Justicia Restaurativa en Terrorismo
Justicia Restaurativa en Terrorismo
Madrid
Noviembre 2018
JUSTICIA RESTAURATIVA EN DELITOS DE TERRORISMO
Arriaza
Sandra
González
Contenido
1 Introducción ....................................................................................................................... 1
1.1 Qué es la Justicia Restaurativa .................................................................................... 1
2 Justicia restaurativa ............................................................................................................ 2
2.1 Análisis teórico de la Justicia Restaurativa ................................................................. 2
El programa ........................................................................................................................ 3
El proceso........................................................................................................................... 3
El resultado ........................................................................................................................ 3
El facilitador o mediador ................................................................................................... 3
2.2 Finalidad de la Justicia Restaurativa ........................................................................... 6
3 Justicia Restaurativa con victimización terrorista.............................................................. 9
3.1 Encuadre histórico de ETA en el País Vasco .............................................................. 9
3.2 Marco legal de la aplicación de la Justicia Restaurativa en los delitos de terrorismo
10
3.3 Controversia .............................................................................................................. 11
4 Encuentros restaurativos .................................................................................................. 11
4.1 Un encuentro diferente .............................................................................................. 11
4.2 Preparación del encuentro ......................................................................................... 13
4.2.1 El contacto inicial con los exterroristas ............................................................. 13
4.2.2 El contacto inicial con las víctimas .................................................................... 13
4.2.3 Fase de preparación con exterroristas ................................................................ 15
4.2.4 Fase de preparación con las víctimas ................................................................. 17
4.3 El encuentro restaurativo........................................................................................... 19
4.3.1 Situaciones de las partes previas al encuentro ................................................... 19
4.3.2 Preparación del encuentro .................................................................................. 21
4.3.3 Inicio del encuentro............................................................................................ 22
5 Conclusión ....................................................................................................................... 25
6 Bibliografía ...................................................................................................................... 27
1 Introducción
1
2 Justicia restaurativa
El sistema penal convencional presenta una gran dependencia de las penas retributivas y
del poder sancionador del estado, con una tendencia alta a la encarcelación (Márquez 2007).
Como ventaja frente al sistema penal general, la Justicia restaurativa personaliza a las
partes del conflicto, teniendo en cuenta las características y necesidades de las víctimas, tanto
físicas como emocionales. Y responsabiliza al infractor de los actos cometidos, ya que no se
centra únicamente en la imposición de una pena. Ofrece, mediante el dialogo, la posibilidad de
concretar una solución entre víctima y victimario mediante acuerdo que consideren razonable,
Ríos (2017). La Justicia Restaurativa es una alternativa para buscar una solución que va más
allá de la más conocida vía retributiva (Márquez 2007).
2
participar en el proceso y no se resuelva únicamente entre el estado y el victimario. (Márquez
2007).
El éxito de esta justicia no consiste en aumentar las penas, sino en la valoración de los
daños y que se reparan o han sido prevenidos. (Márquez 2007 y Olalde 2013). Pretende
recuperar la funcionalidad con la que se diseñó la pena privativa de libertad, de reinserción y
prevención, así como desestigmatizar a las personas involucradas (tanto a la víctima como al
ofensor) así como reinsertar a los mismos dentro de la sociedad. (Márquez 2007)
La Organización de las Naciones Unidas marca una serie de conceptos que son fundamentales
dentro del paradigma de la Justicia Restaurativa en ONU (2007) en la Recopilación de reglas
y normas de las Naciones Unidas en la esfera de la prevención del delito:
El proceso debe velar por la participación conjunta para la resolución de conflictos por
parte de las víctimas y el victimario y en caso de que se estime oportuno también
participaran familiares o miembros de la comunidad. Dichos procesos han de incluir
técnicas como la de mediación, conciliación, conferencia y sentencias circulares.
El resultado ha de ser restaurativo, eso supone que dicho acuerdo derivado del proceso
debe incluir, partiendo del propio encuentro, una serie de respuestas y la aplicación de
programas reparadores, que restituyan e incluyan servicios a la comunidad y que no
sólo satisfagan las necesidades individuales sino también a la sociedad o a los familiares
en su caso. Resignificando a las partes que asumen sus responsabilidades, así como la
reinserción del victimario y víctima dentro de la sociedad
3
Por lo tanto, algunos de los acuerdos que pueden producirse en los procesos restaurativos
podrían ser: la restitución, el servicio a la comunidad, reparación Individual, reparación
colectiva, reparación simbólica, reparación material y reparación integral (Márquez 2007).
Tenemos que ser cautos ante el proceso de Justicia Restaurativa, ya que pueden vulnerar
sus premisas y aprovechar las ventajas que para cada cual aporta este proceso. Su aplicación
debe revisarse de manera continuada y de forma crítica, para evitar que termine siendo un
medio para resolver conflictos de forma rápida, usada como un medio para realizar
negociaciones más favorecedoras para las víctimas, o incluso para reducir la condena por parte
del encausado (Ríos 2017).
Por lo tanto, un buen proceso de Justicia restaurativa sería aquel que proporciona apoyo
a las víctimas, sobre todo a aquellas en las que los agresores no quieren tomar parte del proceso
o no se conocen, el apoyo podría proporcionarse en forma de indemnización por lesiones.
Además de proporcionar ayuda a los criminales de manera que se ofrezcan medidas de
reinserción y rehabilitación, que pueden incluir ayudas por parte de la sociedad. Sobre todo,
salvaguardando la participación de víctima y victimario de forma directa (Wright 2002).
La segunda dimensión sería “la superación de los límites del Yo para relacionarse con
los otros” (p.130) en este caso nos referiríamos a la capacidad de empatía con los otros, a pesar
de que se encuentren en unas circunstancias diferentes a las nuestras (Bush y Folger 2006).
4
En cuanto a los objetivos de este modelo distan un poco de la mediación tradicional de
la escuela de Harvard, Fisher, Ury y Patton (1998) El modelo tradicional de Harvard es una
escuela que se encarga de resolver conflictos a partir de la negociación y por lo tanto no
podemos verlo desde la óptica de la mediación como sistema, (Giménez, 2001). Por lo que
existen razones obvias para rechazar esta escuela dentro del ámbito de los encuentros
restaurativos, ya que los pilares fundamentales de estos encuentros son totalmente contrarios a
los de la mencionada escuela, añadiendo que se vulnerarían los derechos de las víctimas,
mencionados en (ONU 2006)
5
En segundo lugar, tres años más tarde, se reguló también en la Ley Orgánica 4/2015
sobre el estatuto de la víctima, en concreto en el art 15.1 sobre los Servicios de la Justicia
restaurativa 1.
Y por último se incluyó en el Código Penal Español con la reforma de la Ley Orgánica
1/2015 que modificó el artículo 84.1 del Capítulo III, Título III 2.
1
Art. 15.1 de la LO 4/2015 del 27 de abril sobre los Servicios de la Justicia Restaurativa “Las víctimas podrán
acceder a servicios de Justicia Restaurativa, en los términos que reglamentariamente se determinen, con la
finalidad de obtener una adecuada reparación material y moral de los perjuicios derivados del delito, cuando se
cumplan los siguientes requisitos: a) el infractor haya reconocido los hechos esenciales de los que deriva su
responsabilidad; b) la víctima haya prestado su consentimiento, después de haber recibido información
exhaustiva e imparcial sobre su contenido, sus posibles resultados y los procedimientos existentes para hacer
efectivo su cumplimiento; c) el infractor haya prestado su consentimiento; d) el procedimiento de mediación no
entrañe un riesgo para la seguridad de la víctima, ni exista el peligro de que su desarrollo pueda causar nuevos
perjuicios materiales o morales para la víctima; y e) no esté prohibida por la ley para el delito cometido.”
2
Art. 84.1 CP, Capítulo III, Título III “El juez o tribunal también podrá condicionar la suspensión de la ejecución
de la pena al cumplimiento de alguna o algunas de las siguientes prestaciones o medidas: 1.ª El cumplimiento
del acuerdo alcanzado por las partes en virtud de mediación. 2.ª El pago de una multa, cuya extensión
determinarán el juez o tribunal en atención a las circunstancias del caso, que no podrá ser superior a la que
resultase de aplicar dos cuotas de multa por cada día de prisión sobre un límite máximo de dos tercios de su
duración. 3.ª La realización de trabajos en beneficio de la comunidad, especialmente cuando resulte adecuado
como forma de reparación simbólica a la vista de las circunstancias del hecho y del autor. La duración de esta
prestación de trabajos se determinará por el juez o tribunal en atención a las circunstancias del caso, sin que
pueda exceder de la que resulte de computar un día de trabajos por cada día de prisión sobre un límite máximo
de dos tercios de su duración.”
6
en relieve la escucha por encima del uso de la fuerza. Una justicia donde la búsqueda de una
solución justa acordada se fomenta más que el castigo impuesto. A través de un proceso de
escucha activa que promueva las actitudes empáticas. Además, la adopción de este tipo de
medidas permite que los sujetos se responsabilicen de manera personal de los actos realizados,
y es el método más efectivo para evitar la reincidencia (Ríos 2016).
La importancia de la Justicia Restaurativa como elemento que interviene más allá de los
hechos probados, la sentencia o el ingreso en prisión. Aporta una posibilidad de reparación,
tanto para la víctima que necesita ser conocedora de la verdad, para intentar conciliar su paz
interior, como para el victimario, que se hace responsable de su conducta frente a la víctima.
En ocasiones reconociendo la injusticia que ha provocado por su conducta, lo violentos y
crueles que han sido los actos que ha realizado, Pascual y Ríos (2016).
Otro de los objetivos propuestos por este planteamiento judicial es que permite a las
víctimas conocer la verdad, teniendo un acceso directo a la misma, es uno de los métodos más
eficaces de reparación, siendo un derecho intrínseco de la misma. A través de la verdad
logramos no solo la mencionada reparación, si no la superación de los miedos, la pacificación
de la convivencia a largo plazo y con ello permite individualizar la respuesta penal (Ríos 2016).
Cuando una persona es víctima de un delito uno de los derechos más importantes es el
conocimiento de la verdad, pero no solo es un derecho, es una necesidad inherente de las
mismas. En la justicia actual, se olvida en la mayor parte de las ocasiones el sufrimiento de la
víctima y es tratada como una prueba más en el juicio. Fuente de conocimiento que relata los
acontecimientos del crimen, Pascual y Ríos (2016).
Las víctimas han sido desde los inicios del derecho penal excluidas del proceso, y no se
prestó atención a la importancia de la victimología y atención a la misma hasta que apareció
este modelo de justicia (Ríos 2016). Debido a esta circunstancia, es importante resaltar la
regulación surgida dentro del estatuto de la víctima, en la que se refleja el derecho de las
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mismas en todo momento y desde la primera toma de contacto, inclusive en el momento
anterior a la presentación de la denuncia, a recibir la información necesaria sobre la existencia
de la Justicia Restaurativa, incluyendo los servicios disponibles, en los casos que legalmente
dicho modelo sea aplicable (Art 5.1 LO 4/2015)
Estos requisitos legales en los que se definen los casos donde son aplicados los servicios
de la Justicia Restaurativa se encuentran recogidos en el artículo 15 de la Ley Orgánica 4/2015.
En el mencionado artículo y de manera resumida, el ofensor tiene que reconocer los hechos
que tipificaron su comportamiento como delictivo asumiendo por tanto su responsabilidad. La
víctima, tras una correcta información sobre los servicios, debe aceptarlos de manera voluntaria
(Ríos 2016).
El ofensor ha de aceptar del mismo modo a dicho encuentro de forma consentida. Y dicho
proceso no puede suponer un riesgo para la seguridad o integridad física y moral de la víctima.
Además, tiene que ser un delito en el que legalmente pueda desarrollarse ese modelo (Ríos
2016).
Otra de las apuestas realizadas por este modelo es la responsabilización del victimario.
Este hecho implica asumir las consecuencias de las conductas y de los hechos que derivan de
las mismas. Una vez asumida la responsabilidad, el victimario debe procurar, en la medida de
lo posible, reparar los efectos dañinos de sus actos. Este hecho es de suma importancia, ya que
pone énfasis en la capacidad de reconducir la vida por uno mismo, y traemos en este punto la
buena praxis de este servicio a la hora de prevenir los actos de reincidencia, ya que es el propio
autor el que, en conjunto con la persona ofendida, su familia o la comunidad, los que acuerdan
la medida reparadora correspondiente, aumentando así el compromiso del victimario (Ríos
2016).
Cabe resaltar también, la importancia que tiene la responsabilización para las víctimas,
que en muchos de los casos es más importante que una sanción privativa de libertad, este
sistema de justicia no pretende incentivar el reconocimiento de la autoría, ni el perdón del
delito. Su objetivo fundamentalmente va dirigido a la estimulación de la responsabilidad
criminal, restando importancia a la anteriormente mencionada responsabilidad ética (Ríos
2016).
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Cuando liberas a los sujetos, aunque dentro de las circunstancias del marco penal, dándoles
la oportunidad de dialogar y tomar decisiones, dignificamos a las partes implicadas en el delito,
aumentando así la conciencia moral y aportando una identidad humana, que les hace
conscientes y capaces de realizar conductas reparadoras y evitar la reincidencia, aumentando
de manera exponencial su compromiso con los acuerdos o medidas (Ríos 2016).
Los primeros años, el grupo solo se centraba en el terreno simbólico, haciendo ikurriñas,
pintadas que decían “Gora ETA” y “Gora Euskadi” (Buesa 2011).
Entre 1970 y 1977 el Tribunal Militar juzgó en el Proceso de Burgos a dieciséis miembros
de la banda por la tendencia que ETA comenzaba a tomar como grupo terrorista (Reinares
2011).
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Desde 1983 hasta mediados de los noventa, los nacionalistas vascos miembros de
ETA(m) optan por el camino de la violencia. Desde entonces, tras numerosas movilizaciones
de la población vasca contra la violencia ejercida por el grupo terrorista, los etarras introducen
la llamada Kale Borroka (actos de violencia callejera) (Reinares 2011).
Desde 1996 hasta 2010, el grupo ETA(m) siguió debilitándose y, a parte de introducir la
Kale Borroka, el grupo terrorista trató de paliar las movilizaciones sociales con extorsiones
masivas y tergiversables “altos el fuego” (Reinares 2011).
La banda hizo varios “altos el fuego” uno en junio de 2007 hasta que finalmente emitió
un comunicado de cese definitivo el 20 de octubre de 2011 (Eguiguren y Aizpeolea, 2011).
3
Los delitos de terrorismo se encuentran tipificados en el Código Penal en el Capítulo VII, Título XXII, siendo
una definición por lo tanto bastante extensa, en el primer artículo de este capítulo, el artículo 573.1, se considera
delito de terrorismo a
“La comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la
libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de
riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, de atentado y tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones
o explosivos, previstos en el presente Código, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de
transporte colectivo o de mercancías, cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades: 1.ª
Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones
políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un
acto o a abstenerse de hacerlo. 2.ª Alterar gravemente la paz pública. 3.ª Desestabilizar gravemente el
funcionamiento de una organización internacional. 4.ª Provocar un estado de terror en la población o en una
parte de ella.”
Otra definición posible para los delitos de terrorismo la encontraríamos en “La Decisión de Marco del Consejo de
Europa de 13 de junio de 2002 sobre la lucha contra el terrorismo” que dice textualmente:
“Los Estados miembros tomarán las medidas necesarias para garantizar que los siguientes delitos, definidos
según su Derecho nacional, cometidos intencionalmente por un individuo o grupo contra uno o más países, sus
instituciones o ciudadanos, con el fin de intimidarlos y alterar gravemente o destruir las estructuras políticas,
económicas, medioambientales o sociales de un país, se castiguen como delitos terroristas....”
Y en la Propuesta nos encontramos con los siguientes delitos “ (a) Asesinato; (b) Lesiones corporales; (c)
Secuestro o toma de rehenes; (d) Extorsión; (e) Hurto o robo; (f) Secuestro ilícito o daño a instalaciones estatales
o gubernamentales, medios de transporte público, infraestructuras públicas, lugares de uso público y a la
propiedad; (h) Liberación de sustancias contaminantes, o provocación de incendios, explosiones o inundaciones,
poniendo en peligro a las personas, la propiedad, los animales o el medio ambiente; (i) Interferencia o
interrupción del suministro de agua, electricidad u otro recurso fundamental; (j) Ataques mediante interferencias
con sistemas de información; (k) Amenaza de cometer cualquier delito de los enumerados anteriormente”
Decisión Marco 2002/475/JAI, de 13 de junio de 2002, sobre la lucha contra el terrorismo
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firme, se han identificado las partes del proceso, es decir agresor y víctima, y por lo tanto existe
una condena. En este caso pena de prisión, en la que el agresor está cumpliendo dicha pena en
el momento que realizamos el encuentro, o ya ha cumplido una gran parte de ella, Pascual y
Ríos (2014)
3.3 Controversia
Bien es cierto, que cuando se plantea el hecho de realizar un encuentro entre una víctima y un
agresor que comparten un delito de terrorismo, saltan las alarmas, parece impensable enfrentar
cara a cara a una víctima y a una persona que ha participado en un grupo de violencia armada,
en este caso nos centraremos en el grupo de ETA, que es el caso que más cerca nos queda en
España. (Olalde 2013)
Los problemas que nos encontramos con estos encuentros los menciona Yanay en 2012, según
cita Olalde en el capítulo dos de los ojos del otro en 2013, son en primer lugar y como ya
mencioné anteriormente la problemática del reconocimiento moral sin reconocimiento ético,
en el que los terroristas asumen haber cometido el hecho delictivo, pero no solo no están
arrepentidos del mismo, sino que en ocasiones se sienten orgullosos. La segunda traba que nos
encontramos en el camino de los encuentros restaurativos es la problemática de accesibilidad
a dichos presos, y por último, y ya bastante claro, la problemática de la objetivación de la
víctima durante el proceso, que en muchas ocasiones los juzgados no respetan el derecho de
las mismas a tener un encuentro cara a cara para acceder a la verdad.
4 Encuentros restaurativos
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gran intensidad y el afloramiento de distintas emociones mucho mayor que en otro tipo de
delitos. (Umbreit 1995)
Los encuentros restaurativos con victimario terrorista presentan algunas diferencias con
respecto a los ya explicados anteriormente, en primer lugar, son encuentros que trabajan a nivel
“micro”, esto significa que no se focaliza en la toma de decisiones para llegar a un acuerdo,
sino que el punto de mira se encuentra en el dialogo y la reparación (Olalde 2013)
Por supuesto y de manera casi obligatoria, la actitud que deben adoptar los mediadores es
totalmente neutra y de no juicio hacia el victimario que se encuentra en la posición de
exterrorista (Umbreit 1995)
A continuación, y como introduce Umbreit en 1995 para que estos encuentros se lleven a
cabo, es necesaria una preparación previa, que él estima de unos seis a ocho meses, en el cual
se llevarán a cabo una serie de encuentros previos al encuentro final con cada una de las partes
por separado. Es en dichos encuentros donde se prepara a la víctima (o familiares de la víctima
en algunos casos) y también al victimario, en líneas generales se trabaja la comunicación y
transmisión de emociones y sentimientos que pueden aparecer, que generalmente suelen
presentar altos niveles de intensidad.
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4.2 Preparación del encuentro
4.2.1 El contacto inicial con los exterroristas
En el primer contacto que se establece con los terroristas, desde la experiencia aquí vivida
en España con exmiembros de ETA, los presos fueron seleccionados y citados por el
responsable de la institución penitenciaria. En este primer encuentro, se plantea el proyecto que
se pretende llevar a cabo, para ello se explica de manera detallada a los presos que es la
mediación penal y la Justicia Restaurativa, explicando también las diferencias entre ésta última
y los encuentros restaurativos que explicamos anteriormente, además se explican las
características de dicho encuentro, un proceso voluntario, con pacto de confidencialidad y
totalmente gratuito, que será llevado a cabo por una persona cualificada explicando en este
momento que es un mediador y las características de su intervención (Pascual 2013)
Otro de los elementos que marcarán el trabajo del mediador será determinar la preparación
del agresor para el encuentro, comprobar si está listo para narrar la verdad, delante de la
víctima, con respeto, y escuchando atentamente las repercusiones de sus actos y las
consecuencias. Verificar si será capaz de realizar una reflexión que le suponga un
reconocimiento y una responsabilidad moral sobre los hechos y actos cometidos (Olalde 2013)
El número de entrevistas que concertemos antes del encuentro con la víctima depende de
cada persona, es un proceso abierto y es necesario que los mediadores comprueben que el sujeto
está preparado para la entrevista con las víctimas o familiares de las mismas, para ello y como
primer requisito esencial, es que el sujeto se encuentre en prisión o posea una sentencia firme
(Pascual 2013), como ya comentamos en el marco legal de este proceso.
Los pasos que se realizan en esta primera toma de contacto y que aquí se mencionan, los
explica Esther Pascual en 2013 y son los siguientes;
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En primer lugar, se explica a las víctimas o sus familiares la propuesta de realizar el
encuentro, y al igual que a los terroristas en qué consiste la figura del mediador, en este caso,
aparte de especificar que no se conocen los resultados que del proceso puedan derivar, ya que
es relativamente nuevo, al menos en España. Los mediadores no aseguran en ningún momento
que la víctima se pueda llevar algo positivo del encuentro, pero lo que sí aseguran y
personalmente, es que nada negativo ni dañino derivará del mismo. La segunda función del
mediador por tanto, y a raíz de la primera, es la de determinar el momento oportuno para
realizar dicha reunión, para que tanto víctimas como victimarios se encuentren perfectamente
preparados para la misma (Pascual 2013). En cuanto a la preparación de la víctima es
importante determinar bien el momento, ya que debe estar dispuesta y ser consciente de que va
a escuchar la verdad, y no la verdad de una persona ajena, si no de la persona autora del delito,
el agresor. Dispuesta también a asumir la mirada de la persona que provocó el atentado, que la
afectó a ella o a algún ser cercano, y preparada para enfrentarse a reconocer las consecuencias
y hechos que derivaron del delito. Al fin y al cabo, preparada para cerrar sus heridas.
Abandonando de alguna manera el papel de víctima y cambiándolo por el de superviviente
(Olalde 2013)
Añadimos, que al ser un proceso extrajudicial los presos no obtendrían ninguna ventaja
penal ni reducción de condena. Elemento de vital importancia y exigido por todas las víctimas
(Pascual 2013)
A continuación, se explican los objetivos del encuentro que antes mencionábamos. No está
destinado a perdonar y tampoco a que la persona esté a la espera de recibir una disculpa. Es un
encuentro que pretende llegar a construir un espacio de dialogo y de escucha, para que tanto el
exterrorista por su parte pueda entender los sentimientos y consecuencias que de sus actos han
conformado a la víctima o familiares, y que, además, les permita a las víctimas conocer la
verdad. En un entorno creado para la unión de dos personas que comparten un mismo dolor,
pero de maneras muy diferentes (Pascual 2013).
Otro de los objetivos del primer encuentro, es clarificar que tanto el ritmo como el número
de las entrevistas serán establecidos por los participantes del proceso, clarificando que ellos
son el elemento central del mismo, siendo un proceso abierto y flexible. Que ambos tendrán
oportunidad de abandonar en un momento determinado, dado el carácter voluntario del mismo.
(Pascual 2013)
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4.2.3 Fase de preparación con exterroristas
Durante esta fase se realizarán una serie de encuentros preparatorios con los presos de
delitos de terrorismo, en la mayoría de los casos, el punto de encuentro, dadas las condiciones
vitales de los mismos, es en la prisión. A los presos que gozaban del tercer grado se les permitía
elegir libremente el punto de encuentro de las mismas, como dato curioso, Esther Pascual relata
en su experiencia que la mayoría elegía espacios abiertos, en lugares públicos. (Pascual 2013)
La primera fase consiste por tanto, en realizar un recorrido de forma resumida de los
contenidos que se prestaron durante la primera toma de contacto y a los que los presos han
aceptado al acceder a continuar con el proceso.
El desarrollo del proceso, en el que se habla de los encuentros previos como éste, que
se irán realizando hasta que ambos estén preparados para el encuentro final, en el que se
reunirán cara a cara víctima y agresor.
Y en último lugar, asegurar que los roles de los participantes están claros, son roles a
priori muy marcados, pero que pueden llegar a confundirse, generalmente por el terrorista, son
roles muy diferenciados uno es la víctima y otro es el agresor, siendo necesario mencionar el
lugar que ocupa cada uno.
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cuenta que muchos de los presos tenían dificultades a la hora de escribir la carta, ya que muchos
de ellos, se sentían avergonzados, no sabían que decir, para que no sonaran frívolos, tampoco
sabían cómo explicarse sin adelantar contenido del encuentro y en muchas ocasiones, sentían
que el perdón no era suficiente.
Al igual que en las preguntas, la carta tampoco es una imposición, esta se propone de
manera voluntaria, y por lo tanto, el mediador debe evaluar los motivos por los que la carta no
se escribe (Pascual 2013)
Durante las entrevistas previas con los exterroristas se les pudo clasificar en tres grupos,
al primero de todos pertenecían aquellos presos que habían superado el proceso de
desvinculación con ETA. Al segundo grupo, pertenecían algunos presos que se encontraban en
una situación avanzada de desvinculación. Y en tercer lugar, nos encontraríamos con una serie
de presos que se habían quedado estancados en este proceso de desvinculación. Con este último
grupo no se puede realizar el proceso encuentro final con las víctimas (Pascual 2013)
La mayoría de las víctimas, necesitan comprender los beneficios que los agresores
pudieron obtener al matar a su familiar. Y necesitan que éste ser querido sea llamado por su
nombre, que los hechos y la verdad se digan como son, sin minimizarlo con expresiones bonitas
o más políticamente correctas. Los motivos de participación son diversos, cada uno realiza este
proceso restaurativo de manera voluntaria, y cada uno por supuesto, tiene sus razones, algunos
lo hacen como forma de restaurar la paz en el País Vasco para sus hijos y futuras generaciones,
para evitar que el odio y el dolor se propague de generación en generación. Otros en cambio,
son felices recordando a sus seres queridos, y recordando los momentos que pasaron a su lado
(Pascual 2013).
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En la mayoría de los casos, las víctimas señalan que para ellas no es necesario que el
agresor les pida perdón, pero que para ellos, es de vital importancia que los mismos se
arrepientan de los hechos cometidos. Bien es cierto, que después de la mayoría de los
encuentros dicen comprender qué significado tiene realmente la palabra “Perdón” (Pascual
2013)
Todas las víctimas, la mayor parte indirectas, se sienten vinculadas de alguna manera
con el agresor, y para ellas es necesario romper el vínculo, tras el encuentro su vínculo es
diferente, y en muchos de los casos las víctimas siguen viendo al victimario, haciendo visitas
a la prisión o preguntando por ellos a los funcionarios y a los mediadores. (Pascual 2013).
Es interesante evaluar que, tras la superación del duelo, que pasó de la incredulidad, a
la aceptación y odio a una persona desconocida, hasta más tarde dejar pasar el odio y quedarse
con el dolor, después de los encuentros muchas de las víctimas sentían compasión por los
agresores, compadeciéndose de la dureza de las vidas de algunos de ellos, incluso antes de
entrar en el grupo terrorista. Además de compadecerse por la vida que llevan en la prisión y en
muchas ocasiones, las pocas perspectivas que tienen de futuro (Pascual 2013)
Una vez hemos analizado estas necesidades que emergerán por su propia característica
de ser humano y las entrañas de nuestra mente y nuestras emociones, los mediadores iniciarán
la entrevista sin perder de vista en ningún momento ninguna de las necesidades anteriormente
mencionadas (Pascual 2013)
La entrevista es bastante similar a la que se realiza con los exterroristas (Ver anexo II)
en este caso, las víctimas no tuvieron problemas en responder a cada una de las preguntas. En
este caso también es importante destacar cuales son las habilidades específicas y necesarias
que ha de tener el mediador (Pascual 2013)
El mediador tiene que ser capaz de realizar las preguntas de una manera fluida, no como
si fuera un interrogatorio, sino a modo de dialogo fluido en el que se desordenaran las preguntas
y se hilarán unas con otras a medida que vayan apareciendo en el curso del diálogo. También
el facilitador debe saber el momento adecuado de sus intervenciones, respetar los silencios,
tener una actitud empática, una escucha activa y respetar en cada momento los silencios de las
personas entrevistadas. Es esperable que, durante el curso de la entrevista, tanto con el
victimario como con las personas ofendidas, en el facilitador aparezcan gran cantidad de
emociones, y tienen que ser congruentes con ellas, pero también tener la habilidad para saber
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expresarlas, y manejar sus emociones para no generar rechazo o perder su neutralidad. Como
se demuestra en los encuentros que ya se han realizado, en ningún momento la expresión de
las emociones han sido mal recibidas por el interlocutor. (Pascual 2013).
Tras realizar esta serie de encuentros preparatorios, el mediador dará el visto bueno para
que se inicie el proceso de mediación cuando la víctima esté preparada, y para ello, tiene que
estar dispuesta a escuchar la verdad y las palabras del agresor, así como estar moral y
psicológicamente preparada para el encuentro. (Pascual 2013)
El tipo de diálogo que proponemos en los encuentros restaurativos está en conexión con
la comunicación no violenta a la que se refiere Rosenberg en el 2000, favorecer la escucha
activa, la empatía, la autocompasión, el respeto y la sinceridad plena, además permite alcanzar
en muchas ocasiones, mayor comprensión hacia nosotros mismos.
19
causado y, en tercer lugar, nos encontraríamos con la importancia que para ellos conlleva su
actuación para lograr un futuro libre de odio, donde puedan convivir de forma pacífica las
futuras generaciones. Es por estos motivos, por los que los exterroristas deciden participar en
los encuentros con las víctimas y están dispuestos a resolver todas sus preguntas, asumir las
consecuencias de los actos cometidos escuchándolas directamente de las propias víctimas.
(Ríos 2013)
Por lo que, en los encuentros previos se trabaja con los presos para que aprendan a expresar
sus sentimientos y emociones, así como el enfrentamiento a la revelación de la verdad, desde
una posición de arrepentimiento y reconocimiento de los hechos tal y como son, expresando
sus sentimientos y basando sus explicaciones desde este posicionamiento (Ríos 2013).
En este encuentro la víctima podrá verbalizar al agresor muchas de las emociones que ha
ido labrando en su historia de superación, logrando de cierta manera cubrir esa necesidad de
calma y paz antes mencionada, para así lograr afrontar de una manera diferente su vivencia
cotidiana y que enfrente de otra manera su día a día (Ríos 2013).
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Otro de los objetivos que se persiguen con los encuentros son la desvinculación con el
miedo y el odio, ya que este último, es una de las emociones que a la larga más duradero hace
el vínculo que encontramos entre dos personas. Y, el reto que se plantea durante estos
encuentros es el empoderamiento de la persona, para que la víctima y el victimario rompan ese
elemento relacional que los une, logrando alcanzar ese equilibrio interno tan ansiado por el ser
humano, recuperando así el control de su propia vida. Y añadimos, llegando a desetiquetarse
de papel de víctima que llevó durante muchos años y cambiarlo de alguna manera al de
superviviente (Ríos 2013).
El mediador en este periodo, tiene como tarea repasar todas las anotaciones realizadas
hasta el momento, hacer una valoración de las mismas. Visualizar los posibles inconvenientes
que podrían aparecer y la respuesta reconductora que se podría dar en cada momento, teniendo
en cuenta también las escenas o respuestas que no se pueden dar para que no se perjudique a la
víctima de ninguna manera y que el encuentro aporte la máxima cantidad de elementos
positivos a ambos participantes. Y estar preparado para escuchar hasta en los silencios (Ríos
2013).
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4.3.3 Inicio del encuentro
El lugar de reunión en estos encuentros, por norma general suele ser la prisión, dadas
las condiciones inevitables del victimario (Ríos 2013).
Para evitar que las personas ofendidas se puedan sentir incomodas tensas o ansiosas al no
conocer bien este escenario, los mediadores se encontrarán con las víctimas previamente en la
entrada de la cárcel. Y desde allí, acompañarán a la víctima y junto con los funcionarios e irán
a la sala de reunión donde se realizará el encuentro (Ríos 2013).
Una recomendación de Julián Ríos en 2013, desde su propia experiencia en los encuentros
restaurativos, es hablar sobre temas que para la persona sean familiares o cotidianos, por
ejemplo, la familia, el trabajo, además de todo ello, comenta la importancia del camino hacia
la sala de reunión dentro de la prisión. Normalmente la prisión es un sitio que se percibe
bastante hostil y es de agradecer que los funcionarios guíen al facilitador y a la víctima al punto
de encuentro, a la vez que explican brevemente como es la vida en la prisión, eso ayudará
además a la víctima a tomar un cierto contacto con la situación inicial del victimario desde su
propia vivencia (Ríos 2013)
Una vez llega la víctima a la sala pasan unos minutos hasta que llega el victimario. El
facilitador le recibe en la puerta y le acompañará dentro de la sala, encargándose de presentar
a ambas partes, dejando claro desde el principio la posición de cada uno en el proceso, (agresor
y víctima) después, se empoderará de nuevo a las partes a través del reconocimiento de su
valentía al aceptar realizar este encuentro restaurativo y se apoyará su decisión (Ríos 2013).
4
Que a petición del mediador solicitará que sea lo más confortable posible dentro de los recursos existentes, pero
que al menos sea un lugar acogedor.
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El desarrollo habitual del encuentro según relata Julián Ríos en 2013 y desde su
experiencia profesional, es que el inicio del dialogo suele ser protagonizado por el victimario,
generalmente comenzando él mismo con una frase de disculpa, sincera y expresada con gran
tensión, a continuación comienza a explicar las motivaciones que le llevaron personalmente a
participar en el encuentro, tal y como se trabajó en las entrevistas, el ofensor trata en la medida
de lo posible reparar el daño, con una buena escucha activa y siempre dispuesto a responder a
las preguntas que la persona a la que afecto su delito pudiera plantearle. Tratando de aliviar
como puedan en ese momento el sufrimiento y pesar que causaron a la víctima con su delito
(Ríos 2013).
El desarrollo del papel del victimario tiene unos puntos clave que suelen repetirse en el
tiempo en los encuentros restaurativos entre terroristas de ETA y víctimas. En estos encuentros
siempre, el exterrorista relata su entrada al grupo armado de ETA, explica y no justifica, ese
punto es esencial, también explican las distorsiones cognitivas que surgieron sobre el valor que
le daban a la vida humana usada como medio para lograr un fin de la organización, hablan
también de la obediencia ciega que tenían a la autoridad (en muchos casos desconocían quien
era la víctima, solo seguían las ordenes de sus superiores, en las que únicamente hablaban de
los elementos necesarios para ejecutar con éxito el delito). Por último, la gran mayoría acaban
explicando su situación actual incluyendo el largo recorrido vital que les ha llevado a
abandonar esta organización, Ríos 2013 (de aquí la importancia de selección del victimario tal
y como comentó Pascual en 2013, en la que solo se permite la participación a los exmiembros
de ETA o etarras en un estado avanzado de desvinculación con la organización).
Cuando la víctima por su parte durante el encuentro realiza una búsqueda con el fin de
cubrir sus necesidades, a continuación, dada la pericia y el contacto con estos colectivos Ríos
recaba una serie de necesidades que suelen aparecer en las víctimas, cada una con sus
necesidades específicas, pero que podríamos englobar en cinco grandes grupos. (Ríos 2013)
En primer lugar, la persona que sufrió las consecuencias del delito necesita expresar el
dolor sufrido, es un momento muy intenso, un relato veraz y que surge de la propia
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emocionalidad de la persona, en el que refleja las consecuencias que del hecho derivaron y que
le han perseguido durante años. Sin fingir, ni exagerar, son mensajes directos, que
generalmente son permeables en la conciencia del victimario. Un ofensor que se encuentra ante
la directa mirada de la persona que sufrió la deshumanización de sus actos, una responsabilidad
a la que ineludiblemente deben enfrentarse cara a cara durante este encuentro. No es de extrañar
que la escucha activa y la acogida de todos estos sentimientos e historias sean recogidos sin
esfuerzo por el victimario, que está dispuesto a reparar el daño causado y a tomar las riendas
de su propia vida, recordando uno de los principales motivos que les llevó a tomar la decisión
de participar en el encuentro. El honor a la verdad.
En tercer lugar, aparece la necesidad de conocer los datos sobre el crimen, nos
encontramos ante una persona que ansía el conocimiento y la verdad, que está preparada para
escuchar los sucesos tal y como fueron, y por lo tanto necesita saber que ocurrió ese día, en el
que el acto terrorista se llevó una parte de su vida. Necesitan saber los datos que no aparecieron
durante el juicio, necesitan recuperar una memoria perdida en el tiempo y que, en sí mismo,
este hecho provocará la elaboración verbal por parte del ofensor, de un reconocimiento de sus
actos, un proceso de responsabilización del daño causado (Ríos 2013).
Este elemento da pie a otra necesidad que surge durante el proceso, la asunción de
responsabilidad por parte del victimario. Un proceso introspectivo y de vital importancia que
el victimario ha de hacer antes de que se inicie el encuentro. Es una búsqueda personal que va
más allá de las acciones o asesinatos cometidos. Algo que es inherente a la propia persona, un
encuentro consigo mismo, recuperando el recorrido de su historia vital, que de forma inevitable
le ha constituido como persona. Es en este momento donde aparecen la culpa y muchas veces
el remordimiento, una construcción verdaderamente sincera de responsabilización. Este
proceso reflexivo es parte de lo que las víctimas necesitan que el autor verbalice. Un momento
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en el que el diálogo del que forman parte agresor y víctima alcanza un tono totalmente distinto
con el que comenzó el encuentro, en el que la tensión y la narrativa racional y objetiva tenían
un gran protagonismo (Ríos 2013)
En último lugar, nos encontramos con la necesidad de humanizar al ofensor, la parte más
humana de este proceso, en la que una vez se ha roto la barrera de raciocinio entre ambas partes
aparece el lado emocional de la persona. La víctima necesita romper el vínculo de odio a la vez
que se transforma su rol de víctima, y surge la necesidad que lleva tantos años trabajando
conseguir. Necesita reconocer a la persona que hay detrás de las acciones o asesinatos (Ríos
2013).
Al usar la comunicación no violenta para escuchar las necesidades de los demás y las nuestras
descubrimos las relaciones desde otra perspectiva totalmente nueva (Rosenberg 2000)
5 Conclusión
“Todo ser humano es igual a mí, siente como yo, ama como yo, necesita algo como yo, se
angustia como yo. Fue niño como yo, tiene un padre y una madre como yo, les tiene apego
como yo, debe hacerse valer como yo. Al igual que yo está expuesto a su entorno, su origen,
sus posibilidades, sus limitaciones. Y tiene que luchar por su supervivencia, quizá combatiendo
incluso contra mí. También en este sentido no somos tan distintos el uno al otro” Bert
Hellinger.
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Después de elaborar este trabajo, me llevo no sólo el conocimiento de lo que es en sí un
encuentro restaurativo. Acercarme a esta perspectiva de trabajo, en cierto modo asusta, pero
“asusta” no sería precisamente la palabra más idónea para expresar las emociones que aparecen
dentro de este terreno. Genera respeto.
Respeto por todas aquellas víctimas que reunieron el valor para dialogar cara a cara con el
victimario y viceversa.
Una reflexión abierta que no me permite en este momento, concluir otra cosa que no sea
la importancia de la humanidad de cada persona.
Además, este trabajo detrás de cada párrafo o cada palabra conlleva un aprendizaje
relevante de las fallas que el sistema penal actual de carácter retributivo aparecen. Todas las
limitaciones que este sistema presenta, al olvidar a la víctima como una parte esencial en el
proceso, la instrumentalización de la misma y de las penas que se imponen a los presos. El
olvido en muchas ocasiones de la principal función que de la privación de libertad se deriva,
más centrada en el castigo y alejada de la reinserción y reparación del daño causado por parte
del condenado.
Si me introdujera más en este campo, podría poner “en tela de juicio” y nunca mejor
referido, el actual sistema jurídico penal. Que hace un grandísimo bien a la sociedad, pero que,
como todo, se podría mejorar en numerosos aspectos.
El acceso a la verdad desde la posición de respeto permite a las personas acceder al mundo
del victimario. Cuando leía acerca del perdón, y éste último se veía reflejado en las víctimas,
de forma inevitable apareció una frase que leí en un libro de Orson Scott Card, concretamente
el Juego de Ender, escrito en 1985: “en el momento que entiendo verdaderamente a mi
enemigo, en el momento en que le entiendo tan bien como para derrotarle, entonces en ese
preciso instante también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber
lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como él se ama a sí mismo”
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Cierto es que en este caso, no llegamos a un punto tan extremo, no llega al querer o al
amar, dado que la posición de “enemigo” sobre la que reflexiona el protagonista del libro, es
diferente claramente a la de “victima” que afrontamos en este trabajo. Pero, en cierta medida,
la transformación en la percepción “del otro” es muy similar, por tanto, el mensaje que
transmite, me parece un buen ejemplo para explicar el concepto de perdón, de forma que,
cuando percibes la humanidad de la otra persona, ya no le ves en la necesidad de mantener el
vínculo de odio hacia él, es una manera de deshacer el nudo que unía a ambos.
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