yo trate de animarme, de planificar, sino que tu fuego arda dentro de mis
huesos.
Guía: Porque ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte... Si tú no me buscas,
llamas y amas primero? El silencio agradecido es mi última palabra y mi mejor manera
de encontrarte.
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SEGUNDO MOMENTO
Es el momento de la verdad, de la entrega, de la valentía. Jesús está dispuesto
a aceptar las consecuencias de su vida, las consecuencias de su fidelidad a Dios y a
los demás: tomar la cruz y salvar al mundo, el que podamos vivir y morir con
esperanza. Pero la muerte no hace gracia a nadie.
Esta noche te pedimos ser como tú. Atentos al Padre y a los hermanos. Con
esa entereza, esa confianza. Nosotros somos débiles y muchas veces pecadores que
desaparecemos ante el primer problema, que huimos, que no tenemos fuerzas, que
no nos comprometemos lo suficiente. Somos un poco Pedro que incluso te negó. Que
sepamos vivir “nuestra hora” y la hora de cada día.
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.
Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase
de él aquella hora; y dijo: ¡Abba! (Padre): tú lo puedes todo, aparta de mí ese cáliz.
Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. Volvió, y al encontrarlos dormidos,
dijo a Pedro: -Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad,
para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil. Palabra
del Señor.
Jesús nos dice esta noche que es posible orar al Padre desde toda situación humana.
En la angustia, en la debilidad, en la enfermedad, en las persecuciones, en los
terremotos.
También en la fiesta, en la alegría, cuando estamos bien. Se puede hablar con el
Padre, siempre. Porque el Padre está con Jesús, con nosotros, con todos.
Un momento de silencio para reflexionar. (Canto)
TERCER MOMENTO
Señor, gracias por quedarte con nosotros. No llegamos a alcanzar lo que es
tu presencia en la Eucaristía, en la Escritura, pero creemos en ti. Eres luz, fuerza,
amor. Es de noche, pero nos iluminas, te sientes débil ahora, pero sigues dando
fuerza, nos pides que amemos, pero tú nos amas primero. Gracias por tu presencia.
No olvidamos que muchos se sienten solos hoy día, que están enfermos, que sufren,
que son perseguidos a causa de la justicia, que no pueden dar de comer a sus hijos,
que sufren la guerra de los poderosos… Es un buen Getsemaní muy actual y muy
vivo; pero ahí estás tú. También nosotros queremos estar unidos a todas esas
personas, contigo en ellos, Señor.
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LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.
De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los
encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué
contestarle. Volvió y les dijo: -Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la
hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega. Palabra del Señor.
Un momento de silencio para reflexionar. (Canto)
Es conveniente y necesario que siempre y en todo lugar demos gracias a Dios por
Jesucristo:
Guía: Por el misterio pascual de tu muerte y resurrección. R. Te damos gracias,
Señor.
Guía: Por el pan y el vino de la Eucaristía. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por haberte quedado con nosotros. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por haber bajado hasta nuestros infiernos. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por tu amor hasta la muerte. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por tu presencia permanente. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por la fuerza de tu resurrección. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por el aliento de tu Espíritu. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por esta hora de oración. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por tu amor sin límites. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Porque siendo Dios, te arrodillas y a servir nos enseñas. R. Te damos gracias,
Señor.
Guía: Por tus palabras que reconfortan y sanan. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por todos los dones que nos concedes. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por olvidar nuestras traiciones e incoherencias. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por tu amor sin tregua y sin fronteras. R. Te damos gracias, Señor.
Guía: Por la madre que al pie del madero nos dejaste. R. Te damos gracias, Señor.
CUARTO MOMENTO
Llega la hora de la traición, el momento cumbre. Jesús se entrega en servicio
por todos. Parece como si todo estuviera perdido. Las tinieblas se ríen de la luz; el
odio parece triunfar sobre el amor. La muerte parece regodearse de la vida. Y, en la
oración, Jesús ha vencido la angustia, ha recobrado las fuerzas, y sale decidido a
proclamar la fuerza del amor, la belleza de la vida, la gratuidad de la luz.
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LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.
-Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto. Y en cuanto llegó, se
acercó y le dijo: -¡Maestro! Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero
uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado
del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo: -¿Habéis salido a prenderme
con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario os estaba enseñando en
el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras. Y todos lo
abandonaron y huyeron. Palabra del Señor.
Oración:
Señor te quedas solo; será un rato. Nosotros siempre estamos aquí contigo,
esperando tu amor definitivo Tú eres realmente, el Cristo, el que ha de venir. Tú eres
el amor de Dios. Un amor que ayuda, acoge, alienta, abraza; un amor de amigo, de
padre, de alguien que no nos abandona. Haznos ser más seguidores tuyos, que
podamos parecernos a ti que acojamos a todos con un corazón grande como el tuyo.
En el triduo Pascual que celebramos queremos ser como Tú, y estar más cerca de ti
y de nuestros hermanos necesitados.
Un momento de silencio. (Canto)
PRECES
Quisiéramos poner ante nuestros ojos a cuantos están marcados por el dolor
y la angustia, por la soledad o el sinsentido, por la desgracia y la tortura, por la
marginación y la miseria, por la enfermedad o la cárcel, por la humillación y condena
a muerte… En todas Cristo sigue su agonía.
Pedimos:
Guía: Por los agonizantes y enfermos terminales, que además de los paliativos, no
les falte el ángel del consuelo. Roguemos al Señor. R. Te rogamos, Señor.
Guía: Por los que viven en la miseria y el olvido, que lleguen a todos sus gritos
silenciosos. Roguemos al Señor. R. Te rogamos, Señor.
Guía: Por los que son víctimas del terror, de la guerra, de los secuestros y la tortura,
que a todos nos interpele su martirio. Roguemos al Señor. R. Te rogamos, Señor.
Guía: Por los ancianos que no son queridos y se sienten solos, que encuentren
personas que los acompañen y valoren. Roguemos al Señor. R. Te rogamos, Señor.
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Guía: Por las mujeres maltratadas; víctimas de la violencia de género, la prostitución,
que puedan recuperar su dignidad y su libertad. Roguemos al Señor. R. Te rogamos,
Señor.
Guía: Por los niños esclavizados, vendidos, prostituidos, militarizados, que
encuentren los medios para rehacer sus vidas. Roguemos al Señor. R. Te rogamos,
Señor.
Guía: Por los que no tienen trabajo, por los fracasados, que no les falten nuevas
oportunidades. Roguemos al Señor. R. Te rogamos, Señor.
Guía: Por todos los que están marcados por el desamparo o el vicio y las adicciones,
que no pierdan la esperanza de una liberación. Roguemos al Señor. R. Te rogamos,
Señor.
Guía: Por los migrantes, que tienen que afrontar tantos riesgos y separaciones, que
puedan ser integrados socialmente y alcanzar sus proyectos. Roguemos al Señor. R.
Te rogamos, Señor.
Guía: Por… llevar una petición personal… R. Te rogamos, Señor.
Oremos: Oh Jesús, que luchaste y sufriste la agonía de Getsemaní, acompaña y
conforta a cuantos se encuentran en esas noches tristes.
Recemos la oración de la fraternidad: PADRE NUESTRO… (Canto)
CONSIDERACIÓN FINAL
Hemos pasado un rato acompañando al Señor. Las prolongadas horas de la
agonía de Jesús han transcurrido ya para dar lugar a una jornada de tormentos y
aflicciones y a las tres últimas horas de agonía sobre la cruz. Son acontecimientos
que conmueven a todo creyente. Sin embargo, sería un error presentar separados o
siquiera distantes el misterio de la Pasión y el de la Resurrección del Señor.
Celebremos la Pasión a través de la visión gloriosa de Cristo resucitado. En el silencio
de la fe, adoremos y demos gracias.
ORAMOS: Como yo os he amado. Pedimos que nos ayude a sentir esta noche
la fuerza de su amor, y su amistad y su ternura. Queremos pedir a Jesús que nos
enseñe a amar como él y que nos capacite para amar como él.
"QUE OS AMÉIS COMO YO OS HE AMADO"
Canto. Un mandamiento nuevo nos da el Señor…