Proceso Investigador y Variables
Proceso Investigador y Variables
1. El proceso investigador. 5
1.1. Fases y etapas del proceso investigador. Representaciones gráficas 6
5. Las variables 11
5.1. Definición de variable. 12
5.2. Tipos de variable 12
6. Operacionalización de variables. 17
6.1. Los constructos 17
6.2. Concepto de operacionalización 17
6.3. Definición operacional. 18
6.4. El proceso de operacionalización de las variables. 18
Esquema de la unidad
Interés.
Capacidad.
Elección del Tiempo disponible.
tema. Claridad.
Planteamiento del
problema
Determinar Exploratorio.
el alcance del Descriptivo.
estudio Correlacional
Definirla operacionalmente en Explicativo.
términos de conductas
observables
1. El proceso investigador
El proceso investigador dentro del enfoque cuantitativo consta de los siguientes pasos:
Según los autores este proceso puede tener diferente estructura e incluir algunas subfases. Así Martínez Gonzalez
(2007, 39) señala las siguientes fases generales:
• Planteamiento de la investigación.
• Diseño y planificación.
• Ejecución del diseño.
• Interpretación y reflexión.
• Redacción y difusión del informe de investigación.
A continuación presentamos un par de esquemas, que detallan gráficamente el proceso. El primero se refiere al
proceso global de la investigación, el segundo a los primeros pasos de dicho proceso, que desarrollaremos en este
capítulo y el siguiente.
Ambos pueden servir de base a un investigador novel para enfrentarse a su primera investigación cuantitativa.
Muchos de estos pasos se contemplan también en la investigación cualitativa, cuyas particularidades señalaremos
en el siguiente módulo.
Como decíamos los conceptos de estos gráficos se irán desarrollando en este y los siguientes temas, por lo que es
conveniente, a medida que se vayan estudiando, volver a revisarlos, para su mejor comprensión.
Objetivos.
Tipo y enfoque.
Hipótesis.
Variables.
Muestras.
(2) Construcción del (3) Diseño de la
marco teórico investigación.
Técnicas.
Antecedentes.
PROYECTO.
Marco conceptual.
Marco referencial.
Otros marcos.
(4) Recolección de
EJECUCIÖN. datos.
(5) Procesamiento,
análisis,
interpretación.
CULMINACIÖN:
(7) Evaluación.
(6) Redacción del
informe.
En función de estudio:
Exploratorio.
Descriptivo.
Correlacional.
Explicativo.
Variables.
V. Dependiente-V. Independiente.
Continuas-discretas.
Dicotómicas- politómicas.
Atributos o características que
representan las unidades de
análisis y se someten a
medición.
El tema sobre el que se va a realizar la investigación puede tener como origen una determinada necesidad percibida
por el propio investigador en el contexto en el que realiza su tarea, puede provenir también de una demanda social
o responder a una necesidad institucional. Algunas veces el punto de partida es una investigación previa, que se
desea ampliar, contrastar o desarrollar en forma complementaria, otras veces puede tratarse de un tema novedoso
sobre el que exista poca literatura previa.
En la elección del tema pueden intervenir factores subjetivos u objetivos (Sabino, 1998), a saber:
Subjetivos:
Objetivos:
Con respecto a los temas a estudiar estos pueden ser (Martínez Gonzalez 2007, p. 17)
• Un sujeto.
• Un grupo de sujetos.
• Un método (de enseñanza de aprendizaje, de convivencia…)
• Un recurso.
• Una institución.
• Un contexto ambiental.
• Un cambio esperado.
• Relaciones y combinaciones de factores (p. ej. La relación entre métodos docentes y resultados)
• Efecto de factores (p. ej. Satisfacción, conflictividad)
La elección del tema, así como el planteamiento posterior del problema y las hipótesis va a determinar el tipo de
metodología a emplear. No es propio de la metodología cuantitativa el estudio de un solo sujeto, en tanto que se
adapta mucho mejor a estudiar las relaciones entre factores (variables).
Para definir el tema de investigación Niño Rojas sugiere diversos métodos. Lo ideal es utilizar varios de ellos.
Una vez determinado el tema y adscripto al área de conocimiento al que corresponde pasará a plantearse un
problema concreto.
1. Estudio exploratorio. Sirve de acercamiento a un tema poco estudiado, sobre el que no existe suficiente
literatura previa. Generalmente se usa para plantear posteriormente un estudio más amplio, identificando
conceptos y prioridades.
Su método es flexible, el objetivo es identificar conceptos o variables que puedan ser estudiadas en futuras
investigaciones.
2. Estudio descriptivo. Especifica detalles, características y rasgos destacados del fenómeno a estudiar.
Describe tendencias. Su objetivo es identificar y describir fenómenos dando respuesta a las preguntas
¿Qué pasa?, ¿A quién le pasa?, ¿Dónde ocurre el fenómeno? ¿Cuándo ocurre?
Se denominan también estudios transversales, de corte o de prevalencia.
Pueden ser:
• Transverales o de corte. Estudian lo que ocurre en un momento determinado, explican lo que ocurre
aquí y ahora. Por ejemplo el estudio de las interacciones profesor/a-alumno/a durante la clase de matemáticas.
• Longitudinales. Estudian la evolución de uno o más factores durante un periodo de tiempo más largo.
Por ejemplo el grado de inserción social de los menores con inteligencia emocional respecto a los que no la
tienen. Puede empezarse el estudio valorando la inteligencia emocional de un grupo a los diez años para luego
ir valorando su inserción social a los quince, veinte y veinticinco años. Para ello, por supuesto habría que definir
el constructo de inserción social y establecer previamente qué indicadores se medirán a lo largo del tiempo, que
podrían ser éxito en los estudios, número de amigos, reconocimiento por parte del grupo, etc.
3. Estudios correlacionales. Tiene por objetivo conocer la relación entre dos o más variables. Somete a
prueba hipótesis previamente formuladas acerca de dicha relación. Intenta predecir el comportamiento de
una variable en función de la modificación de otra.
La correlación es una medida que permite comprobar el grado en que dos variables se encuentran
relacionadas.
• Positivas. Cuando se comprueba que una puntuación alta en una variable produce una puntuación alta en
la otra, o por el contrario, una puntuación baja en una variable produce una puntuación baja en la segunda. Por
ejemplo, la relación entre inteligencia y resultados académicos, o la relación entre horas de estudio y éxito en
los exámenes, pueden considerarse variables que correlacionan positivamente porque la variación conjunta se
da en la mayoría de los casos. Cuando no se da en un sujeto, por ejemplo que haya dedicado muchas horas al
estudio y obtenga unos malos resultados debemos pensar que está interviniendo alguna otra variable o
circunstancia.
• Inversas o negativas. Una puntuación alta en una variable produce una puntuación baja en la otra o a la
inversa. Por ejemplo, índice de alcohol en sangre y capacidad de reacción al volante.
La principal limitación de los estudios correlacionales es que la variación conjunta no indica que una variable
sea causa y otra efecto. Es imposible demostrar qué variable ocurre en primer lugar (causa) y cuál en segundo
lugar (efecto). Por otra parte, la falta de control de otras variables, a diferencia de lo que ocurre en un estudio
experimental, no permite saber si existe otra (una tercer) variable que se relaciona con ambas y es el efecto
causal.
4. Explicativos. Intenta explicar las condiciones de aparición de un fenómeno o se produce la relación entre
variables, dirigiéndose a explicar sus causas.
Relaciona múltiples variables, generando un sentido que permite elaborar una teoría explicativa de la
relación entre ellas.
Toda investigación surge de un problema que se intenta resolver. Ello llevará a escoger el tema y revisar la
literatura sobre el mismo. El siguiente paso consiste pues en identificar y definir claramente el problema. La
multitud de factores intervinientes en un hecho educativo hace que esto, que parece tan fácil, no lo sea tanto. Una
buena pregunta inicial (planteamiento del problema) es la base para planificar el proceso de investigación (elección
del tipo de estudio, de la metodología, forma de recoger los datos necesarios, cómo van a ser analizados los
mismos, como se expondrán los resultados en un informe, el tipo de difusión que se dará).
Del planteamiento del problema depende principalmente la formulación de las hipótesis correspondientes. Para
que un conocimiento sea considerado científico es necesario que esté apoyado en una evidencia empírica, pueda
ser replicado en iguales condiciones o en su caso, contrastado intersubjetivamente.
Podemos afirmar que el problema es una formulación en forma de pregunta donde se ponen en relación al menos
dos variables.
Existen tres criterios para reconocer los problemas bien planteados (Kerlinger, 1996, p.12):
Algunas preguntas que nos formulamos en educación, a pesar de ser interesantes, no son aptas para constituir un
problema investigador por el hecho de que no es posible la medición de sus variables, por ejemplo “¿Es bueno
aprender una segunda lengua a edades tempranas?”, no es un problema investigador, al menos tal como está
planteado. Más adelante veremos cuál es la forma de operativizar las variables para tratar de que un problema que
no puede ser objeto de investigación pueda convertirse en uno que sí lo es. Pero, de momento digamos que el
enunciado previamente no es un problema investigador.
Para aclarar más qué es y qué no es un problema científico diremos (Kerlinger, 1996, pp. 15, 16):
1. Los problemas científicos no son cuestiones éticas ni morales, por ejemplo, plantear preguntas del tipo
“¿Son buenas las actividades en grupo para los estudiantes de nivel superior?” o “¿Cuál es la mejor forma
de enseñar lengua?”, implica la introducir un juicio de valor que la ciencia no puede responder.
Al formular una problema de investigación hay que evitar, por tanto, expresiones como “mejor que”,
“peor que” o expresiones como “debe”.
2. Tampoco son científicamente demostrables los problemas que se plantean de forma demasiado general,
por ejemplo “la creatividad favorece la autorrealización”.
3. A veces ambos errores aparecen juntos en la misma formulación de un problema, por ejemplo en “una
educación autoritaria inhibe el desarrollo de la creatividad”. En esta formulación encontramos los dos
defectos antes citados: Un planteamiento demasiado general y una afirmación de valor en la palabra
“autoritario”.
Para plantear un problema es necesario revisar previamente lo que se llama “el estado de la cuestión” o sea, revisar
la literatura sobre el tema, prestando especial atención a las últimas investigaciones que hayan podido realizarse.
Si no realizamos esta revisión corremos el riesgo de estar planteando un problema al que la investigación previa
ya ha dado respuesta. Esta revisión nos ayuda también a plantear con mayor precisión el problema a estudiar.
En numerosas ocasiones el investigador/a tiene una idea difusa de lo que quiere analizar, la revisión de la literatura
previa lo ayudará a focalizar mejor el problema. Identificar el problema es una de las tareas más importantes, dado
que su apreciación problemática suele surgir del análisis de la realidad donde se entremezclan numerosas variables.
5. Las variables
Aunque en general el orden de presentación de los pasos a investigar es el de plantear primero las hipótesis y luego
explicar qué son las variables, en este caso, hemos preferido explicar primero qué son las variables dado que,
cuando formulemos las hipótesis tendremos que hacerlo en término de relación de variables. Nos ha parecido
conveniente definir qué es una variable y los distintos tipos de variables.
Las variables conceptuales, también denominadas constitutivas, definen una construcción hipotética con otra,
así por ejemplo podemos definir el miedo como la “sensación de angustia provocado por la presencia de un peligro
real o imaginario” o la inteligencia interpersonal como la “capacidad de comprender a los demás; qué los motiva,
cómo operan, cómo relacionarse adecuadamente. Capacidad de reconocer y reaccionar ante el humor, el
temperamento y las emociones de los otros”. Ambas definiciones están sacadas del diccionario, aunque también
es posible que el investigador las defina de manera personal, según el significado que, para él tienen dentro de su
marco investigador. En cualquier caso constituye una abstracción conceptual sobre el objeto de estudio.
Las variables operacionales especifica las actividades u operaciones que el investigador debe hacer para medirla
o manipularla, transformando sus distintos valores en números que permitan el posterior análisis cuantitativo. Un
ejemplo típico es el de la inteligencia o cualquier otro constructo que pueda ser medido por una prueba
estandarizada, cuya validez y fiabilidad hayan sido previamente comprobadas. Así, podríamos definir
operativamente la inteligencia como la puntuación obtenida por el sujeto en X prueba de inteligencia.
Las de medida describen cómo se medirá una variable, por ejemplo, si quisiéramos medir el rendimiento del
alumnado de sexto de primaria en la asignatura de matemáticas podríamos hacerlo mediante una prueba
estandarizada, una prueba que elabore el propio maestro o tomando las calificaciones del curso. Las dos últimas
formas de medición nos permitirían comparar únicamente las medidas de los alumnos de esa clase o de dos clases
que tuvieran el mismo profesor. Si quisiéramos comparar el rendimiento en matemáticas de alumnos/as de distintos
colegios, o incluso de distintos países habría que recurrir a pruebas estandarizadas que fueran iguales para todos.
Por eso, las pruebas internacionales de rendimiento como PISA o TIMMS recurren a este tipo de pruebas, para
las que se analizan previamente los currículos en matemática de todos los países para ese nivel educativo.
Las experimentales explican con claridad las manipulaciones (operaciones) que realiza el investigador con la
variable para poder medirla. Por ejemplo para comprobar la influencia de los refuerzos sobre la conducta
podríamos manipular la variable refuerzo de forma que se explique cómo algunos sujetos serán reforzados
positivamente, otros negativamente y algunos ignorados a fin de evaluar su conducta posterior.
Para Kerlinger las variables son construcciones hipotéticas o propiedades que estudian los científicos, cuyos
valores varían, de ahí el nombre de variable. También la define como un símbolo al que asignamos valores
numéricos o valores.
Según esto la primera clasificación de las variables alude a sus posibilidades de medida. En este sentido
hablaríamos de variables continuas o categóricas. Estas últimas pueden ser, a su vez dicotómicas o politómicas.
Variable continua: Es aquella capaz de adquirir valores continuos (Kerlinger) Por ejemplo la inteligencia. Es algo
que poseen todos los sujetos en mayor o menor medida y esas medidas constituyen un continuo.
Variable categórica: Definen unas características que tienen unos sujetos que no tienen otros. Si un sujeto
pertenece a una categoría no puede pertenecer a otra, por ejemplo el sexo, la condición de estar vivo o muerto, el
estado civil, analfabeto-alfabeto, etc. No pueden ser medidas sólo pueden registrarse u observarse. Aún cuando
en el momento de grabar los datos se asigne un número a cada categoría, por ejemplo un 1 a mujer y un 2 a hombre,
estos números sólo indican una diferente categoría, son clasificatorios, no puede operarse matemáticamente con
ellos.
Las variables categóricas pueden ser dicotómicas como el sexo o politómicas como la edad o la pertenencia a un
grupo religioso o partido político.
Estas variables son nominales. Dentro del subconjunto de una variable nominal todos los sujetos son considerados
iguales y clasificados según si poseen o no una determinada característica. Por ejemplo en la variable grupo
religioso los subconjuntos serían católicos, musulmanes, judíos, budistas, protestantes…En el subgrupo
“protestantes” todas las personas pertenecientes al mismo son iguales en cuanto a la posesión de esa característica.
Las variables categóricas no pueden transformarse en continuas, pero las continuas pueden transformarse en
categóricas si lo desea el experimentador. Así los niveles de inteligencia, luego de pasar el test apropiado podrían
clasificarse como de “baja inteligencia”, “inteligencia media” o “inteligencia alta”. Las puntuaciones obtenidas en
una prueba de rendimiento pueden categorizarse en “aprobados” y “suspensos”, etc.
En las variables categóricas no hay rango, ni jerarquía, todos los sujetos dentro de una misma categoría tienen el
mismo valor, en tanto en las variables continuas son jerárquicas, existe una progresión por la que un mayor valor
en la variable implica que se posee un grado superior.
• Por su naturaleza
Variables atributivas: se denomina así a aquellas que reflejan unas características que podemos considerar
consustanciales a la naturaleza de quienes las poseen, por ejemplo, la inteligencia, la edad, el sexo, etc.
Variables activas: No son consustanciales a la persona como el currículo, el método de enseñanza, los horarios,
la organización escolar.
Las variables atributivas sólo pueden ser medidas, en tanto las variables activas pueden ser manipuladas, por
ejemplo, como parte del proceso investigador pueden introducirse cambios en los horarios, currícilo, método de
enseñanza u organización escolar.
Aunque en general las variables atributivas no son manipulables (no podemos manipular el sexo, ni la inteligencia
de las personas), en algunas investigaciones de tipo psicológico algunos componentes atributivos pueden ser
manipulados con objeto de ser medidos. Por ejemplo, se puede medir el nivel de estrés de una persona
sometiéndola a situaciones estresantes pero este tipo de manipulación es muy rara en la investigación educativa.
Una hipótesis consiste en formular la relación entre dos variables. Suponemos que si A entonces B, donde A es el
antecedente y B el consecuente. A es la variable independiente (supuesta causa de las variaciones en la variable
dependiente) y B la variable dependiente (la que registra cambios en función de la acción de la variable
independiente).
La variable independiente (VI) es la que se manipula en una investigación a fin de comprobar la influencia sobre
la variable dependiente. Se la denomina independiente porque dentro del planteamiento de la investigación no
depende de ninguna otra, aunque en otra investigación pueda a su vez ser dependiente, o sea no son independientes
per se, sino por el papel asignado por el investigador.
Así por ejemplo, los hábitos de lectura pueden influir en la comprensión lectora, siendo en este caso “hábitos de
lectura” la VI y “comprensión lectora” la VD, pero en el planteamiento de otra investigación los hábitos de lectura
pueden depender del la importancia que la familia otorgue a la lectura (si los padres/madres leen diariamente, si
el niño los ve leer, si le han leído cuentos, si tiene libros a su disposición, etc…) En este segundo caso “hábitos de
lectura” sería la VD e “importancia otorgada por la familia a la lectura” sería la VI.
La variable dependiente (VD) es la que se predice, cuyos valores cambian por la acción de otra variable. Es
aquello que se intenta explicar en la investigación.
El investigador debe asegurarse de que no haya ninguna otra variable que pueda estar influyendo en la relación de
influencia que él pretende verificar. Se llaman variables extrañas o variables intervinientes a aquellas variables,
no contempladas por el investigador que puedan influir en la VD sin que el investigador se percate de ello,
produciendo resultados espúreos. Por ejemplo, imaginemos que se está comprobando el efecto de un nuevo método
de educación sexual, o un programa para eliminar la homofobia, pero durante el transcurso de la investigación una
televisión emite un documental sobre el mismo tema, ¿Cómo podríamos asegurar que el resultado obtenido se
debe a los efectos del nuevo método y no al visionado del documental?
La variable extraña (perturbadora o contaminadora ) es aquel factor que interviene entre dos variables
modificando o alterando la relación entre ambas. Su acción es ajena al experimento, es no se controlan sus efectos
puede influir en los resultados del estudio.
En el caso que exponíamos de la posible influencia de un programa televisivo no es algo que el investigador pueda
controlar previamente, pero hay otro tipo de variables contaminantes que sí pueden ser controladas como parte del
experimento, por ejemplo el grado de madurez de los sujetos durante el tiempo que dure el experimento. Si
empezamos un estudio de comprensión lectora a principios de curso y lo acabamos al finalizar el mismo es difícil
asegurar que el progreso se deba al método empleado y no a la propia evolución madurativa de los niños/as.
Variable interviniente o alterna: Es una variable extraña que aparece interponiéndose entre la variable
independiente y la variable dependiente e interfiere en forma notoria en la relación entre ambas.
Es importante analizar si esta variable aparece a partir de la variable independiente, es decir, posterior a ella y con
anterioridad a la variable dependiente, de tal forma que entre a reemplazar la variable independiente que ha sido
formulada, o si se trata de un factor que concierne a la relación entre ellas.
Hay otro tipo de variables cuyo control es parte del diseño, por ejemplo el que corresponde a la elaboración de los
instrumentos y las técnicas de recogida de los datos, el tipo de muestra seleccionada o la tendencia de los datos a
adquirir valores medios, pero todo esto lo explicaremos con más detalle en siguientes temas.
Nominales: Todos los niveles o atributos de la variable tienen igual importancia y/o valor. Se trata, por ejemplo
del sexo (hombre-mujer), la nacionalidad (española, francesa, sueca, argentina…) el estado civil (soltero, casado,
divorciado), etc.
Ordinales: Cuando establecen un orden, por ejemplo la variable etapa educativa: educación primaria, secundaria,
bachillerato. Aunque el orden se exprese en números no dejan de ser cualitativas, por ejemplo la nota que pone un
profesor por la realización de una prueba de desarrollo, 4,5, 7, 10, bien podía traducirse con palabras como
suspenso, aprobado, notable, sobresaliente. Se establece un orden pero no puede asegurarse que la distancia que
separa a un alumno/a que tiene un 5 respecto del que tiene un 6 sea la misma que la que separa a uno de 7 con uno
de 8.
Las variables cuantitativas son aquellas que pueden medirse en escalas numéricas y en diferentes grados.
Intervalo: Hay orden pero también igual distancia entre categorías, por ejemplo el CI o cualquier resultado de una
prueba de rendimiento estandarizada)
De razón: Tienen orden, distancia igual entre categorías y además un origen natural (empiezan por 0) Por ejemplo
peso, estatura, edad.
Continuas. Toman cualquier valor dentro de un rango, se expresan con números reales, por ejemplo la estatura
1,65.
Discretas. Se expresan en números enteros, por ejemplo el número de profesores/as de un centro, el número de
alumnos/as por aula.
Nominales
Cualitativas
Ordinales
POR SUS
POSIBILIDADES DE
MEDICIÓN
Intervalo
Cuantitativas
De razón
Independiente
Interviniente
Continua
DE ACUERDO A LA
ESCALA DE
MEDICIÓN
Discreta
6. Operacionalización de variables.
Llamamos constructo a un concepto hipotético que puede ser observado y medido, susceptible de ser relacionado
con otros conceptos a través de las hipótesis. Es una construcción teórica desarrollada para resolver un problema
científico.
La inteligencia, el rendimiento, el sentido de superación, la depresión, son constructos. Los constructos son
medidos por medio de indicadores. Son variables subyacentes, por lo que por lo general coinciden en su
denominación con las variables.
Cuando el investigador analiza la realidad y escoge las variables está extrayendo un aspecto de esa realidad que
posiblemente está enlazado con muchos otros. Cuando elabora las variables recurre a los conceptos para referirse
a ellas. Los conceptos son abstractos y ello dificulta la manipulación de esas variables. De ahí que necesite
operacionalizarlos, o sea concretarlos para manipularlos, medirlos u observarlos. Es un proceso que va de lo
abstracto a lo concreto en esta fase del estudio y volverá de lo concreto a lo abstracto cuando elabore las
conclusiones de su investigación al presentar el informe final.
Dicho en otros términos la operacionalización permite traducir un concepto en conductas o indicadores empíricos,
aptos para ser medidos, observados o evaluados.
Lo primero que conviene hacer al iniciar el proceso de operacionalización es aportar una definición operativa de
cada una de las variables implicadas en el estudio.
Interesa definir las variables del estudio dado que en ciencias humanas y sociales en general no todos entendemos
lo mismo cuando de constructos se trata. Por ejemplo si la variable fuera “éxito escolar” deberíamos primero decir
qué significa para nosotros el éxito escolar.
Existen dos tipos de definiciones: las factuales, conceptuales o constitutivas y las operacionales.
La definición conceptual o constitutiva define un concepto por medio de otros conceptos. Serían las definiciones
propias del diccionario. En muchos casos basta con recurrir al diccionario para hacer este tipo de definición.
Por ejemplo si nuestra variable fuera la creatividad y buscamos la definición de la RAE nos dice que creatividad
es la “facultad de crear” En realidad esta definición nos dice poco si lo que queremos es medir o evaluar la
capacidad creativa de una persona.
Por ello el investigador necesita otro tipo de definición que aclare en términos de conductas observables en qué
consiste esa creatividad. Podríamos decir que creatividad es la capacidad de dar respuestas novedosas a los
problemas, de imaginar constructivamente, de generar nuevas ideas o asociaciones entre conceptos conocidos. En
esta definición nos acercamos mucho más a una forma de observar y medir la creatividad de una persona. Al
construir los instrumentos habrá que trasladar cada una de esas características a indicadores.
Los indicadores son los elementos más concretos de la variable, ponen de manifiesto el fenómeno que se pretende
estudiar. Tomemos por ejemplo la variable “éxito escolar”. Partiríamos de definirla operacionalmente como “la
consecución de buenos resultados en las materias del curso, integración positiva en el aula y con los otros
compañeros/as, satisfacción e interés por el estudio” De esta manera hemos definido el éxito escolar
desagregándolo en dimensiones (aspectos, componentes, categorías, elementos).
Para cada uno de estos elementos o dimensiones habría que encontrar un indicador. Un indicador de los buenos
resultados en las materias del curso podrían ser las calificaciones del profesor en cada una de las asignaturas. Un
indicador de la integración positiva en el aula podría ser la cantidad de compañeros que lo escogerían para invitarlo
a su cumpleaños o para formar un equipo de estudio con él/ella, la satisfacción e interés por el estudio podría ser
la propia percepción que el sujeto tiene de la misma. De este modo el investigador va delimitando qué cosas puede
observar o medir de la variable.
Explicaremos mejor el proceso cuando nos refiramos a la construcción de instrumentos en que este proceso de
disgregación termina en la elaboración de índices o ítems para cada indicador.
De momento, en esta parte del proceso investigador, bastaría con aportar una definición constitutiva de cada
variable y una definición operacional especificando las dimensiones a medir u observar, o sea, aclarar qué entiende
el investigador por aquello que piensa analizar.
4º Asignación de índices (pertenece a la fase de elaboración del instrumento, la cual resultará mucho más sencilla
si se parte de una buena definición operacional y se han identificado correctamente los factores y los indicadores)
Bibliografía
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